Narra Bella

"¡Mierda! Mis dedos se van a caer" Me quejé frotándome las manos mientras esperaba que el grifo llenara completamente la tetera azul en el fregadero. Edward se rió y se sentó en la mesa de la cocina. Tom entró en la cocina y se subió en el regazo de Edward.

Después de la lucha contra el tráfico y millones de turistas y lugareños, habíamos regresado a nuestro pequeño apartamento poco después de las cuatro de la mañana. Pude ver la nieve cayendo fuera constantemente bajo la luz anaranjada de las luces de la calle.

Cuando la olla estaba lo suficientemente llena para obtener dos tazas de té caliente, la dejé a un lado mientras encendía el fuego. Me dirigí al armario para conseguir las bolsas de té.

"¿Necesitas ayuda?" Preguntó Edward al verme sobre la punta de mis dedos de los pies tratando de alcanzarlas.

"Sí, por favor." Me reí y puse de nuevo los pies en el suelo.

Oí el roce de su silla en el suelo y el sonido de sus pasos haciendo su camino hacia mí. Sentí sus manos tocar suavemente mi cintura cuando llegó a mi lado, me alzó y así pude tomar fácilmente la caja de bolsas de té. Me quito la pequeña caja de las manos y la colocó en una repisa más abajo de donde estaba anteriormente y me besó en el hombro a través de mi camisa.

"Tengo algo para ti." Me dijo con la barbilla apoyada en mi hombro.

"¿Hm?" Murmuré con una pequeña sonrisa en mis labios mientras veía el vapor del agua que comenzaba a filtrarse fuera de la boquilla de la tetera.

En una fracción de segundo, puso sus manos heladas bajo mi camisa, tocando mi estómago "Frío en las manos" exclamó y chillé, tratando de alejarme de él.

"¡Eres un tonto!" Me reí cuando finalmente logré apartarme de él y mientras apagaba el calentador de agua, sabiendo que no estaría recibiendo ningún té ahora.

"¡No lo soy!" Argumentó con una sonrisa en su rostro.

"Si, si lo eres" Contesté y él envolvió sus brazos alrededor de mi cintura, sus manos ya no eran tan frías. Casi automáticamente yo envolví mis brazos alrededor en la parte de atrás de su cuello y lo besé suavemente. Él me devolvió el beso mientras apretaba mis caderas hacia él, queriendo acercarme más. Deslizó su lengua por mi labio inferior. Abrí rápidamente la boca y dejé que su lengua entrara encontrándose con la mía.

De alguna manera mis manos se habían arreglado para terminar enredadas en su pelo. Yo no sabía cómo una cosa tan inocente se había convertido en esto. Pero yo estaba bien con eso, muy bien con eso.

Sentí una sensación de calor en la boca del estómago mientras nuestras lenguas se enredaban y jugaban entre ellas. Su mano se deslizó lentamente hasta mi camisa, sintiendo mi piel caliente escondida debajo de ella. Mi corazón latía con fuerza cuanto más arriba su mano subía. Y, finalmente descansó en mi sostén. Oh Dios.

Edward me besó en la garganta. Todo lo que hice fue dejar salir el gemido más patético, casi rogando por más. Edward se echó a reír y poco a poco comenzamos a caminar hacia la habitación, tropezando con casi todo y sin dejar de besarnos, atravesando la cocina y la sala de estar.

Cuando finalmente estábamos en la puerta de nuestra habitación, entramos rápidamente y Edward cerró la puerta. Pero yo sentía que necesitaba más seguridad que eso. Me acerqué a la puerta y le puse seguro, aun con Edward besándome. Él se alejó de mi cuello y levantó una ceja.

"Emmett tiene una clave." Me ruboricé encogiéndome de hombros.

"Qué inteligente eres" Rió entre dientes y me besó de nuevo. Se apartó un poco y me sonrió cuando empecé a empujarlo lentamente hacia la cama con una sonrisa en mis labios

Edward estaba de muy buen humor. De repente me levantó por las caderas y me arrojó a la cama con una sonrisa en su cara. Me reí y empecé a quitarme los zapatos con los pies, las mantas se arrugaban con cada movimiento que hacía. A Edward no le importó y se metió a la cama con los zapatos puestos.

Poco a poco deslizó sus manos hasta mis muñecas a través de mis manos, y finalmente entrelazó sus dedos con los míos. Sonrió y bajó sus labios a los míos. Su boca estaba caliente y tenía los labios suaves. Fue un beso que hizo que mis dedos se doblaran, que mi respiración fuera lenta y que cerrara mis ojos y me dieran ganas de gritar de la mejor manera posible.

Edward lentamente subía sus manos a mis brazos otra vez y cada vez me dejaba la piel de gallina. Sus manos bajaron a mi pecho en la parte delantera del botón de mi camisa roja.

Yo sonreí nerviosamente y moví mis manos de su espalda a la parte de atrás de su cuello y llevé sus labios de nuevo a los míos. Sus dedos empezaron a desabrochar cada botón de mi camisa de abajo hacia arriba. Cuando el último botón se abrió él no dio el siguiente paso en la eliminación de mi camisa. En su lugar, me dio un beso rápido y apoyó su frente en la mía. Él estaba sonriendo y mirándome con mucha adoración en sus ojos.

Edward pasó sus dedos por mi pelo y se humedeció los labios "Te amo más que nada, ¿lo sabías?"

"Si, lo sé" Le respondí con las manos a ambos lados de su rostro "Yo también te amo".

Sonrió otra vez "¿Estás segura de querer hacer esto?" Bajé la miraba por un momento, luego asentí con la cabeza mordiéndome el labio inferior.

"Yo nunca he..." Él me miró y sonrió con ¿comprensión?

"Yo tampoco." Dijo rápidamente, interrumpiéndome.

Yo reí débilmente y él sonrió con timidez.

Me sentía aliviada de no ser la única en la habitación que no tenía experiencia a los 20 años de edad.

Me habían dicho toda mi vida que el sexo prematrimonial estaba mal, sucio y terrible. Mi padre siempre me dijo que me mantuviera lejos de cualquier chico que quisiera cambiar ese pensamiento en mi cabeza.

Pero esto era correcto.

Más correcto que cualquier otra cosa.

Yo estaba con la persona que yo sabía que pasaría el resto de mi vida. Él nunca me dejará o me llevará por el camino equivocado. Yo estaba segura de que iba a despertar todos los días por el resto de mi vida con Edward Cullen.

Fuimos torpes, no teníamos experiencia y estábamos nerviosos, pero estábamos preparados y estábamos enamorados. Y esa noche, enredados entre las sábanas de nuestra cama, encerrados en nuestra habitación, y a solas en nuestro apartamento, lo demostramos de la mejor manera.

El fanfic no es escrito por mí, estaba en inglés y yo sólo estoy traduciéndolo y publicándolo aquí.