Narra Bella

Una lágrima rodó por el rabillo de mi ojo, mis mejillas estaban totalmente empapadas, las lágrimas se desplazaban desde mi ojo hasta la gigante almohada en la que estaba acostada.

Las cortinas estaban cerradas, la habitación estaba en completa oscuridad con la excepción de un cálido resplandor procedente de debajo de la puerta. Las sombras de los pies de vez en cuando pasaban o se escuchaban murmullos tranquilos.

Odiaba no conciliar el sueño, yo odiaba despertar, odiaba que me despertaran.

Una sombra se detuvo en la puerta y abrieron lentamente la puerta, haciendo llegar a mis oídos el sonido de la cerradura. La puerta por fin se abrió silenciosamente y la silueta entró en la habitación. La seguí con mis ojos, ya que de forma fluida se acercó a la ventana y abrió las cortinas.

"Señorita Isabella, es hora de despertar." Una voz casi reconfortante dijo, su pelo era canoso en algunos lugares, pero yo sabía que era de un hermoso color café. Las líneas y arrugas de los años de vida adornaban su rostro. Su falda larga y gris estaba descansando perfectamente en la mitad de la pantorrilla, también tenía una camisa de bolones blanca con un suéter negro sobre los hombros.

Ella suspiró profundamente antes de mirarme. Sus ojos se volvieron suaves cuando se encontraron con los míos. Ella se acercó a mi cama y empezó a secar mis lágrimas.

"Lo siento" Susurró ella, tal y como lo había hecho todos estos días que he estado aquí. Ella se alisó la falda y me dio una sonrisa cansada y cálida "Él quiere hablar con usted en el desayuno, querida. Usted tiene que ducharse y vestirse apropiadamente."

Yo casi me quejo. Casi. Pero me había quedado sin cosas inteligentes que decir. Por lo que sólo asentí con la cabeza y empecé a incorporarme "Gracias, señora Sue".

"No hay de que" Ella besó mi frente y en silencio salió de la habitación, cerrando la puerta detrás de ella.

Me senté por completo y me levanté dejando que mis pies tocaran la alfombra, aunque no estaba lista para "ducharme y vestirme apropiadamente."

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Yo quería dar la vuelta y golpear al hombre que estaba detrás de mí. Yo quería darle patadas, estrangularlo, y mucho más.

Sus pasos torpes de sus caros zapatos italianos van por el largo pasillo haciendo eco. Estaba solo un poco detrás de mí para que no pudiera escapar. Podía verlo en su traje negro y corbata negra, tenía las manos cruzadas delante de él, y estaba algo así como esperando que yo corriera.

Pero no lo haría. Él sabía que yo no lo haría.

No después de mi último intento.

Miré al piso de color crema y mis zapatos y me tiré de la falda hasta la rodilla.

"Sigue caminando" Murmuró.

"¿Qué demonios crees que estoy haciendo? ¿Y qué autoridad tienes, estúpido?" Respondí agresivamente, sin importarme las mil cámaras que estaban alrededor de toda la casa.

Refunfuñó algo a sí mismo antes de seguir bajando la escalera de mármol detrás de mí.

"Buenos días, señorita Isabella" Una doncella sonrió cuando pasó por mí lado con un ramo de flores recién cortadas.

"Buenos días." Contesté sonriendo dulcemente a ella. Era lo menos que podía hacer.

Salí de la zona de entrada y entré por otra sala donde la luz se filtraba por las ventanas grandes en cada extremo. Doblé a la derecha, entrando al comedor. La mesa estaba pulida y estaba un desayuno caliente esperando por mí.

Pero de repente perdí el apetito cuando vi al hombre sentado en el otro extremo de la mesa mirando un periódico. Al notar nuestra presencia, bajó el periódico y lo dobló con una sonrisa.

"Gracias James, ya puedes irte" Le dijo al hombre detrás de mí. Escuché sus pasos pesados alejarse por el pasillo y me quedé con los ojos fijos en el hombre al final de la mesa. Cruzó las manos y me miró expectante. Cuando volví la vista hacia el hombre sentado al otro extremo de la mesa me sonrió y se quitó las gafas.

"Es de mala educación no saludar a tu padre."

"No tengo porqué decir nada." Le dije a mi padre. Sus labios formaron una línea antes de tomar un sorbo de café de la taza humeante delante de él.

"Siéntate" Me dijo. Me mordí la mejilla y me senté en la silla en el lado opuesto de la mesa, muy lejos de él "Come" él instruyó.

"No tengo hambre" Respondí en voz baja.

"Tienes que comer, has perdido una gran cantidad de peso" Señaló.

Y era cierto. Yo no había querido comer. Me sentía mal cuando pensaba en comer. Sobre todo en esta casa.

"Estoy bien" Insistí con voz firme.

Mi padre alzó las cejas "¿Qué tipo de padre soy si dejo que no comas nada en días y pierdas gran cantidad de peso cada día?"

"El mismo tipo de padre que secuestra a su hija de 21 años de su novio en Nueva York. El mismo tipo de padre que mantiene a su hija encerrada en una casa que tiene más de 50 cámaras. El mismo tipo de padre que le coloca a su hij guardaespaldas para que no sea libre" Me encogí de hombros "¿quieres que siga?"

Él se rió con su risita extraña y una amplia sonrisa "Tú tienes un maravilloso sentido del humor al igual que tu madre lo tenía."

"Jacob llamó anoche" Me informó de forma casual.

"Maravilloso" Murmuré

Jacob era hijo de un amigo de mi padre. Él me había obligado a pasar mucho tiempo con él en los dos años antes de huir de aquí y dejó en claro que íbamos a casarnos una vez que yo cumpliese 23 años.

"Él quiere que te reúnas con él esta tarde donde la mayoría de las veces lo hacían. En la pista de las familias. No es exactamente una carrera pero será un evento muy grande" Él dijo con entusiasmo. Yo odiaba las carreras de caballos.

"Yo no quiero hacerlo" Sacudí mi cabeza.

"Bueno, eso no es tu decisión. Vas a ir." Me dijo, con su voz a punto de estallar.

"No, tengo novio y voy a casarme con él. No Jacob. Edward, Edward Cullen" Dije desafiante "Una vez que salga de aquí de nuevo voy a volver con él y nos vamos a casar y voy a encontrar alguna manera de conseguir que te envíen a la cárcel o un asilo. Lo que ocurra primero."

Mi padre se levantó de su asiento, lanzando su taza de café sobre la mesa, lanzando fragmentos de vidrio. Apretó los dientes y me señaló "Yo voy a hacerte comprender una cosa, Isabella."

Se acercó más y más a mí con cada palabra, su pecho subiendo y bajando.

"No te vas a ir otra vez. No vas a escapar otra vez. Estás aquí para quedarte. Te vas a casar con Jacob y olvidarte de todas esas fantasías de ese niño en Nueva York" Estaba en mi cara ahora, sus ojos lívidos, su rostro se puso rojo "Ya te lo dije, no saldrás de esta casa y no te casarás con ese niño a menos que yo esté muerto. Mientras yo esté vivo te casarás y tendrás hijos con Jacob. Cullen ni siquiera se va a acordar de ti, él ya se habrá olvidado de todo porque él nunca te amó. Todo lo que pasó en Nueva York para él fue sólo un poco de diversión, nada fue real. Te repito otra vez. Te casarás y tendrás hijos con Jacob Black, No Edward Cullen."

"No me voy a casar con Jacob, no voy a tener hijos con él" Grité "Yo voy a casarme con Edward y tendré hijos con Edward."

Se quedó inmóvil en mi levantamiento de voz y luego me agarró la barbilla, sosteniéndola con fuerza, por lo que me veía directamente a los ojos "Escucha bien esto que voy a decir. Voy a matar a Edward Cullen si no haces lo que digo. Enviaré a alguien a Nueva York en las próximas seis horas para que lo vigile y en caso de que tú no me hagas caso, lo mandaré a matar. No puedes negarte a nada de lo que digo, porque si lo haces, lo mataré. Tú irás hoy en la tarde con Jacob, o lo mato. Te vas a casar Jacob, o lo mato. Mientras hagas lo que yo digo ese niño puede vivir una vida larga y feliz con una chica que estoy seguro que ya ha encontrado. La segunda vez que vuelvas a llevarme la contraria y gritarme de esa manera su vida termina. ¿Me entiendes?"Yo estaba temblando. Mucho. Mi cuerpo temblaba y las lágrimas se escapaban de mis ojos"¿Me entiendes?" Gritó, agarrando mi cara más fuerte

"¡Sí!" Yo lloré, quitando sus manos lejos. Él sonrió y se puso de pie con la espalda recta. Metió la mano en la chaqueta, sacó un pequeño pañuelo y me lo entregó.

"Tengo una reunión. Cuando regrese espero que estés lista para salir con Jacob. ¿Entendido?"

Asentí con la cabeza evitando mirarlo a los ojos.

"Señora Sue" Dijo él, su voz resonando por los pasillos de la casa. No tuvo que esperar mucho tiempo antes de que ella llegara corriendo a la habitación.

"Dígame, señor Swan" Sonrió amablemente, me miró por un segundo.

"Necesito que acompañes a mi hija para ayudarla a elegir un atuendo adecuado para su salida a las carreras de hoy" Explicó con tranquilidad de repente, como si nada hubiera ocurrido "y dile a alguien que limpie el café que dejé caer por accidente en la mesa."

"Por supuesto, señor" Ella asintió con la cabeza "Ella va tener un impresionante aspecto en el momento en que usted regrese."

"Perfecto" Sonrió y luego miró su reloj "Mi chofer debe estar esperándome, será mejor que me vaya."

Me besó en la cabeza y me resistí a ese impulso de retroceder. Me dio una mirada severa "pórtate bien con la señora Sue".

"Ella siempre lo hace" Respondió ella cuando yo no respondí nada. Él nos hizo un gesto antes de caminar rápidamente fuera de la habitación, cerrando la puerta detrás de él mientras salía de la casa.

"Vamos" dijo rápidamente la señora Sue tomando mi mano para tirar de mí. Rápidamente caminamos de regreso a mi habitación. Una vez que estábamos ya en mi habitación, apreté mi cara en su hombro y lloré. Sus brazos se fueron directamente a mí alrededor frotando suavemente mi espalda.

"Ya, amor" Susurró dulcemente "Tú estás conmigo, no voy a hacerte daño."

La señora Sue es lo más parecido a una madre que he tenido desde que me mudé con mi padre cuando era niña. Su marido había hecho negocios con mi padre, pero no pudo conseguir el dinero a tiempo. Y por supuesto que mi padre hizo que eso se convirtiera en un 'tú trabajas para mí o mueres'. Y él pensó que la señora Sue sería una buena cuidadora para mí.

"No quiero hacer esto" Gemí.

"Sé que no, pero tienes que hacerlo. Tu padre es un hombre de palabra, amor" Ella explicó "Además, Jacob al menos es un buen hombre. Haz lo que dice tu padre, por tu bien y por el bien de Edward. Él en algún momento va a encontrar a alguien nuevo en su vida y será feliz."

Aspiré y asentí con la cabeza "Tienes razón".

La señora Sue me besó en la cabeza y me sonrió tranquilizadoramente "Vamos a conseguir algo lindo para ponerte."

El fanfic no es escrito por mí, estaba en inglés y yo sólo estoy traduciéndolo y publicándolo aquí.