Narra Edward
"Y en cuanto al tiempo de este lunes, vamos a tener un comienzo frío, pero al mediodía vamos a llegar a un cómodo 61 grados con una brisa ligera, una buena manera de terminar la semana de trabajo por primera vez en abril."
Apagué el televisor con el control y lo dejé caer sobre el colchón a mi lado, dejando escapar un suspiro constante. Me sorprendió lo bien que estaba durmiendo en estos días, claro que era la combinación de alejarme de la ciudad y un nuevo medicamento para dormir.
Me rasqué la cabeza y pasé mi mano por la cicatriz delgada y torcida a la izquierda sobre el respaldo de mi cráneo, ocultas bajo el pelo que había crecido de nuevo.
Isabella Swan había estado desaparecida durante tres meses. Muchas cosas habían cambiado desde que se había ido. Unas pocas semanas después de haber sido secuestrada, algunos de los chicos de mi puesto y yo fuimos transferidos a una nueva estación teniendo en cuenta un gran aumento de sueldo. Me había mudado a una casa con Tom, ya no viviría más en el apartamento.
Nunca diría que las cosas volvieron totalmente a la normalidad o que no la extrañaba porque no es así, las cosas no volvieron para nada a la normalidad y la extrañaba demasiado.
Bella prácticamente se convirtió en un gran sueño. Sus ropas fueron trasladadas en cajas junto con todas sus pertenencias. Las almohadas ya no olían a ella. Ella ya no me esperaba en la cama despierta cuando llegaba tarde de trabajar. No me he reído como lo hice cuando ella estaba aquí. Yo no sonreía como cuando estaba con ella. Y volví a ver a mi psicólogo una vez por semana.
La policía no encontró nada que pudiera conducir a ella. El que lo había hecho, lo había planeado así.
Me levanté de la cama. Mis pies rozaban el suelo de madera frío y miré por la ventana, el sol no había salido todavía. Me puse de pie y me acerqué a mi tocador, agarrando mis pantalones vaqueros y camiseta de la empresa y caminé hacia el cuarto de baño que estaba en el dormitorio.
Después de una ducha rápida y tomar mis medicamentos, me vestí de nuevo y bajé las escaleras. Tom movió la cola con alegría al verme y corrió hacia mí, sonreí un poco y lo acaricié en la cabeza "Buenos días. Ven, vamos, vamos afuera".
Abrí la puerta trasera de la cocina y lo que llevé al patio trasero, Tom salió. Cerré la puerta, me acerqué a la cafetera y la encendí. Miré alrededor de la casa vacía, pensando en la diferencia de este lugar y mi apartamento. Este lugar tenía tres dormitorios, tres baños, una cocina, un comedor y una chimenea. Estaba limpio y pintado con pintura fresca y pisos pulidos.
Me apoyé en el mostrador de granito frío, y me mordí los labios.
Pensé que hoy sería un buen día para ir a trabajar un poco más temprano. Deje entrar a Tom de nuevo a la casa y me serví una taza de café.
"Pórtate bien" Le dije a Tom antes de salir de la casa.
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Respiré de manera uniforme mientras levantaba una de las barras de metal por encima de mi cabeza. Tenía casi todo el día haciendo trabajo de más.
"Edward, creo que deberías parar" Uno de los otros bomberos me dijo mientras se sentaba en un sillón comiendo una manzana. Yo nunca había hablado realmente con él antes, pero yo sabía que se llamaba Jack. Yo no hablaba con ninguno de ellos porque estaba en mi trabajo. Emmett, Jasper, y Garrett eran los únicos que me hablaban a veces y aun así respetaban mi decisión de no hacerlo.
Jack tiró el corazón de la manzana a la basura "No creo que debas seguir esforzándote tanto." Yo no le hice caso y levanté la barra de nuevo, apretando las manos "En serio hombre, necesitas un ayudante" Explicó "Te vas a hacer daño. Siempre haces las cosas más complicadas tu solo. Ya basta."
"Edward, vamos hermano" Dijo Emmett que estaba saliendo de la cocina "Ya has hecho suficiente. Si quieres ejercitar, hazlo esta noche en el gimnasio".
"Déjenme en paz" Murmuré.
"¿Por qué hace todo esto?" Preguntó Jack a mi hermano. Yo le oía susurrar algo al oído, pero yo sabía exactamente qué era. Coloqué la barra de metal de nuevo en su lugar por encima de mi cabeza y me puse de pie, limpiando mi cara con el fondo de mi camiseta.
"Puedes decirlo en voz alta Emmett. No es un secreto" Dije mientras caminaba a la cocina por un vaso de agua.
"Edward, yo también creo que es necesario que te vayas a casa" Una voz grave dijo de pronto, saliendo de la nada.
Me volteé para ver a mi jefe, Joseph, de pie, con brazos cruzados y los labios apretados con fuerza.
"Estoy bien, señor." Insistí con calma y abrí la nevera.
"Cullen, tu vienes aquí todos los días una hora antes y no te vas hasta diez minutos después de lo que es permitido. Cuando estamos fuera de servicio y llamamos cuando hay una emergencia, tu eres siempre el primero en llegar" Explicó con la autoridad "Ve a casa, Edward. Todos sabemos que las cosas no están muy bien para ti y por eso te mereces un descanso. Ten un largo fin de semana, ten la cabeza clara. Solo descansa, lo necesitas."
Tomé una respiración profunda y lentamente asentí con la cabeza, sin molestarme en seguir insistiendo. Se acercó a mí y dio pequeños golpes en mis hombros "Vas a estar bien, todo va a estar bien."
Y lo curioso es que yo pensaba que estaba en lo cierto.
Salí de la estación de bomberos sin decir una palabra. Conduje hasta casa tan rápido como pude, por suerte, sin recibir una multa. Yo no estaba de humor para hacer frente a los policías de Nueva York. Cuando por fin llegué a casa, me fui directamente a mi habitación, dejándome caer sobre la cama con un gruñido.
El teléfono de la casa empezó a sonar. Pero yo sabía que tal vez era Emmett llamando para asegurarse de que no me había muerto en el viaje a casa. No contestaré. De todos modos dejara un buzón de voz.
Yo sólo quería estar solo.
Me levanté de la cama y me quité las botas, tirándolas en el armario abierto antes de sacarme la camisa por encima de mi cabeza, entrando en el baño.
Abrí el agua caliente en la ducha y comencé a desabrocharme el cinturón, cayó en el suelo. La hebilla de metal resonó contra el suelo de baldosas y el sonido retumbó en el techo.
Yo apenas podía oír una voz en el contestador automático en la habitación cuando comencé a desabrochar mis pantalones vaqueros, pero no sonaba como Emmett. Entré de nuevo a la habitación y me detuve, mi ritmo cardíaco se aceleraba cada vez más.
"Sólo quiero que sepas que estoy a salvo, estoy bien... y que no te preocupes más"
Era Bella.
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Narra Bella
Hice una pausa por un segundo, pensando en lo que realmente quería decir "Sólo quiero que sepas que estoy a salvo, estoy bien... y que no te preocupes más" Dije en el teléfono con lágrimas en mis ojos "Yo..."
Se oyó un clic "¿Bella?" Dijo una voz.
Yo no podía hablar. Él estaba en casa, estaba allí mismo, en el teléfono.
"Bella, ¿Todavía estás allí?" preguntó Edward con un poco de aliento en su voz. Su voz sonaba tan bien.
"Sí, estoy aquí" dije suavemente "¿Estás bien?"
"Sí, estoy bien" Me dijo rápidamente "¿Dónde estás? ¿Estás bien? Voy a ir por ti."
"Estoy bien, estoy en Forks, pero Edward..." Me interrumpió.
"¿Forks? ¿Fue tu papá? Voy a ir y traerte a casa, Bella." Dijo Edward.
"Sí, fue él. Pero no vengas." Yo hablaba casi en un susurro. Era más que difícil tener que decirle todo esto.
"¿Por qué? Bella, no puedes quedarte allí" Argumentó "¿No quieres estar aquí?"
Suspiré "Esto es realmente difícil, Edward. No puedo salir de aquí, realmente no debería ni siquiera haberte llamado."
"¿Qué está pasando, Bells?" Cuestionó, su voz temblaba a través de la conexión telefónica.
"Necesito que me olvides. Quiero que sigas con tu vida en Nueva York y finjas que no estuve allí, haz como si nunca hubiera sucedido, sé que encontraras a alguien más y serás feliz. Por favor."
"¿Por qué?" Preguntó "No puedo hacer eso, Bella."
"Edward, te extraño, los extraño a todos, a Emmett y Rose, a Jasper, a Garrett pero…" Lloré en el teléfono "Pero debes prometerme que no vas a venir aquí"
"¡No puedo!".
"Promételo, Edward" Lloré mas "Estoy en un teléfono público y no tengo mucho tiempo. ¡Promételo!"
Se quedó en silencio y casi pude verlo sentado en su cama con la mano en sus cabellos "Lo prometo"
Aspiré a cabo y asentí con la cabeza, aunque no podía verme "te extraño mucho. Pienso en ti un millón de veces al día" Yo me reí un poco.
"Pienso en ti el doble, también te extraño." Respondió y el teléfono comenzó a sonar, indicando que el tiempo se estaba acabando.
"Edward, me tengo que ir." Dije y me mordí el labio, deseando haber tenido más tiempo "Adiós, Edward. Te amo mucho."
"También te amo, Bella" suspiró "Adiós."
Y ahí es cuando finalizó la llamada. Yo no podía hacer nada. Exhalé profundamente y colgué el teléfono en el gancho. Eso fue todo. Él era libre de seguir adelante. Y yo también. Esa sería la última vez que hablaría con Edward.
El fanfic no es escrito por mí, estaba en inglés y yo sólo estoy traduciéndolo y publicándolo aquí.
