Todos nos estaban mirando acusándonos de culpables de haber destruido el salón de gimnasia que en nuestra defensa quien empezaron fueron ellos.

-¿Percy Jackson?¡Vamos a dar un paseo!-dijo apareciendo el director.

-¡Uh oh!-dijimos a la vez Clarisse y yo.

-¡Tenemos que salir de aquí!-dijo Annabeth.

-¡Ni que lo digas!-le dije.-¡Vamos Tyson!

En cuanto terminé de decirle eso a Tyson nos fuimos saltando del muro a la calle atravesando aquel callejón oscuro.

Continuará...

Capítulo 2:Llamamos al taxi del tormento eterno y comercializo con el ojo asqueroso.

Percy

Después de saltar a la calle,salimos corriendo al callejón en donde Annabeth me estampó contra la pared sin poder defenderme.

-¿Él que hace aquí?¡no pude venir con nosotros!¡que se vaya,AHORA!-dijo Annabeth la marimandona señalando descaradamente a Tyson.

-¡Primero,no me grites,segundo,a él le respetas y tercero,a mi no me digas lo que tengo que hacer!-dije incorporándome de la pared y yendo hacia Annabeth``alitas de búho´´cabreada.-¡Además si tanto interés tienes en saber de él,¿por qué no se lo preguntas?

-¿El puede hablar?-dijo Annabeth sorprendida.

-Puedo hablar,eres bonita-dijo tímidamente Tyson que estaba intentando tocar el pelo rubio de Annabeth.-¡No tiene las manos quemadas!¿Por qué no tiene las manos quemadas?¡Tenemos que irnos,AHORA.

-¡Puff!pues claro que no¡me sorprende todavía que nos atacaran los Laistrygonians con él delante!-dije sabionda.

-¡Guau,Annabeth no sabe una respuesta!además,¿cómo sabes como se llaman,Percy si antes no lo sabías?-dijo Clarisse riéndose de Annabeth.

-¡Pues porque antes no me acordaba y ahora si,tan simple como eso!-dije con indiferencia.-¡Además la policía me está buscando.

Ese es el menor de nuestros problemas", dijo Annabeth.-¿Has tenido los sueños?"

Los sueños... ¿sobre Grover?-le pregunté.

Su rostro se puso pálido. Grover? No, ¿qué hay con Grover?-me preguntó Clarisse preocupada.

Les dije mi sueño. ¿Por qué? ¿Qué estabas soñando?-le dije empezando a preocuparme.

Sus ojos parecían de tormenta, al igual que su mente estaba compitiendo con un león millones de millas por hora.

Campamento, dijo Annabeth al fin.-Grandes problemas en el campo.

Mi mamá estaba diciendo la misma cosa! Pero, ¿qué tipo de problemas?-dije ya muy impaciente.

No sé exactamente. Algo anda mal. Tenemos que llegar de inmediato. Monstruos me han estado siguiendo todo el camino desde Virginia, tratando de detenerme. ¿Han tenido ustedes una gran cantidad de ataques?-dijo Annabeth.

Sacudí la cabeza. No en todo el año... hasta hoy-le dije confusa.

¿Ninguno? ¿Pero cómo... Oh-dijo Annabeth mirando a Tyson.

¿Qué quiere decir, 'oh'?-dijimos muy confusas.

Tyson levantó la mano como si estuviera todavía en la clase. -Los canadienses en el gimnasio llamaron algo a Percy... Hija del Dios de la guerra?

Annabeth y yo intercambiamos miradas.

Yo no sabía cómo podía explicar, pero pensé que Tyson merecía la verdad, después de que casi lo mataran.

-Grandote-le dije: ¿Has oído alguna vez las viejas historias sobre los dioses griegos? Como Zeus, Poseidón, Atenea

-Sí-dijo Tyson.

-Bueno... los dioses siguen con vida. Ellos siguen en torno a la civilización occidental, viven en los países más fuertes, así como ahora están en los . Y, a veces tienen hijos con los mortales. Niños llamados mestizos-le explicó Clarisse.

-Sí-dijo Tyson, como todavía estaba esperando a que yo llegue al punto.

Ah, bueno, Annabeth,Clarisse y yo somos mestizos-dije.-Somos como los héroes... en entrenamiento. Y cada vez que los monstruos recogen nuestro olor, nos atacan. Eso es lo que los gigantes en el gimnasio son. Monstruos".

-Sí.-dijo Tyson

Me quedé mirándolo. No pareció sorprendido o confundido por lo que le estaba diciendo, lo que sorprendió y me confundió.

-Así que... me crees?-le pregunté

Tyson asintió. Pero tú eres... el Hijo del Dios de la guerra?

-Sí-admití. Mi padre es Ares.

Tyson frunció el ceño. Ahora parecía confundido. -Pero entonces...‖

Una sirena sonó. Un coche de policía corrió por nuestro callejón.

-No tengo tiempo para esto-Annabeth dijo. -Vamos a hablar en el taxi.

-¿Un taxi todo el camino hasta el campamento? -Dije. -Sabes cuánto dinero es-

Confía en mí.-dijo intentando Tranquilizarme Annabeth.

-¿Qué pasa con Tyson?-dije preocupada.

Me imaginaba acompañado a mi amigo gigante en el Campamento Mestizo. Si él se asustó en un patio regular con regulares agresores, ¿cómo iba a actuar en un campo de entrenamiento para los semidioses? Por otra parte, la policía estaría buscando por nosotros.

No podemos salir dejarlo pensé.

Va a estar en problemas, también.

-Sí- dijo Annabeth que parecía sombría.-Definitivamente necesitamos llevarlo. Ahora, vamos.-

No me gustó la forma en que dijo eso, como si Tyson fuera una enfermedad grande que teníamos que llevar al hospital, pero yo la seguí por el callejón. Juntos, los tres de nosotros a hurtadillas a través de las calles laterales del centro de la ciudad, mientras que una enorme columna de humo se elevaba detrás de nosotros, del gimnasio de la escuela.

-Aquí- Annabeth nos detuvo en la esquina de Tomás y Trimble. Ella se dio la vuelta en su mochila. -Espero tener una más-.

Se veía aún peor de lo que me había dado cuenta al principio. Su barbilla se cortó. Ramas y pasto se enredan en la cola de caballo, como si hubiera dormido varias noches a la intemperie. Las barras en el ruedo de sus pantalones parecían sospechosamente a marcas de garras.

-¿Qué estás buscando?-Le pregunté.

A nuestro alrededor, las sirenas sonaron. Pensé que no pasaría mucho tiempo antes de que aparecieran más policías, en busca de un delincuente juvenil gimnasio-bombarderos. No cabe duda de Matt Sloan les había dado una declaración. Probablemente había torcido la historia en torno a que Tyson y yo éramos los caníbales sedientos de sangre.

-He encontrado uno. Gracias a los dioses.- Annabeth sacó una moneda de oro que reconocí como una dracma, la moneda del Monte Olimpo. Tenía a Zeus estampado en un lado y el Empire State Building en el otro.

-Annabeth,-le dije-Los taxistas de Nueva York no aceptaran eso.

-Stêthi- gritó en griego antiguo.-¡Ô harma diabolês!

Como de costumbre, en el momento en que hablaba en la lengua del Olimpo, de alguna manera lo entendía. Ella había dicho: parada, carro de Maldición.

Eso no ayudaba precisamente a que me sintiera muy emocionado por lo que su plan era.

Ella echó la moneda en la calle, pero en vez de caer en el asfalto, la dracma se hundió a través, y desapareció.

Por un momento, no pasó nada.

Entonces, justo cuando la moneda había caído, el asfalto a oscuras. Se fundió en una piscina rectangular del tamaño de una plaza de aparcamiento-burbujeante líquido rojo como la sangre. Entonces apareció un coche desde el fango.

Fue un taxi, bien, pero a diferencia de cualquier otro taxi en Nueva York, no era amarillo. Era gris ahumado. Quiero decir que parecía que estaba tejida de humo, como si se pudiera caminar a través de él.

Hubo palabras impresas en la puerta, algo como Gyár SSIRES, pero mi dislexia hizo difícil para mí, descifrar lo que decía.

La ventana de pasajeros bajó, y una anciana asomó la cabeza. Tenía una mata de pelo gris que cubría sus ojos, y habló de una manera extraña murmurando, como si acabara de una inyección de novocaína.-Pasaje? Pasaje?

-Tres al campamento mestizo-Annabeth dijo. Abrió la puerta trasera de la cabina y nos hizo señas para entrar, como si todo esto fuera completamente normal.

-¡Ay!- la vieja gritó.-¡No llevamos su especie!

Ella señaló con el dedo huesudo a Tyson. ¿Qué era? ¿El día de recoger a grandes y feos niños?

-Extra pago-Annabeth prometido.-¡Tres dracma más a la llegada!

-¡Hecho!-gritó la mujer.

A regañadientes me metí en la cabina. Tyson se apretó en el medio. Annabeth se arrastró de último.

El interior también se llena de humo gris, pero se sentía lo suficientemente sólida. El asiento estaba roto y abultadas-no se diferenciaba de la mayoría de los taxis. No había pantalla de plexiglás que nos separa de la conductora vieja... Espera un minuto. No fue sólo una anciana. Hubo tres, todas hacinadas en el asiento delantero, cada uno con el pelo fibrosa que cubría sus ojos, las manos huesudas, y un vestido de color carbón cilicio.

¡El que conduce dijo,¡Long Island! ¡Prima de tarifa de metro! ¡Ajá! Apretó el acelerador, y mi cabeza se estrelló contra el respaldo. Una voz pregrabada vino a través del altavoz:¡Hola, este es Ganímedes, el copero de Zeus, y cuando estoy fuera comprar vino para el Señor de los Cielos, siempre con el cinturón de seguridad! Miré hacia abajo y encontró una cadena grande y negra en lugar de un cinturón de seguridad. Decidí que no estaba tan desesperado... todavía.

El taxi aceleró en la vuelta de la esquina de West Broadway, y la dama gris, sentada en el medio gritó-¡Cuidado! Ve a la izquierda!

-¡Bueno, si me diera el ojo, Tempestad, pude haber visto eso!-la conductora se quejó.

Espera un minuto.¿ Dale el ojo?

No tuve tiempo de hacer preguntas porque el conductor se desvió para evitar un camión de reparto de frente, pasó por encima de la acera con un golpe que agita mandíbula, y voló en el bloque siguiente.

-Avispa-la tercera mujer dijo al conductor-Dame la moneda de la muchacha! Quiero morderla.

-¡Tu mordiste la última vez, la Ira!-dijo La conductora, cuyo nombre debe haber sido Avispa-¡Es mi turno!

-¡No lo es!-gritó la llamada Ira.

La del medio, Tempestad, gritó:¡Luz roja!

-¡Frena!-gritó Ira.

En cambio, Avispa piso el acelerador y subió a la acera, chillando en torno a otra esquina, y derribó una casilla de periódico. Ella dejo mi estómago en algún lugar en la calle Broome.

-Disculpe-le dije.-Pero... ¿puedes ver?

-¡No!-Avispa gritó desde detrás de la rueda.

-¡No!-Tempestad gritó desde la mitad.

-¡Por supuesto!-gritó la ira por la ventana de escopeta.

Miré a Annabeth.-¿Están ciegas?

-No del todo-Annabeth dijo-Tienen un ojo.

-¿Un ojo?-dijo Tyson.

-¡Sí!¿Cada una?-dije lamentando haber preguntado.

No un ojo en total-dijo Clarisse un poco preocupada.

A mi lado, Tyson se quejó y se agarró del asiento.-No me siente tan bien.

-Oh, hombre,-le dije, porque yo había visto Tyson mareado en los paseos escolares y no era algo de lo que quisieras estar dentro de cincuenta pies.-Aguanta, grandote. ¿Alguien tiene una bolsa de basura o algo así?

Las tres damas grises estaban demasiado ocupadas discutiendo como para prestarme atención. Miré a Annabeth, que se aferra por su vida, y le di una mirada de ¿Por qué me hiciste esto a mi?

-Oye dijo-Taxi Hermanas Gray es la manera más rápida al campamento.

-Entonces, ¿por qué no lo tomaste desde Virginia?-Dijo Tempestad

-Eso es fuera de su área de servicio-dijo, al igual que debería ser obvio.-Sólo sirven en Nueva York y las comunidades circundantes.

-¡Hemos tenido gente famosa en esta cabina!-Ira exclamó-Jasón ¿Te acuerdas de él?

-¡No me lo recuerdes!-Avispa lamentó.-¡Y no teníamos un coche en ese entonces, tu murciélago viejo. Eso fue hace tres mil años!

-¡Dame el diente!-La ira trató de agarrar a la boca de avispa, pero Avispa le aplastó la mano.

-¡Sólo si me da tempestad el ojo!

-¡No! Tempestad gritó.-¡Lo tenías ayer!

-¡Pero estoy manejando, vieja!-dijo Avispa.

-¡Excusas! dobla! Ese fue tu salida!-dijo una de las tres.

Avispa se desvió duro en la calle Delancey, aplastándome entre Tyson y la puerta. Golpeo el gas y se disparó hacia el puente de Williamsburg a setenta millas por hora.

Las tres hermanas estaban peleando en serio ahora, bofetadas unas a otras como Ira trató de agarrar la cara de Avispa y Avispa trató de agarrar a Tempestad. Con su pelo al viento y sus bocas abiertas, gritando la una a la otra, me di cuenta de que ninguna de las hermanas tenían dientes a excepción de avispa, que tenía un incisivo amarillo musgo. En lugar de ojos, sólo se había cerrado, párpados hundidos, a excepción de Ira, que tenía un ojo inyectado en sangre verde que miraba todo con avidez, como si no se cansaba de todo lo que veía.

Por último, Ira, que tenía la ventaja de la vista, logró dar un tirón a los dientes de la boca de su hermana Avispa. Avispa estaba tan molesta que se desvió hacia el borde del puente Williamsburg, gritando,``Dámelo de vuelta!´´``dámelo de vuelta!´´

Tyson se quejó y se agarró el estómago.

-Uh, si alguien está interesado-le dije,¡Vamos a morir!

-No te preocupes-Annabeth me dijo, sonaba bastante preocupada. -Las Hermanas Gray saben lo que están haciendo. Son realmente muy sabias.

Esto viene de la hija de Atenea, pero no era exactamente tranquilizador. Estábamos rozando el borde de un puente de ciento treinta metros sobre el East River.

-¡Sí, sabio!-Ira sonrió en el espejo retrovisor, mostrando su diente recién adquirido.

-¡Nosotras sabemos cosas!-dijeron las tres presumidas.

-¡Todas las calles de Manhattan!-Avispa jactó, todavía golpeando a su hermana.-¡La capital de Nepal!

-¡La ubicación que buscas!-Tempestad agregó.

Inmediatamente sus hermanas la golpearon por ambos lados, gritando,

-¡Cállate! ¡Cállate!¡Ni siquiera a preguntado todavía!-dijo Avispa gritando a sus hermanas.

-¿Qué? -Dije.-¿Qué lugar? Yo no busco ningún

-¡Nada!-Tempestad, dijo.-¡Tienes razón, hijo. No es nada!

-Dime-Exigí cogiendo el ojo maldito.

-¡No!-todas ellas gritaron.

-¡La última vez que dijimos, fue horrible!-Tempestad, dijo.

-El ojo fue tiró en un lago!-Ira de acordó.

-Años para encontrarlo de nuevo!-Avispa gimió.-Y hablando de eso, dámelo de vuelta.

-¡No!-gritó Ira.

¡Ojo!-Avispa gritó.-¡Dámelo!

Le pegó a su hermana ira en la espalda. Hubo un pop enfermizo y algo salió volando de la cara de Ira. Ira a tientas, tratando de cogerlo, pero sólo logró lanzarlo con el dorso de la mano. El orbe verde viscoso navegó por encima del hombro, en el asiento trasero, y directamente en mi regazo.

Salté tan fuerte, que mi cabeza golpeo en el techo y el globo ocular se alejó.

-¡No puedo ver!-las tres hermanas gritaron.

-¡Dame el ojo!" Avispa lamentó.

-¡Dale el ojo! Annabeth gritó.

-Yo no lo tengo! Dije enfadada-Pero no me grites.

-Ahí, por tu pie-Annabeth dijo-¡No lo pises!¡Agárralo!

-¡No estoy recogiendo eso!-dije asqueada de recoger el asqueroso ojo.

El taxi se estrelló contra la baranda y se deslizó junto con un chirrido horrible. El coche entero se estremeció, echando humo gris como si estuviera a punto de disolver la tensión

-¡Voy a vomitar!-Tyson advirtió.

-¡Annabeth!-gritó Clarisse-vamos deja a Tyson usar la mochila!

-¿Estás loca? Agarra el ojo-Avispa arrancó la rueda, y el taxi se desvió de la regleta. Nos precipitamos por el puente Brooklyn, va más rápido que cualquier taxi humano. Las Hermanas Gray gritaron y se golpearon unas a otras y gritaron por su ojo.

Al final controle mis nervios. Me arranque un pedazo de mi teñida camiseta, que ya se estaba cayendo por todas las marcas de quemaduras, y lo utilice para recoger el ojo del piso.

-¡Buen Chico!-Gritó Ira, como si de alguna manera supiera que yo tenía su ojo desaparecido.-¡Dámelo de vuelta!

-No hasta que expliques-le dije.-¿De qué estaban hablando, el lugar que busco?

-¡No hay tiempo!-Tempestad exclamó.-¡Acelera!

Miré por la ventana. Efectivamente, los árboles y los coches y barrios enteros eran ahora, en una mancha gris. Ya estábamos fuera de Brooklyn, Andando por el centro de Long Island.

-Percy-Annabeth advirtió-No pueden encontrar nuestro destino sin el ojo. Tenemos que seguir acelerando hasta que nos rompamos en mil pedazos.

-Primero tienes que decirme-le dije.-O abriré la ventana y lanzare el ojo hacia el tráfico.

-¡No!-las Hermanas Gray lamentaron.-¡Es demasiado peligroso!

Estoy rodando por la ventana.

-¡Espera!-las Hermanas Gray gritaron.-¡30, 31, 75, 12!

Los soltaron como si fuera un mariscal diciendo una jugada.

-¿Qué quieren decir? Les dije.-¡Eso no tiene sentido!

-¡30, 31, 75, 12!- dijo Ira.-Eso es todo lo que puedo decir.¡Ahora nos dan el ojo!¡Casi estamos en el campamento!

Estábamos fuera de la carretera actual, que penetra rápidamente en el campo del norte de Long Island. Pude ver la colina Half-Blood delante de nosotros, con su gigantesco árbol de pino en la cresta, el árbol de Thalía, que contenía la fuerza de vida o de un héroe caído.

-¡Percy!-dijo Annabeth desesperada.-¡Dales el ojo ahora!

Decidí no discutir. Tiré el ojo en el regazo de Avispa.

La vieja lo cogió, la empujó en su cuenca de los ojos como si alguien de poner en un lente de contacto, y parpadeó. "Whoa!"

Ella pisó el freno. El taxi giró cuatro o cinco veces en una nube de humo y se detuvo a su fin en medio de la carretera de la granja en la base de la colina Half-Blood.

Tyson soltó un eructo enorme.-Mejor ahora.

"Muy bien", le dije a las Hermanas Gray. "Ahora, dime qué significan esos números."

No hay tiempo-dijo Annabeth abriendo la puerta.-Tenemos que salir ahora."

Estaba a punto de preguntar por qué, cuando mire a la colina de Half-Blood y entendí.

En la cresta de la colina había un grupo de campistas. Y que estaban bajo ataque.