HOLAAAAAAAAAAAAAA! Bueno primero los agradecimientos: Sayuki-Uchiha, JackySparrow, Erk92, EtsukoDaishi, Katina-12, NightLotus
Muchas gracias por su apoyo! ^^ me alegra mucho que la historia sea de su agrado! y quiero disculparme si este capítulo esta como mediocre o algo, pero en estos momentos estoy un poco enfermita por lo tanto no es que le haya dedicado mucho tiempo para escribirlo, de todos modos hice mi mayor esfuerzo dentro mis limites de fortaleza jajajajaja! xD
Los personajes le pertenecen a Matsuri-sama pero la trama y el OC son míos! ^^
Dedicado a: Mina-chan (NightLotus)
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Liberen a la Pelirroja
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"¡NO! Por favor ¡No lo hagas!"- Grité, al ver al purasangre de cables cruzados, caminando lentamente hacia mí: Rido, en pocas palabras. Vestido en su usual ropa negra con la bata de súper héroe sobre sus hombros, me mira de forma posesiva, sus colmillos brillan a la luz de la luna y me hacen temblar. Mis pies me arrastran con dificultad por las baldosas de la mansión y rechinan por la fricción.
"Tengo que salir de aquí"- Dije, como motivación para acelerar mi ritmo, pero mi cuerpo no quiere moverse, aunque mi mente dé las órdenes para hacerlo. Allí, en la habitación donde me mordió por primera vez, Rido me está acorralando como si fuese su presa. Sus pálidas manos intentan alcanzar mi rostro y yo, nuevamente, grito con fuerza.
"¡AHHHHHHHHHH!"
"¡Akako!"- Escucho una voz gritando en mi oído con muy poca delicadeza, mientras mi cuerpo se sacude de un lado a otro, pero siento aquellas manos sujetándome fuertemente, impidiendo cualquier movimiento.
Quiero llorar, salir de la tortura, pero parece que nuevamente voy a tener que soportar el dolor y después sufrir la culpa de haber dejado que mi viejo bebiera de mi sangre. Mi vida es un completo desastre. Ser un vampiro apesta tanto como ser un humano en este momento. Prefiero estar muerta y reencarnar en una mejor vida. Siempre quise ser un elefante, pero no lo voy a lograr con la sobreprotección de aquel sadomasoquista que me sujeta entre sus brazos e invade mi cuello con su aliento.
¡Muerdeme de una vez y déjame tranquila!-Pienso dramáticamente mientras mi corazón se acelera, dando la sensación como si fuese a explotar.
"¡No, es broma! ¡No quiero!"- Alego.
"¡Akako!"
"¡Akako!"
"¡No, Rido! ¡No me muerdas, cobarde!"- Finjo un llanto. Pero la espera se torna desesperante. Espero, espero y espero pero no sucede nada. No siento a Rido hundiendo sus colmillos en mi cuello o susurrando palabras de consuelo o mejor aún, no lo siento soltándome.
Después de un rato, siento una vena palpitando en mi frente y me sacudo nuevamente-"¿Qué no entiendes anciano? NO QUI-¡OUCH! ¿Qué demonios?"- Abro los ojos sorprendida ante el golpe, mientras mis pulmones intentan llenarse de aire. Respiro de forma afanada y entrecortada, mi mente da vueltas rápidamente, pero un dolor que me quema la mejilla derecha, me hace chocar la mirada con los preocupados ojos marrones de Hisoka, quien al ver mi rostro asustado se echa a reír a carcajadas, mientras sus manos me liberan lentamente y dejan caer mi cuerpo sobre el colchón.
"¿Eh?"-Parpadeo perpleja. Paso mi mano sobre mi frente intentando concentrarme y descubrir qué ha sucedido. Mis ojos no quieren cerrarse de nuevo, pero permanecen abiertos como platos, mientras mis labios intentan formular alguna pregunta coherente. Lamentablemente, la risa de Hisoka es lo bastante molesta como para hacerme levantar mi espalda y quedar sentada sobre el colchón. Observo con detenimiento como aquel perro faldero se burla de mí, saltando e imitando mi expresión de forma burlesca.
"Debiste ver tu cara pelirroja"- El Nivel-E trata de respirar, pero la risa no lo deja-"Ya eres fea, pero hoy exageraste"
Arrugo la frente ante su comentario, pero suspiro aliviada.
Fue una pesadilla. Hace mucho tiempo no tenía una, desde que era niña no había tenido una. Hisoka suelta otra risotada.
"¿Pero qué te pasa, idiota?- Grito enojada, estirando el brazo para golpear al alegre y torpe perro faldero con la palma de la mano detrás de su cabeza. Hisoka se detiene ante el golpe y responde a mi ataque de rabia con una mirada fulminante, dirigida directamente a mis ojos azules y un suave golpecito en forma de puño sobre mi cabeza, mientras acomoda su cuerpo al borde de la cama.
"¿Estás bien?"- Me pregunta. Lo miro confundida, mientras me cubro con las sábanas nuevamente.
Una sonrisa cruza el rostro de Hisoka en segundos, cuando nota mi confusión y mi cansancio. Recostando mi cabeza en la almohada lo fulmino con la mirada y hago una mueca que lo deja aburrido. El vampiro rápidamente se levanta, para dirigirse hacia la cabecera.
"¡Pelirroja, eres fea, necesitas más tiempo a la hora de arreglarte, así que ¡A levantarse!"- Dice mi guardaespaldas alegremente. Gruño fastidiada por sus insultos, mientras el atrevido me arrebata las sábanas de las manos y me hace señas con sus dedos para que me levante. Arqueo una ceja, simúltaneamente, me siento sobre la cama y observo con detenimiento como mi mascota arregla mi cuarto campantemente.
Él y su complejo de cenicienta-Pienso mientras una media sonrisa curva una de las comisuras de mis labios. El vampiro de nivel-E se menea de un lugar a otro con gran destreza mientras organiza mi cuarto y prepara todo para que yo pueda alistarme. Bueno, al menos está haciendo algo bien. A veces siento que hace ese tipo cosas, para que no me lleve a la tumba una mala imagen de él y así poder descansar en paz, una forma de cerciorarse que no lo aceche como fantasma.
¡Ni loca lo haría, suficiente con verle la cara en vida!
¿Me pregunto a qué se debe tanta alegría? Tengo curiosidad por saber que es lo que se trae Hisoka entre manos. Tanta alegría y cordialidad no es porque ha decidido ser amable conmigo, tiene que haber algo más. Desvío la mirada hacia la pequeña ventana de mi habitación, que me deja contemplar con delicadeza el hermoso cielo estrellado y aunque solo puedo observar la luna llena por unos instantes antes de que las nubes escondan su magnífica belleza, me sirve lo suficiente para meditar acerca de lo que está pasando.
Hace días que Rido no regresa a casa. Hisoka me asegura que ese comportamiento era muy normal antes de que yo llegara, por lo que él no se preocupa por eso, ya que sabe que tarde o temprano, el purasangre ha de volver. Sin embargo, me pica la idea que tanto su desapareción, como la llegada del humano, no hayan sido mera coincidencia, como el Nivel-E quiere que piense.
Desde el día en el que ese humano bobo, dejó esa tonta carta...
¡Un momento! Los pensamientos en mi mente frenan en seco ante la realización:
"¡La carta!"-mi voz resuena en la habitación de forma aguda y cortante, lo que hace que Hisoka se cubra sus oídos rápidamente, dejando caer el trapo con el que está limpiando el polvo de mi armario, sobre el suelo. El vampiro se voltea con una mirada de pocos amigos, la cual esquivo al salir de la cama y dirigirme hacia la puerta. Al cerrar de un portazo, logro captar una pequeña risita viniendo de mi mascota al salir de la habitación, la ignoro y me dirijo a la sala en largas zancadas.
Por favor, que no sea cierto, que no sea cierto- Suplico mientras abro la puerta doble de madera y me abro paso por la madera de aquella habitación deshabitada. Ésta vez la chimenea no está funcionando y las nubes que cubren al satélite natural, hacen de la habitación un lugar bastante obscuro y tenebroso. Afortunadamente, los vampiros tenemos esa habilidad para ver de noche y aunque en realidad no quiero ver nada, tengo que hacerlo.
Allí, justo donde la había dejado, arrugada y completamente vulnerable a los ojos de cualquiera, se encuenta la invitación que tengo vigente, para ir a la Academia Cross. Suspiro antes de acariciarme las sienes con mis manos y dirigirme a paso lento hacia la mesa. Odio esto, pienso al detenerme junto al sofá rojo, observo con detenimiento y fastidio la carta.
Siento como mi ceja se mueve en un movimiento involuntario que revela incordia. Tiene hasta dibujos con caritas felices ¡Que falta de seriedad! ¿Y pretenden que vaya a ese tipo de lugar? No quiero hacerlo. Una parte de mí, pide a gritos que no lo haga, solo porque voy tener que estudiar, pero esa excusa se desvanece cuando mi otra mitad suplica por una salida a esta vida de encierros al lado de Rido. Pero eso no es lo que me da temor:
¿Qué pasará, si al salir descubro que mi vida es mejor, junto a Rido? Sé que suena loco, pero tengo miedo de enfrentar una nueva vida sola, además, estaré traicionando al único miembro de mi familia. De seguro, no lo tomará bien.
Agachando la cabeza, ante las consecuencias de tal acción, por poco ignoro la voz que empieza a resonar en la mansión.
"¡Ka!"
"¡Hisoka!"
Mi cuerpo tiembla al oír la seductora voz de Rido llamando al perrito guardián desde la puerta principal. ¡Demonios! ¿No me digan que regreso? Mis ojos viajan por toda la habitación. Debo admitir que ésta no es mi noche, todo está en mi contra.
"Señor Rido ¡Bienvenido!"- Dice Hisoka.
"¡JA! Prepara todo Hisoka ¡Hoy celebramos la muerte de ese Conde Caden"-Se escucha nuevamente la voz de Rido, más las risas y halagos de otros vampiros. El purasangre se detiene y se siente la fuerza con la que cierra la puerta, para poder empezar su celebración. El Nivel-E emite un grito de niña de 3 años.
El Conde Caden, era un vampiro viejo y desgastado. Mantenía relaciones políticas con Rido, pues el purasangre lo había manipulado para que el noble, hiciera todo bajo su poder, para evitar que lo arrestaran o que le siguieran el rastro. Después de todo, Caden parecía tener cierto roce con las fantasías del actual líder de los Kuran, sobre vivir en armonía con humanos, y como no pudo disimular su poco interés en la idea, Rido se aprovechó de eso. Ahora que el Conde está muerto y considerando que el anciano no tiene herederos, todo pasa a manos de Rido. Si están sospechando que ese siempre fue el plan del Kuran, entonces sus sospechas son totalmente acertadas. Después de todo, entre más territorios tenga bajo su mandato, más fácil será hacer de las suyas.
"Enseguida, Señor Rido"- Dice Hisoka con una voz temblorosa. La actitud de Rido, es señal de que el vampiro tiene invitados esta noche. Vampiros con el instinto alborotado, como él y a los cuales Rido les ha preparado todo un festín. En tonos bastante suaves y lejanos, puedo escuchar los murmullos de aquellas víctimas bajo el encanto de mi padre. Pues hasta donde tengo entendido, el actual líder de los Kuran, le tiene a los vampiros totalmente prohibido beber sangre de humano sin su consentimiento. Por fortuna para mi padre, él es un experto en el arte de conquistar, por eso todas sus víctimas, lo han sido por aprobación forzada, pero aprobación al fin y al cabo.
Y creo que eso y que sea tan aterrador al mismo tiempo, es razón suficiente como para que me vaya de casa, pero no sé cómo decirle. Tengo miedo que al contarle se moleste y quiera beber de mi sangre nuevamente.
Mis ojos se abren como platos al escuchar el grupo de Rido acercándose hacía la sala. Por su olor, sé que el Kuran encabeza el grupo y muy probablemente, cuando me vea, me va a hacer desaparecer. Rido detiene sus pasos, antes de que la puerta de la sala empiece a chillar a medida que la abre con delicadeza. Maldigo mentalmente mi falta de reacción al notar que había llegado. Tengo que salir de aquí, sin que Rido sepa que estoy escondiendo algo. Tomo la arrugada nota con mi mano y la doblo lo suficiente como para esconderla en mi pijama.
¡No pregunten dónde la puse!
Mi respiración se acelera a medida que escucho los pasos de Rido acercándose, pero me obligo a calmarme, pues al menos he logrado esconder la invitación y me giro para fingir que estoy mirando por el ventanal. Pérdida en pensamientos profundos, como ¿Qué voy a comer? y 'Debí bañarme a tiempo', para parecer distraída y hacerle creer que no me he percatado de su presencia.
"¡Akako!"- Mi corazón se detiene al sentir los labios de Rido tan cerca de mi oreja, puedo sentir su cuerpo acercándose a mi espalda mientras su mano rodea un lado de mi cuello con delicadeza. Para ser sincera, creo que nunca voy a conocer a un vampiro que le haga competencia a Rido, en cuestiones de seducción o tal vez, los demás somos lo bastante ingenuos como para caer bajo sus encantos.
Es entonces, cuando mi mente hace click, ante lo que creo, será una brillante idea.
"¡Ridooo!"-Mis labios pronuncian su nombre como en una melodía infantil, al tiempo que doy una zancada hacia delante y me volteo para enfrentarlo. Una sonrisa forzada curva las comisuras de mis labios haciendo que aquel vampiro a quien acabo de rechazar, me dedique una mirada de desconsuelo. Me río entre dientes antes de acercármele lentamente.
Nunca pensé que en realidad viviría lo suficiente como para ver la expresión de asombro de Rido. Sus ojos me miran con la curiosidad de un niño, mientras su mandíbula caída y totalmente relajada deja ver sus perfectos colmillos. Es la primera vez que voy a usar, lo que muchos llamarían "mis encantos", para salir de la cárcel de mi padre.
Hago una pequeña mueca, casi imperceptible para que Rido no descubra mis verdaderas intenciones y rodeo su cuello con mis brazos. Le estoy dando a Rido, todas las señales de que me parece bien si me vuelve a morder, que en realidad quiero algo con él, pero no tengo alternativa, es eso eso o arriesgarme a decirle las cosas como una niña malcriada. Créanme antes de que pueda terminar la frase de "Por favor, déjame ir…", Rido estará mordiéndome con muy poca delicadeza o encerrándome en alguna habitación soleada por un tiempo.
"Y bien…¿Quiénes vienen hoy? Creí que solo serías tú"-Cuestiono en un tono de interés, aunque mi mente solo grita con desesperación:
¡ALEJATE DE ÉL! ¡CORRE! ¡CORRE POR TU VIDA!
Esperando respuesta, escondo mi rostro en su pecho y siento como aquel purasangre inhala el aroma de mi cabello y acaricia mi cabeza lentamente con su mano. Uno de sus brazos rodea mi cintura y me acerca más a él. Me río nerviosa y un grito mental se cruza por mi mente:
¡MALDICIÓN, FUE UNA MUY MALA IDEA HACER ESTO!
Pero ya es tarde, una vez comenzado el juego, no hay marcha atrás. De todos modos, no voy a hacer nada con él. Al menos, yo no voy a inciarlo.
El vampiro detiene las caricias sobre mi cabeza y baja su mano, para tomar mi mentón. Al obligarme levantar la mirada, nuestros ojos chocan-"Son solo unos nobles, con ganas de divertirse"- Dice, sonriendo de medio lado. Lo observo a través de mis pestañas.
"¿No vas a presentarme?"- Pregunté. El purasangre aprieta mi cintura, pero se relaja al escuchar mi gruñido.
"No. Quiero que te quedes en tu habitación"
¡SI! ¡SI! ¡LO HICE!- Grita la vocecita en mi mente mientras en mis oídos resuenan las palabras que ha pronunciado Rido con tanta delicadeza. Una sonrisa curva mis labios por completo, dejando que toda la alegría se muestre hasta en mis ojos. Levanto mi rostro para observar los ojos de mi padre de forma inocente, le dedico una tierna sonrisa, a lo que él responde con un beso en mi frente.
"¡Está bien! Entonces, iré a recostarme otro rato"- Asiento lentamente antes de alejarme de Rido y dirigirme hacia la puerta que tanto me llamaba como si estuviera diciéndome ¡CORRE!. Una vez fuera. Cierro la puerta detrás de mí, apoyo la espalda en la vieja madera que me separa de Rido, cierro los ojos por un momento y suspiro aliviada.
"¡Qué bueno, logré dismular lo de la carta"- Murmuré. La respuesta de Rido no fue exactamente lo que esperaba, pero cumplió con su cometido. Es más, fue demasiado bueno para ser verdad. Siento que Rido, me está escondiendo algo…
No, no. No debo pensarlo tanto. Tengo que pensar que todo salió bien. Si Rido está ocupado con sus invitados, será mucho más fácil escapar a la Academia Cross.
Al abrir los ojos decidida a alistarme para poder irme y nunca volver, me encuentro con el perro faldero de Hisoka quien me mira con ojos vigilantes desde el otro lado del pasillo. Le dedico una media sonrisa. El Nivel-E se me acerca con una pequeña nota entre sus dedos, la observo con detenimiento mientras se acerca. ¿Eso es para mí? No estoy segura, pero la situación con Rido había sido tan confusa, que en este momento recibir aún más información, solo me serviría para marearme aún más.
La mano temblorosa de Hisoka me pasa la nota en lo que puede ser una eternidad. La tomo rápidamente antes de mirarlo con curiosidad y preocupación. Rido ya lo había dejado en paz y aún seguía temblando, eso no es bueno, no es una buena señal para nada. Los ojos marrones de mi guardaespaldas atentos a cualquier acción de mi parte, me dan la señal perfecta para captar de qué se trata todo esto. Y no es nada bueno, pues:
Rido ya sabe todo…
Gruño entre dientes mientras desvío la mirada hacia la nota que tengo entre mis manos y la abro de forma apresurada. Genial, ahora sí, seré el ejemplo perfecto de esclavitud en la época moderna. Mis posibilidades de salir así fuera al jardín de esta gran mansión, se reducirán a nada y mi esperanza de vida se acortará porque terminaré siendo el festín de todos los días de mi viejo.
¡Que vida tan grandiosa! Seré la envidia de todos…
Mis ojos se abren como platos al ver las palabras escritas en aquel pedazo de papel blanco. La perfecta letra cursiva se roba mi atención por unos instantes, antes de volver a la realidad, cuando siento a Hisoka darme un súbito apretón en el brazo y señalando la entrada de la mansión con la cabeza. ¡Es una locura! Una completa locura, Rido es el vampiro más aterrador y ahora…
Akako:
Regresaré por ti
Y ahora no cabe duda de que en realidad, yo he sido escogida como su presa.
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Mi cuerpo salta y abro mis ojos. Los entorno por el sútil rayo de luz que se abre paso entre las cortinas y me lástima la retina, con mi mano halo del pedazo de tela que cubre la ventana y cubro el pequeño hueco. ¡Así está mejor!
Mi cuerpo vuelve a dar un brinco y siento como mis riñones se tambalean por dentro. Escucho el galopar de los caballos y la voz de un hombre, dándoles órdenes para que disminuyan un poco más su velocidad. Al otro lado del estrecho carruaje, encuentro equipaje y la invitación de la Academia Cross.
Suspiré-"¿Cuántas horas me dormí?"
Hisoka me ha ayudado a escapar o bueno, a salir de la mansión sin que los demás vampiros se dieran cuenta o armaran alboroto. Después de todo, justo cuando recibí la nota y la leí, los invitados especiales de Rido empezaron a llegar en manada. Vestidos lujosos, brillantes y de telas finas, cubrían las hermosas figuras de las vampiresas que me alcanzaron a observar con gran interés. Me encogí de hombros al notar que algunas no dejaban de observarme, mientras sus narices intentaban captar mi olor o hacían comentarios sobre mi vestimenta.
Al notar que muy pronto, podría generarse un caos por mi presencia, Hisoka me llevó del brazo de forma desmesurada, hacía la entrada de la mansión. A pesar de que podía tropezarme en cualquier momento, él se aseguró que ningún otro vampiro pudiese verme.
Una vez enla puerta principal, mi corazón aceleró su ritmo. Algo dentro mí parecía cantar con gran alegría al ver que muy pronto no estaría rodeada por esas cuatro paredes de mi habitación y que en realidad podría ir a descubrir el mundo. Hisoka abrió las puertas de golpe y sentí la fría brisa de la noche, refrescante y chocante contra mi piel mientras mis ojos observaron con alivio el carruaje negro, esperando frente a los barrotes de hierro que me separaban de mi libertad.
"¿Esto es en serio?"- Pregunté, pero Hisoka no respondió y me sacó de la mansión a una velocidad impresionante, para un Nivel-E. A los pocos segundos de haber contemplado el carruaje desde la entrada, ahora me encontraba a unos cúantos pasos de el. La rápida realización de lo que estaba haciendo me hizo un nudo en la garganta. Inconscientemente, apreté la mano del vampiro a mi lado.
"¡Vamo pelirroja! Hora de irse ¿No es esto, lo que siempre has querido?"- Dijo el alegre vampiro, sacudiendo mi mano con su mano libre. Asentí, y me decidí a montarme en el medio de transporte, hasta que noté a los hermosos caballos inquietarse por mi presencia, relincharon con gran fuerza, mientras su dueño intentaba calmarlos y me dedicaba miradas de curiosidad.
Era la primera vez que alguien me hacia sentir diferente con respecto a mi especie. La primera vez que alguien, con solo mirarme, me decía que no era normal…Claro, mi primera vez sin contar a Kyriuu, quien obviamente ya sabe sobre mi naturaleza.
Apresurado, Hisoka abrió la puerta del carruaje y me ayudó a entrar. Sin embargo, justo antes de que pudiera darle las gracias o al menos decirle que había sido una gran mascota, cerró de un portazo y le dio órdenes al señor del carruaje, ignorándome por completo. Mire a mi alrededor los cómodos asientos del carruaje, cubiertos en terciopelo vino tinto. A mi lado noté mi equipaje.
¡Así que eso era lo que estaba haciendo Hisoka cuando me levanto! Me reí a carcajadas con todas las cosas que se me vinieron a la mente. Al final el tonto estaba feliz porque no tendría que volver a "protegerme". Bueno, me servía de consuelo que al irme de casa le había hecho un favor a alguien. Sin más espera, una vez Hisoka cerró los barrotes de hierro, el carruaje aceleró su paso.
Las rocas del camino nos hicieron dar grandes saltos. Todo cambió al mover la pequeña cortina que tenía la ventanilla y observar como cada vez me alejaba más de aquel lugar que fue mi hogar por 14 años. Había estado allí desde los dos años y nunca antes me había sentido tan lejos de casa, como en ese momento. Mis ojos se inundaron de lágrimas que no permití que recorrieran mi rostro. No me permití sentirme triste, al contrario, sonreí y me regocijé en lo que fue la mejor experiencia vivida en años.
"Adiós Rido... Hisoka"- Murmuré, observando la mansión por última vez, para guardar su recuerdo. Sonreí de nuevo:
Por fin, he conseguido mi libertad.
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El sol de la tarde casi se había retirado y tan solo un último y fino rayo de luz ilumina el asiento frente a mí. Sin embargo, sigo sin atreverme a mirar por la ventanilla, pues además de captar varios olores extraños, puedo escuchar una multitud ir y venir, sus pasos, las voces de niños gritando alegremente, carruajes pasando a nuestro lado e incluso autos, lo que indica que ya estamos en la villa.
Ninguno de los aromas de los humanos, me parece agradable, pero he de confesar que siento un gran alivio al saber que no hay vampiros entre ellos, al menos, no por ahora. Con un suspiro, estiro las piernas y me acomodo en mi asiento.
"¡Oh! Aun estoy en pijama!"- Dije, un tanto sorprendida. Abro mi equipaje y busco algo en lo que pueda cambiarme fácil. Hisoka, amablemente guardó todos mis vestidos, decido sacar aquel vestido sencillo de color azul noche. Tengo que admitir que me encanta ese color y que necesito salir del negro. Intento varias veces cambiarme dentro de aquel espacio tan pequeño, pero solo logro improvisar cada vez que el carruaje se detiene, lo cual nunca sucede.
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De alguna forma, me las ingenié para vestirme y quedar arreglada o al menos presentable. Cepillo mi cabello con los dedos. Por fortuna, solo me llega hasta la mitad de la espalda, lo cual lo hace un poco más manejable. Intentando jugar un poco, lo recojo en una cola de caballo, dejando mi flequillo por fuera y me lo acomodo de medio lado.
De repente, siento como mi cuerpo se abalanza hacia adelante con gran fuerza y choca contra el asiento frente a mí. Un dolor punzante recorre mi nariz mientras me la acaricio con delicadeza-"¡Oiga! Debió avisarme que nos íbamos a detener"- Grité, con tono de congestión nasal. El hombre se disculpa, pero se ríe entre dientes. Imagino que es porque se imaginó mi cara siendo duramente aplastada por tercipelo.
Trato de recobrar la compostura y evitar que mi voz siga sonando como si estuviese enferma, pero escucho voces fuera del carruaje, que causan curiosidad. ¿Ya llegamos?
No. No. No. Necesito más de tiempo, ya saben...Meditar, preparar cómo me voy a presentar y esas cosas. Hacer simulacro de posibles conversaciones. Practicar con uno de mis muñecos, juegos de preguntas y respuestas, pero sobre todo, buscar una cura a mi fobia contra el estudio.
Me acomodo en el asiento nuevamente y espero a que el señor del carruaje me abra la puerta. Lo cual hace con gran destreza. Al asomarme al borde del asiento, noto como los rayos de sol iluminan mi vestido. Por instinto, escondo mis manos y sello mis labios con fuerza para evitar un grito ahogado, una mano de tez morena se asoma, esperando a que me apoye en ella para poder salir. Pero algo me dice que mejor espero a que se oscurezca totalmente para poder salir, sin embargo, el hombre mueve su mano impaciente varias veces, y al subir la mirada, un par de ojos verdes me observan con irritación. Suspiro.
"Jejeje"- Me río nerviosa, con una mano rascando mi nuca. El hombre no se ve perturbado por mi actitud inocente.
No obstante, se me hace un nudo en la garganta, al verlo que dentro de poco no dudará en sacarme a la fuerza. Afortunadamente, Hisoka había sido lo bastante inteligente, como para dejar guantes entre las cosas que guardó en mi equipaje. Los agarro para acomodarlos entre mis dedos y poder salir del carruaje.
Mi mente deámbula, de repente, siento que todas las cosas que sé hacer las he olvidado por completo. Pero estoy segura, que de haber practicado y creado monólogos, estaría más nerviosa. La idea de dar una buena impresión, es lo único que se me ocurre, sobre todo si no quiero ser la mascota de algún vampiro sabelotodo.
Al tocar el cemento, levanto mi rostro lentamente, el sol, aunque débil, alcanza a molestarme de forma abrupta. Siento mis mejillas encendidas. Debo parecer un tomate. Rido siempre dijo que normalmente, cuando me sonrojaba, no podía diferenciar entre mi cabello y mi cara. La sensación de sonrojo empieza a desaparecer al cabo de unos segundos. Doy una mirada rápida hacia el cielo y noto una tonalidad de gris que empieza a cubrirnos.
"Creo que va a llover..."- Dije, mostrando las palmas de mis manos cubiertas en la tela blanca, como esperando el caer de las gotas. Al no sentir nada, bajo la mirada y me encuentro con un grupo de inviduos, vistiendo un uniforme blanco, de rayas negras y cintas rojas en el cuello. Un poco parecido al del humano Kyriuu. Sin embargo, su presencia es mucho más elegante y recatada.
Automáticamente doy media vuelta y le doy un golpecito suave en el hombro, al hombre que me trajo hasta acá.
"Disculpe, señor"-Dije, cubriéndome la boca con mi mano, para evitar que me escuchen o que me lean los labios-"¿Es la Academia Cross, un instituto para señoritas?"-Pregunté. El hombre se niega con la cabeza, lo cual tomo como una señal de respuesta y prosigo a mirar al frente nuevamente, solo para encontrarme con que uno de los individuos, me está dedicando una de las mirada más punzantes y fastidiadas en la historia de la humanidad.
Trago saliva. ¿No me digan que tienen súper oídos?- Hago una mueca, ante la idea. El hombre, que ahora considero mi acompañante, durante el viaje, parece mudo, pues no pronuncia ni una palabra y solo se límita a dejar mi equipaje a un lado. Lo miro con curiosidad mientras realiza sus tareas y noto que extrañamente, los caballos están calmados.
"Er, muchas gracias por traerme"- Dije, levantando la vista hacia sus ojos verdes. El hombre asienta cordialmente y se retira. Me giro nuevamente, para enfrentar al grupo en uniforme blanco.
"Eh..."- Tartamudeo-"¡Mi nombre es-"
"¡Akako...Bienvenida!"- Alguien me interrumpe, pronunciando mi nombre de forma bastante cordial. Desvío la vista hacía aquel individuo, quien con pasos lentos pero elegantes se acerca a mí. Mis ojos se abren como platos, al encontrarme con un personaje, bastante parecido a alguien a quien no esperaba ver en estos momentos.
No puede ser-Mi mente gritó-¡Se parece a Rido!
Sentí la sangre huyendo de mi rostro. Sí, mi vida es un completo desastre. Debo ser la envidia de muchos, apuesto a que en estos momentos alguien quiere cambiar de puesto conmigo, estoy abierta a cualquier cambio…
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Bien! eso es todo por hoy! gracias por su apoyo! en serio muchas gracias! espero que la historia siga siendo de su agrado! y lamento mucho que haya quedado tan corto...^.^ espero que el próximo cap. quede más largo! voy a intentar hacer la publicación de cada cap. durante el transcurso de cada semana, no hay día exacto pero voy a intentar que la publicación no pase de las dos semana o algo!...
R&R!
Hikari-Letal-Blood! xD
*Capítulo arreglado*
