Capítulo 3:Tyson juega con fuego y diseño mi primer plan estratégico.
Percy
Cuando subimos a la colina mestiza lo primero que vimos fue algo peor que mi pelea con el minotauro el año pasado,a dos grandes toros peleando con un par de campistas liderados por Damian y Clarisse quien se nos había adelantado.
-¡RÁPIDO TENEMOS QUE AYUDARLA!-grité a Annabeth sacando mi espada Anaklusmos mientras corríamos a la colina.
-¡Patrulla de frontera, a mí!-dijo Clarisse a los campistas.
-¡Tyson,quédate aquí!No quiero que corras más riesgos.-le dije a Tyson preocupada.
-¡No!le necesitamos-dijo Annabeth mientras la miraba muy preocupada.
-Es un mortal. Tuvo suerte con las bolas de fuego, pero lo que no puede…-dije intentando convencerla.
-Percy ¿sabes quiénes son ésos de ahí arriba? Son los toros de Cólquide, obra del mismísimo Hefesto; no podemos combatir con ellos sin el Filtro Solar FPS Cincuenta Mil de Medea, o acabaremos carbonizados.-dijo Annabeth con insistencia.
-¿Qué cosa... de Medea?-dije con curiosidad.
Annabeth hurgó en su mochila y soltó una maldición.
-Tenía un frasco de esencia de coco tropical en la mesilla de noche de mi casa. Tenía que haberlo traído, jolines.-dijo enfadada Annabeth.
Hacía tiempo que había aprendido a no hacerle demasiadas preguntas, pues sólo lograba quedar todavía más desconcertado.
-Mira, no sé de que estás hablando, pero no voy a permitir que Tyson acabe frito.-dije decidida en no dejar que se lastime Tyson.
—Percy...-intento decirme cuando me fui corriendo hacia Clarisse con la poca distancia que nos quedaba con ella.
Por desgracia, Clarisse sólo había conseguido reunir a seis campistas; los otros cuatro seguían corriendo con el casco en llamas. Annabeth se apresuró a ayudarlos. Retó a uno de los toros para que la embistiera y luego se volvió invisible, lo cual dejó al monstruo completamente confundido. El otro corría a embestir el cerco defensivo de Clarisse.
Yo estaba aún a mitad de la cuesta, no lo bastante cerca como para echar una mano. Clarisse ni siquiera me había visto.
El toro corría a una velocidad mortífera pese a su enorme tamaño; su pellejo de metal resplandecía al sol. Tenía rubíes del tamaño de un puño en lugar de ojos y cuernos de plata bruñida, y cuando abría las bisagras de su boca exhalaba una abrasadora columna de llamas.
—¡Mantened la formación! —ordenó Clarisse a sus guerreros, De Clarisse podían decirse muchas otras cosas, pero no que no fuera valiente. Era una chica más bien grandullona, con los ojos crueles de su padre, y parecía haber nacido para llevar la armadura griega de combate. Aun así, yo no veía como se las iba a arreglar para resistir la embestida de aquel toro.
Por si fuera poco, el otro toro se cansó de buscar a Annabeth y, girando sobre sí, se situó a espaldas de Clarisse, dispuesto a embestirla por la retaguardia.
-¡Detrás de ti! —chillé.-¡Cuidado!
No debería haber dicho nada, porque lo único que conseguí fue sobresaltarla. El toro n.° 1 se estrelló contra su escudo y la falange se rompió; Clarisse salió despedida hacia atrás y aterrizó en una franja de terreno quemada y todavía llena de brasas. Después de tumbarla, el toro bombardeó a los demás héroes con su aliento ardiente y fundió sus escudos, dejándolos sin protección. Ellos arrojaron sus armas y echaron a correr, mientras el toro n.° 2 se dirigía hacia Clarisse para liquidarla.
Me lancé de un salto y la sujeté por las correas de su armadura. Conseguí arrastrarla y sacarla de en medio, justo cuando el n,° 2 pasaba como un tren de carga. Le di un mandoble con Contracorriente y le hice un gran corte en el flanco, pero el monstruo se limitó a chirriar y crujir, y no se detuvo.
No me había tocado, aunque percibí el calor de su pellejo metálico; con aquella temperatura corporal habría derretido un helado más deprisa que un microondas.
-¡Suéltame!-Clarisse me aporreaba la mano.-¡Maldito seas, Percy!
-¡Te matará si no te detengo!-le dije.
La dejé en un montículo junto al pino y me volví para hacer frente a los toros. Ahora estábamos en la parte interior de la colina y desde allí se dominaba el valle del Campamento Mestizo: las cabañas, los campos de entrenamiento, la Casa Grande; todo aquello corría peligro si nos vencían los toros.
Annabeth ordenó a los demás héroes que se dispersaran y mantuvieran distraídos a aquellos monstruos.
El n° 1 describió un amplio círculo para venir hacia mí. Mientras cruzaba la cima de la colina, donde los límites mágicos deberían haberlo detenido, redujo un poco la velocidad, como si estuviera luchando con un fuerte viento; pero enseguida lo atravesó y continuó acercándose al galope. El toro n° 2 se volvió también para embestirme; chisporroteaba y arrojaba fuego por el corte que le había hecho en el flanco. Yo no sabía si podía sentir dolor, pero sus ojos de rubí parecían mirarme furiosos, como si se tratara ya de una cuestión personal, No podía combatir con los dos toros al mismo tiempo, tenía que tumbar primero al n, ° 2 y cortarle la cabeza antes de que el n.° 1 me embistiera otra vez. Sentía los brazos cansados y me di cuenta de que hacía mucho que no me ejercitaba en el manejo de Contracorriente y había perdido mucha práctica.
Me disponía a atacar cuando el toro n.° 2 me lanzó una llamarada; rodé hacia un lado mientras el aire se convertía en una oleada de puro calor y me arrebataba el oxígeno de los pulmones. Tropecé con algo —tal vez una raíz— y sentí dolor en el tobillo; aun así, me las arreglé para lanzar un mandoble con la espada y le corté un trozo del hocico. El monstruo se alejó al galope, enloquecido y ofuscado, pero antes de que pudiese regodearme demasiado, noté que me costaba incorporarme. Lo intenté otra vez y me falló la pierna izquierda; tenía un esguince en el tobillo, o quizá estuviera roto.
Annabeth me dio un poco de néctar de su cantimplora y de repente me sentí con ganas de seguir en la pelea.
No muy lejos, cerca ya de la cima, Tyson gimió: —¡No puedo... pasar! —¡Yo, Annabeth Chase, te autorizo a entrar en el Campamento Mestizo!
Un trueno pareció sacudir la colina y, de repente, apareció Tyson como propulsado por un cañón.
—¡Percy necesita ayuda! —gritó.
Un toro vino hacia mi cuando de pronto Tyson se interpuso en medio de los dos.
-¡TYSON!-grité
La explosión se arremolinó a su alrededor como un tornado rojo. Sólo se veía la silueta oscura de su cuerpo, y tuve la horrible certeza de que mi amigo acababa de convertirse en un montón de ceniza.
Pero cuando las llamas se extinguieron, Tyson seguía en pie, completamente ileso; ni siquiera sus ropas andrajosas se habían chamuscado. El toro debía de estar tan sorprendido como yo, porque antes de que pudiese soltar una segunda ráfaga, Tyson cerró los puños y empezó a darle mamporros en el hocico.
Sus puños abrieron un cráter en el morro de bronce y dos pequeñas columnas de fuego empezaron a salirle por las orejas. Tyson lo golpeó otra vez y el bronce se arrugó bajo su puño como si fuese chapa de aluminio. Ahora la cabeza del toro parecía una rnarioneta vuelta del revés como un guante.
El toro se tambaleó y se derrumbó por fin sobre el lomo; sus patas se agitaron en el aire débilmente y su cabeza abollada empezó a humear.
El otro toro estaba golpeando a mis hermanos sobre todo a Damian,me acerqué con Clarisse a ellos.
-Entretenerle al toro tengo una idea,¡tú también Clarisse pero necesito tu lanza,ten toma mi espada!-les dije mi plan y todos aceptaron.
Ellos empezaron a distraer al toro,Clarisse y yo intercambiamos nuestras armas y de pronto salimos corriendo hacia nuestros respectivos lugares como parte del plan.
El plan consistía en hacer que ellos le distrajeran mientras yo me posicionaba en el lugar más alto del campamento para llegar a la altura del toro y lanzarle la lanza e incrustarla en la boca del toro dándole en el centro del mecanismo.
Ya estaba lista en la zona mas alta del campamento que era la zona de juego,les di la señal para que lo llevaran hasta aquí,tardaron un poco cuando estuvieron lo mas cerca posible sin que me detectara el toro,me acerqué sigilosamente al animal,el me vio y empezó a correr hacia mi,entonces yo con toda la fuerza que tenía agarré con fuerza la lanza y se la lancé haciendo que atravesara la boca hacia el mecanismo central del toro,rápidamente el toro explotó en miles de mis hermanos se me acercaron y me cogieron haciendo que saltara de arriba a abajo sonriendo felizmente y así empezaron a llegar todos del campamento entre ellos Annabeth y Tyson felicitándome y también por supuesto vinieron unos gemelos hijos de Hermes,si lo sé hermanos de Castellan pero por suerte ellos no se parecen en nada a él,Travis y Connor,dos chicos muy traviesos,debo admitir que al principio era un poco reacia a juntarme con chicos sobre todo con hijos de Hermes,pero poco a poco me demostraron que ellos no se parecían en nada a su hermano mayor y así es como nació una bonita y traviesa amistad,todavía me cuesta hablar con chicos,y entonces me preguntarás y como es que te hablas con Tyson,bueno Tyson es especial lo veo como a un hermano pequeño que necesita que lo protejan a toda costa.
Cuando volví a la realidad,todos aún estaban aplaudiéndome cuando me bajaron vinieron Tántalo el nuevo director de actividades sustituyendo a Quirón mientras estaba en algo relacionado con los dioses y Dionisio.
-¿Quién ha sido el que ha logrado acabar con los toros?-dijo Tántalo.
-¡Nuestra hermana,Perséfone!-dijeron todos mis hermanos a la vez.
-¡Lo sabía!nunca acabas de sorprenderme Percy-dijo Dionisio alagándome cosa rara en él.
-¡Así que tu eres la campista favorita de Dionisio y la semidiosa favorita de Zeus!-dijo mirándome intensamente.
-Si,¿por?-dije levantando una ceja.
-¡Impresionante!¿y cómo lo has hecho?-dijo Dionisio con curiosidad mientras que Tántalo asentía.
-¡Eso es fácil,yo le dije a mis hermanos que lo distrajeran mientras yo posicionaba en la zona más alta del campamento,a mi señal ellos me trajeron al toro yo me acerqué al toro sigilosamente y en la distancia adecuada le lancé la lanza de Clarisse haciendo que se clavara en la boca yendo directamente hacia su mecanismo y así explotando en mil pedazos!-finalicé.
-¡Un auténtico plan estratégico!¡De nuevo,impresionante!tal como y dice tu padre una auténtica guerrera!-dijo yéndose.
-¡Tu padre tenía razón eres una caja de sorpresas,eres una buena combinación guerra y estrategia!¡Sabes eres como una combinación entre Atenea y Ares!-dijo Quirón riéndose de la ironía y se fue al igual que Tánatos.
Todos nuestros hermanos nos fuimos a nuestra cabaña,yo estaba contenta de la valoración del nuevo director de actividades y por supuesto de lo que mi papá pensaba de mí.También le pregunté a Clarisse por qué estaban sustituyendo a Quirón y ella me contestó debido al árbol donde estaba Thalia la hija de Zeus estaba envenenado y Zeus le ha quitado el cargo de director por no vigilar como es debido por que al parecer alguien se coló en el campamento y lo envenenó,Clarisse piensa que quien lo envenenó fue un traidor o sea alguien dentro del campamento.
-¡Oye Clarisse!¿Cómo es que Tyson venció a un toro?-le dije confundida.
-¡El es un cíclope,por su aspecto debe ser casi un bebé,los cíclopes son...errores de la naturaleza hijos de espíritus de la naturaleza o algo así con Poseidon el dios de los mares,pero al parecer él todavía no ha sido reclamado!-me dijo Clarisse yendo a su habitación.
¡GUAU!eso no me lo esperaba.
