Hola! Hola! de nuevo un poco tarde con el capítulo pero aún así decidida a presentarles algo que espero les agrade.

Vampire Knight le pertenece a Matsuri-sama los OC's y la trama son totalmente MIOS.

No tengo nada en contra de los personajes(excepto con Yuuki lo siento fans de Yuuki); por eso no se tomen a pecho si llego a insultar a alguno, es solo parte de la historia. En realidad amo a los personajes de Vampire Knight, solo quiero dar un punto de vista más comico de las cosas, y espero estar cumpliendo con eso.

DISFRUTENLO!


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Nueva fórmula: Pelirroja igual Problema

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TIC-TAC-TIC-TAC-TIC-¡BANG!

El gran impacto contra la base de madera ocasionó un giro de cabezas. Los ojos de todos los vampiros, desgraciadamente curiosos, observan con detenimiento a la vampiresa que se está acariciando su frente mientras se queja del dolor.

"¡Ow! ¡Demonios, eso dolió!"

Quién diría que la de la escena…soy yo.

¡Felicitaciones Akako! Qué buena forma de impresionar.

Gruñí ante el comentario mental. El sarcasmo es un gran amigo ¿Saben?

Le permito al individuo encerrado en mi cabeza, curiosamente muy parecido a mí, golpearme, dentro de mi loca imaginación. Al tiempo que mi mano acaricia la mancha roja en mi frente, causada por el impacto contra la tonta base de madera, también conocida por el horrible nombre, que simplemente trae pesadillas—

P-u-p-i-t-r-e.

Aunque éste, no es un pupitre exclusivo para un solo alumno. Es un escritorio de grandes dimensiones, especialmente a lo largo, que se comparte con varios estudiantes. Además, el lugar en el que me encuentro, es en lo más alto del salón, es decir, cada mesa va en ascendencia, aumentando su número de puestos vacantes y para desgracia de muchos, hay una diferencia de altura entre los escritorios. Por lo tanto, no hay forma de no ver aquella base verde de enfrente, llena de jeroglíficos y lenguaje, probablemente alienígena.

Y lo mismo pasa con nuestro docente. A quién sin conocer, lo apodo, alias: NÉMESIS. El vampiro puede ver todos y cada uno de nuestros movimientos y por los rumores, tengo entendido que es un experto en el arte de lanzar tiza y pegarle en la frente a los más distraídos.

¡Odio estudiar! De seguro éste no será mi primera y última mancha roja en la frente de ahora en adelante.

Mis ojos parpadean una y otra y otra y otra vez. Mis mejillas se sonrojan y siento como se calientan. Podría llegar a pensar que estoy encerrada en un horno y esto es una simple ilusión de un salón de clase. Por desgracia, no es así. Los ojos curiosos de mis compañeros vampiros me observan con tal detenimiento, que parecen estar leyendo mi mente. Como si cada vez que pienso, saliese un letrero gigante sobre mi cabeza, transcribiendo dicho pensamiento.

Trago saliva en ese instante, mi mundo se opaca por completo.

¡Sí, lo sé! Me quedé dormida y ¿Qué? Cualquiera puede aburrirse…

Aún puede sentir un poco de dolor en mi frente y aunque el show haya terminado, ninguno de mis compañeros quiere voltearse y seguir con su existencia. Sin embargo, ya puedo visualizar mi forma de escape para evitar aun más la humillación: me levanto rápidamente y usando mi súper velocidad, me dirijo a la puerta y no vuelvo a este lugar por lo menos en cien años.

Tienen que admitirlo…¡Eso sí es un plan!

"¿Algún problema señorita?"-Escuché una voz resonando en el salón, antes de dirigir la mirada hacia el tablero verde. Parpadeo nuevamente, vislumbrando como una silueta masculina y unos ojos carmesí, me observan fríamente desde el frente.

¡Oh-Oh! Némesis ataca, parte 1.

Por un momento, siento la piel de gallina bajo el tono, pero un pequeño suspiro sale de mis labios, y me da fuerzas para levantarme de mi puesto con las manos sobre la mesa. Mi asiento chilla cruelmente, por el contacto con el piso de madera y mis compañeros con problemas para observar, olvidar y retomar el trabajo que estaban haciendo, me siguen los pasos. Ésta vez, la sangre se va de mis mejilas, para viajar hasta mis orejas, por donde casi siento, puede salir humo.

Una extraña sensación toma total control sobre mí, mientras mi ceja forma un enorme arco.

¡Akako! ¡Akako! ¡Akako! ¡No vayas a chocar! Por favor, no pierdas el control.

Haciendo caso omiso al individuo en mi cabeza, sintiendo el cansancio por el peso del viaje y recordando el rato, no muy agradable, hacen que mis ojos se llenen de ira y mis manos se conviertan en puños.

"¿¡Qué demonios están mirando!?"- Esa pregunta tan descortés, tan antipática, llena de una extrema intolerancia, opacando la gentileza y la delicadeza de una dama, escapa de mis labios en forma de grito y se dirige a los sensibles oídos de mis compañeros, quienes cambian sus miradas de curiosidad, a unas de total ofensa, en un abrir y cerrar de ojos.

Creo que metí la pata.

¿Tu crees?

Pero pensándolo bien, mi reacción pudo haber sido peor. Todos estaban observándome, esperando a que aquel profesor, quien obviamente estaba al tanto de mi situación, me dejara en ridículo pero—¿Adivina qué Némesis? No pienso dejarte hacer eso.

El ambiente se puso tenso, se puede sentir fácilmente el peso de la ofensa en mis compañeros. Agunos deciden voltear la cabeza y continuar, pero no sin antes dedicarme unas cuantas miradas llenas de rabia. Noto como mis compañeras intercambian palabras en un tono bastante bajo, riéndose entre dientes antes de dirigir la mirada nuevamente hacia mí, ignorand completamente que puedo leer sus labios, que dicen:

"¡Pero qué tonta! Es una vergüenza"

Nuevamente dirijo la mirada hacia mi profesor, quien ahora me observa con ojos marrones. Sus brazos se cruzan sobre su pecho, mientras acomoda el libro que estaba leyendo con tanta pasión y aburrimiento (al menos para mí), entre sus dedos, sus labios se curvan en una sonrisa un poco maliciosa y burlona.

Y para no ser descortés también le dedico una igual.

"Sensei, creo que puede continuar con su lección. Ignore lo que acaba de pasar ¿Si?"- Me puse la mano sobre la cabeza de forma infantil y me reí tímidamente.

El educador hace una seña con su mano y se acomoda los lentes-"La espero en la oficina del Director al terminar la clase, señorita Akako"-Dice tranquilamente-"¡Queda castigada!"

Suspiro aliviada por un momento. ¡Increíble! Este vampiro me entendió! Por primera vez en mi vida estoy—

Castigada.

C-a-s-t-i-g-a-d-a.

CASTIGADA.

C-A-S-T-I-G-A-D-A.

Mi cuerpo tambalea por unos instantes. Mis labios se parten lentamente para emitir un ensordecedor:

"¿¡Qué!? ¿¡Cómo se atreve!?"- Mi dedo índice reacciona instantáneamente para señalar a aquel delincuente manipulador de mentes, de forma amenazante. Por favor: YO ¿Castigada?. Ni siquiera Rido, pronunció esa palabra en todos los años que viví con él, aunque amenazaba con usarla. Aún así, ésta reacción me parece totalmente injusta, fue un desliz inocente, cualquiera se queda dormido con una lectura tan el adicto maniático y fanático de los libros, Hisoka, se quedaría dormido.

Gruñí. Hice una mueca. Arqueé una ceja. No puedo ponerme a pelear contra Némesis, no ahora. Mi cabeza gira a un lado, en señal de indignación, antes de tomar asiento con los brazos cruzados sobre mi pecho. Frunzo el ceño con tal profundidad, que siento que mi frente se quedará arrugada por el resto de mi vida. La sola idea de estar castigada, me hace inflar los cachetes por unos instantes, mientras mis uñas se entirran en mis brazos, en un intento, poco sano, por controlar mi enojo.

"¡Bien como quieras, Némesis!"- Susurré, dirigiendo la mirada hacia mi nuevo archí enemigo, quien, sumando a mi malestar, permanece impoluto ante el apodo. Simplemente asiente con su enorme cabeza alienígena y abre su libro de nuevo para continuar con su clase. Mis compañeros parpadean con ojos saltones, pero la atención recibida se esfuma una vez que escuchan a aquel manipulador aclarar su garganta, para seguir con la lectura.

Suspiré. La primera clase en toda mi vida y ya estoy castigada, eso definitivamente no se va a ver bien en mi hoja de vida.


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La lectura continúo por otra hora, me esforcé lo suficiente para no quedarme dormida nuevamente, aprovechando mi tiempo para decorar las hojas en mi puesto con pequeños dibujos, incluso practiqué varios peinados con mi cabello.

Todo iba de maravilla, estar en la última fila tiene sus ventajas, por desgracia, mi compañero de al lado: un chico rubio con ojos tan azules, impactantes y hermosos como el océano, me dedica miradas serias y fastidiosas que llegan a intimidarme. Pues son un intento de "¿Puedes quedarte quieta?" o "¡Ohh vamos! ¿De nuevo? Haz intentado ese peinado unas cinco veces". Ojalá pensara como en la última frase, pero apuesto a que es la primera, lo que se cruza por su mente. Lastimosamente para él, lo único que recibe de mí, son medias sonrisas.

"¡Tch! No puedo creer que sea la protegida del Señor Kaname"- Una voz tan dulce pero que pronuncio aquellas palabras de forma tan agría llega a mis oídos e interrumpe mi sesión de peinados. La cual, para ser sincera, no está dando muchos resultados. Curiosa por conocer la fuente de aquel comentario, miro por el rabillo del ojo hacia mi izquierda, no ha sido el chico el que habló. No. La voz fue femenina.

Para no llamar su atención, finjo estar haciendo anotaciones en las hojas, a pesar de no tener espacio, debido a mis dibujos. El chico rubio rápidamente voltea la cabeza hacia el lado y le susurra unas palabras que no logro captar, a la fuente del primer comentario.

Seguí escribiendo.

"Solo mírala Aidou ¡Es un completo desastre!"- Vuelve a decir la voz femenina.

Así que el chico se llama Aidou, debo admitir que el vampiro es apuesto. No Shiki lindo, pero lindo. Su rostro irradía simpatía y sus ojos grandes dan una extraña sensación de alegría, que parece opacar cualquier mal. Sin mencionar, que ese cabello que parece estar bañado en oro, es bastante impactante.

¿Cómo se lo peina? Tengo que saber su secreto.

Sacudí la cabeza. Están hablando sobre mí, es obvio ¿No?. Aquellas palabras que ponen a hervir mi sangre, solo pueden estar dirigidas a mí y por alguien que parece estar loca por Kaname. Sobre todo que mis compañeros, obviamente, no fueron a clase de disimulo, ya que solo el chico quiere que su compañera baje la voz, pero ella hace caso omiso a su solicitud.

Si pudiese me levantaría en este instante a gritarle. Suelo ser bastante impulsiva, pero ésta vez, tengo que controlarme. No puedo ganarme otro castigo, al menos, no con este profesor.

"Ruka, es suficiente. Si estás tan molesta, ve y habla con él al respecto"- Dijo Aidou con un tono cortante, antes de cruzar los brazos detrás de su cabeza e inclinarse sobre el asiento. No me atrevo a mirar más allá de él, me da miedo encontrarme con una vampiresa tan vil y cruel, que con solo verla me arranque la cabeza o simplemente me humille más ante todos.

Miro el reloj colgado en la pared detrás del tablero. ¡No puedo esperar más! ¿Cuánto falta para que se acabe esto?

Paso una mano por mi cabello y lentamente enderezo mi espalda. Mis ojos azules se pierden en aquel reloj, como esperando una señal que me indique que todo ha terminado. Cualquiera que me eche un vistazo pensara que estoy totalmente concentrada en la lectura.

Mi mano empieza a temblar, ansiosa. Especialmente al recordar lo que sucedió con el Director.


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[Recuerdo]

Después de un buen rato caminando hacia la oficina del Director, el trato silencioso que me daba Kaname era tan molesto, como ver su pelo perfectamente peinado y compararlo con el mío en las mañanas.

Suspiré al tiempo que girábamos por una esquina y caminábamos por los pasillos, con la luna como nuestra única fuente de iluminación. Los pasos de Kaname eran tan largos y elegantes como sus piernas, mientras que los míos eran cortos, a pesar de no tener mala estatura, se puede decir que simplemente estaba nerviosa. De un momento a otro, pasé de una vida al lado de un purasangre a compartir con vampiros desconocidos, sacados de una historieta, en la que luchan por el bien de la humanidad.

¿Cómo se pueden rebajar a eso?

Miré al suelo por un momento, los pasillos rocosos me hacen sentir como en un castillo. Este lugar podía tener más años que cualquiera de nosotros y parecía esconder secretos que iban más allá de cualquier entendimiento, sin mencionar, que al estar rodeado de una hermosa zona verde, llena de árboles increíblemente altos y el dulce el aroma de las flores, se sentía casi como si los cuentos de hadas que solía leerme Hisoka, se convirtieran en realidad.

Desafortunadamente, ese hermoso sueño desapareció una vez recordé el por qué estoy aquí: Estudiar.

¿No podían ser vacaciones?

Por un instante, dejé de escuchar las zancadas de Kaname y levanté el rostro lentamente, para ver si lo había pérdido de vista, pero solo conseguí estrellarme con su espalda.

"¡Diablos! Eso duele ¡Mi nariz! Ya es la segunda vez, hoy"- Gruñí, acariciándome la parte lastimada. Observé la espalda de Kaname de forma cortante. Si sigo así, me voy a quedar sin ólfato. El vampiro sangre pura se volteó lentamente, con una pequeña sonrisa curvando sus labios.

"No es gracioso"- Dije, levantando el rostro para enfrentarlo. Pero él, pareció no molestarse con mi comentario. Sus ojos vino me hicieron perder todo rastro de enojo y planes malévolos para hacerlo caer. Sacudí mi mano libre-"No insistas tanto Kuran"-Dije, molestándolo-"Te perdono"-Me reí unos instantes, ya que aún no podía creer que Kaname no hablara para nada.

Los labios del vampiro se partieron lentamente-"Deberías estar caminando a mi lado"-Alegó, señalando con su dedo un espacio a su lado. Lo miré desapercibida por unos instantes.

Solo logré articular un simple-"¿Huh?"- Kaname me miró con simpatía-"¡Oh! Claro, ya entiendo"- Reí tímidamente, antes de dar un paso hacia adelante. Ahora, al estar al lado de Kaname, sentí que el ambiente había cambiado. Sentí que me estaba tratando como su igual.

Sonreí para mis adentros-"Espero no ser una molestia en este lugar"- Empecé a hablar, aburrida del silencio. Aunque problablemente, tendría que hablar sola durante el resto del trayecto, pues de seguro Kaname no quería desgastar su voz.

"Para nada, le vas a agradar a todos. Estoy seguro"-Dijo el Kuran de repente. Levanté la mirada sorprendida por sus palabras. Mis ojos brillaron como estrellas de la alegría. La sonrisa de Kaname se tornó más sincera.

"¿Eso crees?"-Pregunté, pegando un brinco de felicidad. Por unos segundos, escuché la risa entre dientes del Kuran, pero antes de poder verlo, posó su mano sobre mi cabeza y seguimos nuestro camino hacia la oficina del Director.

"No es por nada Kuran, pero tu mano es enorme"- Dije, ¡Por favor! Me lo estuve guardando durante todo el camino.

El vampiro suspiró-"Solo Kaname, está bien"

Hice una mueca y toqué su mano con mis dedos-"Está bien, Kaname...Tu mano es enorme"- Le sonreí.


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Toc-Toc

Kaname tocó la puerta de madera delicadamente, pero mi estómago empezó a tener retorcijones.

¡Oh los nervios! Los detesto…

No pasaron dos minutos y las ganas de salir corriendo, parecían apoderarse de mis piernas. Tragué saliva con gran esfuerzo y por el rabillo del ojo, noté que Kaname había cambiado su mirada a una más fría y seria.

Lo cual produjo dentro de mí, una sensación muy cercana al miedo.

"Qué extraño. No contesta"-Asegura el Kuran, antes de tocar nuevamente a la puerta.

"Supongo que debe estar en el baño. Mejor vengo después"-Dije, dando media vuelta para retirarme, a lo que Kaname reaccionó, sorpresivamente, tomándome del cuello de mi vestido-"¿Kaname?"- Lo llamé, ladeando mi cabeza hacía atrás para verlo.

El Kuran permaneció en silencio, pero bajó la mirada un momento. Una sonrisa, casi imperceptible, curvó una de las comisuras de sus labios. Pero nuestra atención fue robada, al escuchar el chillido de la puerta, abriéndose.

Un pensamiento rápido, me dio las ganas suficientes para coger el portón y cerrarlo de nuevo rápidamente. Bajé la mirada, podía ver como esa puerta se abría cada vez más dejando salir una luz amarilla, que en un abrir y cerrar de ojos, iluminó nuestro espacio.

Akako, no es por nada, pero te recuerdo: Es un humano. El director es un tonto y simple humano. ¿Cómo puedes sentirte nerviosa con eso?

Sí, era un humano, un ser efímero de poca capacidad intelectual y cuyas metas me daban nauseas. Ni en un millón de años puede haber tolerancia entre humanos y vampiros, empezando por ese chico de cabellos de plata-¿Cómo se llamaba? ¡Oh! Es cierto, ni siquiera me dijo su nombre, solo: "Kiryuu…Kiryuu el patético..."

De ojos bonitos y cuerpo perfecto.

¡Suficiente! No metas más ideas locas en tu cabezota Akako.

Parpadeé. Supongo que mientras mi mente le daba vueltas a los hermosos genes del humano Kiryuu, me perdí la parte en la que Kaname entró a la oficina arrastrándome del cuello de mi vestido, para luego acomodarme frente al escritorio del Director, pues mi cuerpo permanecía como estatua.

"Buenas noches"- Saludó Kaname, de una forma tan cordial que me hizo arquear una ceja.

Tratando de evitar mi incómodo estado estático por más tiempo, y familiarizarme con el lugar, mis ojos se desviaron por la habitación: una biblioteca de madera rodeaba la pared del lado izquierdo, había un tipo de candelabro colgado en todo el centro, pero no estaba funcionando, ya que el Director prefería usar la electricidad de la lámpara sobre su escritorio de madera fina, ubicado al fondo y en el lado derecho, había una ventana en forma de cuadrado.

Mis ojos se clavaron en el cerrojo y notaron que esa ventana era muy fácil de abrir.

¡Oh! Qué interesante

No me atreví a mirar al Director, sabía que al verlo miles de cosas se cruzarían por mi mente, pero la verdadera razón por la que me encontraba en ese lugar, no era para estudiar, ni para escapar del psicópata seductor Rido (Bueno, tal vez un poco), pero más allá de eso, era por el simple hecho de saber quién soy y qué se supone que tengo que hacer.

Apenas tengo vagos recuerdos de mi niñéz y por alguna extraña razón, siento que hay alguien que siempre estuvo presente durante mi crecimiento, pero cuyo rostro, no puedo ver, ni recordar.

"Kaname-kun ¿Está bien?"-Preguntó el Director, cuya voz me sorprendió un poco y me hizo tambalear al despertar de mi sueño despierta. Desvié la mirada hacia Kaname, cuyos ojos me observaban con calma.

Notando que la pregunta no estaba dirigida a él, exactamente, decidí responder-"Ah, eh—Sí, estoy bien"- Dije, al encontrarme con unos ojos extrañamente color piel, con un toque de naranja en ellos. La piel del Director era pálida, bastante, para ser un humano y sus rasgos eran finos también, pero había algo en él que se me hacia conocido:

Su cabello.

¡Eso es! Tenía un parecido con el color de cabello de aquella vampiresa del olor a sangre. Pero no. Había algo diferente también, aquellos ojos que se escondían tras unas gafas circulares, me miraban fijamente, mientras yo seguí escrutando al humano: su cabello, recogido en una cola de caballo y dejando sus flequillos por fuera, tiene cierto toque rubio en el o más bien, es un poco más pálido que el de mi súper amiga a la cual no le conozco el nombre.

Debo admitir que su rostro, lo hace parecer normal. Sin embargo, al bajar la mirada, lo único que me deja perpleja, es su ropa.

El humano deja de lado su masculinidad, al parecer una ancianita bajo un chal verde, que cubre sus hombros y el saco azul oscuro de cuello tortuga, que combina con un pantalón café.

Mi ojos se abren como platos-¡No puedo creerlo! ¿El Director es un travestí?

¿Lo estaré confundiendo con una mujer? pero su cara se ve masculina...

Más bien, lo que quiero decir es que-¡No puedo creerlo!-Una persona tan joven en apariencia, vistiéndose a la antigua. Hasta Rido, que tiene no sé cuantos siglos de viejo, se viste como un adolescente, no puedo creer que no aproveche esa apariencia.

Aunque pensándolo bien, Rido es caso aparte.

Siento el latir de una vena en mi frente al escuchar la voz del Director, nuevamente hablándome:

"¡Akako-chan!"—Aquella voz, aquel tono tan descortés, aquel sufijo utilizado después de mi nombre y aquella persona que osó a utilizarlo, hacen que mis orejas se calienten poco a poco. Mis manos se cierran creando puños y escondiendo la mirada al bajar la cabeza, solo pude pensar en una cosa.

"¿Akako-chan? ¡Voy a matarte, si vuelves a usar ese tono conmigo!"—Dije enfurecida mientras fruncía el ceño y golpeaba el escritorio del director con uno de mis puños. Lo cual, sin lugar a dudas, hizo que sus ojos se abrieran como platos, mientras su cuerpo contorsionado se encontraba estático sobre el asiento reclinable.

El humano tenía muy buenos reflejos. Había sido lo bastante rápido como para retirarse antes del impacto.

"Lo-lo-lo siento"-Dijo el hombre, rápidamente recobró la compostura y mientras unas gotas de sudor bajaban por su frente, me dedicó una sonrisa nerviosa, que parecía mover una de las comisuras de sus labios de forma involuntaria. Dejé escapar otro gruñido y por el rabillo del ojo noté como Kaname suspiraba como un padre cansado a quien acaban de decepcionar. Aún así, su mirada se encontraba pérdida en el paisaje que le mostraba la ventana.

Volví la mirada al Director-"¡Muy bien!"-Dije, engrosando un poco la voz para parecer más seria-"He recibido su invitación y aquí me tiene. Sin embargo, tengo una condición"-Mi tono serio y decidido hizo que el Director se acomodara en su silla, sus lentes brillaron con el reflejo de la luz y percibí como Kaname, dejo a un lado su distracción, para atender a lo que estaba a punto de decir.

"Quiero respuestas concretas a lo que estoy a punto de preguntar y de ser usted, tendría mucho cuidado con las mentiras"- Espeté con firmeza.

El Directo dejó caer sus gafas hasta la punta de la nariz, antes de acomodárselas de nuevo-"Akako-chan, no creo que éste sea el momento adecuado para—"

"Me llamaron hasta aquí, por una razón ¿No es cierto?"-Le interrumpí rápidamente para demostrarle de que no podía jugar conmigo-"Quiero saber cuál es esa razón y por qué yo"-Reclamé, señalando a los dos individuos que se encontraban conmigo-"Sé que saben quién soy y quiero respuestas"

Los ojos del Director viajan hasta donde está Kaname y vuelven a mí-"¡Está bien! Primero, me gustaría presentarme, si me lo permites"- Asentí, indicándole que podía hacerlo, así que continuó-"Soy Kaien Cross, el Director y fundador de la Academia Cross. En ésta Academia, tanto humanos como vampiros comparten un espacio, con el fin de entablar las bases hacia una nueva sociedad que permita la convivencia entre las dos especies, por eso existen los dormitorios y ciertas reglas que hay que cumplir. Actualmente, contamos con dos tipos de grupos, los estudiantes de la Clase Diurna, que son humanos normales y los de la Clase Nocturna, que son vampiros, bajo la imagen de ser estudiantes altamente calificados, cuyas habilidades y destrezas necesitan de una educación especial, con el fin de evitar sospechas entre los de la Clase Diurna"

Ladeé la cabeza hacia el lado.

Kaien hizo una pausa, pero le hago señas de que puede continuar-"Muy bien, verás, la Clase Diurna lleva uniformes negros, mientras las Clase Nocturna, porta uniformes blancos. No se permiten las relaciones con humanos, ni hacer uso de habilidades especiales frente a la Clase Diurna o dentro del campus. En la Academia, no les damos tratos especiales a ustedes, tienen que estudiar y cumplir con obligaciones, como cualquier estudiante. La salida del campus también está totalmente prohibida, a menos que sea bajo mi supervisión o la de Kaname, quien ya debió haberte comentado acerca del compromiso de la Clase Nocturna y espero que estés dispuesta a cumplirlo"

No era un pregunta lo que me estaba formulando el tal Kaien, pero se sentía como tal. Fruncí el ceño nuevamente e hice una mueca-"Sí, entiendo y planeo cumplirlo"

Kaname asintió levemente, dando a entender que todos esos puntos ya estaban claros.

Dejé escapar el aire de mis pulmonas-"Ahora, volviendo a mi tema—"-Empecé, pero todo pareció opacarse, ya que Kaien no parecía muy contento con el cambio de temática y Kaname decidió tomar asiento. Me quedé de pie frente al escritorio del ser humano, escondiendo las manos detrás de mi espalda y apretándolas con fuerza-"Quiero saber todo lo que sepan sobre mí. Estoy dispuesta a escuchar cuaquier pista, de ser posible, me gustaría dedicar mi tiempo libre a buscar información al respecto"

Al terminar de hablar, solo podía escuchar el latido de mi corazón, junto con el pasar de los minutos en el reloj colgado en la pared. Mis ojos se cerraron y por un momento, pude visualizar la mirada de preocupación de Kaname junto con la de Kaien, quien no se atrevía a levantar la vista.

"Este silencio quiere decir que no van revelar nada ¿Cierto?"-Los miré a través de mis pestañas-"¡Muy bien! Cualquiera que sea su razón para no hablar, entonces quiero hacerles una nueva advertencia"-Hice un pausa para pensar mis próximas palabras-"No esperen nada bueno de mí"

La mirada de Kaien no pudo haber sido más desconcertada.

[Fin de recuerdo]


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TIC-TAC-TIC-TAC

Sentí un ligero toque en mi hombro-"Oye ¿Estás bien? La clase ya terminó"-Dice una voz masculina y relajada, que hace que mis ojos se abran rápidamente, después de dar un brinco desde mi asiento.

"¿Huh?"-Mis ojos viajan por todo el lugar, y me doy cuenta que sigo en el salón de clase. Me restregué los ojos, para despertarme y noté que el salón estaba vacío. De repente, siento un peso en mi hombro que me hace sacudirlo rápidamente.

"Lo siento"-Dijo de nuevo la voz, ésta vez escuché unos zapatos arrastrándose por el suelo, alejándose de mi posición. Levanté la mirada y con los ojos como platos, me di cuenta de que alguien demasiado alto, se encuentra a mi lado: por su uniforme, es un chico de la Clase Nocturna, así que sé que es un vampiro, pero su altura y su cuerpo intimidan a cualquiera, sin mencionar que puedo notar sus músculos marcándose a través de la tela blanca.

Lindos músculos.

¡AGH! No es momento para decir eso.

"Eh, no hay problema"-Fingí sonreírle. No quise fijarme en sus rasgos, ni siquiera para ver si lograba reconocerlo de entre el grupo que había visto a mi llegada, pero por la voz, ya sabía que no era Shiki y por eso no tenía los ánimos de saltarle encima, como la fan #1 que soy. Tomé mis papeles, arrugados por haber dormido encima de ellos y me levanté de mi asiento.

"¿Dónde están todos?"-Pregunté. Viendo como aquel vampiro bajaba las escaleras antes que yo, para retirarse del salón.

"¡Ah! La clase ya terminó. Nadie quiso despertarte, parecías muy molesta mientras dormías, querían evitar que los golpearas o algo así"-Respondió aquel chico, sin mirarme. Hice una mueca de pocos amigos ante haber sido llamado, sútilmente, 'bestia'.

"Así que la clase terminó"-Dije, ojeando el salón de clase y los jeroglíficos en el tablero. Mis ojos se abrieron como platos.

"¡Oh no! No, no, no, no, no"-Repetí varias veces, acelerando mis pasos por las escaleras y sobrepasando a mi compañero-"Tengo que irme, pero no sé cómo llegar"- Mientras hablaba conmigo misma, pude sentir la mirada desinteresada del vampiro sobre mí, lo miré por encima de mi hombro unos segundos, antes de cogerme la cabeza desesperada-"¿Qué voy a hacer? Némesis me va a castigar de nuevo si no aparezco ¡Como odio su existencia!"

"Yo te puedo indicar el cami—"

Detuve sus palabras al mostrarle la palma de mi mano, para callarlo-"No, yo puedo sola. Gracias amigo gigante de músculos perfectos"- Dije, y sin esperar un comentario de su parte, decido usar mi velocidad para salir, en un abrir y cerrar de ojos del salón.


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"¡Oh no! Ahora sí metiste la pata Akako ¡Estoy pérdida!"-Grité, en el instante en el que descubrí que me encontraba en medio de la nada, al lado de un pequeño río dentro del campus de la Academia Cross. ¿Qué tan grande es este lugar? Más bien, debería odiar a mis compañeros por no haberme despertado, aunque de no ser por ese chico musculoso, tal vez todavía estaría durmiendo.

Para colmo, aun sigo vistiendo el vestido azul noche con el que llegué, pero por lo que veo, no va a durar mucho tiempo en este ambiente. Y yo tampoco.

Mi paz mental recibe otro golpe al escuchar un ruido entre los arbustos, que me deja helada. Sin querer voltear ni un centímetro, decido esperar a que, sea la criatura que sea, salga por si sola. De repente, mi nariz descontrolada capta un olor bastante familiar, que me hace estremecer, pero sentir cierto alivio al mismo tiempo.

Y ésta vez, sin pensarlo dos veces, decido voltearme para enfrentar a un rival que es peor, mucho peor que Némesis. Ya que este ser es: SÚPER NÉMESIS.

Lo siento la mente creativa de apodos, no está trabajando en este momento…

Avanzando unos pasos, tomo aire y apunto hacia los arbustos-"¡Sal de ahí, chico del cabello de plata o como te llames!"-grito con cierto aire de superioridad-"¡Kyriuu, eso es, Kyriuu!"

Sin embargo, mi momento de fortaleza no dura mucho más tiempo, al ver lo que sale.


Bueeeeno! eso es todo por hoy! Gracias por su apoyo!...lamento cualquier error.

La verdad es que para ser sincera Yuuki no va a entrar en esta historia. Lo lamento por sus fans pero creo que simplemente no la quiero tener en cuenta.

Por otra parte, tanto misterio con los demás personajes espero resolverlo pronto, ya saben me gustan que las cosas vayan despacio, despues todo parece ir muy rápido y pienso que dañaria la historia, mejor ir desenvolviendo el personaje de Akako poco a poco. Las descripciones de los personajes no quieren decir que ella este enamorada de todos, es solo una forma de demostrar la admiración que siente por ellos. Shiki es caso aparte...jajajajjaja xD es broma!

Nos vemos!

Hikari-Letal-Blood! xD

*Capítulo arreglado*