HOLA! HOLA! Bueno NUEVAMENTE me quiero DISCULPAR por haber publicado este capítulo hasta ahora pero por diversas razones me vi en crisis y solo pude hacer algo hasta hoy. Vampire Knight le pertenece a Matsuri-sama, la trama y los OC's son TOTALMENTE MIOS! Esta historia esta dedicada a NightLotus: Mina-chan.
Agradecimientos especiales: ¡UDS SON GENIALES! Le recomiendo a los echar un vistazo a las historias que tienen algunos de los que están en esta lista, son buenos escritores y tienen temáticas interesantes que pueden llamar su atención: katina-12, Juliet-whitlock, ninnia depp, EtsukoDaishi, Sayuki-Uchiha, JackySparrow, Erk92
Espero que este capítulo sea de su agrado! Y muchas gracias a todos por el apoyo que me han dado, es un honor saber que mi historia esta teniendo buenas criticas y espero que con el tiempo puedan perdonar mi lentitud con los capítulos! :c
Disfrútenlo ^^
.
"¡Oh no! Ahora sí metiste la pata Akako ¡Estoy pérdida!"-Grité, en el instante en el que descubrí que me encontraba en medio de la nada, al lado de un pequeño río dentro del campus de la Academia Cross. ¿Qué tan grande es este lugar? Más bien, debería odiar a mis compañeros por no haberme despertado, aunque de no ser por ese chico musculoso, tal vez todavía estaría durmiendo.
Para colmo, aun sigo vistiendo el vestido azul noche con el que llegué, pero por lo que veo, no va a durar mucho tiempo en este ambiente. Y yo tampoco.
Mi paz mental recibe otro golpe al escuchar un ruido entre los arbustos, que me deja helada. Sin querer voltear ni un centímetro, decido esperar a que, sea la criatura que sea, salga por si sola. De repente, mi nariz descontrolada capta un olor bastante familiar, que me hace estremecer, pero sentir cierto alivio al mismo tiempo.
Y ésta vez, sin pensarlo dos veces, decido voltearme para enfrentar a un rival que es peor, mucho peor que Némesis. Ya que este ser es: SÚPER NÉMESIS.
Lo siento la mente creativa de apodos, no está trabajando en este momento…
Avanzando unos pasos, tomo aire y apunto hacia los arbustos-"¡Sal de ahí, chico del cabello de plata o como te llames!"-grito con cierto aire de superioridad-"¡Kyriuu, eso es, Kyriuu!"
Sin embargo, mi momento de fortaleza no dura mucho más tiempo, al ver lo que sale.
.
.
Relaciones Peligrosas
.
.
El tiempo se detuvo en el instante en que noté, como mi mano empezó a temblar. Sentí la adrenalina del momento corriendo por mis venas, mientras mi mente no parecía poder concentrarse en nada. Esnifé de nuevo captando olore, la brisa de la noche acariciaba mi piel suavemente. El olor, sin lugar a dudas, tiene cierto parecido al del humano Kiryuu, incluso podía ser él, pero había algo…algo que simplemente lo hacia distinto.
La luz de la luna me permite vislumbrar, como unos cabellos de plata se asoman lentamente entre los arbustos. No desvié la mirada, no podía hacerlo, aquel chico era tan peligroso o aún más peligroso que Rido. Al menos mi viejo no lleva consigo un arma mortal, solamente mordía, torturaba un poco, volvía a morder y ¡Ohh sorpresa! Amanecías vivo al siguiente día, solo para tener que vivir lo mismo.
Sacudí mi cabeza para aclarar mis pensamientos, mi mirada cortante se dirigió al peligro. Mi cuerpo estaba totalmente dormido, aquella cabeza de plata se acerca cada vez más hacia mi lugar, pero aún no puedo ver su rostro.
"¡Demonios!"-Maldije por lo bajo y subí el tono de mi voz para gritar-"¡Esto no es una ceremonia, apresúrate y aparece!"-Cerré mis ojos, apretando fuertemente mis párpados. Mi cuerpo temblando como una maraca, no me d buena espina, debí haber escuchado a mi amigo de músculos perfectos, cuando dijo que él podía acompañarme.
Pelirroja…Eres una tonta… ¡ABRE ESOS OJOS!
Mis ojos se abrieron como platos al escuchar eso: ¡No! No podía simplemente quedarme quieta y esperar a que ese humano hiciera lo que quisiera. Recobré la compostura, enderecé mi espalda y dejé que el sonido del agua me calmara lentamente. Aquel humano ya estaba a unos pasos de mí, las hojas de los arbustos caían de su cuerpo, mientras su bata negra bailaba con el viento y sus manos pálidas se mantenían a su lado. No había señales de un arma, pero no me atreví a subir la mirada para ver su rostro, pues sus ojos…
Me daban miedo, pero seguían siendo hermosos…
"¿Estás pérdida?"- Escuché una dulce voz masculina pronunciar palabras, que por un momento, me dejaron sin habla. ¡Vaya! Si me pidieran señalar a alguien con problemas de doble personalidad, definitivamente, le daría el primer lugar a este tal Kiryuu. Sin embargo, ya que su voz había sido tan amable, probablemente era para burlarse de mí, por lo que decidí levantar la vista, fingiendo bravuconería y orgullo.
"¡Es obvio que no estoy pérdida!- Lo miré furtivamente a los ojos, pero volví a verlo, sin dismular, una segunda vez. El tiempo se detuvo un instante, cuando mis ojos se conectaron con aquellos luceros violeta. Mi mandíbula caída y mis ojos azules, ahora del tamaño de dos enormes platos, me dejan como una tonta ante el humano que tengo en frente.
"¿¡Quién demonios eres tú!?"- Fruncí el ceño al ver un rostro igual al de Kiryuu, pero al mismo tiempo tan diferente. Observándome con un brillo de amabilidad, los ojos de chico malo, cortantes y fríos, que llamaron tanto mi atención, ahora eran cálidos. Hice una mueca, este no puede ser Kiryuu, no lo conozco, pero solo con haber visto esa mirada llena de asco una vez, podía distinguirlo a kilómetros.
La mirada del humano hacia mí se torna molesta, es tan cálida, que incluso los ojos de Kaname se quedan atrás, comparada con la del humano. Pero algo me dice que esto es una broma, me está tomando del pelo con ese frente de 'niño bueno' que tiene. Alguien quería verme molesta y alguien iba a verme muy molesta. No por algo pequeño, Rido me puso un apodo que no me había atrevido a usar antes, uno que según mi viejo, describe perfectamente mi temperamento:
El Demonio Rojo.
"¡Responde! Te hice una pregunta"- Le exigí, posando una mano sobre la cadera ladeada. Traté de dismular la vena gigante, que apareció en mi frente, pero mis cejas se acoplaron más al intentarlo.
"Lo siento, pero tú tampoco respondiste a mi pregunta"- Respondió y me espanté mentalmente ante la arrogancia de su voz. Su tono, no estaba coordinado con su apariencia, pero si llega a ser familiar de Kyriuu, creo que entiendo de dónde viene tanta actitud. Mis labios dejan que el aire salga en un largo resoplido. Es un buen punto. Sonreí tímidamente, apartándome el pelo de los ojos y acomodando un mechón que se había escapado de la cola de caballo, detrás de la oreja.
"No creo que necesites respuesta, ya que es bastante obvio, pero sí, estoy pérdida"- Lo miré cortante, a lo que retrocedió unos pasos. Una media sonrisa cruzó mis labios al notar que su cuerpo, no es como el de Kiryuu. Él parece más delicado, y es un poco más delgado, de no ser porque sé que es hombre y que por alguna extraña razón, no quiero insultarlo más, podría decir que se ve tan frágil como una muñeca, pero el parecido con Kiryuu no es normal. Podrían ser clones, lo que los diferencia, además de que este humano tiene una apariencia más suave y delicada, es que tiene su cabello de plata más largo. Lo sé, porque al salir de los arbustos, noté una pequeña cola de caballo y la cinta roja con un cascabel, que utliza para sujetarlo.
No hay duda, no es Kiryuu.
Una sonrisa infantil cruza los labios pálidos del humano-"Me llamo Ichiru"
"¿Ichiru, eh?"- Pregunté, como una forma de aprenderme su nombre o más bien, para cerciorarme de que había entendido bien. Ichiru asiente y vuelve a sonreír. Levanto una ceja. Debí haberme quedado mirándolo mucho tiempo, pues el humano agachó la cabeza, como si sintiese vergüenza. Hay algo en él, que no termina por agradarme del todo, pero me le acerco lentamente y poso una mano en su hombro. Su rostro se ilumina, hasta que nota mi poco interés.
"Ichiru, parece que los dos estamos pérdidos. Estoy buscando la oficina del Director de esta jungla"- Dije, alejándome de él para dar media vuelta. Me acerco al río un momento. Supongo que puedo seguirlo para llegar a algún lado, irme por el bosque no es una opción, incluso quedarme ahí, hasta que amanezca, podría ser de gran ayuda también, sin embargo, la luz del sol me molesta bastante y me sentiría débil a la hora.
Ichiru interrumpe mis planes, al sentir su cálida mano sujetando mi brazo en un movimiento rápido que me sobresaltó. Di la vuelta de golpe.
"Conozco la ruta ¡Vamos!"- Dijo, antes de que pudiese articular una protesta a su confianza y le dediqué una sonrisa fugaz. Este chico sabe el camino.¡Es mi salvación!. No obstante, la felicidad desapareció al verlo arrastrarme hacia el bosque.
"¡Oh, no! No, no, no. ¿¡Vamos a entrar ahí!?"-Grité, pegando mis talones en la tierra y haciendo fuerza con mis piernas, para poner resistencia. Ichiru continuó arrastrando mi peso con gran esfuerzo por el barro, ignorando mi pregunta. Mi mano libre sujetó el brazo con el que me llevaba, su cabeza se volteó medio lado, para verme. La piel alrededor de sus ojos se tensó. Tragué saliva lentamente.
"Entre más rápido lleguemos, será mucho mejor para ti. No tendrás que preocuparte por la luz del sol, debilitándote"-Dijo, en un tono demasiado amable que no iba con la mirada que me estaba dedicando. Dejé escapar un chillido incoherente e hice que mi cuerpo se pusiera tan duro como una roca, para evitar seguir caminando, a lo que Ichiru tropieza pero sin caerse. El humano suelta mi brazo y da la vuelta para enfrentarme.
"¿Cómo?"-Le inquirí. Ichiru pretendió acercarse, pero le hice un gesto para que se quedase donde estaba.
"¿Pensaste que no me iba a dar cuenta? No llevas un uniforme puesto, pero tu olor es indiscutiblemente el de un vampiro"- Declaró. Recorrí con la vista a Ichiru, hasta que nuestras miradas se cruzaron. Entrecerré mis ojos, para verlo a través de mis pestañas. Hice otro gesto, a lo que el humano retrocedió unos pasos en entendimiento, pero no mostró ningún temor.
"¿Qué quieres?"- Pregunté, con cierto tono de advertencia en mi voz, aunque solo un humano estúpido y sin arma de cazador, se atrevería a contrariar a una vampiresa en un territorio tan deshabitado como este. Ichiru sonrió.
"No quiero nada, tranquila. Solo pretendo ayudar"-Respondió, haciendo movimientos con sus manos. Si fuese un vampiro, tal vez, me habría hecho suspirar aliviada, pero al contrario, su respuesta me hizo dudar más. Es un humano, definitivamente ayudar a un vampiro: un ser que se alimenta de sangre, de su sangre, para ser más precisa, no está dentro de las reglas de supervivencia.
"¿Qué escondes?- Le interrogué nuevamente, retrocediendo unos pasos. No sé si este humano es confiable o no, tal vez, me quiere llevar a a una trampa. Es muy fácil para los humanos señalar culpables y nadie dudaría en hacerle caso a este niño, parece ser muy hábil en el arte del convencimiento.
De nuevo, Ichiru solo sonríe, como burlándose de mis sospechas.
"¡Maldición! No hagas eso, es molesto"-Señalé, desviando la mirada de su sonrisa. Sus ojos mostraron curiosidad. Tras un suspiro, el humano se acercó y poso sus manos sobre mis hombros, obligándome a verlo.
"Sabes, de haber querido lastimarte, ya lo habría hecho. Estás muy vulnerable a cualquier ataque"- Alegó con tono inexpresivo. Me quedé boquiabierta, observando como se giraba sobre sus talones para adentrarse en el bosque.
"¿Vienes?"-Preguntó, mirándome por encima del hombro. Suspiré derrotada, asentí con la cabeza y proseguí a seguirle el paso, conservando cierta distancia. Él no retrocedió para caminar a mi lado y yo no avancé, para caminar a su lado. Es muy pronto para tenernos confianza y por mi lado, si quiere ganársela, tendrá que sacarme de esta jungla.
¡Me encantaría matar a Némesis algún día, por haberme castigado y metido en este lío! Solo es un inútil, manipulador de mente, no hará falta en este mundo-. Sonreí para mis adentros, ante la idea de una muerte súbita, pero encogí de hombros, abatida ante la idea de estar en medio de la nada, con mi vestido favorito lleno de agujeros por las ramas de los árboles y además, con los pies apunto de estallar del cansancio, junto a un humano que parece no tener otro pasatiempo más que voltearse a verme.
"¿Algún problema?"- Inflé los mofletes, enojada.
"Ah-No"-Dijo, desviando la mirada hacía algo por encima de mi cabeza-"No, ninguno"- Añadió. El humano siguió su camino, pero sus hombros se encogen, disimulando un sobresalto, cuando decido patear una roca, que pasa por el lado de su cabeza y termina enterrada en el tronco de un árbol frente a él.
"¡Odio este lugar!-Grité, alargando la última consonante .
.
Una Luna llena.
Un bosque.
Un humano de guía.
Los sonidos de la naturaleza, retumbando en mis oídos.
Una jaqueca formándose lentamente.
Y una respiración rápida, llena de fatiga.
"¡Bien! Hasta aquí llego, no aguanto más"-Dije, apoyando mi espalda contra el tronco de un árbol. La espalda de Ichiru se aleja de mi vista. No sé cuanto tiempo llevamos caminando, pero definitivamente parece una eternidad. ¿Cómo es posible que Ichiru no sea vea cansado? Pensé, sintiéndome derrotada.
"¡NO! ¡No puedo perder!"-Grité con todas mis fuerzas con llamas formándose en mis ojos, mientras una extraña energía recorre mi cuerpo. Sentí que había recobrado mis fuerzas y que podía seguir caminando, pero mi motivación se desvaneció, cuando recordé que mis pies, en realidad no aguantan más.
Estoy agotada, corrí por horas intentando encontrar la oficina del Director, sin mencionar que llevo las horas del viaje hasta la academia, sobre mi espalda. Cerré mis ojos, pensativa. Por unos instantes, extraño mi hogar, extraño estar encerrada en mi habitación leyendo libros o tocando el violín, como extraño la sensación de deslizar mis dedos por la madera, antes de acariciar sus cuerdas con el arco, para tocar melodías que según Hisoka eran:"Hermosas para provenir de una niña malcriada con temperamento de los mil demonios"
Una vena aparece en mi frente al recordar sus palabras. La última vez que las dijo, terminé pateando el estuche de mi violín, haciéndolo estrellar contra su rostro, mientras Rido tomaba té, esperando tranquilamente a que comenzara de nuevo. Es un lindo recuerdo, pues fue la primera vez que vi a Rido mostrando su lado más cálido a través de una pequeña sonrisa.
Todavía no me explico, cómo es que esos días terminaron. Aun era pequeña, pero recuerdo, muy bien, como mi viejo parecía más tranquilo cuando los demás vampiros no visitaban la casa. De un día para otro, la locura se apoderó de él y con el tiempo se volvió frío, dejó de disfrutar de una vida tranquila, su sed de sangre era insaciable y pronto dejé de saber lo que era estar a su lado como antes.
No llores pelirroja…
"No estoy llorando"- Bufé, abriendo mis ojos. Vi a Ichiru de pie frente a mí, observándome con sus ojos de niñó regañado. Fruncí el ceño.
"Si estamos pérdidos, date por muerto"- Lo señalé amenazante con mi dedo índice, hasta que sentí una gota recorriendo una de mis mejillas lentamente, que alcanzó mi quijada y cayó al suelo. Me sorprendí, mis ojos estaban formando lágrimas y simplemente no podía contenerlas. Pronto sentí como mis ojos se inundaron, haciendo mi visión más borrosa.
"¿Qué? ¿Qué me pasa? Yo no soy así, ya deja de llorar, Akako eres una tonta"- Susurré, intentando limpiarme las mejillas y esconder mi rostro con el movimiento de mis manos. Sabía que algún día esto pasaría, pero no quería que fuese frente a un humano. Furtivamente, miro a Ichiru para ver su reacción, probablemente por dentro, se está burlando de mí, de lo patética que me puedo estar viendo o de como los vampiros somos en realidad unos bebés llorones.
Dejé caer mi mandíbula. Es la primera vez que un humano se acerca a mí con una expresión compasiva. Con una sonrisa reconfortante, pero que no parece suficiente, siento sus manos sobre mis hombros.
"Tranquila, ya vamos a llegar a la oficina del Director, falta poco, no llores"- Su voz es melodiosa y tranquila. Su contacto no me molesta, cierro mi ojos por un momento, asimilando la idea, pero una vena brota en mi frente:
"¿Quién dijo que puedes tocarme?"- Le pregunté enojada, formando un puño con mi mano para golpearle la mandíbula con gran fuerza-"¡No te creas tanto, humano!"- Añadí. Las lágrimas desaparecieron cuando saqué la fuerza para golpearlo, obviamente no esperaba que supiera por qué estaba llorando, pero sus palabras no sirven de nada. Ichiru retrocedió unos pasos, quejándose con sonidos guturales por el dolor y acariciando su mandíbula, tratando de volver a ponerla en su puesto, mientras sus ojos me observan con una extraña mezcla entre curiosidad y miedo.
El pobre niño tiembla, incapaz de asimilar de dónde he sacado tanta fuerza, pero hace todo lo posible por recobrar la compostura y lidiar con el dolor ocasionado por mi furia.
"¡Ahora, muévete! Quiero salir de aquí rápido"- Le advertí, dando largas zancadas. Es hora de un cambio, ahora quien va a mandar, no es Ichiru. ¡Nooo! ¡Ohh claro que no! Soy yo.
"Hohohohohoho"- La risa de niña rica que tanto asustaba a Hisoka, ahora tiene un nuevo destino: llegar a los oídos de Ichiru. Quien, no se ve afectado por ella. Hago una mueca al notar su aire imperturbable.
"¡Genial! Solo vámonos ¿Quieres?"-Dije.
Asintiendo con la cabeza y riéndose un poco, Ichiru empezó a caminar. Pero ésta vez a mi lado. Lo miré por el rabillo del ojo, mientras arqueaba una ceja para decirle-"Ese no es tu puesto"
"Ahora lo es ¿Cómo te llamas?"- Ichiru tenía algo que lo hacía infantil y arrogante, pero al mismo tiempo amable. Nuestros hombros se estrellaron, al pasar por encima de un tronco que yacía a lo largo, en el suelo.
"Akako"- Respondí fríamente, sintiéndome más incómoda ante su cercanía y evitando las ganas de limpiarme el hombro. Aceleré el paso para alejarme de su lado, pero el chico parece no querer alejarse.
"Ya veo, es un lindo nombre, va con tu cabello"-Susurró, dando mis mismas largas zancadas.
"Gracias"-Lo miré nuevamente y dejé que mis párpados taparan la mitad de mis ojos, pero antes de que él pueda dirigirse a mí, desvío mis ojos azules hacia el frente.
"Oye…Ichiru"- Llamé su atención y pronto su rostro se iluminó. Me arrepentí al instante, pero seguí-"¿Qué haces aquí? ¿Eres estudiante?"
Algo dentro de mí, sabe que esto está mal, muy mal. Me encantaría si esto no llega a pasar más allá de un ligero intercambio de nombres, pero ahora este humano puede pensar que quiero ser su amiga y empezar a intercambiar información con alguien como él, no está en mi naturaleza.
No quiero que piense mal, pero algo impide que no le haga preguntas.
Ichiru dejó escapar una risita-"No, no soy estudiante, pero tengo un hermano que estudia aquí"
Mi curiosidad despertó ante su mirada, la cual se tornó seria. El enojo escondido en sus ojos, salió a flote al desviar la mirada y fruncir el ceño.
"¿Un hermano?"–Pregunté, mientras el cielo se aclaraba ante nosotros. ¡Diablos! Va a salir el sol. Me alejé de Ichiru para caminar por la sombra.
"Toma, ponte esto"- Dijo Ichiru, quitándose su chaqueta negra para ponerla sobre mi cabeza-"Te ayudará a cubrirte del sol"
"Ah-Gracias"-Dije y tiré de la tela, para tapar mi rostro. Aclaré mi garganta-"Dices que tienes un hermano ¿Cómo se llama?"
"Su nombre es Zero"
Asentí en entendimiento, esperando a que Ichiru me revele más información. Sin embargo, su expresión no parece estar a gusto con el tema, por lo que decido no preguntarle nada.
Zero... Es un nombre extraño.
.
Oye, pelirroja… ¿Qué parte de la historia me perdí?
No lo sé…
La verdad es que yo también estoy tratando de hacer un recuento de mis pasos. Hace unas horas, estaba hablando con Ichiru acerca de su hermano Zero o como se llame, pero actualmente, me encuentro en el dormitorio de la Clase Nocturna, encerrada en una biblioteca, con Kaname sentado en un sillón rojo, con un tablero de ajedrez en frente y una mirada cortante, dirigida a mi y solamente a mi.
Todavía es de día, por fortuna las cortinas de color vino que cubren los ventanales, impiden que cualquier rayo de luz entre a la habitación.
Pero yo, sigo pérdida en el hilo de la historia.
¡Demonios! ¿Cómo termine aquí?
La puerta se abre. Escucho unos pasos, pero Kaname permanece inamovible. Otro estudiante de la Clase Nocturna ha entrado, somo tres en la biblioteca. La puerta se cierra lentamente. Por el rabillo del ojo, noto como alguien pasa por mi lado derecho y se dirige hacia Kaname, con papeles en mano. El Kuran no desvía sus luceros color vino de mi rostro y asiente a todo lo que aquel vampiro le dice, mientras éste deja los papeles a un lado del tablero de ajedrez y me deja verlo con claridad, al fijar la vista en mí por unos segundos, a lo que me encojo de hombros.
El vampiro es rubio, alto, sus ojos parecen dos esmeraldas, a diferencia de los demás, su pelo parece estar peinado como un buen caballero, era joven, con rasgos de niño y aparentemente, no parece tener problemas para hablar con Kaname, ya que incluso es informal en su discurso y ríe alegremente de vez en vez. Arqueo una ceja cuando vuelve a mirarme y sonríe, mostrando su perfecta dentadura blanca.
Es un vampiro apuesto, mucho más elegante que el resto, llegando a competir con Kaname. Parece del tipo, que se vuelven populares por parecer un"Príncipe Azul".
Suspiré.
"Akako"
Me puse tensa, al escuchar la voz de Kaname llamándome con un tono enojado.
"No deberías usar ese tono, conmigo"- Dije a regañadientes-"No he hecho nada malo"- agregué. El vampiro de ojos esmeralda volvió a sonreír al verme, como si de cierta forma, le agradase que le lleve la contraria a Kaname. Lo miré arqueando una ceja y pronto me vi en la necesidad de darle la espalda a los dos vampiros y salir de ahí. Tan solo volveré, cuando uno de ellos deje el mal humor y el otro deje de sonreír por todo.
"Akako, él es Takuma Ichijo, Vice-Presidente del dormitorio de la Clase Nocturna"- Kaname habló sin levantarse de su sillón, en un tono inexpresivo pero cargado de rabia. Su compañero me saluda haciendo una pequeña reverencia. Automáticamente, respondo con una reverencia también. Por alguna extraña razón, puedo escuchar a Hisoka detrás mío gritándome que debo agacharme más para mostrar respeto, aprieto los puños para controlar mi temperamente. ¡Demonios! Ese perro faldero se está apareciendo mucho en mi mente, últimamente.
"Encanta de conocerle"-Dije, con el mismo tono soso como el de Kaname. Al enderezar mi espalda, la expresión flexible de Ichijo, cambia a una más tensa. El vampiro se gira para hablar en secreto con Kaname. Me acaricio las sienes.
"¿Hay algún problema?"-Pregunté. Los dos vampiros fijan sus ojos en mí-"Me gustaría ir a la habitación que me asignaron, para organizar mis cosas y descansar un poco"-No les estoy pidiendo permiso para retirarme, pero ambos toman mi comentario como tal mientras cruzan miradas. Kaname me examina con sus opacos ojos vino. Aun llevo puesto mi vestido roto y sucio, ya ni sé cómo se ve mi cabello. Soy un completo desastre.
"Ichijo se encargará de acompañarte y servirá de tutor para lo que necesites. Llévatela"- Ordenó con su melodiosa voz el Kuran, el rubio de ojos esmeralda asiente en entendimiento. Mi rostro se contorsiona en una enorme mueca de curiosidad, pero mi falta de comentarios hace que Ichijo me tome del brazo, con una sonrisa en sus labios, y me deslize como en un baile, hacia la puerta. De repente, puedo ver como aparecen estrellas a su alrededor, que lo iluminan de más para mi salud mental.
"¡Oye, suéltame"- Le exijo incómoda. ¿Acaso ninguno conoce algo llamado 'espacio personal'?. Abatida, miro por encima de mi hombro a Kaname, como pidiéndole ayuda, pero al ver como una media sonrisa curva una de las comisuras de sus labios, mis ojos lo fulminan. Sin embargo, la brillante personalidad de Ichijo me deja ciega por unos instantes y cuando abro los ojos, la puerta de la biblioteca está muy lejos de nosotros.
"¡Demonios! Kaname, me las va a pagar"- Rezongué, ilusionándome con la idea de derretir la puerta de la biblioteca con mis ojos azules, mientras doy patadas a un ser invisible.
.
Caminando por el pasillo alegremente, me doy cuenta que Ichijo no conoce la regla número uno de la vida 'No Tocar'. Regla que se atraviesa por mis ojos, cada vez que cruzamos miradas. Al contrario de las estrellas que lo rodean y su sonrisa infantil, yo intento opacar su brillo, con la evidente nube negra sobre mi cabeza, que irradía desprecio e incomodidad.
"Espero que me estés llevando a mi habitación. No pienso hacer nada más por hoy"-Dije entre dientes, entrecerrando los ojos y tensando la piel alrededor. De no ser porque, estoy realmente agotada, ya habría botado a este vampiro por las escaleras.
"No te preocupes, te llevaré a tu habitación, una vez termines con esto"- Dijo Ichijo, su voz suena bastante alegre y despreocupada. Me da hasta curiosidad tanta flexibilidad y calma, pero al mismo tiempo, hace que mi cuerpo pare en seco.
"¿Terminar con qué? ¡No pienso ir a ver al Director!"-Hice un berrinche. ¡Vaya! Sí que tengo resistencia, últimamente estoy gritando mucho. La risa de mi compañero, a quien planeo apodar 'Niño Etiqueta', por su apariencia tan pulcra y caballerosa, me hace detener mi acto infantil. Su aura de niño rico y educado, me molesta un poco, pero parece ser un buen vampiro.
El rubio esboza una sonrisa aun más amplia, si es que eso es posble-"¿De qué hablas Akako-chan? Ya estuviste en la oficina del Director"- Siento como mi mandíbula se desencaja, y él continúa-"Para ser más exacto, destrozaste el lugar"- dice, mostrando el pasillo frente a nosotros, como diciendo que mejor deje el tema para otro momento y sigamos nuestro camino.
Ignoro su petición y me remito a sacarle información.
"No, eso no puede ser cierto. No recuerdo haber estado allí"-Alegué. Sé que estaba cansada, pero no es para tanto, además, estaba bien cuando hablé con Ichiru en el camino.
¡ICHIRU! ¿Qué paso con él?
Takuma da unos pasos y me arrastra con él. Observo su espalda, atenta a lo que va a decir-"Verás Akako-chan, cuando el Director mencionó algo sobre un castigo-"-Ichijo parece estar divirtiéndose con la historia, pues el tono con el que habla, es burlón y un poco degradante-"Su escritorio terminó quebrado en dos, por culpa de tus puños"- Agregó.
"No sé si tomar tu tono como un insulto"-Lo fulminé con la mirada, pero él no se vio afectado, pues su espalda fue lo único en lo que pude fijar la vista.
"Para nada Akako-chan, ese tipo de comportamiento es refrescante en esta Academia"
Suspiré-Me hace ver como una salvaje.
"¿No hubo heridos, verdad?"- Pregunté. Cruzando los dedos de mis manos, para que Ichiru no aparezca en el reporte de Takuma, como herido en guerra.
"Además del escritorio, no, no pasó nada grave. Bueno, Kaname está enojado, pero cuando supo lo que habías hecho y fue a buscarte"-Hubo una ligera pausa-"Fue la primera vez, en mucho tiempo, que vi felicidad en sus ojos"
Las palabras de Ichijo me reconfortan. Una sonrisa curva las comisuras de mis labios. Saber que no había pasado nada grave en la oficina del Director, me permite dirigir toda mi energía, a una nuevo pelea entre Ichijo y yo. El rubio parecer sentir que me he calmado y me mira por encima de su hombro. Nuestras miradas se cruzan, como cuando dos vaqueros están alistando sus pistolas para disparar.
"¡Ah!"-Dijo el rubio, al recordar algo. Su mano sosteniendo mi brazo se relajó y aproveché el momento para correr con todas mis fuerzas por el pasillo. Pero él, con su aura feliz, camina, siguiéndome los pasos con la mirada y evitando que los jarrones que lanzo, se rompan.
"Akako-chan, eso es peligroso"- Dice, acomodando una costosa cerámica china sobre una mesita-"Creo que es mejor si vuelves a mi lado, tomas un baño, comes, descansas y te pones al día con tus estudios"-El rubio sabe como tocar los puntos débiles de una pelirroja agotada como yo. Me detengo para dar media vuelta y enfrentar a un Ichijo totalmente serio, con los brazos cruzados sobre su pecho y un aura estricto.
"¡Eso es lo que necesitaba escuchar"- Susurré, deslizando mis pies lentamente por el pasillo, acercándome a él. Su mirada se desvía un poco hacia el lado.
"No te molestes, Ichijo. Yo la ayudaré con eso"- Una voz fría y femenina, llena de veneno, me da escalofríos al escucharla. Su tono me recuerda al de la vampiresa durante la lectura, que hablaba con ese tal Aidou. Dicho ser, posa su estilizada figura a mi lado. Los ojos de Ichijo pierden su brillo. Esto no es bueno. Algo me dice que ésta chica es la delicada…
"Ruka…"- Ichijo la saluda, dejándome boquiabierta y con ganas de salir corriendo. Lo miro por unos instantes, antes de mirar por el rabillo del ojo a la vampiresa de cabello ondulado, de ojos miel y de piel pálida. La vampiresa del olor a sangre…
"¿Puedo contar contigo? Recuerda que es la protegida de Kaname"- Pregunta el rubio, la vampiresa mueve un mechón de su cabello y lo acomoda detrás de la oreja. Estos dos, parecen entenderse sin decir mucho, pues el oji-verde solo dice-"Entonces, la dejo en tus manos"
Mis ojos se tornan suplicantes al ver al vampiro esbozando una de sus sonrisas, para luego desaparecer en el pasillo.
¡Y es así, como Takuma Ichijo le lanza sus obligaciones a otros!¡Es un vago!
Solo me queda una opción para sobrevivir a esto-¡CORRER!
Forzando una sonrisa, me giro sobre las suelas de mis zapatos para ver a la vampiresa-"¡Gracias por la ayuda!"- Dije, tratando de parecer cortés, pero los ojos miel de la vampiresa, son tan desafiantes que siento como si me estuviesen golpeando el estómago. Mi cuerpo se queda estático ante lo amenazante que se siente su presencia.
"Que te quede claro que esto no lo hago por ti o por querer ser tu amiga. Lo hago por el Señor Kaname"- Dijo de tajo, una de sus finas cejas se arqueó, mientras sus ojos me miraron condescendientemente.
"¿Ah sí?- Pregunté, aun con la sonrisa pintada-"¡Qué alivio! Creo que coincidimos en eso, tampoco me interesa ser tu amiga"
La vampiresa retiene una queja, cerrando sus labios con fuerza. Su desequilibrio solo dura unos segundos, pues no demorca en dedicarme una media sonrisa, mientras pretende entregarme el uniforme de la Clase Nocturna, al rozar mis manos, la vampiresa lo deja caer sobre el suelo.
"¡Lección uno: Reconoce tu lugar, pelirroja!"- Dijo, señalando el piso. Me agacho a recoger la ropa.
"Pero qué torpe eres, Ruka"-Dije, retirando la suciedad del uniforme con palmaditas-"Dedos de mantequilla"- Susurré.
La oji-miel pega media vuelta con un taconazo y se dirige hacia unas habitaciones en el segundo piso. Le sigo el paso, manteniendo una amplia distancia entre nosotras. Los pasillos que quedan cerca a los dormitorios, me dan curiosidad, ya que están bastante iluminados con luz natural.
Ichiru…
Una voz pronunciando el nombre de aquel humano llega a mis oídos. Definitivamente, eso no vino de mi mente, no me lo imaginé. Me asomo por una de las ventanas y noto como dos cabezas con cabello de plata, se acercan mutuamente en el jardín de flores que rodea una pequeña fuente. Uno de ellos lleva un uniforme negro con rayas blancas y el otro tiene puesto una bata negra que hondea con el viento.
¡Es Ichiru!
Extrañamente, me siento aliviada al ver que está bien. Suspiré, los dos humanos están frente a frente, el del uniforme le está dando la espalda al edificio, por lo que no puedo ver su rostro, parece un poco molesto, por la forma en la que mueve los brazos y se niega con la cabeza. Observo la situación con cuidado por la curiosidad, e ignoro los llamados de atención de Ruka, quien me llama a lo lejos, pero se niega a buscarme.
Ichiru también parece molesto, incluso señala a la otra persona de forma amenazante, su frente se arruga en señal de enojo. Un grito ahogado se escapa de mis labios, cuando me doy cuenta que la mirada de Ichiru ha cambiado a una más amable, porque ha cruzado miradas conmigo desde el jardín. Quiero esconderme, para evitar malentendidos, pero la otra persona se gira para verme, asumo que la distracción de Ichiru le causó curiosidad y quiso ver qué o quién había captado su atención.
"Es el humano, Kiryuu…"- Susurré al identificar esa mirada llena de enojo y esos rasgos fuertes del humano. Me siento atraída hacia el chico de aura negativa, hay algo en él que incluso me hace olvidar que es un simple humano, pero no puedo mostrar tal interés, tal vez solo es sed de sangre lo que me invade.-"Entonces, el nombre de Kiryuu es ¿Zero? Ichiru y Zero ¿Son hermanos?"
Eso explica el parecido-Pienso, mientras los dos individuos me observan. Qué personalidades tan diferentes: uno de ellos parece no tener problemas con nosotros, mientras el otro nos odia tanto, que no soporta ni siquiera pisar el mismo suelo. Me río por un momento, pero me contengo cuando la mirada de Zero se torna más oscura, apretando su mandíbula con fuerza.
La extraña sensación de que alguien está a mi lado, me obliga a girar. Me sobresalto al ver como Kaname se inclina hacia adelante, posando su mano sobre el vidrio y con una expresión fría y desafiante, dirigida a los dos humanos en el jardín.
Sin mirarme, el Kuran inclina la cabeza hacia el lado-"Ruka te está esperando"- dice, dejando que sus largas pestañas cubran la mitad de sus ojos.
Algo me dice, que Kaname no parece estar muy a gusto con la presencia de los humanos en su jardín. Lo pude sentir desde su expresión, hasta su tono de voz, como si ellos fuesen los únicos que pueden sacarlo de sus casillas.
"¿Qué esperas?"- Me preguntó el Kuran. Sin querer irritarlo más, doy media vuelta y me dirijo hacia la habitación en donde Ruka me espera con un ceño fruncido, lo cual obviamente se agrava al ver que había molestado a Kaname. Le dedico una media sonrisa a la vampiresa y antes de cerrar la puerta detrás de mí, alcanzo a ver como Kaname aprieta sus puños y frunce el ceño lentamente.
.
"¿Por qué Shiki y yo tenemos que estar aquí?"- La voz fría de la vampiresa que parece una muñeca, me toma por sorpresa y me distrae de la curiosidad que me produjo la actitud de Kaname. Le doy un rápido vistazo a la habitación de Ruka. No hay nada que llame mi habitación, la decoración es simple, papel tapiz en la pared de un tono verde pastel y uno que otro cuadro de un paisaje natural. Asumo que la oji-miel comparte habitación con otras dos estudiantes, ya que hay tres camas dobles, decoradas como en la época Victoriana.
Mis ojos vuelven a la cama del centro al ver al vampiro de cabello púrpura imperial y los luceros aguamarina que me dejan sin aire. Su aire despreocupado y su mirada pérdida en un punto fijo de la habitación, lo hacen ver como esas fotografías profesionales que salen las revistas. No por nada, es el vampiro más popular en la actualidad.
"¡SHIKI!"-Grito, dejando caer el uniforme en el suelo y corriendo hacia el vampiro, quien se gira sorprendido por el tono agudo de mi voz y mi cuerpo abalazándose sobre él.
"¿Y bien Ruka?"- Pregunta la compañera de Shiki. Atenta a mi apretón pero manteniendo su aire inexpresivo.
"Los necesito a ambos. Alguien nuevo ha llegado y requiere disciplina"- Ruka me señala.
Bieeen, eso es todo por hoy, espero que haya sido de su agrado y lamento si no lo fue.
Pido disculpas nuevamente por haber publicado este capítulo hasta ahora pero la Universidad me tenia muy ocupada por lo que estaba entregando trabajos finales y presentando parciales, además estaba teniendo la DETESTABLE enfermedad contagiosa de los escritores….PATÉTICO ¬¬
Odio cuando simplemente me bloqueo y no puedo escribir nada .
Muchas Gracias a TODOS por su APOYO! Son geniales….
Hikari-Letal-Blood! xD
*Capítulo arreglado*
