¡Hola hermosos lectores que están leyendo esto! Para que vean que aun ando viva, lo sé soy una sobreviviente universitaria y no se porque pero me siento realizada con sobrevivir a mis proyectos.

Hubiera actualizado antes pero tenía unos problemas para plasmar mis ideas, ya verán el porque cuando lo lean. Prácticamente tuve que escribir como 7 veces para que saliera el capítulo de hoy, que en lo personal es una de las cosas más difíciles pero divertidas que hice ya que no estoy acostumbrada a escribir tanta perversión; seamos sinceros ya que lo mio es trollear. Sin excepción.

Nunca creí que mi historia tuviera tan buena aceptación... Pfff si claro, aquí prácticamente es puro lemmon pero bueno...


Flame n' Shadows.- Gracias, me alegro que te gustara el capítulo anterior.

Leonard kenway.- Hay... ¿Para que te niego lo innegable? No es cierto, gracias y me alegro que te guste.

Sal Rosi.- Muy bochornoso he de aclarar, pero si no hay bochorno no hay historia. Es divertido pervertir almas puras e inocentes, créeme. Gracias por la porra y felicitación.

fergt9.- Lo se, me siento rara ponerlo en esa forma pero es justo y necesario sino ¿como nacerán sus hijos? Se quieren pero... son penosos. Gracias.

Black Rose -IMZ.- Si ese panda quiere... ¿Para que negar lo super innegable a ti? Lo se, me adoras demasiado y no puedes vivir sin mi y shalalala~ La diva sabe que la amas y por eso eres mi lado pervy que adoro con todo mi trollero corazón.

¡Una diva trolleadora jamás se hecha para atrás! y he aquí las sensuales pruebas. Te diría más cosas pero si lo hago capaz y me cancelan mi cuenta.

Yushi Lucile and Agatha.- Lamento si lo hice, no era... bueno si era mi intención. Me alegro que te guste mi redacción. No me importa mucho los raitings sino el contenido: que tenga buena trama y redacción.

BrisTigressandPo.- Me alegro que te gustara.

GHOST435.- Thank you so much.

Laus Deo.- No se si halagarme o espantarme, así que mejor lo tomaré como un halago. Pues ya no pienses más querido amigo que aquí esta. ¡Yeah!


Kung Fu Panda pertenece a Dreamworks & Jennifer Yuh Nelson


"Tigresa, has pasado la peor vergüenza de toda tu vida. No me sorprendería que murieras a causa de la pena ahora mismo." Se murmuró ella misma antes se sumergirse hasta que el agua llegó al nivel de sus labios y se abrazaba las piernas apoyando su barbilla con pereza.

Después de huir de aquel horrible y penoso entrenamiento se fue directo a los baños para relajar su músculos tensos y ver si el agua la ayudaba a despejar su mente, pero parecía que hacía lo contrario al revivir los sucesos del día y con solo pensarlo sentía sus mejillas calentarse.

Pero no era a causa de incomodidad lo que lo causaba sino de satisfacción. Eso era lo que más la avergonzaba.

Cerró los ojos mientras su mente revivía lo que paso en el salón de entrenamiento: Recordaba las manos aferrarse a su cintura con fuerza y firmeza pero sin llegar a lastimarla, el cuerpo de Po bajo de ella después de aquella caída, su cuerpo sobre ella al volcarse la Tortuga de Jade y la cara de él a solo unos centímetros de distancia, sus narices haciéndose cosquillas, sus cuerpos tan cerca en una posición tan comprometedora mientras sus sexos chocaban tímidamente como si pidieran permiso y su mano…

Movió la cabeza de un lado a otro con furia, sintiendo su cara arder que no se sorprendería que al verse al espejo su cara estuviera completamente roja, dejando sus ojos color rubí como un vago intento de color rojo a comparación de sus mejillas mientras sentía su respiración errática a causa de aquellos recuerdos y su cuerpo se ponía sensible, como si él la hubiera vuelto a tocar.

"Estas mal Tigresa, deja de pensar en ello."

Pero por más que se repetía entre susurros una y otra vez aquellas palabras parecía que no causaban el efecto deseado y se repetía con más fuerza los recuerdos y sensaciones al sentirlo en su piel.

'Si te has puesto así solo por lo que ha pasado y solo porque te toco de pura casualidad imagina cuando sientas sus manos con decisión sobre tu piel mientras recorre tu figura, la respiración chocando contra tu cuello y los labios sobre los tuyos antes de bajar por tu mandíbula…'

Soltó un pequeño grito de molestia y se sumergió completa de pies a cabeza, como un vago intento desesperado por enfriar su mente y dejar su mente en blanco. Tenía que callar inmediatamente esa absurda voz en su cabeza.

"Necesitas tranquilizarte y pensar fríamente, nada más." Se dijo a si misma con decisión. "Solo te disculparas con Po sobre lo que paso en el entrenamiento, fingirás que nada de esto paso y buscarás la forma de declararte."

Y sin más salió de aquella bañera mientras se secaba con una toalla antes de ponerse la pijama e ir directo a su habitación a descansar para recibir un nuevo día y llevar a cabo su plan, lástima que nada salió como lo planeó.

Apenas sonó el gong fielmente como cada mañana anunciando un nuevo día y saludarán a su maestro, ella se acercó al panda con la intención de saludarlo y de llevar a cabo su plan.

"Buenos…" Saludo alegremente pero apenas pronunció la palabra Po se alejó de ella rápidamente, como si la peste se tratará, y la dejo sola en el pasillo. "…días…"

'No es nada, solo esta apenado con lo que paso ayer y nada más. Ya verás que todo seguirá igual que antes.'

Pero el día transcurrió de la misma forma, por más que Tigresa tratara de acercarse y cruzar una palabra con Po, él solo se daba media vuelta y la dejaba hablando sola o evitaba a toda costa estar en la misma habitación.

Pero a esta conducta le siguió el día siguiente, una semana e incluso un mes.

Un mes que Po la ignoraba completamente: un mes sin entrenar con ella, contarle bromas, preguntarle que le apetecía comer hoy, invitarla a hacer algo divertido, pedir su turno con ella en el entrenamiento ni pelear juntos a la hora de combatir villanos; era como si ella no existiera en lo más mínimo y fuera solo un espacio vacío cuando se sentaban a comer, solo cruzando monosílabos cuando era completamente justo y necesariamente obligatorio, nada más.

Todos se dieron cuenta de aquel cambio tan radical del panda hacia la felina, todos en el palacio estaban preocupados por su conducta e incluso el maestro Shifu empezaba a preocuparse.

No era un secreto que ellos dos eran uno de los más unidos y a veces dejaban de hablarse por momentos a causa de sus personalidades completamente diferentes, pero que solo de la noche a la mañana la tratara como si Tigresa no existiera era realmente preocupante.

Al principio pensaron que solo era exageraciones de Tigresa y nada más, pero al ver que Po trataba a todos igual y que solo con ella la ignorara… dejaba mucho que pensar.

Lo que no sabían es que Po había tomado esa decisión tan radical debido a los sueños que lo acosaban cada vez que cerraba los ojos y decidía dormir.

Noche tras noche esos sueños tan… sugerentes con Tigresa invadían sus sueños, cada noche era un sueño diferente pero en algo concordaban todas: deteniéndose siempre en donde ella lo dejaba necesitado e irse del lugar, para más tarde murmurar su nombre pidiéndole que volviera y después él se levantara de golpe cada noche con el corazón golpeando salvajemente su pecho amenazando con salirse en cualquier momento y un problema en su pantalón.

Y como si eso no fuera suficiente, pareciera que cada vez que cerraba los ojos su mente se encargaba de revivir con detalle su sueño de la noche anterior. Paso por paso, detalle por detalle, imaginando su textura de su piel bajo su tacto, el olor de su perfume, sus suspiros y las palabras de amor jamás pronunciadas por sus labios entreabiertos.

He ahí la razón de porque decidió mantenerse alejando un tiempo indefinido de Tigresa, pero en lugar de aliviarlo parecía una tortura que minuto a minuto empeoraba y más cuando ella decidía acercarse a él, pareciera que se burlaba cuando quería experimentar y satisfacer sus dudas cuando no podía y decidió hacer lo mejor para ambos: huir de ella aunque le doliera en el alma al verla triste por su cumpla.

Lástima que todo su esfuerzo del último mes fuera directo a la basura cuando el maestro Shifu decidiera poner un alto y encontrar una solución a aquella situación.

"Muy bien estudiantes." Empezó Shifu mientras los observaba detenidamente. "He de decir que últimamente he notado a algunos distantes del grupo."

Apenas pronunció esas palabras su mirada recorrió de izquierda a derecha a los 6, aunque poso levemente su mirada en Po causándole cierta incomodidad por parte de su maestro al saber que se refería a él.

"Por ello me he visto dejarle unas misiones en pareja para mejorar su relación y ayudarse a cubrir las debilidades de uno con la fortaleza del otro en ambas partes." Continuó el panda rojo, sosteniendo el viejo bastón de Oogway con ambas manos. "Así que las parejas que les asigne no las podrán cambiar ¿entendido?"

"Si maestro Shifu."

"Bien." Relajo su postura y flexiono levemente sus dedos contra aquel bastón. "Grulla y Mantis, ustedes irán a la Aldea de los Artesanos por las restauraciones de los viejos cuadros; Mono y Víbora, ustedes les toca ir a la Aldea de los Lirios a conseguir unas plantas medicinales; Tigresa y Po a ustedes les toca ir a la ciudad Tambor por unos rollos del consejo…"

"Eh… ¿Maestro Shifu?" Comentó levemente mientras los demás hacían una pequeña reverencia. "¿No podremos cambiar de pareja?"

"Ya lo mencione antes y mi respuesta es no."

"Pero…"

"¡Panda!" Levantó la voz el maestro, golpeando el piso en el acto. Tigresa solo bajo levemente la mirada y cuando Shifu la vio se tranquilizó solo un poco aunque no dejo de mirar mal a Po. "Les deje esta misión a ustedes porque son uno de los más preparados y esos rollos importantes, así que prepárense que saldrán dentro de unos minutos. Sin chistar."

Y sin más emprendieron el viaje que les fue asignado una vez que prepararon una pequeña mochila con solo lo necesario con solo un "Buena suerte chicos" de parte de su maestro.

El camino fue en completo silencio. Sinceramente Tigresa extrañaba a Po platicar durante todo el camino sin parar pero al verlo así, tan serio y sumido en sus pensamientos…No le gustaba en lo más mínimo. No era él.

Ni siquiera platico durante las pequeñas paradas para comer y cuando ella abría la boca, Po mágicamente recuperaba toda su energía, tomaba sus cosas y empezaba a caminar de nuevo.

"Po." Le llamó Tigresa después de varias horas de camino ganándose su atención. "Tenemos que encontrar un lugar donde pasar la noche."

Po observó a su alrededor, ya era la hora del crepúsculo y por lo que podía ver en el cielo completamente negro debido a las nubes que amenazaban con descargar con furia todo el agua que contenían en cualquier momento.

"Hay que encontrar una cueva." Dijo Po por primera vez en el viaje al sentir las gotas de agua en su pelaje. "Creo que vi una a unos metros. ¡Vamos!"

Y sin más corrieron donde se encontraba la cueva. Era grande y construcción rocosa, a unos centímetros de alto, rodeada de musgo y unos cuantos árboles que la mantenían oculta a ojos curiosos y le daban un toque de privacidad.

Llegaron al interior de la cueva, pusieron sus cosas en el suelo y pudieron observar que era ligeramente grande y ligeramente fría a causa del clima.

"Quédate aquí, yo iré por un poco de madera para encender una pequeña fogata." Y antes que Tigresa pudiera replicar Po salió de ahí a buscar madera seca.

La felina solo suspiró mientras movía la cabeza antes de coger un poco de musgo y unas varitas. Al parecer el viaje no le estaba ayudando en absoluto y si seguían así… sinceramente se le rompía el corazón al no poderlo recuperar. Quería al Po de antes, no este.

Una vez que la pequeña fogata estuvo encendida decidió que era tiempo de tomar unas mantas formarlas como una cama improvisada para descansar sobre el duro y frío piso y se quedó viendo hacia afuera, viendo las gotas de lluvia caer una tras otra antes de cerrar los ojos y quedar completamente dormida.

Escuchó unos pasos y unas cosas puestas en el suelo, abrió levemente los ojos y pudo ver una figura robusta de blanco y negro sentado frente a la pequeña fogata mientras arrojaba pequeñas ramitas para alimentar el fuego.

"¿Po?"

El mencionado solo se quedó quiero al escuchar su nombre perezosamente por los labios de su acompañante, viendo como el fuego danzaba sobre la madera y escuchaba la lluvia cayendo con fuerza afuera.

Pensó que vagar por el bosque era una buena forma de perder tiempo y así lograr que Tigresa se quedara completamente dormida y volver para respirar tranquilamente por primera vez durante todo el viaje. Pero al parecer su modo sigiloso no había funcionado en lo más mínimo. Como siempre.

"Hey, hola Tigresa." Saludo Po una vez que se volteó ligeramente para verla y regalarle una sonrisita nerviosa. "Pensé que estabas dormida."

"Estas mojado." Dijo sorprendida ignorando lo último. Tomo la manta que la estaba cubriendo y se acercó para ponérsela al panda por los hombros y tomar su cara con ambas manos. "¿Estas bien? ¿Te ha pasado algo? ¿Se te ha espantado el sueño? ¿Quieres conversar un poco?"

Esas palabras causaron un deja vu en Po, abriendo los ojos ligeramente a causa de la realización de donde había escuchado esas palabras. Igual que el primer sueño de hace un mes.

"E-estoy bien." Tartamudeó mientras apartaba las manos de la felina de su cara. "Solo necesito estar solo, nada más."

Ella solo frunció el ceño, ya estaba cansada de que no le digiera nada y la paciencia que había tenido hace un mes parecía haberse esfumado por completo al escucharlo.

"Bien, ya me canse de tu indiferencia ante mí." Se levantó de golpe, alejándose de él mientras fruncía el ceño. "Cada vez que trato de acercarme me evitas."

"Tigresa…"

"No te atrevas a decir que no lo has hecho." Lo interrumpió. "He sido paciente por un mes Po. Si no quieres mi amistad ni mi compañía solo tenías que decirlo."

Po se sintió la peor basura del mundo al ver a Tigresa cruzándose de brazos como mostrar indiferencia y volteaba la mirada para intentar que él no viera sus ojos ahora cristalinos. La sensación de ver débil a la maestra más radical y bárbara de toda China era indescriptiblemente doloroso y se odio a si mismo por ello.

'Al diablo con el pudor.'

"Tú eres una de las personas más bárbaras que he conocido." Dijo con toda la sinceridad del mundo, Tigresa volteo a verlo y él solo bajo la mirada. "Pero hay una razón por la que me he mantenido alejado durante todo el tiempo."

Tigresa solo dejo caer los brazos al escuchar esas palabras, sus ojos color rubí temblando ligeramente tratando de encontrar el significado oculto en aquellas palabras mientras lo observaba su figura en silencio, solo con la poca luz que la fogata se encargaba de regalar amablemente mientras se consumía lentamente.

"¿Qué es Po?" Pregunto suavemente, acercándose. "Sabes que puedes contarme."

"Es que…" Po bajo la mirada y empezaba a jugar con sus dedos. "Es por un… fghjkliuyhgtfrdswert…"

"¿Un qué?" Preguntó Tigresa al solo escuchar balbuceos mientras el desviaba la mirada.

"Un su- sueño." Titubeó mientras hacía una mueca. ¿Tenía que decirlo? Bueno, al menos ella ya sabría las razones por la que él mantenía su distancia antes que ella decidiera deformarle la cara. "Estábamos juntos…"

"Muy bien…"

"Y… bueno…" Jugó con sus dedos negándose a verla. "Estábamos haciendo cosas prohibidas en el palacio."

"Oh." Fue lo más inteligente que se le ocurrió decir a Tigresa.

"Seh."

"Así que… estábamos haciendo algo prohibido ¿eh?" Dijo la felina después de unos segundos de silencio. "¿Qué era? ¿Estábamos pintando el tanque con pintura roja? ¿Tal vez rompimos algunos de los objetos sagrados?"

"No…" Respondió Po, frustrado porque al parecer ella no había entendido lo que quería decir. "La verdad es que…"

"No me digas." Tigresa levantó levemente la vista pensando en eso prohibido que Po había dicho hasta que sonrió. "¡Oh, ya se! Tal vez hiciste una gran sopa en la Tortuga de Jade."

"Tigresa…"

"…Nos habías comentado una vez que querías hacer-…"

"¡Estábamos teniendo sexo! ¡¿De acuerdo?!" Gritó Po avergonzado y frustrado que ella no lo captara a la primera.

"Oh." Fue lo más inteligente que pudo decir Tigresa mientras sentía sus mejillas calentarse.

Ahora sabía porque no quería verla ni en pintura y la evitaba como si fuera la peor cosa se tratará, si ella hubiera pasado por lo mismo tal vez hubieras hecho lo mismo.

'Mentirosa y mil veces mentirosa. Serías capaz de utilizar las tácticas de tus sueños a tu favor para utilizarlo contra él y fuera solo para ti.'

No sabía porque pero la confesión de Po la hizo sentirse extrañamente tranquila y sintió que un peso que no sabía que tenía encima fuera quitado de su espalda. No como Po, él pobre aun esperaba un ataque de coraje hacia su persona y se dijo mentalmente que tenía que aprender a caminar sin piernas, comer sin brazos, ver sin ojos y sonreír sin dientes.

"Po, gracias por haber sido sincero." Le comentó quedamente, rompiendo el silencio. "Sé que es… difícil decir esto en voz alta y más cuando yo soy… Eh… participe en el sueño."

Po al escuchar aquellas palabras soltó el aire que retenía en sus pulmones inconscientemente y relajaba su cuerpo en el acto. Bien, al parecer no iba a morir hoy a manos de Tigresa.

"¿No estas molesta?"

"¿Por qué había de estarlo?" Le contestó encogiéndose levemente de hombros. "Bien, al principio lo estaba. Digo ¿Qué pensarías si de un día para el otro te dejara de hablar o te tratara como el primer día?"

Po se quedó en silencio, repasando las palabras de la felina. ¿Qué pensaría? ¡Que lo odiaba por supuesto!

"Lo siento."

"Está bien Po."

Se quedaron en silencio, viendo la pequeña fogata consumiéndose las pequeñas ramitas que tenía e iluminaban tímidamente el lugar y escuchaban la lluvia que se desarrollaba a fuera, no les sorprendería que apenas salieran de la cueva terminaran empapados de pies a cabeza en menos de un minuto.

"¿Me contarías sobre tus sueños?"

"¡¿Qué?!"

'Tonta y mil veces tonta.' Se reprendió mentalmente Tigresa, había dejado que esa vocecilla se presentará de improviso en su mente y al parecer lo había dicho en voz alta. '¿Qué importa? Bien que quieres saber sobre esos sueños, traviesa me has salido. ¿No sientes curiosidad?'

"Q- quiero decir…" Se apresuró Tigresa buscando una excusa y alejar esos pensamientos. "Una vez me dijiste que si contabas tus sueños a otra persona dejarían de acosarte. Y viendo que yo estoy involucrada en ellos tal vez podría ayudarte."

Po solo hizo una mueca. Ya era de por si difícil para él decirle que había soñado con ella teniendo relaciones sexuales, sino que ahora ella quería saber los detalles. Era más de lo que su orgullo y la vergüenza que él podía soportar.

"Solo diré que es frustrante, ni siquiera me puedo concentrar en los entrenamientos y es un milagro que no los enfermara del estómago por lo distraído que he estado en el último mes."

Tigresa solo bajo la mirada mientras se mordía los labios después de escuchar esas palabras y Po miro interesado la fogata que en cualquier momento amenazaba con extinguirse.

"Po…" Tigresa pensó durante unos segundos lo que haría, indecisa si llevarlo a cabo o no. "¿Podrías hacerme un favor?"

Po levantó la mirada, viéndola con curiosidad. "Seguro, para eso son los amigos ¿No?"

"Podrías… ¿Podrías cerrar los ojos? Por favor."

Cuando cerró los ojos ella se acercó a él lentamente, solo haciendo pequeños ruidos a causa de las mantas sobre las que estaba y se arrastraba levemente por el suelo tratando de hacer el menor ruido posible, posó su mano izquierda sobre la mejilla derecha del panda antes de posar tímidamente sus labios contra los suyos sintiendo su calidez.

Apenas fue un roce, pero para Po fue una de las mejores sensaciones que había tenido en toda su vida. Su sueños no le hacían justicia, solo bastó con una pequeña y tímida caricia para pedirlos nuevamente.

Tal vez por el impulso del momento o por la valentía que invadió su cuerpo, decidió posar ambas manos sobre las mejillas de Tigresa y la besó tímidamente, más profundo que el anterior pero igual de corto.

"Otro." Susurró Tigresa aun con los ojos cerrados. Y la volvió a besar con más confianza y más largo que el anterior para después volver a separarse unos milímetros, quedando sus labios rozando. "Otro."

Sin ser conscientes y llevados por la intensidad que subía a cada beso, poco a poco se fueron acercando cada vez más antes de inclinarse hasta que la espalda Tigresa tocó las mantas de aquella cama improvisada mientras se embriagaban por los besos y trataban de recuperar el aliento antes de atacar sus labios con más pasión haciéndolos más profundos.

Tigresa mordió los labios de Po mientras pasaba sus manos detrás de su nuca y lo atraía a ella, los besos que hace unos momentos le satisfacían ahora no lo hacían en absoluto y al parecer a él tampoco cuando sintió sus manos acariciando su cintura y posaba su cuerpo encima de ella pero sin llegar a aplastarla.

Sintió las manos de Tigresa acariciando perezosamente su cuello para más tarde acariciar su pecho y posarse en su espalda antes de rasguñarla suavemente mientras arqueaba la espalda para estar más cerca de él.

"Tigresa…" Murmuró con voz ronca.

"Eres mío." Le contestó en un murmulló mientras afuera parecía que se rompía el cielo y solo se escuchaba el crispar de la madera. "Eres mío y de nadie más…"

Y como si esa fuera todo lo que necesitaba escuchar de parte de ella, beso con fuerza sus labios a causa del deseo y la satisfacción antes de besar su mandíbula. "Eres mía así como yo soy tuyo. De nadie más."

Sintió la respiración hacerse más superficial cuando tomo una de sus piernas y quitaba sus zapatillas entre beso y beso antes de hacer lo mismo con la otra para que acompañaran a las suyas, para más tarde recorrer con sus manos las piernas ocultas bajo esa tela oscura y llegar a su cintura donde tenía aquellas cintas que se encargó de quitar.

Tigresa solo arqueó la espalda al verse liberada de aquellas cintas que servían como cinturón y mordió sus labios ahogando un gemido al sentir las manos de Po sobre su vientre desnuda quemándola y dándole pequeñas ondas de placer mientras ella apretaba las mantas de aquella cama improvisada antes de sentir su aliento sobre esa zona y un beso que sintió quemarle la piel.

"Po…" Se quejó al sentir los labios subiendo por su dorso solo cubierto de aquellas vendas que ocultaban su busto y sus manos atrapadas por las de él. Arqueó la espalda al sentir una pequeña mordida en el cuello y abría inconscientemente las piernas para sentir más cerca el cuerpo de su amante. "…Po…"

"Tigresa…" Murmuró sobre su piel antes de besarla y embriagarse de su perfume.

Lirios dorados y duraznos.

Bajo con lentitud los pantalones oscuros mientras besaba sus piernas y sentía sus manos sobre su cabeza antes de quitárselos y dejarlo a un lado dejándola solamente en ropa interior antes de atacar nuevamente sus labios y acariciar una de sus piernas.

Gruñó al sentir las garras encajarse en su espalda y él solo se encargó de deshacerse de aquellas vendas que cubrían el busto de su acompañante para ver lo que escondía. Un busto mediano, ni tan grande ni tan pequeño; ambos perfectos que cabían en su palma y le iba de maravilla a la figura menuda de su amante.

Tigresa al sentirse desnuda de arriba se apegó al cuerpo de Po tratando de ocultar su desnudez, pero al sentir sus labios contra los suyos olvido su vergüenza y pudor. Al sentir los labios en su cuello nuevamente, cerró los ojos disfrutando de la tortura mientras sentía sus sexos chocando causándole un poco de placer. Y era poco debido a la tela estorbosa que aún quedaba.

Besando el dorso de su acompañante masculino, bajo sus manos hasta el borde de aquellos pantalones cafés y bajarlos con todo y ropa interior y sonrió satisfecha al sentir la respiración de Po cortarse de golpe al estar completamente igual y como había llegado al mundo. Y más satisfacción le dio al rozar su sexo contra la de él, sintiendo un bulto golpeando contra el sexo suyo.

"Tigresa ¿Estas segura?" Preguntó Po con preocupación. "Sabes que si llegamos más lejos no hay vuelta atrás."

Como única respuesta fue besarlo con locura mientras sus manos estaban posadas en las mejillas de él y arqueaba nuevamente la espalda. Lista para mostrarle todo lo que sentía desde hace tiempo y le causaba un gran dolor en el pecho que milagrosamente desaparecería por completo en esa cueva.

Sintió las garras encajándose en su piel al estar dentro de ella por primera vez mientras ella mordía sus labios a causa de la incomodidad y dolor al sentirlo dentro de ella. Él la besó mientras se adentraba aún más e ignoraba el dolor al sentir su piel ardiendo a causa de las garras filosas abriendo su piel y sus músculos contraerse para hacer un intento vago de sacarlas.

Lenta y pausadamente se movió dentro de ella, sin presiones e ignorando su propia necesidad de terminar rápidamente. Besando sus mejillas, sus labios, su mandíbula, sus hombros y todo lo que tuviera al alcance de sus labios tratando de relajarla y que ella ignorara el dolor.

El imperceptible movimiento en las caderas empezó poco a poco a ser más notoria conforme pasaba los segundos y el dolor principal por parte de ella quedaba en segundo plano dándole paso al placer en cada embestida más fuerte, rítmica y precisa que la anterior.

Gimió de placer al sentir sus dientes sobre su hombro izquierdo, causando que acariciara con sus manos la figura esbelta que se encontraba bajo de él y sintiéndola apegarse más a su cuerpo con cada embestida de sus caderas.

Arqueó su espalda pegando su busto en el dorso de él mientras murmuraba con más fuerza el nombre de su amante que se veían silenciados por la tormenta que se desarrollaba afuera y por los labios demandantes de Po, mientras seguía con aquel ritmo se sus caderas aumentando por cada embestida y sentir sus garras acariciando sus hombros bajando por su espalda, recorriendo su cintura, sus piernas y sus muslos, dejando pequeños rasguños de placer a su paso.

Ambos gruñeron al sentir el clímax en su última embestida antes de que Tigresa los silenciara a ambos con un beso y se aferraba a él, como si fuera su ancla que la mantenía unida a este mundo y sentir una mordida de Po en su hombro izquierdo para sofocar gritar el nombre de la chica que se encontraba en estos momentos.

Se separó levemente de ella, temblando a causa de esas sensaciones que aun embriagaban a ambos y le beso la frente, sus párpados, las mejillas y sus labios mientras murmuraba palabras de promesas y palabras cargadas de cariño que tenía guardadas desde lo más profundo de su corazón, palabras que eran una caricia para el alma de Tigresa mientras poco a poco el cansancio llegaba a ella.

"Po." Le llamó perezosamente al sentir besos sobre sus párpados. "Te quiero."

Po la atrajo hacia él, cubriendo a ambos con una manta tapando la desnudes de ambos. "Yo también te quiero y nadie me apartará de tu lado."

Y como si fuera a sellar sus palabras le besó la frente con una ternura y amor infinito antes de acomodarla entre sus brazos y vigilar su sueño, acariciando perezosamente su espalda, viendo su figura que los relámpagos decidían iluminar levemente antes de cerrar los ojos y acompañarla al mundo de los sueños guiado por Morfeo.


Pd.- Lamento de antemano si dañe tu mente, te pervertí o irónicamente te deje deseando más. Pero recuerden que tengo mi guardaespaldas, mejor conocida como Black Rose -IMZ así que bajen sus armas.