Me di cuenta que no he actualizado desde el 16 de junio y se que soy una pésima persona por no actualizar por tanto tiempo pero hasta ahora he tenido tiempo y ¿porque no? ideas de continuar lo que deje.

Así que dejo todo lo que tengo que decir a un lado y los invito a leer la historia y de paso a leer las demás que tengo en mi perfil


Wildfenix.- Muchas gracias,pues necesitarías leerlo para saberlo.

Black Rose -IMZ.- Sabes que mi Tigresa es más inocente que Po en estos casos, acéptalo Po es hombre (O macho, depende de como se vea) así que sabe un poquitín más del tema(?)

Ejem, lo se... Y no lo puedo decir aquí porque bueno, tu sabes xDD ¡Traidora, no huyas!

CrWolf.- Gracias bueno este es mi primer lemmon así que...

nina23.- Amm, gracias.

Leonard kenway.- Muchas gracias, pues como verás soy nueva en esto de escribir escenas subidas de tono así que no prometo nada...

BLAVIC.- Gracias, tarde pero aquí esta.

Flame n' Shadows.- Créeme que lo iba a hacer, pero como valoro mi vida no lo hice :D ¡Nada de sexo salvaje! Ellos son puros y castos o bueno, lo eran... pero tu entiendes.

GHOST435.- Thank you. On the one hand I'm glad not to have damaged your mind, though you have not left me calmer.

fanatico z.- Uff ni que digas.

Pandita-Ojos azules-SNCR.- ¡Yeah! al fin se declararon. Por cierto, checa mi perfil para que veas las páginas donde estoy.

Laus Deo.- Lo se lo se... Solo que me da pena. ¡Diablos! todos saben que esto es nuevo para mi.

hermano bee.- No lo se, tendrás que leerlo.

Master PAO PT.- Okay estoy muy confundida ¿tengo que llamar a mi abogado?

El color que cayo del cielo.- Me alegro que no cayera la escena en cliché, pero sabes que no es mi fuente...


Kung Fu Panda pertenece a la franquicia de Dreamworks & Jennifer Yuh Nelson


Todos habían visto una gran mejoría después de aquel viaje que el viejo maestro Shifu les había encomendado en la Ciudad Tambor para ir por aquellos rollos del consejo, se veían más unidos, amables e incluso parecía que aquel mes donde fue la época donde más distanciados estaban los dos jamás hubiera ocurrido en lo absoluto.

Pensaban que aquel viaje de unos días ambos habían logrado cruzar palabras, confrontarse sobre lo que les pasaba en el último mes, dialogarlo y llegar a resolver sus problemas como los adultos y maestros que eran hasta llegar a una mejor relación.

Aunque nadie se podía imaginar cómo habían arreglado sus problemas. Y ellos no eran demasiado tontos como para decirlo.

Po había tenido uno de los sueños que estaba tan acostumbrado desde hace un mes pero al mismo era tan diferente. No sentía frustración, pena o cualquiera de las emociones que lo venían atormentando desde hace ya tanto tiempo, al contrario, se podía decir que se sentía tranquilo pero al mismo tiempo tan cansado…

Escuchaba la lluvia que aun caía contantemente y el aire frío se colaba en el lugar. No quería despertar, se sentía tan cómodo y había descansado tan bien desde hace mucho tiempo, pero sabía que faltaba tan poco para que el gong sonara, así que decidió acomodarse entre las mantas y abrazar la almohada mientras enterraba su nariz en ella para inhalar el tan acostumbrado aroma a jabón…

Solo que no olía el tradicional y fiel olor a jabón al que estaba tan familiarizado.

Olía a lirios dorados y duraznos.

Y aquella almohada no era como las otras que eran frías y tiesas pero suaves sino que esta se movía levemente, era suave al tacto, tibia y soltaba suspiros de vez en cuando. Abrió los ojos con sorpresa y se levantó levemente para ver aquella figura que le abrazaba perezosamente; Era Tigresa que se encontraba profundamente dormida envuelta entre varias mantas que habían traído consigo mientras lo abrazaba y soltaba uno que otro suspiro acompañado con uno que otro ronroneo de manera inconsciente.

Mientras veía le menuda figura de su acompañante poco a poco los recuerdos empezaron a asaltar su mente: los sueños, el comportamiento de él hacia ella en el último mes, la misión que les encomendó el maestro Shifu, el viaje, la confesión en aquella cueva, los besos, las caricias, las palabras de amor y cariño pronunciadas cuando se unieron por primera vez…

Tan sumido estaba en sus pensamientos o más bien, inundado por sus recuerdos, que no notó que Tigresa poco a poco había dejado los brazos de Morfeo mientras abría perezosamente sus ojos mientras escaneaba el lugar hasta que su vista se posó en la figura de su acompañante.

"Hey." Saludo Tigresa con pereza reflejado en su voz, tomando disimuladamente las mantas y cubrir su figura. Aquella palabra hizo que Po volteara a verla. "Buenos días."

"Buenos días." La saludo del mismo modo, regalándole una mirada cálida en el acto.

Tal vez por la sonrisita que le regaló, verla con el pelaje totalmente despeinado o porque sus labios lo llamaban decidió a probar su suerte y besarlos con suavidad para ser correspondido por su acompañante y ella pasaba ambos brazos detrás de su nuca atrayéndolo hacía ella hasta que volvió quedar levemente encima de ella.

Sus manos parecía que habían cobrado vida propia y habían decidido recorrer la esbelta figura que tenía bajo su merced, tratando de confirmar que ayer no fue una ilusión de su mente y todo fue real, tal y como recordaba mientras que ella ladeaba ligeramente la cabeza a un lado e inclinado levemente hacía atrás, dándole más acceso a los besos mientras ella recorría el dorso de su amante y soltaba suspiros de placer.

Pudieron haber continuado así de no ser porque un gruñido de ambas partes interrumpió aquel silencio que había en su burbuja, causando que ambos se miraran levemente avergonzados para un segundo más tarde romper a carcajadas.

"Po." Le llamó Tigresa después de unos momentos, más que nada cuando habían calmado sus risas y Po le había pasado unas bolas de arroz que había empacado el día anterior. "¿Qué somos ahora?"

Po vio la duda reflejado en las piedras rubís que destacaban en el mar ámbar que tenía como ojos, su cuerpo podría reflejar calma pero sus ojos jamás le mentirían a él, siempre serían más claros que el más puro cristal que podría haber.

"¿No está claro?" Le tomó el rostro con ambas manos, acunándola con cuidado como si fuera la más fina porcelana. "Tú eres lo más importante para mí; más que los títulos, reconocimientos y tesoros que incluso podría imaginar jamás. Te quiero más que a nadie, incluso más que a mí mismo y ayer solo te mostré una mínima parte de lo que en realidad siento por ti."

Tigresa solo cerró los ojos al escuchar aquella confesión, todo sonaba tan lindo que incluso su corazón amenazaba con salirse del pecho de un momento a otro pero aun así sentía que tenía que preguntar.

"¿Eres mío?" Preguntó suavemente. "¿Eres mío y de nadie más?"

Po solo sonrió levemente al escuchar aquellas preguntas. "Yo soy tuyo así como tú eres mía." Le respondió mientras pegaba su frente a la de ella. "Yo soy tuyo y de nadie más."

Y con esas palabras pronunciadas le beso la frente. Un sello de aquellas palabras que las había dicho desde lo más profundo de su ser.

Después de eso habían continuado su viaje que se les había encomendado desde un principio por su maestro del Palacio de Jade por aquellos rollos del consejo. El viaje fue más llevadero, uno que otro beso durante el camino, manteniendo la compostura una vez que llegaron al consejo de maestros y noches de pláticas sobre todo y nada para más tarde dormir en los brazos del otros sin llegar a nada más.

Habían decidió llevar su relación tranquila y sin prisa. No podían de la noche a la mañana cambiar de ser solteros con un enamoramiento de tu mejor amigo a novios empalagosos y adictos dependientes del otro en menos de veinticuatro horas. Simplemente era imposible para ambos cambiar tan drásticamente.

En pocas palabras nada de sexo.

Por más que quisieran ambos no se podían mostrar tan cariñosos como cualquier adolescente hormonal: Tigresa era nueva abriéndose frente a todos, se podría decir que era la más reservada y penosa en demostrar sus sentimientos en público; al contrario de Po que era más abierto pero no por eso significaba que era el más maduro sobre cómo manejarlo y mucho menos saber cómo llevar una relación.

Ambos eran nuevos en esto, querían acostumbrarse un poco ellos mismos antes de dar la noticia a todos y más porque ambos tenían miedo cómo reaccionaría el viejo pero respetado y temido maestro Shifu.

Ni siquiera querían decirle al padre de Po, el Sr. Ping, conociéndolo pediría que se casaran lo más pronto posible y con ello darle nietos que malcriar. Ese ganso era más temido por ambos que aquel viejo panda rojo que tenían como maestro en el palacio.

Además de que no querían matar a sus amigos y conocidos con la noticia de que eran pareja de la noche a la mañana. ¿Y a quién no? No es fácil digerir ni mucho menos procesar como dos personas que no se hablan terminen en una relación seria como ellos lo estaban.

Habían decidido mantener su relación en secreto mientras ellos se acostumbraban su nueva situación sentimental y ser lo más discretos posible hasta que decidieran hacerlo público. Querían probarse a sí mismos que podían manejar su relación sentimental sin que afectara su trabajo como defensores y maestros más experimentados de China.

Y así habían pasado seis meses.

Seis meses donde ambos habían mantenido su relación oculta frente a los ojos de los demás pero no por eso siendo tan indiferentes como aquel mes donde no se hablaban, al contrario, se daban su tiempo para pasar tiempo como pareja; un beso al día como mínimo, tomados de la mano cuando nadie los veía y abrazos de vez en cuando.

Lo que más les gustaba era cuando ambos estaban en misiones ellos solos o se quedaban en el palacio mientras los demás estaban fuera, era cuando aprovechaban las caricias inocentes del otro y uno que otro mimo era bien recibido.

Se sentían como cualquier pareja normal.

Y se sentían tan felices de tenerse y amarse mutuamente, solo como ellos sabían hacerlo.

"Muy bien alumnos." Habló Shifu, llamando la atención de sus estudiantes. "Me iré a una pequeña misión a la ciudad de Gongmen, más que nada a una reunión de varios maestros que están organizando Buey Tormenta y el maestro Cocodrilo. Mientras esté ausente quiero que Grulla y Mono cuiden el Palacio de Jade."

"¿Y los demás maestro?"

"Los demás Víbora les encomendaré unas misiones que sé que son capaces de cumplir gracias a sus habilidades." Le respondió el viejo maestro con tranquilidad. "Mantis, tu iras a tu vieja aldea a escoltar los cargamentos de lana para que lleguen al Valle de la Paz; Víbora tu iras también a tu vieja aldea por algunos escritos que tu padre, el General Víbora, quiere que revise debido a unos acontecimientos que ha habido."

"Si, maestro." Hicieron una pequeña reverencia los mencionados.

"Mientras tanto…" Continuó el maestro Shifu. "Tigresa, Po; ustedes dos tendrán que ir a la Ciudad Comercial- Costera, mejor conocida como La Ciudad Comercial de Sakura, necesito que vayan en representación nuestra. ¿Qué mejor que ustedes dos?"

"Muy bien, maestro." Respondieron la pareja mencionada antes de retirarse y preparar las cosas que necesitarían en su viaje que iniciaría mañana en la mañana.

Apenas se dividieron los caminos de sus amigos, compañeros y maestros fue cuando pudieron soltar el poco aire que retenían inconscientemente en los pulmones preparándose para lo que les esperaba su destino y sin más se dirigieron a la Ciudad Comercial de Sakura.

"¡Ah! No sabía que esto iba a ser tan cansado…" Y sin más Po se dejó caer de espaldas en esa gran cama.

Tigresa solo soltó un suspiró mientras se quitaba las zapatillas y dejarse caer de espaldas a un lado de Po, sin tener las ganas ni fuerzas de regañarlo o agregar nada, ya que concordaba esta vez con la opinión de su acompañante.

Caminar durante días sobre diferentes tierras era cansado y ni se diga en las pequeñas zonas de descanso improvisadas durante las primeras dos noches, lo único bueno es que estaban juntos y Po se había encargado de hacer el viaje más llevadero mostrándole las diferentes cosas que había en las pequeñas aldeas y pueblos por las que pasaban tratando de distraerla y sacándole pequeñas sonrisas. ¿Y porque no? Robarle uno que otro beso.

Y lo había logrado, había hecho que Tigresa bajara un poco sus defensas y había logrado recuperar los besos tímidos y el tiempo que no habían estado juntos antes de llegar a dicha ciudad e ir al lugar donde irían en representación del palacio por unos informes y noticias de una pequeña banda que estaban dando un poco de problemas y necesitaban tomar sus deliberadas precauciones.

Ahí habían quedado atrapados durante todo el día dialogando y solo haciendo pequeños recesos para consumir alimentos antes de volver al tema principal sobre aquella banda y comentando sobre diferentes precauciones sobre la seguridad de China y las mejoras en los entrenamientos en las reconocidas escuelas de China.

Lo único bueno es que al fin habían salido de ahí después de varias horas tediosas – Incluso para Tigresa, aunque jamás lo admitiera en voz alta – y habían ido a rentar un cuarto en una pequeña posada a las afueras de la Ciudad Comercial de Sakura que se dividía por pequeñas casitas para especies de mayor tamaño que los conejos, cerdos o gansos dándoles más privacidad a los clientes.

"Aunque quisiera contradecirte, simplemente no puedo: realmente fue tediosa aquella reunión." Se quejó levemente Tigresa, dándole la razón. Escuchó una risita de parte del panda. "¿Qué?"

"Nunca pensé llegar a ver el día en que la gran maestra del Estilo del Tigre, una de las maestras más radicales, disciplinada y bárbaras que he conocido se queje de una simple reunión del consejo."

Como única respuesta a aquel cometario fue una almohada chocar contra su cara, que muy amablemente le regalo su compañera antes de que ambos soltaran pequeñas risas por aquel comportamiento tan infantil y de paso para quitarse ese cansancio del día antes de darse el primer beso del día.

Ese beso tímido le siguieron más, pero cada beso era más profundo y dejando con más ganas que el anterior, llegando hasta un punto en que el beso se hizo más profundo y quemaba con gran rapidez el aire que retenían sus pulmones.

Sin ser conscientes de sus actos poco a poco sus cuerpos se fueron acercando, hasta que llegó un momento en que Tigresa terminó en el regazo de Po con ambas piernas a ambos lados mientras él se encargaba de repartir besos y sus manos se encargaban de quitar las vendas que usaba ella como cinturón, para más tarde dejarlas a un lado y tumbarlos a ambos sobre la cama mientras recorría el abdomen de su compañera…

Tigresa como única respuesta fue dejar caer levemente su cabeza hacía atrás para darle mayor acceso, dándole la bienvenida a aquellos besos que le robaban el aliento y ponían su piel a flor de piel mientras encajaba sus garras en la espalda de Po.

Sintió que cada caricia suya que tocaba su piel la quemaba por dentro y sin ser consciente soltó un quejido de placer acompañado de un ronroneo una milésima segundo más tarde antes de escuchar la tela deslizarse.

'¿Cómo había llegado mi blusa al suelo tan rápido?' Se preguntó distraídamente mientras sentía las manos de su amante recorriendo su figura.

'No importa en lo más mínimo… Solo déjate embriagar por las caricias de Po.' Le respondió su subconsciente, callando sus dudas. 'Embriágate de sus besos, maréate de sus palabras de amor, deja que explore tu cuerpo y deja que sus gemidos sean música para tus oídos.'

Como única respuesta a aquella petición a aquellas palabras fue besar con fuerza pero con dulzura los labios de su acompañante, para después recorrer con sus labios su cuello y bajar hasta su dorso donde repartida besos al azar durante el trayecto y mordía de vez en cuando, escuchándolo gemir por aquellas atenciones.

Tratando de grabar en su mente aquel cuerpo masculino así como él trataba de grabarse el cuerpo femenino de ella.

Po parecía que estaba tratando de grabar la textura firme pero suave bajo sus manos, los besos que acariciaban su cuerpo, los rasguños que sentía en su espalda, las mordidas esparcidas en su cuerpo y los gemidos que escuchaba gracias a sus caricias.

Aturdido por aquellas sensaciones tan nuevas pero al mismo tan familiares para él, decidió quitar aquellos pantalones oscuros para darles un poco de atención a las piernas que habían estado aferradas a su cintura y, una vez libres de aquella tela, decidió recorrerla con sus manos para comprobar su textura del resto del cuerpo y logrando sacar suspiros de placer por parte de ella.

Embriagada por las caricias de su pareja y amante soltó el aire que retenía inconscientemente en sus pulmones al sentir sus labios quemando su vientre hasta llegar a su cuello y embestirla sutil e inconscientemente mientras abrazaba su cintura y ella lo seguía sin saberlo. Al sentir aquel movimiento abrazó a Po con su brazo izquierdo mientras que con el derecho rasguñaba su espalda y mordía su hombro en el acto, para más tarde y con ayuda de sus piernas bajara aquel viejo y remangado pantalón café de su acompañante.

Se sintió victoriosa cuando escuchó la tela caer por alguna parte del suelo de la habitación y besándolo con una sonrisa adornando sus labios movió su cadera en aquella zona íntima con la de él, logrando que cortara su respiración y escuchará una pequeña y casi imperceptible maldición por parte de él.

Tal vez por aquel movimiento no tan sutil o por la necesidad de tenerla después de tanto tiempo sin estar juntos como ahora, levantó las piernas de ellas para quitar el resto de su ropa que le quedaba casi con desesperación antes de volver a besarla y dejar que sus cuerpos hablaran por si mismos mientras el único sonido eran los gemidos en aquella habitación.

Tal vez por el tiempo que había pasado desde la última vez o por la pasión los mandaba en este momento a ambos, decidieron unirse de una vez después de aquel juego de caricias y besos que se habían estado guardando y no sabía que tenían, soltando un gemido de satisfacción después de tanto tiempo sin ser uno solo.

Aquel movimiento de caderas no era sutil ni tímido como la última vez; este era demandante por ambas partes, constante, precisa y rítmica.

Cada embestida era más fuerte que la otra, parecía que querían recuperar todo en tiempo perdido en los últimos meses mientras era acompañado con rasguños, mordidas, gemidos y suspiros. Entregándose a sus propias sensaciones pero al mismo tiempo entregándose en cuerpo y alma al otro para ser uno solo mientras seguían aquel baile pasional.

Como si aquel contacto no fuera suficiente para ellos, Tigresa abrazaba con sus piernas las caderas de Po mientras sus gemidos eran ahogados en la boca de él en cada embestida, para que nadie los escuchara, aunque después de unos minutos Po había levantado una pierna de ella para tener más acceso en cada embestida, como si la cadera inconscientemente levantada, su espalda arqueada a causa de las sensaciones placenteras que la invadían y sus piernas alrededor de su cintura no fueran suficiente.

Después de un indeterminado tiempo parecía que aquellas sensaciones se habían concentrado en sus vientres antes soltar un gemido que Po se encargó de callar con un beso frenético mientras se embriagaban de las sensaciones que habían explotado y ahora invadían sus cuerpos como consecuencia de llegar al clímax.

Se separaron levemente antes de mirarse a los ojos y sonreír levemente a causa del cansancio. Tigresa acarició levemente el rostro de Po y el besaba sus dedos cada vez que estaban cerca de su boca antes de besar su frente, sus parpados, sus mejillas, nariz y labios.

Tal y como la primera vez.

Tigresa solo soltó pequeñas risitas al sentir los labios de Po besando tímidamente y traviesamente sus dedos para más tarde besar su cara. Cuando sintió sus labios tocar los suyos le beso lenta y tranquilamente antes de separarse lentamente y regresarle la sonrisa a su compañero.

"Tigresa." Susurró unos momentos después de aquel silencio cómodo que se había instalado entre ambos.

"¿Si?" Susurró del mismo tono, parecía que era el más adecuado en estos momentos mientras lo veía. "¿Qué pasa Po?"

"Cásate conmigo."

Tigresa lo miró sorprendida al escuchar aquellas palabras, tratando de procesar aquella información que Po le había dicho. Su voz había sonado sería, segura pero al mismo tiempo firme y sincera cuando pronunció aquello.

"¿Qué?"

Po solo tomó ambas manos de Tigresa, una vez que ella tomó asiento en la cama sin tomarse la molestia de cubrir su desnudez. Sabía que aquello era delicado y sabía que ella estaba realmente sorprendida al escuchar aquellas palabras, pero necesitaba explicar sus razones.

"Tigresa, te amo. Me gustaría decirte que te amé desde la primera vez que te vi, aunque más que nada fue solo un amor platónico que nació cuando supe de tu existencia." Confesó Po mientras la veía a los ojos y acariciaba sutilmente las manos de su compañera con sus dedos. "Pero conformé te fui tratando con el tiempo y fui descubriendo cosas que te hacían única y especial me empecé a enamorar de ti. Supe que no eras perfecta ni de piedra, eres como cualquiera persona: con virtudes y defectos; con metas e inseguridades… Me atrajiste con tus virtudes pero me enamore de tus defectos que te hacen ser tú."

Tigresa escuchó aquella confección en silencio, dejando que las palabras bailaran en el aire mientras su mente las procesaba con cuidado.

Po se quedó callado después de soltar aquella confección, había tenido esa idea rondando por su cabeza desde hace tiempo y después de seis meses de estar juntos pensó que era una buena idea soltar aquella propuesta a Tigresa. Pero al ver que ella no reaccionaba temía que se alejara, estaba a punto de disculparse y decir que olvidara lo que dijo sino fuera porque Tigresa abrió la boca.

"¿Enserio te quieres casar conmigo?" Preguntó con sorpresa en su voz.

"¡Claro que me quiero casar contigo!" Exclamó Po un poco más tranquilo pero con convencimiento. "¿Es que no escuchaste lo que te dije hace un momento?"

"Puedes tener a cualquier otra." Le contestó Tigresa, ignorando la pregunta. "Hay miles que quisieran ocupar mi lugar para escuchar aquellas palabras, más femeninas y de buena familia que podrían ser la esposa perfecta para ti…"

"Pero no me importan ninguna de ellas." Le confesó Po, interrumpiéndola y tomando su rostro para recargar su frente a la de ella. "Te quiero a ti. Te amo Tigresa y siempre lo haré."

Tigresa solo cerró sus ojos al escuchar aquellas palabras que eran una caricia para su alma. Se concentró en las caricias que su cara recibía de las manos de Po y sin ser consiente soltó un suave ronroneo por debajo.

"Sí." Susurró Tigresa.

"¿Mmm?" Preguntó Po, separándose levemente para ver a Tigresa que abría lentamente sus ojos antes de mirarlo.

"Si me quiero casar contigo." Le contestó finalmente mientras sonreía perezosamente.

Como única respuesta del panda fue regalarle una de sus características sonrisas antes de besarla con verdadera alegría, para más tarde besar toda su cara causándole risas a la felina antes de tumbarla nuevamente a la cama.

"¿Sabes que tendrás que pedir mi mano al maestro Shifu?" Preguntó Tigresa risueña, sintiendo los labios de Po recorrer su cuello.

"Sí." Le respondió.

"¿Sabes que te ganarás entrenamiento extra y más severo, no?"

"Aja."

"Debes estar loco si vas a aguantar todo eso por la bendición del maestro Shifu." Le dijo la felina mientras lo veía a los ojos.

"Es un pequeño precio a pagar si con eso voy a casarme con la felina más guapa y bárbara de toda China." Le dijo mientras la veía antes de sonreírle como él solo sabía hacerlo. "Además si tú vas a aguantar a mi padre… ¿Por qué yo no aguantar al maestro Shifu?"

Tigresa solo se rio con ganas al escuchar lo último, para segundos más tarde Po se le uniera a sus risas. Le era tan fácil hablar con Po y mucho más sobre las futuras reacciones que podrían tener los demás sobre su relación y compromiso para llegar hacía el altar. Ya se podía imaginar las reacciones de todos cuando se enteraran y solo con imaginarlo le daban más ganas de reír.

Po la besó después de escucharla reír tan abiertamente, pocas veces la había escuchado reír de esa forma y le alegraba saber que era por obra suya. Se sentía tan feliz que aceptara ser su esposa. ¡¿Quién lo hubiera imaginado?! ¡Se iba a casar con la mujer más bárbara de China! ¡Con él!

Sin ser consientes volvieron a besarse cada vez con más intensidad, las risas habían sido sustituidas por suspiros que poco darían a los gemidos si continuaban de esa forma mientras que sus manos se encargaban nuevamente por recorrer el cuerpo del otro.

"¿Qué le parece si ensayamos un poco, Guerrero Dragón?" Le preguntó Tigresa mientras se separaba levemente de él.

"Me parece perfecto, Maestra Tigresa." Le siguió el juego. "¿Qué le parece si ensayamos la noche de bodas?"

"Por supuesto, estaría encantada de en practicarlo para que la noche de bodas sea simplemente perfecta."

"Entonces supongo que no perdamos el tiempo y empecemos de una vez." Y con esa contestación por parte de Po, empezó a recorrer el cuello de la felina con sus labios.

"Pero ¿Qué pasa con las invitaciones? ¿Los invitados? ¿Las invitaciones? ¿Los rituales de la boda y demás?" Preguntó en tono de broma Tigresa al sentir los labios de Po recorriendo su mandíbula.

"Podemos dejar a Grulla que se encargue." Le contestó Po en tono de broma. "Sabes que adora organizar todo lo que tenga que ser un evento grande. Y por los vestuarios podemos dejárselo a Víbora, ella es una experta en eso."

"Aun no me has dicho sobre como repartiremos todas las invitaciones." Agregó en broma Tigresa.

"Podemos mandar a Mono y a Mantis a repartir las invitaciones por todo el valle." Contestó sencillamente Po. "Es más, podemos poner posters y dar folletos a todos los habitantes de China para que vengan a nuestra boda."

Tigresa solo se rio con más ganas si eso era posible. ¡Solo a Po se le podía ocurrir algo así!

"Luego pensaremos en los detalles." Agregó Tigresa antes de besarlo suave y gentil en los labios. "¿Que si fuera una boda sencilla, rodeados de nuestros seres queridos y más cercanos?"

"Me parece perfecto." Aceptó Po antes de corresponder el beso.

Poco a poco los besos empezaron a subir de nivel, las caricias suaves se volvieron más demandantes y las muestras sutiles de cariño pocos satisfactorios; parecían que querían repetir lo de hace unas horas, mucho antes de que aquella propuesta de matrimonio fuera hecha y aceptada.

Parecía que querían reafirmar sus palabras con sus acciones, demostrándose su amor y promesas volviéndose a unir en uno, disfrutando y saboreando nuevamente el cuerpo del otro. Queriendo grabar a fuego las caricias en su cuerpo, las sensaciones de placer que les provocaban y parecieran que jamás eran suficientes para ambos.

Querían embriagarse de la esencia del otro.

Volverse adictos a los placeres que le provocaba al sentir sus dedos bailando sobre su piel.

Querían tatuarse los besos que causaban estragos placenteros que recibían del otro.

Recordar la sensación placentera que surgía de sus vientres cuando llegaban al clímax gracias a ambos, mientras trataban de recordar sus nombres.

Solo querían ser uno una vez más.

Lo que no sabían es que esa tal vez sería su ultima vez que sus cuerpos se unieran y fueran uno durante un tiempo indefinido, que tal vez sería la última vez que sentirían aquella sensación que surgía de sus vientres, tal vez fuera su última sesión de besos para poder tatuarse en sus pieles, sentirían aquel placer de sus dedos bailando sobre el cuerpo del otro, que sería la última vez que se embriagaban de la sensación del otro.

El último recuerdo de amor de aquella noche para estos dos amantes.

Un sueño que tal vez jamás será cumplido.

Después de unos días de su regreso aquella felicidad se vería opacada por una tragedia.

La última batalla que el Guerrero Dragón no pudo ganar…

… Y todo por una nueva profecía que iniciaría, tal vez, una nueva aventura…


¡HAHA! ¡Soy más mala que la carne de puerco!

Seh, me iré al infierno por dejarlos así pero así tenía que ser este final. Se que a la mayoría no le gusto en lo absoluto pero yo tengo mis razones para hacerlo.

Solo diré que una nueva idea surgió en mi hermosa cabecita que por el momento no puedo revelar pero que muy pronto lo verán.

Dejen sus amenazas de muerte, teorías y sugerencias en sus reviews.

No se preocupen y nos leeremos próximamente en mis otras historias.