HOLA! HOLA! MIS QUERIDOS LECTORES! LAMENTO MUCHO LA TARDANZA, ESTE CAPÍTULO TOMO MÁS TIEMPO DE LO ESPERADO, y estuve ocupada en estos días :C

Pero espero que lo que haya hecho para entregarles hoy, les guste! :D

AGRADECIMIENTOS: Muchas Gracias por su apoyo, significa mucho para mi! LOS ADORO MIS QUERIDOS LECTORES! Y perdón por no responder a sus reviews individualmente con un mensaje, espero que me perdonen! :) de todas maneras los tengo muy en cuenta! y me encanta leerlos! :D Me siento muy halagada! GRACIAS! :D Juliet-whitlock, Criistii206, katina-12, Dulcesiita, ninnia depp, EtsukoDaishi, NightLotus, Sayuki-Uchiha, JackySparrow, Erk92

Historia dedicada a: Mina-chan a.k.a NightLotus :)

Vampire Knight le pertenece a Matsuri-sama, la trama y los OC's son TOTALMENTE MIOS!

Disfrútenlo! :)


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"¿Ya sabes?"

"¿Qué?"

Los vampiros existen.

"Hay una nueva estudiante"

Son criaturas que beben sangre

"Se unió a la Clase Nocturna"

"¡No lo creo! ¡Qué envidia!"

Disfrazadas de humanos.

"Debe venir de una familia adinerada"

Comparten sentimientos al igual que ellos.

"Escuché que tiene el cabello rojo"

Pueden pasar desapercibidos con su apariencia

"Apuesto a que no es natural, pero dicen que es muy bonita"

"Solo espero que Idol-senpai, no se fije en ella"

Y por eso la mayoría no se da cuenta de que existen.

"Acéptenlo chicas, estamos fuera de lugar contra las de la Clase Nocturna"

Los vampiros reinan entre ustedes. ¿Lo sabías?

"No es justo, no tenía idea, ¿cómo se enteran de tantas cosas?"

Y tú puedes ser su próxima víctima.

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Pelirroja, imán de peleas

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Se supone que debería sentirme feliz, pero no es así. ¿Me preguntan por qué? Bueno, hace unos días se terminaron las vacaciones de invierno. Este año, los estudiantes de la Clase Nocturna se quedaron en la Academia. No quisieron arriesgarse a que me fuera sola con alguno de ellos. Según algunos de mis compañeros, probablemente no habrían regresado a la Academia al terminar las vacaciones, ya que me habrían tenido que buscar en algún rincón de nuestro pequeño planeta azul.

¡Sí! Así es, pensaban que si me iba con ellos, a alguna de sus residencia, terminaría fugándome.

Y lo pensamos seriamente, pelirroja…

Suspiré, ¡Sí, lo sé!

Pensé varias veces en formas de escaparme de cada una de las casas. Les pregunté cómo eran sus mansiones toda una semana, creo que fue por eso que me descubrieron.

¡Obvio! Preguntaste hasta cuántas ventanas tenían disponibles las habitaciones para los huéspedes. Fuiste demasiado obvia.

¡Qué bien! Entonces dime, Señorita Disimulo ¿Cómo pretendías que hiciéramos el plan, ah?

No lo sé. Tal vez, solo tal vez, pudiste esperar a que estuviésemos allá. Pero ¡NO! Tenías que meter tu enorme pata, pidiéndoles mapas mentales a todos.

Hago una mueca. Mi número dos me da miedo, a veces tiene planes que no sé cómo los piensa. Se supone que compartimos todo, pero parece ser que ella es el lado prudente y calculador de mi personalidad, mientras yo soy: la explosiva, gritona y poco eficaz en procesos mentales.

Debo admitirlo, hablar sobre una número dos en tu cabeza, también da miedo.

Mientras mi mente da vueltas y vueltas, mi cuerpo se encuentra recostado sobre la cama de tamaño gigante en mi habitación. La torre de libros sobre mi escritorio ya ha desaparecido. Solo quedan mis cuadernos organizados alfabéticamente, ¡Sí! Estuve muy aburrida en las vacaciones. No pude acosar a Shiki, porque él se fue a su casa con Rima y aunque insistí en acompañarlos, heme aquí.


[Recuerdo]

"¡Shiki! ¡Oh, Shiki! ¡Shiki!"-Era un día como cualquier otro, excepto que en vez de estar en una hermosa cabaña durante el invierno, estaba en una academia rodeada de vampiros aburridos. Emocionante, ¿no lo creen?

Bajé las escaleras corriendo. Mis pulmones ya estaban sin aire y mis pies suplicaban por un buen masaje. Una de mis compañeras en el pasillo había tocado a mi portón, me levanté contenta. Después de todo, era un día más, al lado de mi amado Shiki. Sin embargo, al abrir la puerta de mi habitación me encontré con un rostro empalidecido y abatido y una frase que dejó mi rostro sin vida.

"Akako-san, Shiki-kun te está esperando. Quiere despedirse antes de marcharse"-Mi compañera Hana, lleva el cabello corto unos centímetros debajo de las orejas y blanco, su piel pálida hace juego con un par de ojos ambarinos. Es muy hermosa. Y aunque me disgustaba un poco su personalidad demasiado tierna y sumisa, daba la sensación de que hacia todo lo que le pedían sin debatir y me preocupaba el hecho de que alguien se aprovechara de eso.

"¿Irse? ¡Estás loca! Shiki no puede irse, se supone que todos ustedes deben quedarse en la Academia durante las vacaciones. Porque Kaname es un aguafiestas"-Hice una mueca, mientras lograba que mi amiga de cabello blanco dejara escapar una risita. Me reí entre dientes, hasta que me miró de nuevo con esos ojos ambarinos llenos de tristeza.

"¡Oh vamos, deja de mirarme así!"-Me quejé moviendo mis brazos, mientras mis ojos cerúleos viajaban por su rostro-"¿Qué pasa Hana?" –La vampiresa se quedó en silencio por unos segundos.

"Ya te dije. Shiki quiere despedirse, bueno, más bien el Señor Kaname lo está obligando. Dice que si no lo hace, cuando te des cuenta de que se fue, estarás llorando por el resto de las vacaciones"-Mis ojos se abrieron como platos- "Y nadie quiere eso"

Porque, sin llorar, ya eres una pelirroja molesta.

Silencio número dos, no pedí tu opinión…

"¡Está bien! Como quieras. Ya bajo" –Suspiré, cerrando la puerta de mi cuarto delicadamente. Me acerqué a la cama, de repente sentí un vacio, ¿Shiki se va? ¿Qué pasará después? Tal vez Rima también se va y no voy a tener a nadie. Hana es una compañera cercana, pero su grupo de amigas son como veneno. Están más obsesionadas que Ruka con Kaname. Me estremecí al sentir los escalofríos recorriendo mi espalda. Me puse el saco gris que Rima me había dado. Cada vez me gusta más vestirme con su ropa.

Abrí la puerta de mi habitación para encontrarme a Kaname hablando con Hana en tono apagado. Sus ojos vino eran cortantes, la pobre Hana simplemente asentía con sus ojos ambarinos pegados al suelo, la alfombra del pasillo resultaba interesante en ocasiones como esta. Me acerqué a ellos, Hana me dedicó una sonrisa tímida y se retiró ágilmente mientras el Kuran se quedó de pie esperando algún comentario de mi parte.

"Entonces, es cierto"

"Así es. Espero que entiendas que no puedo dejarte ir con ellos, pero tampoco puedo permitir que no los dejes ir"-Arqueé una ceja.

"¿Ellos?"-Pregunté, esperando que me dijera que Ruka era quien se iba con Shiki. No me importaba tenerla lejos unos días, además le caería bien un poco de sol en su piel. Asentí lentamente mientras me perdía en mis pensamientos.

El sol nos debilita ¡Genio!

Por eso mismo ¡GENIO! Entre más débil, más fácil será humillarla.

Pelirroja ¡Eres una psicópata! ¡Me gusta!

La mueca que estaba haciendo debió dejar a Kaname impresionado, pues me miraba con esos ojos grandes llenos de curiosidad. Mientras en mi mente aparece un escenario con la luz enfocándome y una expresión maligna en mi rostro, reí.

"Ohohohoho"

"Akako"-Pero la forma en la que Kaname dijo mi nombre, me ayudó a descubrir que me estaba riendo en voz alta y no en mi mente, como había pensado.

Me reí tímidamente-"Ajaja, no estaba pensando en una tortura para Ruka ni nada de eso"-Agaché la mirada mientras jugaba con los cabellos sueltos de mi cola de caballo.

Aún sigo pensando que no es mala idea lo del sol…

¿Cierto? Es grandiosa….

"Shiki y Rima se tienen que ir. Ve a despedirte"-Me ordenó Kaname con voz tierna, me encogí cuando sentí su mano sobre mi hombro derecho. Sus palabras habían llegado sueltas a mis oídos, como si ninguna concordara con la otra.

Shiki y Rima….se….tienen….que…ir…

Shiki y Rima….se….tienen….que…ir…

Shiki y Rima….se….tienen….que…ir…

¿Se tienen que ir? ¿Quiénes? ¿Shiki y Rima? ¿Qué pasa con ellos? ¿Despedirme? ¿De quién?

"Kaname, es suficiente"-Dije, mientras movía su mano de mi hombro-"Deja de jugar, ¿Desde cuándo haces bromas? En el fondo eres un chiquillo"

El purasangre suspiró mientras cubría su rostro con su mano, lo observé fisgoneando un poco en su expresión. Una risita entre dientes se escapó de sus labios, arqueé una ceja apretando la mandíbula.

"¡Oh, demonios! ¿No es una broma?"- ¡Claro! Esa risita era sarcasmo puro, podía ver que en el fondo se burlaba de mis palabras de niña despistada que había pronunciado hace poco. Mis ojos se pusieron como platos gigantes, mientras partía mis labios para que pronunciaran el único nombre que me daba aliento para seguir en esa Academia.

"¡Shiki! ¡Shiki! ¡Shiki! ¡No te vayas!"-Y ahí fue cuando salí corriendo como el viento, tropezándome con algunos compañeros que iban caminando por los pasillos, dejando una nube de polvo detrás y sin pedir disculpas, seguí mi camino hasta bajar por las escaleras corriendo y gritando su nombre.

Los ojos de mi vampiro de cabello púrpura imperial, se abrieron como platos, mientras su compañera fría, me miró despreocupada. El séquito de Kaname, permanecía sentado en los sillones al lado de la escalera, mientras mi cuerpo se abalanzaba contra el súper modelo.

"¡No me dejes! Prometo ser discreta, pero no me dejes entre estos vampiros aburridos, gigantes y locos"-Mis brazos rodearon el cuello de Shiki, mientras mis ojos dejaban caer cascadas de lágrimas, lo miré con ojos de perrito regañado y desvié la mirada hacia los demás vampiros acomodados en la sala para que me apoyaran, pero solo me encontré con tres vampiros enojados.

Les sonreí.

Ruka me acuchilló con su mirada, como si eso nunca pasara, mientras mi amigo de músculos perfectos y el alegre Aidou fruncían el ceño y sentían venas brotando en sus frentes.

"Aburridos…"-Gruñó Aidou, con sus ceja dorada moviéndose en una contracción ocasionada por el enojo y la molestia.

Tragué saliva.

"Gigantes ¿Desde cuándo es un problema ser alto?"-Masculló Akatsuki, relajando su cuerpo sobre el sillón, pero mirándome con el ceño fruncido.

Reí tímidamente-"No olvides, musculoso"

"¿Locos?"-Preguntó Ruka, sus ojos miel escurrían veneno.

Levantándose de su asiento, Ruka me señalo con su dedo índice-"Que yo sepa, la única niñita gritona y escandalosa aquí, es una pelirroja de ojos azules"- mis ojos cerúleos se abrieron como platos. Liberé a Shiki de mi estrujón en su cuello, sus ojos agua marina me observaron inquietos. Rima puso una mano en su hombro y se negó con la cabeza.

"Deberías quitarte del camino"-Dijo la vampiresa-"Van a pelear de nuevo"

Arqueé una ceja, notando unos cuantos escalofríos recorriendo las espaldas de mis compañeros vampiros y antes de que pudiera gritar para callar a la molesta vampiresa de ojos miel, Ichijo se puso en medio de nosotras.

¿Por qué siempre aparecen de improviso?

"Oigan, no peleen. Se supone que son compañeras"

"Lo siento, pero en ninguno momento acordé ser su compañera"-Mascullé, cruzando los brazos sobre mi pecho.

Ichijo suspiró, una sonrisa cegadora curvó sus labios. Cerré los ojos por un momento al ver que Ichijo irradiaba exorbitantes lucecitas resplandecientes con su apariencia.

¡Wow! Efectos especiales ¿Pueden hacerme crecer?

No, número 2. Ya averigüé, solo tienen iluminación. No hacen milagros.

¡Ow! Qué aburridos….

"No te preocupes Ichijo, no pienso perder mi tiempo con una chiquilla gritona que no sabe cuál es su lugar"-Ruka movió su cabello ondulado de su hombro, mientras sus ojos miel me observaban con malicia.

Hice una mueca- "Al menos, yo no ruego por tener un lugar"-Le dije, apretando mis puños y dando un paso hacia adelante, a lo cual Ichijo reaccionó acercándose a mí disimuladamente.

Ruka suspiró molesta-"¿Qué dijiste, pequeña engreída?"

Fruncí el ceño y luego me reí entre dientes. Pegué un brinco, cuando el silencio rodeó el lugar, y rápidamente me volteé para abrazar a Shiki y sofocarlo en un estrujón. Rima me miró con los ojos en blanco, mientras Shiki intentaba respirar. Ignoré el hecho de que Ruka apretaba los puños y los demás estaban intentando calmarla.

El pito de un carro se escuchó a la entrada de los dormitorios y las lágrimas cayeron de mis ojos cuando escuché a Rima decir…

"Shiki, ya tenemos que irnos"-Los miré con inocencia en mis ojos cerúleos, mientras Shiki se arrastraba hasta la puerta, ya que me tenía encima de él.

"Volveré pronto"- Dijo. Asentí, pero me negaba a soltarlo. Rima, esperaba en la puerta, aún era de día, y por eso la vampiresa de cabello rubio sacó una sombrilla de tela blanca con encajes para cubrirse.

"Akako-chan, te traeré copias de las fotos que le tomen"–Levanté la mirada sorprendida-"Ya sabes, para tú álbum"

Esnifé-"¿De verás?"

"Lo prometo"

Al oír esas palabras de la fría y hermosa Rima, mis brazos dejaron de sofocar al modelo Shiki, solo para engancharse en el cuerpecito de la vampiresa de ojos azules-"¡Rima, eres la mejor!"-La vampiresa me miró con los ojos en blanco.

"¡Oh!"-En tono apagado, la rubia simulo sorpresa, al tiempo que mis brazos la rodeaban con alegría. El pito del carro se escuchó de nuevo. Hice una mueca, Shiki salió de los dormitorios con las maletas. Rima me dió suaves palmaditas en la cabeza. La solté y observé como mis dos compañeros se iban del lugar a paso acompasado.

"¡Llevénme con ustedes!"

La conductora del carro me miró sorprendida y pegó un brinco al verme pegada a su ventana.

"¿¡Quién esa esta loca!?"-Gritó, y tomo el volante con fuerza, esperando a que los dos modelos se subieron al auto negro. Observé el medio de transporte con curiosidad, sin importar que el sol me estuviera robando energías, parecía una niña en una dulcería.

"¿Puedes llevarme?"-Le pregunté a la mujer que estaba al volante, sus ojos negros me observaron con curiosidad por el retrovisor, mientras arreglaba su cabello castaño.

"¿De qué hablas? Solo tengo permiso para llevar a estos dos súper modelos conmigo"- Y antes de que puediese terminar hablar, insistí pegando brincos.

"¿Puedes? ¿Puedes?"

Shiki y Rima se montaron al auto, mientras mis ojos cerúleos seguían empeñados en convencer a la mujer castaña. Arqueé una ceja y noté que me había ignorado, y estaba buscando algo dentro del auto. Hice una mueca.

"¿Ese es tu color natural?"- Me preguntó, miré hacia el lado tratando de captar sus palabras-"Me refiero a tu cabello"-Arqueé una ceja, mientras Shiki y Rima me observaban por la ventana, sus ojos igual de curiosos a los de la mujer.

Asentí en respuesta.

"¡Increíble!"-La mujer aplaudió, mi ceja se movió en una contracción nerviosa-"Es muy rojo. ¡Vaya! Se ve increíble, tienes cabeza de tomate"

La miré con ojos saltones, ya que su comentario causó la risa de algunos chismosos que aún se encontraban dentro de los dormitorios.

Una vena gigante apareció en mi frente- "¿Tomate?"-Inquirí, apretando mis puños.

"Eh, creo que mejor nos vamos, se hace tarde"-Dijo la mujer, mientras arrancaba el auto. El ruido del motor logró que mi gruñido no fuera escuchado.

"¿A quién le dices tomate? ¡Vuelve aquí! Te mostraré qué es tan rojo, como un tomate cuando te estrángule"- Tomé bocanadas de aire al terminar de gritar a los cuatro vientos. El carro ya había arrancado, dejando una nube de polvo detrás, Ichijo salió de los dormitorios y al darse cuenta de que estaba a punto de salir corriendo detrás del auto, me sostuvo de los brazos y pegó mi espalda a su pecho.

¡MÁTALA PELIRROJA! Has que sufra

Eso intento

"Akako ¡tranquila!"-El niño etiqueta me sostenía con fuerza, mis pies le daban patadas al aire y mis brazos se movían de un lado a otro.

"¡Suéltame, voy a matarla!"- Sentí como Ichijo se encogió de hombros, pero aún seguía sin soltarme-"¡Qué me sueltes, Ichijo! ¿Quieres morir?"-Mi mirada se oscureció, y nos quedamos quietos, empecé a temblar, Ichijo me miró con ojos curiosos.

"¡Maldición! ¿Cómo se atreve?"-Me zafé del estrujón haciendo fuerza con mis brazos, empujando los suyos. Mi cuerpo se encendió en llamas, mientras mis ojos parecían linternas. Ichijo se encogió de hombros y luego sonrió.

"Siempre tan llena de energía"- Murmuró mientras mis pies daban pasos de elefante hacia él.

[Fin de recuerdo]


Bueno, solo quiero decir que Akatsuki terminó en el suelo. ¡Sí! No fue Ichijo, mi amigo de músculos perfectos intentó detenerme, al ver que estaba a punto de darle una golpiza con mis puños descomunales al niño Etiqueta, y al final, lo golpeé a él. Fue un accidente, pero el aguafiestas de Kaname, decidió aparecer en el momento más inoportuno solo para castigarme.

Creo que organicé esos cuadernos unas veinte veces, en diferente orden; alfabético, por colores, por tamaños, por clase, por horarios, por días. ¡Qué aburrido! De todos modos, logré darle a Kaname uno que otro dolor de cabeza con mis quejas:

"No quiero estudiar más…"

"Llevas cinco minutos Akako"

"Por eso"-Sonreí.

"Sigue estudiando"-Suspiró mientras no despegaba sus ojos vino del libro en sus manos.

Olvídalo! ¿Qué vas a hacer si no estudio? ¿Expulsarme? ¡Adelante!"-Le dediqué una sonrisa de medio lado.

"No, no voy a expulsarte, pero sufrirás las consecuencias"- Me miró con ojos serios y cortantes. Suspiré.

"Aún así, no quiero"-Me crucé de brazos.

"No seas arrogante"- Cerró el libro y se acomodó en el sillón.

Y así durábamos horas y horas discutiendo, pero siempre era yo quien salía ganando, la última vez logré que me trajera galletas. Me quejé tanto de que tenía hambre que no resistió verme desparramada contra los libros en el escritorio, y unos días antes logré que saliera a caminar conmigo, insistí tanto, que no soportó mis empujones con el dedo en su hombro o en su cabeza.

¡Soy buena para convencer!

¡NO! Solo eres intensa pelirroja. ¡Intensa, intensa, intensa!

¡Claro que no! Solo me gusta molestar…

TOK-TOK

Tocaron a mi puerta despertándome de mis sueños despierta, me levanto de mi cama rápidamente, con mis cuadernos en mano y abro la puerta velozmente

"Ya es hora de ir a clase"-Dice Ruka, ladeando su cadera hacia el lado.

"Qué buen gesto venir a avisarme la hora de salida"-Sonreí-"Lástima que la criatura extraña que lo hace, no es tan buena"

"¡Calla! Esto solo lo hago por-"

"Si, ya sé, solo lo haces por Kaname"-Salí de la habitación y cerré la puerta detrás de mí-"No te preocupes Ruka, no tienes que repetirlo"

La vampiresa de ojos miel sonrié de medio lado, pero arquea una ceja al ver mi expresión seria. Caminamos por los pasillos de los dormitorios en total silencio y en las escaleras, nos encontramos con el resto del séquito del Kuran. Quien aparece unos segundos después, entre el grupo.

Ruka se aparta de mi lado, para hacerse detrás del Kuran al tiempo que escucho unos pasos detrás de mí.

"Akako-chan ¿Feliz por tu primer día?"-Hana aparece a mi lado y posa su mano en mi hombro. Le sonrío, desconociendo el silencio del grupo al frente mío, las dos bajamos las escaleras alegremente antes que ellos y respondí a su pregunta.

"Para nada, siento que ahora empiezan mis verdaderos problemas"-Hago una mueca y aprieto los cuadernos contra mi pecho. Hana me mira por el rabillo del ojo con curiosidad en sus luceros ambarinos.

Una melodiosa carcajada me hace mirar a mi compañera con ojos saltones-"¿Sabes?"-arqueo una ceja en expectativa -"Desde que estás con nosotros, todo es más divertido"- continuó, y mis ojos se abrieron como platos.

"Solo les he traído problemas" –Murmuré, notando como su mirada se aflige-"Pero supongo que eso es lo que lo hace divertido"-Me reí. Hana me da unas palmaditas en la cabeza.

"Debo admitir que no cumples totalemente con el papel, pero eres una de nosotros. Además, desde que te le burlaste en la cara a Kiryuu Zero, muchos te admiran en secreto"

"¡Ja! No puedo creer que nadie lo haya hecho hasta ahora"-Las dos soltamos una carcajada, el grupo de vampiros baja las escaleras a paso acompasado. Al llegar a la puerta, esperamos a que el grupo se nos una. Cruzo miradas con Hana por unos segundos.

"¿Es necesario esperarlos? Tengo la sensación de que hacen todo en cámara lenta, como si se tratase de una ceremonia"- Le digo. La vampiresa se cubre sus labios, evitando que se le escape una risita.


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Salimos del Dormitorio de la Luna todos juntos. Al parecer, es costumbre que todos salgan al mismo tiempo, imagino que eso también le permite al Kuran estar atento a los demás vampiros, para que ninguno intente romper las reglas. Como mis clases de Literatura, solían ser muy tarde en la noche, nunca tuve la oportunidad de salir con el grupo, durante el ocaso.

A esta hora, el cielo se pinta con un hermoso color naranja y los rayos amarillos de la no tan querida estrella, que atraviesan las nubes alcanzan, nos caliente levemente. Es el momento perfecto para salir en el día. Los árboles que rodean el camino rocoso bailan con el viento, mientras el sonido de la naturaleza se va opacando con las múltiples conversaciones entre los vampiros.

Suspiré y agaché la cabeza fastidiada, es tan fácil arruinar un momento de tranquilidad, el Kuran y sus seguidores ahora van adelante, como guiando al resto. Por el contrario, Hana y yo nos quedamos unos pasos atrás por mis pasos lentos.

"¿Estás bien Akako-chan? Debes estar nerviosa. Yo me sentí igual en mi primer día, no te preocupes"

Observo a Hana por el rabillo del ojo-"Estoy bien"-Le aseguré.

No planeo ceder ante los nervios hasta encontrarme frente a frente con el portón de acero gigante. Pero ya puedo sentir los retorcijones en mi estómago, y cierta tensión en el cuerpo. El paseo hasta el portón se me hace largo, pero a medidad que nos acercamos, mis oídos captan los gritos de una multitud, especialmente una multitud femenina.

"¡Kya! ¡Idol-senpai!"

"¡Kya! ¡Wild-senpai!"

Me río entre dientes ante la histeria, solo para recibir dos pares de miradas cortantes-"¿Algún problema?"-Pregunté, sonriendo de medio lado. El grupo de vampiros me mira unos instantes y antes de que Hana pueda pedir disculpas en mi lugar, arqueo una ceja-"No está prohibido reírse ¿o sí?. Por favor, si es así, ¿Podrían enviar el reglamento a mi habitación más tarde? Creo que olvidé ese detalle"

Los vampiros se voltearon rápidamente con miradas cortantes y los labios arrugados en señal de enojo. Kaname me observa unos segundos, lo saludo con la mano.

Hana me da un pinchazo en el brazo

"¡Eso duele!"- Le grité enojada, acariciándome el brazo con la mano. La vampiresa me mira con ojos preocupados.

"Sé más respetuosa, te vas a meter en problemas si sigues así"

"¡Hana, Hana, Hana! Olvidas un detalle, muy importante. Atraer problemas, está en mi naturaleza"-Sonreí. Frunzo el ceño al sentir el dolor de su pellizco de nuevo. Los gritos de la masa femenina siguen llegando a mis oídos, parece como si fuesen a derribar el portón de acero en cualquier momento.

"¡Oigan, mocosas! ¡Vuelva al dormitorio! ¿¡Por qué tengo que soportar sus gritos, todo el madito día!? ¿¡Por qué!?"

La voz masculina en tono antipático que grita con fuerza y enojo me deja pasmada. Conozco esa voz ¿Cómo no? Le pertenece al antipático peli-plata, con complejo de hermano mayor, con quien había peleado hace unos meses. Y aunque me da cierta alegría escucharla, pues no lo he vuelto a ver desde el incidente, mi expresión se mantiene imperturbable. Una vena gigante aparece en mí frente al recordar lo patética que me debí haber visto cuando Akatsuki me levantó desde el cuello del saco.

¡Te odio, Kyriuu Zero!

Pero sigues con tu 100 perfecto en físico.

Número dos, se supone que debes apoyarme.

Lo siento, pero no puedo enojarme con alguien ¡Tan apuesto!

¡Ugh!

El chillido del portón mientras se abre, me hace levantar la mirada. No pude ver nada desde donde estoy, pues el grupo de vampiros que tengo enfrente son un poco altos para mi gusto, pero puedo escuchar los alaridos que provienen del gentío de la Clase Diurna. Molesto con la mini falda de mi uniforme blanco, es muy bonito, pero me incomoda tener que caminar con medias hasta la mitad de mis extremidades, cuando puedo simplemente ponerme una falda más larga o usar un pantalón.

Pero Kaname se negó rotundamente cuando le presenté esa opción.

Hana cuchichea al sentir que mi cuerpo se pone rígido-"Todas se mueren por ellos. No te preocupes, pasaremos desapercibidas"-Me sonríe y asiento lentamente.

"¿Segura?"-Pregunté, para cerciorarme de que lo que ha dicho es verdad. Sus ojos ambarinos se quedan fijos en el camino que tenemos al frente, mientras por alguna extraña razón, puedo escuchar música clásica de fondo y unos cuantos suspiros de niña enamorada.

El grupo avanza. Las jovencitas de la Clase Diurna están totalmente formadas en fila a los dos lados del camino, sus uniformes negros, los cuales visten a la perfección, aun sin poder brillar tanto como el de Ichijo, las hacen resaltar entre tanto verde. Todas observan con los ojos en forma de corazón al grupo de elite de la clase Nocturna. Mis cejas se levantan en asombro. El grupo da largas y elegantes zancadas por el camino rocoso, despidiendo sus hormonas y enamorándolas más.

"¡Buenos días, chicas! ¡Veo que están tan hermosas, como siempre!"-Aidou saluda a las estudiantes alegremente, su expresión se torna infantil, alegre y tierna. Sus ojos azules brillan y lo único que se escapa de los labios de las chicas, en respuesta a sus halagos, son suspiros y uno que otro alarido de exaltación. Me quedo pasamada, viendo como las jovencitas rompen en llanto al escuchar las palabras de Aidou. El rubio aprovecha unos instantes para susurrarle a Kain que no se preocupe, ya que él también tiene sus fans, pero cuando las chicas gritan el apodo de Akatsuki:

"¡Kya! ¡Wild-senpai!"

Aidou no soporta la competencia y simula un disparo con su mano. Las chicas se desmayan, sus ojos deformados en corazones gigantes-"¡Bang!"

"¡Yo también quiero que me dispare!"-Las locas humanas gritan de emoción y rodean al vampiro, quien sigue simulando disparos hacia cada una de las estudiantes.

"¡Esto no puede ser cierto! Creo que voy a vomitar"-Susurré al verlas tan apasionadas por el vampiro de cabello dorado. Esto va en contra de todo lo que vi de Rido.

Con mi atención clavada en el séquito de vampiros del Kuran, noto como Akatsuki marcha indiferente, como mi adorado Shiki ansía pasar inadvertido, como Kaname mantiene una obvia distancia, pero sonríe delicadamente y como Ichijo se toma la molestia de pasar por cada puesto para saludar a cada estudiante, como todo un caballero. Ahora entiendo cuando Hana me dijo, que nosotras pasamos inadvertidas, es obvio que las más frenéticas con respecto a la Clase Nocturna, son mujeres.

Me quedo de pie en el portón. Mis pies no quieren dar ni un paso. No puedo asimiliar completamente lo que estoy viendo, tanta admiración es una locura. Cuando Hisoka me dijo que los humanos ven a los vampiros como seres naturalmente perfectos, creo que estaba hablando en serio.

Trago saliva. Dudo mucho en mi capacidad para trabajar bajo tanta presión. Todo este tiempo, me he ido comportando según lo indique mi personalidad, pero estos vampiros parecen estar actuando en una mala obra de teatro. Yo no puedo tratar bien a los humanos, no he tenido contacto con ellos. Excepto por Zero e Ichiru, pero las locas que están aquí, vestidas en uniformes negros, son una especie desconocida:

Nos encontramos en la selva educativa, una nueva especie ha sido descubierta, se caracterizan por sus alaridos y ojos extrañamente deformados como un corazón.

Pérdida en mis pensamientos, no me doy cuenta de que Hana no está a mi lado, sino hasta escuchar que la multitud femenina se ha callado y sus ojos, se fijan vigilantes sobre mí. Aprieto los cuadernos contra mi pecho. Una mirada violeta me fulmina la espalda, obligándome a mirar por encima del hombro, hacia atrás, para encontrarme con el peliplata.

"¡Muévete! Las clases ya van a empezar"-Me ordena en su usual tono enojado. Su ceño fruncido, me hace arrugar los labios.

"¡No, todavía queda media hora para que inicien, además, yo camino al ritmo que quiera!"-Alegué, mostrándole la lengua. Su frente se arruga. Me volteo rápidamente para evitar el contacto visual por más tiempo, pero antes de que pueda dar un paso, me detengo sobre mis talones. La multitud femenina me inspecciona con ojos entrometidos, es peor que cuando llegué a la Academia. Evito el contacto visual, pues tanto los de la Clase Diurna, como los de la Clase Nocturna, vigilan mis movimientos.

Veo a Hana entre el grupo, la vampiresa me sonríe y me hace señas de que todo estará bien. ¡Bien, Hana me dijo que tengo que estar tranquila!

¡Todo estará bien, si no me caigo!

¡Pelirroja, por favor, no te caigas! ¡No soportaría vivir en la mente de alguien que se cayó, en medio de un gentío!

¡Estoy tranquila #2, no me alteres!

¡Ya puedo ver el golpe en tu cara!

¡No estás ayudando!

¡Ya puedo escuchar las risas!

¿¡Podrías callarte!?

Intento dar largas zancadas, pero la presión me estaba matando. Mis pasos son cada vez más lentos, más forzados, más extraños. y menos agraciados Miro por el rabillo del ojo a las humanas que hablan en secreto, entre ellas:

"Mira su cabello"

"Es tan rojo como dijiste"-Dos jovencitas dejan escapar unas risitas.

"No puedo creerlo, ¿Es natural?"

Tomo una bocanada de aire. ¿Qué tiene de malo mi cabello?

"No lo creo, tal vez lo tiene de ese color para llamar la atención"

"¿Quién haría eso? Ha de estar muy desesperada. Mírala, ese color es demasiado fuerte"

Aprieto los puños con el último comentario y una vena gigante aparece en mi frente. ¡No de nuevo! No voy a soportar un comentario más sobre el color de mi cabello. Rido amaba este color y me enseñó a quererlo, no voy a permitir que un par de niñas entrometidas creen rumores de que este es un color falso. Me detengo a mitad de camino y doy media vuelta para afrontar al grupo humano.

"¡Suficiente!"- Digo a regañadientes, acercándome a ellas-"¡Este color es natural, no se atrevan a denigrarlo!"-Las fulmino con la mirada y las jovencitas se encogen de hombros al instante. Algunas cuchichean

"¡Uwa! Da miedo"

"Es peor que ver a Zero cuando está enfurecido"

"¡Tch! No es necesario tanto alboroto, es solo cabello"

Arqueo una ceja.

"¡Akako, ya es hora!-La melodiosa voz de Kaname dice mi nombre. Ágilmente me giro para enfrentarlo, mientras mi expresión cambia a una quiero a causarle molestias, pero ya puedo ver el estrés que irradía a kilómetros. Asiento en respuesta, pero extermino al grupo de humanas de nuevo con la mirada, y camino hacia el grupo de vampiros, Hana me saluda con la mano, hago lo mismo, pero al notar sus ojos ambarinos abriéndose como platos, me giro rápidamente para ver qué es lo que ella está viendo detrás mío.

¡No me digas que Zero me va a matar!

¡Oh, maldición! Lo que me faltaba...

Dejo caer mis hombros extenuada, al ver a unas cuantas jovencitas con lágrimas formándose en sus ojos. Reniego en silencio, fastidiada ante la idea de que yo seré señalada como la única culpable, pues fui la que les reclamó por su actitud. Me volteo para ver cuál ha sido la reacción de los vampiros, de pronto alguna me apoya, pero solo encuentro caras largas, una expresión de decepción y una sonrisa burlona.

Ruka…

Aprieto la mandíbula.

"¡No puedo creerlo!"-Murmuré, arrastrándome hacia el grupo de humanas, lánguidamente. Como quien, no quiere la cosa-"¡Hey!"- Digo alegremente, para amenizar el ambiente, pero solo recibo presión visual a cambio.

"¿Qué te pasa? ¡No hemos dicho nada malo sobre ti! No tienes que tratarnos mal"-Una jovencita de cabello castaño en dos trenzas, me fulmina con sus ojos cafés. Retrocedo un paso, el grupo de humanas cierra la distancia, acercándose a mí. Dirijo la mirada un momento hacia el peliplata que está a unos pasos del grupo, pero mi distracción es interrumpida por el acercamiento de las chicas.

¡Apesta a humano! ¡Ahora sí, voy a vomitar!

¡Oye, pelirroja! Me gusta uno de los perfumes, pregunta cúal es.

¡Claro! Espera un momento. ¿¡Estás loca!? ¡Quieren matarme!

"¿Y bien? ¿Cuál es tu problema?"-Insiste la niña de cabello castaño. No le respondo. Claro, es valiente porque tiene a toda una manada de salvajes, cuidándole la espalda. De no ser por las reglas, ya le habría estrellado su cabeza contra el muro. Pero debo demostrar que no soy tan salvaje, como todos piensan y que puedo solucionar conflictos, a través del diálogo. Como parte de la especie superior que soy.

"¿Mi problema?"-Pregunté, la humana asiente lentamente. Sus compañeras se consuelan dramáticamente, unas a otras. Asimilo la idea por un instante y noto que Zero se está acercando hacia el grupo. Al parecer, las de la Clase Diurna no son las únicas que se han molestado conmigo. Desde el otro extremo, Kaname también se acerca cuidadosamente.

"Mi problema, no son ustedes. Son sus comentarios"-Empecé, acomodándome un mechón de cabello detrás de la oreja y evitando el contacto visual, fijando la mirada en un punto sobre sus cabezas-"Mi tono es natural, es extraño. Lo admito"-Las humanas sonríen, pero no me distraigo y sigo-"Pero no puedo permitir que sin saber nada sobre mí, asuman cosas que no son ciertas, especialmente sobre mi apariencia"

Observo a las jovencitas por un rato, mientras mi mente da vueltas. Espero haber dicho algo bueno, si llegan a llorar de nuevo, de seguro me espera una bala en la cabeza, cortesía del humano Kyriuu. Al cabo de unos segundos, las estudiantes vuelve a cuchichear entre ellas:

"Si lo miras bien, es un color bonito"

"Lo que dijo es cierto"

"Bueno, el rojo siempre ha estado entre mis colores favoritos"

"En los míos, tambien"

Cruzo miradas con el cazador peliplata, que al parece no tiene problemas para controlar a la población femenina, pues parecen tenerle miedo y odiarlo. Al verlo, las estudiantes se acomodan en sus puestos. Le sonrío, a lo cual el responde con una mirada cortante.

"¡También me da gusto verte!"-le digo, sarcásticamente. Ruedo sobre mis botas, para retirarme del lugar. Empeñada en no caerme, marcho segura, a mi ritmo, es decir sin largas zancadas, ni manteniendo una postura perfecta. Todo va bien hasta ahora. El camino está despejado, solo para que yo camine a través de el.¡No puedo caerme! ¡No haré el rídiculo! Los humanos no olvidan cuando alguien ha sido humillado y los vampiros, ni se diga, viven mucho tiempo. Ellos tampoco olvidan.

Por desgracia…

"Disculpa"-Una voz femenina grita a lo lejos, yo sigo mi camino, tranquila.

"Disculpa, pelirroja"-Vuelve a decir la voz.

Interrumpo mi marcha, para detenerme. La única que me dice así, es mi número dos, incluso Kaien ya dejó el apodo. Giro un momento, para ubicar la fuente, pero me encuentro con una cabezota del tamaño de un balón de fútbol, estrellándose contra mi frente.

"¡Owie! ¿Pero qué?"

¡NO! ¡NO! ¡NO! ¡NO! Pelirroja, teníamos un trato. Tú no te caes y yo, puedo vivir en paz.

¿Caerme? ¡No me estoy cayendo, estoy bie...!

Abro los ojos apresurada, Mi cuerpo se ha estrellado con una estudiante de la clase Diurna, su mano sosteniene mi cuaderno, el cual suelta por la fuerza del impacto, haciéndolo caer al suelo. Las hojas sueltas, se riegan en el camino. Sí, estoy cayendo. Cuando dicen que sientes las caídas como en cámara lenta, no están mintiendo.

Lentamente, siento como si estuviese flotando. Como una pluma, lentamente caigo al suelo. Debo prepararme para lo que se viene: El dolor de cabeza, el dolor punzante recorriendo desde mi derrier y toda mi espalda, un grupo de niñas preocupadas, tratando de ayuda, pero lo peor: Una vampiresa de ojos miel, riéndose a carcajadas.

¡Demonios! Todo, menos una caída en frente de Ruka. ¿No tendré el poder de detener el tiempo?

¡No que yo sepa, pelirroja!

La jovencita de la clase Diurna, cae al suelo de golpe. Pero antes de que yo pueda apreciar, personalmente, el mismo dolor recorriendo mi cuerpo, siento unos brazos rodeando mi figura.

"Akako, deberías ser más cuidadosa"- Una dulce voz masculina me susurra al oído. Sus brazos ágilmente me elevaban en el aire.

"¡Deja de hacer eso!"-Le ordeno al humano. Mi cuerpo es mecido de un lado a otro, con tanta facilidad, que es como si se tratase de una muñeca de trapo. Giro mi rostro, para observar con sorpresa al ser que me lleva en brazos.

"Pero si eres ¿¡Ichiru!?"

El humano me sonríe. Siento una jaqueca formándose en la parte baja de mi cabeza.

¡Maldición! Más problemas.


O_O OH! Eso es todo por hoy mis queridos lectores, espero que haya sido de su agrado!

R&R! Su apoyo significa mucho para mi! y espero que sigan leyendo esta historia, la cual, increiblemente se ha prolongado bastante, pensé que podía hacer un one-shot sobre Zero y un OC pero en realidad me parecio divertido hacerlo como lo estoy haciendo ahora jajajaja xD y espero que tambien les guste a ustedes! :D

MUCHAS GRACIAS A TODOS! *abrazo*

Hikari-Letal-Blood! xD

*Capítulo arreglado*