Relato 3.
Me desperté tarde al día siguiente, batallé con la sábana para levantarme y busqué el interruptor de la luz en la oscuridad de mi habitación. Cuando salí de mi cuarto supe que no estaba solo, él estaba aquí. Vadim.
No lo escucho mover nada en la cocina, así que me despreocupe. Mire el reloj de la pared de la sala eran las nueve y treinta y dos. Era tarde comparado con la hora en que me levanto, es tarde. Me incliné al final del pasillo y lo distinguí concentrado en las jaulas de mis aves, la chimenea seguía encendida. Me volví a meter en el pasillo y creo que no me escuchó.
Caminé al baño y me lavé los dientes y el rostro. Salí nuevamente y pase a la sala, el ya no estaba allí. Suspiré cansado.
- Buenos días, Dzulian – Lo escuché a mi costado. Pegué un brinquito y al incorporarme con el corazón saltando volví a el-
- ¡Ay coño, no hagas eso…! -
Su sonrisa es imperturbable aunque yo me encuentre alterado. Tenía otro atuendo, pero la misma bufanda de color claro.
- Vadim hizo el desayuno – Me dice muy orgulloso- Tu desayuno está en el microondas, las aves han comido. –Informa y me alejo un poco de él, porque no me deja de ser incómodo.
Voy disimuladamente al mueble grande, para sentarme allí.
- ¿Vas a alguna parte? – Quise saber –
-Da, Vadim tiene trabajo-
Ah, verdad él trabaja en la biblioteca nacional. Hice un gesto con mis cejas negras. ¿Saben lo peor? Yo tengo que ir a la biblioteca…es decir que tendré que verlo de nuevo. Tengo que corregir unos trabajos de mis estudiantes y además de eso, investigar acerca de una clase que debo dictar.
Iría a otra biblioteca pero eso es muy complicado.
- ¿Necesitas algo más? - Preguntó, como si solo necesitara de esto para irse, yo negué con la cabeza sin mirarle aun. – Muy bien. Nos vemos Dzulian.
No escuché la puerta ni algo aparente, cuando pasee la mirada por la sala, no estaba y un miedo me estremeció en donde estaba sentado. Dios mío.
Luego de comer y hacer todo el aseo y la rutina que siempre hago cuando voy a salir; vestirme, arreglar la cocina y apagar la chimenea, entre otros, fui al teléfono y me debatí en llamar a mi madre para plantearle esta situación, desistí porque no tenía tiempo.
Seria medio día para cuando me fui rumbo a la biblioteca con una maleta repleta de trabajos para mi solito. No me quejo, todo pasó muy rápido, David de repente me llamó y me dijo
"Tenemos vacante para un profesor de Historia Universal ¿te aguantas? "
A lo que respondí en un español muy criollo
"Dale con furia"
David es latino, pero no es venezolano como yo, es colombiano hasta la medula. Tuve la suerte de conocerlo cuando vine a estudiar aquí. El da clases de geología.
¡Ah, seguro lo veo en la biblioteca! A veces va para allá porque yo me la paso allí. No sé, quizás tenga suerte y lo vea y le cuente todo lo que me ha pasado, porqué necesito sacarlo. Necesito hablarlo con alguien.
Deje el maletín en la mesa que escogí entre una fila de mesas a lo largo del pasillo, someramente revise si David estaba por algún lado. Nada.
Me senté y me dispuse a hacer mi trabajo. No sé cuánto tiempo pase leyendo los trabajos y corrigiendo, pero creo que pase bastante tiempo inmóvil en la mesa. Ah, este lugar tiene un aire relajante, es chévere estar aquí, por lo menos si se quiere estudiar.
-Julián…
Levante la vista. Era David
Él es un poco más alto que yo, su piel ha perdido color por qué, bueno, Canadá no es lugar con el sol más radiante del mundo, pero ahora se le marcan más sus pecas. Tiene fuertes ojos caramelos.
- ¿No ha terminado? –Me pregunta y arrima una silla para sentarse, sonríe alegre, tiene un sobretodo marrón y guantes en las manos. David es friolento. –
-No.- Le respondí y deja mi oficio para prestarle atención- ¿Y tú? ¿Qué haces por aquí? ¿No tenías que dar clases?
- Ya la di. –Respondió quitándose los guantes-
Hay algo que hacemos él y yo; hablamos en español, siempre que nos vemos, justo ahora lo estamos haciendo, me percaté que uno de los bibliotecarios nos vio extraño porque mi acento y el acento de David es diferente.
- ¿Tan rápido?
- Julián, son las tres. –
- ¿Son las tres?
David asintió.
- ¿Usted da clases a las cuatro? ¿No?
- No. Hoy es viernes… -Le dije- Les deje el día a los muchacho por que no han terminado el proyecto.
- Tan lindo usted. –
Hice una mueca entre feliz y sarcástico.
- Voy a preparar una clase. – Le informé-
Una empleada de la biblioteca que paso por allí, sé que se llama Elizabeta nos shito a ambos.
-No hable tan fuerte- me dice en español David.
-Yo no hablo fuerte, tú hablas fuerte. –Repuse. El apretó los labios, iba a replicar cuando nos shitaron otra vez. –
Hubo un silencio entre nosotros dos.
- ¿Necesita preparar la clase urgente? – Me pregunta, y supe que David estaba inventando hacer algo por que es que lo conozco como si fuera hijo mío.
- ¿Para qué? – Le pregunte como quien no quiere la cosa-
- Para salir. –
- ¿Tu y yo?- Pregunté fingiendo indiferencia- ¿y tú me vas a brindar la comida?
-La caña. – Me dice. Este colombiano me hace entrar en tentación-
Pero puse un rostro incrédulo. Caña sola no me gusta.
- Y la comida… -Dice después-
Sonrió, aunque suena tentador no creo poder aceptar. El parece que vio la duda en mí, se enderezó y suspiró.
- ¿Le pasa algo? –Me preguntó siendo directo, aun hablamos en español y esto me hizo sentir más seguro. –
-Sí.- Le dije de una vez- No me vas a creer.
-Pruébeme. – ¡HA! ¡HA!
Me reí internamente.
Lo mire por largo rato. David es un buen amigo, es…quizás el único amigo cercano que tengo aquí, pero él vive para el fin del mundo de la ciudad y yo vivo en donde la brisa se devuelve. Así que solo nos vemos en el trabajo, a veces, porque el da en horarios diferentes al mío y…en la biblioteca cuando viene.
-Me pasó algo- Comencé. David me miro con atención se inclinó hacia mí y me vio con sus ojos claros – cuando llegue a casa. Alguien entró.
David se vio alterado por un momento, abrió los ojos y se inclinó.
- ¿Quién?
-Un demonio.
Hubo un silencio. Espere todo de él, una burla, una risa, que me diga que le estaba echando vainas, que me preguntara si me tomé la pastilla.
- ¿Un demonio? – Preguntó
Yo asentí cortamente.
- ¿Cómo así? ¿Por lo malo? ¿O lo feo? –Me pregunta confundido.
-No, no, no, él no es feo… -Dije apresuradamente, aunque baje la voz en mi español. Me causo gracia, si supiera que los demonios son todo menos feo. O por lo menos este no lo era- El…es un demonio, ¿me entiendes?
-No te entiendo- Me respondió lentamente en inglés. Rodé los ojos, David no me está captando. –
-Literal.
- ¿Con cuernos y todo eso? –
-No, bueno- Me detuve- Aun no lo sé, el punto es que quiere quedarse en mi casa, y no quiere irse, llamé a la policía y no sirvió de un coño,Daviiiiiid. Sé que suena loco pero es así
-Tú necesitas salir más.
Me dijo y me altere. No me cree.
- No me jodas, David. Esto es serio. –
-Estoy hablando en serio – Me dice con una sonrisa que no ayuda en este tema serio –
- Mira, mamaguevo –Le dije y el resopló divertido porque parece que le gusta cuando digo groserías en mi español – Te estoy hablando en serio, hay un demonio en mi casa.
Gruñí y escuché el sonido de un libro caer en la mesa. Muy cerca. A la verga….
- Hacen mucho ruido, Da- Escuché un regaño, ambos volvimos, ¡era él! ¡Ay virgen santa! – Dzulian, si quieres hablar puede salir de la biblioteca.
Le propiné una mirada gélida aunque tenía miedo en ese momento. David se disculpó en inglés, yo no dije nada, cerré el encuadernado del trabajo bruscamente, esperaba que se fuera, pero se quedó allí viéndonos con sus ojos claros y luego sonrió al ver que no hablábamos.
- ¿Lo conoces? –Me preguntó David.
- Más o menos –Susurré, moví la cabeza al poco tiempo- No. No lo conozco. Me voy. –dije súbitamente.
- ¿A dónde? –
-Por ahí
Aún sigo hablando en español, no quiero que nadie me entienda en ese lugar, mucho menos Él. Me levante después de arreglar mis cosas, David estaba distraído para cuando me iba.
-Espera, espera. ¿Qué paso con lo que te pregunte? –Me tomó de la maleta-
- ¿Qué pasa con eso?
- ¿Vas a salir sí o no?
- Voy a salir ahora.-
Estaba a diez pasos de la entrada, ¡claro que iba a salir! ya nos estaban mirando feo. Uno no puede hacer un ruidito porque ya te están matando con la mirada.
- ¿Va a salir conmigo?
- No. – Le respondí
- ¿Por qué?
-Porque uno te cuenta una vaina y tú nojombre, no portas la seriedad. –le espete molesto. Por qué no me cree.
¿Acaso no sabe que es la única persona con quien puedo hablar y me entiende? Ahora se hace el estúpido
- ¿Es por tu demonio? –Me dijo incrédulo, en inglés y yo le quería pegar la maleta en la geta. Si supiera que lo tiene cerca…en algún lado.
Contuve las ganas de gritarle que se callara.
-Julián, estas muy tenso, vives solo, extrañas tu hogar, no tienes mucho amigos aquí, aparte de mí, ¿ahora tienes un demonio en casa?
Me relajé, y lo fulminé con la mirada, porque David a veces le mete a lo indiscreto y estúpido, a veces.
- Eres un estúpido.-Le gruñí en español para que me entendiera clarito- Me voy, déjame, déjame, David déjame…
El me soltó y me siguió a la salida. Me sentí más relajado de que ya no estaba allí, David no entendía mi comportamiento.
- ¿A dónde iras?- me pregunta, y luego sonríe como un bobo, no sabe que me gusta cuando sonríe así, inocentón de todo – No se enoje conmigo Julián.
Me dice con voz melosa y se acerca a mí. Yo suspiró intentando calmarme.
- ¿Lo acompaño a su casa?
-No voy a ir a mi casa-Le repliqué
Porque era verdad, no iba a ir a mi casa en ese momento, iría a cualquier otro sitio, a cualquiera, pero a mi casa, no. no, no, no…
-Ah bueno, entonces vamos adonde usted quiera-
- ¿Me quieres acompañar?
- ¿Qué voy a hacer si no quiere salir conmigo? Entonces yo salgo contigo
¿Él quiere salir conmigo a juro?
Cuando hable de salir por allí, era literal, salir por allí. Cuando estaba en Venezuela, salía a caminar en las tarde, temprano, porque temía que me robaran, ¡hahaha. A veces cuento esos a mis compañeros de trabajo y no entienden la emoción de salir de la casa- en Venezuela- y regresar sano y salvo, uno se siente el hijo predilecto de Dios.
En Canadá tú no sientes esa sensación, es demasiado tranquilo, quizás muy tranquilo para mí.
Me siguió por todo el camino a un restaurante que conseguí por allí, había almorzado tarde así que ni modo. No iba a regresar a mi casa.
Así que comimos allí y él inicio una conversación en español que sabía que era para mí, hablamos mientras medio mundo en ese nos miró feo, y nos reímos de lo que ellos no podían entender.
De repente David carraspeó y se puso serio, "serio", entiéndase que cuando se pone así es porque va a decir algo importante, bueno, algo importante para él, por el momento, yo lo contemplé en silencio, interesado.
-Mire, Julián -Habló en español y sospeché que podría ser algo muy privado – Yo le quería invitar para decirle algo, pero como no quiso y estamos saliendo ahora, se lo voy a decir de todas maneras.
-Aja – Parpadeé y me quedé en mi asiento esperando a lo que sea que me iba a decir. Debo decir que cuando se pone con esa actitud, me causa un poco de nerviosismo.-
David me ve y descolocándome un poco toma mi mano derecha que esta sobre la mesa con la suya. Sospecho que esto es más allá de serio. No me muevo sin embargo, espero a lo que sea que diga. Sé que no me va a hacer nada malo si me toca la mano.
- Vea. – Dice
Y yo lo apresure con un gesto de mis ojos bien abiertos
- Usted me gusta mucho. –Me dijo.
Tuve que arrugar el entrecejo y me tomó varios segundos entender lo que me acaba de decir.
Pelé los ojos. El aprieta mi mano.
¿Está hablando en serio? ¿David se me está confesando?
- Esto no debería ser sorpresa para ti, me refiero a nuestros gustos- Me dice y tiene razón. Él y yo bueno eso. –
¡Claro que es sorpresa para mí, huevon!
- ¿Esto es enserio? -Pregunte luego de un corto silencio en donde reflexioné, David es así a veces, tira unas bromas…
- Sí. –Me responde - Le estoy hablando en serio. Usted me gusta mucho. ¿No me cree?
-No. no es eso – Dije y confundí el inglés con el español. David me miro expectante- No es el mejor momento. -susurré en inglés y cerré mis ojos por un momento antes de sacar un suspiro
Estaba respirando muy irregularmente, esto no me lo esperaba, mucho menos con lo que acababa de decir, con lo que me habia pasado.
- ¡Oh,Dzulian! –
Oh, Señor Jesucristo…
Abrí los ojos de golpe y alce la mirada, el agarre de nuestras manos se deshizo. Vadim estaba allí, justamente, desconozco como me encontró, pero ¡Es un demonio! Supongo que puede hacer muchas cosas.
- Te estaba buscando, tu madre ha llamado. –Me dice y me sorprende porque me lo dice en español, rasposo por su acento duro –
- ¿Mamá? –
- ¿María Jiménez es tu madre? ¿No? –Vadim parece ignorar por completo la presencia de David allí sentado – Llamó.-
Vadim sigue hablando en español. Vadim sabe español, Vadim habla español fluido, oh esto no puede ser. Eso quiere decir que entendió todo. Sin embargo no se ve molesto, o por lo menos no lo percibo molesto,
Tiene la sonrisa en su rostro níveo, está esperando que diga algo.
- ¿Iras a casa? – Pregunta David dándose a conocer para Vadim, que volvió el rostro lentamente hacia él.
Sus miradas se concentran. Yo veo como la pupila felina fulgurante se amplía con un color violeta intenso, algo me dice que no está muy contento ahora.
DamistaH.
Gracias por comentar y el apoyo kdaskdjasld
