HALLO! ¿CÓMO ESTÁN?
Lamento mucho la tardanza, pero esta vez no quiero demorarlos con explicaciones por acá arriba por lo que este pequeño saludo va a ser corto y al final del capítulo, podrán encontrar mi explicación xD aunque me alegra saber que el cap. anterior les gusto y espero que este tambien. Ah! lamento cualquier error de ortografía o de redacción, no tuve tiempo de releer y a veces cuando lo hago, solo encuentro los errores hasta despues de que el cap. ya fue publicado, patético xD
AGRADECIMIENTOS: Muchas gracias por el apoyo incondicional! BIENVENIDOS MIS NUEVOS Y QUERIDOS LECTORES y espero que la historia siga siendo de su agrado.
Ciel Lightwood, FreeDomLess, Snoogle Goo, Criistii206, Katina-12, Ksforever, Magaly3994, Brighter Blue, May, Dulcesiita, Ninnia depp, EtsukoDaishi, NightLotus, Sayuki-Uchiha, JackySparrow, Erk92, Inevridarach
Historia dedicada a: Mina-chan a.k.a NightLotus :)
Vampire Knight le pertenece a Matsuri-sama, la trama y los OC's son TOTALMENTE MIOS!
Disfrútenlo! :)
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Las Cartas sobre la Mesa, Pelirroja
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Yagari me dejó frente a la entrada de madera del aula de clase. Por la bulla, supe que el lugar estaba atestado con vampiros jóvenes y que el desorden solo podía significar una cosa; la reunión con el Consejo de Ancianos, por fortuna, no había iniciado. Los tan anhelados invitados se estaban haciendo esperar.
Según Zero, probablemente estaban hablando con Kaname sobre el motivo de su visita o sobre otros asuntos más privados. El peli plata me insinuó que entrara rápido al lugar, antes de que llegaran los demás vampiros si no quería meterme en más problemas, aparte, me señaló que mi conducta de hace un rato al intentar escapar iba a ser discutida con el Director. No pude evitar querer golpearlo pero contuve cualquier acto violento, sobre todo porque noté que por la forma en la que me estaba viendo, estaba más sobresaltado que antes.
Mientras me removía las hojas secas que se habían enredado en mi cabello e intentaba limpiar las manchas de tierra que habían ensuciado mi uniforme, lo miré a los ojos y le hice un puchero.
"¿No puedes simplemente fingir que no pasó nada?"- Le pregunté, pestañeando varias veces para embelesarlo con la mirada. El humano me arqueó una ceja y gruñó por lo bajo
"Ni siquiera lo pienses"
"¡Vamos! no seas aguafiestas Zero, haré lo que sea"-Insistí. Sabía que si el director averiguaba sobre mi intento fallido y risible de huir a los dormitorios durante la reunión, no solo terminaría con una enorme sanción sino que también acaecería un hermoso comunicado en el escritorio de Kaname al día siguiente.
¡Y TODOS SABEMOS QUE ESO NO ES BUENO!
Pelirroja… ¿Cuántas veces has metido la pata? Una vez más, una vez menos ¿Qué diferencia hay?
¡NO QUIERO UN SERMÓN!
Zero se negó con la cabeza-"No"
Me acerqué unos pasos hacia él-"¿No, qué?"
"No lo haré"-Hizo una pausa para respirar profundo y me ordenó-"¡Ahora entra! ya van a comenzar"
"Eres un antipático"- Susurré, cruzando los brazos y recostando mi espalda contra la puerta bruscamente.
A pesar de no haberme acercado mucho a él, el olor del peli plata me había dejado ridículamente mareada, por lo que decidí esperar un momento para calmarme antes de ingresar al anfiteatro. Los dos cazadores se quedaron esperando junto a mí en la entrada, querían ser precavidos y asegurarse de que no se me daría por huir de nuevo.
"No deberían dejarme entrar así ¡Estoy hecha un desastre!"- Bufé, señalando mi impresentable y mugriento uniforme. Zero me miró a través de sus largas pestañas, sacó un pañuelo de su chaqueta negra y me lo lanzó al rostro con fuerza.
"¡OW!"-Me quité el trapo de la cara y lo mire enojada-"¿PERO QUÉ HACES?"
"¡Límpiate con eso y no me lo devuelvas!" -Me ordenó, descarriando la mirada hacia el pasillo. Mi mirada se tornó confusa pero sacudí un hombro y empecé a limpiarme.
¡Oh vaya! Que obediente
¡GRRRR!
"Abuelo Yagari…"- Musité, dándole suaves golpes al humano en la pierna, con mi zapato.
El pelinegro levantó su mirada y se alejó unos centímetros para que no pudiese seguir golpeándolo-"¿Qué pasa?"- me preguntó bostezando.
Me cubrí un lado de la boca como si le fuese a cuchichear un secreto al oído y le dije-"No dejes que Zero le diga al director lo que paso"
"Reglas son reglas, pelirroja"
Suspiré rendida. Apreté el pañuelo con fuerza entre mis dedos. Convencer a los humanos era más difícil que sacarle una sonrisa a Kaname
"Ustedes dos son de lo peor"-Mascullé y miré al insensible de Zero por el rabillo del ojo-"Se ahorrarían muchos problemas si no le dicen al director"
El peli plata me devolvió la mirada-"No debiste intentar huir desde un principio. Tu torpeza aumenta con los días"
Una vena brotó en mi frente. Sentí el énfasis que había hecho en la palabra 'aumenta', mis oídos echaron humo y mi rostro se enrojeció-"¡Oye, oye, oye! Aunque no lo parezca saco buenas notas"- gruñí, mostrándole los dientes.
¡NO ERES UN PERRO, PELIRROJA!
¡Lo sé! ¡SOY UN TIGRE!
¡Agh! ¿Acaso no entendiste la indirecta? ¡DEJA DE PORTARTE COMO UN ANIMAL!
El peli plata arqueó sus cejas. No parecía convencido, lo cual me enojó más. Sus ojos lila se veían más oscuros de lo normal pero no le presté mucha atención porque simplemente quería golpearlo.
¡SI, DALE PELIRROJA!
¡SIII!
¡Recuerda…todo menos el rostro!
¡GRRR! ¡UN RASGUÑO NO LE HARA DAÑO!
¡EEK!
Yagari se rió entre dientes y puso su mano sobre mi roja cabeza, molestó un poco con mi cabello para atajarme y murmuró un-"Haré lo que pueda"
Hice un puchero. El pelinegro solo quería que me tranquilizara y no pretendiera atacar a Zero. Aún así, le sonreí, satisfecha con su respuesta.
Después de un rato, Yagari desapareció junto a Zero en el oscuro pasillo, no iban a entrar todavía para no llamar la atención, pero podía sentir que aún estaban cerca.
Guardé el pañuelo que Zero me había dado en el bolsillo de mi falda y abrí la puerta del lugar sin muchas ganas, nadie se percató de mi presencia al ingresar, por lo que me sentí aliviada. Como lo había sospechado, el lugar estaba repleto.
Era la primera vez que me encontraba en un terreno tan atiborrado de vampiros, ni siquiera en el dormitorio parecíamos tantos. Inspeccioné el lugar con mis ojos azules, buscando algún rostro conocido. Hana estaba conversando tranquilamente con Hanabusa, esos dos se llevaban bien, supongo que ser los más inteligentes de la clase tiene algo que ver. Los dos vampiros descarriaron la mirada como si instintivamente una parte de ellos les hubiese indicado que los estaban mirando.
La mano de Hana se levantó y se sacudió, la vampiresa me notó mucho antes que Hanabusa, quien simplemente sonrió y descansó sus brazos detrás de su nuca al verme. Les sonreí ampliamente. La albina me señaló un puesto vacante entre ella y el rubio, era obvio que lo había estado guardando para mí, por lo que arrugué el entrecejo. Eso quería decir que sabía que mi plan iba a ser un fracaso. ¡Vaya, qué amiga!
Subí los escalones hacia ellos y tomé asiento.
"No creas que te guardé un puesto a propósito"- Me dijo la albina un poco apenada. Viré mi rostro hacia ella con una sonrisa dientona
"¡Más te vale que no!"
"Ah! Akako-chan…tu uniforme está muy sucio"- Me dijo, ojeándome con sorpresa de pies a cabeza. Me reí tímidamente.
"Ahh—Me tropecé con una roca"
¡CAI COMO VACA SOBRE DOS CAZADORES!
¿TE ESTAS BURLANDO?
¿POR QUÉ NO MEJOR DICES; CAI COMO MORSA SOBRE DOS CAZADORES MIENTRAS TORPEMENTE CREÍ QUE PODÍA TENER SENTIDOS ARACNIDOS Y ESCALAR UNA MURALLA?"
¡ERES UNA—!
"¿Y cómo fue eso? ¿Fue durante la ejecución de tu plan?"-Me preguntó Hana, con sus ambarinos ojos llenos de curiosidad
No sabía si su pregunta era una forma de burlarse o porque de verdad le interesaba como había ejecutado mi plan de retirada estratégica; por un momento pensé que sería mejor si no le contaba la ridícula escena de Yagari y Zero bajándome del muro. Sé que Hana guardaría el secreto pero Hanabusa definitivamente, no lo haría. No solo era vergonzoso el solo hecho de haber sido atrapada tan fácilmente, sino que si se hacía público sería el hazme reír de todos los vampiros presentes.
"Después te cuento"- Siseé
La cabeza de Hana se movió lentamente en señal de entendimiento. Me acomodé en mi asiento al tiempo que con mis ojos viajaba por los rincones del aula. Los vampiros no parecían muy contentos con la visita del consejo, muchos tenían expresiones de aburrimiento y entre las conversaciones que absorbía por mis oídos, eran muy pocos los que de verdad querían estar aquí.
"¿A qué vienen esos ancianos?"- Pregunté.
Hana sonrió débilmente-"Ya habías hecho esa pregunta antes, Akako-chan"
La miré aburrida-"Lo sé, lo sé, pero tal vez Idol sepa algo que tu no"
Hanabusa dejó su posición de descanso para acomodar los codos sobre sus rodillas, su rostro descansó sobre sus manos y sus cejas se acoplaron, arrugando su frente. No sabía si el rubio estaba o muy serio o muy encolerizado. Algo lo estaba molestando, como una mosca zumbándole en el oído, pero no podía descifrar el porqué de su actitud.
"Solo vienen a ocasionarle problemas a Kaname-sama"- Me respondió el rubio. Ladeé mi cabeza a un lado y pasé una mano por mi cabello
"Ya veo…"-Me quedé pensando-"¿Pero sólo a él? No tenían que venir hasta acá solo por él"
Hana estiró su mano como una señal para que me callara.
"La forma más fácil de molestar a Kaname-sama, es metiéndose con la Academia"- Dijo Hanabusa. Bostecé ampliamente, cubriéndome la boca con mi mano
"¿Por qué?"
Aidou apretó los puños que sostenían su barbilla y cerró los ojos de golpe-"Este lugar es especial para él. Los miembros del consejo solo quieren que Kaname-sama vuelva a su puesto en el Alto Consejo. Tener a un pura sangre es muy raro en estos tiempos y para ellos la Academia es un simple juego de niños sin sentido, una pérdida de tiempo"
Nos quedamos en silencio unos minutos. Era obvio que los vampiros a mi lado no estaban de acuerdo con los ancianos, sus rostros se retorcían en las expresiones más exageradas de desagrado cada vez que los mencionaban, pero por alguna extraña razón no me parecía tan mala la idea de esos ancianos.
"Estoy de acuerdo con ese consejo"- Hana y Hanabusa saltaron sobre sus asientos al escuchar mi resolución. Los dos vampiros me miraron con los ojos como platos y dejaron caer sus barbillas, seguido por un grito ahogado
Hana fue la primera en reaccionar-"Pero qué dices—"
"Es la verdad, este lugar es una pérdida de tiempo"- Le interrumpí-"Piénsenlo. Los cazadores no confían en nosotros y nosotros no confiamos en ellos, tampoco hemos pasado mucho tiempo junto a los humanos como para adaptarnos a su forma de vida y muchos aquí presentes, se sienten obligados y no hacen esto por convicción"
Hanabusa me frunció el ceño. Parecía ofendido por mis palabras-"¿Eres bipolar o algo por el estilo? Te he visto muy amable con los humanos últimamente, incluso estas llevando una actividad con ellos y ahora dices eso como si en realidad los detestarás"
Le dediqué una mirada fulminante-"No es que no me agraden, Hanabusa"-Sonreí alegremente-"En realidad, no pensé que sería tan bien aceptada entre ellos, incluso mejor que en mi propia especie"
"¿Entonces por qué dices eso?"- Me inquirió la albina
Suspiré y sacudí un hombro-"Porque es la verdad"
Mis compañeros me dedicaron miradas de merodeo y desconcierto.
"Puede que el problema no esté en nosotros, sino en los mismos humanos. Cuando fui a la Asociación de Cazadores me dio la impresión de que no importa que tanto intentemos cambiar, seguiremos siendo criaturas salvajes en sus ojos y tal vez esa imagen se quede así para siempre"
Aunque insólitamente parezco simpatizarle al Abuelo Yagari—Pensé—De veras que es extraño
"Habla por ti"-Me reprendió el rubio. Lo miré confundida-"Yo estoy aquí por Kaname-sama, no por los cazadores y estoy dispuesto a ayudarlo en su objetivo por simpatizar con los humanos, no importa el tiempo que lleve"
Las palabras del rubio tenían validez, pero a eso me refería cuando dije que muchos se sentían obligados a estar aquí; Kaname es un purasangre, sus amables pedidos son en realidad mandatos, puede que su séquito este aquí porque, literalmente, lo adoran, pero los demás se sienten obligados a seguir a uno de los pocos purasangres cuerdos que quedan, por el simple hecho de que él tiene más poder, es la ley de la jerarquía, nadie sería capaz de decirle que no quiere estar aquí.
Excepto nosotras
Recuerda que nunca nos toma en serio…
Me reí entre dientes. Si había algo admirable en Hanabusa era su exagerada lealtad hacia el purasangre. Me recordaba un poco a Hisoka, fiel como un perrito y al mismo tiempo me producía cierta sensación de nostalgia. Ni siquiera sé si Rido lo dejó vivo después de que me ayudo a escapar, apuesto a que el sádico de mi viejo lo torturó por un buen tiempo, si es que sigue respirando.
Volví a la realidad cuando Hanabusa me preguntó algo.
"¿De qué te ríes?"- El rubio infló sus cachetes y desvió su mirada de la mía, en un acto malogrado de fiereza. Usando mi dedo le pinché una de sus mejillas abultadas y me carcajeé
"De tu cara, no puedo evitar reírme cuando la veo"
Hana se echó a reír conmigo. La vampiresa abrazó su estómago, su risa era melodiosa y dulce. Solo escucharla era divertido.
"¡DEJEN DE REIRSE!"-Gritó Aidou, rojo de la vergüenza. Ya varios vampiros habían girado su cabeza hacia nosotros. A pesar de que siempre me consideraron la más ruidosa de toda la elite, ni Hana ni Hanabusa se quedaban atrás cuando estaban conmigo. Detuve mi risa y me removí las lágrimas que se habían alcanzado a formar en mis ojos.
Tragué saliva e intenté ignorar el hecho de que la risa de Hana me daba ganas de reír nuevamente.
"Creo que tienes razón, Idol"- Mis oculares cerúleos se conectaron con los hermosos luceros índigo del rubio. Mi expresión se volvió seria-"Tal vez, si lo intentamos lo suficiente, sea posible un cambio. Pero debo decirte que pese a todo, yo tengo otras razones para quedarme en este lugar"
Como averiguar sobre mi pasado
Y quitar unas cuantas camisas, morder un sexy cuello tatuado y—
¿POR QUIÉN RAYOS ME TOMAS?
¡Ay, yo solo decía!
"Eso no importa, yo también tengo mis razones para estar aquí"-El vampiro sonrió, burlón, despertándome de mi pelea mental.
Hana asintió en concordancia-"¡No te preocupes, Akako-chan! Todos tienen una razón para estar acá. Lo que importa es que nos mantengamos unidos"
Aidou dejó escapar una risita-"Pero ahora nuestro único problema para lograr el objetivo de convivir con los humanos, eres tú, Akako, es decir no eres exactamente la imagen que se tiene de una vampiresa, igual que Ruka las dos son—"
Fruncí el ceño y le di un puñetazo de boxeador en su dorada cabezota
"¡ITAI!"
"¡No me pongas en el mismo nivel que ella!"-Mascullé siniestramente. Hana se siguió riendo, más fuerte que antes, y yo no pude evitar unirme a sus carcajadas.
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Me levanté de mi asiento, apretando los puños. Los del consejo nada que llegaban, ni siquiera el mismo Kuran había aparecido, si iban a hablar de asuntos privados en la oficina de Kaname, no debieron pedirnos venir a esperarlos en primer lugar. Hana ya se estaba quedando dormida, yo estaba totalmente agotada por el ensayo de la obra y Hanabusa estaba conversando con un vampiro a su lado, ya que nos habíamos quedado sin tema de conversación y nuestros compañeros nos enviaban mensajes con la mirada como diciendo "Ni se les ocurra abrir la boca" por lo que preferimos no dirigirnos la palabra y evitar un escándalo.
Hana abrió los ojos de par en par cuando sintió que mi cuerpo la rozó al intentar pasar por delante de ella en silencio; no quería que se diera cuenta de que iba a intentar salir del lugar inadvertida, pero mis rodillas chocaron con las suyas en el intento.
"¿A dónde vas?"-Me preguntó, restregándose los ojos. Vacilé un poco antes de contestar
"Solo quería ir a mirar si los del consejo ya venían en camino. Llevamos un buen tiempo esperando ¿no lo crees?"
"Te acompaño"- Me dijo, estirando sus brazos para luego levantarse del asiento. Frenética, la empujé hacia abajo con mis manos, la albina no pudo evitar mirarme mal, tal vez había usado fuerza de más para devolverla a su sitio. Le sonreí débilmente
"Lo siento"
"Akako-chan, deberías aprender a medir tu fuerza"- Me sermoneó. Retiré mis manos de sus hombros y asentí
"Lo sé, lo sé, pero créeme cuando te digo que a veces es bueno tener esta fuerza fuera de control"-Me arqueó una ceja, continué-"Er, bueno después te explico eso"-Miré hacia el lado, evitando su mirada ambarina-"No es necesario que vengas conmigo, solo voy a vigilar desde la entrada"
La albina me miró confundida pero entendió-"Está bien, no te vayas a ir, ¿eh?"
Me acomodé el pelo detrás de la oreja y consentí-"No te preocupes, no me quedé esperando tanto tiempo para simplemente irme, sin decirles unas cuantas palabras a esos ancianos antes"
La vampiresa me miró asombrada. Sabía que estaba a punto de sermonearme de nuevo o darme un discurso sobre la importancia del consejo, por lo que le di unas palmaditas en su cabeza antes de retirarme sutil pero rápidamente-"Era una broma, Hana"
Bajé las escaleras, deslizándome por entre mis compañeros, como una hoja de papel que es aventada por el viento y me dirigí a la puerta del anfiteatro. Ninguno de mis sentidos me indicó que me estaban observando, pero igual miré por encima de mi hombro solo para cerciorarme de que mis sentidos no me estaban fallando.
¿ESTAS DUDANDO DE MÍ, PELIRROJA?
¡SI!
¡GAH! ¡ERES UNA GROSERA! ¡YO NUNCA TE HE FALLADO!
¡No voy a discutir contigo!
Mi amiga albina, ya se había quedado dormida, la pobre estaba cabeceando, su cráneo agitándose de arriba abajo daba la impresión de que se caería en cualquier momento. Abrí la puerta sigilosamente y me escurrí por un angosto espacio para no llamar la atención. La puerta se cerró detrás de mí emitiendo un suave sonido. Exhalé y me removí el sudor de la frente con el antebrazo.
"¡Puu! Lo logré"- Dije, apoyando mi mano en la empuñadura de la portezuela. Levanté la mirada y la clavé en el deslucido pasillo. Ahora la suerte estaba de mi lado y nada podría arruinar eso. Marché por el corredor a paso acompasado, acto continuo; di media vuelta para devolverme
¿QUÉ? ¿POR QUÉ TE ESTAS DEVOLVIENDO, PELIRROJA?
¡NO PREGUNTES!
¡HOLAAA! LA SALIDA ES DEL OTRO LADO GENIO, NO TE DEVUELVAS
¡YA LO SÉ! ¡YA LO SÉ!
¿ENTONCES QUÉ—?
"¡Así que aquí estabas Akako-chan!"- Dijo una voz masculina
¡MALDICIÓN!
¡Oh! Pudiste haberlo dicho antes
Detuve mi marcha. Mi cuerpo se endureció como una roca y mi piel cogió un tono azul. La voz que había pronunciado mi nombre le pertenecía a Takuma; las posibilidades de escapar eran nulas. Ichijou podía parecer un vampiro relajado, un poco torpe, incluso su aura tan brillante que me cegaba siempre, lo hacía parecer casi que humano, pero extrañamente él nunca pasaba las cosas por alto, cualquier detalle, incluso hasta el más mínimo y ligero cambio de expresión era notado por el vampiro.
Como si detrás de esa fachada de sonrisas y decorados brillantes, viviera un ser calculador, serio y letal
¡SEXY!
¡EN SERIO, NÚMERO DOS! ¿TIENES QUE FIJARTE EN TODOS LOS VAMPIROS?
Oye, no es mi culpa que estemos rodeadas de seres que se ganaron la lotería genética
El rubio puso una mano sobre mi hombro. Mis músculos se tensionaron ante su toque y sentí escalofríos recorriéndome el cuerpo. Me negaba a girar la cabeza para mirarlo, me producía terror el solo hecho de ver su alegre sonrisa. Era amenazante, peligroso…
"Kaname me pidió buscarte, dijo que probablemente estarías en los dormitorios escondiéndote para no asistir a la reunión"- Hizo una pausa para inclinarse hacia adelante, al parecer estaba buscando la forma de despistarme para que me voltease a verlo. Creo que había olfateado mi miedo
¿ACASO ES UN PERRO O ALGO ASÍ?
¡AH—ES SOLO UN DECIR! A propósito, ¿En serio soy tan predecible?
¡Oh si! Cuando se es tan torpe todos saben que las ideas brillantes no pasan por tu cabeza
¿QUÉ DIJISTE? ¡Me gustaría oírte repetir eso!
"No pensé que estarías aquí esperando a los del consejo, Akako-chan. Por eso me sorprendí cuando te vi salir del salón"-Hizo una pausa-"A propósito ¿ibas para algún lado?"
Me quedé muda. Las palabras no querían salir de mi boca. Cualquier excusa iba a ser considerada una mentira.
"¿Akako-chan?"
"Eh—"-Balbuceé, mi voz sonaba mecánica como la de un robot-"Solo iba a buscar mis libros, los dejé en el salón"
El rubio retiró su mano de mi hombro. Dejé escapar una bocanada de aire que había estado manteniendo y mis músculos se relajaron al instante, como si me hubiesen retirado una tonelada de cemento de la espalda.
"Ya veo"
"Bien, creo que los recogeré después"- Me despedí con la mano, aún sin voltearme a verlo, pero el vampiro detuvo mi intento de retirarme, tomando mi mano y girándome velozmente para enfrentarlo
"Un momento, Akako-chan"- Me dijo
Por el miedo no tuve tiempo de reaccionar, solo vi como su rostro se iluminaba con una de sus sonrisas cuando quedamos cara a cara; estaba tranquilo y me di cuenta de que me había inundado el miedo sin razón alguna. Respiré profundo, pero solo me tranquilicé cuando soltó mi mano
"Kaname tiene tus libros, pero necesito que me acompañes a un lugar"- Me dijo, con sus ojos resplandeciendo con inocencia
"¿Kaname tiene mis libros?-Me paralicé al terminar de hablar.
¡MALDICIÓN! VA A ENCONTRAR LOS DIBUJITOS QUE HICE DE ÉL AHORCANDOME
¡AHHH! ¡VAMOS A MORIR! ¡VAMOR A MORIR!
Takuma sacudió mis hombros, despertándome de mi shock-"Akako-chan, Akako-chan"
"Ahora sí es necesario que vaya a buscar mis libros o estoy muerta…"- Susurré para mis adentros. Empujé a Takuma hacia atrás con mis manos y caminé hacia los salones de clase.
"¡Akako-chan! ¿No me estabas escuchando?"- Takuma interrumpió mi marcha, me giré un momento para verlo.
"Eh—No"
"Necesito que me acompañes a un lugar, no te preocupes Kaname no es de los que mira los cuadernos de los demás"- Dijo Takuma en un tono de confianza muy particular en él. Hice una mueca y él añadió-"Si te preocupan tu dibujos, que por cierto, están muy bien hechos, deberías considerar volverte una artista, captaste el rostro de Kaname perfectamente—"
"Está bien, está bien, ya entendí"- Sacudí mis manos frenéticamente, sentí una oleada de calor inundando mi rostro. Me sentía observada, no mejor dicho, como si todo este tiempo, mientras hacía mis dibujos en clase alguien inundase libremente mi burbuja personal y yo no me diera cuenta. Si Takuma sabía lo de los dibujos, era muy probable que Kaname también ya supiera de ellos. Game Over, ojala la vida real fuese como un videojuego donde se pudiese reiniciar donde perdiste. Kaname me mataría si nos encontráramos.
"Vamos Akako-chan, entre más tiempo nos quedemos aquí menos vas a poder descansar"- Me dijo Takuma, ladeando su cabeza graciosamente.
Arrugué el entrecejo-"¿Por qué yo? No me vas poner a hacer algún ridículo trabajo por ti, ¿Cierto?"
El rubio se rió nervioso-"No, para nada"
Mis pestañas descendieron hasta cubrir la mitad de mis ojos azules, oscureciéndolos y dándome una mirada de sospecha-"¿A dónde vamos?"- Pregunté entre dientes.
Takuma despegó su mirada de la mía y tímidamente me tomó de la mano, con la mano libre acarició una sus mejillas, percibí que extrañamente habían cogido un color rosa. El vampiro parecía apenado, como una niña a punto de confesar su amor. Era la expresión más infantil e inofensiva que había tenido hasta ahora, por lo que simplemente me quedé observándolo con miles de signos de interrogación sobre mi cabeza
¿Puedo opinar sobre esto?
¡No! Quién sabe con qué comentario pervertido vas a salir
Bueno, ya que lo dices, Takuma se vería bien sin camisa
¿ACASO NO ME ESCUCHASTE?
Uhmm, ¡Sí! Todo un bombón… ¡Ah! Disculpa, pelirroja ¿dijiste algo?
¡AGH!
Finalmente, el vampiro separó sus labios y me dijo-"Tengamos una cita,Akako-chan"
Me quedé desencajada. Sentí que mis piernas habían perdido toda su fuerza. Tal vez era el agotamiento por los ensayos. Mis cejas se arquearon, sé que mis oídos no me fallan pero quería pensar que esta vez sí habían estropeado el mensaje, mis ojos se abrieron como platos y mi boca emitió un ensordecedor-
"¿QUÉ?"
Que sacudió medio planeta.
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"Al menos pudiste llevarme a un lugar más romántico"- Dije entre dientes. Takuma me sonrió abiertamente, dio una vuelta grotescamente afeminada por el lugar y abrió los brazos ampliamente
"¡Alégrate Akako-chan, es la biblioteca!"
Me di una palmada en la frente, mi mano libre se convirtió en un puño. Mis labios dejaron escapar un bufido. No sabía si golpear a Takuma o reírme por su payasada
"¡EXACTO! ¿Qué vas a hacer? ¿Leerme un libro de filosofía? ¿Buscar la ecuación del amor en un libro de matemáticas? ¿AH?"
El vampiro se detuvo y acarició su barbilla con sus dedos, pensativo
"No es mala idea"
Gruñí. Takuma podía ser un niño bonito y educado, pero ¡vaya! Que si era torpe en cuestión de relaciones. Lo cual era extraño porque él siempre estaba rodeado de chicas humanas o incluso de vampiresas. Miré al vampiro y me di cuenta de que estaba un poco nervioso, lo cual era extraño en él.
"¿Esto no es una cita verdad?"- Pregunté. El rubio me dedicó una de sus sonrisas cegadoras, pero sus ojos esmeraldas se ahogaron en preocupación.
"¿No estás enojada?"
Le sonreí tranquilamente-"¿Debería?"-Ichijou se quedó en silencio
¡SI DEBERIAS!
¡TIENES RAZÓN!
¡GOLPEALO!
¡SI!... ¡NO!
¿AL FIN QUÉ?
¡NO VOY A GOLPEARLO!
¡Estás muy debilucha últimamente, pelirroja!
Sacudí la cabeza para aclarar mi mente-"¿Puedo preguntar para qué me trajiste, Takuma?"
"No, no puedes"
"¿Es en serio?"-Lo miré incrédula.
Takuma parpadeó y sonrió-"Es en serio"
El rubio desvió su mirada para clavarla en una de las estanterías. Me quedé de pie frente a la entrada. ¡Esto no puede ser posible! Primero me pide salir en una cita de la forma más femenina que haya visto, luego me confirma que en realidad no es una cita y ahora no me quiere decir la razón para estar aquí.
¡Este lugar apesta! No era exactamente una biblioteca, Takuma fue bastante exagerado, diría que más bien era un estudio muy grande, tenía unas 5 estanterías para los libros y una mesa de madera cuadrada de seis puestos en el centro, no tenía ventanas, la única luz era la del candelabro sobre la mesa y lo que la hacía aún más terrorífica era que quedaba en la planta baja del edificio, cerca a los comúnmente conocidos como 'Salones Malditos' entre los humanos, eran las típicas aulas de clase que nunca se usaban, donde leyendas como la estudiantes sin cabeza o la armadura asesina se creaban, inclusive para una vampiresa como yo, eran tétricos.
¡AH PELIRROJA UN FANTASMA!
¡KYAAAAA! ¿DÓNDE?
¿No deberías simplemente salir corriendo en vez de preguntar dónde está?
Suspiré al tiempo que Takuma me llamó desde una de las estanterías-"Akako-chan ¿me ayudas con algo?"
Levanté la mirada para ver que el vampiro estaba bajando unos libros, mientras sostenía otro montón sobre su brazo. Sin más remedio, me acerqué a él para que me entregara los documentos y los puse sobre la mesa cuidadosamente, parecían libros de siglos atrás, cualquier movimiento brusco y los volvería polvo.
"Creo que con eso es suficiente"-Dijo Takuma, sacando un último libro del escaparate y acercándose a la mesa. El vampiro se sentó y me invitó a tomar asiento a su lado
"¿Suficiente, para qué?"-Inquirí
"Para pasar el rato, no quieres ir a esa reunión ¿verdad?"
Mis cejas se arquearon. ¿Acaso los vampiros tenían una enfermedad que no me habían contagiado? Porque estaban muy amables y raros recientemente. A menos de que me estuviesen escondiendo algo, era más que obvio que la reunión con esos ancianos era importante de no ser así no nos habrían hecho faltar a clase para esperarlos, pero más allá de eso había algo que me ponía nerviosa, todos esos vampiros eran nobles, lo más cerca que se podía estar a un purasangre, como me dijo Hana, faltar a esa reunión sería una falta de respeto grave, entonces ¿por qué sentía que de alguna forma ni Takuma ni Kaname querían que yo los viera? Como si…
Inspeccioné el rostro del vampiro detenidamente y algo hizo click—en mi mente. Me moví el flequillo del rostro con los dedos.
Como si me estuviesen escondiendo de ellos…
Si lo pienso bien, de alguna forma tenía sentido. Takuma se había sorprendido al verme salir del salón, nunca pensó que en realidad estaría esperando a los del Consejo, después de todo Kaname le había dicho que probablemente me había escapado, pero cuando vio que no era así, decidió llevarme a un lugar lejos de la reunión. ¿Pero, por qué?
Tal vez ellos saben algo sobre los Nakamori ¿no lo crees?
¡ESO ES!
Golpeé la mesa con mis puños. Los libros saltaron sobre la superficie de madera al igual que Takuma, brincó sobre su asiento.
"¿Ak-Akako-chan?"
Me giré hacia el vampiro con los ojos proyectando ácido.
"¿Me están escondiendo del Consejo?"- Pregunté, arqueando una ceja cuando el vampiro se encogió de hombros.
"¿Por qué dices eso?"- Takuma me sonrió alegremente, pero sus ojos parecieron dirigirse a un punto por encima de mi cabeza por lo que no hubo contacto visual, y eso me puso más recelosa. Arrugué la frente
"Así que eso era…"-Sonreí de medio lado y con mi mano derecha lancé los libros al suelo, despejando la mesa. Los músculos de Takuma se pusieron tensos y escuché como tragaba saliva, nervioso.
¡Uh! ¡Qué agresiva, pelirroja!
Luego de un rato de estarlo fulminando con la mirada, Takuma suspiró rendido-"Kaname, no quiere que te conozcan todavía, es por tu bien"
Mis labios se arrugaron e hice gestos con las manos-"¿Por mi bien? Esconder la verdad no ayuda a nadie"
"Lo sé, y él también lo sabe, pero es por eso que necesitas ser paciente, si mi abuelo llega a conocerte—"
"¿Abuelo?"- Le interrumpí-"¿Tu abuelo hace parte del Consejo?"
"Es su líder"- Me respondió Takuma, con cierto tono de tristeza en su voz.
"Por tu tono de voz, no pareces llevarte bien con él"- Le dije tranquila-"Pero eso no tiene nada que ver conmigo"
Takuma se negó con la cabeza-"Tienes razón, mi relación con él no tiene nada que ver contigo, pero no es eso lo que nos preocupa"
"¿Entonces, qué?"- Le exigí
Su mirada se entristeció-"Kaname me dijo que tú también eres una purasangre, por tu olor no es una idea convincente, es por eso que nadie se da cuenta"- Hice una mueca-"Pero crecí con él y sé que no mentiría al respecto, si mi abuelo llega a conocerte los vampiros empezarían a oprimirte con el mismo trato que le dan a Kaname y lo último que él quiere es que seas una marioneta del consejo"
Abrí la boca y luego la cerré. Dejé caer mis hombros abatida.
"Además, si llegasen a decirte algo sobre tu pasado, ten por seguro que el noventa por cierto, serían mentiras"- Concluyó Takuma, levantando los libros del suelo.
Me quedé mirándolo fijamente y entorné los ojos-"…Es difícil ir en tu contra, si me lo pones así"
Takuma sonrió, le devolví la sonrisa, pero más débil y forzada. Cuando su mirada se desvió de la mía, mis ojos se entristecieron y pronto sentí que cambiaron a un tono carmesí. Una sensación de vacío me invadió radicalmente, sentí la garganta seca y por más que pasara saliva, no podía controlar las ganas de beber algo…
Mis ojos se clavaron en el cuello de Takuma, cerré los ojos bruscamente
¡OH NO! ¡AHORA NO!
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Era una noche fría y desolada, con una que otra estrella titilante en cielo, el viento era tan congelante que se podía comparar con las fuertes ventiscas en el invierno, el camino por donde transitaba el auto era oscuro, estrecho y un poco más que destrozado. Varias veces los pasajeros daban brincos sobre sus asientos, por los huecos y las piedras.
Sus ojos violetas miraban a través de la ventana hacia el monótono y aburrido panorama de árboles y tierra, pero era mejor que mirar hacia el conductor de cabello negro muy corto y verlo como un apetitoso aperitivo cuando ni siquiera era atractivo, pero tenía hombros bonitos y su cuello no estaba nada mal, tampoco.
De pronto, el auto se detuvo. El personaje conduciendo el auto, con su traje negro, su camisa blanca con corbata negra y de aire estirado, abrió la puerta del conductor y se bajó, para luego darle la vuelta al auto por detrás y abrir la puerta del pasajero delicadamente.
"Hemos llegado, señorita"- Dijo el conductor con tono indiferente y estirando su mano libre para ayudar a la susodicha a salir del coche.
En el exterior no era más que una mansión vieja y abandonada, con los vidrios rotos, las puertas a solo un toque de caerse, escombros y madera podrida alrededor, ni hablar de las telarañas en las ventanas, parecía salida de un cuento de terror, con los años llegaría a derrumbarse completamente y después no sería más que un recuerdo.
"Gracias…"- Dijo la joven de ojos lila, su pequeño y pálido cuerpo estaba cubierto con un vestido rojo, de cuello amplio rectangular, mangas cortas abombadas y una falda que le llegaba unos centímetros por encima de las rodillas, combinada con unos tacos de punta redonda del mismo tono del vestido. Cualquiera que le viese por primera vez diría que parece una muñeca.
"¿Quiere que la espere, Señorita Kurenai?"- Preguntó el hombre de cabello negro. La peli plata parpadeó lentamente y sonrió para sí misma.
"No, alguien más viene por mi…"
El hombre hizo una reverencia, se retiró y rápidamente volvió a tomar el volante. La vampiresa se quedó observando el espantoso lugar por un buen rato antes de entrar, mientras el coche daba reversa y giraba para volver por donde había llegado.
"Espero que no le moleste que me haya auto invitado"-Susurró la joven.
El interior del sombrío lugar era otra historia. Si se seguía derecho por el oscurecido pasillo principal hasta el fondo, se encontraría una puerta, por no decir la única en buen estado, la cual al abrirla daba paso hacia unas escaleras que descendían a la planta baja del lugar.
Sus oídos captaron el ruido producido por las múltiples conversaciones que se daban al tiempo; las carcajadas, los gritos, el ligero golpe entre las copas de vino al hacer un brindis. Daba la impresión de ser una reunión de varios invitados. La vampiresa aceleró el paso al ver una luz blanca al final de las escaleras.
El lugar era un salón amplio, piso blanco y brillante de cerámica, no tenía ventanas, las paredes tenían un tono verde pastel, y un cielo raso. Era una de las residencias de uno de los vampiros del Consejo, la utilizaban para las reuniones sociales que con mucha frecuencia se realizaban, pero no todos sabían eso, este tipo de reuniones, eran exclusivas para los vampiros sedientos y con unos cuantos tornillos sueltos.
Kurenai saludó a los invitados con la mano y viajó entre las mesas llenas de comida y los vampiros vestidos elegantemente dando largas zancadas a pesar de su estatura, buscando con la mirada al único personaje que quería ver. De vez en cuando los vampiros jóvenes se le acercaban para entablar una conversación, pero ella los ignoraba, mostrando poco interés en las posibilidades de morder cuellos tiernos libremente, después de todo, digan lo que digan, no había nada como morder el cuello de un joven vampiro o humano, pero hoy no sentía ganas hacer tal cosa.
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Sus ojos viajaban por el lugar perezosamente, estaba aburrido. Ni siquiera sabía por qué seguía sentado en ese sillón rojo, esperando a que algo interesante pasara en vez de hacerlo él mismo, después de todo, siempre era él quien empezaba a morder cuellos y a tentar a los demás vampiros. Suspiró. No había nada que hacer, no tenía ganas, ninguno de los presentes le llamaba la atención, no parecían cumplir con sus exigencias para satisfacer sus ansias por perforar un cuello con sus colmillos.
Incluso las vampiresas jóvenes, ya no le parecían tan atractivas como antes.
"Señor Rido, ¿quiere comer algo?"- Preguntó Hisoka alegremente, revelándole un plato repleto de comida al Kuran. El vampiro hizo una mueca e hizo gestos con sus manos para que el Nivel-E retirara la comida humana de su rostro. El castaño lo miró preocupado.
"Sé que no me permite entrometerme en sus asuntos, pero no creo que sea aconsejable quedarnos aquí mucho tiempo, Señor Rido"-Hisoka suspiró y continuó-"Estos vampiros pertenecen al Consejo ¿no cree que esta podría ser una trampa?"
El aludido se desabrochó los primeros botones de su camisa negra, revelando su tonificado cuerpo. Algunas vampiresas que lo veían a lo lejos, suspiraron lujuriosamente. Hisoka arqueó una ceja
El señor Rido es todo un exhibicionista…
"Ya lo sé, Hisoka, pero no creo que sean tan tontos como para intentar algo aquí, necesitaran más que esto para matarme"
El castaño asintió lentamente y empezó a comerse la comida que su amo se había negado siquiera a mirar, de pronto sintió un leve toque en su hombro y se giró para ver de quién se trataba, con las mejillas abultándose mientras masticaba. Sus ojos revelaron sorpresa pero antes de poder emitir cualquier sonido, el personaje en cuestión se adelantó unos pasos y le habló al purasangre desparramado sobre el sillón
"Kuran Rido…"
Las cejas del Kuran se arquearon por unos instantes, sin embargo su mirada se volvió libidinosa y un tanto sospechosa al descenderla lentamente por el vestido rojo de la invitada y luego volverla a su rostro. El rojo ya era casi que un tabú para él y al parecer la invitada se había puesto ese color a propósito.
El vampiro se inclinó hacia la vampiresa, apoyó su codo en su rodilla y luego su rostro en la palma de su mano-"No pensé que volvería a ver ese rostro tan infantil, Kurenai"- Dijo en forma de saludo, estirando su mano libre hacia la joven-"¿Viniste solo para verme?"-preguntó con una expresión de satisfacción en su rostro.
María sonrió inocentemente, ladeando su cabeza hacia el lado y tomando la mano del Kuran. La de él era mucho más grande que la suya; de no ser porque la apariencia física es tan desigual, podría tratarse de una pintura de padre e hija. La vampiresa ágilmente, se sentó de lado sobre el regazó del vampiro, poniendo a más de una celosa. Rido se relajó en el sillón e inspeccionó el simétrico perfil de la peli plata, aún con su mano rodeando la de ella.
"¿Qué haces aquí?"- Preguntó el Kuran, desenganchando la mano de la joven. Kurenai giró su cabeza hacia él, con unas risitas infantiles resonando entre sus labios.
"Vine a verte, Rido"- Respondió la peli plata, rodeando el cuello del Kuran con sus brazos y acercando su rostro al suyo-"¿Acaso no puedo verme con mi prometido? Aunque eso fue hace mucho tiempo"- Preguntó, cerrando sus ojos.
"Claro que puedes"- Contestó el purasangre, envolviendo la pequeña cintura de la joven con sus manos y mostrándole sus colmillos-"Pero no en esta forma"
Kurenai parpadeó y volvió a sonreír-"Así que si te acuerdas de mí, ¿eh?"
El Kuran se rió entre dientes. Las cejas de la peli plata se acoplaron, arrugando su frente.
"Definitivamente eres muy diferente a esa niña que criaste"- Dijo maliciosa. Hisoka se sorprendió ante lo que había dicho. ¿Cómo sabía ella de la relación entre Rido y Akako?—El Nivel-E estaba seguro de que Akako era demasiado torpe pero nunca revelaría algo como eso, y más sabiendo que su vida también estaría en peligro, si los vampiros cuerdos del Consejo atrapaban a Rido, ella sería la siguiente en la lista.
"Si vienes a decirme dónde está, no tienes que molestarte porque sé que está en esa tonta Academia Cross"- Bufó Rido, pero cariñosamente acarició el largo cabello de la peli plata.
"Por supuesto que lo sabes, pareces obsesionado con ella. Desde que notaste el color de mi vestido, tus ojos revelaron nostalgia"
La vampiresa le sonrió farsantemente, lo cual no le molestó a Rido. Podía matarla en cualquier momento si decía algo más. El tono de voz de la peli plata se tornó burlón, cuando decidió continuar con su discurso-"Creo que su nombre es Akako, es pelirroja, ojos azules, torpe, ruidosa, ingenua, la protegida de tu adorado Kaname"- Rido dejó escapar un gruñido-"Pero creo que hay algo más entre esos dos"- La peli plata humedeció sus labios paulatinamente, dejando ver sus colmillos en el proceso.
"¿De qué estás hablando?"-Rido refunfuñó frunciendo el ceño, sus ojos brillaron con enojo, incluso Hisoka decidió dar unos pasos hacia atrás para evitar el posible caos. Los demás vampiros sintieron como el aire se ponía pesado y el aura que esos dos emitían era aplastante y asesina.
Kurenai sacudió su dedo índice de lado a lado, juguetonamente-"No te enojes, Rido. Yo estoy aquí para ti, además ¿no son esas buenas noticias? Pronto podrás dejar de preocuparte por ella, sin mencionar que he notado que Kaname no es el único interesado en esa pelirroja, hay alguien más"- Kurenai puso sus labios sobre el oído del Kuran para susurrarle las últimas palabras-"Es un humano ¿no me digas que eso no te trae recuerdos?"
En un abrir y cerrar de ojos una de las manos de Rido estaba apretando el cuello de la vampiresa maliciosamente, pero a pesar de ser una señal de amenaza, Kurenai estaba tranquila, su rostro seguía estoico, así el apretón se hiciese más fuerte, cada minuto.
"¿Qué intentas hacer Shizuka?"- Espetó el Kuran, mostrando sus colmillos abiertamente. Los vampiros se quedaron estupefactos. María estaba apoyando sus manos en los hombros del vampiro y apretó su camisa entre sus dedos, sentía que en cualquier momento la fuerza infundida en el apretón rompería su cuello. Hisoka se quedó inmóvil, ese asunto era entre noble y purasangre, un Nivel-E no tenía campo en esa situación.
Los labios de la vampiresa se curvaron en una sonrisa, incitando al Kuran para que terminara lo que había comenzado. Rido gruñó, ni siquiera los pocos miembros del Consejo allí presentes se atrevían a decirle que la dejara libre, Hisoka bajó la mirada. Lentamente, la mano del Kuran se fue relajando. María tomó bocanadas de aire al ser liberada y se sorprendió al ver que el Kuran volvió a recostar su espalda en el sillón, parecía agotado, más de lo que un vampiro estaría.
Sus ojos lila se oscurecieron, era una expresión entre felicidad y malevolencia. Rido se cubrió el rostro con la mano y respiró agitadamente.
"Uhmm—Rido, no te ves muy bien"-Dijo la peli plata con una expresión que la hacía ver, casi inofensiva-"Lastima que no puedo ayudarte, tengo que volver a la Academia"
La vampiresa se levantó del regazo del vampiro. Hisoka se acercó al Kuran rápidamente y lo ayudó a acomodarse sobre el sillón-"Señor Rido"- Susurró el castaño al tiempo que se volteaba a lanzarle ácido con la mirada a la vampiresa de cabello plateado—En un instante, la llamó Shizuka...
"Espero que te mejores…"-Dijo Kurenai sarcásticamente, ahora de pie frente al Kuran y con una mano en su cuello, su expresión seria se transformó en una de felicidad-"Pero no te preocupes, muy pronto, todo será más apacible"
Hisoka tembló cuando la peli plata bajó la mirada para verlo y le sonrió, diciéndole-"No pensé que nos volveríamos a ver"
El castaño pasó saliva, con sus ojos abiertos como platos.
La vampiresa se giró sobre sus tacones rojos y se marchó del lugar, su sonrisa se amplificó al ver a un joven de cabello plateado, con un antifaz blanco y un traje negro que le quedaba como un guante, esperándola en la entrada del salón. La vampiresa dio un brinco y abrazó al joven, saludándolo cariñosamente
"Ichiru-kun, viniste por mí"
"Lamento la demora"- Dijo el humano, posando sus manos sobre los hombros de la joven vampiro.
La chica escondió su rostro y se negó con la cabeza-"No, llegas justo a tiempo"
"¿Nos vamos?"- Preguntó el peli plata, a lo que la chica asintió en respuesta.
Antes de marcharse, la vampiresa resolvió, una última vez, mirar por encima de su hombro al debilitado Kuran— Sí, sí, todo será más tranquilo en poco tiempo.
Sonrió abiertamente.
Después de todo, tu querida hija, se encargara de matarte….
Próximo Capítulo
"Mi corazón palpitaba acelerado. Sentí que mi pecho explotaría por la fuerza de los látidos. Lo lamento, lo lamento. Me decía una y otra vez, respirando pesadamente, pero la sangre cubriéndome las manos y goteando sobre mis botas, no ayudaba a calmar mi angustia. Me agaché aterrada, escondiendo mi rostro entre mis manos, lentamente dejando correr las lágrimas por mis mejillas- ¿Qué demonios había hecho?
¿En qué momento mordí a este humano?
MUY BIEN MIS QUERIDOS LECTORES! POR FAVOR NO ME MATEN! xD pero eso es todo por hoy...Sé que es corto, pero espero, de todo corazón que les haya gustado. Las cosas ya empiezan a ponerse un poco más pesadas jajajaja xD
Hice la escena de Rido, porque nuestro papá favorito (A próposito feliz día del padre super atrasado Rido xD) no había salido en mucho tiempo. Por otro lado, debo confesar que las vacaciones me afectaron negativamente, en vez de ayudarme a calmar mi mente y darme ideas para escribir mis historias, simplemente me atiborraron de pensamientos, que debería tener mientras estoy estudiando, sin mencionar que tanta tranquilidad, llega a relajarme tal vez un pco más de lo esperado, por lo que me da pereza ponerme a escribir -_- Si, si, patetico ¿cierto?
R&R
Un abrazo!
Hikari-Letal-Blood xD
