Relato 5

La luz no se recompuso ese día. Realmente no sabía cuándo se iba a recomponer, Vadim había encendido la chimenea y me di cuenta como lo hacía, el solo tocaba un trozo de madera y lo calentaba tanto que el calor terminaba extendiéndose por toda la madera.

Vadim cocino en la chimenea una especie de consomé. Con las verduras. No lo sé dónde aprendió a cocinar tan bien pero mientras que la chimenea hacia su trabajo yo esperaba en el mueble mientras terminaba de leer un libro que había pedido en la biblioteca la semana pasada.

Había terminado de revisar los trabajos de mis alumnos esa misma mañana. Ahora terminaba de preparar la clase de la semana.

En toda la mañana no han venido a reparar la luz. Al parecer soy la única casa que tiene este problema.

Esto me hace recodar el evento de la luz en mi país. No me preocupaba tanto por el frio si no el calor, el calor era insoportable por las noches. Y los mosquitos. Mosquitos del demonio.

A veces cuando era niño, madre y mi padre arrastraban los colchones a la sala y abrían las ventanas para que pasara en frio de la noche y poder dormir a gusto, todos dormíamos juntos en los colchones aunque la verdad nos las pasábamos hablando de cualquier cosa, siempre salía un tema de conversación nuevo. Mi hermana siempre se dormía primero y mi mama luego. Luego me dormía yo y mi papá.

No es que me guste que se vaya la luz. Pero aquí abro las ventanas y me muero. Me da hipotermia y lo único que dejo en este mundo es de existir…pienso esto porque también me tengo que bañar…con agua fría.

Cuando cerré el libro me hundí un poco en el sofá pequeño, estaba envuelto en una frazada, frente a la chimenea, Vadim estaba sentado en una butaca no muy lejos de mí, tenía una cuchara de madera, meneaba la sopa de tanto en tanto.

Me le quede viendo solo porque no había ninguna otra cosa que ver. Me pregunte que estaba pensando o si sentía frio. Por lo que veo y sé, no. Está muy tranquilo. Cuando me ve por un momento pensé en desviar la mirada pero me quedo observándolo también.

- ¿De verdad eres ruso? – Pregunté-

Vadim parece feliz de que le esté hablando. Sonríe-

-Da. –

Luego de una semana de convivencia descubrí el significado de esa bendita palabra que siempre me decía. Es un Sí.

- ¿De qué parte? – Pregunté

El parecía meditarlo y rodo sus ojos violetas hacia la esquina superior de sus ojos.

- Rostov del Don

Me quede en silencio, esa era nueva. De verdad, pensé que diría San Petersburgo o Moscú. Rusia era muy grande por supuesto que no se me muchas de sus ciudades, nunca estuve allí.

- ¿Con que se come eso?

Él se echó a reír suavemente y pude ver sus dientes blancos.

-- Dzulian dice cosas divertidas. –Me dice y se inclina un poco para meter la cuchara de madera en la olla y menear con suavidad – ¿De dónde es Dzulian?

Me pregunto sin dejar su oficio.

- Caracas. – Respondí, nací allí – Pero nos mudamos cuando tenía diez años, a una hacienda en El Guárico.

- ¿Guárico?

Vadim dio una risita. Seguramente se ríe por qué bueno ese nombre debe de ser raro para él. Termine sonriendo.

- ¡La comida esta lista! –Soltó con alegría.

Sacó la olla con un pañuelo para protegerse de lo caliente que estaba y la llevo a la cocina yo lo seguí con la mirada mientras me preparaba para salir del mueble y me dispuse a ir a la mesa del comedor.

- ¿Cómo es Guárico? –Me pregunta una vez sentado en el comedor conmigo.

Como siempre Vadim no tiene un plato y no me acompaña a comer, es raro, él se queda allí. Solo hablando.

El consomé estaba delicioso, le echo zanahorias y papa y algo de pechuga de pollo. Creo que repetiré

-Guárico es…grande. – Sonreí, eso sonó estúpido Julián por favor- Mi padre tenía una hacienda en el campo. Allí tenía que si vacas, toros, corderos, muchas cosas.

- ¿Tenía?

- La vendieron, cuando llegue aquí me entere. – Le dije – Compraron una casa más pequeña en San Juan de los Morros y allí es donde vive mi familia ahora.

Vadim permaneció en silencio mientras terminaba de comer y no se movió en todo aquel rato.

- Cuando la luz vuelva te mostrare una fotos de Guárico – Le prometí por se veía como si intentara imaginarse el lugar – No es como aquí, es un clima tropical y no hay nieve, es más verde…una sábana verde y lleno de árboles.

Sus cejas se arquearon.

- Dzulian tiene un hogar muy bonito.

-Gracias…

Hubo un silencio en donde el solo me observo con detenimiento.

- Me gustaría ver Guárico ¿Qué animales tienen?

- Bueno…muchos, Caballos, aves, vacas…caimanes. – Me miro atento y note como brillaban sus ojos- ¿Cómo es…Don?

- Rostov del Don.-Me corrigió sonriendo.

- Eso mismo. –

- La última vez que estuve allí, bueno estaba muy arruinada- Me dice y sentí algo de confusión- Al disolverse la Unión Soviética…se vio sumida en la miseria. Pero recuerdo los inviernos, los niños, y las familias de mi ciudad.

- ¿Hace cuánto fue eso?

- No lo recuerdo, Dzulian…-Su voz por primera vez sonó un poco insegura, vi sus cejas arquearse como si escarbara en su memoria. -

Fruncí las cejas hacia arriba contrariado. No le quise preguntar nada más.

Pasaron unos segundos para pedirle un poco más consomé, contento como un niño me sirvió mas pero esta vez comí en silencio y el solo me observó, hice una nota mental de buscar más acerca de esa ciudad rusa.

Sospecho que fue después de la caída de la Unión Soviética, Rusia se vio muy mal por aquellos días.

Cuando termine de comer, él se vio satisfecho, recogió el plato, yo me levante de la mesa y limpie la madera con un paño de la cocina. Hice una limpieza por la cocina mientras que él se había encargado de guardar la comida.

Como hacia frio en la cocina, no me preocupe mucho por la refrigeración de la carne en la nevera. Salí a la sala y la chimenea seguía encendida, me asome pero no lo vi por la sala.

Camine hacia la ventana que estaba cerrada. Me asome por esta otra vez del cristal pude ver en efecto algunas pisadas en la nieve. Pisadas grandes venían desde el jardín.

Abrí la ventana y sentí el frio entrar. El cielo siempre parece estar nublado en estos días. Ese catire no quiere salir por nada del mundo.

Si, asegure que eran las pisadas de personas en la nieve y eran varias, así que Vadim no estaba mintiendo y sinceramente no quería saber que susto les había echado a esas personas, es que me acuerdo de los policías y me da cosa.

Me pregunto ¿Qué quiso decir con divertirse con ellos?.

Mire un momento más por el jardín y descubrí la nieve amontonada al lado del camino a casa. Sospecho que fue él.

El resto de la tarde me quede sentado en el sofá largo escribiendo las preguntas de investigación para mis alumnos y no lo vi más. No lo escuché, ni lo sentí. La chimenea seguía encendida y calentaba la sala.

A la hora, creo, porque mi teléfono murió –se le agotó la batería- lo vi sentarse en uno de los muebles con un libro que no sé de donde lo saco pero no pregunte, estaba muy concentrado en mi trabajo.

No sé cuánto tiempo paso cuando sentí la luz reducirse lentamente, me removí en el sofá, incomodo. Comenzaba a agotarme y mire a Vadim que no se había movido de su lugar para nada, seguía leyendo.

Me quede lelo viendo –no a él precisamente- si no, a sus dedos. Sus dedos sostenían el libro de tapa dura, sus hojas estaban amarillentas y no podía encontrar ningún título.

En ese momento no lo noté, pero me sentí estúpido. ¿Por qué coño me quede viendo sus dedos?, eran pálidos, largos, era una mano normal, coño, era como cuando te levantas y te quedas sentado en la cama viendo una media en el piso, como si pensaras en el significado de la vida o una vaina así.

Sus uñas estaban cortas, sostenían el libro y cuando lo cerro y alejo el libro de él me quede viéndole los botones del abrigo…en resumidas cuenta me quede en un viaje de eso….celestiales.

--Dzulian- Escuché, pero no me moví. Ni aparte la mirada. Emití un sonido con mi garganta, sonó como ¿Umm? –

No escuche nada más, cuando se movió, espabilé, parpadeé varias veces y allí, si me sentí estúpido.

Vadim se había levantado del asiento y camino hacia el sofá donde yo estaba, lo observe por un momento pero él estaba viendo otra cosa.

Si, definitivamente no me está viendo a los ojos como siempre hace.

- ¿Ese bolígrafo es de Dzulian?

¿Bolígrafo? …. ¿en serio?

Lo que estaba viendo era el bolígrafo que tenía en mi mano derecha. Era en realidad una pluma, no era tan bonita, pero si era vieja, mi padre me la regalo cuando estaba en Venezuela y créanme la he cuidado de que se me pierda o se dañe.

- ¿Esto?

Le mostré y yo mismo observé mi pluma con algo de extrañeza. Era más pesada de lo que se veía, inmaculadamente negro, a excepción de unas franjas plateadas cerca del puntero.

Vadim asintió varias veces sin dejar de verlo y se asemejo a la forma que veía los adornos de la pared, pero esta vez solo parecía encantado, maravillado, y de sus ojos brillaban el deseo de tocarlo.

Me sentí un poco incómodo.

- ¿Quieres verlo? –

Le acerqué el bolígrafo y el tomo con sus pálidos dedos. No despegue el ojo de encima, primero, ¡era mi bolígrafo y tenía un valor sentimental! …segundo, Vadim lo veía como si de alguna forma se lo fuera a comer. …Yo temía que algo como lo segundo pasara .me reí internamente

-Si me lo das…-Hizo una pausa rodo los ojos hacia mí- te haré triunfar.

Ok.

Se puso rara la cosa.

Sobre todo porque su voz se volvió más profunda y algo le está saliendo de su cabello. Ok…ok…Relájate Julián.

- ¿Qué? – Me atreví a preguntar – No, es mío.

-Podría dártelo todo.

¡Uuuuggghh!

Sus ojos se abrieron más de lo necesario y su pupila se expandió un poco. Ya comenzaba a dar miedo.

- Eh. No. - Me removí en el asiento y carraspee.

Vadim me sonrió y vi sus colmillos por primera vez. Algo apareció en los costados de su cabeza, era negro y avanzaban hasta sus mejillas. Eran cuernos negros que se distinguían perfectamente de su cabello.

- ¿Estas intentando hacer un trato conmigo…por mi bolígrafo? - le cuestione incrédulo de que esto ocurriera. -

- Si así lo quieres llamar

- ¡Que no! –

¿Julián que estás haciendo…? Vadim ya no es Vadim,…ahora tiene cuernos y da miedo.

- ¿Por qué no? – Me pregunto- Otros demonios te pedirían el alma o un familiar.- Me dice inclinándose a verme mejor...

- ¿Pero tú me pides mi bolígrafo?– Le cuestioné.

Vadim asintió suavemente, hace bailar el bolígrafo en sus dedos con habilidad. Yo hago un gesto de sorpresa. El tal vez no lo sepa pero ese lapicito que tiene en su mano vale más que cualquier deseo.

Fue un regalo, del progenitor de mis días, y no me da la gana de hacer un trato con eso. Ha. Ha…NO.

- No. –Le dije intentando sonar seguro y sin miedo pero era difícil cuando Vadim frunció un poco el ceño, y quiero pensar que es porque estaba confundido.- Es mío. ¿Me lo devuelves?

Pronto Vadim me miro estupefacto.

- ¿Pero por qué? – Me preguntó aparentemente triste. Su rostro cambio ahora a la tristeza de un niño; como si su madre le hubiera dicho que no cuando le pidió comprar un helado. – Vadim te lo daría todo, todo lo que pidas.

-No. por qué no quiero. – Le dije- ¿Me das mi bolígrafo?

El entorno los ojos como si estuviera indignado, pero me acerco el bolígrafo a mi mano extendida. Me sentí un poco más aliviado cuando ya lo tenía. Observe a Vadim y este ya estaba totalmente humano, en su apariencia me refiero sus ojos no, ellos seguían tan brillantes como antes.

Los próximos minutos Vadim me comenzó a decir que quería mi bolígrafo, decía que él tenía una amplia colección de objetos muy curiosos en su casa. No sé qué quería decir con su casa. "casa"… Pero el no dio muchos detalles, comentó también que mi bolígrafo le había llamado la atención por los sentimientos que tenía con él. Aseguraría que me daría todo, todo…y realmente le creí…

Pero realmente yo no quiero nada. Nunca le he pedido nada, dudo que en un futuro sea diferente. Vadim hace todo esto porque…por qué puede ¿no?

Hahaha…esto suena tan raro.

Finalmente, luego hablar, dijo que haría una merienda. La luz aún no ha regresado. Me quede en el sofá largo unos minutos más y ahora me distraje con las llamas de la chimenea. Cuando regreso se sentó a mi lado y no pude evitar sonreír por esta cómica escena.

Vadim es…tan extraño, es como un demonio que a ratos le gusta actuar como humano. Es. Agradable. Me agrada mucho más de lo que debería.


Gracias por leer.

DamistaH.