Relato. 6.

- ¿Vadim, estás aquí?-pregunté al vacío, esa es la segunda noche sin luz, y ya me siento en casa, lo digo porque he tenido la mala suerte de pasar días sin luz en mi país.

Vadim había desapareció justo después de la cena. Me había dicho que tenía que volver a su casa por un momento.

Ya era de noche y no lo había oído llegar, por eso pregunte. La chimenea estaba encendida, pero la luz era tenue en la sala donde yo estaba. Dormiría en el mueble otra vez porque mi cuarto era un infierno helado.

Solo que ahora no podía dormir. Cubierto hasta el cuello por la cobija gruesa estaba tendido de lado a los muebles pequeños y a la mesa del centro de la sala. Escuché y sentí una suave brisa pasar por la corona de mi cabeza y frente a mí, dos perlas luminosas aparecieron mirándome.

- ¿Llamaste? - l me responde. Ya ha vuelto y parece estar de buen humor, bueno casi siempre parece estar de buen humor es una de las cosas que me aturde

- ¿Acabas de llegar?

- Mmm…No – Me respondió – merodeé la casa hace unos cinco minutos.

- ¿Y eso?

- Quería ver si había compañía.

Parecía contento al reír.

-Pero descuida. No hay nadie por su suerte. – Me dijo con aire despreocupado, yo solo me imaginé lo horrible que seria que alguien más estuviera en mi jardín en este momento - ¿Dzulian no puede dormir? Dzulian no debe de tener miedo, Vadim no dejara que nadie entre…

Me reí

- No es eso – Le respondí y me reí cortamente –solo no tengo sueño, es todo.

Era sencillo, a veces se puede dormir rápido, a veces no, bueno, esta vez es una de esas en que no podía dormir. Vadim guardo silencio por un segundo y yo también lo hice.

- Tú no duermes ¿verdad? – Dije deliberadamente - ¿Qué haces en toda la noche?

- Vadim va a casa, también recorre la ciudad, pero siempre dejo algo aquí para saber cómo esta.

- ¿Dejas algo aquí? – Eso me extraño, mucho, y confirmé mis sospechas de sentirme observado - ¿Cómo es esa vaina?

El emitió una risa queda. Había hablado en español

-Vadim puede saber cómo esta Dzulian si esta fuera – me respondió con naturalidad – Por eso Vadim viene cuando lo llamas.

- No sé cómo puedes hacer para pasar todo un día entero despierto. – Volví a pregunta inicial, no quería saber que "partes", por así decirlo, dejaba Vadim en mi casa - ¿Sueñas? …

-Vadim no sueña. –Me dijo- el solo recuerda, sobras

- ¿Qué recuerdas? – Pregunte, se había arreglado en el sofá y ahora miraba al techo con la cobija al cuello - ¿Puedes decirme? …

Hubo un momento de silencio en donde espere pacientemente a lo que sea que me iba a decir. Me daba algo de vergüenza el preguntarle algo así a Él. Procurare ser cauteloso, Él no era cualquier persona.

- Vadim recuerda el invierno – Me dijo – La iglesia de San Basilio, recuerdo a mi pareja, mis hermanas.

Wo…aquello me sorprendió bastante, arquee mis cejas pero obviamente nadie podía verlas, o eso es lo que creí, la luz era escasa.

- ¿Tenias hermanas? –

-Da- Me respondió, su tono de voz tomo un tono neutral. Sospeché que tocaba un terreno sensible. –Menores; Natasha y…Yekaterina

- ¿Ellas… Ya sabes. ¿Siguen vivas? –

-No. –Me respondió y no identifique aquel tono de voz - Murieron de vejez. Ellas se casaron, supe que tuvieron hijos, y estos tuvieron hijos.

- ¿Hace cuánto fue eso? – Pregunte.

- Cuando estaba vivo.-Me dijo y agrego con un tomo más despacio y dudoso- En ese tiempo, mi país se llamaba Imperio.

- ¿En el imperio ruso? –

-Da.

Eso era mucho, mucho tiempo. Vadim de verdad es muy viejo.

- ¿Viviste en la época del imperio ruso? ¿El zar y todo eso?

- Si – Ahora me respondió con alegría en su voz - Yo era un cosaco. Un fuerza militar rusa. –

- ¿En serio?- Me quedé estupefacto. – Eres viejísimo.

El emitió una risa suave. Gire el rostro y lo único que vi fue una silueta oscura con dos perlas violetas brillando.

-Vadim sabe que es viejo – Me dijo con –aparentemente- humilde vergüenza- Cuando morí. No me fui de mi hogar, cuide a mi familia hasta que los hijos de mis hermanas crecieron y se casaron, y tuvieron hijos. La familia Braginsky creció muy rápido.

- ¿Así es tu apellido?

- Si. –

- ¿Cómo se pronuncia eso?

-Braginsky.

-Aja…muy claro me quedó – Le bromeé pero él no emitió ninguna risa, y quise pensar que al menos había sonreído.

No sabía si estaba preguntando demasiadas cosas, así que guarde silencio por un momento a ver si el sueño se dignada a golpearme.

Aun nada.

Recordé a mi familia.

- ¿No los extrañas? – Pregunte. Me dio un ataque –estúpido- de nostalgia. –

-A veces - Me dice

Me quede en silencio. Un silencio largo con los ojos abiertos mirando hacia el techo.

Caí en cuenta de que el que extrañaba a la familia era yo, yo extrañaba a mi familia y mucho.

- ¿Dzulian tiene hermanos?

-Una hermana. Es menor que yo. –Dije y agregue luego de recordar el rostro de mi hermana- Ella está en panamá con su novio.

Otro silencio más se instaló entre él y yo.

- Mi señor y mi señora están en Venezuela, pasando su vejez tranquilos – Le dije, y el recordarlos me golpeo el corazón fortísimo. Di un suspiro largo y profundo. Ahora si quería dormir con ganas-

En serio

Me siento fatal.

Me quede en un silencio profundo. Recordé que quería preguntarle otras cosas. Como; ¿Cómo se volvió lo que es ahora? ¿Quién le enseño a cocinar? ¿Cómo era el imperio ruso? ¿Cómo era su pareja o si había tenido hijos? … Muchas otras cosas que ahora habían surgido. ¿Todo los rusos eran como el?... ¿risueños y….uhmm…únicos?

Sospechaba que no, sospechaba que Vadim era así por alguna extraña razón. No lo sé, no quisiera que fue de otra manera, aquí en Canadá, la gente es educada y amable, pero he tenido la mala experiencia de tratar con personas, secas y antipática y me he sentido…mal.

No me sentía tan solo porque David hablaba conmigo ¡pero ahora David tuvo las bolas de declarárseme cuando yo le estaba hablando de un demonio!...honestamente no quería hablarle en un buen tiempo, agradecí que mi teléfono no tenía batería.

-Yo también los extraño. – Dije en un susurro luego de un suspiro y cerré los ojos hasta media asta.

Cuando desperté en la madrugada note que había regresado la luz, porque la sala estaba iluminada, pero no vi a Vadim por ningún lado. Así que tome la sabana y mi almohada, encendí la calefacción y me fui a mi habitación donde no salí esa mañana. Era el único lugar donde no aparecería Vadim por que así habíamos quedado. El había prometido no hacerlo y yo nunca creí confiar en un demonio, pero le creía

El recordar a mi familia me hacía bien pero también me dolía un poco el pecho.

Tenía las luces apagadas y solo tenía un poco de iluminación proveniente de la ventana, había rodado la cortina. No sé qué hora podía ser, pero mi cama estaba muy cómoda y no sentía ánimos de levantarme en un buuuuuen tiempo.

Escuche la puerta, alguien toca, y yo sé quién es ese alguien.

- ¿Qué paso?

- No has salido en toda la mañana…-Me dice Vadim, su voz se escucha tan nítidamente que se me heló la sangre porque pensé que estaba a mi lado. - ¿estás bien?

….Mi dios

Me siento horrible. Horrible, esa una tristeza cochina, mala. No se cómo explicar lo que siento, es después de la nostalgia…

Me siento miserable.

No suelo ser una persona con tendencias a la…tristeza, la verdad me considero bastante alegre, he tenido problemas en Canadá por ser lo que ellos dicen "demasiado amable y cálido". En mi país es normal el hablar mientras se espera en alguna cola para pagar, el conversar con un extraño y compartir vivencias, pero aquí no. Aquí te miran feo y te quieren volver frio y…frio.

- ¿Qué? – Pregunte, fingiendo no escuchar-

- ¿Qué si te sientes bien? –

-….No. – Susurré lo más bajo que pude y me senté en la cama, rodé un poco la cortina- Entra.

A los segundos de ver la puerta abrirse pensé…en serio pensé ¿Julián que estás haciendo? , estas invitando a un demonio a entrar a tu habitación.

La luz que venia del exterior ilumino la habitación y mi rostro.

Él se queda en el marco de la puerta, entra un poco más y cierra la puerta, volviendo a la oscuridad. Sus ojos luminosos sobresalen en la tenuidad de la habitación, como dos esferitas luminosas.

Al verlo avanzar a donde yo estaba me sentí algo intimidado, él era, bueno…era la primera vez que estábamos así de cerca en una habitación, no sé cómo explicarme; un cuarto es algo íntimo, y no olvido que es un demonio. ¿recuerdan?...eso se supone que es algo malo.

- ¿Dzulian está bien?

Suspire profundamente, como si fuera a explicar una clase muy complicada:

- No.- Le dije y no me canse de suspirar para mover las sabanas de la cama y cubrirme las piernas con ella, aún estaba en pijama, entiéndase por pijama con una bermuda y una guardacamisa blanca. - ¿Qué pasa?

-Dzulian no ha salido en todo el día, tu desayuno se enfrió y llamo David…-

Arrugue el entrecejo y el solo ladeo la cabeza, sus ojos eran lucecitas violetas.

- ¿Tus ojos siempre son así? –Le pegunte, pero él no respondió y se sentó en la orilla de mi cama –

- ¿Qué le preocupa a Dzulian?-Me dijo con un tono muy serio-

Me tomo una risa nerviosa y un profundo silencio mientras distraía mis dedos y mi mente en los pliegues de la gruesa cobija. ¿Contarle, estás loco?

- No…Vadim- Susurre muy bajo, nervioso lleve las manos a mi cabello y me rasque suavemente- ¿Qué quería David? ¿le…tú le respondiste?

-Da. Quería hablar contigo –Me dice serio, asiento – Pide que lo llames, en cuanto se sientas mejor.

-Aja…-Asentí lenta y pausadamente.

Su madre lo va a llamar. Yo no quería hablar con él, no ahora, mucho menos así, no. Dignidad.

-¿Él te dijo algo malo? – Me pregunta-

-Oh..vamos, Vadim ¿no lo vas a saber tú? –Le dije, medio riéndome, pero él no se rió. Descubrí que se siente chimbo reírte de algo. Con él. Viéndote. Fijamente.

-Nyet. – /No/

- El…-

Vadim no sabía. En todo este tiempo él no sabía nada.

-El ya sabes…-hice una pausa- se me…confesó.

- ¿Se te confesó? – Vadim dijo esto lenta y calmadamente, luego dijo algo el ruso y yo no entendí ni media papa.

- En inglés, grandulón – Le pedí en Español. - ¿no sabes lo que es una confesión?

- ¿Un sacramento? – Me dice

-Vadim. –Le dije, calmadamente – él me dijo que yo le gustaba.

-Oh.-

Arqueo una ceja sorprendido. No sé por qué carajo se sorprende, se supone que él lo sabía ¿no? , porque de otra forma ¿Por qué miro a David de aquella manera como si quisiera matarlo?

- ¿Él te dijo eso? –

-Si. –

- ¿y…cual es el problema? – Me pregunta – tú no eres…

- No, no, si, pero…-Hice una pausa – Vea, yo no tengo muchos amigos aquí. Aparte de eso conocí a David hace…como un año, realmente me arrepiento un poco de haberme mudado aquí, aunque es lindo, y tengo trabajo hace un frio del demonio…sin ofender. Aparece usted…y cuando quiero aliviar mi sorpresa por su presencia…mi confidente no le importa, me dice que necesito salir más ¿y qué crees? Quiere que salga con el…

Me siento muy avergonzado de parecer tan dramático que admito es un drama…

Vadim no se inmutó, no hizo ningún movimiento, él solo se quedo allí, viéndome, y yo desesperado por que dijera algo al menos.

- ¿y Tú por qué sabes hablar español y no entendiste nada de lo que hablamos? -Pregunté, porque él no decía ni pio.

- Ah…Vadim no escucho eso. –Me dice y veo sus ojos cerrado a media asta, está mirando hacia la sabana muy entretenido- Dzulian es una persona muy agradable, entiendo por qué David te quiere… él quiere alimentarse de ti.

-Gracias…. ¡Espera! ¿Qué? …¿Qué?

Me comencé a reír nervioso. Nervioso

-Espérate allí. –Le dije – rebobina. O sea, di eso de nuevo.

- Él quiere alimentarse de ti.

Me quede paralizado sentado en mi cama, mire a Vadim y él tenía un rostro muy serio. Serio pero de serio, de cuando papá te regaña.

- ¿Qué coño …

Hice una pausa

- ¿Me…me estás diciendo, alimentarse así a lo caníbal?

-No. David no es un caníbal - Me responde- él no necesita comer carne humana, él se alimenta de la energía, y Dzulian despide mucha energía emocional.

- ¿Energía Emocional? …

Por favor que no me salga con la carta Astral y los chakras, y el quinto el elemento.

Ahora el suspira como si me fuera a explicar algo súper interesante, veo sus ojos abiertos y sus pupilas brillando con cierto sentimiento que desconozco.

- Dzulian es una persona agradable, inteligente y tiene un bello rostro.- oh dios no sigas, esto se hace incomodo- es mayormente muy expresivo, a pesar de estar solo en casa y no tener muchos amigos eres estable, eres terco, y tienes carácter, eso te hacer emocionalmente estable.

- ¡Eso no es cierto! –Le espete. Vergacion ¿Qué fue eso?, Vadim de echo para atrás unos centímetros - ¡No soy emocionalmente estable! ¡Estoy triste en este momento! ¡Extraño a mi familia, a mi país! ¡No me gusta estar solo aunque lo niegue y diga que no quiera poner a alquilar una habitación! ¡Extraño a mi hermana, a mamá, papá, y al estúpido de mi primo sifrino de Caracas!. ¡Me siento muy solo! … Y sé que estás tú y gracias Vadim, pero no espero que entiendas como me siento ahora.

Me levante de la cama y empuje todas las sabanas, trastabillé y me apoye de la peinadora.

Yo …yo creí que David era mi amigo! –

-Es tu amigo

- ¿Y POR QUE QUIERE COMERME? ¡Lo que me faltaba, no joda!

-Dzulian debe calmarse. – Me dice y su voz es apacible, suave y profunda –

¿Qué me calme? ¿Quiere que me calme? ¿Qué no ve que estoy calmado? …¡estoy calmado!

Él se levantó de la cama. No porque tenga dos metros de altura me va a intimidar diciéndome que me calme. Respire profundamente, me pase la mano por el cabello, ya, ya, Julián seriedad, porta la calma. Esto no me puede estar pasando. Debo estar soñando.

- Quiero irme a casa. Extraño mi país, extraño mi familia. Y no, no quiero hablar con David ahora… - Puntualice sin moverme de mi peinadora que era un buen apoyo y me senté en ella dándole la espalda al espejo. –

Suspiré pesadamente y me sentí peor. Cuando volví a ver a Vadim él estaba serio, le desvié la mirada y me quede allí. Caí en cuenta de que había parecido un niño frente a un ser que ni se inmuto, no fue hasta que cerré lo ojos que comenzaron a arderme.

- Dzulian quiere hablar de eso.

Suspire.

-Ya lo hice – Le dije, lo grité hace segundos – ahora mi amigo y…"pretendiente" no es un humano y planeaba comerme. ¿Tú también planeas comerme emocionalmente?

¿Por qué de otra forma porque aún seguía aquí?

-Vadim no necesita eso. – Me dice cándidamente – basta con ver a Dzulian sonreír.

Resoplé y alce la mirada, lo encontré sonriendo. Vadim es todo un caso. No sé muy bien que me quiso decir con eso. No se afirmar que se alimenta de mi sonrisa u otra cosa.

-…¿Tú no te alimentas de mí, entonces?

- No, por supuesto que no. –Me dice cándido- Vadim no necesita energía emocional.

- ¿Por qué nunca comes cuando hacer el almuerzo?

- Porque la comida que preparo es para Dzulian.

- Deberías comer. No es muy…cómodo comer mientras me estás viendo. –Le espete, esta puede ser otro factor que afecte mi repentino ataque de soledad.

Cuando tu comes con alguien, hay un ambiente, una cosa que te hace sentir acompañado y…chévere, cuando comes solo, es…Blah. No es chévere, es incómodo.

Vadim guardó silencio por un momento, se acercó a donde estaba –no había a donde correr así que me quede quieto como si me fueran a operar- me sonrió con esa infantil sonrisa en su rostro

- Vadim lo siente –

¿Qué?

- No era mi intensión hacerte sentir solo en la comida – Prosigue – solo no quería atosigarte. Vadim acompañara a Dzulian en el almuerzo.

A los dos minutos, me encontraba caminando al comedor, Vadim me tenía agarrado suavemente de la mano, era fría, blanca y firme, aun en mi pijama, sentado en el comedor, con un plato de comida caliente, Vadim tenía el suyo pero no le pregunte de nada, no había caído en cuenta del hambre que tenía y lo delicioso que estaba la comida.

-Gracias – le dije una vez se había levantado del comedor y recogido los platos.

Vadim abrió los ojos en una sonrisa inocente me dijo algo el ruso –que no esperaba- rio y me dijo un claro, De nada, luego de dejar el plato para pasar sus dedos por mis hebras en una caricia, aquello me reconforto de una manera que no esperaba.

No llamé a David ese día. Vadim me había invitado a quitar la nieve del jardín.

Accedí y realmente me tomo solo con ver la nieve y el exterior para poder componerme un poco.

Veo como Vadim reúne la nieve del jardín y crea un muñeco con mucha facilidad. Sus manos están desnudas, sentí un poco de miedo por el cuándo lo vi a tomar la nieve directamente

Yo lo veo desde mi lugar...

Cuando termino se limpió las manos, lo admiro por un momento satisfecho y luego de tomar la pala fue hacia mí y sonriendo.

- Ven Dzulian, vamos a hacer uno con tu nieve…. –

Esa noche dos muñecos de nieve adornaron el jardín.


DamistaH.

Gracias por leer.