Advertencia:...Temas sensibles.


Relato 7

- y si no es un humano ¿Qué es?

Vadim se había instalado a mi lado a unos centímetros, en el mueble grande, era de noche. Yo deje mi teléfono a un lado porque ya había terminado de revisar todos los mensajes que no había visto en los días anteriores, entre otras cosas hablar con mi familia un poco.

Él estaba leyendo

- ¿Quién? ¿Devida?-

Vadim hizo un corto silencio en donde me miro con atención, no sé qué quiso decirme con esa mirada, pero no debería ver a nadie que no esté acostumbrado así. Es fascinante como sus ojos brillan si se queda mucho tiempo viéndolo.

- En este mundo…hay personas como Dzulian… -Habló pausadamente y me señalo la cabeza con la mano haciendo énfasis– llaman mucho la atención para nosotros.

- Ya lo creo. –Le dije, con cierto sarcasmo –

- Devida…Es un errante. El solo no fue al lugar donde le correspondía cuando era su momento -me explica con mucha sencillez.- No es un alma en pena, sin embargo…Las alma en penas son tristes y están confundidas…

- ¿Cómo puede parecer humano? O sea, las personas sienten esa cosa…mala…- Le cuestione, e hice unos gesto con las manos como si estuviera haciendo una garras con mis dedos. Lo dije porque Vadim expide esa sensación de vigilante aterrador a las dos de la madrugada; no ves a nadie pero sabes que algo está por allí – Yo, cuando lo conocí parecía normal.

- Las cosas no son lo que aparentan…. –Me dice y sonríe. Se queda en un profundo silencio - Tal vez cuando Devida te vea, te explique mejor. Da

Cuando David me vea, solo me va a ver por un ojo del coñazo que le voy a meter.

Me explica que él no sabe mucho del tema de los Errantes, pero dice que son criaturas que se alimenta de la energía de las personas, a veces toman forma sólida, que es muy extraño.

- ¿tú…tienes amigos como tú? –Pregunté-

- Algunos. –Me dice – Muchos de los demonios son…algo pueriles. Metiches. A Vadim le aburren muchas cosas que hacía antes.

- ¿Qué hacías antes?

- Ah…-Se detuvo a meditar y su suave sonrisa se alargó hasta parecer macabra – Dzulian no tiene por qué saber eso, pero Vadim se aburrió un poco de eso, aun lo hago, pero me distraigo mas con las cosas humanas.

Ah, bueno con eso dijo todo.

- ¿Por qué? Los humanos somos simples… -

-Me gusta – Dijo con sencillez y una honestidad que quema. – Me recuerda cuando estaba vivo. Dzulian me recuerda a Viktor, el expedía mucha energía emocional también y era hermoso.

Esto suena tan raro. Aprieto un poco los labios y arqueo las cejas pensando en lo que acabo de escuchar… ¿él dijo hermoso?

- Dices eso, como si se tratara de un olor o algo así.-

Vadim ríe alegremente y su expresión luce menos sobrenatural cuando lo hace.

- Puedes tomarlo así. Aunque es una sensación –Me explica y luego suspira – Vadim es un demonio viejo y ha visto muchas cosas…

-Mira, vea- Le detuve allí antes de que pudiera continuar, para detenernos en un tema que me interesa mucho - Tu eres un demonio y todo eso…aja. Mi pregunta es ¿Cómo te volviste en un demonio? …¿eras malo Vadim cuando estabas vivo? …

- Oh, no, Vadim era Ortodoxo. –Me responde y me miró fijamente, me imagino que eso era una especie de religión.- Tenia una pareja, ser homosexual no era un crimen en Imperio. Bueno, yo te dije que era un Cosaco, Vadim murió asesinado, recuerdo que me degollaron mientras dormía.

.OK…

- Por eso usas la bufanda siempre.

- Da. –Inclino un poco el rostro hacia mí como si estuviera algo emocionado- Fue un regalo de mi hermana menor, ella era muy buena en la costura.

No dije nada.

- Me quede porque no considere que haya sido vengado como se debió hacer. – Me explica- Atraparon a mi asesino, claro, pero eso no me parece suficiente. Toda mi vida fui entrenado para proteger a mi familia y fui arrancado de la vida por un ladrón.

- Lo siento, si quieres no me cuentes nada mas - Alcance a decir, algo cohibido, reconozco que asustado –

-Está bien – Me dice, pero continuo con una suave expresión en su rostro - por eso Vadim odia a los ladrones, a los alcohólicos, para un cosaco ser alcohólico es deshonroso. Aunque tienen buen sabor.

- ¿Tu eres caníbal? ¿Verdad?

- Me como el alma, pero no me gusta desperdiciar nada, cuando Imperio cayó, se hizo muy difícil conseguir comida –

Esto es sorprendentemente aterrador. Supuse que los ladrones que habían entrado a mi casa aquella vez tuvieron ese horrible destino. Arrugue la frente solo de imaginarme tal cosa.

-Morí muchos años antes de que Imperio cayera. – Se adelanta a decir- en la guerra un pelotón Alemán se había perdido cerca de donde estaba Vadim…La carne alemana es deliciosa.

Se escucha una risa suave salir de su garganta, claramente alegre, me ve a los ojos y yo los tengo entornados, estupefacto. Esto me infartaría si no fue porque…no me es tan impactante.

Doy clases de historia y he leído muchas cosas que sucedían en el mundo. Aunque leerlo y escucharlo es algo diferente, también tenía una abuela con unas historias de su vida… que te cagas.

- ¿Te los comiste?

-Da. Y los que siguieron de esos. Y los siguientes, todos – me explico con diversión perversa- Ellos querían invadir mi país, eran personas malas. Violaban a las mujeres y mataban a los hombres.

Arrugue un poco el rostro.

- Eso fue en la primera guerra, en la segunda no participe mucho, me quede en Rostov del Don y me comí a los que podía. –Me dijo con naturalidad y serena expresión en su níveo rostro-

Me quede en silencio por un momento más y recogí los pies del suelo al mueble. Por un momento me quede imaginando todo lo que me había dicho y me resulto algo perturbador.

- ¿Me quieres comer? –

-No. – Respondió-

Me reí. Me rio cuando estoy algo nervioso o cuando quiero aliviar tensiones como esta.

- ¿Estás seguro que no me estas engordando para comerme? –Bromee y me eche a reír como si esto aliviara mi tensión.

- No. –Me dice y sonríe- aunque Dzulian está muy flaco.

- Estoy normal. –Le repliqué.

-Вы красивы /Eres hermoso/- Dijo sonriendo sin dejar de verme.- Мне нравятся ваши глаза. /Me gustan tus ojos/

Yo no entendí de lo que se dice nada. Pero él parece feliz –aunque él siempre se ve feliz- y yo no sé cómo reaccionar ante lo que escuche, me le quede viéndolo fijamente.

- Vamos a tener que hacer algo con ese ruso que no me cuadra.

A los días me encontré con David, no le di un golpe en el ojo realmente…se lo di en el estómago, y tuvo que contener el gruñido mientras estaba en mi cubículo.

David se enteró que yo me entere de que él no era humano, bueno cuando escucho eso, el quedo estupefacto, tanto que palideció, parecía un fantasma. Me aseguro que no me iba a hacer nada. Yo le clave la mirada diciéndole que no le creía pero ni el padre nuestro.

Sin embargo, él me aseguro que si sentía algo por mí.

- ¿es por lo de la energía emocional? ¿Verdad?

- ¿Quién te dijo eso?

-Vadim. –

Le pele los ojos. El asintió.

- ¿No que no lo conocías? – le pregunté –

- Si lo conozco. –Me dice y lo miro con cierto análisis- No creí que fuera él, solo quería que estuvieras conmigo, así él se iría.

- ¿Es como si marcaras territorio?

-Más o menos.

Me quede en silencio por unos segundos y el no dejo de mirarme, suspire y volví a hablar

- ¿Te quieres alimentar de mí?

Ahora él se quedó en silencio. David se mordió el labio como si fuera muy difícil de explicar, créeme he escuchado cosas peores.

- Eventualmente pasaría. – Me dice- Julián, tú eres muy…uhmmm….

- ¿muy qué? –

- Eres diferente –

- ¿Eso es bueno o malo?

- No es malo. –

- ¿….Entonces es bueno?

¿Por qué si no es malo? Entonces es bueno ¿no?

David no me respondió en el momento. Me mantuvo viendo por unos segundos y luego asintió. Entonces si es bueno porque no me convence.

- ¿Te trata bien? - Me pregunta y cuando vuelvo a verlo me observa y agrega- Vadim ¿te trata bien?

Asiento.

-Él, si… me trata bien – Le dije, él me observo por largo rato como si quisiera buscar una duda en mí- Él es….-Reí. – es como una señora de servicio…o algo así, es muy atento… ¿Siempre es así?

- Vadim es un enigma. Es poderoso, pero también es bastante raro.

-Sí, lo es- estuve de acuerdo. –

Se formó un largo e incómodo silencio.

- Por lo menos dice que no quiere comerme. –Suelto.

-Lo siento –Me dice de inmediato, yo parpadeo confundido -

- ¿Por qué?

- Por eso, por intentarme alimentarme de ti, aunque no lo hice.

- Este bien. – Le dije, estaba calmado. Estoy realmente sorprendido de lo calmado que me encuentro ante este evento. —Nada malo paso.

David también lo está, me mira por largo rato y luego sonrió. Yo lo imite y solté una risa; es irónico que estas cosas me pasen a mí, es que es tan extraño, no creo que nadie me crea si se lo cuento, mucha gente ignora que estas cosas, que estos seres sean reales. Yo lo ignoraba, hasta hoy.

Luego de dar las clases que me correspondía, despaché a mis estudiantes y ellos a cambio me dieron sus trabajos y asignaciones, cuando hube guardado todo en un sobre amarillo me dispuse a dejar la universidad. Me despedí de David y de la secretaria de ciencias que siempre está en el pasillo.

Baje las escaleras de la entrada y me percaté que ya anochecía. La ciudad era iluminada por faroles de luz fluorescente y los estudiantes de encaminaban en la entrada para retirarse a sus casas.

Ya había terminado el día y me sentía casado. Me encaminé por el camino de piedra hacia la entrada cuando vi a Vadim sentado en uno de los bancos de madera lateral al camino, tenía un sobretodo negro y su bufanda de color claro, tenía las manos relajadas sobre sus muslos en una actitud de espera. Me detuve en seco y lo observé, el me observo de regreso y cuando menos lo esperaba estábamos caminando de vuelta a casa.

-Hable con David – Dije de repente para espantar el silencio que se había formado.

- ¿todo ha pasado bien? – Preguntó interesado.

Yo asentí cortamente, pero sonreí. De hecho había sido mejor de lo que me espere. Vadim se vio convencido y asintió también.

Pasamos por algunas tiendas en donde distraje la vista y recordé al ver el supermercado que no tenía ni leche, ni ajos. Me debatí entre comprarlos ahora o no, porque sé que más adelante se me olvidara y no querré ir.

Así que le informé a Vadim que entraría en el supermercado y el me acompaño, compre algunas cosas que no tenía planeado, pero me sedujeron: un pan de uvas, harina, queso y leche condensada y algunas galletas. Pagué y aproveché de meter el sobre de con los trabajos en una de las bolsas.

Vadim tomo la bolsa que tenía el queso, las galletas y la harina. Yo tome la bolsa del pan y la leche condensada con el ajo y la leche líquida.

- ¿Has comido quesillo? –Pregunté cuando hube salido del hipermercado y sacudo un poco los pies porque algo de nieve se había pegado a mis botas. –

- No. – Me dijo- ¿eso es un…especie de queso?

- No, es un flan. –Le conteste y el arqueo ambas cejas con sorpresa.

Lo sé. Cuando tú escuchas "quesillo" piensas que al menos es un flan de queso y no. Es un flan de leche condesada. Bastante delicioso.

- No has vivido si no lo ha comido. En cuanto lleguemos lo hare, es bastante rápido. – Le dije y me sentí contento en aquel momento.

El camino a casa fue tranquilo hasta que nos tocó atravesar una plaza que me pareció muy desolada. La recuerdo porque, los primeros días de mi trabajo la atravesaba a pie y era inquietante por el silencio tan aterrador que se formaba allí. Aunque iluminada por algunos postes de luz no le quitaba el aspecto algo…tétrico en su soledad.

Me quede viendo la entrada de la plaza y tuve un presentimiento.

Altos árboles, desnudos llenos de la escarcha blanca. Di una somera mirada por sus alrededores y no encontré a nadie por allí pero no me confié. Pensé en rodearla pero Vadim ya había avanzado dos pasos y por inercia lo seguí.

No desee hablar o producir ningún ruido más que los pasos de mis pies y el deseo de salir de esa plaza lo más pronto posible. Pronto llegamos a una parte que me helo la sangre; es ese clásico sendero donde era enmarcado por los arboles más tenebrosos de toda la ciudad.

Al caminar la sombra de las ramas retorcidas pasan por nuestros cuerpos. Escuche un crujido, un chasquido y luego alguien salió de entre unos árboles más delante de nosotros y nos detuvimos. Aquel sujeto tenía nada más y nada menos que una pistola.

¿Cuándo entramos a Petare?

No me moví. Sentí un frio y horrible temor demasiado familiar. Me quede petrificado, aunque el ladrón no para de gritar que le entregáramos todo. Mire a Vadim y el todavía no se había movido.

El sujeto en cuestión, era alto, bueno más alto que yo, no superaba a Vadim en altura, pero era delgado aunque su silueta era algo incierta por la poco iluminación del camino, tenía un suéter negro y no paraba de mover la pistola como si él estuviera más nervioso que nosotros.

Rodé los ojos hacia Vadim cuando escuche su risita. Divertido.

-¡Mira! Dzulian ¡Tiene una de esas pistolas!. –Dijo el demonio con aire de sorpresa. -

Ya estoy viendo, no estoy ciego. El hombre se extrañó, se descolo por unos segundos y yo mire a Vadim con los ojos bien abiertos.

Vadim estamos siendo asaltados, se supone que uno no se ríe en un momento así, carajo.

El fuego que escupió la boca negra del arma me hizo dar un brinco, se me cayó la bolsa al suelo y me percate que el hombre le había disparado…a Vadim, en el estómago. Él se llevó las manos al el estómago y gimió de dolor…

….

…Mierda.

- ¡Vadim! –

Reaccione y fui hacia el para cuando se agacho, se había encogido y bajo la cabeza, note que estaba temblando. Eso me asusto más. Vadim estaba temblando y cuando busque ver ¿Qué tenía? Me di cuenta que no sangraba.

….Estaba temblando por que se estaba riendo.

Alzo la mirada inhumana e inquietante.

- ¡Eso me hizo cosquillas! –Exclamo levantándose y se tocó el estómago – Siempre es divertido que me disparen….pero no sería prudente ahora que esta Dzulian conmigo…

Él se acercó con mucha rapidez hacia el pobre hombre y le tomo de la muñeca donde tenía el arma, no tuvo tiempo de accionarla cuando la escuche caer al suelo y luego de eso, escuche perfectamente como retorció la muñeca, un alarido de dolor atravesó mis oídos. Él estaba agonizando.

Ante el ruido, Vadim siseo suavemente pidiendo silencio como lo hacía en la biblioteca y luego escuche que comenzaba a toser. El hombre comenzaba a toser, se estaba ahogando con algo, ahora escuchaba entre la risa suave y corta de Vadim y el ahogo del hombre. Me arrastre hacia atrás, un horrible olor metálico me acaricio la nariz y cerré los ojos, me cubrí los oídos para no escuchar el crujido. Era un sonido que me recordaba a piedras en un chocar y luego el masticar de un chicle.

Abrí los ojos y vi que se había trasladado al troco de un árbol. Fue cuando la luz de los postes a nuestro alrededor tirito y surgió un frio atroz. Quede en la oscuridad con los ojos bien abiertos.

Estaba temblando y termine por pegar mi espalda a un poste de luz, que estaba apagado. Aterrado. Esto era horrible.

No escuche nada, en esos minutos que la oscuridad abarco mi visión. De todos modos me tape los oídos fuertemente y cerré lo ojos con fuerzas.

-Vadim…ya. – pedí en voz amortiguada por el miedo. –

Nunca tuve tantas ganas de regresar a casa como esa noche. Lo último que escuche fue un gruñido animal, un sonido que me helo la sangre. Percibí un olor metálico y muy familiar.

Yo sabía lo que había hecho.

Sabia porque olía de tal manera, sabía lo que Vadim le hacía a los ladrones. No veo por qué sería diferente si yo estaba allí.

Lo próximo que sentí fue que me levantaban del suelo, yo no dejaba de temblar, estaba encogido así que se le hizo algo difícil levantarme y maniobrar el equilibrio, hasta que me tenía prácticamente cargado con el rostro escondido en su hombro.

El acaricio mi cabello, eso me hizo estremecer, no era un buen consuelo, no deje de temblar, no abrí los ojos en ningún momento, pero eso no me impidió de alguna manera exteriorizar mi miedo al llorar bajo y suave. Gimoteando.

Era como un niño pequeño. No siento vergüenza de ello, estaba aterrado de lo que acaba de pasar. Vadim se comió a alguien. Literalmente.

Cuando llegue a casa, se condujo a mi habitación y allí me deposito cuidadosamente en la cama mientras que yo me impedía a abrir los ojos. Me beso la frente y acaricio mi cabello con acto fantasmal.

Mis músculos se relajaron y termine hundiéndome en el colchón con cansancio que me impidió abrir los ojos ahora.

Cerró la puerta y el olor a tierra húmeda y metal desapareció. Recuerdo que al dormir, no soñé en nada.

Aunque en la mañana fue lo primero que recordé, no recordé que tenía que pagar la luz y la calefacción, ni de los trabajos, ni del quesillo, ni siquiera que tenía que ir a una reunión y planificar el marco de estudio del año que viene no. ¿Qué coño?

En mi mente, Vadim se comió a una persona, se comió a un ladrón, comer, con dientes, a dientes….

Aunque a la mañana siguiente, él se disculpó…Paso una semana para poder recomponerme

No hice el quesillo…realmente no creo hacerlo en un buen tiempo.


DamistaH

Gracias por leer.