Esto claramente no es "Primeros días de enero" ni son dos capítulos seguidos. Tranquilos, ya estoy terminando el segundo, lo estaré publicando pronto, solo que tengo que descansar. No he dormido bien últimamente y me demoré en publicar esto, pues me fui de viaje y 2016 no me ha recibido en las mejores condiciones xD ¡Oh! El desempleo xD

De haber aprendido a ser porrista, créanme que habría preparado toda una coreografía para agradecerles infinitamente por su apoyo, sus reviews, sus observaciones, sus alertas, sus favoritos. GRACIAS, MIL Y MIL GRACIAS. *Intenta hacer una media luna y se cae*

Brighter Blue, Criistiii206, Erk92, Keyci, Lara Nikkita Croft, Luna Aquamarine, MeltDarness, Mindy Maximoff, NamikazeMia, NightLotus, ksforever, Ciel Jeevas, EtsukoDaishi, FreeDomLesS, JackySparrow, Phantom Girl Takelove, Senyor X, dulcesiita, Harugloryreifon, kabaguzjones, kyra kiryuu, magaly3994, shiromaru-san, annima, matty, Guest, snoogle goo, Inevridarach, .Vongola.

Marielas: Gracias por tu review. Me encanta que te haya gustado la historia. En realidad hace mucho escribí un one-shot de Rima y Shiki (porque son perfectos) pero necesita MUCHAS correcciones de ortografía, lo escribí estando en el colegio con esa ortografía fea de niña obsesionada con amores de manga xD Así que en cuanto pueda mejorarlo tanto en contenido como en forma, lo estaré publicando. Gracias por tu apoyo :D

Ahora sí, que lo disfruten.


El dolor en mi cabeza aumentó. Me agaché aterrada ante la voz lamentándose que retumbaba en mis oídos. Escondí mi rostro entre mis manos lentamente, dejando correr las lágrimas por mis mejillas.

¿Qué demonios había hecho?

Jadeé. Era incapaz de respirar.

¿En qué momento mordí a este humano?

"¡Ya basta!"-Dije notando que me ardían los ojos y que las lágrimas me nublaban la vista. No he hecho nada malo—Pensé, cerrando los ojos brevemente—No he hecho nada malo, ya basta.

Yo…No he mordido a nadie.

Sentí una mano tocando mi hombro. Di un brincó, pero me negué a voltearme-"Eso es lo que tú crees, Akako"- Dijo una voz melodiosa al tiempo que me recorrió un escalofrío.

"¿Quién-?"


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El Cazador, la Princesa y la Pelirroja

Parte I

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"¿Quién—?"-Me giré sobre las suelas de mis botas, ignorando la humedad de mis mejillas y tratando de obviar el dolor en mi cabeza. Mis ojos viajaron por el lugar, ahora ensombrecido. Vi a Zero, todavía desplomado en el suelo. No me iba a tomar la molestia de ayudarlo, el solo hecho de tocarlo ya acaecía una bala en la cabeza, y después de haber revelado su lado vampírico y débil, dudo mucho que el humano quiera mi ayuda.

"¿Hola?"-Llamé, entornando los ojos. Tal vez lo que había escuchado tan solo fue una alucinación, consecuencia de la adrenalina por la corta contienda contra Zero. Me reí por lo bajo, sintiéndome mucho mejor. Sí, no puede haber nadie más aquí. Solo estamos nosotros dos.

¿Cierto?

De pronto un cálido aliento en el cuello me hizo dar un brinco y ponerme derecha. Di un rápido vistazo por el rabillo del ojo hacia Zero. El humano no se había movido de su sitio. Me giré para volver a mi posición original. Demonios.

"Vaya, vaya, para ser de la estirpe de vampiros, no eres muy rápida con tus reflejos"-Dijo una voz aniñada. Miré hacía la puerta y me encontré con una menuda figura femenina apoyada contra la portezuela de madera, intentando mantenerse sobre unos tacos rojos pero luciendo un hermoso vestido del mismo color.

Pestañeé dos veces para distinguir al personaje en cuestión. Por la escasez de estatura y el tono de voz agudo y molesto, me indican que no se puede tratar de alguien más.

"¿María?"- Pregunté, pero la susodicha se mantenía a una buena distancia de mi posición, como evitando algo. Si no mal recuerdo, Kurenai desapareció una vez se terminaron los ensayos de la obra. Nadie sabía de ella, ni siquiera el Director Cross, a quien hay que pedirle un permiso especial para poder salir de la Academia, tenía idea de dónde podría estar.

Takuma insinuó que por ser nueva teníamos que darle su espacio y no obligarla a integrarse a la Clase Nocturna ni a los humanos. Cosa que no hicieron conmigo.

¡Qué injusto!

Ahora bien ¿Cómo hizo para entrar sin que me diera cuenta? No tengo idea. Asumiré que simplemente usó sus poderes vampíricos o algo así.

"Deja de esconderte, no es que como si no pudiera verte"-Dije, pasándome los dedos por mi cabello y rascándome la cabeza. La habitación se sentía más caliente de lo usual y aunque sabía que era Kurenai, su olor era muy parecido al de Rido.

"¿Dónde estabas metida? Takuma te buscó un buen rato al terminar los ensayos"-Le pregunté, posando una mano sobre mi cadera ladeada y asumiendo que por la pinta la vampiresa se había ido de fiesta.

"El Consejo de Ancianos está en la Academia, al parecer vinieron a ver qué tal va la idea de convivir con humanos"- La miré de reojo e hice un gesto con mi mano libre-"Pero eso parece no importarte. Bien, al menos discúlpate con Takuma, tuvo que dar la cara por ti"- Le señalé cortésmente.

La vampiresa se acomodó un mechón de cabello detrás de la oreja, pero no respondió. Sacudí mis hombros, señalándole que no me importaba su falta de vocabulario y decidí que lo mejor sería despertar a Zero, en vez de entablar una conversación con ella. Me preocupaba un poco que el cazador siguiera inconsciente.

Marché hacia el humano, sintiendo que el dolor de cabeza se estaba desvaneciendo. Después de la contienda, la habitación había quedado echa un desastre. Mientras recogía los libros que habían sido tumbados al suelo, para evitar malentendidos en caso de que alguien apareciera de sorpresa, le grité al cazador-"Oye Zero, deja de dormir. Se supone que tienes que cuidarme"-Y le lancé un libro a la cara.

Pero eso no lo despertó. Enojada, alisté otro manuscrito más pesado para lanzárselo, pero la risita por lo bajo de Kurenai llamó mi atención.

Me volteé para verla-"¿De qué te ríes?"-Espeté, enderezando la espalda. La peliplata ladeó su cabeza hacia atrás y un escalofrío recorrió mi espalda. Aunque mantenía su apariencia inofensiva, sus ojos parecían ligeramente más rasgados e intimidantes y su voz—

"Tal como ella dijo. Eres una pelirroja torpe"

Sonaba más grave. Ya no era una voz aniñada, era más bien adulta, serena, fría. No era Kurenai María.

"¿Quién demonios eres tú?"-Inquirí, vislumbrando la figura de una joven de largo cabello blanco con ojos de un tono rosa, muy particular, como un botón de cerezo, que se manifiesta sobre la cabeza de la pequeña Kurenai como una sombra.

"Tengo poco tiempo, pero seré breve"-Dijo la peliplata. Su vista se había oscurecido y ahora más que nunca, parecía una muñeca manejada por hilos-"Soy Shizuka Hio"

Mantuve la respiración sin moverme, aunque mis hombros se tensaron en un gesto de ansiedad. ¿Shizuka Hio? Estaba segura de haber escuchado ese nombre antes. Rido casi nunca hablaba de los purasangres, pero a Hisoka le encantaba alardear sobre el pedigrí del Kuran y como se mantenía a la cabeza de los clanes, los cuales son 7 actualmente. Maldición. Mascullé mentalmente, bonita la hora de olvidarme de la información importante.

"¿Problemas para recordar algo, Akako-san?"-Me pregunta la vampiresa, bajándose de sus tacos altos para caminar descalza por el lugar. Después de haber visto la altura de aquellos zancos, también lo habría hecho.

"Algo así"-Respondí, dejando parte de los libros sobre la mesa de madera y acomodando mis manos detrás de la espalda. Por alguna extraña razón, esta vampiresa parecía ser mucho más intimidante que el mismo Rido.

"Debo admitir que esperaba un ser mucho más cruel y cercano al comportamiento de un pura sangre. ¿Sabes? Eres realmente especial, Akako-san"

Pestañeé, arrugando el entrecejo. Abrí la boca, pero no se me ocurrió decir nada.

"Pero me alegra"-Dijo, si bien se mantuvo inexpresiva. Claramente no era buena expresando emociones-"Esto hará mucho más fácil la conversación entre nosotras ¿No lo crees?"-Me aclaró. Bajé la mirada y me revolví incómoda.

Shizuka se cubrió la boca delicadamente, como escondiendo una sonrisa. Tenía una gracia natural. Algo envidiable. Me aclaré la garganta, la vampiresa seguía dando pasos lentos hacía mí y ya empezaba a preocuparme que quisiera cerrar distancias.

"No creo ser lo suficientemente interesante como para entablar una conversación"-Dije, golpeándome mentalmente. ¿Dónde estaba mi confianza?

La vampiresa arqueó las cejas ligeramente sorprendida-"Por lo visto, no recuerdas nada de tu pasado ¿O me equivoco?"

Me negué con la cabeza en señal de que había acertado en su suposición. Por un momento, pude ver un ligero cambio de expresión en su rostro. Parecía molesta. Reprimí un respingo cuando tomó mi rostro entre sus manos con una gran gentileza que contrastaba con su aura abrumadora. Parpadeé y pude ver con claridad a la hermosa mujer de cabello blanco y tez pálida, que con sus hermosos luceros rosa fijaba su atención en mí.

Shizuka Hio era mucho más alta que la mayoría de las vampiresas con las que me he topado hasta ahora y tenía una belleza, con la que incluso Ruka o Rima no podían competir. No solo eran sus ojos almendrados de un tono como flores de cerezo, ni su nariz fina y respingada, ni sus pómulos o su quijada. Era todo. Shizuka llevaba consigo un aire exótico incluso entre los vampiros.

Y eso a mi entender, la hacía más peligrosa.

Intrépidamente le devolví la mirada, intrigada por los matices rosa que yacían en sus ojos. Lo bueno es que no pareció importarle mi obvio y repentino recelo hacia ella, aunque su mirada era sofocante había estado usando su presencia para cautivarme, no para asustarme. Algo que solo los vampiros de más edad y de mayor experiencia lograban en segundos.

"Tienes un brillo peculiar en tus ojos, Akako-san"-Su mirada se oscureció. Me concentré en mi respiración-"Tan vibrante. La mirada de un niño cuando empieza a descubrir el mundo. La mirada de alguien que no ha sufrido. La mirada de alguien que ha olvidado"-Hizo una pausa. Me sentí mal bajo su mirada. Su comentario se sentía como si no le gustara mi supuesto estado de ánimo.

Permanecí callada, para no herir susceptibilidades y porque, en gran parte, no sabía qué decir.

"Pero pobrecilla. La que una vez fue considerada la Reina de los Vampiros, ha sido reducida a una simple criatura sin rumbo"-Dijo en un tono ronco y sentí el súbito apretón de sus manos. Su cara se alargó reflejando cierta impaciencia. Me quedé mirándola con la mandíbula desencajada.

Oh vaya, la nueva versión de mi pasado es más interesante de lo que esperaba. ¿Reina de los Vampiros? ¿Qué sigue? Tal vez termine siendo la fundadora de la estirpe de los pura sangre.

No lo creo, tu genética debe ser más como la de Shizuka. Ya sabes, más exótica, más llamativa, más hermosa.

¡Oh! Ya me estaba preocupando porque no aparecías #2.

¿En serio, pelirroja?

¡No!

Cerré los ojos para reunir fuerzas. Tenía miedo de pensar que el 90% de lo que me estaba diciendo, eran mentiras. Después de todo, Takuma fue muy directo al decirme que no podía creerle al Consejo y eso también aplicaba a cualquier otro vampiro que quisiese involucrarme en algo. Se me escapó un suspiro.

"¿Cómo sé que lo que dices es cierto?"-Le pregunté, posando mis manos sobre las de ella. Sus ojos se agrandaron levemente, pero sus finos labios se movieron en una, casi imperceptible, sonrisa de medio lado. La vampiresa me miró a través de sus largas pestañas. A diferencia de antes, ahora sí pretendía intimidarme.

"No te estoy pidiendo que me creas. No seas ingenua. No vine a hacerme tu amiga"- Espetó de repente. Tragué saliva y ella continuó-"Pero te diré algo que probablemente te ayude a recordar"-Mis piernas temblaron con el tono de su voz-"Fui yo, quien te despertó Akako-san. Yo rompí el Pacto de los Mil Años para obtenerte. En pocas palabras, me debes tu vida"-Exclamó.

La jaqueca se empezó a formar nuevamente en la parte de atrás de mi cabeza. ¿Pacto? ¿Mil años? ¿Qué es todo eso? Me agité. Sintiendo que de alguna forma quería recordar algo, pero algo en mi mente lo impedía.

"Promételo"- Me susurró una voz familiar en mi mente-"Prométeme que vivirás tu vida al máximo sin importar qué suceda. Escucha a tu corazón y no dejes de ser quien eres"

Di un grito ahogado sin decir nada, dando un traspié hacia atrás cuando intenté alejarme de Shizuka. No era Rido, ni era Kaname pero el parecido era espeluznante. Tenía que salir corriendo. Si me quedaba más tiempo, podía empezar a enloquecerme. La vampiresa soltó mi rostro. Corrí furiosamente para interponer la mesa de madera entre nosotras y recordé que Zero seguía inconsciente.

¡Excelente momento para ser un inútil!

Debiste aprovechar y quitarle la camisa, pelirroja.

¿Hola? No es el momento #2.

Golpeé la mesa con la palma de la mano. Shizuka se mantenía impasible, parecía burlarse mentalmente de mi acto frenético, ya que no dejaba de mirarme con particular desinterés. Se hizo el silencio, únicamente interrumpido por el leve murmullo de mi respiración agitada y los pasos cortos de la vampiresa. Quien ahora se dirigía hacia el peliplata.

Un temblor me sacudió y el miedo me produjo un nudo en el estómago. Su esbelta figura femenina, cubierta en un kimono blanco con una cinta lila alrededor de la cintura, parecía levitar hacia el humano. Definitivamente, no había criatura en el mundo que pudiese competir con su elegancia. Me erguí y abrí la boca para llamar su atención.

"Tú—"

"Somos muy parecidas, Akako-san. Obligadas a vivir atrocidades contra nuestra voluntad"-Empezó, mirándome de reojo e interrumpiendo mi discurso antes de poder comenzarlo. Sellé mis labios y la dejé continuar.

"Tú y yo, somos especiales. Ambas somos temidas y adoradas por cazadores y vampiros igual"- Se detuvo un momento para agacharse y quedar a la altura de Zero. Sus ojos parecieron enternecerse al verlo. Con sus alargados dedos removió un mechón que se cruzaba por la frente del humano, para luego pasar su mano por la cabeza del peliplata en un gesto muy maternal-"Y ambas fuimos traicionadas por el mismo clan"

Me quedé absorta mirando como arrullaba a Zero. Ni siquiera el odio que ese cazador tiene hacia los vampiros lo han hecho despertar y estaba segura que no lo había golpeado tan fuerte como para noquearlo por tanto tiempo. Shizuka había hecho algo antes de aparecerse frente a mí, pues además ningún otro vampiro ha aparecido y es muy fácil percatarse de la presencia de un tercero cuando no es bienvenido en la Academia, a menos claro, que ella estuviera escondiendo su presencia bajo la impresión de Kurenai.

Si es así, debo admitir que Shizuka Hio no es una vampiresa cualquiera. Hasta el mismo Rido tendría problemas con ella y si mis suposiciones son ciertas, no tengo duda de que frente a mí, se encuentra una de los herederos de los siete clanes de sangre pura que quedan en el mundo. Lo cual es todavía más aterrador.

"Parece que sabes mucho sobre mí"-Dije. Se me cortó la respiración cuando ella se detuvo para verme a los ojos. Los luceros rosa que resplandecían, ahora eran opacos.

"Lo suficiente"- Refutó. Su mano descendió por el rostro de Zero hasta su cuello. El tatuaje que lleva en el lado izquierdo parece resplandecer ante la cercanía de la vampiresa, lo que lo hace gemir del dolor. A pesar de no saber con exactitud qué es, Shizuka mantiene su mano alejada de ese punto y descubre el cuello del humano del lado derecho. Bajando el cuello de su camisa para revelar su piel pálida.

"Todavía te niegas a beber sangre. Qué mal"- Comenta casualmente y me mira por el rabillo del ojo. Arrugando la frente y cruzando los brazos sobre mi pecho, bajo la mirada hacia el humano. El rostro de Shizuka aparece en mi visión cuando la vampiresa decide inclinarse hacia el vampiro para inhalar el aroma de su cuello. Zero se retuerce un poco bajo el peso de cuerpo. Mis ojos se abren y la observo boquiabierta.

"Tal vez un poco de sangre no les vendría mal a ambos"- Dijo.

"¡Qué vulgar!"- Le hice un gesto con la cabeza-"No quiero terminar muerta y tampoco planeo alimentar la ansiedad de un humano convertido en vampiro. Eso solo los vuelve dependientes y alarga su muerte, la cual es inminente"- Le disentí y oí mi voz como si no fuese la mía.

Los hombros de Shizuka se tensaron en un gesto de enfado. Por unos segundos, se mantuvo quieta, ni siquiera podía percibir su respiración. Aparentemente enojada, se apartó de Zero y se puso en pie, manteniendo su espalda perfectamente erguida en el proceso. La vampiresa escondió su mirada bajo su flequillo y una risita se escapó de sus labios.

"No esperaba menos de una Nakamori. Su complejo de pureza es realmente—"-Hizo una pausa como pensando sus próximas palabras-"Irritante"

"Te equivocas, puedes hacer lo que quieras con los humanos pero Zero está fuera de las posibilidades. Cualquier acción que atente contra el cazador significa graves consecuencias para ti. No creo que quieras terminar en la Asociación de Cazadores"-Inspiré produciendo un silbido. Tenía que mantenerme igual de intimidante a ella.

"Suenas interesada en este humano"-La vampiresa peinó un mechón de cabello con sus dedos y bajó la mirada para ver a Zero-"Ya hice lo que tenía que hacer con él"-Susurró y se volvió hacia mí. Alejándose a paso acompasado del humano para acercarse a la mesa de madera e inclinarse sobre ella.

Mi corazón dio un vuelco al verla tan cerca nuevamente. Shizuka me miró fijamente a los ojos. Sin parpadear le devolví el gesto.

"Kuran Rido"

Se me aceleró el pulso en cuanto pronunció ese nombre, pero mantuve un escalofrío apretando la mandíbula con fuerza.

"¿Qué hay de él?"-Pregunté. Dejando caer los hombros un segundo cuando ella desvío su vista de la mía. Tal vez Shizuka no gritaba sobre sus delirios de grandeza, ni reforzaba su presencia a partir de actos sadomasoquistas como Rido, pero despertaba en mí todas las alarmas como si lo hiciese.

"Pareces estar familiarizada con él"-Respondió. Revelando odio en el tono grave de su voz.

Me tensé nuevamente-"Para nada, solo he oído hablar de él"-Afirmé, intentando convencerme a mí misma de esa idea. Shizuka ladeó la cabeza hacia el lado.

"¡Eres mala mintiendo!"-Emitió, visiblemente irritada. Pasé saliva nerviosa y observé como su mano derecha se paseaba sobre la base de la mesa-"Puedo distinguir el olor de su sangre en ti"- Sus ojos se plantaron en los míos y una nueva duda se cruzó por mi mente, si ella había logrado saber eso, tal vez Kaname también sabía de mi convivencia con el Kuran.

Como si hubiese leído mi mente, Shizuka me sonrío. Me sorprendí al verla expresándose con tanta libertad, pero al ver que sus ojos permanecían inexpresivos no le di mucha importancia a la curvatura de sus labios.

"No creas que tu invitación a la Academia Cross fue coincidencia, Akako-san"-Me cuchicheó-"Kuran Kaname es un enemigo de Rido y muy pronto, te obligará a hablar sobre él. Para nadie es un secreto que el actual líder de los Kuran, quiere la cabeza de Rido en una bandeja de plata"

Mis dedos se movieron impacientemente ante la idea de Kaname obligándome a hablar. Tal vez su idea del trato especial solo era para poder ganarse mi confianza y llegar a Rido, sin embargo, decidí contestarle a Shizuka-"Creo que más de la mitad de los vampiros quieren la cabeza de Rido en una bandeja de plata"- Sonreí. Recordando que hasta el mismo Kuran se mofaba de su situación. Suele confundir los delirios de grandeza con inmortalidad.

"Pero no lo desean tanto como yo"-Alegó, mirando alrededor de la sala para luego clavar su mirada nuevamente en mí-"Él me arrebató lo que más quería y ahora yo, voy a cobrar mi venganza. Al menos la parte más interesante de ella"- Dijo, desviando los ojos hacia Zero. Casi podía sentir el veneno hirviendo en su sangre. Sin saber conectar los hilos, se me hacía extraño el aparente y constante apego y desapego hacia el humano.

"Y es ahí cuando necesito de Akako-san"- Señaló la vampiresa, ligeramente emocionada ante la idea.

"No entiendo cómo entro yo ahí ¿Por qué habrías de necesitar de mi ayuda, siendo tu una sangre pura?"- Le sonsaqué un poco ofendida ante la idea. Parece que a los vampiros les encanta burlarse de mí. No les basta con hacer alarde de su genética, también tienen que insultar mi inteligencia.

"Aún no lo entiendes"-Dijo inexpresivamente, tomando asiento en una de las sillas de madera cerca a la mesa. Permanecí en pie, incómoda ante la idea de familiarizarme demasiado con la vampiresa. No era una fiesta de té y no podía bajar la guardia-"Se dice que hace muchos años, existió una Reina de los Vampiros que causó estragos en nuestra sociedad. Ni siquiera otros sangres pura se atrevían a enfrentarla. Es un lado muy oscuro en nuestra historia. Son pocos quienes la conocen, pues puede poner en duda la poca validez que le queda al Consejo de Ancianos"

"¿Y esa sangre pura fue traicionada por un Kuran?"-Pregunté.

"No cualquier Kuran, Akako-san. El mismo Kuran Kaname fue quien te traicionó y ahora que has despertado el Consejo de Ancianos está alerta. No pueden permitirse ser humillados una segunda vez, por lo que planean presionar a Kaname para que te encuentre y se deshaga de ti. Será fácil para él, ya lo hizo una vez"-Reveló con confianza. No parecía estar mintiendo y de estarlo, era muy buena en eso.

Contemplé la idea por unos segundos antes de sacudir mi mente en negación. Hay algo confuso en lo de Kaname, tal vez Shizuka tenga razón en que el Kuran se quiera acercar a mí para ganarse mi confianza y llegar a Rido. En parte explicaría el trato especial con el que se dirige hacia mí, pero también lo pondría en duda. ¿Llegaría tan lejos solo para llegar a Rido? ¿Me habría tenido tanto tiempo, solo para deshacerse de mí nuevamente? De querer matarme Kaname no habría ido tan lejos, especialmente si ya lo había hecho antes.

Si Kaname y yo fuimos enemigos una vez, intentar darme una vida normal ahora no es coherente. Es más bien cruel. Sobre todo sabiendo cuál puede ser el posible final. Si eso era verdad, él era mucho peor que Rido.

Dejé caer mis hombros abatida. Intenté forzar a mi mente para recordar algo y no me gustó no poder hacerlo. Podía sentir la mirada penetrante de Shizuka sobre mí, por lo que decidí disimular mi desmoralización ante las nuevas revelaciones y aparentar que su discurso no me había afectado.

"Sigues sin responder a mi pregunta, Shizuka-san"-Dije, pensando en una forma diplomática de abalanzarme sobre ella y hacerla escupir todo lo que sabe. Creo que no es posible-"¿Cómo entro en tu plan de venganza? Si me despertaste ¿Por qué terminé con Rido?"

Por primera vez, la sonrisa amplia de la vampiresa me dejó ver sus afilados colmillos-"Oh"-Dijo en voz baja, sus ojos centellearon al recordar algo-"Yo estoy dispuesta a todo Akako-san. Incluso a romper un pacto como el tuyo y poner nuestras cabezas bajo la guillotina con tal de matar a Kuran Rido—"-Aseveró, llena de confianza y un claro desinterés en su propia vida.

Tal vez ella no quería mantener su cabeza, pero yo sí pretendía mantener la mía por mucho tiempo. Inconscientemente me llevé la mano al cuello.

"—Que terminaras con Kuran Rido, tan solo es parte de mi plan para acabar con él"- Manifestó satisfecha. Mis ojos se entrecerraron y la observé molesta a través de mis pestañas.

Lo que me faltaba. Una vampiresa loca controlándome desde las sombras.


OMG! Un nuevo personaje se ha unido a la guerra (?) ¿Qué hará Akako? ¿Por fin reunirá a todos los vampiros y abrirá un club de striptease? ¿Shiki le pedirá matrimonio a la pelirroja? ¿Zero por fin dejará que hagan fanservice con él? Nadie lo sabe, porque esta historia no tiene esa temática. Aunque todas apoyamos a #2 en la idea xD

Espero les haya gustado, no olviden dejarme un review. Así sea para insultarme y maldecirme por la demora (Aunque ya saben que soy sensible y lloro fácil) A propósito, no he terminado de arreglar los capítulos anteriores. EL HORROR. Me disculpo por tantas incoherencias que de pronto los nuevos lectores puedan encontrar entre los capítulos. No pensé que fuese tan mala escribiendo xD

Hikari-Letal-Blood XD