Hetalia no me pertenece.
A partir de este capitulo pasa a ser un fic clase M. Están todos advertidos.
Advertencias: Sexo.
El relato oculto.
El averío entro y salió por la ventana abierta como una enorme cinta de plumas y aleteos muy rápidos. Era negra en su totalidad, Julián sintió los pies húmedos y los ojos cansados, la imagen estaba desenfocada pero no se sentía mareado. Sin embargo experimentaba otro sentimiento.
Un sentimiento que para su desgracia no podría explicar ni entender, lo había experimentado poco antes de regresar. En año nuevo, la mañana del primero de enero, fue tan enigmático.
Ahora veía como una mariposa se movía por la cortina, era enorme. Oscura y sintió algo de temor porque en su país…no era bueno tenerlas en casa. Se intentó levantar y noto que el piso estaba inundado de agua. No puede moverse de su lugar. La mariposa sigue en la cortina, esperando.
Cuando abrió los ojos todo estaba oscuro. Recordó que estaba en su cuarto, que había estado soñando. No estaba en la misma posición ni en el lugar donde recordaba. Está a punto de caerse la cama la verdad.
Mueve la cabeza y siente que alguien le sostiene de la cadera impidiendo que avance más y que por ende se caiga. Julián sabe quién es por eso no se extraña o se altera, aunque adormilado se siente salvado de que fuera así. Mayor golpe se hubiera dado.
Con los ojos abiertos admiró la escasa y casi inexistente luz que allí había, rodo los ojos y sintió ganas de estirar todos los huesos. Movió los ojos hacia su derecha y siguió el contorno del rostro ajeno, el cabello algo desordenado seguramente por el movimiento de su cabeza contra la almohada.
Esta respirando muy suavemente. La forma de su nariz es linda, eso piensa el latino, por tal razón no puede evitar sonreír aunque cansino al permanecer observándola, al igual que su rostro. El rostro de Vadim era atractivo, podía ser de muchas maneras, infantil y aterrador.
Aunque estando en calma era muy grato. Apuesto, encantador. Julián se sintió afortunado y un ligero calor subió a sus mejillas y orejas. Sintiéndose a la vez avergonzado.
Fue cuando vio los ojos moverse detrás de los parpados, hasta que los abrió.
Es como una pequeña luz que pega en el rostro, es suave y agradable. Se miran por unos segundos antes de que alguno de los dos rompa el silencio.
— ¿Dzulian durmió bien?
— Si.
El latino sonrió cortamente. Vadim lo mira, pero no sonríe, parece un poco ido.
— ¿Dzulian estaba soñando algo interesante?
Julián abrió los labios un poco, se quedó en silencio, fue cuando Vadim agrego apoyando su codo en la almohada y la mano en su cabeza.
—Dzulian hacia caras raras.
Julián apretó los labios en una sonrisa llena de pena, una pena alegre.
Medito y le contó escasos detalles de aquel sueño que ahora eran muy distantes. Solo pies húmedos y mariposas. Vadim no creía que significara nada importante pero de todos modos escucho muy atento por que el extrañaba soñar.
Los sueños son muy impredecibles y tan abstractos como los propios pensamientos. .
— ¿Tú no has soñado nada?
Vadim negó, de hecho no durmió en lo absoluto. Admiro a Julián la primera hora y luego solo cerro los ojos permaneciendo muy junto a su cuerpo.
-Evitaba que te cayeras, Dzulian se mueve mucho. –
Julián volvió a sentir algo de pena, pero esta vez solo sonrió.
—Sí, lo sé, no es bueno compartir cama conmigo… — Dijo el latino en tono de broma y evito mirar a Vadim cuando lo dijo.
—Nyet… — Le repuso él con una voz queda. Julián solo sonrió no discutió al respecto porque lo considero vano. Él sabía que Vadim estaba disfrutando estar con él, aún estaba sujetando su cadera y de ver en cuando sus dedos subían el borde de su franela. – Es cómodo. Dzulian se queda quieto a ratos, a veces se encoje, pero es porque tiene frio. Me gusta cuando mueve el entrecejo mientras duerme.
Julián arrugó el entrecejo hacia arriba, entre sorprendido y alegre y una sonrisa le adorno el rostro seguido de una risa, por que Vadim era demasiado directo y eso le gustaba.
Vadim dijo otras cosas más y Julián ya tenía las orejas calientes.
—Ya, ya, entendí, ¡haha! ¡Deja! –Pidió el latino. Vadim lo vio apaciblemente, espero a que Julián se calmara y vio como este se acomodaba en la cama, alejándose de la orilla, obligando a Vadim a moverse también
Se acomoda cerca de Vadim, y apoya la cabeza de la almohada libre, tiene el cobertor en los pies y los mueve como una manía cuando espera que algo suceda. Ve a Vadim
— ¿Puedes quitarte tu sobretodo? – Preguntó el menor de repente. –
Vadim hace un gesto, piensa por un momento, ve a Julián a los ojos pero no hace ninguna pregunta de repuesta, lo cual es bueno, porque el latino no tiene ni la menor idea de lo que pregunto.
Es que Vadim siempre tiene ropa pesada. Pensó que estaría incómodo. Al poco tiempo Vadim se desabotona los primeros botones del abrigo negro y siguió hasta los últimos con paciencia.
La tela del abrigo es gruesa y Julián piensa que puede ser pesada, Al quitársela y moverla crea un sonido de la tela cuando es frotada con algo.
Julián no puede creer que tenga debajo una polera; de cuello alto y mangas largas, es totalmente negra. Con un detalle gris que Julián no percibió bien. Aún tiene su bufanda. Vadim se arregla como estaba antes. El otro no puede evitar verle el pecho, los brazos. No sabe por qué ahora le son tan atrayentes.
Vadim tiene cuerpo.
Le gusta.
Vadim está sonriendo. Mas no es como puede sonreír en un buen día, es algo más…espectral, depredador. Julián no siente miedo sin embargo.
Así está bien y Vadim lo sabe, porque cuando se acercó a besarlo, Julián no se resistió, ni se vio alterado, abrió los labios para él y se aferró a uno de sus brazos y el cuello. Amasó el cabello rubio entre sus dedos, sintió un ligero rose de los colmillos ajenos pero eso no le perturbo o lo cohibió.
Vadim estaba inclinado sobre él, y continuaba besándole de una forma calmada y pausada, muy cariñosa. Está midiéndose, no quería asustar a Julián de ningún modo.
Subió los dedos por la piel canela de su cadera hasta su abdomen y se mantuvo acariciándole en suaves círculos y pequeños arrastres de los dedos, Julián se separaba solo para suspirar, respirar y volver a besar.
Descubrió los fuertes brazos de Vadim rodearle y se sintió seguro. Quería estar así siempre.
Para cuando Vadim dejo de besarle, tenía los dedos muy cerca de su pecho por debajo de su camisa, la mirada espectral taladraba sus labios, y luego a sus ojos que en la oscuridad parecían zafiros.
Julián suspiró y su pecho bajo y subió suavemente, bajo los ojos hacia su propio pecho y luego vio a Vadim con detenimiento, su respiración se normalizaba y se encontró bajo el cuerpo del demonio en aquel momento.
Se sintió un poco ansioso. Algo inseguro, pero cuando recordó que Vadim le abrazaba el cuerpo con su brazo derecho se sintió más calmado, a salvo. Julián pasó los dedos por el antebrazo del otro y lo encontró fuerte.
Quería verlo sin tela.
Subió su mano al cuello y se encontró con la bufanda que aún estaba puesta. Inmutable.
— ¿Puedes quitarte la camisa? ….y esto. –apretó la bufanda entre sus dedos, y la movió un poco, la polera le cubría el cuello –
Vadim mordió suavemente los labios y soltó lentamente a Julián, depositándole en el colchón y moviéndose un poco para acomodarse. Cuando alzó la tela se vio su abdomen, Julián siguió el abandono del tejido hacia arriba y la bufanda fue arrastrada por él, el cabello de Vadim se desordenó un poco y llevo una de sus manos al cuello donde se cubrió con disimulo.
Julián sabía que era.
Por eso antes de Vadim volviera a moverse le dio un jalón de sus antebrazos y le hizo una seña de que se acercara cosa que obedeció con mas que mansedumbre, deseo de estar cerca.
—Déjame verla
Vadim parecía pensarlo, no respondió o se movió.
— ¿Vas a estar toda la noche así?
Vadim lo vio fijamente y sintió las manos de Julián a los lados de su cuello, el latino le estaba observado no a los ojos, de hecho, estaba esperando a que Vadim decidiera abandonar su cuello. Pasaron pocos segundos para cuando Vadim decidió obedecer.
Los dedos del otro se fueron y los pulgares a los lados del cuello terminaron tocando los extremos de la herida, estaba cerrada pero era larga. Delgada y parecía que había sido cosida y cicatrizada, sin duda parecía ser la única marca que se notaba en su cuerpo, porque sus brazos fuertes estaban inmaculados .liso…
Vadim no se mueve en todo aquel momento. Siente los dedos de Julián tocarle la piel y pasarlos por los bordes de la herida, la última que le hicieron
—Ya…— Informa el latino— Es…linda – Comentó en un susurro
Julián alza los ojos hacia Vadim. El demonio que lo está viendo fijamente, toca las manos del latino y las sujeta alejándolas de su cuello, las besa con devoción, la pasa por su rostro como si se trataran de algún tesoro. Levanto su cuerpo de la superficie acolchada y le rodeo el cuerpo con los brazos.
Julián entendió lo infinitamente contento que se encontraba, le correspondió, pasando las manos por su torso y acaricio su ancha espalda con suavidad, Vadim le estaba besando la corona de la cabeza y le acomodo entre sus piernas. Subió la tela de la camisa y sintió la acaricio la piel de su espalda y sintió el calor que esta desprendía, el color de su piel era muy hermosa, la unión fue corta para cuando Julián alzo la mirada y se encontró los labios del demonio sobre los propios, se besaron por largo tiempo, en donde Vadim se aseguró de subirle la tela de la franela por la espalda y abría sus piernas a sus lados, se balanceo en su contra y Julián alcanzo a suspirar.
Cuando Vadim lo hizo por segunda vez, presiono la cadera de Julián con la suya y se mantuvo muy cerca de sus labios solo para sentirlo suspirar en el placer.
Acaricio su muslo derecho y levanto la camisa con suavidad de su cuerpo dejando ver su piel. Los hombros de Julián tenían pecas, y bajaban por su espalda como una delgada cascada en su columna. Aún tenía su pijama. Vadim lo ve con detenimiento casi pisando el asecho. Como un depredador que era no puede evitar querer despojarlo de toda prenda, aún tiene puesta sus pantalones de algodón. Vadim sonríe suavemente, y se pega a el latino recostándolo suavemente contra el colchón sus dedos viajan a su abdomen. Acarician su cintura y ven fijamente los ojos caribe del otro que no le quita la mirada de encima.
A Vadim le gusta eso. Puede sentir el corazón acelerado bajo sus dedos. Le dice lo hermoso que es, antes de besarle la piel del pecho, Julián se siente avergonzado al estar tan expuestos, cuando siente los labios pegados a su piel y la respiración del más alto pegarle, cierra los ojos y suspira suavemente. Vadim pasa los labios por su piel, su lengua y sus dientes muerden con sutileza.
—Vadim…¡uhmm!—
El demonio sonríe. Ha tocado a Julián por debajo de la tela del su pijama. Ve como encoje una de sus piernas y alza su cadera solo para que Vadim vuelva a tocarlo cosa que no tarda mucho. Le encantó escuchar a Dzulian por eso quiere volver a escucharlo y acaricia su miembro con un poco más de fuerza, despertándolo. Arrancándoles suaves ruidos y suspiros muy cálidos, Nunca pensó que el humano se podría ver más apetitoso al estremecerse en el placer.
Desliza el borde de sus pantalones hacia abajo. Julián se estremece y pequeñas corrientes hacen mover sus piernas, los dedos de sus pies se retuercen, sin embargo se pega a Vadim en su cuello, aspira el olor a tierra húmeda y deseo.
Vadim hundió los labios en el cuello del latino, lo mordisqueó, se midió de no morderlo con fuerza pero si lo suficiente como para arrancarle más sonidos y los suspiros calientes de sus labios. Julián tenia los ojos cerrados, se mesen contra el más alto, la tela de su pijama está bajando, el frío choca con su piel expuesta. Su piel canela, y cálida que Vadim toca con ligeros apretones haciéndole estremecer. Vibrar.
Experimentando el placer de las caricias, pegó los labios con los de Vadim en un beso largo y profundo.
Pasarían la noche entre besos y ruidos. Se despojaron de lo que quedara de sus ropas, Julián encontraría que el cuerpo de Vadim no tiene ningún tipo de marca en su piel, y que ya no era fría, sino tibia. Julián tendría la piel siempre cálida y sus orejas estaban más rojos que nunca.
Vadim besó todo su cuerpo recorrió su pecho y llegó a morder sus muslos con más fuerza, lamer su piel y probar su sexo. Sintió como apretaba sus dedos en su cabello y arqueaba su cuerpo, la sangre del latino era demasiado caliente. Le fascinó escuchar su nombre abandonar sus labios una y otra vez y con más fuerza.
Julián era víctima de placenteras olas de éxtasis cuando Vadim mordía, lamía y chupaba cada milímetro de su piel enrojecida. Tenía los ojos cerrados pero no necesitaba mirar para saber que el otro se deleitaba con cada movimiento al cual él se veía sometido y como los hacia reaccionar en el placer de sus actos. Decía cosas en ruso y en aire caliente que salía de sus labios al hablar golpeaba su piel sensible, enviando hormigueos por su vientre.
Vadim se irguió, relamió sus labios y miró a Julián a los ojos. El latino quería reponer su respiración, sus labios estaban entreabiertos y su pecho subía y bajaba con suavidad ahora. Vadim parcia dispuesto a comérselo con la mirada. Espectral y un tanto satisfecho por el desorden del cual había sido autor.
—Dzulian, tiene un hermoso cuerpo. –
Proporcionado, fuerte y sensual.
Julián no dijo nada, mas hizo un gesto con las cejas y su rostro se calentó mucho más, Vadim arrastró los dedos por sus muslos, acaricio su pelvis y pegó los labios de su oreja.
—Casi podría comerte, Da. –
— ¿Quieres comerme, Vadim? – Julián preguntó, en una voz gruesa y lenta, lo vio profundamente a los ojos, el demonio sonrió y pudo ver sus colmillos asomarse—
Vadim dijo algo en ruso, algo grueso y por supuesto, algo que Julián no entendió en absoluto, Vadim ríe y acomoda suavemente las piernas de Julián en su regazo. Acaricia su muslo interno, abriendo un tanto las piernas para él, el otro se deja hacer.
—Vadim ama a Dzulian…—Le dice, sin dejar de acariciar su piel cálida – Por eso no obligara a Dzulian a hacer algo que no quiere.
Le besó la frente y las unió en un tierno gesto amoroso, a lo que Julián percibió con el rostro enrojecido, pero entendió perfectamente lo que intentaba trasmitirle. Aun no había pasado nada.
— Si…me has dicho eso muchas veces – Alcanzó a decir y acaricio el cabello de ceniza. – Todo lo que he hecho, ha sido por que quise.
Julián le alcanzó los labios y lo empujó hacia él para atraparle en un abrazo y en la fogosa cercanía. Julián le susurra algo al oído, algo que solo él puede entender, es un español claro, el inglés ha quedado en el olvido cuando Vadim hunde sus caderas con las del latino un par de veces.
¡Dios, aquello se sintió tan bien!
El venezolano se abraza al ruso, agradece que Vadim tenga de donde poder agarrar. Él era tan…grande.
El demonio besa todo su cuello expuesto, el meneo de sus vientres no termina. Ni cuando lo hace abandonar el colchón y depositarlo cuidadosamente en su regazo, desliza sus dedos por su espalda, en un acto sensual, Julián solo puede pegarse a su pecho. El más alto, no puede evitar arreglar su cabello negro con la mano izquierda y con la derecha buscar la línea de su columna, en un ligera curva. Puede ver las pecas en su hombro y como estas bajan por la espalda hasta desaparecer a la mitad, podía estar contando sus lunares por aquel rato, podría besar cada uno de ellos, podía pero no lo haría en aquel momento.
En cambio, acarició el final de su espalda masajeo su piel y acaricio todas sus curvas. Sintió el aire caliente chocar contra su pecho cuando Julián respiró profundamente, respiraba por los labios y dejaba brotar ligeros sonidos cuando se tensaba en el placer de ser preparado.
Incomodo al principio, pues casi ni se movía, solo respiraba fuertemente, Vadim le complacía, le besaba, y acariciaba su miembro despierto con su otra mano, Julián amortiguó los sonidos entre besos y el morder de sus labios, Vadim hurgaba pacientemente su interior como si se cuidara mucho de no lastimarle o como si solo quisiera encontrar algo, lo que sea que estuviera haciendo lo hacía con tanta paciencia, que al desparecer la incomodidad solo quedaba el placer.
Julián ya no puede seguir besándole, está demasiado aturdido cuando Vadim golpeo algo que lo hizo tensarse, mandar corrientes por sus músculos, y hormigueos en su pelvis. Su conciencia se fue por un momento, y se derritió sobre el hombro del otro.
Vadim sonrió tan gratamente. Besó su hombro lleno de pecas y Julián volvió a tensarse con otro golpe; amasó los hombros del eslavo y emitió un sonido en el éxtasis.
Vadim lo había encontrado y como si esto le causara tanto placer como al otro, no dejo que sus dedos golpearan otro lugar que no fuera aquel, besó y mordió suavemente su cuello que lograba inclinarse a un lado. Acarició su pecho, apretó sus músculos y lo pego más a él. Julián era un desorden, sonrosado, sin vergüenza, expuesto y sin nada que pudiera ocultar.
Estaba disfrutando cada golpe.
Vadim lo sintió perfecto.
—Ya….Vadim – Julián llevo una de sus manos al cabello, los dedos se arrastraron por un lado de su rostro y cerró los ojos, frunció las cejas y articuló un gemido mutilado, pero todo su cuerpo vibró. Vadim no se detenía, por el contrario, aumentó la velocidad de sus dedos, quería escuchar la voz del latino así. –
Busco su rostro, sus orejas rojas y sus ojos cerrados, sus labios abiertos. Busco besarlos. Hermoso desastre. Golpeó por última veces y fue cuando sintió su vientre húmedo.
Retiró los dedos de su interior. Julián abrió los ojos lentamente, algo húmedos, un azul muy oscuro, en la lujuria. Los ojos de Vadim estaban brillando. Miraban a Julián entre embelesamiento y deseo.
—Dzulian lo hecho muy bien, Da – Susurro el mayor y su voz sonó extraña. Pasó los dedos por los lados cadera sobre él. –
Julián alcanzó a cubrirse el rostro y limpiar un poco sus ojos, aquello había sido muy intenso, sin duda. Sintió algo de vergüenza por que Vadim no parecía tener vergüenza de nada. Sintió aún más vergüenza cuando pensó en tener algo más grande que esos dedos en su interior.
Se sentía sensible en cada parte de su cuerpo. Húmedo y deseoso.
—Te amo. – Dijo el ruso. Beso sus labios con suavidad – Teee..aaaamo. -Canto –
Nunca cansaría de decírselo. Julián abrió los labios suavemente, se sintió feliz y sonrió cortamente. Se lo había dicho en español.
—Yo también te amo, mucho—
—Amo escuchar a Dzulian, amo escuchar todo de él. –
Beso su rostro, y logro alzarlo lentamente. Julián sabía para qué. Debía admitir que lo deseaba. Lo estaba esperando. Se sostuvo de su cuello y percibió el olor de tierra húmeda, una colonia y algo que ni identifico. Apretó los dedos en el cabello de su nuca cuando descendió poco a poco. Vadim le sostenía la cadera con firmeza. Lo escucha suspirar profundamente.
El interior de Julián es…estrecho y caliente.
Vadim luchó contra el impulso de golpearle allí mismo. Julián se arquea y el demonio solo espera pacientemente –o eso intenta— a que su lindo girasol avance por completo. Los ruidos agudos le preocupan un tanto, por eso se detiene cuando lo siente suspirar, prosigue. Es asfixiante…Julián es…
—¡Ah! –
—¡Lo siento! – Soltó el más alto, sujetó ambos lados de la cadera. No puede evitarlo. No podía evitar moverse, o verle, o querer moverlo ya que estaba dentro. Se mordió los labios y vio el ceño fruncido del latino, pensó que lo había lastimado, pero cuando relajo la piel y solo mantuvo los ojos cerrados. Olvidó la idea –
Espero unos minutos.
Julián se inclina hacia él, está respirando profundamente. Vadim inclina el rostro hacia la corona de su cabello, aspira su olor.
— ¿Por qué Dzulian es tan caliente?. Podría esta así, siempre. – Le dijo, y sus palabras golpearon la cabeza del latino. No respondió. Vadim debería saber quién es el culpable.
No tenía razón para contestar ahora. El solo esperaba que Vadim pudiera estar tan cerca siempre.
Al momento de que tomó sus caderas de nuevo. Julián alcanzo a cerrar los ojos despacio, ladeo la cabeza, los primeros golpes fueron lentos, medidos. Agradeció a Vadim por eso, respiro profundamente con cada golpe suave y continuo. Vadim cerró los ojos a medias, sintió las ganas de moverse más rápido y más fuerte cada vez, pero solo alcanzó a morderse los labios un par de veces al ser presionado por el interior de su amante, caliente y angosto.
Beso todo su rostro y logro inclinarlo hacia atrás con suavidad y delicadeza sin dejar de moverse. Acomodo sus piernas y lo escucho lamentarle suavemente en el placer que comenzaba a nacer en su vientre. Logro ladear sobre su cuerpo y recostarlo contra el colchón. Julián aun no le soltaba, apretaba los dedos contra el cabello de su nuca, acercándole más hacia él.
—Dzulian hace caras muy lindas…. –Le dice, es un español tan grave, provocando un estremecimiento por parte del latino—
—…Vadim,
—Mírame. Dzulian… — Le pidió, Julián abrió lentamente los ojos… Vadim estaba a pocos centímetros de su rostro, sus ojos eran tan nítidos. – Amo que me mires. – Le dijo y empujo más fuerte en su interior. Para mala suerte del demonio, Julián cerro los ojos y arqueo la espalda.
No importa. Podía escucharlo exclamar su nombre una y otras vez, pedir que lo embistiera allí. Que lo hiciera más fuerte.
—¡No te detengas… ah..es..Se siente tan bien…ah—
Jamás había visto a Julián tan dispuesto, y le encantó, le fascinó escucharlo y sentirlo. Hasta que el latino, lo tomo de la nuca, lo acerco en un beso desordenado y fogoso. Dios…aquello fue el final. Aquello toco algo en él, correspondió tan ansioso y escucho el castañeo de los dientes. Embistió fuertemente, sostuvo sus piernas y su cadera. Gruño en el éxtasis de cada golpe, cada vez que entraba y volvía a él.
Julián ya no gemía. El gruñía y se lamentaba, llevo una de sus manos a sus labios pero no sirvió de mucho; Vadim le hacía perder su razón por segundos y volver...irse con cada embestida….
—¡Oh Dzulian…— Pego sus labios en su oreja, la mordió, y paso las lengua por su lóbulo con lascivia— Me haces sentir tan vivo… ¡Eres tan hermoso! …Hm…y eres mío…mío…Hmm!
El latino le escucho gruñir de forma bestial, pero realmente aquello no lo asusto, le excitaba mas ahora. Julián sabía que Vadim no le haría nada que no fuera hacerlo sentir bien. En aquel momento Julián se sentía tan bien.
Pegado a Vadim, las últimas embestidas le llevaron a su deseado orgasmo, se tensó completamente y apretó los mechones detrás del cuello del eslavo. Vadim lo abrazo en aquel momento, haciéndolo sentir seguro de dejarse hacer. Alzo el cuerpo del latino unos centímetros del colchón.
Pasaron unos segundos antes de que su cuerpo se relajó lentamente. Soltó el cabello gris suavemente. Se siento infinitamente satisfecho,…cansado quizá. Vadim le acaricio la espalda y no se movió, sin embargo…. Él también se había tensado, y aunque no lo había notado, había gruñido momentos antes en su clímax.
El demonio respiro profundamente. Oculto su rostro en el cabello negro y desordenado. Julián no se movió, era un peso muerto. Vadim lo recuesta y le encuentra con los ojos cerrados, respira suavemente y abre los ojos, lenta y solo un poco. Lo ve sonreír…
Se besan.
Quizás esta vez, Vadim pueda tener algún sueño, jamás se había sentido tan humano.
DamistaH
Gracias por leer,
