Capítulo 3

Seis meses después

- Haz la rutina de nuevo pero con más fuerza! – Grito Shaina que con sus pantalones de ejercicio de diseñador se veía glamorosa.

Aimé por su parte usaba un leotardo de ejercicio rojo con mallas blancas que resaltaba su cabello rojizo recogido en la nuca con un chongo. Estaba haciendo ejercicios de fuerza con las piernas para tratar de recuperar el tiempo perdido cuando se recuperaba de su fractura en uno de los modernos aparatos que contenía el gimnasio de la casa.

Apenas habían llegado y más tardaron en desempacar que la Shaina que llevaba dentro apareció y la puso a entrenar.

Aimé ya llevaba varias horas ahí y Shaina solo se dedicaba a darle órdenes.

- Creo que necesito un descanso – Le suplico con la mirada a Shaina

- Tomate 20 minutos. Lo has hecho bien.

Mientras Aimé se tiraba en las colchonetas, Shaina admiro el trabajo de Brian.

Había tenido que darle instrucciones precisas de lo como necesitaba que Lisa se viera para convertirse en Aimé. Habían acordado que le cambiaran el look, y meterían nueva información en su cabeza e incluso le cambiarían de nombre (a Aimé, nombre que a Shaina le gustaba mucho).

Karl también usaría únicamente su segundo nombre para evitar sospechas. Ahora se hacía llamar Brian. Aimé tendría título nobiliario y una fortuna considerable, más ni por asomo se comparaba a la de Shaina. Karl había encontrado información que le había ayudado a conseguirlo. La madre de Lisa, Sara, tenía una Hermana llamada Caroline. Caroline había sido la heredera de los padres de Sara cuando esta decidió desobedecerlos y casarse con Donald Hayes, un teniente muy dedicado a su trabajo pero aun así, ellos lo consideraban de un rango inferior. Caroline se había casado con Jean Luc Monrieul y adopto su nombre, pero antes del primer año de su matrimonio, ambos habían desaparecido en una excursión al Himalaya. Karl decidió que Aimé adoptara el nombre de su tía para que heredara su fortuna y el título que legalmente le correspondía, e hizo todos los arreglos por medio de un poder. Caroline A. Monrieul entonces pasó a ser C. Aimé Monrieul.

- Vaya que es astuto! – Pensó Shaina – Que bueno que lo tengo como amigo y no como enemigo.

Aimé, molesta por tener el cabello recogido, se soltó su cabello. Shaina no pudo menos que reconocer lo astuta que había sido al cambiar también de su cabello. El tono rojo hacia que su piel se viera más blanca y sus ojos más grandes. Involuntariamente se llevo la mano al suyo añorando su cabello verde.

- Sí, mi madre me enseno bien – Pensó - Tan solo el color del cabello te cambia tanto….

Shaina comenzó a hacer unas flexiones también para evitar pensar…

Había quedado casi en shock cuando vio todo lo que Brian le había modificado a su casa en unos cuantos días. Un ejército de trabajadores habían llegado unos días después que ellas, y se pusieron a cablear, instalar, modificar, pintar… todo bajo supervisión del mejor amigo y cómplice de Brian, Frederick Raven, mejor conocido por Shaina simplemente como Freddy.

Solo lo había visto unas dos o tres veces durante ese tiempo ya que no coincidían en el lugar, pero no cabía duda que se veía muy guapo e interesante. Cabello Rubio, ojos azules, unos centímetros más alto que Brian y por lo que se veía mucho más enfocado a la tecnología que Brian. Le instalo un sistema de control computarizado a toda la casa. Sistemas de Seguridad que ya lo quisiera la Casa Blanca, acceso exclusivo a 3 personas con tarjetas maestras (Shaina, Aimé y Brian) y acceso extra con doble candado para cuando hubiera visitas.

Le habían instalado monitores escondidos en todas las habitaciones de las casas incluyendo la alberca y el gimnasio con intercomunicadores y videoteléfono y en el lugar donde había una cancha de tenis, la habían eliminado e instalado una moderna pista de patinaje sobre hielo.

La mansión había quedado modernizada a un grado increíble y a Shaina le costaba seguirle el paso cuando durante toda su vida había llevado una existencia sencilla y sin teléfono siquiera.

Se levantó de las colchonetas… no podía concentrarse. Le preocupaba que alguno de sus antiguos subordinados vinieran a hacer sus rondas muy cerca de su casa y la reconocieran o peor aún, que mientras estuviera fuera de su casa alguno de los caballeros de bronce se dieran cuenta de quién era en realidad. Lanzo un gran suspiro. Recién acababa de darse cuenta que ella ya no era la misma persona que había salido del Santuario años antes, ni física, ni emocionalmente. Nadie podría reconocerla. dudar? Tal vez, pero nadie más había visto su cara sin la máscara más que Seiya y no creía que siquiera recordara sus facciones.

Sonrió con satisfacción. Si. Acababa de decidir algo. Se haría amiga de Saori y así se acercaría poco a poco a Seiya para ayudarle a Karl con su plan.

- Suficiente por hoy – anuncio – Mañana seguiremos con el entrenamiento. Tengo cosas que hacer.

- Siiiiiiiiii! – Grito emocionada Aimé mientras salía corriendo del gimnasio – Gracias!

- Con cuidado! No quiero que te lastimes estúpidamente! – Pero Aimé ya había corrido hacia la casa y no la escucho.

- Parece que estoy entrenando a una chiquilla – pensó mientras esbozaba una sonrisa

Sabia la edad que tenía realmente Lisa, más cuando Brian le trajo entre sus brazos a esta chica inglesa de cabello rojo (que antes era color miel), podría haber jurado ante Zeus que no tenía más de 18 o 19 años.

Brian le había explicado después que mientras a habían usado la máquina para viajar en el tiempo, parecía que habia habido una fuga de cronotones y que algunos se habían adherido a la ropa que traía Lisa debido a la estática de la tela y que la habían afectado rejuveneciéndola debido a sus bajas defensas por su accidente.

Shaina había bromeado con el preguntándole por la receta de los cronotones pues podría venderlos en crema facial y ganar una fortuna.

Se dirigió directamente a su habitación.

Tremenda casa de 50 habitaciones para solo dos personas era ridículo.

Rosy, su ama de llaves era casi invisible. Venia, las atendía junto con James y a las 8 de la noche ambos se retiraban a su casa en la Aldea de Rodorio, del otro lado del Santuario. No es que le molestara que ambos tuvieran sus habitaciones de servicio en la casa, sino que no querían que si hubiera alguna pelea salieran heridos.

Subió a la recamara principal de casi 100 metros cuadrados que ella había adaptado al estilo Isabelino-Tudor que era una réplica del que tenía su madre en Londres. Así se sentiría más cerca de ella, pero desde luego con algunas modificaciones modernas como su jacuzzi y su vestidor.

Se puso a escoger lo que vestiría para la cena. De pronto recordó que en todo el día no había recogido sus mensajes telefónicos ni había checado sus emails.

- Computadora – dijo en voz alta – Revisa si tengo algún mensaje.

- Shaina tiene 3 mensajes

- Los escucho – dijo mientras ponía su baño de burbujas

Mensaje 1:

De: Brian

Hola Shaina, solo quiero saber cómo va la adaptación de Aimé a tu vida en Grecia. Estoy pensando en tomarme unos días libres la próxima semana para ir a verlas y pasar tiempo con ustedes. Mándame mensaje por favor. Por cierto, Freddy me pidió tu correo así que mil disculpas si hice mal, pero ya era la centésima vez que me lo preguntaba y para que dejara de insistir se lo di. Besos a las dos.

Fin del mensaje

Shaina escogía la fragancia de las sales que usaría… Lavanda? Rosas? Chocolate?...

Mensaje 2:

De: Desconocido

Hola Señorita Sedwick, soy Frederick Raven, el amigo de Karl. Disculpe la intromisión, de verdad que lo intente, pero desde que la vi no he podido dejar de pensar en usted. Me preguntaba si sería mucha mi impertinencia si la visito y la invito a salir en mi próximo día libre. Comprenderé si su respuesta es negativa, pero no sabe lo feliz que me haría si aceptara. Adjunto mis credenciales y cartas de recomendación de mis amigos para que no piense que mis intenciones son malas.

En espera de su respuesta

Freddy

Shaina lanzo un grito de sorpresa al mismo tiempo que malabareaba con el frasco de sales de olor a champaña que al final termino por caer en la bañera. Se ruborizo mientras trataba de recuperarlas antes de que se disolvieran todas.

No esperaba una invitación de Freddy y mucho menos que se portara tan caballeroso. Decidió que checaría los archivos adjuntos más tarde. No le desagradaba la idea de conocer más a Freddy si Karl creía que eran compatibles. El nunca haría nada que la pudiera danar.

Se metió a la bañera a disfrutar de un relajante banio.

Mensaje 3:

De: Fundación Kido

Buenas Tardes Lord Sedwick. Nos dirigimos a ustedes para recordarle, que como dueño de la mansión Wickhall y vecino de la fundación, hace unos meses le enviamos la formal invitación a la Fiesta de disfraces con motivo del Cumpleaños de la Srita Saori Kido que se llevara a cabo el próximo Sábado dentro del Polígono de la Acrópolis. Aun no hemos recibido su confirmación, por lo que agradeceremos lo hagan antes del día de hoy a las ocho de la noche para poder apartar su lugar de honor. Puede llamarnos al teléfono….

Shaina ya se había relajado cuando escucho este mensaje y se incorporó de nuevo. Una fiesta? De cuando acá Saori hacia fiestas? Por qué no había visto ese mensaje que dijeron que habían enviado antes? Sábado? Si ya era martes! Tenía muy poco tiempo si quería asistir! Pero… seria el lugar adecuado para presentarse ante Saori y sus caballeros? Estaría lista para enfrentarse de nuevo a su pasado? Arghhhhhhhhhhh porque precisamente ahora? Está bien. Necesitaría un pequeño empujón.

- Computadora Comunícame con Cammy White – Dijo en voz alta mientras salía de la bañera.

Unos segundos después…

- Shaina que milagro! Como estas? – dijo al otro lado del computador- Ahora no hay videoconferencia?

- Jajaja no a menos que quieras admirar mi cuerpo desnudo. Estoy saliendo de la bañera y tengo un dilema moral y quiero consultarlo contigo porque eras bastante más… (vale madre – pensó) aventada que yo.

- Mmm… creí que era para saludarme, para ver cómo me va… pero el interés tiene pies. Jajaja – Esta bien. En que puedo servirte?

- No interrumpo nada importante?

- No, de hecho estoy en un receso obligado. Me sacaron de la clase por chatear con mi amigo Oscar.

- No cambias Cammy, bueno. Acabo de ser invitada a una fiesta de disfraces y Seiya está invitado… Sí, si el mismo Seiya. Necesito saber si crees que puedo asistir sin delatarme y que carambas debo ponerme.

- Bueno lo de que te pondrías déjamelo a mí. Tengo algunos modelos listos que te puedo prestar. No sé si sean de tu agrado. Son para el desfile que haremos en 2 meses. Los termine antes para salir a divertirme sin remordimientos.

- Ahhhh como siempre eres mi salvación. Aquí en mi nuevo domicilio en Grecia no hay tiendas de moda vanguardista y como me encantan tus modelos!. Pero voy a necesitar dos. Mi súper amiga Aimé vive conmigo y también tiene que asistir. Ya te contare toda su historia más adelante.

- Ok. Mándame las medidas de ambas y una foto para adaptarlos y que te lleguen listos para usar.

- Uhhhh….. pero los necesito para dentro de dos días.

- OMG! Tú me vas a matar de un coraje Shaina.- Respiro profundo. Habían asistido a las mismas clases de meditación anti-ira- Me pondré a trabajar esta noche y mañana te lo mando en paquetería exprés. Mándame un correo con tus datos, medidas y fotos. Si no, no llegarían a tiempo.

- Gracias Cammy! Entonces debo asistir?

- Alguna vez tendras que volver a verlo.

Se despidieron y Shaina colgó la llamada:

- Ahora comunícame con Aimé.

- Alo?

- Donde estás?

- En la cocina, preparando un snack

- Te tengo noticias. Estamos invitadas a una fiesta de disfraces. Nuestros trajes vienen en camino y solo debemos planear nuestra entrada.

- Súper! Vendrá Brian con nosotras?

- Mmm… no. Solo iremos las dos. (no creo que a él le venga en gracia lo que voy a hacer)

- Bueno… - dijo Aimé un poco desilusionada – Espero que al menos sea divertido.

El sábado siguiente…

La noche tan esperada había llegado.

Todos estaban en la Acrópolis disfrutando de la fiesta más espectacular que había sido hecha en los últimos años. Saori Kido Cumplía la mayoría de edad (18) y lo festejaban a lo grande. Casi 1000 invitados incluyendo Políticos, vecinos, Personas importantes de todo Grecia y Japón, disfrazados de todo tipo de cosas habían concurrido a la fiesta.

Saori, dentro de su papel, se había disfrazado de Diosa Griega (poca imaginación?) con el cabello recogido y joyería de Oro en cintura brazos y muñeca. Su tiara y su Báculo no podían faltar. Disfrutaba de la fiesta desde una silla que le servía como "trono". Reía y saludaba a todos. Le gustaba ver a todos felices. Todos menos a uno. El que más le importaba que fuera feliz. Ya todos estaban más que seguros que el favorito de entre todos los caballeros era El caballero con la Armadura de Pegaso: Seiya.

Ya habían perdido la cuenta de cuantas veces la había salvado arriesgando su propia vida y los ojos de adoración que siempre había tenido Ella para El y que Él había correspondido por mucho tiempo. Sin embargo todo cambio unos tres años atrás, cuando uno de los Caballeros de Plata había pedido permiso para visitar otra parte de Grecia y desaparecido sin dejar rastro. La noticia se supo rápidamente, pues ese Caballero era el general de toda la Guardia de Athena. La más fiera y la más fiel de las amazonas ya no habían regresado al Santuario.

Al principio enviaron a toda la guardia disponible a buscarla esperando encontrarla en problemas. Después de una búsqueda infructuosa por todos los alrededores, buscaron en terminales de autobuses, de tren y de avión en caso que hubiera salido de Grecia, aunque las posibilidades eran muy pocas pues el Patriarca guardaba celosamente su pasaporte así como el de todos los del Santuario. Desesperados acudieron a Athena quien había intentado rastrear tanto su armadura como su cosmos sin encontrarlo. Era como si ella no existiera. Desde entonces Seiya entonces había cambiado. Se mostraba preocupado, era el que más se empeñaba en encontrarla con vida. En su tiempo libre se dedicaba a rastrearla pero no había obtenido ningún resultado.

Después de 6 meses, sus amigos lo habían convencido de dejarla ir. Ni siquiera sabían por que él se empeñaba tanto en buscarla. Seiya entonces les había confesado toda su historia con ella. Como cuando eran niños y él se había introducido al área prohibida a los varones tratando de perseguir su cena (un conejito) y había dado con ella, que no traía puesta su máscara y como después se había enterado de la Regla de la Máscara para una mujer caballero y que mientras habían peleado ella le había salvado la vida confesándole su amor varias veces y él nunca había respondido a ese amor.

La culpa lo estaba matando. Culpa, arrepentimiento, tristeza, y amor. Si, estaba dispuesto a reconocer que no se había dado cuenta de cuanto la necesitaba a su lado hasta que supo que estaba perdida. Durante algún tiempo su vida parecio vacía. Se dedicaba a cuidar a la diosa Athena porque era su deber. Su hermana ya se había casado y no tenía más sentido hacer otra cosa de su vida. Del trabajo a su cuarto y de su cuarto al trabajo. Parte de su razón por vivir se había ido con Shaina y no regresaría.

Tuvieron que rogarle todos sus amigos para que asistiera a la fiesta y hasta le consiguieron un traje de arlequín con un antifaz. Ikki era el responsable de levantarle los ánimos en la fiesta pues era el único que aún continuaba sin pareja. Shun había hecho oficial sus sentimientos por Junet, Shiru por Sunrei y Hyoga andaba de manita sudada con Fleur, aun cuando se veían muy poco por las distancias tan grandes.

Saori volteo a ver a Ikki y Seiya. Este último traía una cara de fastidio que no podía con ella. Estaba a punto de pararse a hablar con el cuándo un murmullo generalizado hizo que todos voltearan hacia la puerta.

Ahí, de frente a todos, se encontraban dos de las criaturas más hermosas que se hubieran visto por esos lugares. Los caballeros dorados al ver el alboroto se acercaron más a Saori, no fuera siendo que sea algún tipo de ilusión para atacarla. Había dos figuras de similar estatura. Una cabellera rubia y una rojiza que con los reflectores sacaban luces como de fuego. El vestido de la rubia era de falda amplia de varias capas de gasa blanca casi transparente con estampado de diamantina simulando estrellas y debajo un vestido entallado de licra blanca (para no estorbar sus movimientos) que aun con todas las capas de tela alcanzaban a revelar sus bien formadas curvas, unas alas delicadas de tul muy fino . Sus labios perfectos estaban brillantes con un color rosado y en sus ojos solo un poco de brillantina pues traía puesto un antifaz de encaje color blanco también. Su peinado cuidadosamente incluía algunas estrellas de brillantes para sostenerlo en un elaborado estilo francés. La castaña no se quedaba atrás. Su peinado estilo americano del siglo XIX era sostenido con un broche de rosas de pedrería roja que bien podrían ser rubíes y su vestido era de Lame dorado con gasa dorada en el drapeado. Dejaba al descubierto sus hombros y lucía un antifaz de encaje rojo y labios del mismo color. Indudablemente ese tipo de atuendos, las figuras de las chicas y el brillo en sus ojos llamaron la atención de todos.

La rubia lideró el camino hacia Saori. La multitud les abría el paso como hipnotizadas. Las chicas verdaderamente estaban disfrutando la atención. Sonreían sin decir nada y la gente murmuraba preguntándose quien eran.

Los caballeros dorados habían bajado la guardia admirados como todos los demás.

Saori estaba intrigada. Había visto mujeres muy hermosas a lo largo de sus batallas. Hilda, Fleur, Pandora… Pero estas dos chicas… Que es lo que las hacia tan especiales? Serian amigas o enemigas? No podía sentir ningún cosmos. Ni bueno ni malo. Era como si no emanaran ningún tipo de energía de ellas dos.

Las dos chicas le hicieron una graciosa reverencia y le extendieron un estuche de terciopelo lila (especialmente forrado con ese color para la ocasión) con una tarjeta. Realizaron otra reverencia y se dirigieron a la parte dedicada al Baile, donde la orquesta ya tocaba un vals. Las personas más interesadas las seguían, los admiradores no se hicieron esperar y los solteros más codiciados del lugar se apresuraron a pedirles permiso para bailar con ellas.

Mientras tanto del otro lado del lugar, Saori seguía sin pestañear viendo el barullo que aquellas dos jóvenes habían causado en el lugar. Tatsumi se acercó a Saori curioso para ver la tarjeta y lo que estaba en el estuche.

- Quienes son ellas Señorita? Las conoce?

- No Tatsumi pero aquí esta su tarjeta – Saori abrió el sobre que tenía la característica "S" y adentro solo se leía:

"Feliz Cumpleaños 18.

Elaine Sedwick y Aimé Monrieul"

Milo y Aphrodite se acercaron a ver el estuche mientras Saori lo abría. Ambos lanzaron un silbido de exclamación al ver la preciosa gargantilla de diamantes que había ahí.

Tatsumi casi se va de espaldas.

- Déjeme ver esa tarjeta Señorita, oh Dios! No puede ser!

- Que pasa Tatsumi, quienes son ellas?. – Pregunto curiosa ante la reacción de Tatsumi

- Señorita, Ha escuchado hablar de las millonarias inglesas a las que les apodan "Las Condesitas"?

- Claro que si, incluso tenemos inversiones en algunas compañías de ellas. Me estás diciendo que Ellas son? – Exclamo Saori – Espero poder presentarme en una ocasión más propicia. Me gustaría que me dieran algunos consejos. Seiya, podrías averiguar donde se hospedan? … Seiya? Adonde se fue Seiya? Y donde esta Ikki?