Capítulo 5
Aimé termino de bañarse y de ponerse unos jeans y una blusa roja.
- Computadora donde esta Shaina? – pregunto en voz alta
- Shaina ha salido del perímetro de la casa - respondio
"Es cierto… hoy tenía su primera cita con Freddy, Ojala la convenza de cambiar de actitud hacia los hombres" – pensó divertida.
Saco del cajón de su tocador su cartera de mano, se puso sus lentes obscuros y bajo a donde James ya la esperaba. Subió al Rolls Royce y le dio la orden de llevarla a Atenas. Tenía ganas de gastar dinero. Por alguna razón sentía que le faltaban algunas cosas personales que podía comprar ahí.
Tampoco tenía ganas de comprar en lugares muy exclusivos. Sentía la necesidad de mezclarse entre la gente y no hacer alarde de lo que tenía. Entraron al primer centro comercial donde vieron a mucha gente. Decidió comenzar desde la planta baja hacia arriba. El centro comercial tenia de todo, y aunque ella solo quería distraerse, no tardó mucho en que su alma de mujer despertara y comenzara a comprar muchas cosas en cada tienda que visitaba. Desde luego James iba cargando todo sin quejarse. Cuando ya no podía con los paquetes, daba una vuelta al estacionamiento a dejarlos en el auto y regresaba mientras ella buscaba algo en la tienda. No era tan malo. La señorita Aimé también compraba cosas para su novio y sus amigos. De vez en cuando algo para Rosy y para el mismo, lo que demostraba que tenía un gran corazón. Así llevaban ya unas dos horas, cuando a lo lejos Aimé vio que Saori y los caballeros de Bronce también estaban de compras. Alcanzaba a ver a los cinco visiblemente aburridos con pequeñas bolsas de compras. Saori estaba entrando en una tienda de lencería, y escogió un aburrido pijama de franela que se iba a probar.
- Espérame aquí James, no me tardo – Dijo para beneplácito del chofer, pues ya comenzaba a cansarse. Se sentó en una banca cercana a esperar.
Sin que la vieran, entro a la tienda que entro Saori. Deseaba verla más de cerca.
Saori entro al probador y Aimé vio que las prendas que llevaba eran muy aburridas.
- Tiene muy bonita figura. Debería ser más extrovertida y más moderna. Usa ropa como para señoras de 50 años.
Acto seguido, se dirigió hacia los probadores con una prenda cualquiera que agarro sin ver y como en trance, un cosmos verde brillante la rodeo. Antes de que Saori o nadie pudiera reaccionar, en microsegundos, un micro golpe imperceptible dio en la frente de Saori y siguió de largo hacia el probador.
Saori volteo inmediatamente, pero no había nadie. Qué era eso que había sentido? Acaso había sido su imaginación? No. Ese cosmos verde era demasiado fuerte para que lo hubiera imaginado? De donde había salido y con qué fin? Decidió cambiarse a su ropa y preguntarle a sus caballeros si habían visto o sentido algún peligro. Al pasar por el espejo se miró con ese pijama de franela. En que carambas estaba pensando? Parecía una abuela! Era joven, necesitaba divertirse, se un poco más atrevida… Si… un conjunto de short?, unos cachetero? Unas tangas…. Si…
Aimé se sobresaltó. Que había sido eso? Como había llegado al probador? Iba a tener que consultar con Shaina acerca de eso. Compro unos conjuntos de bra y panty de encaje para evitar sospechas y salió por la Puerta. Nadie noto nada pues Ikki y Seiya estaban distraídos contemplando como idiotas los maniquíes con tanga.
- Vayamos al primer piso. Hay una tienda deportiva que necesito visitar. No encuentro mi afilador de los patines.
James solo espeto un bajísimo "Si señorita" y siguieron avanzando.
Unas horas más tarde Aimé bajaba de la última tienda satisfecha. Ya estaba rendida. No sabía siquiera donde carambas iba a meter todas las compras. No cabía duda que al menos era una buena terapia. Sonrió para sí.
De repente frente a ella, cinco torres de cajas y bolsas con pies pasaron frente a ella. Uy! Alguien era igual de shoppoholica que ella. Curiosa volteo más atrás y aunque lo estaba viendo no podía creerlo. Saori había pasado por el salón de belleza, se había hecho luces, cambio de peinado, maquillaje, manicure y pedicura, su vestido blanco había sido cambiado por unos jeans súper pegados, una blusa tank top con una corona de pedrería rosa y unos tacones de 10 cm.
-Vaya! Si que fue un gran cambio! Jajajaja
Luego dio ordenes a James de volver a casa.
Tatsumi estaba preparándose para la reunión de emergencia que entre el Patriarca y El habían convocado. Ya los Caballeros Dorados habían llegado junto con Shun, Hyoga y Shiryu. Faltaban Ikki y Seiya, que venían retrasados. Estos últimos llegaron corriendo entre regaños de Tatsumi. Estaba hecho verdaderamente una fiera. El Patriarca comenzó la reunión.
- Caballeros, los hemos reunido aquí para hacerles partícipes de nuestra preocupación. Nuestra diosa Athena no parece estar en condiciones de regir el Santuario por el momento. Tatsumi me ha comentado que no ha dejado de comprar y cambiar de look desde hace dos semanas. Ya se ha gastado su estipendio mensual y eso no es normal en ella. Lo peor es que no parece ser la misma. Algo paso en algún momento hace dos semanas que genero este cambio. Ya la he revisado y parece haber sido alcanzada por un cosmos que nunca antes había sentido, un cosmos de color verde esmeralda. Dejo un pequeño rastro en su frente. No he podido ayudarla. Tatsumi ha cumplido mis órdenes de sedarla hasta que sepamos qué ocurre. Deseo que ustedes, caballeros de bronce que no se han despegado de ella me cuenten todos y cada uno de los pasos de Athena.
Entre los cinco le contaron todo lo que habían hecho desde su fiesta de cumpleaños.
Los caballeros dorados escuchaban atentamente.
- Parece que todo el cambio fue en el centro comercial…. Vieron algo raro? – Pregunto Camus
- Negativo – dijo Hyoga – De tienda en tienda sucedió el cambio y ninguno de nosotros sintió o vio nada
- Si lo que dicen es cierto… estamos lidiando con alguien que esta o escondido o no está completamente en esta dimensión. – El patriarca Saga siguió – Si ese es el caso, debemos buscarlo por todos lados hasta poder curar a Athena. Voy a darles una tarea a cada uno de ustedes. Mu: Deberás concentrar todo tu cosmos en arreglar las armaduras si acaso tenemos otra pelea, Aldebarán: Tu deberás quedarte con Tatsumi resguardando a Athena y por amor a la Diosa dile a Mu que arregle tu casco, Aioria: Ve por las amazonas para que la atiendan. Ningún hombre debe tocar su cuerpo. Ni siquiera tu Tatsumi. Athena ya no es una niña. (Tatsumi asintió), Shaka: Tú eres el más santo de los dorados, Trata de quitar esa espina de cosmos verde de Athena junto con Milo. No sabemos qué es lo que está provocando y que consecuencias traerá. Los demás dorados irán a los lugares donde estuvieron los de bronce con Athena a averiguar lo que puedan. Aún no están en condiciones de hacer nada más.
- Así lo haremos – Gritaron los dorados
- En cuanto ustedes – Dijo el patriarca dirigiéndose a los cinco de bronce – Shiru, iras a las montañas a buscar consejo con tu maestro; hyoga y Shun, comenzaran a hacer guardia hoy aquí en turnos de 12 horas. Shun, si puedes y quieres, contacta a Hades y pregúntale si sabe algo. Ikki y Seiya descansen pues mañana les toca guardia a ustedes. Recorran los alrededores y pregunten si alguien ha visto a algún extraño.
- Entendido – Gritaron los de bronce
- Pueden retirarse.
Ikki y Seiya intercambiaron miradas mientras los demás intercambiaban impresiones antes de salir del salón rumbo a donde el patriarca los había enviado. Se dirigieron directamente a sus cuartos que les habían asignado en la mansión para cambiarse por una ropa un poco más presentable. Estaban muy entusiasmados de volver a ver a las chicas de ojos verdes. Esta vez, podrían verles todo el rostro, querían saber quiénes eran, de donde venían, que hacían en esta parte del mundo…
Mientras tanto en la Mansión Sedwick, Shaina terminaba de arreglarse.
Contemplaba su imagen en el espejo complacida de los resultados. Se había arreglado su cabello muy sencillamente. Lo había planchado y le recordaba el estilo un poco a Hilda de Polaris. Al menos así había menos posibilidad de que la reconocieran, pues cuando era Shaina, siempre había usado la melena suelta y un poco ondulada. Su maquillaje era perfecto. Sus labios rosas con un toque de glitter incitarían a cualquiera a querer besarla. Si. Con eso bastaria. Tarareaba una canción mientras se vestía.
Recordaba esas dos semanas que ya habían pasado desde dos eventos que habían cambiado su rutina. Primero, su cita con Freddy. La había cortejado con flores, dulces, una visita al cine, una cena en un restaurante de primera, un paseo en el parque…. Toda la tarde fue perfecta. No había pensado en nada más que ese sentimiento de paz y tranquilidad que sentía cuando el agarraba su mano… Que estaba pasando? Por qué se sentía así solamente con él y por qué tener esos sentimientos la inquietaba? …. Desde ese día, diariamente recibía algún email de Freddy con más fotos, contándole de su día, de lo que habían hecho Karl y El, etc.
Aimé no sabía todos los detalles, pero veía que Shaina sonreía más seguido. Shaina era muy reservada con exhibir sus sentimientos a los demás. Había sido bien entrenada.
Dos o tres días más tarde, sin poder ocultar mas su angustia, Aimé le hablo de que lo que había pasado en el centro comercial. Eso la había dejado muy inquieta. Había buscado algún rastro de ese cosmos verde que Aimé le había comentado, pero no encontraba nada.
- Espero que no hayamos abierto una caja de pandora Aimé. – Había dicho – No lo comentes con nadie, ni siquiera con Brian hasta que pueda yo investigar a fondo lo que está pasando.
Aimé había asentido con la cabeza y se dedicaron a ocuparse de sus respectivos trabajos. Shaina y Aimé viajaron a Londres a ocuparse de algunos compromisos y prometieron volver en dos semanas.
Dentro de esas dos semanas Ikki y Seiya les llamaron como habían quedado. Shaina casi se atraganta con su almuerzo cuando Aimé le dijo que los había invitado a cenar.
- Bueno, supongo que no puedo evitarlo – Pensó Shaina – Iba a suceder tarde que temprano.
Mas tarde…
Sonó la puerta del portón y el intercomunicador. Escucho que Aimé habría el portón para que entraran los muchachos en sus motocicletas y ordeno que Rosy, el ama de llaves les mostrara el camino al salón de espera junto al comedor y les ofreciera algo de beber en lo que bajaban.
- Vaya, se ha vuelto muy mandona – Pensó bromeando Shaina – Más bien, lo mandona ya lo trae de familia - se corrigió
Salió de recamara al mismo tiempo que Aimé salía de la suya y bajaron las escaleras juntas.
Ikki y Seiya estaban admirando los cuadros que adornaban esa salita.
- Buenas noches caballeros – Dijo Shaina extendiendo su enguantada mano hacia Ikki con una de sus encantadoras sonrisas diplomáticas
Por un momento ambos chicos habían quedado paralizados de la impresión.
Ambas chicas eran bellísimas en un estilo que ninguno parecía haber visto antes.
Como sabía que eso era lo que tenía que hacer, Ikki beso su mano al estilo que había aprendido en Internet la noche anterior en una escuela de modales ONLINE. Seiya lo imito e Hicieron lo mismo después con Aimé.
- Muchas gracias por la invitación Señorita Shaina – Dijo Ikki – Tiene usted una casa preciosa
- Gracias... Ikki, verdad? Aimé me hablo mucho de lo bien que la paso bailando con usted
Los ojitos le brillaron a Ikki y todos los colores se le subieron al rostro.
- La señorita Aimé es muy amable, pero cualquier persona que tenga el honor de tratar con ella confirmara que todo es gracias a ella
Seiya volteo a verlo como preguntándose donde carambas habían dejado a su agresivo y gruñón amigo. Este no parecía ser el mismo Caballero del Fénix a quien todos temían.
- Jajaja vaya que es elocuente! Si Seiya es la mitad de hablador que Ikki, esta velada será muy divertida.
Los cuatro rieron. Pasaron al comedor y terminaron la cena que había impactado a los chicos en lo exquisita y lo bien servida.
Ya eran casi las 10 de la noche cuando Ikki con todas las fuerzas que reunió anuncio que era hora de retirarse.
- La cena ha sido la mejor que he comido en mucho tiempo, y la compañía e inigualable, pero desgraciadamente tenemos que irnos Seiya, mañana tenemos un turno muy pesado y debemos estar atentos ante cualquier eventualidad.
- Es verdad Ikki. Debemos averiguar cómo ayudar a Saori.
- Se encuentra bien la Señorita Kido? Hay algo en lo que podamos ayudar – Pregunto Shaina inocentemente aunque obviamente ya sabía la respuesta
- Muchas gracias Señorita Shaina, Saori se ha comportado un poco extraña últimamente y nuestros… "médicos… " la están examinando. Solo podemos comparar su comportamiento como un veneno que la está acabando lentamente.
- Un veneno? – Casi grito Aimé antes de taparse la boca con ambas manos
- No necesariamente Ikki, - interrumpió Seiya - lo que él quiso decir es que no hay ni rastro de lo que le sucede pero para que no se hiciera daño, tuvieron que sedarla.
- Y este "comportamiento " fue inducido por alguna persona? – Pregunto Aimé con un poco de palidez en su rostro
- Eso creemos, pero no conocemos a nadie que tenga tal poder – Dijo Seiya.
Ambos se levantaron de la mesa y Aimé dijo.
- Creo que yo puedo aportar una pista – Dijo tímidamente mirando a los ojos a Ikki.
- Usted conoce a la persona que le hizo esto a Saori? – Dijo Seiya
- No estoy segura, pero pueden comenzar a investigar por ahí. Hace unas semanas, antes de la fiesta incluso de Saori, yo estaba visitando el pueblo de Artemida. Conocen por ahí? Bueno, hay uno acantilado muy grande, y yo me subí al sauce llorón que esta de lado norte del camino. Quería ver el atardecer que me habían dicho que era precioso. No me fije que llego hasta el sauce una mujer. Cabello muy largo, no podría decir el color pues el sol me daba de frente pero si le llegaba tal vez hasta las rodillas, tenía un atuendo muy extraño. Como si trajera una armadura sobre ciertas partes de su cuerpo. Le dio la vuelta al sauce y yo la seguí con la mirada. No quería interrumpir lo que ella estaba haciendo. Platicaba con algo que parecía una tumba. Las palabras exactas que alcance a escuchar porque subió el tono de su voz fue: "Shaina, hermana, te voy a vengar. Matare a todos aquellos que tuvieron que ver con tu muerte, así tenga que pasar por encima de la misma Saori."
- Un momento Aimé – Dijo Shaina – Ya sé de qué tumba hablas pero….
Ikki tenía los ojos puestos en ella y escuchaba atento cada palabra. Si era una buena pista y debía compartirla con todos. Iba a decirle a Shaina que continuara pero ella veía fijamente a Seiya que estaba blanco como el papel y sus piernas apenas lo sostenían. Shaina estaba muerta?
- Seiya se encuentra usted bien? – Pregunto Shaina ciertamente conmovida con la reacción de Seiya ante su supuesta muerte.
- Shaina… muerta? Como? Por que? – solo lograba balbucear mientras se dejaba caer en la silla de nuevo.
- Lo siento mucho – Dijo Aimé asustada – No sabia en ese entonces ni siquiera quien era Saori.
Seiya seguía pasmado con la noticia. No. No podía ser. Shaina era la mas fuerte de las plateadas, que podía haber pasado para que ella estuviera muerta? Tenia que verlo por sus propios ojos. Sin embargo, no podía moverse.
- Llamare a un médico – Dijo Shaina
- No Señorita! Me lo llevare a su habitación en Rodorio y yo lo atenderé. Necesitaremos visitarlas nuevamente para cualquier aclaración respecto a esta pista, espero no sea ningún inconveniente.
- No, no desde luego que no. Entonces deje le llamo a mi chofer y que los lleve a donde quieran y necesiten. Me siento culpable que por nuestra culpa se puso así.
- Gracias, Acepto su ayuda.
Mientras Shaina y Aimé vieron irse el auto hacia Rodorio, no pudo menos que reconocer que las cosas habían salido mejor de lo que esperaban y que su corazón ya no latía tan dolorosamente por Seiya. Al fin había comenzado a salir de su maldición.
