EPILOGO.

Tan repentino. Vadim me seguía a casi todos lados, cosa que no me desagrada porque no me sentía solo, sin embargo cuando tenía que buscar algún "paciente" –como se le dice a las almas que se encontraban perdidas-, el parecía procurar alejarse para que el "paciente" en cuestión no se sintiera inseguro de que alguna energía oscura estuviera cerca y pudiera perjudicarle.

Seguía siendo primavera y yo me mantenía en el hospital por una corta temporada a decir verdad. A las semanas localice a Iván en emergencias y le hable, explicándole acerca de lo que me había pasado y todo lo que había vivido tanto vivo como…muerto.

Iván parecía verdaderamente tranquilo al yo manifestarle todo esto. Vadim apareció y fue el final de la tranquilidad para Iván, vi como arrugó el entrecejo y se echo para atrás con escasos pasos.

Estábamos solos en su consultorio.

Vadim fue hacia donde yo estaba, y lo note sonriente cuando vio a Iván que estaba algo descolocado.

-Privet, pequeño Iván –

Mire a Iván que estaba viendo a Vadim y sonríe. Si solo supiera que son familia, lejana por siglos.

Iván estaba sorprendido, suponía yo, aunque tenía una expresión que no podía identificar. Mire a Vadim que solo rodo los ojos hacia mí y luego a Iván.

-Eres Doctor. – Vadim dijo y se acarició la barbilla como si aquello le resultara interesantísimo - y Joven… ¿Tienes novia?

Aquello fue una pregunta tan directa y sin anestesia que hasta yo me sorprendí. Mire a Vadim con sorpresa, Iván arqueo ambas cejas y medito en que responder, parecía dudar, bueno, yo también dudaría si un demonio entrara de buenas a primera y me preguntara algo tan personal.

Vadim al momento parecía algo decepcionado.

-Somos parientes –dijo y me vio, aquello yo ya lo sabía – Tu madre…es hija de uno de las descendientes de mi hermana, hace algunos siglos, Iván, la familia Braginsky es muy grande da.

-Es cierto, Iván – Le dije por que se veía tan confundido –

Iván me miro. Luego vio a Vadim.

-¿Eres mi tío lejano?

Vadim rio con los labios cerrados y asintió. Yo solo sonreí.

-Da. Tío de algunos siglos, pequeño Iván - Le dijo y luego de un momento agrego - es una pena que no tienes novia, la familia Braginsky necesita crecer más…

Yo hice un gesto con los ojos, Vadim a continuación parecía tener un especial interés en que Iván procreara. Afirmaba que la familia debía de crecer y que el apellido y la sangre del clan no debían de perderse. Hizo hincapié en las palabras "Casamiento" "Muchos hijos" "y familia"….¿Ya dije muchos hijos?.

Cuando observe a Iván fue como si una enorme responsabilidad hubiera sido entregada en sus manos y estuviera aturdido de cargarla. Me pareció sin embargo gracioso. Cuando creía que sería prudente interrumpí diciendo que iría a llevarme a un paciente.

Vadim dejo de hablar y atormentar al pobre Iván que apenas y se atrevía a contestarle, me observo.

-¿En el hospital? – Pregunto Vadim

Negó con la cabeza.

-Pero será cerca – Le dije cuando hube visto la hora, serían las 3 de la tarde –

Vadim dio un paso hacia mí. Lo detuve. Iría solo, porque los "pacientes" se angustian cuando un ser oscuro estaba cerca, Vadim hizo un gesto con las cejas, algo como una súplica en silencio. Yo suspire.

-Voy a volver, Vadim – le dije comprensivo-

-Al menos ponte unos zapatos…creo que tengo uno de tu talla en mi casa –Me dice yo sonreía, pero no le respondí, realmente no quería ponerme zapatos, estaba cómodo así –

Cuando me despedí de Iván este me hizo un gesto con la mano algo tímido, Vadim ni se despidió estaba persiguiéndome.

-…Estoy bien, Vadim, por favor – Le dije mientras atravesaba el pasillo, me reí, y escuchar mi risa me había sido algo tan lejano y extraño, me detuve justo a pie de una pared al final del pasillo – Voy a volver. –Asegure al darme la vuelta.

-Pero, tus pies

Sonreí

-No, deja mis pies. Estaré bien. Vadim yo no siento frio. –

El me vio a los ojos y arqueo las cejas como un poco afligido de que eso fuera cierto. Me vio por unos segundos y yo solo me acerque para darle un beso en los labios.

-Volveré pronto – Mi voz se escuchó por todo el pasillo cuando atravesé la pared. –

Yo no solo hago los trabajos en un lugar específico, mi trabajo en el hospital, de hecho…hay muchos lugares donde debo de llegar, tengo que merodear en las noches y los días por los lugares solitarios y peligroso para los humanos; generalmente sitios llenos de humedad, soledad y bueno algunos humanos no muy buenos que digamos y siempre se que ellos morirán pronto. No es que me agrade la idea de que saber eso, pero tampoco es algo que me desagrada. Es algo que pasa y ya.

Creo que me he acostumbrado con el tiempo y con lo poco que he experimentado

Cuando regrese al hospital no encontré a Iván por ningún lado, seguramente estaría haciendo lo que hace cuando no estoy, y me pregunto esto mismo mientras salgo del hospital al enterarme que Iván terminó su guardia.

Sin embargo me quedé en la entrada de donde hay un pequeño banco donde nadie estaba cerca, así que me senté y al hacerlo sentí que alguien –no sé de dónde salió - también se sentaba.

Sin embargo no me asuste yo ya sé cómo es la presencia de Vadim cuando está cerca, lejos, y muy….muy cerca como ahora.

-Hola- Saludé y el me dio un beso como respuesta –

Sin darme cuenta sonreí.

-¿Qué tal todo? – Pregunta

-Bien- Abro los labios en una sonrisa para el –Siempre va bien. Es algo sencillo.

Bueno yo estoy acostumbrado a la rutina de la despedida de un mundo terrenal, cuando el paciente de poner obtuso es necesario que salga de la rutina.

Vi a Vadim con atención y sentí algo diferente en el, afile la mirada pero no me detuve a analizarlo con detalle, sin embargo volví a sonreír. El apretó mis dedos de forma que considere graciosa y tierna, Vadim estaba muy feliz, cuando me levante del banquillo Vadim me jalo y desaparecimos.

Los días han pasado y me entere de que Vadim no tenía trabajo pero no es algo que sea escandaloso, es decir,…es Vadim.

Cuando llegue al departamento de Vadim tenía muchas cajas apiladas en la antigua mudanza que iba a hacerse. Cajas de libro y el librero estaba medio vacío. Cosaco estaba más gordo, o eso perciba cuando corrió hacia mis pies cuando me vio. Me rodeo como si sopesara en mi presencia o como si quisiera reconocerme, finalmente cuando pude caminar y sentarme se echó en mis piernas.

Fue algo tierno que me hizo pensar en cómo moverme para que Cosaco no se sintiera incómodo, pero a fin de cuentas solo atravesé su acolchado y peludo cuerpo para caminar, como Vadim no iba a ir a ningún lado lo ayude a desempacar la tonelada de libros que tenia en su departamento y a ordenarlos, alfabéticamente. …jamás me había entretenido tanto. Fue algo fuera de la rutina.

Pronto me llevo a aquel cuarto donde recuerdo había traído el baúl de huesos, y si, el baúl estaba en una esquina con muchas otras cajas de madera y cartón, habían varias repisas donde estaban ordenas algunos adornos y otros libros más. Luego una estante y una custodia, la ventana estaba cerrada con un continúa traslucida y en el fondo de la habitación habían más cajas dispersar.

-¿Por qué tienes tantas cosas? – Le pregunte cuando pase la mirada por todo el lugar.

-Por que Vadim ha estado en muchos lugares y me gusta recordar. Recordar es vivir.

Aquello me golpeo y me hizo reflexionar un poco, sonreí inconscientemente.

Me gire y Cosaco estaba cerca de mí, había entrado a la habitación también. Ordenamos algunas cosas y sacamos de las cajas unos tantos artículos muy curiosos. Lo limpiamos y lo ordenamos en una repisa a medio hacer, algo llamo mi atención era una bailarina, que supongo era musical porque tenía un botoncito cerca de los pies.

-No lo toques –Me dijo Vadim muy tarde para cuando lo presione y esta comenzó a girar y sonar, el demonio fue rápidamente hacia mí y yo solo me eche un poco hacia atrás para tomar espacio, nada paso, y Vadim suspiro para sonreír.-Lo siento, olvide que no eres humano…

Me dijo aquello y agrego.

-Está maldito.

Arquee las cejas, aquello no le lo esperaba, mire la bailarina que aún se estaba moviendo hasta que se detuvo y la examine con atención, no podía ver el rostro de la muñeca estaba borrada por los años y el polvo, pero sé que me estaba viendo, algo me estaba viendo con…odio, frustración.

La toque y la levante para confirmarlo…cuando se partió en dos.

La muñeca se partió en dos. Como si un cuchillo la hubiera atravesado de la cabeza hasta la base y la mitad cayó al piso, despedazandose.

Ahora Vadim me ve sorprendido, percibí un extraño olor a putrefacción que de pronto desaprecio. Mire a Vadim que aún me estaba viendo y yo sostenía la otra mitad en mis dedos.

-Lo siento-

-Como hiciste…

Vadim se detuvo y parecía meditarlo como si la respuesta fuera obvia pero la había olvidado.

Luego de eso realmente no quise entrar más en esa habitación, por tres razones, la primera fue porque luego de limpiar, el baúl de huesos comenzó emitir voces…en diferentes idiomas y lenguas y lo peor del caso es que yo las entendía, pero ni por coño me acerque.

La segunda fue que después de eso, Cosaco no me dejaba caminar y tercero…lo que había hecho en realidad fue liberar un alma atrapada en ese objeto, y se suponía que al ser tocada atormentaría al responsable hasta la muerte…bueno como yo no soy humano, y ya estoy muerto, el espíritu estaba frustrado y…cuando le tome en mis manos termine expulsandola.

Cuando Vadim me explico eso me sorprendí. Yo no soy una parca experimentada y realmente no conozco tantas cosas como Vadim.

Sin embargo, Vadim no se vio molesto por eso, pero si sorprendido, le prometí que no tocaría nada maldito por el bien de sus cosas. Eso a él le pareció gracioso.

-¡La mayoría de las cosas malditas están en mi otra casa! – Me dice y sonriendo asegura – Y allí Dzulian no puede ir.

Creo entenderlo y realmente tengo pocos deseos de ir a la casa de Vadim. A esa casa me refiero. Lo que había hecho me hizo pensar en muchas otras cosas que podían o no hacer. El resto del tiempo nos quedamos acostados mirando el techo en la habitación de Vadim. Siento que el colchón es más blando que antes, como ni el, ni yo no dormimos ahora, estuvimos así por un momento, yo pegue la cabeza cerca de la de Vadim y suspire profundamente, es como un sueño que aún no he podido procesar.

Vadim está aquí.

Esta conmigo.

Tuve un impulso de apretar sus dedos con los míos mientras meditaba en este pensamiento.

Esta conmigo.

Vadim está aquí.

El apretó mis dedos con su mano desnuda y fría, estaba más fría que la mía. Cerré los ojos y quise recordar todo lo que había pasado antes, el cómo apareció de improviso en mi casa, cuando conoció a mi familia, a David, cuando hicimos el muñeco de nieve, la comida que hacía, las historias que me contaba, su familia, su historia.

-Estoy muy feliz – Dije, y sentí mis ojos húmedos, es un sentimiento inexplicable que no había recordado sentir nunca. – Creo que voy a llorar. –Admití frunciendo el ceño, me rei aun con los ojos cerrados.

Sentí como Vadim parecía abrazarme yo solo me deje y le abrazase pasando mis manos por sus costados, acaricie su amplia espalda y me hundí en su aroma tan particular y anhelado. Estaba sobre mí.

-Vadim también está muy feliz. – Me dice y el tono que uso, me hizo trizas, literalmente me lleno de dulzura con esas palabras y para empeorar la situación –mi situación – agrego – Te amo, Dzulian, quiero estar contigo siempre…

Se movió, me cargo y termine sobre él. Yo lo abrace muy fuerte y cuando levante la cabeza lo encontré viéndome, pero no estaba sonriendo como siempre, era otra expresión, no se cómo explicarlo pero era una mirada alegre, realmente alegre, no se veía, me lo trasmitía.

Vadim se hundía en felicidad. Él se hundía y yo me estoy ahogando. No era malo, pero no sabía qué hacer con todos estos sentimientos en un cuerpo que hace unas cuantos días apenas y se inmutaba con la muerte ajena. Ahora no se si llorar o reír de felicidad, o besarlo o seguir abrazándole. O no sé.

Le abrace con fuerza.

-¿Crees que podremos? – Me pregunta, mientras acaricia mi cabello; mi cabeza está enterrada su hombro- cuello –

-Si – Respondí sin dudarlo ni un minuto, sentí como paso sus manos por mi espalda. –

Emitió un leve Hummm…

-¿por qué seria diferente? –

-No lo sé, tal vez porque estás muerto. –

-Tú también lo estas.-

Vadim sonrió, percatándose de ese detalle y comenzó a reír. Yo levante la cabeza y termine sentado sobre el, lo mire, el toco mi rostro. Acariciándome

-pero Vadim no sabe que tanto ha cambiado Dzulian…- Aquello me dejo en el aire, no entendí la oración –

-Yo no he cambiado nada respecto a ti o a lo que siento. –Aquello le hizo arquear un poco las cejas y me pregunte que estaría pensando o que intenta decir. –

-¿Quieres intentarlo? – Me preguntó repentinamente alegre y llevo ambas manos a mis muslos abriéndolos un poco más. De la impresión lleve mis manos a su pecho como soporte.

-¿Qué?

-Intentarlo –

-¿Qué quieres intentar? –

-Si lo sientes. –

Vadim comenzó a desabrochar mi pantalón y comprendí todo lo que me intentaba decir, que desvergonzado.

Afortunadamente, si podía sentir. Me di cuenta que no sabía eso, cuando uno anda muerto por allí con muchas almas en pena que recoger, el sexo es ciencia ficción, en primer lugar ¿con quién coño yo iba a tener eso?, si apenas y hablaba con unos dos o tres parcas, tan expresivas como un poste luz. Creo que la Llorona sería más entretenida.

Con Vadim fue diferente de cuando estaba vivo. Cuando estaba vivo el buscaba la manera de no…romperme la pelvis por ejemplo. Jajaja.

Pienso en eso ahora y me causa algo de gracia. Ahora, Vadim es intenso.

Nunca pensé que extrañaría tanto hacer esto con alguien en mi vida, en mi vida humana me refiero…creo que luego de todo, puedo llegar a dormir y recordar un poco, no tengo sueños, y creo entender a Vadim cuando dice que no sueña, solo recuerda.

-Quiero mostrarte algo… - Me dijo muy emocionado mientras caminamos por la acera, nadie podía verme, así que era algo extraño ver a un hombre de dos metros hablando solo y emocionado a la nada.

Creí eso inapropiado y me hice visible aunque sea unas horas. Cosa que lo emociono más.

-¿Qué es? –

Vadim sonríe y es como si algo le causara mucha risa.

-Pero Dzulian debe cerrar los ojos-

Medite acerca de que podía ser, así que obedecí, y el tomo mis manos y me guio, recordemos que estoy descalzo; ambos parecemos dos hombres que han salido de una funeraria, pálidos, vestido de negro, el alto y atemorizante, y yo pequeño, descalzo y muerto, en una calle repleta de gente.

Esto es bastante inquietante para algunas personas.

Caminamos mucho antes de detenernos y escuche algo moverse, una puerta y cuando me guio para entrar, sentí un césped. No quise sabes a donde estábamos hasta que abriera los ojos. Supuse que era una de sus muchas casas, o lugares.

Nos detuvimos, dos pasos más y se detuvo. Tres y cuatro. Hasta que jalo mis manos hacia abajo y me dijo que me agachara. Ok. Obedecí, y el césped acaricio mis pies y tobillos gentilmente.

-Abre los ojos –dice-

Obedezco. Estamos en un jardín. Visualizo todo, luego veo a Vadim que está mirándome con expectación. Vuelvo a mirar a mí alrededor y estoy casi seguro que es el jardín de alguna casa, hay un árbol en la parte de atrás, y al verlo me transportó a un momento borroso.

Más adelante estaba la casa que sospechaba, había una ventana cerrada. Mire a Vadim pero él no me dijo nada, solo apretó los labios como si aguantara las ganas de reír o sonreír. Así que, de acuerdo con lo que sospecho fui hacia la ventana.

Vadim me sigue de cerca y cuando me levanto y me asomo por ella, es como si un lienzo en blanco se pintara solo; era el interior de mi casa. Aún tenía los muebles, los cuadros y los adornos. La chimenea estaba apagada y sobre ella muchos adornos.

Me aleje de la ventana y mira a Vadim con los ojos bien abiertos, el parpadeo, se inclinó y volví a ver por la ventana, alguien está adentro y camina por el pasillo hacia la sala. Cuando lo veo bien, es un niño, no tendría ni cuatro años, de cabello negro y su piel esta algo bronceada, tiene largas pestañas. Fruncí el ceño. Vadim estaba pegado a mi hombro y yo estaba pegado al vidrio de la ventana, cuando el niño volvió a mí, sentí un horrible temor y me escondí antes de que pudiera visualizarnos bien.

Empuje a Vadim hacia abajo y este sorprendido casi se lastima con el alfeizar, sin embargo se quería levantar cosa que no permití

No.

Lo mantuve agachado junto a mí.

Mi corazón dio un salto cuando escuche la ventana abrirse, lentamente, y escucho que alguien se asoma.

Coñocoñocoñocoño…..Coño de la madre, ¡Vadim no te muevas!

Veo a Vadim, Vadim me ve a mí.

-Gregorio ¿Qué paso?

Escuche una voz, femenina, no. Esa voz. Mi hermana.

-Vi algo en la ventana, mami

-¿Si?

Ella se asoma.

-No hay nada, hijo.-

Me quede tieso

-Ve con tu papá, que tienen que ir temprano al supermercado. – Ella dice, y cuando escucho la ventana cerrarse y algunas otras cosas más, suelto a Vadim y me asomo de nuevo a la ventana con desespero.

Vadim se estaba sobando el cuello. Y se alejó un poco de la ventana porque creo que fue mucho para él.

-Ese es…

-Da. –Me dice y comenzó a dibujar una sonrisa en su rostro – es el hijo de María.

-Noooo….-Dije, alargando la frase, incrédulo. Más que incrédulo, sorprendido- ¿En serio?

Me pegue a la ventana y lo vi con Alfred y María, hablando lo que sea que estés hablando.

-…Es tan chiquito- Dije enternecido y me pegue al vidrio intentando verlo mejor. - …Mira su cabello.

Era adorable. Tenía un conjunto azul y unos zapatitos deportivos blancos. Estaba cerca de Alfred que se preparaba para salir. Vadim también se inclinó hacia la ventana.

-Se parece a ti. – Me dijo en un susurro. Muy acerca de mí y beso la corona de mi cabello, él estaba contento de que yo me encontrara contento. Es que…es mi sobrino. Es tan chiquito y adorable y…es mi sobrino. Hijo de mi hermana….ah sí, y de Alfred, bueno no olvidemos ese detalle. –Lástima que su padre sea un tonto.

Algo me decía que a Vadim no le agradaba mucho Alfred, o solo le gusta molestarlo, lo veo sonreír.

Mire a Vadim por unos segundos más antes de alargar mis labios en una sonrisa y me reí. Mi risa era un evento tan extraño para mí, que aún no me acostumbro a escucharla.

Cuando la puerta de la casa se abrió, ellos obviamente no podían vernos, pero sin que se dieran cuenta los seguimos hacia el supermercado y vigile de cerca a Gregorio, o como Alfred le gustaba llamarlo, Gregory.

Y Vadim lo llamaba, Gregie.

Humm…para mí era Gregorio.

Le gustaban las galletas de mantequilla y el jugo de durazno. Pero es tímido así que se pasó la mayor parte del tiempo en silencio, metido en el carro del súper.

Tal vez Alfred no sospechara, ni Gregorio tampoco, pero estábamos muy cerca de ellos. Muy cerca.

Protegería a ese niño hasta que mi existencia terminara.

Luego de buscar a varios pacientes, llegue a casa, Vadim no había llegado, ignoraba lo que hacía pero sabía que tarde o temprano aparecería tan radiante como siempre.

Teníamos horarios muy disparejos, a veces yo llegaba antes y al momento de llegar me retiraba por algún paciente, el en cambio solo se retiraba si tenía algún trabajo o en ocasiones no me molestaba en preguntarle por que al final de cuentas sabía que regresaría.

Así que como no necesitaba comer, o hacer otras cosas, me hundía en el colchón junto con la manada de felinos que se subían de poco a poco en la cama. Cosaco estaba cerca de mi cuello, Canela se había instalado en mis pies, Tomy, Brush, Prika, Rima, y Misha estaban a mis contados y solo, Braum, se había acostado sobre mi pecho, tenía que respirar lentamente para no molestar su sueño.

Vadim tiene mucho gatos, lo más curioso es que ningún es suyo, es decir, él no los retiene de alguna manera, pero siempre aparecen más y …mas…

Me doy cuenta que la cama está repleta de estas bolas de pelo. Respirando, frotándose contra mis costados, mis piernas, mi estómago…. No me puedo mover. …Mierda

La puerta se abre lentamente y sé que todos los animales presentes levantan la cabeza y las orejas atento a su hermano mayor.

Escucho su risa.

-¿Otra vez? –Pregunta Vadim viéndome con la cara de desesperanza, no hay remedio, esto pasa cada vez que me acuesto en algún lado a hacer absolutamente nada –

-Si… - Le dijo en voz muy baja y me mantenía inmóvil.- ¿a qué se deberá?

Vadim subió cuidadosamente a la cama, en los pocos espacios vacíos que tenía, escalo hasta llegar a mi rostro y nos miramos mutuamente.

-¿Quién no quería estar cerca de Dzulian? – Me dice en un ruso bastante familiar y entendible –

Aquello me hizo sonreír, se logró inclinar para besarme y cuando se separó se me salió una risa, el me vio confundido.

-¿Por qué te ríes? –

-Ca-Canela, me hace cosquillas. –Le dije y como no podía moverme sentía como el animal me hacía cosquillas inconscientemente con su pelaje. –

Vadim se movió y esto hizo que algunos gatos se movieran también, como si le dieran espacio.

Yo me moví y desperté a Braum que estaba en mi pecho, se movió y termino acostándose en mi costado. Me logra arreglar hasta quedar sentado en la cama, cómodamente.

-Hay más que ayer… -Diagnosticó mi observador novio - …Hay otros, no tienen nombres.

Yo no había comprendido, pero cuando visualicé mejor e hice memoria, supe que habían otros gatos nuevos.

Vadim por diversión y para diferenciarlos, les ponía nombres.

-¿Quieres ponerle nombres? –

-¿A quiénes?

-A los nuevos que vengan…-

-¿Van a venir más? –

-Probablemente da. Aunque no los llame, los gatos son muy agradecidos con Vadim. –

Oh, Cosaco ya se había apoderado del regazo de Vadim para cuando me di cuenta de que era cierto lo que decían.

-A veces traen ratones muertos, pero no hacen por cariño – Me dice, arquee las cejas.- Los gatos son muy misteriosos a veces.

-…Es que no sé qué nombres ponerles. – Le dije y me quede pensativo por unos segundos, no tengo una inclinación por los gatos, de hecho las aves me eran más bonitas – Ah…

-Vamos, Dzulian di un nombre, cualquiera – Me anima Vadim emocionado, viéndome impaciente, Le acaricio el pelaje al animal mientras yo estaba en mi mundo, creo que esto de ser parca me ha afectado un poco. He perdido algo de humanidad–

-…Puede ser…Cacao. – Dije algo inseguro

Escucho un Hmm…

-Me gusta- Señalo a un gato marrón que se había instalado en una pequeña pila de libros – para él. ¿A que es bonito? …humm. Está delgado.

Tuve que elegir los nombres de diez gatos ese tarde y sinceramente me pareció divertido. Entre los nombres figuraban: Cala, Anís, Cacique, Pluma, Lily entre otros más criollos que sacaron una sonrisa a Vadim y logro emocionarlo.

Me pregunto por qué Vadim es perseguido por tantos felinos.

Hablamos de los que hicimos en las ausencias y me percate que Vadim había conseguido otro trabajo. Eso me hizo feliz de alguna manera, me pregunto si sería conveniente que yo también buscara un trabajo.

-¿De qué es? –

-De vigilante en un centro comercial.

-¿en serio? ¿Qué turno tienes?

-De noche. – Me dijo y aquello lo vi muy conveniente – Comenzare mañana.

-No te comas a nadie – Le dije y se rio, le tomo de la nariz y luego la beso.

-¿Puedo comete a ti a cambio?

Me comencé a reír. …siempre tan astuto.

-¿No crees que pueda? …¡Dzulian no te rías! –El parecía estar jugando.

Yo solo me comencé a reír más fuerte y se abalanzo contra mi.-

-¿quieres comerme, Vadim? – La parca desafió aun estando bajo su peso –

El demonio alargo una sonrisa felina y mostro los dientes muy cerca de los labios ajenos, que se atrevían a desafiarlo. Pasó los labios por el rostro pálido del más pequeño y canturreo, la parca soltó una risa amortiguada por sus labios.

-Sí, me encantaría comerte ahora, mi amor – Confeso con una voz que logro hacer temblar al otro, quizás emocionado-

Sin embargo, la Parca murmuro una risa, y se aferró al hombro del otro.

-…Vadim..

-¿Qué pasa? –Pregunto el ser, ahora descolocado –

-….Creo alguien está jugando con mis pies… -

-¿Con que…

Julián logro arquearse, y emitió un gritillo de sorpresa, lanzó un improperio, cuando Canela le mordisqueó los dedos de los pies. Vadim se levantó un poco para ver lo que estaba pasando. El sabe que Julián no quería patear al animal y lo agradecía.

-…Ya, ya, Canela, deja eso –

Vadim lo tomo, y fue hacia la puerta. La abrió y dejo Canela afuera. No falto mucho para que Cala, Cacao y Cosaco se acercaran a Julián. Cuando Vadim subió a la cama; miro la imagen de Julián, tres gatos en su regazo, su cama llena de esos tiernos animales, y rodeado de ellos a lo largo y ancho de su habitación –

-Vadim… -Sintió como la parca le tomaba de la mano, se ven, Julián le sonríe y sus ojos se achinan cuando lo hace – Saquemos a los niños primero ¿sí?

Vadim llegó a sonreír por aquel término. Se besaron por largo tiempo antes de separarse. Vadim hizo un especie de puchero, el realmente quería hacerlo allí, ahora. Sacar a los niños tomaría mucho tiempo….

-Los niños están viendo…-

Vadim sonrió y se comenzó a reír.

-Los niños van a salir, porque sus papás están haciéndoles sentir incómodos.-

Julián no estaba muy convencido pero cuando Vadim comenzó a besarlo de nuevo no puedo evitar corresponderle, dispuesto, mas con los ojos cerrados no se percató que poco a poco se comenzaban a quedar solos en la habitación.

Solos.

Se esperaba que el verano terminará y llega el otoño. Pasar un otoño con Julián sería divertido, alegre, y así se prepararía para el invierno.

El invierno.

Tal vez en ese invierno, no sentiría ni la soledad, ni frío.

Vadim ya tenía su primavera.


Tengo pensado hacer una secuela, aun no lo se, y si la hago, será más corta. Ademas de que estoy haciendo una historia Original con base en este Fic, se llama THE UNKNOWN, aun esta en proceso, pero se desarrolla luego de este fic y la secuela que pienso hacer. Muchas gracias por leer.

Terminado, 23.02.2016