Disclaimer: Los personajes de la película Maléfica no me pertenecen...PERO OJALÁ! Y no hago esto para sacar dinero.


Old married Couple

Capítulo 3

Maléfica soñaba por las noches. Mientras dormía, en lo alto de su árbol, y semiprotegida en su nido, soñaba. Miles de sueños habían acudido a su cabeza en los últimos años. De magia, y de hadas bailando. De días de sol resplandeciente sobre las ciénagas, como había visto tiempo atrás. De noches frescas de verano, donde la oscuridad no significaba terror, si no belleza.

Pero esos eran pocos de sus sueños. La mayoría eran pesadillas.

Fuego, y sangre de los hombres. Fuego y metal derritiéndose, y encerrándola. Soñaba con alas metálicas, que abrasaban su espalda, sus brazos, y despues a ella misma.

Muchas veces hablaba en sueños. Se revolvía inquieta en su nido, encogiéndose para protegerse de la soledad de la que era víctima.

Diaval observaba todo aquello desde su propia rama, y se le partía el alma. Su ama no merecía el trato que le habían dado. Ella merecía toda la belleza del mundo. Merecía a alguien que le devolviera su libertad, que la colmara de favores, y curase el corazón que aquel demonio de Rey había destrozado.

Él estaba dispuesto a hacer todo eso, si su ama se lo permitiera. La devoción que sentía hacia Maléfica había ido incrementando con los años, y su mayor deseo era poder abrazarla en su forma humana, y ser el silenciador de sus sollozos nocturnos, que llenaban las ciénagas de tristeza y melancolía.

Fue curioso, cómo pasó de dormir en su rama, a que Maléfica le diera permiso para que ambos durmieran en el nido.

Fue en una noche de primavera, cuando el viento aun era frío, y las flores estaban en esa época de lento despertar.

Como cada noche en la última semana, Maléfica sufría de una pesadilla que atormentaba su descanso, y Diaval, su fiel servidor, la vigilaba.

Esta noche en particular, Diaval descansaba en su forma humana, pues había tenido que patrullar los campos cercanos y hacerse pasar por campesino para hablar con algunos aldeanos. Había vuleto tarde, cuando el sol ya se había puesto.

-Maldita sea...Me he clavado una astilla.- Musitó para si, mirándose la palma de la mano. Había tenido que trepar al árbol para poder alcanzar un lugar en el que descansar, puesto que, según su opinión, un cuervo no debería dormir en el suelo. Era deshonroso, y podrían pasar perros que lo cazasen.

Estaba sacándose el pedacito de madera de ella, cuando un sonido bajo él lo distrajo. Un gemido lastimero, incómodo, y que puso sus oidos alerta. Estiró la cabeza para ver quien era el causante, aunque había reconocido el gemido en parte. Tal como predijo su intuición, Maléfica sufría de nuevo una de sus pesadillas.

"Mi pobre ama..." Pensó Diaval, observando tristemente el rostro de Maléfica contraerse, debido al tormento de su sueño "Ojalá pudiera hacer algo para confortarla..."

Diaval había visitado varios entierros en sus incursiones como humano a las villas que pertenecían al reino de Stephan, y le fascinaban las muestras de afecto y comfort que se daban los humanos entre si, rodeando a la persona afectada con los brazos. Lo comparaba a la protección de un polluelo con las alas. Solo que no eran pájaros...Ni había polluelos por ninguna parte.

Se preguntó si la misma acción causaría confort en Maléfica.

Pero eso estaría fuera de lugar...No. Diaval, mejor quédate aquí. Quieto. Si se despertase y te viera en esa posición pensaría que quieres secuestrarla!

El suspiro de su ama al darse la vuelta sobre si misma hizo que desechara rápidamente esos pensamientos, y bajase de la rama tan rápido como sus torpes pies humanos le permitían.

Se acercó al nido en silencio, despacio, tratando de no sobresaltar al hada, que parecía haberse quedado quieta por fin, aunque se notaban los restos de su tristeza en su rostro. Marcas de lágrimas surcaban sus mejillas, y sus labios estaban entreabiertos. Diaval se quedó mirando sus labios.

"Es tan bella..." Sonrió suavemente, y su mirada se enterneció. Despacio, posó una mano en la mejilla de su ama, palpando la suavidad de su rostro. Era un tacto muy agradable. Se acercó un poco más, sin dejar de observarla.

-Mi ama...- Susurró.- Ojalá pudiera ser valiente...Y deciros lo que se esconde en mi corazón...Pero solo soy un pájaro tonto...¿Verdad?- Hablaba para ella y para si mismo.

Sus labios lo hipnotizaban, lo llamaban a gritos, pidiendo ser besados. Inconscientemente, Diaval empezó a inclinarse hacia ellos, deseando probarlos, deseando...

Maléfica despertó de su pesadilla con un grito, y se incorporó tan rápido, que ni siquiera vio al cuervo en su camino. Sus cabezas chocaron con un ruido seco.

-¡AU! - Diaval se llevó las manos a la frente, con los ojos apretados, y maldiciendo.

-¿Pero qué...?!- Maléfica giró la cabeza, dándole de nuevo, esta vez con los cuernos.

-¡UGH!- Esta se llevó otra mano al nuevo lugar golpeado -Ay, ay, ¡Demonios!- Al echarse hacia atrás, ya no había rama en la que apoyarse, y, perdiendo el equilibrio, cayó del árbol. -¡Aaaaah!- Se escuchó al medio cuervo gritar, justo antes de chocar contra el suelo.

-¡Diaval!- Maléfica se asomó, alarmada al ver a su sirviente caer, y confusa, ya que él no debería estar allí a esas horas.

Un quejido le llegó desde el suelo. Ella se apresuró a bajar del árbol y correr a su lado.

-¡Por todos los...¿Qué hacías en mi nido?

-Estoy bien, ama...Me abruma vuestra...Preocupación- Pronunció Diaval con sarcasmo, tratando de moverse.

-Si puedes bromear, entonces es que no debo preocuparme.- Respondió ella, ayudándole a levantarse.

-Ya, ya...Muchísimas gracias. La próxima vez no me preocuparé yo de vuestras pesadillas.- Diaval se guardó una parte del relato para si mismo. Además, no le estaba mintiendo...¿Verdad?

- Ese chichón que te va a salir te recordará el mantenerte alejado.- Maléfica señaló su frente, que se estaba poniendo roja del golpe con ella.

- Solo espero que a vos os salga otro igual.- Gruñó el cuervo, apoyándose contra un árbol, y hablando para si mismo. -"Gracias por velar mi sueño, Diaval. Voy a premiarte con un CABEZAZO, y una cornada"-

-No tienes gracia.- Bufó Maléfica, cruzándose de brazos. -Venga, sube al nido. Voy a buscar algo frío para que se te baje la inflamación.

-No, estoy muy bien aquí. Gracias.- Era un cabezota.

-No me dejas otra opción entonces.- Maléfica alzó los dedos.- Arriba.- Pronunció, y Diaval flotó, aun cruzado de brazos y enfurruñado, hasta el nido, donde se mantuvo, gruñendo para si mismo.

Maléfica invocó agua del río, y la congeló en sus manos. La envolvió en una gran hoja, y trepó de nuevo al árbol. Diaval seguía allí, de brazos cruzados y con el ceño fruncido.

-No me mires así. Te lo has ganado.- Dijo ella , sentándose a su lado y alzando la mano en la que tenía la gran hoja con hielo. Diaval arrugó la nariz.

-No te cuesta nada admitir que ha sido sin querer, sabes?- El medio cuervo se sujetó la hoja fría contra la frente, y emitió un siseo de dolor. Maléfica mientras, se dedicó a mirar la noche.

-¿Tanto se nota?- Preguntó ella después de un rato. Diaval la miró de reojo, y asintió con la cabeza.

-Todos los habitantes de las ciénagas se preocupan cuando te oyen.- Confesó. Maléfica apoyó el codo en el borde del nido, y la cabeza en la mano, con gesto pensativo.

-No es de su incumbencia.

-Maléfica! ¿Cómo puedes...- Se vio interrumpido por la frase "En un pájaro", y con un destello de luz dorada, sus palabras quedaron convertidas en graznidos. Miró a Maléfica, enfadado, pero esta se limitó a ignorarlo, y a contemplar la noche de nuevo, acariciando sus plumas. Diaval negó con la cabeza, dándolo por imposible, y se hizo un ovillo junto a su ama, dejando que esta pasara los dedos por su plumaje.

Si eso era lo que la tranquilizaba, entonces él estaría dispuesto a hacerlo encantado.


Continuará.

Uff! Que largo me ha quedado esta vez. Aun así espero que os guste.

Muchas gracias por las reviews, sois un cielo :)