Capítulo 8

Dos días más tarde Seiya ya estaba descansado y Shun, Shiryu, Hyoga ya estaban repuestos al 100% y muy molestos por no haber podido ayudar a Seiya con Rhae.

Los pusieron al tanto y estaban muy preocupados por el tremendo poder que el nuevo enemigo tenía. Tanto el Patriarca como Saori, habían decidido que ni Seiya ni Saori estuvieran nunca solos. Rhae había expresado su interés solo en él, pero no podían confiar en ella. Aun no sabían de lo que era capaz o siquiera tenían la certeza de quien era. Los cinco caballeros de bronce estarían juntos en todo momento junto a Saori, o en su defecto, Seiya saldría con alguno de ellos en caso necesario. Seiya seguía un poco inquieto.

No había tenido la oportunidad de avisarle a Elaine que estaba en peligro y eso lo tenía estresado. Desgraciadamente también se había decidido que nadie saldría del Santuario hasta nuevo aviso y eso lo incluía a él. Solo rezaba porque mientras él estuviera enclaustrado Rhae no le hiciera una visita a Elaine.

Saori mientras tanto se había distraído ayudando a Tatsumi a empacar todo lo que había comprado en esas semanas de locura. Muy pronto habría un bazar de caridad que cada anio la fundación Kido organizaba junto a las familias más poderosas de Europa, y se reunirían esta vez en Atenas, en un parque en el centro de la ciudad, y había decidido donar todas sus compras, pues la mayoría ya no podía regresarlas a las tiendas. Esperaba poder reivindicarse con eso. Además, cada vez que veía tan minúsculas prendas, se avergonzaba por su atrevimiento y se preguntaba qué tan poderosa era la tal Rhae como para hacerla olvidar su pudor.

Era medio día, y Saori se estaba preparando para un evento que tenía en Atenas. Mando llamar a sus cinco de bronce favoritos. Llegaron ante su presencia entre risas y bromas. A Saori les gustaba verlos alegres. Rhae no se había presentado y nadie sentía su cosmos en esa dimensión. Eran dos días de estar respirando tranquilos.

- Chicos, los he mandado llamar porque hoy en la noche tengo un evento social al que no puedo ni quiero dejar de asistir. Quiero que ustedes cinco me acompañen como hijos adoptivos de la familia Kido. Es de etiqueta, así que vayan a comprarse algún traje y cárguenlo a la cuenta de la fundación.

Los cinco chicos lanzaron gritos y exclamaciones de alegría. Ya estaban un poco aburridos ahí en el Santuario así que sin chistar se lanzaron los cinco a comprar lo requerido en Rodorio.

Los cinco iban en sus motocicletas y los que iban hasta atrás eran Ikki y Seiya. Ikki sabiendo lo loco que Seiya era y que su hermano siempre prefería la compañía de Hyoga y Shiryu, era el último de la fila. Prácticamente predijo cuando Seiya se desviaba hacia la casa de Shaina y simplemente lo siguió. No debía dejarlo solo. Los otros tres no se dieron cuenta y se siguieron de largo.

Llegaron en pocos minutos hasta el portón y tocaron el timbre. La conocida voz de Rosy el ama de llaves les contesto:

- Lo siento, las señoritas no se encuentran en casa.

Seiya e Ikki se miraron desilusionados:

- Podría indicarnos a donde fueron?

- Lo siento, no estoy autorizada a dar esa información

Seiya estaba furioso

- Y podría conseguir esa autorizacion?- intervino Ikki – Es de vida o muerte

- Permítame unos minutos. Veré que puedo hacer.

Seiya se paseaba por todos lados. Impaciente. Ikki solo lo miraba. Vaya que esa chica lo traía loco.

- Señor Seiya?

- Si! Si! Dígame donde están

- La señorita Aimé me dio permiso de darles cualquier información que pidan

- Donde están! Donde están!

- Su localizador me dice que están en el Jardín Nacional en Atenas

- Están solas? – pregunto Ikki

- No Señor. El Señor Brian y el Señor Frederick se encuentran con ellas.

- Sabe a qué hora regresaran?

- No Señor. Ni ellas mismas saben la hora .

Ikki se encogió de hombros.

- Hicimos lo que pudimos Seiya. Vamos a alcanzar a los demás y les hablamos a nuestro regreso o les dejamos recado. No podemos hacer nada por el momento.

Seiya asintió resignado.

- Está bien, vámonos… Pero quien serán Brian y Freddy?

- No sé, algún socio de negocios… Luego le preguntas. Vámonos!

Seiya se sentía frustrado. Si… ojala sean solo sus socios….

En el Jardín Nacional se encontraban paseando divertidos Aimé, Shaina, Brian y Frederick. Estaban riendo y pasando un día increíble. Las chicas no podían disimular la felicidad que las embargaba y los chicos tampoco la sensación de orgullo de tenerlas junto a ellas. Paseaban entre los jardines y las fuentes jugando como chiquillos.

Desde que habían llegado hacia 3 días, toda la casa estaba llena de amor y de risas. Shaina les había asignado dos habitaciones bastante alejadas de las de ellas, no por otra cosa sino para poner orden y se porque se vería mal ante James y Rosy que no fuera de otro modo. Shaina ni siquiera había besado aun a Freddy, y no por falta de ganas, ya que ese chico se había ganado su corazón a pulso, sino porque no tenía la menor idea de la reacción de el al saber que nunca la habían besado. Él era muy paciente y comprensivo y la trataba como una reina. Karl le había dicho todo lo que sabía de ella y el entendía todo el trauma de su pasado amor así que no quería presionarla. Además, por como lo recibía cada que se veían, sabía que estaba ganando esa batalla.

- Chicas chicas, denme un respiro por favor – Gritaba Brian mientras las chicas lo tenían en el piso tirado haciéndole cosquillas

- No te dejaremos en paz hasta que nos digas a donde iremos en la noche – dijo Shaina siguiendo con la terapia

- Bastaaaaaaa! Si les digo pero ya por favor! – Decía Brian mientras las dos chicas se incorporaban – Son muy malas. Me estoy haciendo viejo y ya no aguanto tanto.

- Jajaja Vamos, ya no aguantas nada amigo! – Dijo Freddy mientras lo ayudaba a levantarse

- Condenadas chiquillas – Dijo Brian mientras echaba a correr persiguiendo a Aimé y alcanzándola por detrás – De no ser que las quiero tanto, las agarraba a nalgadas por traviesas

Un brillo especial en los ojos de Aimé apareció mientras se volteaba y rodeaba el cuello de Brian.

- Entonces me voy a portar… muy… muy…. Mal

Se fundieron en un súper pasional beso hasta que estaba subiendo tanto de tono que Freddy al ver lo sonrojada que estaba Shaina de verlos, les dijo:

- Ejem Ejem, se nos va a hacer tarde!

- Que aguafiestas eres – dijo Brian soltando con dificultad a Aimé

- Aun no nos dicen a donde iremos – Dijo Shaina

- Iremos a la inauguración del Salón de Baile Almack's Greece.

- De verdad? Creí que solo era con invitación! Dicen que es un salón muy exclusivo!

- Así es. Ni me pregunten como conseguí los boletos. Es hoy a las 8 pm

- Pero no tenemos nada para ponernos!

- Que les parece si nos vamos todos de compras y de ahí directamente al salón? Yo invito

- Siiiiiiiiiii! Tu si sabes Brian como llegarle al corazón de una mujer – Dijo Shaina

- Vamos al centro comercial del lado norte. Ahí hay muchas tiendas súper exclusivas y además esta Paul el peinador – Dijo Aimé

- Tienen tienda de smoking ahí? – Pregunto Freddy

- Creo que si Brian – contesto Shaina – Esta en la zona más exclusiva, donde viven los empresarios importantes así que supongo que sí.

- Más vale que así sea, no podemos presentarnos como unos andrajosos – dijo riendo Brian

Llegaron al centro comercial y decidieron separarse, pues las chicas tenían que ir al salón de belleza a peinado y maquillaje y después a la tienda de trajes de fiesta. Los chicos también entraron a la barbería antes de ir a la tienda de smokings. Quedaron de reunirse en dos horas en la entrada del estacionamiento, para de ahí dirigirse directamente a la inauguración.

Unos minutos antes de las ocho, ya la alfombra roja estaba recibiendo a mucha gente importante local, estrellas de cine, empresarios, todos vestidos con la mayor elegancia. La gente normal que no podía entrar había hecho una multitud para tomar fotos y pedir autógrafos. Los invitados llegaban en limusinas o autos de lujo de todos los tamaños imaginables.

De repente entre tanto lujo, un pequeño mustang rojo descapotable de cuatro plazas se estaciono frente a la entrada. Todos alrededor estaban a la expectativa. Del asiento trasero, una muchacha rubia parecida a una princesa bajaba con delicadeza mientras su pareja, otro elegante chico alto y rubio le abría la puerta y la ayudaba a bajar. Todos se habían quedado mudos.

Detrás de ellos, Otra pareja igual de espectacular pero con cabello oscuro les seguían. Hasta entonces, ninguna de las invitadas se acercaba siquiera a la hermosura de las muchachas y el porte de los muchachos. La hermosa rubia estaba vestida de rosa baby, un color extraño para un vestido de noche en ese tipo de eventos, con muchos volantes y falda con vuelo, y el talle, había sido ajustado sobre su cuerpo perfecto por lo que el raso de satín del que estaba hecho se le marcaba a la perfección en sus curvas, su cabello lo llevaba suelto y ondulado con solo un mono rosa sujetándolo en media cola y un maquillaje que reflejaba lo joven que era. La chica del cabello castaño rojizo, había elegido un vestido similar en estilo pero color rojo fresa, con la diferencia que los vuelos de la falda eran plisadas, el torso también era plisado y era tipo halter de un solo hombro, donde había un prendedor de corsage de orquídea. El cabello suelto, parecía rojo con las luces del restaurante y su maquillaje era un poco más sofisticado. Los chicos también Estaban muy elegantes con el esmoquin tan perfectamente ajustado que ni una arruga se le hacía ni en el saco ni los pantalones.

El Dueño del establecimiento en persona recibía a los invitados. El color de las invitaciones le decía la importancia de los invitados.

Cuando le llegó el turno a Brian de extender la invitación, El Señor Standish se había quedado boca abierto. Ni siquiera se fijó en la invitación. Si. Esas chicas eran las que deberían estar en el lugar de honor. No sabía quiénes eran o de dónde venían, pero su belleza haría que el salón brillara mucho más.

Los coloco en el reservado principal en el medio del salón, desde donde se podía escuchar la orquesta sin necesidad de quedarse sordos y donde podían hablar. Y para cuando quisieran más privacidad, había un segundo piso con su propia pista de baile y salida trasera. Estaba diseñado especialmente para personas importantes o famosas que les gustaba la privacidad pero al mismo tiempo mezclándose con los demás.

- Como conseguiste los boletos Brian – pregunto Shaina sorprendida – No creo que la invitación que teníamos fuera la VIP

- No querida, no lo era, pero teniendo unas princesitas a nuestro lado era lo menos que podían hacer no crees?

- Jajaja Cariño, a poco no se ha vuelto muy barbero mi amigo? – Dijo Freddy – Porque no le dices la verdad que simplemente te los encontraste y por esa razón alguien no va a poder venir?

- Cállate! Me hechas a perder la velada – Dijo Brian haciendo un mohín de disgusto – Eso no tenían que saberlo

- Vamos mi amor, tú sabes que como los hayas conseguido no importa. Igual todos aquí en la mesa te queremos y agradecemos el gesto, y los vestidos, y el peinado….

- Mejor cambiemos de tema – Dijo Shaina – Reconocen a alguien?

Los tres voltearon a ver. Aun había muchas mesas vacías. El mesero traía una botella de champagne y detrás de ellos algunos entremeses con caviar y pate de foi gras.

- Vaya! Todo esto esta delicioso - dijo Aimé - Voy a engordar con todo esto!

- Hum! Pues no te vendrían mal unos kilos de más, estas aún muy delgada – dijo Shaina con un poco de celos.

- Cariño, no estés celosa, tu cuerpo es per-fec-to. – Dijo Freddy con fuego en la mirada

Shaina solo se sonrojo y le lanzo una tímida sonrisa.

Debido a que habían comido en abundancia por la tarde, decidieron no cenar y pedir agua mineral para Shaina, quien no pudo ser convencida de dejar su vida abstemia. Eso les dio la oportunidad de platicar hasta que la orquesta comenzó a tocar un suave vals de Strauss.

Los chicos las sacaron a bailar muy caballerosamente. Shaina le guiño el ojo a Brian agradeciéndole que dentro de las lecciones tediosas que recibió de él, antes de ser enviada con sus padres , estuviera el baile.

- Brian – susurro Aimé mientras se dirigía a la pista de baile del brazo de su novio – O hace mucho que no bailo y ya no recuerdo como se baila, o en serio jamás he bailado un vals.

Brian recordó que de hecho, así era como se habían conocido. En la fiesta en honor al ascenso del Coronel Donald Hayese, su padre, cuando aún era muy joven, el la había ensenado a bailar.

- Princesa, solo piensa que estas patinando en compás de 4x4. Yo te guio y tú solo necesitas verme a los ojos y sonreír.

Aimé sonrió y volteo a ver la posición que Shaina y Freddy tenían para imitarlos. Brian la tomo de la cintura con firmeza y la acerco con pasión hacia él, haciendo que ella tuviera que ponerse de puntillas y lo mirara fijamente. Había sido siempre tan apasionado?

Flashback

Lisa aún se encontraba en el hospital Memorial en Nueva York. No recordaba nada, pero desde que había despertado, tanto esta hermosa chica rubia que decía llamarse Shaina como el apuesto chico llamado Brian se habían quedado a su lado. Se turnaban para platicarle lo que había acontecido desde su accidente. Ella lo comprendía, pero nada le sonaba familiar.

Los médicos no le habían dado muchas esperanzas de recuperarla y le habían recomendado que retomara su vida normal cerca del mar para que no tuviera más complicaciones.

Cuando le tocaba el turno a Brian de estar con ella, él le daba muchos detalles de lo que le gustaba, de lo que no, de lo que conocía, de lo que sabía, y no se separaba de su lado más que para ir a dormir por órdenes de la enfermera y cada vez que él le agarraba la mano o le besaba la frente, ella se estremecía con un sentimiento que al principio la asustaba ya que para ella él era un desconocido, pero después poco a poco se fue acostumbrando e incluso anhelándolo. No cabía duda que él la amaba y que los sentimientos habían sido mutuos hasta antes de su accidente. El que ella no lo recordara, no quería decir que su cabeza, su corazón y su cuerpo no clamaran a gritos que ella tenía profundo amor por él. Mas ella quería estar segura que no eran solo alucinaciones suyas.

Un día en el que él estaba platicándole lo que había acontecido en su camino al hospital, ella le dijo:

- Brian? Bésame.

- Pero, estas segura que no te hare daño? No quiero lastimarte

Lisa lo miro directamente a los ojos. Esos ojos con los que podía hacer que el hiciera lo que ella quisiera.

- Quiero comprobar algo. Bésame por favor.

Brian la miro con ternura, se acercó lentamente y le dio un suave beso en los labios. Lisa, al sentir los suaves y cálidos labios de Brian se había derretido. Él tampoco pudo contenerse y su beso se volvió más y más posesivo hasta que Lisa creyó que estaba en el cielo.

Cualquier duda que tenía de que aquel era el hombre al que ella amaba con tanta pasión como el a ella se alejaron con la brisa.

Fin del Flashback

Unos acordes bastaron para que Aimé pudiera bailar al mismo ritmo que Brian. Ambas parejas hacían todo un espectáculo. Bailaban al puro estilo vienes, y con esos atuendos y su belleza, las demás parejas no se atrevían a pisar la pista de baile, y algunos incluso creían que era parte del espectáculo proporcionado por el local. Bailaron dos o tres piezas antes que el dueño del local tuviera que regresar a la entrada a recibir unos VIP.

- Señorita Kido, que placer es tenerla aquí en este humilde establecimiento – dijo mientras le hacia una reverencia – tengo su mesa lista para 6 personas verdad?

- Gracias por la bienvenida Sr. Standish, mi abuelo estaría muy orgulloso de usted. Siempre creyó que llegaría muy lejos.

- Me halaga Señorita. Pase por aquí. Le mostrare el camino.

Los dirigió a una mesa cerca de la pista de baile. Desde ahí podía verse toda la pista de baile y la orquesta.

Los meseros se apresuraron a atender sus necesidades y Saori vio que había un espectáculo de baile en la pista, por lo que no le presto la mayor atención. Saludaba con la mano o con pequeños gestos a conocidos en otras mesas. Ella había quedado en el medio de la mesa, con Seiya, Ikki y Shun de un lado y Shiryu y Hyoga del otro. Iba a decirle algo a Seiya cuando lo vio que estaba muy entretenido viendo a las parejas que estaban bailando y no les quitaba la mirada de encima. Codeo incluso a Ikki para que también prestara atención a lo mismo que él. Seiya había palidecido e Ikki puesto cara de fastidio. Ninguno de los dos dijo ni una sola palabra.

Al terminar esa pieza, la orquesta decidió darse un descanso y las parejas regresaban sonrientes entre los aplausos de los comensales hacia su mesa. Habían terminado del lado contrario de su mesa por lo que tenían que pasar forzosamente frente a la mesa de Saori, quien platicando con Shiryu no las vio, pero Seiya no le quitaba la mirada a Shaina y su cosmos se estaba encendiendo. Ella lo sintió y del susto casi trastabilla y se hubiera notado de no ser que Freddy la sostuvo firmemente de la cintura. Freddy la vio de reojo y su mandíbula se tornó dura.

- Te sucede algo amor? – susurro

- No es nada – Dijo Shaina bajando la mirada avergonzada

Llegaron a su mesa donde ya Aimé y Brian se encontraban riendo absortos en ellos mismos.

Freddy la ayudo a acomodar su silla, le tomo sus manos y vio que ella eludía su mirada.

- Esta aquí verdad? La persona con la que estoy compitiendo esta en este mismo salón.

Shaina se sorprendió con la pregunta. No creía que Freddy fuera tan perspicaz. Solo asintió con la cabeza.

Las facciones de Freddy se suavizaron. Beso sus manos y le tomo con cariño su cara.

- Él no sabe quién eres en realidad. Para el, tú ya estas muerta. Yo estoy contigo ahora y te amo.

- Tienes razón! – contesto Shaina con la cara iluminada – Soy Elaine Wick, una persona completamente diferente que no tiene nada que ver con él. Te prometo que de ahora en adelante ya no me afectara en lo más mínimo.

Sin quitar sus manos de su cara, Freddy fue acercándose lentamente hacia Shaina hasta que sus labios rozaron suavemente los suyos. Fue un beso tierno, lleno de amor y dulzura y para Shaina, que era su primer beso, fue simplemente perfecto. No sabía que todo su cuerpo pudiera vibrar con ese simple contacto.

Cuando Freddy por fin la soltó, la mujer que estaba frente a él se había transformado completamente en alguien aún más bello si acaso era posible. Sus ojos verdes brillaban con tonos dorados, sus mejillas se habían encendido, su sonrisa era aún más hermosa… y sus labios… pedían a gritos ser besados de nuevo.

Iba a hacerlo cuando Aimé se percató de su presencia y les pregunto:

- Freddy, Brian, como aprendieron a bailar así? Mis pies casi no tocaban el suelo!

- Yo siempre he bailado así, pero tuve que ensenar a bailar a Freddy. Soy buen maestro verdad? – Guiñó un ojo Brian

- Eres un mentiroso! Me pusiste de tarea ver todas esas películas de baile y me pusiste a bailar con una muñeca inflable! Era muy vergonzoso – Dijo Freddy cruzándose de brazos algo molesto

- Además princesa, tu casi no pesas… que no estas comiendo bien?

Aimé iba a contestar y la orquesta comenzó a tocar de nuevo. Esta vez era un ritmo lento, romántico, ideal para parejas. Se levantó de la mesa y saco a bailar a Brian. Ella parecía nunca tener suficiente tiempo en brazos de su amado.

Freddy también hizo lo suyo. Le extendió la mano a Shaina para llevarla a la pista de baile. Ninguno de los dos podía despegar la mirada del otro. Freddy y la acerco a su cuerpo para bailar con ella. Ese estúpido que no la supo valorar cuando tuvo la oportunidad se arrepentiría de haberla hecho sufrir. Por su parte Shaina recostó su cabeza en el hombro de Freddy y cerró los ojos. No quería que esa pieza se acabara nunca. Eso que había sentido cuando Freddy la beso, la había desarmado por completo. Nada le importaba ya. Ni Seiya que la veía furioso, ni la venganza de Karl, ni lo que le pasaría si la descubrían… Todo eso pasaba a un último plano si lo comparaba con su deseo de estar sintiendo esa calidez, esa paz… ese…

- Caballero, me permite bailar con la Señorita? – Dijo Seiya a Freddy

Shaina le suplico con los ojos que no se fuera, que no la dejara sola con él, aunque de antemano sabia que por educación Freddy no se iba a rehusar. Con una sonrisa de Freddy a Shaina, le dijo que la estaba poniendo a prueba. Shaina entonces consintió.

- Desde luego. Solo regrésemela entera – Dijo Freddy mientras se dirigía a la mesa.

Shaina no tuvo opción más que de bailar con Seiya. Aunque el sujetaba suavemente su cintura, trataba de mantenerse lo más alejada posible, mientras con su mirada veía a todas las demás parejas. No quería hacer contacto visual.

- Me permite decirle que sin lugar a dudas está usted especialmente hermosa esta noche.

- Gracias Seiya, es usted muy amable – Dijo Shaina indiferente. La única opinión que por el momento le importaba era la de Freddy (Desde cuando?)

- Fui a buscarla a su casa a medio día, pero me informaron que no estaban

- Si, lo sé. Rosy le hablo a Aimé. No nos hemos parado por ahí en todo el día.

- Y veo que han estado muy bien acompañadas – dijo Seiya con un tono que Shaina creyó llevaban un dejo de celos.

- Y para que necesitaba verme Seiya? Que era tan importante? – Dijo tratando de cambiar el tema a uno menos peligroso

- Para advertirle que está usted en peligro. Rhae amenazo con vengarse de la muerte de Shaina y la ve a usted como principal responsable.

- Bueno, muchas gracias por la advertencia, pero en mi casa estaré bien protegida…

- Cree que con sus sistemas de vigilancia y armas estará bien cuidada? – Dijo Seiya alzando la voz en su desesperación. – Vio que Shaina lo veía enojada – Perdón, no debí alterarme.

- Seiya, Agradezco su preocupación por mi seguridad, pero es algo de lo que yo me ocupare en su momento y a usted no debe importarle.

Hubo un enfrentamiento de miradas. Seiya se quedó pensando… Esa mirada de odio yo la he visto antes….

En ese momento la música termino y Seiya la escolto a su mesa.

Shaina se colocó junto a Freddy.

- Freddy, Brian, les presento a uno de nuestros vecinos y famoso por ser un Caballero de Bronce a las ordenes de Saori Kido, Seiya. Seiya, Él es Brian, prometido de Aimé y Freddy – lo abrazo amorosamente – es mi... novio. – No se fijó en la mirada de triunfo de Freddy.

- Mucho gusto – dijo Seiya secamente dándoles la mano

- Aimé, me acompañas al tocador? – Dijo Shaina sonriendo satisfecha – Caballeros, si me disculpan…

Shaina tomo del brazo a Aimé y se fueron juntas riéndose.

- Seiya, siéntese a tomar una copa de champaña con nosotros. Ya nos dejaron solos. – Dijo Brian

- Gracias, será un placer – dijo desafiante Seiya viendo a Freddy

El mesero a una señal de Freddy, trajo una copa limpia y le sirvió de la champaña fría dándosela a Seiya.

- Así que usted es el famoso Seiya – Dijo Brian

- (Famoso?) Uhh no se quien le ha hablado de mi – contesto Seiya sorprendido

- Hay pocas cosas que nosotros dos no sepamos. No por estar lejos de ellas no las tenemos… digamos… vigiladas. Hemos visto cierto … interés de su amigo y usted por nuestras chicas.

- Nosotros nunca…

- Tranquilo… no les vamos a reclamar nada. – Interrumpió Freddy – Todo lo contrario.

- No entiendo….

- Sabemos que nuestras chicas son hermosas y habrá muchas personas tratando de importunarlas. Nosotras nos preocupamos mucho por ellas, ya que trabajamos muy duro para poder darles todas las comodidades que ellas y estamos muy lejos para protegerlas…

- Por tanto quisiéramos saber si a ustedes les interesaría el trabajo de cuidarlas mientras no estamos cerca. … Les pagaríamos por supuesto – Dijo Freddy dando la estocada final.

Seiya tenía los puños cerrados. Estaba a punto de golpear a Freddy por su impertinencia, pero vio que Saori estaba vigilándolo y las chicas ya estaban de regreso.

- Nosotros siempre las vamos a proteger, mas no porque nos paguen, sino porque … (ME GUSTA) …somos Caballeros y es nuestro deber. Y si me disculpan, mis compañeros me están esperando. Buenas Noches.

Se retiró de la mesa antes de que Shaina y Aimé llegaran a la mesa.

Llego junto a Ikki y Saori, quien lo miraba intrigada y preocupada. Su ceno estaba fruncido. Todos notaron que estaba molesto.

- Seiya, lograste averiguar algo? Hablaste con ella de lo que querías?

- Aparte de enterarme que están comprometidas, que su novio me humillara pidiéndome que sea su guarura y que ella me dijera que no me metiera en lo que no me importa….? – contesto Seiya con amargura.

- Que ella qué? – volteo hacia la mesa donde estaban los cuatro, pero todos habían desaparecido.