Disclaimer: Los personajes de la película Maléfica no me pertenecen...PERO OJALÁ! Y no hago esto para sacar dinero.


Old married Couple

Capítulo 4

-¡Desde el principio!

Diaval quería tirarse de los pelos, desesperado.

-¡No puedo hacerlo!

-¡Si que puedes!

-¡No puedo!

-¡Si puedes!

-¡No!

-¡Si!

-Aurora, ¡Basta!- Cortó finalmente el hombre cuervo, haciendo un tajante gesto con las manos. -Es imposible. No puedo hacerlo, asi que no lo haré.-

La expresión de la joven reina se transformó en una de tristeza.

-Pero...

-No hay "Peros", mi Reina.

-¿Una última vez? ¿Por mi?- Aurora estrelazó las manos, en un gesto de súplica, que mezclado con aquellos ojitos de corderito harían derretirse a cualquiera.

Que lista era, y que bien lo conocía. Diaval la quería, y la odiaba por aquello (No literalmente. Adoraba a Aurora, era como su polluelo. Pero en estos momentos la situación no dejaba espacio para el afecto paterno). Pasándose una mano por el pelo, Diaval suspiró, derrotado.

-Está bien...- Admitió, con voz cansada.

-¡Bien!- Aurora dio un saltito, con el que casi se le caen los cuernos de papel que ella misma había improvisado. Se los colocó con una mano, mientras que con la otra agarraba un palo de escoba, que simulaba el bastón que Maléfica portaba. Ya no le hacía falta, una vez recuperadas sus alas, pero era un objeto al que le había cogido afecto, y de vez en cuando lo llevaba consigo, como accesorio.

-Aurora, puedo hacerlo solo, no tienes por qué disfrazarte.-

-Bueno, así te meterás mejor en la situación, ¿No crees?- Aurora se remangó la túnica marrón, que en realidad eran unas cortinas a punto de ser tiradas debido a su vejez. Ella había decidido darles un último uso antes de deshecharlas. -Venga, imagina que soy Maléfica.- Aurora carraspeó, y puso su mejor cara de seriedad, imitando a su Madrina.

-Está bien, a ver...M-Mi señora...-Comenzó Diaval, dubitativo, sin saber como seguir.

-Dile algo bonito.- Susurró Aurora, torciendo la boca, como si fuera el apuntador solpándole al actor de teatro su siguiente frase.

-Vale, algo bonito...Eh..¡Ya se!- El rostro de Diaval se iluminó. - Mi ama, vuestros ojos son como gemas preciosas...- Aurora sonrió triunfal.-...Que arrancaría sin dudar para hacer mi nido con ellas.

Aurora se hizo daño a si misma al estrellar la cara contra sus manos.

-¡No puedes decirle eso!

-¡¿Por qué no?!

-¡Acabas de decirle que quieres arrancarle los ojos!

-¡Porque son como gemas preciosas!-Diaval aumentó el tono de voz, frustrado. Esto no asustó ni una pizca a Aurora, que alzó más la voz que él.

-¡Deberías aprender modales humanos!- le señaló acusándole.

-¡Y tú deberías aprender modales de cuervo!- La señaló también.

-Y los dos deberíais aprender a no gritar dentro del castillo.- Se les unió una tercera voz, firme pero calmada, desde el otro extremo del enorme salón.

Ambos contendientes de la pelea verbal se quedaron sin habla, y miraron lentamente a la persona que acababa de entrar en la estancia.

Maléfica se aproximó a ellos a paso lento, con la barbilla alzada en una expresión pétrea. Ni Diaval ni Aurora se atrevieron a moverse, y a Aurora se le cayeron definitivamente los cuernos de papel.

Al llegar a su altura, Maléfica miró respectivamente a Diaval, y a la Reina.

-Aurora. Despójate de esas cortinas, y ve a darte un baño.- Ordenó, vocalizando cada palabra con cuidado, y Aurora salió corriendo de allí dispuesta a frotarse con la esponja hasta quedar reluciente.

Una vez la Reina se hubo alejado por el pasillo, los ojos de Maléfica se clavaron en Diaval, que no se había atrevido a moverse.

-Diaval.

-M...Mi ama...-Contestó este con cuidado, dandole a entender a ella (y a si mismo)b que aun estaba vivo.

-Te agradezco el cumplido. Pero la próxima vez, procura no gritarlo mientras duermo arriba. La resonancia en este castillo hace que se escuche todo.- La voz de Maléfica no se alzó, ni por un instante, pero no fue eso lo que tranquilizó a Diaval.

Fue que mientras pronunciaba la frase, alzó la mano y acarició su lacio y oscuro cabello, como hacía con sus plumas cuando se transformaba en pájaro.

-No...No lo volveré a hacer.- Diaval no era consciente de la tonta sonrisa que llevaba colgada de los labios ahora. Amaba cuando Maléfica acariciaba cualquier parte de su ser.

-No puedo evitar preguntarme la finalidad de vuestro pequeño juego de rol.- El hada madrina alzó una ceja, expectante por saber la respuesta de su pareja.

-La verdad es que...Hoy se os veía decaída...Y Aurora quería...Queríamos hacer algo por animaros.

-Diaval. El trato.- Le recordó Maléfica, bajando finalmente la mano, separándola de él.

-Hoy se te veía decaída, y Aurora y yo pensábamos un modo en el que animarte.- Repitió la frase el hombre cuervo. Recibió por respuesta una sonrisa ladeada del hada Madrina.

-Ciertamente ambos lo habeis conseguido.- Les concedió, con un pequeño gesto de cabeza. La sonrisa de Diaval se hizo más amplia.

-Creo que podemos dar por concluida nuestra visita al castillo- Continuó Maléfica, mirando por el gran ventanal. El sol empezaba a ponerse. -Volvamos ya a las Ciénagas.-

-Si, mi señora.- Diaval hizo una pequeña reverencia, que Maléfica no le corrigió, y la siguió hacia el exterior del castillo, donde cambió su forma a la de pájaro, y ambos extendieron las alas para partir hacia su hogar.

Durante el vuelo, Maléfica pensó en la capacidad que tenía Diaval de hacerla sonreir cuando las sombras rondaban su corazón.

Aunque fuera con sus cumplidos de cuervo.


Continuará.

Esta pequeña historia ha sido inspirada por este post que encontré en tumblr.

post/91006735794/so-diaval-tries-to-court-maleficent-but-knows

"The Silver Trumpet" es una autora que también está aquí, en fanfiction, y sus fics Maleval son de lo mejorcito que os podeis encontrar. A mi me gustan mucho y la leo siempre que saca algo nuevo.

Gracias por leer, espero que os haya gustado.