Capítulo 9

Desaparecida en Accion

En el futuro

El General Rick Hunter, se encuentra en el puesto de mando del SDF-3 dando órdenes a sus controladoras de vuelo quienes lo miran con terror porque no parece estar de buen humor. Ha cambiado mucho desde aquel fatídico día en el que su ahora esposa la Almirante Elizabeth Hayese había desaparecido. Se había vuelto duro, fanático del trabajo donde se escudaba para no estar pensando en su amada Lisa. Se había retraído también de sus amigos. Ni Max ni Mirilla pudieron sacarlo de esa idea loca de terminar lo que Lisa había dejado pendiente. Después de varios meses incluso ya habían dejado de intentarlo. Tampoco nadie sabía a ciencia cierta lo que había pasado.

Habían salido de la ceremonia para dirigirse a su luna de miel. Iba a ser corta, pues como siempre, para Lisa primero era el deber. Regresaron felices, satisfechos y más enamorados que nunca si eso era posible. Mientras se cambiaba, de su traje se cayó una nota dirigida a él. Era de Lynn Min May! Su antigua novia. Le pedía que fuera a verla tan pronto pudiera pues había caído en depresión e intentaba suicidarse. Rick se excusó con Lisa pidiéndole que por favor lo relevara unos minutos con los técnicos del Dr. Lang en cuanto a la prueba del nuevo modelo VF-1 SuperValkiria . Ella había accedido y también había accedido a la petición del Equipo técnico del Dr. Lang de subirse para probarlo. Ella estaba familiarizándose con los nuevos controles cuando sucedió algo que nadie hubiera podido prever. Basura espacial choco con la nave de lado de babor haciendo que se desestabilizara por un momento de lado de la bahía de laboratorio, provocando de unos barriles con material de desecho que estaban siendo apilados para su reciclaje oprimiera el botón de abrir la esclusa de emergencia, quien a su vez, jalo hacia el espacio el Valkiria sin que nadie pudiera impedirlo. Debido a que el SDF3 acababa de entrar en warp, el Valkiria había quedado relegado a bastante distancia. Distancia más que suficiente para no ser localizado por los radares. Había perdido a dos hombres también por el mismo motivo, y no podía echarle la culpa a nadie. En cuanto pudieron volver a cerrar la puerta, se había notificado al puente por lo que pararon la nave lo antes posible, pero a la velocidad que traía tardo unos cuantos minutos. Al no poder localizar al General Hunter, el Coronel Max Sterling había dado la orden de sacar cuanto caza estuviera disponible para recuperar esa nave. Había un pánico generalizado entre la tripulación. Cuando una de las operadoras recibió la llamada del General Hunter buscando a su esposa, todo el puente había hecho un silencio sepulcral. Quien sería la persona encargada de darle la mala noticia al General? A partir de ahí, la pesadilla en la que el General estaba viviendo no tenía fin.

Por 7 días los caza varitech viajaban varios años luz y de regreso. La misma nave se había movido al punto original donde creía que había ocurrido el accidente. No había ni rastros de la nave. Hunter no perdía la esperanza. Dirigía el mismo a los escuadrones. Hubiera querido ir el mismo a buscarla pero como primer oficial, lo habían podido convencer de que en ausencia de Ella, él era el que estaba a cargo y no podía generar el caos en el medio de la nada.

Después de esos 7 días sin ninguna pista de su paradero, el protocolo indicaba que La Almirante Elizabeth Hayase había tenido que ser dada como D.E.A. y por tanto, la nave debería retomar su curso y su misión. Con todo el dolor en su alma, y el corazón roto, había nombrado al Coronel Maximiliano Sterling su primer oficial y se había enclaustrado en su habitación todo un día y toda una noche para temor de todos que pudiera hacer alguna tontería. Nadie entendía que se sentía culpable. Si él no hubiera ido a controlar a Min May, ella seguiría con vida, si no hubiera apagado el celular hubiera podido reaccionar a todos antes, si él hubiera…..

Cuando salió por fin de su habitación, su mirada se había tornada fría y dura, no sonreía. Su peinado y su uniforme habían cambiado. Había dado sus órdenes y relevado a Max en el puente. No toleraba el menor de los errores y le habían cambiado de asistente a un varón, pues ninguna mujer le toleraba más de una hora sin que se pusiera a llorar. Estando tan lejos de la tierra y siendo el la máxima autoridad, no había con quien pudieran quejarse.

Dirigió su nave hacia el planeta Tyrol decidido a terminar esa misión a nombre de su esposa. Todos los días rezaba por la posibilidad que alguna otra nave más cercana a la tierra encontrara a Lisa con vida. Que su nave hubiera sido remolcada a la tierra de alguna forma milagrosa.

Ya habían pasado algunos meses de eso. Se habían encontrado con muchas dificultades. Agujeros negros, gusanos espaciales, zentraedis, invids,… para lo cual se basaba en todo lo que había visto que hacia Lisa durante todos estos años para salir airoso.

Su asistente interrumpió sus pensamientos:

- General Hunter, la teniente Harrison de comunicaciones ha encontrado una señal con un mensaje para esta nave. Al parecer necesita dársela en persona en su oficina señor.

- Le dijo en relación a que era Cabo Reims?

- No señor. Dijo que usted debía verlo antes que nadie.

- Ok. Voy a mi oficina. Dígale a la teniente Harrison que vaya para allá. Avísele al Coronel Sterling que lo necesito al mismo tiempo. Estaré pendiente de cualquier cosa. No dejo a nadie más a cargo.

- Si Señor! – Dijo el Cabo Reims, ayudante del General Hunter haciendo una venia

El General se dirigió hacia su oficina refunfuñando. Qué carajo sería tan secreto que no podía recibirlo en el puente. Llego justo al mismo tiempo que tanto Max como la teniente Harrison llegaban.

Los hizo pasar. Se sentó en su impresionante asiento frente a su escritorio y le señalo a Max para que hiciera lo mismo. Max volteo a verlo. Acaso no le daría permiso a la teniente de hacer lo mismo? Desde cuándo se había vuelto tan… tan…

La teniente temblaba al extender la hoja con el mensaje. Esta vez no era por el miedo a la reacción de su superior, sino a sus propios sentimientos. Max al ver esto, se le adelanto a Rick en recibir el mensaje, le dio un rápido vistazo y pregunto.

- Teniente, de donde viene esta transmisión

- Acaba de llegar Coronel. Lo mandaron por Híper-inducción Laser, pero aun así estamos a miles de años luz de distancia, en lados opuestos de la galaxia. – Contesto la teniente – Viene de la nave de exploración Voltron.

- Max, dame ese reporte. – Ordeno Rick. Max lo ignoro.

- Para regresarles una respuesta un poco más rápida…

- Tendríamos que hacer algunas modificaciones a la antena y mandarles las instrucciones para hacer lo mismo Coronel. Tardaríamos unos cuantos días en tenerla lista.

- Max, te estoy dando una orden – Dijo Max subiendo el tono de su voz

- Gracias teniente. Retírese. Yo le entrego el mensaje al General. Y ni una palabra de este mensaje a nadie.

La teniente asintió con la cabeza y salió agradeciéndole a Max por quitarle la responsabilidad.

Rick llego y le arrebato el papel a Max medio furioso por ser ignorado y dándole una mirada de miedo.

Lo leyó atentamente una y otra vez para comprender exactamente lo que decía mientras se caía en su asiento y lo volteaba hacia el ventanal

- Lo siento mucho Rick

Silencio

- Porque no esperamos a comunicarnos con ellos en respuesta.

Silencio de nuevo.

- Quien es este Vicealmirante Granchester? Que tan confiable puede ser su información? – Dijo finalmente Rick después de unos minutos sin ninguna emoción.

- No conozco al Vicealmirante. Si es la nave que creo, estuvo perdida por muchos años. Cayeron en una especie de agujero de gusano que los transporto tan lejos de la tierra que no estuvieron presentes en la lluvia de la muerte. Llegaron a orbita algunos años después pero no descendieron a tierra. Mandaron cargueros abastecedores y regresaron a seguir sus investigaciones. Están como dijo la teniente del otro lado de la galaxia. – Dijo Max sorprendido por la poca reacción de su amigo ante la inminente noticia de la muerte confirmada de Lisa.

- Como podría haber llegado hasta allá el VF-1?

- Ellos también están en movimiento como nosotros Rick. Si de casualidad el VF-1 se topó con un agujero de gusano como a ellos, pudo haberlo acercado lo suficiente como dice el reporte.

- Max, necesito hablar personalmente con el Vicealmirante Granchester. Haz lo que sea necesario para que haya comunicación con video con la nave Voltron. Aquí tienes dos hojas en blanco con mi firma – Dijo entregándoselas – Llena los espacios y Haz que suceda. Debo regresar al puente.

- Pero Rick…

- Es una orden Coronel Sterling

- Si Coronel!

Rick salió de su oficina totalmente impasible con rumbo al puente.

Max lo siguió por pura precaución hasta que se quedó convencido que no haría una rabieta frente a la tripulación. Saco su celular y le marco a su esposa.

- Mirilla, mi amor, Podrías ir con el Dr. Lang y decirle que necesito verlo en mi oficina en una hora? También necesito que tú estés presente.

Presente

Serian cerca de las ocho de la mañana cuando sonó el teléfono en la habitación de Aimé.

- Dame por favor cinco minutos más – murmuro somnolienta

El teléfono timbraba más y más fuerte cada vez. Así había sido programado.

- Computadora… quién es? – murmuro algo fastidiada por no poder seguir durmiendo…

El teléfono seguía timbrando. La computadora no alcanzaba a registrar su voz a ese volumen.

- Arghhhhh! Alo?! – mientras se paraba sobre su cama con un poco de trabajo.

- Aimé? – una voz masculina del otro lado del auricular

- Quién es? Quien me despierta tan temprano?

- Lo siento! No sé qué hora es por allá. Soy Ryu. Recuerda? Me pidió que la llamara hoy?

- Ahhhh Ryu, como esta? – Se levantó completamente de la cama, reviso el despertador, se lamentó que fuera tan tarde, bueno… había valido la pena.

- Muy ansioso por lo que pueda usted decirme.

- Bueno… - Fue al baño, abrió la llave de la tina, programo la temperatura, le puso unas sales aromáticas de fresa para que se fuera disolviendo – Ya averigüe lo que quería saber. Que era donde estaba Cammy White, cierto?

- Si

- Ok – Fue hacia el closet, daba vueltas a su ropa… si para las ocho que eran Shaina no le había venido a gritar, eso quería decir que tenían el día libre – Se lo voy a decir, pero prométame por lo más sagrado que tenga que no le va a decir a nadie quien se lo dijo. Mi cabeza está en juego.

Ryu se quedó callado. Porque se estaba tardando tanto entre respuesta y respuesta? Lo estaba haciendo sufrir o qué?

- Prometido

- Está en Francia. En Paris para ser más exactos. Tiene su departamento en Place Vendome número 18 penthouse. Pero no se moleste en ir por el momento. Ella viene para acá.

- A Grecia?

- Claro! Tiene que estar con Shaina cierto?

- Muchas gracias por su ayuda Aimé. Le prometo enviarle toda una canasta de delicias francesas cuando llegue allá

- Jajaja no me tiente. El foi gras es mi debilidad y no puedo ni debo subir de peso. – Se escucho una carcajada del otro lado del teléfono

- Ustedes las mujeres siempre tan cuidadosas de su figura.

Entre risas colgaron el teléfono.

Aimé se dedicó a tomar un relajante baño de tina. De repente se acordó de algo. Salió de la tina, se envolvió en su suave bata blanca y corrió hacia la habitación que le habían asignado a Brian. Toco a la puerta y nadie le abrió. La abrió cuidadosamente y entro. Ya no había nadie. Solo una rosa roja con una pequeña notita que decía:

"Gracias por una noche inolvidable. Nunca olvides que te amo"

- Oh Brian… porque podemos estar juntos siempre? – pregunto mientras besaba la tarjeta olía la rosa.

Resignada regreso a terminar de cambiarse y bajar a desayunar.

Para cuando bajo, Rosy ya tenía la mesa puesta y Shaina desayunaba mientras leía su correspondencia.

- Buenos Días Aimé, como amaneciste. Pregunto sin levantar la cabeza de lo que estaba haciendo.

- Buenos días Shaina. Fue la mejor noche que he pasado en muuucho tiempo – Dijo con una enorme sonrisa que se le hizo muy sospechosa a Shaina.

- Qué bueno. Ahora que ya se fueron podremos seguir practicando. Solo que hoy no. Tengo unos negocios que atender. Espero no te importe

- Nop! Tengo muchas cosas para ponerme al corriente yo también y además quiero abrir mis regalos. A qué hora se fueron?

- Cuando llego Rosy a la 6, iban saliendo según me cuenta. Voy a extrañar a mi Freddy.

- Tu Freddy?

- MI Freddy. Creo que estoy enamorada jajaja

- En serio? Qué bueno! Freddy y tú hacen una pareja hermosísima.

Shaina se ruborizo pero casi al instante se puso a la defensiva.

- Ni creas que voy a bajar la guardia solo porque me adules.

Ambas rieron de buena gana y siguieron desayunando mientras recordaban la noche anterior.

Flashback

- Ya regresamos amor – dijo Aimé mientras Brian le ayudaba a sentarse y le daba un beso en la mano – Te extrañé

Aimé sonrió

- Solo me fui un minuto

- Y se me hizo eterno princesa.

- Creo que ya dimos un buen espectáculo- dijo Freddy viendo hacia la mesa de Saori – Porque no utilizamos el privado de arriba para poder disfrutar la música sin espectadores?

- Me parece bien. Vamos – dijo Shaina mientras le susurraba a Freddy al oído – Quiero repetir esa deliciosa experiencia toooooooooda la noche.

Freddy abrió los ojos. Acaso había oído bien? Tenía luz verde para besarla todo el tiempo que quisiera? Uso todo su autocontrol para no cargarla entre sus brazos y subir corriendo.

Después de unas horas habían decidido salir de ahí, satisfechos, enamorados, cansados, casi a las dos de la mañana y llegado a la casa poco después de las 3. Aun así, prepararon un café y siguieron platicando, haciendo planes. Aimé se quedó dormida en el sofá y Brian la había subido en sus brazos.

A verla tan profundamente dormida, no pudo evitar darle un beso en la frente y bajar a donde lo esperaban Shaina y Freddy. Trato de tardarse lo más posible, porque si algo le había ensenado Shaina esa noche, es que disfrutaba tanto de los besos de Freddy que se le hacía imposible separarse de él.

Obviamente hizo el mayor ruido posible para que ellos tuvieran tiempo de separarse.

Cuando entro, vio que no se había equivocado. Shaina tenía encendidas las mejillas y los ojos le brillaban mientras que Freddy estaba tratando de recobrar el aliento desde otro punto de la habitación.

- Chicos, me da gusto de verdad que hayan llegado a entenderse, pero por favor contrólense!

Los tres rieron.

- Shaina, digo Elaine, como van las cosas aquí. Has tenido algún problema con Lisa?

- Qué tipo de problema en específico deseas monitorear?

- Su memoria

- No. Hasta ahora no ha expresado nada que indique que ha recordado nada… excepto…

- Excepto que?

- A veces me dice Claudia. Quien es Claudia?

- Diantres! Claudia era su mejor amiga y confidente. Murió en acción hace algún tiempo. Si te está comenzando a comparar vas por buen camino, pero tampoco quiero que recuerde nada.

- Ahora entiendo. Y bueno, me puedes decir que debo hacer si se va más allá el recuerdo? Como esperas que lo maneje yo sola.

- Eso te lo contesto yo amor.- Dijo Freddy abrazándola por la espalda – Mañana que abran sus regalos, vas a ver un osito de peluche con una mochilita. Dentro de la mochilita tienes cinco frasquitos pequeños. Todos tienen la misma substancia. Si ella llegara a recordar de una forma brusca, puede venir con otros síntomas como dolor de cabeza, mareos, náuseas,… si esto sucede vierte cinco gotas en un vaso de agua. La hará tranquilizarse y hasta dormir, mientras los nanobots hacen su trabajo.

- Nanobots?

- Nunca le explicaste que hicimos con Lisa cuando llego a nosotros?

- Nunca me pregunto – Dijo Brian encogiéndose de hombros. Freddy solo movió la cabeza.

- Como voy a poder explicarle si tu no le dices todo

- A veces es mejor que no sepa todo – Dijo Brian con una mirada de advertencia

- Amor, cuando llego Lisa a nosotros ya no tenía memoria. Eso es verdad. Pero tampoco podía retener mucha información. Se le llama amnesia post-traumática. Le insertamos un pequeño chip del tamaño de un grano de arroz, para que mantuviera el mismo ritmo de vida su corteza cerebral, al mismo tiempo que libera un microgramo de cierto tipo de endorfinas para ayudar a su recuperación en general. Si el microchip comienza a deteriorarse o a fallar, será mucho más fácil que recuerde su memoria. Los nanobots son pequeños robots microscópicos que repararan la falla, regresando a Lisa al estado como se encontraba antes del episodio. – Freddy comenzó a reír cuando vio los ojos tan grandes que abría Shaina por la sorpresa de tanta información científica en tan poco tiempo – No te preocupes mi amor, para ella solo habrá sido un sueño. Ayúdala con eso.

- Solo si me das un beso tan embriagante como el primero – Dijo Shaina con coquetería mientras ofrecía sus carnosos labios entreabiertos a su novio.

- Hay no! Ustedes no tienen remedio –Había dicho Brian mientras salía de la sala donde estaban platicando y subía a su habitación a dormir unas horas antes de volver a Voltron.

Fin del Flashback

- Termine mi desayuno. Ya puedo abrir mis regalos? – Pregunto Aimé con carita de niña excitada por los regalos de navidad

- Jajaja Aimé, compórtate! Pareces una niña!

- Mmm… acaso tu no quieres abrir los regalos que te dio Freddy?

- Bueno, sí, pero me espero! Además no se dónde los pusieron Rosy y James. Y no voy a andar por la casa buscando en cada habitación. Ya te dije que tengo muchas cosas importantes que hacer.

- Yo los busco! – Dijo echándose a correr por todo el primer piso a una velocidad bastante aceptable para los estándares de Shaina.

Tardaría unos cinco o diez minutos en recorrer todas las habitaciones del ala este y cuando por fin los encontró en el saloncito del té, regreso corriendo para avisarle a Shaina.

- Anda! Vamos! No seas mala! Hay muchas cajas! Y muchas tienen tu nombre! Vamos anda!

A Shaina le divertía ver lo infantil que podía ser a veces.

- Está bien. Vamos. Pero solo un rato. Tengo mucho que hacer.

Aimé la tomo de la mano y la llevo hacia el salón.

Comenzaron a abrir las bolsas y cajas. Las Verdes eran de Shaina y las Rosas de Aimé.

Encontraron muñecos, chocolates, dulces, joyas, ropa, relojes, fotografías, libros… una que otra broma como un poster de cuerpo completo de Brian, o un espejo de mano con chip que cantaba you are beautiful de Christina Aguilera.

Pasaron muchos momentos alegres probándose todo lo que podían probarse, comiéndose los dulces o chocolates, presumiendo sus regalos y se les fue el tiempo.

Al final, solo quedaba una cajita morada de terciopelo morado.

Aimé volteo a ver a Shaina. Shaina sabia que ella preguntaba para quien era pues no había tarjeta ni era de su color característico. Shaina incito con la mirada a Aimé a abrirlo.

Lentamente, la abrió. En su interior, una pequeña tarjetita decía: "Me harías muy feliz, si volvieras a usarlo". Y entonces se fijó debajo de la tarjeta. Era un pequeño anillo de oro blanco con un diamante perfecto de dos quilates y un rubí de un cuarto de quilate a cada lado. Un anillo de compromiso. Aimé contuvo su respiración. Estaba segura que ese el anillo era el que ella usaba antes de su accidente y que mostraba al mundo su compromiso con Brian. Unas lágrimas de felicidad corrieron por sus mejillas. Shaina la miraba sumamente conmovida. Aimé tomo el anillo y lo puso en su dedo anular. Tan pronto como su anillo estaba en su dedo, de pronto todo cambio. Aimé veía en su cabeza un anillo diferente, un novio de cabello negro, no alcanzaba a enfocar su rostro y estaba en un lugar extraño. Su cabeza comenzó a doler y ahí mismo sobre la alfombra del salón, se desvaneció.