Disclaimer: Los personajes de la película Maléfica no me pertenecen...PERO OJALÁ! Y no hago esto para sacar dinero.


Old married Couple

Capítulo 6

Era un día de primavera normal en las ciénagas. Particularmente tranquilo, y soleado. La luz natural llenaba de color el paisaje, haciendo la hierba más verde, el agua más azul, y las flores más brillantes.

Recostada sobre una gran raiz que salía de la tierra, se encontraba Maléfica, protectora de las ciénagas, dejando que los rayos de sol calentasen su rostro, y que la brisa que provenía del río no dejase que el calor fuera excesivo. Todo estaba en equilibrio, el aire, el agua, el sol...En un delicado equilibrio, que hacía ese día tranquilo, y bueno para el espíritu.

-Mi ama.

Maléfica abrió un ojo. De pie junto a ella se encontraba Diaval, su más fiel compañero. Alzó una ceja, cuestionando silenciosamente el motivo de su llegada, a lo que Diaval respondió alzando la mano derecha, en la que sostenía un generoso racimo de uvas.

-Recién cogidas. ¿Quieres?- Preguntó el medio cuervo, ladeando la cabeza con expectación. Maléfica desvió la vista hacia un lugar en el suelo, junto a ella, indicando a Diaval donde podía sentarse.

-Agradecido.- Este se dejó caer, apoyando la espalda y la cabeza en el tronco. Una mano asomó en su campo de visión.

-Dame.- Fue la orden de su ama. Diaval arrancó una uva del racimo y se la comió, tomándose su tiempo, bajo la taladrante mirada de Maléfica.

-Pídemelo por favor.- Respondió al final, con una sonrisa malévola. Pero la expresión de su ama le hizo cambiar de opinión, y con desgana, le dio tres uvas. -No se te puede decir nada, hay que ver.-

-¿Preferirías que te convirtiera en pájaro y me quedara con el racimo entero?- Fue la respuesta del hada, que comía tranquilamente, mirando el cielo. Diaval también alzó la mirada, con la cabeza apoyada aun en la raiz.

-Con lo que me ha costado cogerlo.-

Quedaron en silencio durante un buen rato. A veces Diaval le daba a Maléfica unas uvas, cuando ella bajaba la mano con la palma hacia arriba, y a veces las tiraba y las cogía con la boca, solo para entretenerse. Una de ellas le dio sin querer en la cara a Maléfica, que gruñó molesta, mientras el cuervo se reía sin parar. Esta le dio un toque con los nudillos en la cabeza, lo que causó que Diaval arrugara la nariz en desagrado.

-¿De dónde las has sacado, por cierto?- Preguntó el hada, una vez se hubieron terminado el racimo. Diaval estaba unos metros alejado, lavándose las manos en el río. Volvió secándoselas con la túnica.

-De las parras que hay junto a la casa de Aurora.- Respondió, sentándose de nuevo en el lugar en el que estaba antes.

-Eso no está bien, Diaval. Las hadas pueden verte, y ya sabes lo que pasaría entonces.

-Oh, venga ya. Estaban tan ocupadas tratando de matar a Aurora que no se han dado ni cuenta de que se las he quitado.

-¿Qué le han hecho esta vez? ¿Ahogarla?¿Envenenarla?

-Peor. La tienen de maniquí haciéndole vestidos.

-Morirá hecha un colador por los alfileres.- Se burló el hada, con una sonrisa ladina.

-No se quien de las tres es más incompetente. Por Dios, hasta yo se cuidar mejor de un polluelo humano. ¡Y ellas son tres!

-Casi parece que se turnan para ver quien es más inútil.

-Si...Y seguro que la dejan hecha un repollo.-El sol salió de detrás de una nube, y Diaval cerró los ojos y se relajó, pasando de estar sentado a tumbarse en el suelo, con las manos tras la cabeza.

Pasaron unos segundos en silencio, antes de estallar a la vez ambos a reir, a carcajada limpia. La imagen de Aurora vestida como un repollo se les había pasado por la mente a los dos, y ahora no podían quitársela de la cabeza. Era estúpido, pero Maléfica no podía parar de reir, contagiada por su compañero, que tenía que sujetarse las costillas del dolor que le producía reirse.

Se señalaban ambos, compartiendo la imagen mental con signos y risas, que se escuchaban en todas las ciénagas. Maléfica ya incluso lloraba, no recordaba la última vez que se había reido tanto.

Ni cuando Stephan cayó al agua al intentar agarrarla del tobillo, ni cuando los sapos de las ciénagas dieron al señor Cantarella por error mientras volaba, y ni siquiera cuando Clavelina bebió sin querer uno de los experimentos de Fronda, y se volvió morada por tres días.

Había sido Diaval, con su estúpido comentario, y su actitud, quien había hecho que se riera hasta no poder más.

Ese día Diaval se había abierto paso un poquito más en el muro de espinos que era su corazón. Y el final estaba más cerca de lo que creía.


Continuará.

¿Os ha gustado? Estoy dándole vueltas a la petición que me hizo Diosa Luna en su anterior Review, una en la que sea Maléfica en dar el primer paso, no solo Diaval. Quiero que me salga algo original, asi que a lo mejor tardo un poquito en sacar la idea, pero lo tendrás escrito, porque te lo mereces :) Por leerme. Muchísimas gracias.

Espero que os haya gustado.

Por cierto, estoy pensando en hacer un Crossover Modern AU, con la serie Grimm. Creo que molaría mucho.