Capítulo 2: Huellas.

-Su nombre es Park YooChun, trátalo bien-

Sus ojos observaron a un niño de mirada ausente, de labios herméticos y cabello oscuro que caía sobre su frente, sus ropas lucían estropeadas y su cuerpo herido.

-¿Acaso estuvo buscando pleito por las calles?-

Preguntó de forma despectiva.

-No digas tonterías JaeJoong, su familia ha tenido un accidente y solo él ha sobrevivido-

Aquellas palabras lograron sorprenderlo, y sin quitar sus orbes del desconocido frente a él, por primera vez pudo sentir empatía por una persona que apenas y conocía.

-Vamos YooChun-

Choi Taepyung se lo llevó rápidamente, sin darle tiempo a mencionar siquiera alguna disculpa que entonces tuvo necesidad de decir.

Pasaron un par de semanas y fue obligado a vivir con aquel nuevo adoptado, JaeJoong no sabía exactamente como hablarle, YooChun tenía un aura impenetrable y una expresión seria todo el tiempo.

Era un chicuelo incluso más difícil que él mismo.

Pero en una tarde donde el viento de Junio azotaba, le vio salir de la casa y caminar hasta la colina, lo siguió con habilidad, y escondido detrás de unos matorrales pudo observar a un pequeño con su cara inundada de lágrimas que parecían punzarle en el pecho.

Era de esos.

Esas personas que ocultaban su sentir y huían para llorar, igual que él.

Por eso es que aquel día decidió ocultar el hecho de que lo había visto llorar, y actuó como si nada hubiese pasado.

A propósito comenzó a meterse con él, a pelearse, a tratar de llamar su atención, para entretenerlo en algo más, para tratar de hacerle la vida un poco menos pesada.

-¿Por qué siempre haces travesuras YooChun?-

Taepyung le preguntó, mientras se sentaba a su lado sobre la acera, viendo como JaeJoong miraba cautelosamente al solitario Park.

-¿No crees que pensará en cómo defenderse de mis ataques? Así podrá olvidarse aunque sea un segundo de su familia que se fue-

El anciano soltó una fresca risotada y despeinó sus cabellos.

-Estoy orgulloso de ti JaeJoong, eres un niño encantador-

El menor no comprendió esas palabras en ese instante, y prefirió no hacerlo.

Después de un tiempo YooChun y él pudieron congeniar y se volvieron amigos, se convirtieron en confidentes, en más que hermanos, almas gemelas, que se protegían y se consolaban en medio de su soledad.

Los choques de las copas llenas de vino tinto fue el punto principal para aquel brindis en el restaurante de la avenida principal de Seúl. Todos vestían trajes elegantes, joyas costosas y maquillaje profesional, los artistas y celebridades de Corea festejaban el cierre del Tour de tan afamado cantante llamado Park YooChun, tras un éxito que logró dejarle más que unos cuantos millones de dólares.

-Felicidades Sr. Park-

Con una burlona sonrisa, JaeJoong se acercó a su mejor amigo que comenzaba por fastidiarse de las pláticas sosas con personas que apenas y conocía.

-Te ves muy bien Sr. Kim-

YooChun le recorrió con una mirada libidinosa, una que solo hizo carcajear al contrario.

-Salgamos de esta aburrida fiesta y vayamos a beber-

El otro se tomó la barbilla y fingió pensarlo por largo rato.

-¡Oh, vamos!-

-De acuerdo. Pero si vomitas sobre mi traje importado de París, te mato-

Kim codeó a su amigo y sonrió resplandecientemente.

-¡Vaya, vaya! Si no tuviéramos a Micky, jamás seríamos capaces de ver a un alegre Kim JaeJoong-

DongHae había llegado hasta ellos, siendo seguido por un chico desconocido que miraba atento hacia todos lados.

-Gracias por venir-

YooChun se acercó para darle un estrechón de manos.

-¿Has invitado a este imbécil?-

El rubio entornó sus ojos luego de mencionar esa cuestión con enojo.

-Creí que nos llevábamos bien, Boo- Expresó con sarcasmo. –Oh, disculpa, solo YunHo puede llamarte de esa manera-

La rabia del mayor aumentó rápidamente, y completamente colérico, lo tomó por el cuello con fuerza y lo acercó hacia él.

-Eres una mierdecilla que solo se arrastra por un poco de atención.- Sonrió cruelmente y acercó su boca roja hasta su oído. –Patético-

-Ok, ok. Ya basta-

Park los separó y se interpuso entre ambos.

-Iremos por unas copa, ¿Quieres venir?-

-¡YooChun!-

JaeJoong gritó molesto por la invitación que le hizo a DongHae.

-¿Qué?, si seguimos saliendo solo nosotros dos, terminaremos acostándonos-

Kim rodó los ojos fastidiado, y cruzándose de brazos les dio la espalda, mostrando en esos gestos su mal humor.

-De hecho, nada me complacería más que acompañarlos-

Y Lee sonreía maliciosamente, con su mirada anclada a ese hombre de cabellos rubios metido en su mundo de ira.

Luego de que los cuatro salieran a hurtadillas de tan extravagante fiesta, se subieron al convertible rojo de YooChun, quien condujo apenas un poco hasta llegar a un pub cercano.

La noche pasaba con rapidez, y esos caballeros de almas solitarias ya se encontraban entre risas y tambaleos.

-Hey, Kim antipático, ¿Por qué no se han mudado a la mansión ya?- DongHae había vuelto del sanitario y ahora se recargaba sobre él, con su brazo apoyado en su hombro. – A decir verdad solo hemos estado ahí KyuHyun y yo-

-¿Para qué? Oficialmente empezará nuestro martirio cuando el designado a vigilarnos se mude también, y nadie sabe cuándo será eso-

Una palurda sonrisa se dibujada de sus labios a cada rato, mientras bebía de su trago de vodka.

-¿Y siquiera sabes quién será esa persona?-

-Como si me importara-

Y JaeJoong odiaba esa expresión maligna de ese sujeto, porque con ella indicaba que iba un paso delante de él, que sabía más, que entendía más, y no le gustaba esa sensación, es por eso que jamás le agradó Lee, por su absurda forma de contraponerse a los demás.

-Jung YunHo.-

Ese nombre completo hizo que su vista se nublara por un par de segundos, que su corazón se apagará y que su sangre bombeará hasta su rostro sonrosado.

-¿Qué?-

-Sí.- El menor formó sus ojos como dos medias lunas, y una risotada imposible de detener se escuchó. –Si no es YunHo, entonces Choi SiWon no aceptaría, y debes saber con exactitud cómo es Jung cuando se trata de cumplir algo que prometió-

-Hasta sacrificaría su propia vida por hacerlo-

Y la conversación se quedó ahí. Kim se silenció el resto de la noche, y observó cómo ese tal HanGeng se besaba ávidamente con un borracho YooChun. Y DongHae a su lado parecía haberse introducido en una tristeza inconsolable al igual que él.

ChangMin bostezó mientras tecleaba su laptop con destreza.

Sus ojos cansados se entrecerraban cada cierto tiempo. Bebía de su café negro para seguir aguantando lo que sería estar en vela toda la noche.

Al día siguiente tenía que entregar la columna a la revista más importante de Seúl. Pero gracias a JunSu se había atrasado con su trabajo, y ya estaba al límite del tiempo.

Suspiró cansado y dejó su escrito de lado para recargarse en el respaldo de su silla.

Estaba agotado y molesto, molesto consigo mismo por dejarse arrastrar por una persona que apenas y soportaba.

No entendía la razón que lo llevaba a permitirle a ese individuo introducirse en su vida. No comprendía porqué podía simpatizar con ese molesto ser.

Y en medio de sus cavilaciones interminables, escuchó como alguien digitaba la clave de su departamento. Pocos segundos después apareció en el marco de su puerta, una persona que ya esperaba ver ahí.

JunSu tenía entre sus manos una caja de pizza y cola, y en su rostro la típica sonrisa de siempre.

-Supuse que no habías comido-

-Debiste suponer que tampoco he acabado mi columna, por culpa de cierta persona-

-¡Oye! ¡Que hayas ido a verme no es la razón de tu flojera!-

-¿¡Qué!?-

Y sin dejarlo continuar con esa discusión, Kim se encaminó hasta la cocina, para dividir la pizza en partes iguales y servirla en platos.

De lo que no se enteraba el recién llegado, fue de la presencia de Shim, quien le había seguido y ahora lo observaba a distancia.

No es que ChangMin no entendiera lo que sentía, es solo que no quería aceptar que el mayor le gustaba más de la cuenta.

Y el que estuviera ahí, mirándole con ternura y anhelo, no ayudaba demasiado.

Después de tanto tiempo aparecía ese alguien que lo sacaba de su caja de cristal. Aquel que le enseñaba todo un universo diferente y que le había dado la oportunidad de querer de nuevo.

Pero temía, temía por perderlo gracias a su actitud fría y distante, gracias a sus sentimientos egoístas que solían salir a flote en los momentos más inoportunos.

Por eso es que se esforzaría en mantenerse de esa manera, con una amistad forzada, y esperaría porque diera frutos en un futuro, donde pudiera amar sin restricciones y sin prejuicios, con una mente libre y un corazón curado.

-Te ayudo-

Y sin pensarlo demasiado, acudió a él y sacó los platos de cerámica.

JunSu le dedicó una sonrisa y no prestó mucha atención a esa acción caritativa y nada despreciativa.

Ambos cenaron juntos y hablaron de tonterías sin importancia, vieron películas y se durmieron hasta el amanecer.

Shim ChangMin olvidó escribir su columna, cosa que jamás había sucedido antes.

Aquella mañana YunHo decidió levantarse temprano para prepararle el desayuno a su amante, quién yacía dormido sobre la cama.

Los huevos fritos y jugo de naranja no habían sido sus planes, pero al darse cuenta de que era lo único que era capaz de permitirse hacer, optó por prepararlos y decorarlos con mucho cuidado.

En una charola colocó el desayuno, y luego lo llevó hasta el buró, para después besar la frente de Kim HeeChul con delicadeza.

-Es hora de levantarse-

Susurró a su oído, ocasionando en el otro una sonrisa torpe.

-Mejor ven a acostarte conmigo-

Musitó aun con los ojos cerrados, mientras con sus brazos buscó su cuello y los cerró en él.

-Oh, vamos, sabes que tengo que ir a trabajar-

-Cierra la boca, YunHo adicto al trabajo-

Levantó sus parpados y alzó su cabeza para poder atraparlo en un beso mañanero.

Jung correspondió sin dificultades, y aun cuando el deber lo llamaba, se permitió unos minutos. Se dejó caer sobre ese cuerpo esbelto, y rodeó su cintura.

Se introdujo dentro de ese ósculo un buen tiempo. Mientras disfrutaba esas manos delgadas hundidas en su cabello, el decidió meter las suyas debajo de esa camiseta de algodón, para poder acariciar la espalda tersa y resbaladiza del otro.

Y aunque deseaba porque el momento durará eternamente, se separó de él y se incorporó.

-¿Nos vemos en la cena?-

Kim asintió mientras se sentaba y llevaba la charola hasta sus piernas cruzadas.

-Oye, Yun-

Se arreglaba la corbata mientras miraba su reflejo en el espejo, pero cuando su novio le llamó, dejó su actividad y se volvió para mirarle.

-¿Por qué sigues aplazando nuestra mudanza al castillo de los sueños?-

YunHo frunció el entrecejo.

-¿Cuál es la prisa?-

-No intentes voltearla. Sé que intentas evitar que JaeJoong se entere de nuestra relación-

-¿De qué demonios hablas?-

Se estaba enojando, por supuesto que lo estaba haciendo.

-No soy idiota YunHo-

-Más bien paranoico-

Y ese había sido el insulto que estaba esperando, para levantarse de la cama tirando todo su desayuno a la alfombra con furia.

-¡Oye!-

-¿¡Paranoico!? ¡Dime si tú no te preocuparías por alguien que hizo y deshizo a tu novio durante tanto tiempo a su antojo!-

-Chul-

Jung quiso aproximarse y abrazarlo, pero no se le fue permitido, porqué el otro rápidamente rehuyó de sus brazos.

-¡Te besaste con él!-

-¡Lo rechacé!-

-¡Sus labios se tocaron, eso no es rechazar!-

HeeChul estaba alterado, más que eso, incontrolable.

-¡Si hubiera sabido que ibas a sacarlo a cada rato no te habría contado!-

-¡Eso sería engaño, maldición!-

YunHo suspiró y masajeando el puente entre sus cejas se tranquilizó.

-¿Qué debo hacer para que te sientas mejor?-

-Demuéstrame que ya no te importa-

-Ya no me importa-

-Dije demuéstrame, no que me lo digas en palabras vacías-

Se dejó caer sobre la cama, exhausto de los alegatos.

-¿Cómo se supone que lo haga?-

-Mudémonos ya, déjame ver que Kim JaeJoong se quedó en tu pasado, y que aun si lo ves diariamente, ya no causa toda esa ola de emociones en ti, que yo soy el único al que miras y al que amas-

El moreno levantó sus orbes y afirmó con la cabeza.

-Por ti soy capaz de hacerlo todo-

-Y a mí me encanta que seas tan romántico después de nuestras peleas-

Fue esta vez que Kim se acercó y se sentó sobre sus piernas, para después propinarle un corto beso tranquilizador.

-Perdón por haber tirado tu intento de desayuno-

-¿Intento?-

-Bueno, es que sabía un poco mal-

Los dos compartieron un par de risitas, para luego besarse de nuevo, pero con más intensidad que antes.

-¡Oh, mi!-

SungMin pegó su rostro al vidrio de aquella tienda departamental, tratando de mirar más de cerca ese conjunto de ropa de colores pastel.

-Creí que ibas a mudarte la semana pasada-

-YunHo ha estado retrasando su propia mudanza, por lo que nadie se lo ha tomado muy enserio, así que yo aproveché para disfrutar de mi libertad un poco más-

Ya se había alejado de la tentativa, para comenzar a caminar con sus manos en los bolsillos, esperando porque YeSung le siguiera el paso.

-¿Y cuándo vivirás ahí exactamente?-

-Hasta que se le dé la gana al sensual y famoso empresario-

-¿Qué? ¿Te gusta?-

El menor detuvo su caminar, ocasionando que su acompañante también lo hiciera.

-¿Bromeas, YeSung? ¡A todo mundo le gusta Jung YunHo!- El mayor encarnó una ceja en forma de incomprensión. –Es agradable, atractivo, apasionado, varonil, divertido, competente, tenaz, buen dirigente, buen amigo, buen amante, buen novio, ¡Buen amante!-

-Ya lo creo, ¿Perfecto?-

-¡Sí! El hombre perfecto, ¿A quién no le gustaría tal hombre? ¡No hay ni una sola persona a la que le desagrade!-

-Debe ser muy guapo-

-¡Demasiado! Por eso creo que es una excelente idea que sea él quien tomé el lugar de nuestro carcelero-

Lee caminó hasta donde su amigo y pasó su brazo por su cuello.

-Si lo conocieras, también quedarías encantado-

-Te amo-

Y esas palabras repentinas dichas en medio de una extraña situación, con ese rostro mostrando ansiedad y contrariedad, solo hicieron que de repente se pusiera serio.

-Le pediré a HeeChul que me haga un diseño mejor que esas ropas que vi antes-

Trató de bloquear esa declaración, intentando no darle importancia, como si no hubiese escuchado.

-Sung, no puedes cambiar el hecho de que lo dije-

JongWoon parecía estar seguro de lo que mencionaba, y eso solo hacía que aumentara su angustia mucho más.

-¿Por qué ahora?-

-Los celos, supongo-

-YeSung, no puedes estar hablando enserio-

Para entonces ya se habían alejado por lo menos un metro, manteniendo distancia, viéndose incómodos y avergonzados.

-Lo hago-

-No quiero perder tu amistad, es algo que nunca me perdonaría.- Respiró hondo para luego continuar con su hablar. –Te sientes así porque has roto con RyeWook, es solo una ilusión, porque necesitas sentir que amas alguien para poder recuperarte, no es la verdad-

-Cree lo que quieras, SungMin, pero esto que siento por ti, no ha sido de la noche a la mañana-

Fue lo último que dijo, antes de darse media vuelta y comenzar a caminar demasiado rápido, perdiéndose entre las personas que iban y venían.

-Vaya, vaya, con lo que me encuentro al caminar casualmente por aquí-

Cho KyuHyun se aparecía de la nada como siempre, con su sonrisa arrogante y su porte tan elegante.

-¿Podrías hacerme el favor de ignorarme y continuar con tu camino?-

-No eres un psicólogo para analizar lo que sienten las personas de buenas a primera, tampoco puedes andar diciendo por ahí que adoras a Jung YunHo, porque todos sabemos que ese hombre jamás será de nadie-

-Excepto de JaeJoong-

KyuHyun se colocó a su lado y miró hacia el cielo.

-No hablábamos de ellos-

-Si no de mí, pero si vamos a esas, prefiero hablar de otros-

-SungMin-

Apretó su mandíbula y sus puños.

-No digas mi nombre tan a la ligera-

-No planeo estar aquí al momento de que te derrumbes-

-Entonces vete ya-

Cho vio como en esos ojos brunos comenzaban a asomarse lágrimas, lágrimas que no quería ver, por lo que soltó un pesado suspiro y sin estar muy seguro, se fue de ahí, avanzando con lentitud y con un pesar en su pecho que comenzaba a agrandarse por cada paso que daba.

Y SungMin se quedó ahí, entre de la multitud, con su mente muy lejos de su cuerpo.

KiBum ojeó su libreto, al momento en que bebía de su whisky.

-¿Tan temprano y ya tomando?-

La mujer de cabellera casi rubia y ojos grandes, llegó por atrás y lo abrazó, dándole un beso en la mejilla.

-Sí que me has tomado por sorpresa-

Mencionó ya cuando ella se sentaba delante de él, en aquel solitario y privado momentáneamente, bar.

-Sabía que estarías aquí-

-Me conoces bien-

Él se levantó un poco de su asiento y se aproximó aun a costa de la mesa de por medio, para unir sus labios a los de ella en una caricia tierna.

-Siempre he estado curiosa, ¿Por qué te encanta venir a este lugar que está clausurado?-

-El dueño es un amigo, y bueno, tengo historia aquí, venir a tomarme un par de copas precisamente en este bar, me pone de buen humor-

Ella ciñó sus cejas y sonrió aun sin comprender.

-¿Te gustaría contarme acerca de esa historia? ¿Una historia de amor?-

Kim rió sin gracia, y luego bebió de tirón lo faltante de su trago.

-Qué va, es un poco más que amor, tiene algo de intensidad y de oscuridad-

-Así que una mujer está involucrada, definitivamente me estoy poniendo celosa-

-Es cosa del pasado, amor-

La fémina tomó su mano con fuerza y negó con la cabeza.

-Si fuera así, habrías dejado de venir a este lugar hace mucho tiempo-

Él levantó los hombros con desinterés, tomándose de a nueva cuenta el trago nuevo que se le había traído.

-Amor, cambiando de tema, ¿Cuándo es que les diremos a todos de nuestra relación?-

-No lo sé, necesito arreglar unos asuntos antes, como el hecho de que debo vivir en esa casa, ¿Quieres que tu prometido no viva contigo?-

Su novia se llevó un mechón atrás de la oreja con delicadeza, sonriendo con sutileza.

-Bueno, mis padres son conservadores en ese aspecto, así que me vendría bien-

-¿Enserio?-

-Sí, de hecho quiero que los conozcas cuanto antes-

-Claro, cuando quieras amor-

Soltó una risita estúpida, y se levantó algo inestable, para luego caminar hasta ella, sentarse en la mesa levemente y acariciar su mejilla una y otra vez.

-Eres muy dulce, amor-

-Solo contigo-

Compartieron más que sonrisas, más que miradas cursis, más que ese momento romántico. Se besaron con lentitud, por un largo tiempo, sin dejar que la falta de respiración los detuviera e interrumpiera su tiempo, juntos.

Pero todo tenía un límite, y ese límite llegó para ellos cuando necesitaron respirar urgentemente.

Soltaron carcajadas felices, y fue así hasta que los ojos de la chica pudieron captar la imagen de un hombre que los veía sorprendido, decepcionado y enojado a la vez.

-Creo que tenemos compañía-

Dijo entre dientes a su prometido, quien borró su sonrisa en cuanto giró su rostro y se encontró con Lee DongHae, el dueño de su pasado, de su presente y futuro tormentosos.

-Ah, él es un amigo, querida-

Sonrió descaradamente, mientras se bajaba de la mesa y tomaba su mano para llevarla consigo a donde estaba un inmóvil y atónito Lee.

-DongHae, ¿Cómo has estado? Sí que ha sido un tiempo sin vernos, ¿No?-

Cuando escuchó esa voz carbonizada y sofocante, fue que reaccionó, y a pesar de que tuvo ganas de llorar y de gritar con un loco, se contuvo y puso su mejor cara hipócrita.

-Hola KiBum, sí que ha sido un tiempo-

Contestó con tono desgastado, tratando de evitar que se le escapara un sollozo, o que su voz se quebrara en alguna sílaba.

-¿Por qué has venido por acá? Está clausurado, y no hay nada interesante, no hay ninguna razón por la que estar aquí, KiBum-

Quiso ponerlo en evidencia, vengarse aunque fuera por instante, aun si no sabía la verdadera situación con esa mujer, si era solo una amante pasajera o la persona por la que lo había dejado.

-Por la misma razón que tú-

Y esa respuesta le robó el aliento y le apretujó el corazón sin piedad.

-Así que los dos tienen un pasado compartido en este lugar, ¿Se pelearon por una mujer?-

La desconocida le habló mientras entrelazaba su brazo con el del KiBum. Y ahora que la veía de cerca, podía ver que era una mujer hermosa, de despampanante belleza, pero más que eso, notaba que la cosa iba más que seria, porque si le contaba de su pasado, debía importarle demasiado.

-KiBum no quiere decirme con detalles que ha pasado, pero podrías decirme tú-

Su expresión era traviesa, juguetona y alegre. Era agradable y sociable.

-Debes presionarlo para que te diga, no tendría sentido si lo hiciera yo-

Ella solo sonrió complacida, para luego mirar a su pareja que parecía haberse confundido y hasta estremecido por la charla que estaban teniendo.

-¿Amor? ¿Por qué no nos presentas como es debido?-

Él salió de su trance y le dedicó una resplandeciente sonrisa.

-Claro, él es Lee DongHae, un gran amigo desde hace tiempo, DongHae, ella es mi prometida, TaeYeon-

Estrecharon sus manos por pocos segundos, pero él no sintió el toque, su mente estaba en blanco y su cara también.

¿Había escuchado bien?

Claro que lo había hecho, KiBum se casaría, con alguien que no era él, con una mujer hermosa, de la que parecía estar enamorado, o al menos eso aparentaba.

Lo había engañado y traicionado, y se lo restregaba con vulgar cinismo. Solo podía sentir ganas de tomarlo por el cuello y golpearlo hasta cansarse, estaba seguro de que eso era lo que quería, pero no podía ni moverse.

-¿Estás bien?-

Ella le preguntó preocupada.

-Estoy bien-

Apenas y pronunció.

-Amor, ¿Por qué no te adelantas al auto? Lo aparqué en el estacionamiento, ya te alcanzaré-

-Claro-

TaeYeon se puso en puntillas para poder allegarse hasta sus labios y plantarle un pequeño beso, luego le sonrió y se fue despidiéndose de DongHae.

Estaban ahí solos, en la extensión de aquel establecimiento en el que se conocieron, donde su historia de amor y sufrimiento se desarrolló, donde el alcohol y las drogas fueron testigos, donde terminó con esa clausura.

-¿No me darás un buen derechazo?-

-No me molestaré en hacerlo-

-Vamos, sé que quieres, no te contengas-

-¿La amas?-

Kim hizo una mueca, para después reemplazarla por una falsa sonrisa.

-Estoy seguro de que quiero seguir con ella durante mucho tiempo, hasta que sea anciano si es posible-

-¿La amas?-

-Sabes que no creo en el amor, soy racional respecto a ese tema-

-¿La amas, demonios?-

Lee cuestionó harto, cansado, fastidiado, y triste.

-No amo a nadie-

-Sí, de eso me he dado cuenta-

-Oye…- Se aproximó despacio, esperando por no invadirlo demasiado, para luego colocar una de sus manos en su hombro. –No quiero que te pongas mal, no la elegí porque tú dejes de ser importante para mí, es un buen negocio, es afable y me ama, solo necesito que dejen de parar los rumores, y escogí a la persona correcta para beneficiarme a mí mismo. Además tú estás con alguien-

Se deshizo del agarre con brusquedad.

-Claro, como si no te conociera, y ese alguien solo era HanGeng, mierda-

-DongHae-

-¡Eres un imbécil! ¿¡Por qué me haces esto!? ¿¡Por qué si no ibas a quererme nunca, dejaste que me enamorara de ti como un idiota!?-

-Yo te advertí desde un principio, tú simplemente no me escuchaste-

-¿Qué tiene ella? Pude haber sido tu compañero para toda la vida, ¿Cuál es la diferencia entre ella y yo?-

El menor le miró con lástima y suspiró apenas perceptible.

-Es mujer, de buena familia, con un estatus social elevado, con mucho dinero, con una profesión fuera de mi entorno, es reservada, precavida, consciente, madura, y si la dejo, sabrá lidiar con ello-

-Tú solo quieres un maldito títere-

KiBum sonrió y asintió.

-Cuando te hayas calmado hablamos-

Cuando intentó pasar de él, su huida fue interrumpida, porque DongHae lo tomó de la muñeca y con violencia lo hizo volver para besarlo, con pasión desmedida, con hambre que no podía ser calmada.

Lo extrañaba, lo amaba, lo deseaba.

Cuando sintió que Kim dejó de poner resistencia y ceder ante sus labios, lo llevó hasta una de las mesas y lo subió en peso a ella, eso sin dejar de extasiarse de sus deliciosos belfos.

Se seguía cayendo hacia él, hundiéndose en su cuerpo como de costumbre, empapándolo de caricias, de su amor. Y aunque KiBum lo rechazará en algunos momentos, sabía que tampoco podía resistirse a él, ni a su forma tan única y especial de quererlo.

DongHae podía entregarse y ser una secreta pasión.

Y sin poder detenerse, hicieron el amor ahí, como la primera vez, se sortearon de besos y de calor.

Las ilusiones perdidas, los sueños rotos, las promesas sin cumplir, todo se venía desbaratando de pronto.

Y DongHae ahora se encontraba solo, cuando segundos antes había dejado que KiBum partiera sin decirle una palabra siquiera, tratando de arreglarse y verse bien para una persona que no era él.

Desnudo estaba sobre la mesa de madera, respirando con agitación y molesto consigo mismo.

-Ustedes me sorprenden cada vez más, sus líos y problemas siempre los han resuelto aquí, ¿Cuándo dejaran de tener sexo en mis mesas, en mis baños, en la barra?-

Lee HyukJae lo veía divertido, mientras le ofrecía una botella de vino.

-Al parecer esta fue la última vez, EunHyuk-

-No me vengas con esas, los conozco-

-¿Viste a la mujer con la que estaba? Pues es su prometida, se casará-

Bebió de la botella sin dudar, dejando que su expresión arrugara, por el ardor que le provocó en la garganta aquel líquido potente.

-¿Esa linda y graciosa mujer es su prometida? ¿Cómo? Si lo hubiera sabido jamás la hubiera dejado entrar.-

-Fue él quien la metió en donde no debía, no te preocupes-

-Ese Kim KiBum es un idiota, y lo hemos sabido desde siempre, pero que se portará como un canalla contigo, eso sí es de asombrarse, y mira que casi no me pasa eso-

Desoyendo, tomó de nuevo, hasta que su respiración quiso volver y le entraron arcadas.

SiWon miró de reojo el cómo YunHo prendía y apagaba el celular una y otra vez.

-¿Qué estás haciendo?-

-Nada-

Lo apagó y por primera vez le dirigió la mirada a su amigo, quien se encontraba sentado a su lado bebiendo cola, en aquella banca del parque.

-Entonces, ¿Cuándo es que nos mudaremos?-

-Lo antes posible-

-¿Y eso?-

Choi alzó las cejas sorprendido.

-Chul, dice que evito moverme por temor de volver a amar a JaeJoong y quien sabe qué tontería más-

-Pues yo no le veo nada de tonto-

Jung bufó perceptiblemente.

-¿Sabes qué? Eso es algo que detesto de todos ustedes, me creen el hombre de Kim JaeJoong, que si el me truena los dedos yo iré hasta al fin del mundo, pero no es así, lo nuestro hace mucho que dejó de funcionar, y por consecuencia, obviamente continué con mi vida y lo dejé atrás, en mis recuerdos, nada más-

-¿Ahora me englobas con los demás?-

El mayor lo miró contrariado y decidió ignorar esa pregunta.

-Como sea, si es por HeeChul, para que se quede tranquilo voy a demostrarle lo seguro y estable que estoy respecto a nuestra relación-

SiWon dejó su soda de lado y se cruzó de brazos.

-YunHo-

-¿Qué?-

Desvió su mirada ante tan expectante orbes.

-Te conozco a la perfección y a mí no me vas a ver la cara, ¿Sentiste algo con el beso que te dio?-

Se escuchó un montón de murmullos que soltaban palabrerías groseras.

-YunHo-

-No sé SiWon, obviamente me sentí extraño porque fue alguien a quien amé como no tienes una idea, y sufrí, y fui feliz, y bueno, prácticamente viví de todo con él. ¡Por supuesto que sentí algo! ¿Qué fue? Ni la menor idea, pero estoy seguro de que amor no-

El menor entornó sus ojos, esperando intimidarlo más para sacarle un poco más de información, pero no sucedió de esa forma.

-De acuerdo, si te besas con un ex novio es raro-

-Bastante raro-

-Pero, es JaeJoong-

-¡Y una jodida mierda! ¿¡Qué demonios le pasa al mundo entero!?-

Choi se sobresaltó ante los gritos repentinos del otro, y le miró con los ojos desmesuradamente abiertos.

-¿Por qué no te tranquilizas y continuamos con una discusión calmada y serena?-

-No, yo no sigo enamorado de él, y no me voy a tranquilizar si mi mejor amigo no me cree-

-Te creo, pero te estás apresurando a querer rehacer tu vida tan precipitadamente, y más con alguien tan excéntrico como Kim HeeChul, no te digo que esté mal, pero debiste darte algo más de tiempo-

Jung respiró profundo repetidas veces, intentando controlar lo que era su ira.

-Hace ya más de cuatro años, ¿Y me pides que me dé más tiempo?-

-Para tener una relación seria, sí, necesitas más-

-¡Para entonces ya me habré muerto!-

SiWon sonrió con una risilla de por medio.

-No seas ridículo YunHo, aun eres joven y con un futuro brillante esperándote, a eso me refiero con que no te apresures, puedes conocer gente excepcional y autentica, no sé porque quieres involucrarte a fuerzas con los niños desgraciados y problemáticos que dejó Choi Taepyung-

-HeeChul no es así, todos ellos son auténticos, y no sabes nada de su excepcionalidad, porque te puedo asegurar que son calidad de humanos-

Choi mordió su labio inferior algo inquieto por las palabras llenas de admiración de su amigo.

-¿Los conoces tan bien?-

-Por supuesto que sí, he tenido que tratar con ellos año tras año, lo hice por Taepyung, por JaeJoong, y ahora con más razón, que se quedaron sin ese alguien que cuidaba de ellos y no los dejaba caer-

-¿Tratarás de tomar el papel del buen samaritano?-

Lo sarcástico y dolido en sus palabras se asomó, dejándole ver el daño que le estaba causando.

-Sé que detestas todo esto, pero quiero ayudarte a ti, más que a nadie-

-¿Y lo harás metiéndome en una casa con un montón de gente que está resentida conmigo?-

-No están resentidos contigo-

-¿Y cómo sabes?-

Luego de su pregunta se levantó algo exaltado, mirándole con reproche.

-Porque sé quiénes son, y son maravillosos, aunque traten de ocultarlo tras una máscara de frialdad, igual que tú-

-No YunHo, no todos son perfectos e increíbles como tú, no podemos, tenemos más defectos que virtudes, más dolor que felicidad, más odio que amor, no quieras ver lo bueno, cuando no lo hay-

YunHo se puso de pie, y se acercó a ese ser tan vulnerable, para envolverlo en un sentimental abrazo.

Bajo aquel cielo despejado, se encontraban, con sus sombras ardorosas, con sus sentimientos fluyendo tan fácil, dejándose ver como realmente eran, uno al otro, porque solo entre ellos podían ser transparentes.

-Nos mudaremos, ¿De acuerdo?-

SiWon asintió, alejándose de aquellos cálidos brazos.

-Gracias YunHo-

-Gracias a ti SiWon-

Continuará.