Me había quedado dormido con la cabeza apoyada en el borde de la cama poco después de él, y podía sentir ya como alguien comenzaba a zarandearme para que me despertara.

Lo primero que viene a mi mente es que las enfermeras ya se hartaron de verme roncando en la habitación, pero es algo que descarto tan pronto como oigo la voz del castaño llamándome con insistencia.

-Ya- Me suelta de los hombros cuando ve que estoy despierto por completo, y señala a una de las enfermeras que recoge un par de cosas

Cuando a Lovi le tocan las sesiones, usualmente nos quedamos a pasar la noche en el hospital, hasta que los doctores y enfermeros consideren que sea prudente irnos (realmente es a él a quien internan, yo me quedo porque de lo contrario no se dejaría medicar). Así que, ahora, y luego de que me regañaran por coger algunas cosas de la bandeja, camino fuera de la habitación con el más pequeño de la mano.

Antes de que saliera del recinto, el doctor me informa de algunos detalles sobre el tratamiento del menor, pero en realidad no hay ninguna novedad.

No mejora, no empeora, tan sólo se mantiene en un punto neutro, donde lo único que hace es mantenerse con vida sin ningún cambio mayor.

¿Acaso el único objetivo de esto es aplazar el peor de los desenlaces? No me agrada para nada, no me parece justo para él, que tenga que vivir pasando por cosas como estas, tan desagradables, a tan corta edad. No quiero que lo último que experimente sea la sensación de los químicos quemando por dentro los tejidos.

Pero no hay algo que pueda hacer más que esperar, cada vez que salgo de este sitio, que sea la última vez.

Sumido en mis pensamientos salgo del lugar, pero me detengo al sentir que me jalan la manga. Giro la cabeza, encontrándome con el castaño parado de puntillas para tirarme de la manga corta de la camiseta.

-Ah, lo siento, Lovi. ¿Quieres algo?- Asiente con parsimonia

El me clava la mirada, soltando mi manga y regresando a estar parado normalmente- Son las 9, ¿las tiendas estarán abiertas?

Capto de forma inmediata lo que el otro me quiere decir, y dejando escapar una escandalosa risa lo tomo de la mano para ir hasta el auto.

-¿Quieres llevarle algo a tus padres y a tu hermano, también a tu abuelo?- Pregunto una vez cerca del vehículo, mientras saco las llaves con cuidado

-S-Sí

-Kesesesesese Hora de de ir de compras- Su rostro se ilumina ante estas palabras, y siento ganas de estirar sus mejillas por lo lindas que se ven

Le abro la puerta trasera del auto, y posteriormente subo, dando marcha hacia la ciudad para ir auto comprar algunas cosas antes de pasar por aquel lugar. Miro auto Lovino por el espejo retrovisor, se ve más animado y emocionado, aunque son sólo unas compras normales.

Su actitud durante los tratamientos y poco antes de recibirlos es muy diferente a su actitud una vez que salimos de ese frio recinto pulcra y minuciosamente esterilizado. Él, aunque muchas personas no lo crean, es un niño muy lindo y tierno, tanto como se puede ser de pequeño, tímido, y bastante tranquilo. Se pone a la defensiva cuando está ante situaciones que sabe son desagradables. Y lo comprendo lo bastante bien como para decirlo.

-Hace mucho que no vamos a visitar a tu familia, ¿eh?- Digo mientras veo por el retrovisor que se pega dee las ventanas, viendo con cierta curiosidad y emoción varias tiendas que están abriendo

Aunque la escena me resulta divertida, le hago sentarse de nuevo y colocarse el cinturón. Jamás he tenido la necesidad de alzar mi voz con él, porque la mayoría de las veces es muy calmado, no da problemas como todo el mundo cree y cuchichea.

-¿Qué quieres llevarles?

Él observa su palma, pensativo por unos segundos.

-Margaritas para mamma, vino para nonno e papà, y... y dulces para mi fratello- Cuando termina de enumerarlo todo con sus dedos, me muestra su mano con el número exacto-. Tres cosas

-¿Y para Lovi qué?- Pregunto un poco dudoso, no queriendo que e quede sin nada luego de las compras

Él se apresura a poner cuatro dedos y decir en voz alta y efusiva- ¡Pomodori!

Me río un poco, me hace feliz, en verdad, verlo así de contento. Ver que a pesar de todo es capaz de sonreír y alegrarse por tan pequeñas cosas.

-Muy bien, entonces vamos


Este lugar nunca ha sido de mi agrado. Me causa melancolía y pesar pensar en venir, y la incómoda sensación al pisar aquel terreno tan desolado, abandonado, triste... no soporto eso, lo detesto, pero por él podría aguantarlo sólo un poco más.

El pequeño entra, con el ramo de margaritas en sus manos y cargando una cajita llena de dulces con cierta dificultad. Yo le quité hace rato la botella de vino, y la bolsa de tomates.

-¿Recuerdas dónde está tu familia?- Pregunto, estirando el cuello y poniéndome de puntillas para tratar de distinguir en alguna parte la inscripción con el apellido "Vargas", sin embargo me es imposible con los rayos del sol dándome directamente en las retinas

Emito un gruñido, bajando la vista hacia el suelo de inmediato y cerrando los ojos, en realidad arde cuando intento abrirlos de nuevo, pero decido simplemente no alzar la mirada.

Lo observo dando saltos para lograr ver más allá de las cercas y algunas enormes piedras, pero no es suficiente.

Dejo las cosas en un lado, y lo alzo por debajo de los brazos hasta sentarlo en mis hombros, debería poder ver con más facilidad así... digo, ¡son dos metros! A dos metros sobre el suelo le sería fácil a cualquiera señalar una dirección en tierra firme o colina abajo.

Siento que me tiran del pelo, y alza la mirada para encontrarme de soslayo con el menor- ¿Ya la viste?

Asiente efusivamente, señalando con su dedo índice y el brazo extendido a un pequeño y solitario lugar.

-Guíame

Tardamos un par de minutos en llegar, desplazándonos entre roca y roca, por el estrecho y descuidado camino.

Al final, llegamos a una especie de pendiente, con un rejilla que impedía el paso, sin embargo está abierta la puerta que usualmente tiene un candado. El vigilante del lugar saluda a Lovi, y a mí me echa una mirada de desagrado, de esas que te dan a entender "Te tengo en la mira".

Bajamos por las escaleras, y luego de buscar con la mirada la inscripción la encuentro, en una esquina bastante apartada. Él corre hacia allí, evitando por poco tirar al suelo las cosas, y yo le sigo de cerca. Una vez ahí, se sienta en el pasto, frente al nombre póstumo de la familia. Toda su familia. Junta, en un mismo lugar; tristemente juntas.

Hay un ramo de margaritas marchitas en un cilindro de cristal con ya muy poca agua, además de algunos insectos y suciedad flotando dentro de esta. Junto a estas, un plato con unos cuantos dibujos muy lindos, y el nombre "Feliciano" grabado en la cerámica. Seguido, dos copas vacías con residuos oscuros en el fondo, anteriormente contenían vino.

Aquí yacen los restos de la familia Vargas.

Descansa en paz, Lorrette.

Descansa en paz, Feliciano.

Descansa en paz, Augusto.

Descansa en paz, Vincenzo.

El castaño toca todas las cosas del suelo, llevándolas con dificultad hasta el lavabo pequeño que está al otro lado del lugar. Me ofrezco a ayudarle, pero no me deja, alegando con un tono firme y efusivo que él se encargará, y que puede solo.

Va de un lado a otro, limpiando las cosas sucias y reemplazando todo.

Coloca en agua, en el florero, las margaritas; los dulces en el plato de cerámica, de modo que no cubran el nombre de su hermano; y llena ambas copas con el vino, aunque cuando consigue abrir la botella, el corcho sale volando, dándole al vigilante.

-¡L-Lo siento!

No paro de reírme, y recibo un golpe en la parte posterior de la cabeza. Creo que me lanzó un palo.

Me acerco a Lovino, que está sentado abrazando sus piernas mientras observa la tumba fijamente. Muchas veces me he quedado viéndole, esperando ver algún signo de tristeza en su rostro... pero eso nunca ocurre.

Él siempre se sienta, con un rostro apacible, a veces incluso se nota contento, como ahora.

-Lamento no haber venido antes, mamma, papà, nonno, fratello. Scusate... ya estamos aquí- Su tono de voz es calmado, aunque en verdad parece ligeramente triste por no haber venido antes

Comienza a hablar, contando todo lo que ha pasado desde la última vez que vinimos aquí, animado, realmente es como si todo aquello lo hiciera sentir mejor de alguna u otra forma. Él nunca deja de sorprenderme.

Balanceo la botella de vino en mi mano, como si de un juguete se tratara. ¿Anhelará que su familia regrese? ¿Querrá morir más pronto para estar con ellos, con su hermano, su madre, su padre, con su abuelo? Son los pensamientos que se tienen la mayoría de las veces... o, mejor dicho, que las demás personas llegarían a creer que tienes; tal cual, lo creo yo ahora, aunque sólo son preguntas en mi cabeza, pero me cabe esa duda.

Me pregunto si él, a pesar de todo lo que ha tenido que pasar, por lo que está pasando, está... feliz.

A pesar de la muerte de su familia, del tratamiento, del dolor físico y las heridas emocionales. Cualquiera me daría un buen golpe y diría "¿Cómo demonios crees que se podría ser feliz así?", pero, es que este niño no para de sorprenderme. Cuando creo que ya sé todo sobre él, cuando creo que puedo leerle cual libro abierto, él viene con algo totalmente nuevo y desconocido para mí.

Sumido una vez más en mis pensamientos, no me doy cuenta cuando ya se hecho tarde, y Lovino me zarandea y dice para que vayamos a casa.

-Tengo sueño...

-¿Estás muy cansado?- Pregunto al tiempo que me levanto del suelo y saludo mi pantalón

Mientras me dirijo a recoger la caja de los dulces, el papel de las flores y unas tantas basuritas que yo mismo arrojé, miro de soslayo al menor. Suelta un enorme bostezo a la vez que asiente lentamente con la cabeza.

Una vez lanzo al bote de basura todo, meto en la bolsa la botella de vino y los tomates, me acerco a él del espaldas. Me agacho hasta su altura, y no hace falta que diga nada, él ya está subido en mi espalda.

-El asombroso te llevará a caballito hasta el auto y la casa, kesesesesesese

Lo siento acurrucándose y abrazando con fuerza mi cuello.

El camino hasta la casa no es largo, pero sí silencioso. Antes de empezar a conducir le escribo a Madeleine, avisándole que ya voy de regreso a la casa, y que disculpe mis asombrosas molestias (porque sí, soy asombroso hasta para joder la vida). Guardo mi celular , y ahora sí tomo rumbo a mi casa.

Al llegar, me giro para despertar a Lovi y avisarle que llegamos, para que bajemos del auto. Es entonces, cuando observo su rostro dormido. Apacible, tranquilo, con una leve curvatura en sus labios que se asemeja a una sonrisa diminuta, parece tener un buen sueño. No soy capaz de interrumpir sus sueños, no cuando parecen felices.

Un lugar sagrado donde todo lo que quieres se puede, donde no hay límites, un montetito de tu vida en dónde, si quieres, puedes huir de una realidad, o puedes revivir momentos hermosos.

Como no tengo el coraje suficiente para perturbar eso, decido llevarle cargado en mis brazos, y se revuelve un poco, pero suspiro aliviado al ver que continúa dormitando.

Frente a mí, en la puerta de la casa, me esperan las otras dos personas más importantes para mí.

-Bruder, mein lieben, ya estoy en casa- Amplío mi sonrisa

Ella me devuelve el gesto, amablemente, y me abraza cuando llego, dándome un cálido beso en los labios, y luego al italiano en la frente.

Por otro lado, el pequeño rubio me observa desde su lugar, dándome la bienvenida con un poco de vergüenza.

Es una lindura. Son una lindura. Mi pequeña "familia"... las personas que más amo en el mundo, y a quienes Lovino tiene. Mi familia, su familia.


Holi otra vez~

¿Cómo están, Queridos Lectores? ¿Ya les vendo pañuelos?(?) Okno Mal chiste.

He aquí el tercer capítulo, un poco más largo que los anteriores, cabe mencionar. No he puesto realmente muchas cosas difíciles de entender, que necesiten aclaraciones o venezolanismos.

Lorrette y Vincenzo son los padres de Lovino Feliciano. Vincenzo es el Imperio Bizantino (Semi-OC), y Lorrette es completamente una OC.

Augusto es el Imperio Romano, para los que lo conocen con otros nombres. Es el abuelo de los hermanos Vargas. Cannon.

El guardia que miraba mal a Gil y que le lanzó el palo, era Vash(?) Okno, Vash no sonríe.

Nonno: Abuelo

Mamma: Mamá

Papà: Papá

Fratello: Hermano (ya sea mayor o menor)

Bruder: Hermano (Ya sea mayor o menor)

Mein Lieben: Mi querida/Mi amada (Mujer)

Pomodori: Tomates (Plural)

Scusate: Lo siento

Un par de datos nada más:

Lovino tiene 9 años.

Gilbert tiene 25 años.

Ludwig tiene 8 años.

Madeleine tiene 23 años.

Lovino y Ludwig van a la misma escuela, por así decirlo... aunque el italiano falta mucho y el rubio le asiste prestándole el cuaderno de apuntes.

Keiyah R. Chan

Ayyy xD

Sabes cómo soy, me gusta pero me hace sufrir y ustedes no ayudan, bola de masoquistas.

Por más que te prepares dudo que en realidad te pongas de piedra xD Te conozco y sé que esto probablemente te ponga como bolita.

Victoria Grayson

Sì, y dame unos a mí también, por favor. Los necesitaré.

Danke por comentar, aquí hay nuevo cap.

JassBuenaHonda

X'DDD Tú me haces reír, but no. Él iba al hospital con el asombroso

Sí, sé que es mejor que viva lo que deba en lugar de alargarsu vida si sufre, pero es algo que verási más adelante en la historia. Dentro de varios capítulos.

Ya subí cap en el otro y aquí uwu No puedes quejarte~

Veré que se hace con llorar(?)

Supongo que no hay nada más por allí uwu

Bueno, iba a subirles esto ayer en la noche, porque hoy y mañana voy a estar super ocupada, me secuestran xD Iré a la piscina y luego a la playa, soy como Iggy,me voy a ahogar ;w;

Aprovechando que hoy tengo clases, les subo este cap de contrabando mientras la profe de inglés habla(?) Ojala lo hayan disfrutado êwê porque me jugué el pellejo sabiéndolo en clase

Sin más que agregar, me retiro

Vayan con el Gran Pomodoro, que su tomatosa y rojiza fuerza esté siempre con vosotros, lectores míos~

An