Cuando las visitas de los Vargas se volvieron frecuentes a la casa de Antonio, decidí un día llevar a Ludwig para que jugara con ellos.
No habían pasado 3 minutos cuando mi hermano fue corriendo a esconderse detrás de mí, y el menor de los gemelos buscaba seguirle para que jugaran. Luego de un rato intentando convencerlo, se quedó a jugar con el italiano ojimiel en el patio. Me causaba ternura esa imagen y no pude evitar sacarles fotos... sólo unas cuantas.
Al poco tiempo, el día siguiente de terminadas las clases, Francis, Antonio y yo íbamos a ir al instituto para retirar unas últimas notas, y luego irnos a casa de Toño. Cuando iba a salir al pequeño que tengo por hermano le dio por pararme, y preguntarme más avergonzado que otra cosa, si podía ir conmigo a la casa del español.
Me sorprendió bastante, y más cuando me dijo que quería ir a jugar con Feliciano, el hermano menor de Lovino (aunque de hecho son gemelos). Él no era lo que se dice sociable, y he conocido muy pocos, por no decir ninguno, amigos suyos; pero me alegraba que mi hermanito por fin estuviera haciendo un nuevo amigo, me parecía tan lindo, así que no me lo pensé dos veces antes de decirle que lo llevaría aún si mutter y vater no me dejaban.
Ese día los tres estaban jugando, Feli, Lovi y Lud.
Me había sorprendido de sobremanera al ver mis notas, que ese año habían sido incluso más altas que las de un cejón inglés y las de Richelle, ¡número 1 en toda la institución, nota máxima y con honores! A pesar de ser un revoltoso. Era y soy asombroso, pero no me quitaba a mí mismo la capacidad de asombro.
Verlos a los tres juntos, jugando juegos de ronda, no hizo más que dejar mi mandíbula en el piso. Entre Fran, Toño y yo grabamos y tomamos muchas fotos de los tres juntos, aunque Lovi apenas se dejaba retratar. Si veía una cámara cerca, de inmediato se hacía a un lado y quedaba detrás de su hermano o del mío, o simplemente salia corriendo y se escondía tras el español, quien lo calmada acariciándole la cabeza y ofreciéndole tomates. Inmediatamente, dejaba de poner mala cara e iba a la cocina para buscar su promesa de comida.
Mis vacaciones de verano de ese año fueron las mejores. Lo pasé con mis amigos, y mis padres se fueron de viaje unos días, por lo que la casa era de nosotros por 15 días. Los Vargas iban a quedarse a la casa y Ludwig jugaba siempre con ellos. A veces, y la mayor parte del tiempo a decir verdad, el mayor de los gemelos simplemente subía al segundo piso y hacia de lirón en donde que cayera... incluso lo hizo un par de veces en su patio y la entrada de la casa. Dormía mucho, también su hermano, pero Feli siempre parecía tener el triple de energía que él, se agotaba muy rápido y una vez dormido era una odisea intentar despertarlo.
Al final del viaje de mis padres y un día antes de que llegaran a casa tuvimos que arreglar todo a las apuradas, porque en ningún momento les mencioné que iban a haber "huéspedes". Me mataban si la casa estaba diferente a como la dejaron, y alguien tan asombroso mo podía (ni puede) morir de tan mundana forma. Eso no es para nada de mí.
Pasó el tiempo, tan aburrido y sin nada interesante que contar como siempre. Empecé la universidad, y una vez allí tuve la dicha de encontrarme con mis amigos, que si bien estaban en distintas carreras, habían pequeños ratos libres para vernos. La prima de mi mejor amigo rubio terminó siendo mi novia hasta el sol de hoy. Heredé la casa de la ciudad y mis padres se fueron al campo, me dejaron a Ludwig (pero siendo vigilado por mi abuelo) porque no querían cambiarlo de escuela cuando parecía que empezaba a adaptarse.
Habían pasado... ¿Qué? ¿Unos dos años? No lo recuerdo bien, pero me guío mejor diciendo las edades; ya Ludwig tenía cinco, y los gemelos seis años. Tenía 23 años, y estaba en proceso de terminar la carrera. Iba muriendo, en ese último semestre apenas y se me vio el pelo por lugares que no fueran mi casa, la universidad y la escuela de Ludwig. Él apenas empezaba la primaria, y Maddie estaba en las primeras de la universidad. Antonio iba a graduarse después que nosotros, porque además de que su carrera era más larga, se había echado un par de materias. Los Vargas seguían frecuentando la casa del español y a veces la mía.
No había nada que contar, y parecían tiempos tan tranquilos, de esos en los que piensas "¿Qué de malo podría pasar?".
Todo puede pasar de ser calma a ser tormenta en un instante, y sólo un segundo basta para que todo lo que tienes se pierda, para que tu vida caiga, tan fácilmente como una torre de naipes con un suave soplo de aire.
La madrugada de ese día me desperté exaltado, me había dormido sobre mi laptop tratante de terminar un trabajo final (del cual me faltaban más de 50 páginas). Los Vargas se habían mudado muy cerca, ya que mi abuelo le había conseguido un buen lugar a Augusto en el vecindario, y este por el gusto de ver la cara del otro, no se negó.
Las sirenas me causaron un paro cardíaco, y casi tiré al piso mi computadora. Cuando asomé la cabeza por la ventana de la salita para ver la razón de tal alboroto. Me quedé helado. Al momento de ver la gran nube de humo proveniente de lo que era la casa de los italianos, me di un vuelco del sofá al piso, esta vez sí con todo y computadora, incluso un jarrón pequeño con el que terminé cortándome en la mano.
Salí de la casa, y Madeleine (que se había quedado a dormir) me siguió junto con mi hermano mi pequeño.
Para cuando nosotros llegamos al lugar, ya estaban apagando el fuego, y entre la multitud me era imposible distinguir nada. Apenas reaccioné cuando sentí que alguien se abrazaba a mis piernas haciéndome tambalear.
El más pequeño de los italianos me estaba abrazando mientras lloraba, y no tardó mucho en ir también a abrazar a Ludwig, quien, por primera vez, no pareció reacio a la idea de un abrazo.
Buscaba con la mirada al señor Vincenzo, Augusto, a la señora Lorrette, al mayor de los gemelos, y al cabo de unos segundos divisé al último. Estaba aislado como muchas veces antes, pero más que una mirada de desagrado o taciturno, la que tenía en ese momento era una amarga; se notaban los esfuerzos que hacía para llorar mientras se quedaba quieto en un lado con lo que parecía ser un peluche, y miró varias veces en nuestra dirección.
Lo único que quería era abrazar a los dos hermanos y llevarlos lejos de esa fea escena, y Madeleine no salía de su estupor, pero aseguro que lo que piensa ahora es lo mismo que en ese entonces.
-¿Lud y Lovi dónde están?- No me había percatado de su presencia sino hasta que su voz llega hasta mis oídos
Un ligero escalofrío me recorre la columna vertebral- Lieben, no aparezcas de la nada...
-Llevo media hora aquí...
Me giro hacia ella, dejando de lado los platos del desayuno.
-Juegan en el patio trasero un rato
Cuando me encuentro con sus ojos violáceos un escalofrío vuelve a recorrerme, esta vez por la mirada tan dura que me dedica. El recuerdo de la mirada de mi abuelo me ataca junto con la suya.
-¿Qué pasa?- Me acerco a ella, pasando mi brazo por encima de sus hombros despreocupado. No, esa mirada sí me perturba
-¿Qué te dijo el doctor?
-Ya te dije que...
-No de Lovino- Desvía la morada hasta el cristal de la ventana, donde divisa a los dos más pequeños
Tuerzo la boca, girando el rostro de forma evasiva. Mi brazo pasa a dejarse caer, y en menos de un instante nos separa de nuevo el tramo entre la sala y el comedor.
Me siento en el sofá tranquilamente, tomando el periódico y fingiendo leer, pero obviamente el no se queda quieta.
Hace un par de señas frente a mi rostro luego de quitarme de las manos la prensa, sus movimientos son rápido, como si me gritara, y veo su entrecejo fruncido. Dejo escapar un suspiro cuando acaba de "hablar", doblando el periódico y tirándolo sobre la mesita.
Madeleine me mira esperando mi respuesta.
-Estás molesta, ¿verdad?- Su respuesta es una seña presurosa y un asentimiento de cabeza- No es nada
-Gilbert Beilschmidt
-No es nada, Madeleine- Paro en seco sus manos-. En serio nada. Problemas de visión, usar lentes; no es grave
-¿Y?
-Y tienes que relajarte o vas a empezar a hablarme con señas- Desvío el tema una vez más, jalando su brazo y atrayéndola al sofá
-Muy bien, pero yo iré a hablar con el doctor personalmente la próxima vez
Cuando me percato del asomo de nubes grises fuera de la casa, me levanto para ir hasta el patio a buscar al pequeño par que vive junto con Maddie y conmigo.
-Se va a esconder en un hoyo-
Lloraré, tengo ganas de llorar... me engañaron, ¡mis clases comienzan el 8 de Diciembre y terminan hasta el 19! TTwTT Me voy a pegar un sensual tiro de gomitas ;_;
But, lo que dije: el 4 actualizaba :'v
Voy a tomarme el siguiente capítulo para contestar todos sus Rws, en serio xD Porque ya hasta olvidé cuales son los que respondí y los que no. Esto debería ser como en AY, que se responden Rws ahí mismo y shdgsgahyfd
Mutter: Madre
Vater: Padre
No me mates, Erika :'v No me mates, Jazz ;-; No me mates, Angie TTnTT Tú tampoco, Nancy ;-;)9
Mis actualizaciones de ese Fic seguirán siendo las mismas: actus de Viernes a Domingo~
An
