NOTA: Esta historia no me pertenece, es de la escritora B.L. Miller., al igual que los personajes utilizados pertenecen a la serie Once Upon A Time.
CAPITULO 4
Durante las tres horas de cirugía Regina estaba muy preocupada. No había tenido noticias de la joven mujer que había golpeado y la falta de conocimientos ponía los nervios de la ejecutiva en el borde. ¿Y si murió? Regina se estremeció en el pensamiento. Entonces otro pensamiento llego a su mente. La luz del día llegaría pronto y el daño obvio en el frente de su auto seria evidente.
Evidentemente significaría preguntas, preguntas que no quería contestar. Camino al teléfono público. La mujer que siempre concedía favores ahora necesitaba uno. Regina marco el familiar número, en el tercer timbrazo una voz masculina llena de sueño contesto.
"Tú, es mejor que tengas una buena razón de mierda para despertarme."
"August, soy Gina."
"¿Gina?" El tono cambio inmediatamente. "Hey Gina, ¿qué pasa?"
"Yo necesito..." trago. "Necesito un favor."
"¿Tu conseguiste que ese idiota concediera la transición?"
"Eso está en la bolsa. Escucha August, esto es importante." Oyó el sonido de un encendedor cuando su primo encendió un cigarro en un intento de despertarse completamente.
"Necesito que vengas a recoger mi auto y me dejes otro."
"¿Desde cuando me convertí en tu servicio privado de remolque de coches?"
"Desde que tuve que pasar una noche a financiando tu trasero saliendo con ese imbécil de Mr. Gold", gruño.
"Esta en el estacionamiento de emergencia en el Centro Medico de Albany. Coloca le otro auto en el estacionamiento general y tráeme las llaves a la sala de espera de emergencias. August, tienes que hacer esto ahora. No puedo esperar hasta mañana".
Sabía que el costo de pedir el favor compensaría mucho, a veces era justo la manera que debía ser. Por lo menos sabía a quién avisar cuando necesitaba hacer algo discretamente, Su primo preferido no era nada si no cuidadoso.
"¿Sala de emergencias? Gina, tu estas bien?"
"Calma, August. Despertaras a Ruby. Sí, estoy muy bien, solo muy conmocionada." Miro su reloj.
"Realmente necesito que vengas aquí y te lleves el auto."
"¿Esta tu auto manejable o lo envolviste alrededor de un árbol?"
"El parabrisas y el frente están hechos añicos. Tu mejor lo conduces un par de calles y después lo pones en una grúa"
"Caramba, no pides mucho, ¿no es así? Sabes que tendré que conseguir a Neal para ayudarme, no puedo conducir una grúa y un auto de repuesto a la vez."
"Pon el repuesto en la grúa, entonces no necesitaras otro conductor. Solo has esto ahora".
Colgó y volvió a la silla que había estado haciendo su trasero incomodo por las últimas tres horas. Recogió la revista del cuarto mes de people y había justo empezado a hojearla cuando el Dr. Whale entro en el cuarto.
"Swan, ¿Hay alguien aquí para Swan?" el pregunto en voz alta y Regina era la única persona en el cuarto.
"Aquí" se levantó rápidamente. "¿Cómo esta ella?"
"Tan bien como puede estar en su estado, supongo. Está descansando ahora, ¿Es usted familiar?"
"Uh… No, soy su jefa."
"Oh… ¿Pudo usted ponerse en contacto con su familia ya?"
"No, todavía. Mi secretaria está trabajando en eso", mintió. "¿Cómo está?"
"Bien, ambas piernas estaban seriamente fracturadas y había una muy fina fractura en su cráneo, muy probablemente al golpearse con el coche. Con excepción de raspones y un corte profundo en su cara que requirió varias puntadas, no había mucho más. Ninguna lesión interna. Ella vivirá, pero pasara un buen tiempo antes de que pueda volver a trabajar, estoy seguro". Él se quitó sus lentes y los limpio con la esquina de su bata.
"Diría que probablemente unos tres meses para que las piernas curen, entonces quizás tres a seis meses de terapia física".
"Oh Dios." Regina se sentó nuevamente, incapaz de creer que en una fracción de segundos le había arruinado la vida a alguien más por quien sabe cuánto tiempo.
"¿Usted vio el accidente?" El pregunto, sacándola de sus pensamientos.
"Uh, no, yo no", dijo rogando que August no se hubiera quedado dormido y estuviera de camino con la grúa y un auto de repuesto.
"Bien, quienquiera que haya sido golpeo a esa pobre chica duramente. Probablemente algún borracho que incluso ni cuenta se habrá dado que la golpeo."
"Probablemente", repitió.
"Bien, si usted me disculpa, necesito ir a vigilarla". El salió de la sala de espera. Lo vio alejarse, entonces se hundió nuevamente en la silla anaranjada. La mujer, Emma viviría.
Suspiro aliviada por eso, pero la culpabilidad todavía pesaba fuertemente sobre ella. En breve momento había destruido las piernas de la joven mujer, en su mente posiblemente la Srita. Swan quedara lisiada de por vida.
