Capitulo 44
Chantaje
Eran las tres de la manana cuando el ultimo invitado se retiro a dormir. Despues de que sus anfitriones habían desaparecido, todo el mundo termino bailando hasta quedarse rendido. Otros que no regresaron a la fiesta fueron Max y Miriya, dejando a Rick a merced de 3 hermosas mujeres que se lo discutían para bailar.
Aime habia hecho todo lo posible por esconder a sus amigos su dolor de cabeza, pero cerca de las dos el dolor era tan fuerte que le pidió a Brian que se retiraran con el pretexto de estar en extremo cansada. Brian accedio al ver los ojos de su esposa y no dudo en despedirse de ellos. Lo que menos quería era verla totalmente apagada como en ese momento. Cuando llegaron a su habitación, Aime fue a la suya para recoger su desmaquillante, escribio algo en un papel en su escritorio, lo cerro con llave y se avento de espaldas en su cama con los ojos cerrados. Ya no podía mas con el dolor!. Donde habia dejado esas gotas homeopáticas que Shaina le daba para sus dolores de cabeza? No le dio tiempo de buscarlas. Casi inmediatamente, se quedo profundamente dormida. Despues de algunos minutos en los que Brian vio que Aime no habia regresado, cruzo la puerta de comunicación y la vio sobre la cama. Se quedo un momento mirándola. Ciertamente debio estar cansada para caer asi de rápidamente en tan profundo sueno. Le quito los zapatos, le aflojo el vestido y la metio a la cama. Esta noche decidio dejarla ahí para no molestarla.
Aime no se dio cuenta de nada. Habia comenzado a soniar:
Se encontraba en una habitación enorme, hecha de Marmol Blanco, con columnas y cortinas blancas y con una luz blanca que le lastimaba la vista.
- Donde estoy? Porque hay tanto blanco aquí?... Hooooooooooooola? No hay nadie?...
- Tranquila… estas a salvo aquí. – Era una voz femenina que ella no reconocio, pero que le daba paz. Provenia de un trono dorado con una mujer rubia, de curvas delicadas, la luz no le dejaba ver su rostro.
- Quien eres? Porque me trajiste aquí? – Pregunto al mismo tiempo que caminaba hacia una luz intermitente de color amarilla y rojo que estaba del otro lado de la sala y del trono haciendo señales como si fuera un avión en pleno vuelo – Acaso estoy muerta?
- No, aun no. Te traje aquí para que supieras que yo puedo ayudarte. Yo puedo quitarte ese dolor de cabeza. Yo puedo ayudarte a recordar tu pasado, pero con una simple condición. – dijo la voz
- Cual es esa condición? – Pregunto cada vez mas acercándose a las luces
- Quiero que me lo pidas. Quiero abraces mi esencia al 100%. Quiero que me seas fiel y que me des toda tu energía. – Dijo la voz melosamente
- No confio en ti. No se quien eres. Dame la cara!
- Deberas hacerlo. – Dijo la Voz – Sin mi ayuda, tu dolor de cabeza ira en aumento… no podras ser realmente feliz al no saber quien eres en realidad… Te voy a atormentar el resto de tu corta vida… Y no solo a ti… tambien a los que amas.
- No quiero! No te necesito! – Contesto Aime – Yo puedo sola! Siempre lo he hecho y asi voy a seguir.
- No es verdad. Tu nunca has estado sola en toda tu vida. Pero no te dare detalles hasta que me lo pidas.
- No. Ya te dije que no. – Contesto Aime molesta – Regresame de donde me tomaste. No tienes ningún derecho.
- Te dejare pensarlo, pero no por mucho tiempo. Por cierto… dile a la Meltran que tiene que dejar de pelear inmediatamente por ordenes mias o terminara matando su sueno.
Poco a poco Aime abrió los ojos. La habitación estaba a obscuras.
- Solo fue una pesadilla – murmuro mientras se volteaba hacia el otro lado de su cama.
En el santuario, Milo va llegando de la fiesta feliz por traer su premio en las manos, que al final Saori decidio dejárselo con la condición de que no se aprovechara de el para hacer cosas que pudieran avergonzarla a ella o al santuario mismo.
- Disfrutar de la vida no entra en esas ordenes verdad Camus? – pregunto el escorpión volteando a ver a su mejor amigo. Al ver que no contesto pregunto – Que te sucede paletita? Has estado mas frio de lo normal – le dijo burlándose – Mira que pensare que alguna de las chicas con las que bailaste te ha flechado.
- Oh Callate! Ni que fuera como tu. – le respondio fastidiado el acuariano mientras entraban a las habitaciones de Milo junto con el para seguir con la conversación – Solo traigo una pregunta en la cabeza que no me la puedo quitar.
- Y se puede saber cual? – pregunto Milo mientras se quitaba el saco y la camisa. Tantos anios de amistad les hacia conocerse tan profundamente que algunos otros dorados bromeaban a sus espaldas diciendo que eran novios.
- Tu te acuerdas de alguna conversación en la que alguien mencionara a alguna chica de hermosos ojos verdes y cara de angel?
- Recuerdo a muchas asi en mi cama – Dijo Milo burlándose
- Te estoy hablando en serio – dijo Camus. Es muy importante que me digas.
- Y eso porque? Alguna enemiga nueva? Presentamela no? – Dijo Milo buscando su pijama
- No es eso es que… - Se fijo de pronto en algunos rasguños que tenia Milo en la espalda – Milo… estuviste rascándote la espalda con Antares de nuevo?
- No seas Idiota. Crees que quiero suicidarme o que? – pregunto Milo acercándose al espejo para ver las marcas que Camus le estaba señalando. – Nah! Es culpa de la anfitriona. Al bailar con ella cuando se estaba poniendo mejor la cosa, para bajarme los humos me enterraba sus unias largas que estaban bastante filosas por cierto. Como iba ella a saber que eso me excita aun mas?
- Maldito pervertido y mentiroso. – dijo Camus impávido – Yo baile con ella y sus unias estaban perfectamente recortadas es un estilo francés muy prolijo.
- Mentiroso? Pero si ella traía las unas largas y bastante afiladas! Que no estas viendo las marcas? Espero que no me haya roto la camisa. Es una de mis mejores. – Dijo Milo preocupado recogiendo su camisa del suelo donde la habia arrojado.
- Yo estoy seguro de lo que digo y tu pareces estar muy seguro tambien… Otro misterio- Camus quedo pensativo mientras salía de la casa de escorpio rumbo a la suya.
Aime se levanto apenas unas horas después de quedarse dormida. Vio su reloj. Las 6 de la mañana. Su dolor de cabeza la estaba matando. No habia podido descansar y traía una sombra obscura bajo los ojos. Como zombie, se metio a banar con agua helada. Eso a veces ayudaba a disminuir su dolor. Fue a su botiquín… no encontró las gotas ahí. Pero encontró unas pastillas bastante fuertes que Freddy le habia dado para cuando se lastimo su pie. En su desesperación se tomo tres pastillas que le ayudaron un poco a despejar el dolor, pero se sentía como si flotara y con un poco de sueno.
Se puso lo primero que encontró, lentes obscuros (porque la luz le estaba lastimando), tomo el papel que escribió la noche anterior con los nombres que le interesaba investigar y bajo al gimnasio. Cammy tenia que estar ahí. Siempre lo hacia a esa hora, por eso dormia una siesta a medio dia.
Cuando llego, Cammy estaba sola entrenando con la bolsa de Kick Boxing que Ryu habia ido a comprar a la ciudad para entrenar el y mantenerse en forma. Estaba haciendo una asombrosa demostración de patadas y combinaciones que de Aime haber estado en sus cinco sentidos le hubiera encantado aprender. Se sento en las colchonetas recargada en algunos cojines y observaba pero sin ver casi con los ojos cerrados. Cammy creyo que era Miriya, quien venia tarde para entrenar con ella, asi que sin voltear, solo comenzó a hablar.
- Buenos días dormilona. Ya estas lista? Hoy traigo demasiada energía, asi que no te recomiendo que me provoques demasiado.
- A quien le hablas? porque te aseguro que hoy no tengo animos de entrenar. – Dijo una voz que Cammy no esperaba.
- Aime! que diantres haces aquí tan temprano. – Pregunto Cammy buscando si habia alguien mas con ella o si estaba sola.
- Necesito tu ayuda Cammy. Necesito entrar a los archivos del MI6 y solo tu me puedes ayudar. – Dijo Aime en un tono suave, como si le costara trabajo pensar.
Cammy se dejo caer en la colchoneta para quedar frente a ella.
- Que tu quieres que yo haga que? – pregunto
- Necesito entrar a los archivos del MI6 y solo tu me puedes ayudar. – repitió Aime en el mismo tono.
- Si, si ya te escuche. Pero tu tienes acceso a través de la computadora de Shaina. Porque me estas pidiendo a mi que te ayude? – pregunto extrañada Cammy
- No se me ocurrio… Pero de todos modos no quiero que nadie se entere que estoy buscando mas información acerca de estas dos personas. - dijo Aime tranquilamente
- Yo no se si deba ayudarte si es algo que Shaina no puede saber – dijo Cammy – Le tengo mas miedo a ella que a todas las agencias de inteligencia juntas.
- No es nada malo… pero si ella se entera… Brian se entera… Y ni siquiera se que es lo que estoy buscando ni lo que voy a encontrar. – Dijo Aime arrastrando las palabras – Estoy cansada de solo tener recuerdos de lo que he hecho desde hace dos anios. Yo se que esos dos nombres yo los he oído mencionar. Uno me causa, ira, decepcion y al mismo tiempo nostalgia. – sonrio- El otro me causa respeto, admiración, y ganas de llorar. Con ambos me duele en el corazón pero no recuerdo haber tenido contacto con ellos. Quiero averiguarlo Cammy. Ayudame por favor pero sin que nadie se entere! Por favor!
Cammy suspiro. Su petición de ayuda sonaba lógica. Aime le extendió un papel con dos nombres escritos de su puno y letra. Cammy los miro con sorpresa.
- En donde escuchaste esos nombres? Yo misma conozco a estos dos tipos… Aime? Aime! – dijo sacudiéndola.
- Que pasa? – dijo con voz adormilada - De verdad Sammy mas te vale que sea una emergencia porque no he dormido nada! – dijo Aime tratando de despavilarse
- Sammy? Quien demonios es Sammy? – Dijo Cammy sacudiéndola para que reaccionara cuando vio que su cabeza caia pesadamente sobre su hombro. Le quito los lentes obscuros y vio que se estaba quedando dormida ahí mismo – Hey! Reacciona!
- Cammy tengo mucho sueno. Dejame dormir!
- Aime estas en el gimnasio! No puedes dormir aquí! Sube a tu habitación! – dijo Cammy
- No quiero! Dejame Dormir por favor! Tengo mucho sueno… y tengo… miedo… - Dijo antes de volver a quedarse dormida.
- Diablos! Diablos! Diablos! – Dijo Cammy pasando su cuello por debajo del brazo – Te voy a ayudar a subir. Tomaste algo?
- Yo… no encontré mis gotas… y me duele mucho Cammy!… déjame dormir… - dijo Aime cada vez mas somnolienta.
- Aime… escúchame… tienes que caminar de aquí a tu habitación – dijo Cammy desesperada sin saber lo que habia tomado - Si no me haces caso, le dire a Brian y Shaina que vengan por ti y no te van a dejar hacer lo que quieras.
Sus palabras funcionaron bien porque Aime tomo nuevas fuerzas.
- Esta bien… pero promete que me vas a ayudar… - Dijo incorporándose con mucho esfuerzo.
- Si, si… lo que quieras… vamos!
Entre que solo habia dormido 4 horas, esa horrible pesadilla que le habia drenado su poca energía, su terrible dolor de cabeza y las pastillas para estaba luchando contra ella misma.
Cammy tardo un poco en subirla. No porque no pudiera cargarla, sino porque no estaba segura de si debía dejarla dormir. No sabia lo que habia tomado.
Dudo un poco sobre en que habitación ponerla. En la de ella o en la de Brian. Se decidio por abrir la puerta de ella y llevarla hacia el banio.
- Dime que te tomaste y te dejo dormir. – Pregunto Cammy mostrándole diferentes frascos. Aime los veía y solo movia negativamente.
Se la llevo de nuevo hacia la cama y ahí junto a su mesita de noche habia otro frasco. Eran unos desinflamantes y analgésicos que contenían codeína. Cammy suspiro aliviada. Por eso tenia tanto sueno. La codeína no dejaba de ser un opiáceo que en lugar de estimular, causaba un aletargamiento en general.
- Cuantas tomaste? – Pregunto como precaucion – Una? Dos? Tres?
Aime asintió.
- De verdad que eres imposible Aime. Mira que tomarte una dosis mayor a la permitida – Dijo Cammy dejándola sobre la cama.
- Lo… prometiste… - dijo antes de volverse a dormir.
Cammy se sento junto a ella en la cama subiendo los pies. Leia y releía los nombres ahí escritos. Que tenia ella que ver con esos dos hombres tan temibles?
Claro que los conocía! El maldito Comodoro Hayes habia sido uno de los que la habían condenado y habían votado por encarcelarla por crímenes contra la humanidad. Era un hombre recto con demasiados principios, prepotente, autoritario, con demasiados contactos en todo el mundo. Todos o lo adoraban o lo odiaban. No habia medias tintas. Pocas veces pisaba tierra pues preferia estar en el pacifico lidereando los buques de guerra de su majestad. Por el otro lado estaba el Teniente Comandante Henryk Glovalski. Un Comandante naval ruso con un gran futuro. Era un especialista estratega y estaba a cargo de la contraparte rusa del Comodoro Hayes. No tenia un rango tan alto como este, pero era igualmente respetado y le daba muchos problemas al Comodoro ya que no dejaba que nadie lo intimidara, mucho menos un maldito déspota ingles como se dirigía a Hayes. A su capitán esto le causaba gracia ya que tampoco era santo de la devoción de Hayes y lo dejaba que lo hiciera rabiar. Debido a que Rusia no habia participado en la guerra del Golfo por haber estado sufriendo por la reinstauración del Capitalismo, Hayes habia tenido la oportunidad de lucirse bajo las ordenes de su almirante y subir de rango a Comodoro mientras que Glovalski habia preferido pedir permiso y ayudar a controlar a los civiles. Su ex colega Zangief, otro peleador callejero oriundo de Rusia, siempre habia hablado maravillas de el y para ella cualquiera que se opusiera a Hayes lo consideraba un gran hombre. La pregunta seguía en el aire… Que carajos tenia ella que ver con ellos dos?
Freddy abrió lentamente los ojos y vio que el suave y dulce cuerpo de Shaina estaba acurrucado con el suyo. Su cabello revuelto caia como una cascada dorada sobre su pecho, su mano derecha descansaba abrazandolo y una perfectas y largas piernas abrazaba la suya.
Sonrio al recordar aquella noche que como le habia prometido días antes, habia sido inolvidable para ambos. La primera vez habia sentido en extremo gentil y amoroso con ella. Sabia que podía ser incomodo físicamente para ella y lo ultimo que quería era lastimarla. Pero las siguientes cuatro veces, diantres! De haber sabido que toda esa pasión estaba bajo la piel de su novia, hubiera hecho todo lo posible por convencerla antes.
El sabia que Shaina jamas habia sido tocada por un hombre antes y debio ser muy difícil para ella haber tomado la decisión de ser su mujer en toda la extensión de la palabra. Pero llevaban poco menos de dos anios de relación y ciertamente el la deseaba cada noche desde la primera vez que la vio. Ultimamente y debido a toda la presión de la fiesta y de ver de forma en la que Shaina podia lucir su belleza y la reacción de los hombres al verla a ella, su necesidad se habia convertido en celos malsanos que casi le cuesta su felicidad. Ahora comprendia lo que Brian sentía cuando tenia a Rick Hunter cerca de Aime. Afortunadamente para el, no tenia la competencia que su amigo, pues su mujer habia sido y seria en el futuro, exclusivamente suya. Estaba loca si creía que después de la mas increíble noche de su vida le iba a firmar el divorcio. Sonrio al pensar en eso. Ella, cuando le dijo la noche anterior que le hablaría a su abogado hubiera podido fácilmente haber anulado ese matrimonio antes de haberlo consumado, pero ahora, y conociendo por la historia como era su madrina, eso ya no iba a ser posible. Y si sus suposiciones eran ciertas, ella habia estado planeando unirlos por el bien de Shaina. Debia recordar mandarle un regalo o una nota de agradecimiento.
Volteo a verla. Se veía tan apacible. Su rostro angelical era perfecto. No quería ni moverse para no despertarla y tener que separarse de ella. Y si ella de verdad le pedia que se divorciara? Tendría el corazón de negárselo si eso la hacia infeliz? Se la llevaría con el? El no podía quedarse en ese tiempo con ella. Podria echar a perder el futuro y crear una paradoja.
- Creo que tendre que hablar con Carl. Entre los dos tenemos que encontrar una solución para ambos – Penso poniendo su mano libre debajo de su nuca
Este ligero movimiento hizo que Shaina se despertara un poco desconcertada y ruborizada por ver donde, como y con quien estaba.
- Buenos días Sra Raven – le dijo suavemente al oído.
- Buenos días – contesto ella volteando su cara hacia su esposo con labios invitantes que el no pudo evitar besar con pasión
- Amor mio Si sigues mirándome asi no podremos bajar a desayunar. – Dijo con ojos llenos de amor mientras Shaina recorria con su dedo todo su pecho y bajaba la mirada.
- Yo no tengo hambre – Dijo tímidamente lo que provoco que Freddy la pusiera a horcajadas sobre el y comenzara a besarla de nuevo.
- Que se vaya todo al cuerno, pero tu de aquí no sales todavia – Dijo Freddy mientras comenzaba de nuevo a encender la llama de la pasión en su amada esposa.
Todos bajaron a desayunar a las diez. Seguian comentando el tango y lo erotico que habia sido para muchas de las parejas que se hospedaban ahí. Max y Miriya estuvieron callados pues ellos habían estado bailando tango pero de otro modo y en otro lugar, por lo que no sabian ni siquiera de lo que estaban hablando. Rick les comento que gracias a que ellos no habían estado con el, ya tenia cita para esa noche con la mayor de las hijas del embajador americana, lo que hizo que Aime casi se atragante con su desayuno y Cammy le golpeara la espalda.
- Olvide preguntarte como sigues – murmuro Cammy a Aime
- Mejor gracias Cammy – Dijo sonriendo – Gracias por ayudarme.
- Ya tengo lo que me pediste – Le susurro – Pero me avisas cuando estes lista.
Aime asintió.
- Donde esta Freddy y Elaine? – pregunto Brian – Alguien los ha visto?
- No desde anoche – dijo Darien – Desaparecieron después del tango.
- Yo no sabia que se podía bailar asi de… atrevido – dijo Serena
- Yo ni siquiera sabia que bailaba tango – dijo Brian de buen humor – Sera que se volvieron a pelear y hay que irlos a buscar?
Todo el grupo murmuraba sus opiniones, cuando una voz autoritaria les dijo:
- Yo preferiría que no los molestaran muchachos…
Todos voltearon hacia donde venia la voz. Era Isabel II y su sequito quien llegaba para desayunar. No era común verla ahí pues siempre pedia el desayuno en su cama, mas la curiosidad por saber que habia pasado con su ahijada habia sido mas grande que su costumbre.
- Porque no? – Pregunto Cammy quien recibió una mirada que la hizo callar y subir los brazos en son de paz.
- Porque esos dos van a necesitar un poco de tiempo para disfrutar de su noche de bodas, Senorita White. – dijo riendo de la cara que pusieron todos en la mesa ante tan increíble e importante noticia.
