Atrasada pero vengo con el nuevo capítulo c':
Ojalá sea de su agrado, creo que este fic si será cortito porque lo estoy acelerando mucho, pero siento que va bien a pesar de eso.

Espero les guste y~~

¡FIC! /o/

...

Capítulo 2: El encuentro

En un departamento amanece de una forma muy peculiar, para ellos ya es muy natural pero para las demás personas sería muy extraño que ni siquiera un "buenos días" se den y ya haya un cataclismo en ese departamento.

-¡Ya salte de bañar por el amor de Dios! ¡Te vas a acabar el agua caliente! –Se oye como el dueño de los gritos patea la puerta con el afán de derribarla -¡Chun-Yan hazme caso y salte del maldito baño!-

-Tú no tienes autoridad sobre mí así que déjame bañar en paz –Responde una voz dulce y femenina del otro lado, más esa voz se oía malcriada.

-¿¡Qué no tengo la autoridad!? Si no sales por ti misma voy a entrar y te saco –Amenaza de vuelta con clara seriedad al asunto

-No te atreves, Yao –

Bien, eso fue todo. Si eso hubiera sido dicho con otro tono de voz lo hubiera dejado pasar, pero esa voz tenía un tono de reto y descortesía total. Sin decir una cosa más fue a su habitación, abrió el cajón de su mesa de noche sacando una llave. Volvió al cuarto del baño, abrió el seguro con dicha llave y sin decir nada más, y como estuviera, abrió la cortina de baño de un golpe, tomó a la joven del brazo y la sacó del baño aventándole una toalla antes de cerrarle la puerta casi en la cara.

-¡Qué te pasa, idiota! ¡Eres un maldito, eso no se hace, estúpido! –

Ya sin hacer caso al berrinche de la mujer se desvistió y se metió a la ducha que seguía abierta. Se dio un baño rápido, pues tenía prisa y salió directo a su habitación llevándose su ropa sucia con él.

Y así es, casi diario, la vida de los gemelos Wang. Yao y Chun-Yan Wang son gemelos que han vivido en esa prefectura toda su vida. Nacieron ahí y vivieron ahí.
Durante parte de su infancia y adolescencia han vivido únicamente con su padre, pues su madre murió de una enfermedad terminal cuando tenían diez años.
Situación que los devastó al punto de que la hija menor, se volviera muy berrinchuda y muy necesitada de conseguir atención. El hijo mayor cayó en una depresión que le costó tiempo curar, cosa que no hubiera sucedido sin ayuda de su padre.

El hombre, en cambio, siguió haciendo todo lo posible para mantener a sus hijos, llevarlos a la escuela y ayudar con los "problemas" que ha tenido su hijo desde su niñez temprana que tardó años el hombre en aceptar.

Ahora, ambos ya son unos adultos a los ojos de su padre, que orgulloso de los logros de ambos les ofreció regalarles un pequeño pero cómodo departamento cerca de sus universidades. Con veinte años ambos, asisten a la facultad de fotografía, la menor, y la facultad de diseño textil, el mayor.

Podría decirse que hay un final feliz para ambos… Excepto por una cosa.

Desde la muerte de la señora Wang, Chun-Yan fue adquiriendo un odio a su hermano porque, según ella, se llevaba toda la atención de todos. ¿Razón? Ser más linda que ella.
Sí, como lo oyeron "linda". Yao desde muy pequeño le daba por vestirse de niña, cosa que dejó de frecuentar cuando entró a la secundaria por razones de abuso y acoso escolar. Ahora es muy raro que lo haga, pero ese odio por parte de su hermana nunca se ha desvanecido y ahora siempre encuentra una excusa o razón para hacer enojar a su hermano.

Solo que sigue sin aprender que Yao no es fácil de pisotear y menos por niñadas.

Sin embargo, Chun-Yan tiene razones cero para odiarlo ya que ambos tienen lo suyo.
Yao fue dotado con un cuerpo muy bien formado desde su pubertad, desde aquellos acosos se dedicó al deporte y a las artes marciales en su tiempo libre, lo que lo mantenía en perfecta forma y por ello se volvió alguien de temer en la preparatoria. Tenía una altura promedio, su cabello era castaño, largo hasta pasando un poco de los hombros. Sus ojos eran de un color miel inusual para ser asiático. Su piel era envidiada por muchos y muchas pues no solo era suave y brillosa a la vista sino que tenía un color blanco que lo hacían ver muy atractivo para muchos.

Su hermana, por otro lado. Tenía un cuerpo de infarto. Su cuerpo era esbelto y curvilíneo, muy tonificado y con sus atributos bien marcados. Pechos firmes, piernas contorneadas y un buen trasero. Al igual que su hermano, tenía su cabello castaño, solo que ella lo tenía largo hasta la cintura, haciéndola ver más femenina. Sus ojos eran de color miel y eran dotados de unas largas pestañas que le hacían tener una mirada grande y hermosa.
Su piel no era diferente a la de su hermano. Blanca, suave y sedosa gracias a los cuidados que le proporciona.

Ya en este momento, Yao traía puesto el uniforme de su trabajo. Un pantalón negro de vestir con una camisa blanca y un chaleco color gris oscuro, su cabello lo dejó suelto, tomó una mochila y salió de su habitación.

-Voy a llegar tarde, si quieres comer dígnate a abrir el refrigerador una vez en tu vida –

-¡Ya deja de verte con ese novio tuyo después del trabajo y aliméntame mejor! –

-¿Cuántas veces tengo que decirte que no es mi novio? Además, aquí el que trabaja soy yo, así que llegó cuando tenga que llegar – Sin más que decir cerró la puerta saliendo de su apartamento.
Definitivamente vivir con tu hermana era de lo peor.

Mientras salía del edificio ojeo su celular, leyendo un mensaje que le llegó mientras se arreglaba -¿Un nuevo? – Se dijo a si mismo sorprendido ante lo que leía en el texto mandado por su jefe. Respondió el mensaje lo más rápido que pudo y salió corriendo hacia su trabajo. Por suerte este no le quedaba lejos de donde vivía, así que llegaría a tiempo para recibir al empleado nuevo.

A los minutos llego muriéndose a la tienda donde trabajaba –L-Lamento la… Tardanza… - Caminó al mostrador de la caja y se recargó, por no decir acostó, ahí.

-¿Te venía persiguiendo tu club de fans o algo así? – Una pequeña figura se acercó al moribundo joven con paso tranquilo. Vestía un vestido negro con blanco esponjoso, casi haciendo estilo a un modo victoriano, con botas negras hasta las rodillas y unos guantes de red negros que pasaban de los codos. Su cabello estaba suelto pero de ambos lados arriba de sus orejas había unos broches rosas de flor adornando su cabello.

-No, Mei. El jefe me dijo que estuviera aquí ya – Tomó una bocanada grande de aire antes de incorporarse.

-¿Por el nuevo? Fue una lástima que no estuvieras aquí ayer a esa hora, lo hubieras conocido –Se paró frente a Yao con una mirada de "fangirl" total -¡Está guapísimo! Sé que babearás por él-

-Mei, por favor. Recuerda que todos los hombres que catalogas como "guapísimos" siempre me son desagradables –Pinchó el puente de su nariz agarrando paciencia ante las palabras de las pequeña.

-Esta vez te juro que si te va a gustar. Así dejaras de salir con ese tipo que conociste en ese club –

-Otra… - Rodó sus ojos antes negar ya con cierta desesperación -¿Cuántas veces tengo que decir que no salgo con él por gusto romántico? Solo me cae bien, es todo – Intentó dejar en claro una vez más ese punto –Ahora si me disculpas, tengo que hablar con el jefe para ver que tareas me va a dejar con el nuevo – Tomó a la joven de los hombros y la hizo a un lado para irse hacía la parte de atrás de la tienda.

-"Tranquilo. Relájate… Solo es un trabajo…" – Ya llevaba diez minutos frente al establecimiento. Aún estaba a tiempo de llegar, así que no daría mala impresión por retraso. Yong trataba de relajarse pues según lo que le dijeron en su entrevista ayer es que si se destaca como empleado de piso le pueden dar una oportunidad para que trabajara en la publicidad de la tienda con las fotos de los modelos del diseñador principal y secundario.
¡Una oportunidad para su carrera!

-"Bien Yong Soo, empezaste bien en esta mudanza y hoy nada saldrá mal" – Inhaló y exhaló profundamente, inflando el pecho y caminando con ánimo hacia la tienda. Con una sonrisa impregnada en su rostro.

-Bueno días~ -Habló feliz entrando a ese lugar que se notaba muy acogedor. Un joven se acercó a saludarlo y darle la bienvenida, en eso se juntaron otro chico y dos chicas.

-Bienvenido~ -Se acercó Mei a saludarlo –Ayer nos conocimos. Soy la gerente de esta tienda, mucho gusto. Soy Xiao Mei, lamento que ayer no nos pudiéramos presentar adecuadamente –

-Mucho gusto. Soy Im Yong Soo. Debería disculparme a mí, debí haber llegado más temprano – Desvió la mirada un tanto avergonzado por ser tan inoportuno.

-Para nada. De hecho nos alegra que alguien haya deseado ese trabajo. Hemos estado meses buscando ayudante –

-Entonces ambos estamos de suerte~ -Sonrió amplió y amistoso. Dando su mejor y más radiante sonrisa haciendo que las dos chicas presentes se sonrojaran y casi se desmayaran.

-Bienvenido~ ¿Yong Soo, cierto? – Se oyó una voz algo cantarina y ensoñada –Me agrada tu puntualidad, espero así sea todos los días~ -

-Señor Bonnefoy, buenos días –Hizo una reverencia como saludo –No se preocupe, siempre seré puntual en mi trabajo-

-Eso espero. Por lo que oí y leí ayer veo mucho futuro en ti, y por eso mismo te dejare en manos de mi mejor empleado para que te capacite. Él te enseñará todo lo que debes de saber aquí – Extendió su mano, presentando al joven que estaba a su lado, el cual reverenció.

-Mi nombre es Wang Yao, mucho gusto – Sonrió de forma suave y casual al nuevo empleado –Empecemos de una vez que ya no tardamos en abrir –Hizo un movimiento con su mano para que lo siguiera. Yong en ese momento lo siguió sin rechistar, oyendo casi al momento como el jefe mandaba a todos a sus respectivas tareas.

-Al parecer el despistado trabajará con nosotros de ahora en adelante – Volteo su mirada por sobre su hombro, dedicándole una sonrisa burlona al nuevo. El cual, por su parte miró con sorpresa al otro al no saber a qué se refería -¿Ya dejaste de romper celulares ajenos? – Bufó con algo de burla antes de seguir su paso.

En ese momento, Yong, se dio cuenta de quién era el joven, haciendo que se sonrojara por lo torpe que fue -¡L-Lo siento! –Expresó un tanto alterado -¡No me digas que si rompí tu teléfono! Prometo pagártelo en mi primera paga y… -Fue interrumpido por la risa de su nuevo compañero. Una risa fuerte pero divertida.
Yong ladeo la cabeza sin saber que pasaba.

-En verdad que eres un despistado, aru~ - Siguió riendo. Tanto que no se dio cuenta que sacó su muletilla –Mi celular está bien, solo quería que recordaras que nos conocimos ayer sin querer. ¿Quién diría que seríamos compañeros de trabajo? –Tomó un par de bocanadas de aire para calmar su risa.

Al tiempo, abría una puerta que daba a una sección de casilleros, donde los empleados podían poner sus pertenencias ahí –Aquí puedes poner tu mochila. Tu uniforme te lo daré en un momento – Se acercó a un casillero y lo abrió –Puedes poner tu clave aquí… -Señaló el candado donde había cuatro aros donde arriba había un número, que en este momento los cuatro eran cero – Una vez que la pongas… -Giró los aros para poner un número como muestra, siendo este el mil- Solo giras la perilla para cerrar y revuelves los números para que nadie sepa tu clave –Cada cosa que decía la ejemplificaba para que Yong aprendiera –Y queda cerrado –Volvió a colocar el mil en la contraseña para poder abrir de nuevo el casillero -Acomoda tus cosas, mientras voy por tu uniforme – Sin más lo dejó solo.

Yong Soo en todo momento veía cómo manejar ese artefacto, no era difícil, pero si tenía que prestar atención para no dejar sus cosas ahí encerradas. Dejó su mochila ahí para poder sacar una libreta pequeña y una pluma. Quería estar bien preparado.

-Aquí está. Espero te quede bien ya que atiné tu talla de vista –Tendió el uniforme a su nuevo compañero –Puedes cambiarte aquí sin problemas, cuando estés listo te veo en la caja – Y así, volvió a dejar solo a su compañero.

Cuando llegó a la caja se dejó caer en la silla que estaba detrás del mostrados con un largo y fuerte suspiro –"No puede ser…" –Volvió a suspirar al tiempo que recargaba sus codos en sus piernas para dar soporte a su frente que sostenía con sus manos –"Es imposible que sea él. Él se fue ya hace doce años. No puede regresar así nada más…"-

-Te dije que estaba guapo~ -Una voz femenina lo interrumpió haciéndolo levantar la vista a la mujer que tenía los codos recargados en el mostrador, soportando su cara la cual tenía una expresión sonriente y acusadora –Algo me dice que te dio el flechazo automático~ -

-No digas tonterías Mei. Solo que sigo cansado por la carrera que me aventé hace rato –

-Ajá. Lo que digas –Rodó los ojos – No sabía que estar cansado y sofocado era sinónimo de tener una cara de idiota impactado por tremendo hombre que acabas de conocer~ -

Ahora si bufó molesto rodando los ojos –Que no es eso –Ya se empezaba a fastidiar –Solo que se parece a alguien que conocí, es todo. Creí que era esa persona pero hice memoria y me di cuenta que no es. Además el nombre no concuerda-

-Oh ya veo – Ahora si exclamo con calma y serenidad -¿Aún piensas en ese niño, verdad? Ya pasaron muchos años de ese entonces, él ya debe de tener una vida marcada, seguro que hasta familia tiene o la va a tener. Seguro y tiene tu edad…-

-No. Él era más pequeño que yo, creo que estaba en el jardín en ese entonces. Yo andaba en mi primer año de primaria… ¿Qué no recuerdas?-

-Me das más razones a mí. Ya debió hasta de olvidarse de los amigos que tenía en ese entonces – Se incorporó de su lugar al ver que venía el nuevo –Igual deberías de intentar con él. Lo peor que te puede decir es no – Guiñó antes de retirarse, haciendo fastidiar a Yao, y muy bien fastidiado.

-"Mei y su afán de creerse casamentera…" –

-¿Interrumpí algo? – Esa pregunta sacó a Yao de sus pensamientos homicidas hacia su amiga.

-No. Solo me estaba molestando con carga de trabajo, como siempre – Suspiró levantándose de su asiento para salir del mostrador.

-No parecía enojada o apurada por un trabajo –Volteo a ver a la chica que estaba platicando con uno de los compañeros.

-Siempre es así. Su forma de amenazarte a que hagas algo no es regañándote ni gritándote. Es hablándote de la forma más dulce con una sonrisa o con un guiño… Da más miedo –Desvió la mirada teniendo una expresión de susto por la forma en la que persuade la menor.

-Vaya… -No sabía que decir. Tan dulce que se ve esa jovencita.

-Bueno, ya. A trabajar –Movió sus manos para restar importancia al asunto –Parece que te quedó bien el uniforme… -Lo examino un poco viendo que no haya algún desperfecto –Te quedó como si fuera hecho exclusivamente para ti –Sonrió –Tengo buen ojo~ - Comentó de forma orgullosa por su trabajo –Bien, sígueme… -

Había terminado el turno de trabajo. La gran mayoría tenía el tiempo completo, otros medio tiempo. Pero en el caso de Yao y Yong, estas semanas tenían el tiempo completo, por lo que su salido fue hasta el cierre.

-Hiciste muy bien trabajo. Creo que no tengo que capacitarte mucho –

-No diga eso. Usted enseña bien – Yao levanto su mirada del dinero que estaba contado al oír aquello, viendo la sonrisa cálida y amistosa que le dedicaba Yong por el halago dicho, cosa que lo hizo sonrosar.

-No soy tan bueno asesorando. Es mi trabajo, eso es todo – Metió el dinero en una bolsa pequeña que embretó para las cuentas de caja –Mañana voy a tener un poco más de trabajo que el habitual, así que te quedarás solo – Salió detrás del mostrador y se colocó frente a Yong –Espero que Mei no me dé quejas sobre ti – Sonrió de forma un tanto burlona. Cosa que casi lo hace reír abiertamente por la expresión de molestia del nuevo. En respuesta solo bufó y palmeo dos veces su hombro antes de que Yong dijera algo en su defensa.

-Lo harás bien – Sin más, se fue a la oficina del jefe a entregar la caja.

-Jum. Ya verá que lo haré bien – Miró a donde se fue el mayor con determinación en los ojos. Probaría que trabajaría como si llevara años en este lugar.

A los minutos ya todos los que quedaban en ese lugar ya estaban fuera con sus cosas, esperando a que el jefe cerrara bien el lugar. Unos se despidieron de lejos y otros esperaron al rubio para partir.

-Bien chicos. Gracias por su trabajo de hoy. Nos vemos mañana~ -Se despidió de los pocos que quedaban antes de irse, siendo acompañado por un empleado ya que tomaban el mismo camino a la estación.

-Te dejó en la parada del camión, Mei –

-Gracias, Yao. Pero puedo ir yo sin problemas. Además te están esperando ¿No? –

-Si pero… -

-Entonces vete. Estaré bien – Mei sonrió a su compañero y se fue no sin antes de despedirse de Yong mientras corría a hacía la parada del camión.

-… Esa niña… -Suspiró pesado. Nunca pudo contra la tenacidad de esa mujer ¡Nunca! Desde que la conoció siempre fue terca y tenas para todo… Pero así igual la quería y eso era lo que siempre lo hacía suspirar así –Bueno. Nos vemos mañana – Volteó a ver a Yong y movió su mano en forma de despedida recibiendo una contestación igual.

-Oh ¿Vas hacia ese lado? – Miró curioso como Yao tomaba el camino que él también debía tomar.

-Sí. Voy para allá ¿Por qué? –

-¡Entonces vamos juntos! También tomo ese camino –

El mayor se encogió de hombros, no tenía ningún problema en caminar con alguien.
Durante parte del trayecto estuvieron en silencio, uno incómodo a los ojos de Yong, y todo porque Yao se sentía nervioso a su lado, pensaba una y otra vez sobre varias cosas que concernían a Yong, pero todas se iban al mismo lado –"No puede ser él"- Se volvía a decir como conclusión.

-¿Y desde cuando conoces a Mei? – Preguntó su acompañante para romper ese silencio, provocando que Yao frenara casi de golpe viéndolo con duda –Si, bueno. Se nota que son muy cercanos y cada que hablan lo hacer de forma muy familiar. Por eso preguntaba… -Desvió la mirada al sentir que se metía en la vida privada de alguien que apenas conoce, pero al mismo tiempo le intrigaba. No sabía por qué, pero Yao le inspiraba un sentimiento de haberlo conocido antes.

-Desde la primaria… -Contestó sin rodeos volviendo al camino –Cuando yo iba en cuarto de primaria entró como nueva. Desde ahí nos conocimos y siempre hemos ido en las mismas escuelas hasta la universidad. Ella estudia economía en la universidad de Beijing. Yo estudio diseño textil en la misma universidad, solo que no en la cede principal –

¡Igual que él! Iban en la misma universidad, solo en diferentes facultades – ¡Yo también estudio ahí! Estudio fotografía, solo que yo si estoy en la sede central –

-Ya veo –Volteo a sonreír de forma amigable – Eso explica porque Francis ve mucho potencial en ti. Él tiene la facilidad de no solo confiar en el potencial de la gente sino en explotarlo al máximo –

-Oh… ¿Hace cuánto que trabajas para él? –

-Desde que entré a la universidad. Hace dos años para ser más exacto. Quise buscar un trabajo que me ayudara a impulsar mi carrera de diseñador y ahí fue donde lo conocí. Él recién se establecía aquí y abrió ese local, en tan solo dos años se hizo bastante popular a pesar de ser muy pequeño, todo gracias a los empleados que tenemos. Cada uno aporta a que ese lugar crezca cada vez más. Mei entró porque yo la recomendé, gracias a sus conocimientos pudimos entrar en el mercado de forma fuerte y yo… -Volteo a ver a Yong con una sonrisa un tanto prepotente –Soy el diseñador secundario. El 30% de la mercancía que está ahí la diseñé yo –

No lo podía creer. Durante su día vendiendo se dio cuenta de la calidad de la vestimenta. Incluso se fijó que, aunque el lugar no tuviera sucursales y fuera un poco pequeño, mucha gente, sobre todo con fintas algo adineradas, acudiera a ese lugar. Los precios no eran tan altos pero todo se veía elegante y lo que también atraía mucho a la gente era la vestimenta de los empleados. Llamativa y casi nada que ver con lo que vendían… Pero igual funcionaba.

-Vaya… Eso es impresionante – Comentó al tiempo que se le hacía una sonrisa enorme por el gusto de trabajar en un lugar tan único.

-No es para tanto… -

-¡Claro que lo es! –Se paró frente a Yao y lo tomó de los hombros para encararlo – ¡No solo eres bueno para vender, sino que también eres el responsable de esa mercancía! Tienes muchas habilidades y ni siquiera has concluido la universidad ¡Muchos desearían eso! –

Bien. Ahora no sabe que es lo que lo hizo sonrojar, si el halago o el hecho de que tenía a Yong demasiado cerca. De cualquier forma, retiró sutilmente las manos de sus hombros y dio un paso hacia atrás un tanto nervioso.

-Ya te dije que no es para tanto, solo… -Interrumpió su plática al ver que alguien se acercaba a ellos –Lo siento. Ya debo de irme – ¡Caminó hacia esa figura –Nos vemos mañana! – Se despidió caminando más rápido a esa figura que a penas y tuvo en frente a Yao y lo rodeo con un brazo por los hombros para comenzar a caminar por donde había llegado.

Yong solamente vio a su compañero alejarse en brazos de ese extraño con la mano estirada pues lo había despedido. Se sentía un tanto extraño pero no sabía por qué.
Bajó la mirada hacia el piso, sintiendo una extraña sensación pues al ver directamente a los ojos de Yao tan cerca lo hizo sentir una especie de deja-vú junto a un sentimiento de nostalgia y una opresión en su pecho.
¿Por qué?
Se preguntó sin saber. Pero era algo que no debía de preocuparse.

-"De seguro es por…" – Volvió a subir su mirada hacia el camino vacío por donde se habían ido esos dos –"… Mañana le pregunto" –

Y así pasaron varias semanas, para que al fin empezaran las clases de nuevo.
Los de años pasados comenzaban otro semestre nuevo y los de nuevo ingreso se emocionaban por estar en la universidad después del duro trabajo de estar estudiando para entrar ahí.

Como en el caso de Yong Soo que ahora estaba más contento de saber que es muy probable que encuentre a esa chica de su infancia, todo gracias a Yao, que en sus pláticas comento que muchos de sus compañeros de primaria estaban en esa universidad. Y al hacer memoria, la niña, ahora jovencita, sería más o menos de la misma edad que Yao porque recuerda que esa niña luego llegaba al parque con un uniforme de primaria.

Sin contar que él puede que conozca a la niña que está buscando ¡Que suerte para él!

~~Flashback~~

Después de esa noche pasaron algunos días en los que Yong no podía dejar de pensar en esa niña, pero sin saber porque Yao se metía en esos pensamientos. Ya había librado su duda sobre esa familiaridad en la que ese hombre había abrazado a Yao. Este solo dijo que era un amigo, pero Mei, al oír su plática, se metió diciendo que era su novio…

-¿No crees que debería dejarlo? Yo que trato de presentarle hombres decentes y él los rechaza diciendo que están feos para él ¡Y mira con quién se mete! –

-¡Mei! Ya te he dicho que solo es un amigo – Estaban en la hora del almuerzo, por lo que ellos estaban en la zona de casilleros tomando su alimento. Yao estaba sentado en una banca con un brazo descansando en su pierna y la mano de este frotaba su frente por la desesperación del chino en cuanto al tema.

-Espera, espera- Yong negó un poco para después mirara a Yao con duda -¿Eres gay? –

-… ¿No lo sabías? ¡Si se le nota a manzanas de distancia! – Y para su colmo su amiga no ayuda en mantenerse callada.

-No me ayudas, ¿Sabes? – Soltó un suspiro para encararlo con mucha seriedad –Sí. Lo soy, pero ese hombre no es mi novio, amante, pareja o como quieras llamarlo. Es solo alguien que conocí en un bar y simplemente lo considero un amigo. No me atrae ni nada. Así que no le hagas caso a esta… -

-¡A quién llamas "esta"! –

-¿Hay otra mujer aquí en este momento? –

Bueno. Para resumir.
Después de una pelea "amistosa" entre Yao y Mei, esta se tuvo que ir para continuar su turno, dejando a los otros dos terminar su almuerzo de forma tranquila. Aún les quedaba tiempo de descanso, lo que aprovechó Yong para entablar conversación.

En verdad le importaba poco la orientación sexual de su compañero. Después de todo, le caía muy bien y este parecía alguien tranquilo y amable. ¿Por qué ser malo? Además no era su estilo.

Durante la plática hablaron sobre cómo Yong llegó a China. Al contar su historia entró en un detalle que hizo que Yao casi se atorara con su comida.

-… ¿M-Me puedes describir a esa niña? – Pregunto un tanto temeroso y nervioso.

-¡Claro! Por lo que recuerdo iba en la primaria, se veía más grande que yo. El día en el que la conocí llevaba un vestido rosa muy mono y nos zapatitos que la hacían juego, pero no recuerdo si tenían alguna figura o eran lisos. Tenía el cabello recogido en dos coletas, tenía unos ojos muy bonitos y una sonrisa contagiosa. Más adelante, cuando estábamos en días de clase llevaba un uniforme de primaria, por eso supe que era más grande que yo. El uniforme era de la primaria del este, ya sabes, camisa blanca con un lazo rojo en el cuello, falda roja con azul marino, calcetas blancas y zapatos negros. Casi siempre iba de colitas, muy raras veces con el cabello suelto –Suspiró con un aire ensoñados –Siempre se veía linda –

-A-Ah… Y-Ya veo… -Desvió la mirada, totalmente sonrojado y claramente nervioso.

-Tú me has dicho que vivías cerca de ese parque ¿No sabrás quién es o dónde está? –

-Creo saber de quién hablas… -Volteo a ver a Yong tratando de controlar su sonrojo y su nerviosismo – Yo iba mucho a ese parque pero como jugaba con otros niños no me fijaba en las niñas que anduvieran por ahí... Además en la primaria no tenía muchos amigos, como ya te dije, pero si hago buena memoria tal vez la recuerde… -

-¡Muchas gracias, Yao – Lo abrazo de forma efusiva y alegre. A lo cual Yao no respondió, solo desvió la mirada y se mordió discretamente el labio inferior al no saber que decir.

~~Flashback~~

No cabía en su emoción, pero lo más importante ahora era concentrarse en sus primeros días de clase y pensar porque Yao se portaba tan raro con él desde esa plática.

-"A lo mejor siente que lo presiono…" –

Ese era su pensamiento en cuanto a la actitud ajena, así que lo dejó pasar por el momento. Ya después de la escuela hablaría con él para que no se sienta presionado. Mientras…

A buscar su aula.

Mientras cada minuto pasaba, más emocionado se sentía por todo lo que serían sus clases. Estaba consciente de que las tareas serían complicadas y más que tiene un trabajo de medio tiempo, pero valdría totalmente la pena. Eso era seguro.

Después de un par de horas de clases, se encontraba vagando por la escuela aprovechando que tenía una hora libre. Se encargaría de conocerla y buscar un lugar tranquilo para pasar de ahora en más.

Tardó un rato en recorrer parte de la escuela, ya que estaba enorme. Pero en ese momento, en una zona verde del campus, vio algo que lo petrificó por completo.

Se encontraba una joven tomando una fotografía a lo que parecía ser un arbusto, que en realidad era a una mariposa. Lo notó cuando caminó lo suficiente para notarla.
La chica era realmente linda. No supo por qué, pero le dieron ganas de hablar con ella.
Con forme se fue acercando, esta volteo para tomar su mochila y guardar su cámara y ahí fue donde se petrificó.
Cabello castaño y brillante, ojos de un color único y grandes, piel suave a la vista y de un blanco hermoso. Haciendo ver a la chica como toda una muñeca de porcelana.

Aquello encajó con la descripción de sus recuerdos… ¡Era ella!

-¡Buenas tardes! –Se acercó realmente sin dudarlo, aunque por dentro tenga cierto nerviosismo por lo que pasará –Soy nuevo en esta escuela y creo que me he perdido ¿Me podrías decir dónde está la sala de revelado? – Preguntó de forma muy casual al tiempo que se acercaba a la muchacha hasta quedar parado frente a ella.

En cuanto a la joven. Levantó la mirada cuando oyó que le hablaban abriendo los ojos enormemente al ver a un chico tan atractivo dirigiéndole la palabra, sin contar que esa forma de dirigirse a ella y de sonreír casi le hacer desmayar.

-S-Sí. No está muy lejos de aquí… -Desvió la mirada por unos cuantos segundos para que ese sonroso se le quitara. Debía actuar natural -¿Quieres que te lleve? Me queda de camino a mi aula –

-¡Sería sensacional! –Amplió su sonrisa –Veo que también estudias fotografía ¿De qué semestre eres? –

-Así es. Acabo de entrar al quinto semestre- Colgó su mochila en sus hombros, viendo al nuevo con una sonrisa amistosa –Te va a encantar la carrera. Hacemos cosas realmente interesantes –

-Sí. Solo llevo tres clases y ya no puedo esperar a que continué el día –

Ese ánimo y esa sonrisa se le contagio a la chica, haciendo que soltara una risa suave.
La cual dejó perdido al coreano, que se sonrosó al oír tan linda risa.

-Ven. Se nos hace tarde – Movió su mano para que la siga. Durante el camino ambos estaban un tanto nerviosos por la presencia ajena, que se rompió ante una pregunta de la joven.

-Por cierto. Aún no conozco tu nombre ¿Cómo te llamas? –

Esa pregunta fue un cubetazo de agua helada para Yong. Miró a la chica con cierta decepción que después cambió a una mirada con una sonrisa un tanto triste, creyendo que la joven lo olvidó.

-Soy Im Yong Soo. Nací en Corea del Sur, pero vengo viviendo casi toda mi vida aquí en China. ¿Y cuál es tu nombre? –

-Wang Chun-Yan. Un placer –

Aunque no hubiera un recuerdo reciproco por lo menos puede empezar desde cero, y al parecer al joven si estaba dispuesta a ello. Por lo menos su número de teléfono y Facebook* ya tiene. Tal vez le mande un mensaje para verse después del trabajo o durante los descansos.
Si es que llegan a concordar.

-"Esto no puede estar pasando. Yo estaba realmente seguro que se llama de otra forma… A no ser…"- Soltó un suspiro dejándose caer en su asiento –"A no ser que pronunciaba mal su propio nombre por su edad" – Soltó un gemido de reproche ante sus pensamientos, llamando la atención de su compañero de al lado.

-¿Todo bien, Yao? –

El nombrado respigo al oír tan de repente que era llamado, más que nada porque susurraron en su oído. Volteo casi de inmediato viendo a uno de sus compañeros de facultad.

En este momento estaban en la biblioteca, tenían hora libre ambos y se encontraban ahí para, según, hacer un poco de tarea pero Yao se quedó divagando sobre su pequeño descubrimiento.

-Estoy bien Kiku, solo que tengo un poco de sueño… -Restregó sus dedos en su frente, soltando un suspiro de reproche por andar todo desconcentrado.

-Deberías conseguir un trabajo que no te haga llegar tan tarde a casa –

-No es eso. Solo que…-

-¿Otra vez Chun-Yan? – Interrumpió con una suposición que la mayoría de las veces era muy acertada y creyó esta vez que era igual.

Honda Kiku era un joven que llegó de Japón no hace muchos años, ambos se conocieron en la facultad de Diseño por mera casualidad ya que ambos cursaban diferentes carreras. Yao diseño textil y Kiku diseño y animación. Después de ese día empezaron a frecuentarse hasta volverse buenos amigos, aunque para muchos su amistad es muy extraña ya que es raro que tengan conversaciones largas. Estas suelen ser cuando Yao tiene algún problema existencial que desahogar, no más.

Por eso mismo, Kiku conoce los problemas que tiene con su hermana, provocando que no duerma bien, que no haga completas sus tareas o que llegue hecho una furia a la escuela.

-Esta vez no es ella- Negó con la cabeza gacha –Es con algo que he lidiado desde mi infancia. Un recuerdo que regresó de la nada –

-Ya veo. ¿Algo que quieras contar? –

-Creo que no, por ahora – Volteo a ver a su amigo, dedicándole una sonrisa suave para que dejara de preocuparse.

Una de las cosas que no sabía su amigo era su "turbia" infancia y por ende sus preferencias. Yao siempre fue de mantener un perfil bajo por culpa de los acosos que fue sometido. Fuera de su familia solo había dos personas que sabían esas cosas de él y aún no tenía el valor de comentárselo a Kiku.

-Entiendo. De todas maneras si algo sucede puedes decirlo, no seré bueno aconsejando pero puedo escuchar –

-Y no sabes lo mucho que relaja que lo hagas. Tal vez en otro momento te cuente bien lo que me sucede-

-¿Necesitas asimilarlo? –

-Exactamente eso…-

Ya no dieron más, ambos entendían que presionar esa conversación no iba a salir bien, así que siguieron con sus deberes. Acompañándose nada más.

Cuando las clases dieron fin el par de amigos se dirigió a la salida, caminando juntos hasta una esquina donde cada uno tomaba su camino. Uno a su casa y el otro a su trabajo.
Para Yao, ese día no cambió de su normalidad. Yong ya se había acoplado bien al ambiente de trabajo, por lo que ya no tenía que andar de tras de él. Eso sí, cuando no había clientes que atender se ponían a platicar un rato.

Por suerte para Yao no le ha vuelto a mencionar a la "niña", pero algo que si no le gustó fue a ver al menor con una expresión ensoñada y muy feliz. Algo pasó en su escuela, algo que no le daba buena espina.

¿Habrá olvidado a esa "niña"? ¿Habrá renunciado y encontró algo mejor?

Esos pensamientos lo atormentaron lo que restó de la tarde muy pensativo, incluso ni se despidió bien de sus compañeros y amigos y se fue directo a su casa. Al llegar vio que todo estaba en orden y silencio, algo muy poco común pues su hermana siempre se la pasaba gritando a penas y lo oía entrar.
Dejó pasar eso para irse a su habitación e intentar conciliar el sueño.

-"De seguro solo estoy sobre pensando de más. Esa expresión no puede ser de enamoramiento ¿O sí? Eso sería un poco probable, que alguien haya hecho olvidar lo que por años estuvo buscando. De seguro solo fue un error de mi parte, solo pasó un muy buen día y ya. Es todo" –Suspiró hundiéndose en la suavidad de sus almohadas –"Deja de sobreactuar Yao. No tienes nada perdido. Solo debó explicar las cosas en el momento adecuado y tal vez… Tal vez…" –Torció su boca en una mueca un tanto dolida. ¿Tal vez qué? Es claro que a Yong le gustan las niñas, sería muy raro que de la noche a la mañana le gustara un hombre, uno que se vestía de niña cuando pequeño…

-"Ya. Ya. Deja de pensar eso. Es muy pronto para hacerlo" –

Varios minutos pasaron, minutos en los que se atormentaba con pensamientos malos, uno tras otro. Quedando dormido varios minutos después, pero sin descansar realmente, pues ya sentía todo perdido.

*Facebook: Ya sé que en China no usan esa red social, es más, ni siquiera han de usar el Whatsapp. PERO, no recuerdo como se llaman el Facebook y Whatsapp de China, así que finjamos demencia y hagamos de cuenta que usan esas redes… Por lo menos en este fic (?)

Y es todo C:
Ya que sé que tarde mucho para este capítulo, pero expliqué en mi otro fic la razón. Para quien no sigue el otro lo volveré a decir.
Tuve que atender asuntos escolares y familiares, mi madre estuvo en el hospital y entre que debía atenderla y atender mi escuela se me olvidó por completo si sí había subido el capítulo o no.
Pero mejor tarde que nunca y mejor continuar y no dejar en hiatus eterno esto (?)

Nos vemos en el próximo capítulo /kokoro/