Capitulo 57
De frente al destino
Aime y los demás regresaban del jardín hacia el salón. Los únicos que faltaban eran Shaina y Freddy que estaban fungiendo como anfitriones y Rick, quien no había podido bajar a tiempo, por lo que ya todos juntos comenzaron a brindar en su rincón favorito del salon.
((( Necesito que me prestes tu cuerpo 5 minutos )))
(( Para qué?))
((( Necesito hablar con Hades )))
(( Recuerda que me prometiste que estaría consciente ))
((( No te preocupes. No es nada malo. Acércate a él y tócale tres veces el hombro derecho )))
(( Cuál de todos es el?))
((( Cabello verde antifaz rojo a tus 3 en punto)))
Aime volteo, lo vio y se disculpó con el grupo. Le toco el hombro derecho tres veces y el automáticamente la siguió hasta el otro rincón alejado de ambos grupos.
- Hola Hermanita nos volvemos a encontrar? – Dijo Hades
- Sí, sí. Necesito tu ayuda y no tengo mucho tiempo. – Contesto Hera
- En que consiste la ayuda? Que me darás a cambio?
- La satisfacción de molestar a Atenea y sus caballeros – Dijo Hera con voz alegre.
- Dime lo que tengo que hacer – Dijo Hades con una sonrisa.
En el vestíbulo, donde había gente entrando y saliendo, Aioria y Atenea voltearon a ver a Shaina quien cruzaba los brazos en forma desafiante.
- Sabia que estabas aquí – Dijo Aioria señalándola – Eres una desertora y una vergüenza para los Caballeros de Plata!
- Aioria! – reprendió Saori – Aquí no!
Marín y Camus sintieron que algo iba a pasar y se apresuraron a buscar a Aioria y Atenea.
Llegaron justo a tiempo para ver como Aioria enfrentaba a Shaina.
- Eso dices tú – pregunto Shaina – No me estoy escondiendo. Aquí estoy. Tampoco soy una desertora, pedí permiso para salir del santuario, Atenea aquí presente me lo concedió.
- Pero no regresaste – asevero Aioria
- Nunca le dije que regresaría – desafío Shaina
- Eso, aunque cierto, no te exime de dar una explicación ante todo – Dijo Aioria
- Shaina! No lo provoques por favor. No es el lugar para hacer esto– Dijo Saori tratando de poner orden.
- Aioria! No es el lugar ni el momento para juzgar a nadie – Dijo Camus sorprendiendo a Shaina por su defensa – Estamos en una casa ajena y podemos meter en problemas a Atenea.
- Aioria por favor – suplico Marín
Shaina volteo a verla y le hizo un sutil movimiento de la mano para que no se metiera.
- Según las leyes del Santuario, debemos llevarla ante Shion y juzgarla por sus pecados – Volvió a decir Aioria a Atenea – De no ser así, daremos un mal ejemplo a nuestros nuevos aprendices.
- Y yo estaría muy dispuesta a ir a tu bendito juicio pero ya no me es posible hacerlo – contesto Shaina
Atenea iba a preguntarle el porqué, cuando Shun apareció con una voz que no era la suya.
- Lo siento Caballero de Leo, pero esa mujer ya no se rige por las leyes del Santuario al que tu perteneces
- Shun? – dijo Marín
- jajajaja Shun se fue a dormir amazona – Dijo Hades
- Hades! Creí que… -Dijo Saori dando un paso atrás
- El hecho de que me hayas sellado de nuevo en este cuerpo no quiere decir que no pueda salir a respirar de vez en cuando querida sobrina – dijo
Camus y Leo se pusieron en guardia inmediatamente.
Shaina y Marín intentaron pararse frente a Saori pero ella se los impidió.
- Que quieres aquí Hades – Dijo Saori
- Solo pasarte un recado y parece que llegue muy a tiempo – Dijo Hades – Shaina ya no podrá ser juzgada por las leyes de tu Santuario nunca más. Tú y tus Caballeros deben dejarla en paz o vas a desatar la furia del Olimpo.
- A que te refieres? Ella es una Caballero de Plata del Santuario! Es responsabilidad completamente de Atenea – Grito Aioria
- No. Ella FUE una Caballero de Plata. – dijo Hades tranquilamente – Ahora ha pasado a ser la protegida de mi hermana quien te pide amablemente que honres tu palabra que diste hace 1000 años y la dejes vivir su vida sin miedo a ser castigada.
- De que está hablando, Shaina? – pregunto Marín – Porque dice eso?
Shaina se mantuvo en silencio. Sabía lo que seguía y aunque no estaba de acuerdo con la situación, ella no podía hacer nada.
- El ser protegida de Artemisa no la exime de sus responsabilidades, Hades – explico Saori.
- Y yo creo que o no quieres entender lo que te estoy diciendo Atenea, o solo te estás haciendo tonta otra vez - dijo Hades – No hablo de tu hermana Artemisa. Estoy hablando de mi hermana Hera, Esposa de Zeus y Reina de todos los Dioses del Olimpo
Atenea palideció
- Me estás diciendo que Hera está aquí en la tierra Hades? – pregunto – Sabes lo peligroso que es para todos nosotros, incluyéndote, eso que me estás diciendo?
- Yo no tengo ningún problema con ella. Y no, en este momento no se encuentra en la tierra. Solo vino a pedirme que te recordara el Convenio de los 12, párrafo 16 inciso f: Todos los Caballeros Femeninos a cargo de Atenea y las Amazonas a cargo de Artemisa quedaran bajo la protección indiscutible e irrevocable de Hera a partir de sus esponsales. Si alguna de ellas quedara prendada de algún protegido de alguna otra diosa, la pareja quedaría separada indiscutiblemente para no crear un conflicto de intereses entre dioses aun cuando esta renunciara a su fidelidad a su diosa protectora. Ningún pecado que haya cometido la susodicha contra su ex diosa protectora será válida una vez que haya pasado a ser protegida de Hera.
Los Dorados voltearon a ver a Shaina, quien dio un paso para atrás. Aunque ella no estaba al tanto de ese Convenio, Artemisa ya le había dicho que ahora era protegida de Hera
- Te casaste? – preguntaron al unísono Aioria y Camus.
- Lo que yo haga o haya dejado de hacer no es de su incumbencia Caballeros – contesto Shaina – Su obligación era encontrarme ya me encontraron. Presentarme ante Atenea, y aquí estoy frente a ella.
Atenea la tomo suavemente del brazo mientras Hades regresaba a la fiesta satisfecho de la conmoción que había causado.
- Es cierto eso que dice Hades? Estas Casada? – pregunto
- Es correcto
- Fue con… algún Caballero del Santuario? (que no sea Seiya, que no sea Seiya!) – pregunto Atenea
- No. No es con ningún caballero de ningún santuario ni ningún protegido de ningún Dios. – contesto – No hay un conflicto de intereses aquí.
Shaina volteo hacia Marín quien estaba atónita ante lo que estaba escuchando. Si ella se casaba con Aioria, no podría vivir en el Santuario bajo ese estúpido convenio. Atenea no la había puesto al tanto. Tampoco podía renunciar a su Armadura, pues seguiría sin ser válido.
- Lo siento Marín… yo no sabía… - comenzó a disculparse
Aioria iba a decir algo cuando vio que Marín salía corriendo por la puerta principal. Se fue corriendo tras ella.
- Marín que sucede? Qué te pasa? - pregunto
- La boda se cancela! – Dijo mientras corría hacia el Santuario
Rick había bajado tarde a la fiesta porque tuvo que tomar un gran baño relajante para poder tener fuerzas. Seguía demasiado adolorido y la tela de la ropa lo rozaba y lo sentía aún más. Para cuando bajo, ya todos se habían mezclado con todos y no pudo saber quién era quien como para unírseles.
Vio un grupo entrar, pero al acercarse se dio cuenta que no eran ellos por sus voces. Después vio a otro grupo y tuvo la misma suerte. Decidió tomar una bebida e ir al baño cercano al salón a revisar una de sus heridas pues parecía estar sangrando. Se quitó la máscara, la dejo en el lavabo para revisarse y decidió después entrar al W.C. Mientras estaba ahí, escucho que otro grupo de hombres entraban, reían y se fueron rápidamente. Solo se habían lavado las manos.
Cuando salió hacia el lavabo su máscara había desaparecido.
- Carajo! Necesito otra mascara para poder entrar al salón.!- Dijo mientras veía para todos lados fuera de la puerta del baño.
Uno de los meseros que iba hacia la cocina lo vio con curiosidad y se acercó.
- Le puedo servir en algo Señor? – dijo
- Perdí mi mascara y tengo entendido que no puedo estar en la fiesta sin ella. Sera posible que me consiga alguna? La que sea? – pregunto esperanzado
- Déjeme preguntar en la cocina si han encontrado alguna extra señor – Dijo mientras se dirigió a donde le había dicho.
Pasaron unos minutos que Rick aprovecho para peinarse su cabello rebelde.
Se asomó y vio que el mesero lo estaba buscando.
- pst pst … hey amigo! Aquí estoy! – grito agitando las manos
- Tiene suerte señor. Una de las doncellas encontró esta mascara en la mesita del pasillo del primer piso – Dijo entregándole una máscara tipo Moretta
- Muchas gracias! – Dijo Rick sacando un billete de 50 euros dándoselo – Me has salvado.
El mesero le sonrió y le ofreció una copa de champaña.
Ya con la máscara puesta, vio a lo lejos una figura conocida.
- Esa gracia al caminar y los gestos con las manos que hace al hablar yo la conozco – dijo Sonriendo mientras reconocía a Aime.
Estaba platicando con un tipo de cabello verde y antifaz rojo. Se acercó para alcanzarla. Tal vez ella sabía dónde estaba Max y Miri pero ella no lo vio y salió al jardín. No veía a ningún otro del grupo por ningún lado o al menos no los reconoció.
Al llegar al jardín, perdió de vista un momento a Aime. Había muchas parejas riendo y parloteando a su alrededor, pero él estaba buscando la máscara blanca con encaje negro. Lamentablemente para él, apenas la luna cambiaba a cuarto creciente, por lo que no había una iluminación buena aparte de las pequeñas lamparitas a lo largo del camino que daba a la playa. Comenzó a buscarla por todo el jardín, dándose cuenta que ya se había alejado mucho de la puerta que daba al salón. De pronto sin saber cómo, una mano enguantada lo jalo del otro lado del seto y prácticamente lo azoto suavemente en la ancha columna de madera pulida que sostenía el Angulo del seto.
Iba a preguntar algo cuando ella lo silencio.
- Shhht…. Silencio. Quiero averiguar algo amor – Dijo Aime susurrando – No digas nada, no emitas ningún sonido entiendes? No quiero ser descubierta.
- (Es… Aime? No logro ver nada- pensó Rick)
Aime puso sus manos en su cabeza para saber si asentía o no. Rick lo hizo.
Ella tampoco podía ver muy bien debido a la obscuridad. Con una mano lo detuvo del pecho, y trato de encontrar su cara. Sintió el diseño que ella misma había hecho a la máscara tipo Moretta y sonrió. Sip. Esa era la máscara de Brian.
Levanto la máscara de él, únicamente lo suficiente para poder sentir sus labios con sus pulgares. Los toco muy levemente, lo suficiente para poder despertar el deseo de su compañero. Jugueteaba con ellos con un dedo y con la otra mano se levantó su propia mascara.
Utilizo el dedo que aun tenia rozando los labios de Rick para guiarse y besarlo. Primero era un beso suave, posando ligeramente sus labios sobre los de él. Ahí estaba la respiración de él haciéndose cada vez más agitada. Decidió seguir con un beso mas juguetón, pasando suavemente la lengua sobre ambos labios imitando lo que había hecho con su dedo.
Rick estaba sorprendido, inmóvil. De verdad estaba pasando eso?
Su cuerpo comenzó a reaccionar ante el contacto femenino. Sus manos se posaron sobre su cintura jalándola hacia el con posesividad y haciendo que ese beso hasta ahora inocente, se hiciera cada vez más profundo. Cruzo sus brazos sobre la espalda de ella, evitando que ella pudiera zafarse aunque quisiera. Los movía arriba y abajo en un intento de contagiar a su compañera con ese fuego que había encendido. Aime subió los brazos a su cuello y pego más su cadera a la de él.
Sip. Era una clara provocación hacia él. Podía sentir su pecho pegado al de él, respirando acompasadamente en un claro síntoma de excitación. Después de unos minutos de sostener ese beso, Rick bajo su mano a su trasero. Que había pasado con las enaguas con las que la vio entrar al jardín? Lo único que traía era la falda de satín y claramente podía sentir su ropa interior a través de la delgada tela.
(Diablos! Solo trae una tanga?)
- Si estás pensando en que paso con las enaguas, están en el suelo esperando por nosotros – susurro Aime en su oído – Y Sip. Quise darte una sorpresa con tu ropa interior favorita.
Rick podía sentir su respiración, y como ella comenzaba a besar su cuello mientras sus manos comenzaron a acariciar su pecho.
( Sabe que soy yo o me está confundiendo?)
Las manos de Aime rodearon su espalda mientras ahora era el, quien besaba todos sus puntos débiles. Si era Aime o Lisa, sus puntos más eróticos eran los mismos. Le recorrió con un dedo la nuca en forma circular, haciendo que ella gimiera de placer mientras sus labios aprisionaban los de ella. Al principio, los golpes propinados por Brian la noche anterior le habían infringido molestia con los besos, pero ahora si había dolor o no, o si lo estaba confundiendo o no ya no le importaba. Ella había comenzado el juego y él estaba bien dispuesto a jugarlo.
Con habilidad, Rick cambio de lugar con ella, dejándola de espaldas a la madera recorriendo todo el cuerpo de ella con sus manos por sobre su ropa. Todo sin dejar de besarla.
La necesidad de Aime crecía a cada momento sobre todo cuando Rick comenzó a frotar su entrepierna en un movimiento de sube y baja contra la zona pélvica de Aime, quien estaba totalmente cegada de deseo a este punto.
Rick pensó en sus opciones. Detenerse ahora como un caballero, o tomarla por completo y pedir perdón después.
Aime no le dio la oportunidad de retractarse. Sus manos comenzaron a jugar con el bulto de su pantalón por sobre la tela, dándose cuenta que estaba totalmente firme, y deteniéndose especialmente en lo que ella pudo sentir como la punta, haciendo movimientos circulares con su unia.
(Carajo! No puedo pensar con claridad! Me está matando!)
El tomo ambas manos de ella y le beso las palmas, haciendo movimientos circulares con su lengua. Escucho a Aime gemir suavemente. Después le puso ambas manos detrás de su propia espalda y ahí las retuvo. Sus labios regresaron al cuello de Aime mientras con su mano libre jugueteaba así como había hecho ella con él, por sobre su ropa, con sus pechos, viendo con satisfacción, que sus botones estaban completamente duros.
- Por… favor… - suplicaba Aime susurrando. Esas caricias la estaban volviendo loca. El hecho de saber que podían ser descubiertos en cualquier momento, le estaba agregando tanta adrenalina que ya no podía más. Pero parecía que "Brian" no tenía mucha prisa. Estaba yendo lento completamente a propósito.
Ella esperaba que el encuentro solo fuera algo rápido y excitante, pero estaba pasando completamente sus límites del deseo y su paciencia.
Rick quería saborear el momento. No sabía si tendría una siguiente oportunidad de hacerlo.
Bajo su mano a la cadera de Aime y suave y lentamente fue subiendo su falda únicamente con dos dedos, como si estuviera imitando una caminata. Cuando pudo sentir por fin la tibia piel de la pierna de Aime, se dio cuenta que esa minúscula tanga tenia incluida dos ligueros, que sostenían las medias blancas que Aime estaba utilizando por debajo de su falda con algo que parecían ser dos monitos y holanes.
- (Esta mujer me va a matar de un paro cardiaco! Y eso que no puedo ver nada)
Rick comenzó a jugar con el muslo de Aime, quien para darle más acceso, doblo su pierna recargando el pie sobre la madera. Finalmente Rick dejo libres sus manos para poder explorar más aquellos rincones que el destino le había negado por más de un año. Con su mano derecha tomo la pierna izquierda de ella y con la otra comenzó a bajar su mano desde el cuello hasta su vientre, despacio, sin ninguna prisa. Su mano alcanzo a rozar el puente de su tanga en su zona más sensible. Pudo sentir el calor y la humedad incontrolable que estaba emanando ella.
- Por… favor… - seguía Aime suplicando.
Rick estaba más que listo. Simplemente le gustaba que ella suplicara, que pidiera a gritos que la poseyera aunque sabía que al estar rodeada de tanta gente no podría hacerlo. Él estaba tan necesitado de ella como ella de él. Sus cuerpos parecían haberse reconocido de tantos años que se habían acoplado a la perfección y aun así, Rick nunca había podido hacer con Lisa lo que estaba haciendo con Aime. Y esto solo le estaba cumpliendo una de sus fantasías.
Ella en su desesperación comenzó a desabrochar el pantalón de Rick para poder liberarlo, mas Rick volvió a tomarle sus manos. Él era el que iba a marcar el ritmo. Lentamente se hinco y se metió bajo su falda, cubriéndose por completo y quitándose por completo la máscara y el sombrero para que no le estorbaran. Puso la pierna que Aime tenía doblada sobre su hombro mientras hacía a un lado la tanga con un dedo. Acerco su cara y menuda y agradable sorpresa se llevó al encontrar una piel tersa y sin vello ahí abajo.
- (Santa Madre de Dios! Las sorpresas no terminaran esta noche?)
Esto solo lo puso a mil. No iba a poder aguantar mucho más y Aime mucho menos. Comenzó a saborearla a una velocidad mínima, de forma circular, sin meter las manos. Sintió que a Aime se le estaba doblando de placer su única pierna que estaba apoyada en el suelo. Con una mano se detenía de la columna y la otra ella sola se la había tapado la boca. Era imposible para ella no emitir ningún sonido teniendo a "Brian" torturándola ahí abajo.
Rick sintió que Aime estaba llegando y se separó rápidamente para no dejarla hacerlo. No era tiempo aun. Se volvió a poner la máscara y el sombrero y decidió que era su momento.
Cuando vislumbró que tenía el camino libre, en un leve movimiento llegó hasta el fondo con Aime, ingresando a ella en una sensación electrizante cargado de pasión, quien con su mano izquierda se detenía de Rick enroscando ambas piernas alrededor de la cadera y con la otra tuvo que taparse la boca para intentar mitigar sus interminables gemidos de placer. Rick la consentía de placer yendo más adentro aún de lo que ella suplicaba, impidiéndole que ella dominará la situación.
Aime no tardó mucho en experimentar la oleada de placer más intensa que hubiera recordado hasta el momento, arqueando todo su cuerpo y quedando completamente atónita. Rick no se movió por unos segundos, pero entonces sin siquiera salir de dentro de ella, se tiro en el pasto sobre las enaguas que ella había tendido , quedando ella arriba de él, comenzando a mover su cadera arriba y debajo de un modo más rápido. Ella estaba más allá de cualquier otra cosa que hubiera experimentado. Esa sensación de no poder ver o emitir sonidos, aunado a la sensación de poder ser descubierta en cualquier momento era increíble. Rick la tomaba de la cintura para frenarla lo más que pudiera y volver a marcarle el ritmo. Ella quería mas, por lo que comenzó a moverse de forma circular.
- ( Por Dios! Sabe nuevos trucos!)
Rick tuvo que detenerla. Si seguía haciendo eso, no podría aguantar más tiempo. Varias veces ella intento quitarle la máscara, pero él le tomaba las manos y se las ponía por arriba de su cabeza, haciendo que ella se inclinara hacia delante y la penetración fuera mucho más profunda, volviendo Aime a alcanzar el éxtasis que tanto anhelaba.
- (lástima que no puedo verle la cara)
Así la tuvo unos segundos más hasta que de nuevo con un rápido movimiento la puso debajo de él dejándola completamente a su merced. Sin aun salir de ella y para asombro de Aime, Rick se movió de nuevo de forma lenta y profunda, no pudiendo evitar arquear su espalda para sentirlo a diferente profundidad. Sin embargo, el morbo de la escena pudo más que la voluntad de Rick y después de algunos minutos extras de pasión, Rick movió su máscara y la de ella solo lo suficiente para que ambos finalmente pudieran llegar juntos a lo más alto de la cumbre de placer acallando sus gritos con un beso, lo que hizo que las sensaciones quedaran latentes en ellos dos por varios minutos antes de que Rick tuviera que hacerse a un lado.
Consciente de lo que acababan de hacer y con las piernas aun sin fuerzas Aime se quedó ahí, quieta por unos segundos mirando hacia la obscuridad que ocultaba a su compañero de travesuras quien estaba recostado totalmente en estado de éxtasis y exhausto.
Como pudo, y escuchando que voces se acercaban peligrosamente por la izquierda se puso de nuevo las enaguas, intento alisar su vestido lo más que pudo, arreglo su sombrero y su máscara.
- Wow Brian! Acabas de confirmarme la teoría de Miri, gracias. – Le dijo – Saldré yo primero para no levantar sospechas.
(Brian? Todo este tiempo creyó que estaba con él? – pensó Rick con tristeza y resignación
Rick salió por el otro lado del seto mientras ella se arreglaba, y vio a varios metros de él, tirada sobre el pasto su antigua mascara. Se quitó esa que tanta suerte le había traído, la aventó hacia el jardín y se puso su máscara griega, entrando a la casa por la cocina con un humor de perros. Todo ese tiempo, Aime había estado fantaseando con su marido, no con él.
Aime salió de los setos detrás de un grupo de personas que acababan de pasar y vio a Brian de frente suyo justo afuera del ventanal buscándola con una máscara Moretta totalmente blanca, sin ningún adorno, sobre la cabeza para poder buscarla mejor.
- Princesa! Ahí estas! Menos mal que te encontré antes que algún aprovechado pudiera molestarte. – dijo mientras llegaba a ella y la abrazaba – Me tenías preocupado.
- B… Brian? Porque traes… esa mascara? Esa… esa no es la que yo te di. – Dijo Aime cerrando los ojos y tomándolo del brazo.
- Lo siento princesa, sé que me la decoraste con mucho amor – dijo mientras caminaban abrazados hacia el salón y sus amigos- Pero mientras te fuiste con el del antifaz rojo, me comenzó a molestar la herida de mi ceja y fui rápidamente a ponerme un poco más de ungüento del que me dio Shaina, pero me la quite en el pasillo, la deje en la mesita y cuando salí ya no estaba. Fui a agarrar otra de la caja que tenía Shaina en su habitación, espero que no te moleste.
Molestarse? Acababa de tener una de las mejores experiencias de su vida, y había sido con un desconocido!.
Agradecía al cielo que su cara estuviera cubierta con una máscara para que Brian no viera las lágrimas que corrían por sus mejillas y la cara de completa vergüenza para consigo misma y para con él.
