Mi segunda historia de Star Wars. En este caso es una historia Obidala. Principalmente porque Obi Wan es mi personaje favorito de toda la saga. Establecer durante La Amenaza Fantasma y, como me resulta un tanto incomodo juntar a una chica de 14-15 años con un hombre de 25, vamos a fingir que Padme tiene 18 años y Obi Wan 22.
La nave que transportaba a los embajadores del Canciller Supremo aterrizó en el hangar de uno de los Cruceros de la Federación de Comercio. Dos hombres vestidos con túnicas y capas salieron de su interior y se quitaron las capuchas que cubrían sus rostros.
"Tengo un mal presentimiento, Maestro" Dijo el más joven.
"Yo no percibo nada" Dijo Qui Gon Jinn tras sumirse un momento en la Fuerza.
"No es por la misión, Maestro, es algo más... Algo que no está aquí" Intentó explicar Obi Wan.
Qui Gon estudio un momento a su aprendiz. Obi Wan siempre había tenido un don para predecir los acontecimientos que estaban por venir, sin embargo, ahora tenían otras prioridades "No te centres en tus ansiedades Obi Wan, mantén tu concentración en el ahora, donde debe estar"
"El Maestro Yoda dice que debo tener en cuenta el futuro"
"Pero no a costa del momento. Ten presente la fuerza viva, joven padawan"
"Si Maestro" Acordó Obi Wan, sin embargo no podía sacarse de encima la sensación de que algo iba muy mal.
Un androide de protocolo plateado se acercó a ellos "Si tienen la amabilidad de seguidme, el Virrey les atenderá enseguida"
El droide guió a los Jedi hasta una sala de reuniones y se fue a por unas bebidas.
"Confío en que podemos solucionar rápido este asunto" Dijo Obi Wan, aun sin librarse de ese mal presentimiento.
"Los de la Federacion son cobardes" Aseguró Qui Gon "Las negociaciones serán cortas"
"¿Que has dicho?" Gritó Nute Gunray intentando controlar el miedo que sentía.
"Señor, estoy convencido de que los embajadores son Caballeros Jedi" Dijo el droide que había atendido a Qui Gon y Obi Wan.
"Sabía que esto pasaría. Estamos acabados" Se lamentó Rune Haako.
"No perdamos la calma. Debemos informar a Lord Sidious" Dijo Gunray con mucha más confianza de la que sentía.
Menos de un minuto después estaban ante el holograma del Lord Sith "¿Que ocurre Virrey?"
"Su plan ha fracasado, Lord Sidious. No nos atrevemos a enfrentarnos a los Jedi" Dijo Haako.
"Virrey, dile a esta patética criatura que no vuelva a dirigirse a mí" Dijo el Lord Sith "Hemos llegado demasiado lejos como para detenernos ahora. Vamos a tener que adelantar nuestros planes; Dad comienzo a la invasión del planeta"
Gunray tragó saliva nervioso "Milord... ¿Eso es... legal?"
"Yo lo convertiré en legal" Declaró Sidious con una voz que no daba lugar a disputas.
El Virrey dió la orden de empezar la invasión, pero aun había un ultimo tema que tratar "¿Y que hay de los Jedi?"
"El Canciller jamás debió involucrarlos en esto. Mátalos ahora mismo"
Desde su palacio Padme Amidala, reina de Naboo, observaba como las naves de la Federación de Comercio descendían del cielo, y sus ejércitos de droides ocupaban las calles de su ciudad. Según los informes que estaba recibiendo, lo mismo sucedía por todo el planeta.
¿Como habían podido llegar a esta situación? El bloqueo que la Federación había impuesto a su mundo ya era bastante grave pero ¿Una invasión? No había forma de que el Senado aprobase algo así.
Aunque también era cierto que, en esos momentos, su confianza en el Senado estaba menguando. El Senador Palpatine había asegurado que el Canciller Valorum había enviado dos emisarios para negociar con la Federación de Comercio, sin embargo parecía evidente que eso jamás había llegado a suceder.
"Milady. ¿Estáis lista?" Preguntó Sabe, una de sus doncellas, vestida exactamente igual que ella.
Padme asintió. Había sido idea del Capitan Panakra usar señuelos para que nadie supiera quien era la verdadera reina y, si bien era cierto que no le gustaba la idea de poner a sus doncellas en peligro, sabía que era la mejor opción. Rápidamente se quitó su vestido, substituyendolo por una de las sencillas túnicas naranjas que usaban sus criadas, y se limpio el maquillaje blanco de la cara.
No hubo ninguna lucha cuando los droides de combate entraron en palacio. Padme sabía que sus guardias no podrían ganar la batalla y lo ultimo que deseaba era que muriese más gente. Panakra y sus hombres entregaron sus armas y dejaron que llevasen a la reina en presencia del Virrey.
"Me alegro mucho de veros majestad" Les saludo alegremente Gunray.
"Esta vez ha ido demasiado lejos Virrey" Declaró Sabe con una voz potente que fácilmente podría confundirse con la de Padme.
"Con todos mis respetos, no estáis en posición de hacer nada" Gunray hizo un gesto con la mano para que le siguieran "Por favor, venir conmigo, tenemos mucho de que hablar"
Sabe miró brevemene a Padme y ella asintió con la cabeza. El Virrey tenia razón, ellos no estaban en posición de hacer nada para solucionar esta crisis de modo que, de momento, lo único que podían hacer era descubrir que pretendía conseguir la Federación de Comercio invadiendo su mundo.
"¿Como pensáis explicar esta invasión al Senado?" Exigió saber el gobernador Sio Bibble.
"La reina y yo firmaremos un tratado que legitimara nuestra ocupación. Estoy seguro de que el Senado lo aprobara" Respondió Gunray tranquilamente.
Padme frunció el ceño y dejó de lado la ira y el miedo que sentia para centrarse en las palabras del Virrey. Los Neimoidianos eran una especie cobarde, todo el mundo sabía eso, ya era algo extraordinario que se hubieran atrevido a hacer algo tan audaz como invadir Naboo, pero ¿Ni siquiera estaban preocupados por las posibles represalias de La República? Aquí pasaba algo muy extraño.
"No pienso colaborar" Dijo Sabe.
El Virrey sonrió cruelmente "Vamos, su Alteza, no os precipitéis con vuestras decisiones. Estoy seguro que, con el tiempo, el sufrimiento de vuestro pueblo os hará cambiar de opinión"
Sabe alzó la barbilla con orgullo "Los Naboo somos un pueblo fuerte. No cederemos a vuestras demandas"
Gunray pareció frustrado ante la negativa de cooperar de la reina pero enseguida volvió a sonreír "Bueno, en ese caso, tal vez necesitéis una motivación más personal" Se giró hacia dos droides y señaló a Padme "Cogedla"
Padme sintió como el miedo invadía su cuerpo cuando los droides avanzaron hacia ella y la cogieron de los brazos. Tanto Sabe como el Capitán Panakra se encararon con el Virrey "¿Que creéis que estáis haciendo?"
"Como ya he dicho, daros una motivación extra" Gunray se acercó a Padme y le frotó la mejilla con un par de dedos "Esta sirvienta vuestra sera torturada sin descanso hasta que aceptéis firmar el tratado"
Tanto los guardias como las sirvientas palidecieron al saber que Padme era la autentica reina. Por primera vez la fachada de Sabe pareció desmoronarse "No podéis hacer eso"
"¡Majestad!" Gritó Padme antes de que Gunray pudiera impedírselo "Pase lo que pase no firméis nada"
"Muy valiente de tu parte. Aunque estoy seguro de que pronto cambiaras de opinión. Llevaosla" Gunray miró fijamente a la que él creía que era la reina "¿Seguís sin querer cooperar?"
Sabe se mordió el labio. Se suponía que su trabajo era proteger a la reina y ahora estaba más en peligro que nunca. Deseaba poder contarle la verdad al Virrey y ocupar ella el lugar de Padme, si era necesario, pero las ultimas palabras que había dicho la reina, antes de que se la llevaran, podían interpretarse como una orden de que no dijera nada y siguiera actuando su papel "Como ya he dicho, Virrey, los Naboo somos un pueblo fuerte"
"Como queráis. Tal vez cuando oigáis sus gritos, cambiareis de opinión. ¡Comandante! Llevártelos de aquí"
Un droide de batalla con el pecho pintado de rojo se puso al delante del grupo y empezó a guiarlos hasta uno de los campos de concentración. Sabe y Panakra intercambiaron una mirada de preocupación al pensar en lo que estaba apunto de pasarle a Padme. Se suponía que la idea del señuelo era para protegerla y en cambio solo habían logrado ponedla aun más en peligro. Además la idea de ir a ayudarla estaba totalmente descartada ya que estaban siendo firmemente custodiados por diez droides de la Federacion, y ellos no iban armados.
En el momento en que estaban apunto de pasar por debajo de un puente, dos figuras encapuchadas saltaron delante de ellos y encendieron sus espadas láser. En pocos segundos los droides estaban reducidos a chatarra. El Capitan Panakra ordenó a sus hombres que cogieran las armas y siguieron a sus salvadores.
"Saludos Majestad, mi nombres es Qui Gon Jinn, y este es mi aprendiz Obi Wan Kenobi" Se presentó el más viejo "Somos los embajadores del Canciller Valorum"
"Sus negociaciones parecen haber fracasado" Señaló, irritado, el gobernador.
"Las negociaciones jamás tuvieron lugar" Explicó Qui Gon "Es necesario que establezcamos contacto con la República"
Panakra negó con la cabeza "Imposible. Han cortado todas nuestras comunicaciones"
"¿Tenéis algún transporte" Panakra asintio y Qui Gon centro su atención en la reina "Majestad, en vista de la situación recomiendo que vengáis con nosotros a Coruscant"
Sabe negó con la cabeza "No podemos hacer eso"
"Majestad, entiendo que estáis preocupada por vuestro pueblo pero..."
"Me temo que no lo entendéis, Mestro Jedi" Le interrumpió Sabe "El Virrey ha capturado a una de mis sirvientas. Ha amenazado con torturarla hasta que yo firme un tratado que legalice esta invasión. No pienso irme sin ella"
"Con el debido respeto" Empezó Qui Gon, midiendo con cuidado sus palabras "Me temo que la situación es demasiado grave como para..."
"No pienso irme sin ella" Repitió la reina con autoridad.
Obi Wan podía notar la frustración de su maestro creciendo. Él mismo estaba perplejo con la firme posición de la reina de no abandonar a su sirvienta. Se quedó aun más perplejo al notar, mediante la Fuerza, que no solo la reina estaba preocupada por esa sirvienta, sino también el resto de las doncellas y los guardias. Aquello no tenia sentido ¿Por que iban a poner los guardias el rescate de una doncella por encima de la seguridad de la reina? A menos que...
"Maestro" Dijo Obi Wan antes de que Qui Gon siguiera discutiendo "No hay tiempo para esto. Yo iré a rescatar a la sirvienta, mientras tanto vosotros ir a buscar un transporte"
A Qui Gon le sorprendió esa propuesta, por parte de su aprendiz pero Obi Wan parecía muy convencido, como si se hubiese dado cuenta de algo que él había ignorado, de modo que accedió.
"Creo que seria mejor si le acompañase alguno de mis hombres" Dijo Panakra, reacio a dejar la seguridad de su reina en manos de un desconocido, por muy Jedi que fuese.
Obi Wan ya estaba negando con la cabeza "Es mejor que os quedéis protegiendo a la reina. No os preocupéis, la traeré sana y salva. Esa sirvienta..."
"Padme" Le interrumpió Sabe.
"Padme. ¿Sabe como llegar a los hangares?"
"Si. Conoce esta ciudad mejor que nadie"
"Entonces nos veremos allí" Obi Wan sonrió a su maestro "Solo hacedme un favor y procurar no iros sin nosotros"
"Que la Fuerza te acompañe, Padawan"
El Capitan Panakra le indico hacia donde se habían llevado a Padme y él corrió para poder alcanzarla antes de que fuese demasiado tarde. Había notado que su maestro no acababa de entender porque había accedido a rescatar a la doncella de la reina pero, si sus sospechas eran ciertas, esa chica sin duda era algo más que una doncella.
Logró dar con ella a unas cuantas cuadras de distancia. O al menos supuso que era ella ya que llevaba un vestido igual que el resto de sirvientas de la reina e iba custodiada por cuatro droides de la Federación.
Con cuidado de no ser visto, les avanzó por una calle lateral y se detuvo a esperarlos en un cruce. Cuando notó que estaban prácticamente a su lado, encendió el sable láser.
Padme se había resignado a su suerte y estaba dispuesta a soportar las torturas con toda la dignidad que fuese posible. Sabía que si revelaba que ella era la verdadera reina no se atreverían a hacerle nada, pero había decidido guardarse esa información porque si al final Sabe acababa cediendo y firmaba un tratado, al no ser ella la autentica monarca, dicho tratado no tendría validez legal ante la República.
De repente un hombre joven, no tanto como ella pero aun y así parecía tener poco mas de veinte años, apareció delante de ellos con una espada laser. Padme contempló con estupefacta admiración como ese hombre destruía sin ningún problema tres de los droides, con su espada, y mandaba volando al cuarto con una especie de ataque telequinetico.
Obi Wan apagó su sable y miró a la chica que tenia delante "¿Eres Padme?"
Padme se descubrió a si misma pensando que ese joven era muy guapo, lo cual hizo que se sonrojara levemente "Si"
Él le ofreció una sonrisa "Me llamo Obi Wan Kenobi. Mi maestro y yo eramos los embajadores del Canciller Supremo para negociar con la Federación de Comercio pero, como puedes ver, las cosas no nos han salido demasiado bien. En estos momentos mi maestro está con la reina y su séquito buscando un transporte y debemos reunirnos con ellos"
"¿Eres un Jedi?" Preguntó Padme después de asimilar la información.
"Aun soy solo un aprendiz pero, si, se podría decir que si"
"Eres el primer Jedi que conozco" Confesó Padme con una sonrisa tímida.
Obi Wan le devolvió la sonrisa "Pues espero haberte causado buena impresión" Su sonrisa se borró y agarró a Padme por los hombros "¡Al suelo!"
Sin entender lo que pasaba, Padme obedeció su orden y se echó al suelo, a tiempo de ver como Obi Wan desviaba dos disparos láser hacia los droides que los habían disparado, destruyéndolos.
"¿Estás bien?" Preguntó Obi Wan, tendiéndole una mano para ayudarla a levantarse.
Padme le miraba con incredulidad "¿Que si yo estoy bien? Tú eres el que se ha puesto en medio de la linea de fuego"
"Eso forma parte de mi trabajo" Replicó Obi Wan con una sonrisa que hizo Padme volviera a sonrojarse "Escucha no podemos quedarnos aquí, nos capturarían seguro. ¿Sabes como llegar a los hangares"
Padme asintió "Sígueme"
Aquí acaba el primer capitulo. Mi idea es que esto sea una historia larga pero eso dependerá de la respuesta que reciba de modo que, si queréis leer más, os ruego que dejéis un comentario o marquéis como favorito.
