Capítulo 60

Colgando la toalla

La cena comenzaría en unos minutos y se escuchó que la puerta principal se abría y alguien corría a toda velocidad incluso rechinando los pies antes de entrar al comedor. Era Freddy.

Ni él ni Brian habían podido llegar antes, pero como sabía que Shaina se enfadaría, había tenido que correr para llegar justo a tiempo. Todos los ojos se posaron sobre él, curiosos, quien con una encantadora sonrisa les dio las buenas noches y los conmino a sentarse. Shaina del otro lado de la mesa iba a decirle algo, pero su madrina sentada a la derecha se lo impidió.

Brian entro minutos después en el comedor, mas no vio a Aime, por lo que se disculpó con todos y subió a su habitación. Se dio cuenta de inmediato que Aime había ocupado su tiempo libre en limpiar el relajo que habían dejado en la habitación unas noches antes e incluso había llevado la ropa sucia a lavar.

- Creo que la Lisa obsesiva compulsiva estuvo aquí el día de hoy – pensó – Alguien o algo debió hacerla enojar.

Abrió la puerta de comunicación y se dio cuenta que las dos habitaciones estaban inmaculadas y ella se había quedado dormida sobre su cama, con la misma ropa que había hecho la limpieza, junto a unos documentos que estaba leyendo.

Se acercó a contemplarla. Se veía tan hermosa y tranquila cuando dormía. Retiro los folders y los papeles que estaban regados sobre la cama y se acostó junto a ella. Aime no tardo en sentir que estaba ahí y se acurruco un poco más cerca. Brian paso un brazo por debajo de la almohada para abrazarla y descansar un rato. Freddy lo había traído todo el día como trapo viejo haciendo compras aquí y compras allá, citas aquí y allá. Cerro los ojos un momento y una hora después despertó únicamente porque escucho que tocaron a la puerta y Aime se movió adormilada para ir a abrir. Era Lois trayéndole un recado de Shaina diciendo que todas se reunirían para vestirse en su habitación en 10 minutos. Asintió y regreso a la cama donde vio a Brian desperezándose.

- Brian! A qué hora regresaste? – dijo dándole un beso – Ve en que fachas me encontraste. Qué vergüenza – Dijo corriendo a sacar ropa limpia.

- Estabas dormida, no quise despertarte princesa… Ni te molestes en vestirte. Ya nos perdimos la cena. – Dijo sonriendo

Aime vio la hora en el reloj. Había perdido completamente la noción del tiempo.

- Y estuviste todo este tiempo conmigo? Porque no bajaste a cenar? Me hubieras dejado aquí.

Brian la abrazo.

- No creo poder disfrutar la cena si no estás conmigo – dijo sonriendo – Además, yo también necesitaba descansar. Freddy me trajo como su criado todo el día. Hubiera preferido quedarme aquí a ayudarte a recoger o lavar.

- No. Esas son mis obligaciones – dijo escondiendo su cara en el pecho de el – debo comenzar a ser una buena esposa.

- Creí que ya lo eras! – dijo abrazándola

- Sabes bien que no es así. No he hecho nada por serlo. No podríamos irnos a casa antes de que acaben las festividades? – pregunto subiendo la mirada hacia el – ya no quiero estar aquí.

(Que diantres paso mientras me fui? Ella nunca dejaría sus compromisos tirados) –pensó Brian

- Desgraciadamente no. Freddy necesita nuestro apoyo más que nunca con Shaina. No te ha contado sus planes? – pregunto

Aime sin separarse de sus brazos movió la cabeza negativamente.

- Que te parece si nos duchamos juntos y mientras te lo cuento.

Aime sonrió por primera vez en horas con los ojos brillantes mientras la dirigía lentamente hacia el baño.

Shaina, Cammy, Miriya y Serena ya estaban en la habitación con Lois peinándolas cuando Aime entro corriendo aun con el cabello mojado.

- Perdón, perdón, perdón…– grito mientras corría directo al baño a conectar su secadora. - se me hizo tarde

- Si no nos dices ni cuenta nos damos – bromeo Cammy aun con los rizadores en la cabeza, quien estaba ayudando a ponerse el vestido a Shaina a quien ya habían terminado de peinar en un chongo doble con muchos casuales rizados sobre su cara.

- Te perdiste una "interesante" charla de mi madrina respecto a lo que podemos y no podemos usar, hacer o hablar mientras tuviéramos estos vestidos puestos. – Dijo Shaina

- Háganme un resumen rápido – grito Aime mientras secaba su cabello

- Cero maquillaje, cabello recogido y guantes largos todo el tiempo – menciono Serena

- No puedes gritar, decir groserías o levantar la voz – dijo Cammy

- No puedes ensenar los pies, ni decir nombres propios solo apellidos – Dijo Miriya – Aunque no entendí como es que podemos mostrar el escote y no los pies. Era alguna moda?

- Tengo entendido que los pies se consideraban eróticos Miri y por tanto las mujeres que llegaban a mostrarlos en público eran por decir lo menos, indecentes. – dijo Cammy

- Vaya, no lo sabía. – dijo Miriya con esa cara lujuriosa que ya le habían aprendido a conocer

- Que más! Actualícenme! – Grito Aime desde el baño

- Joyas ostentosas solo las mujeres casadas. No se puede llevar el cabello suelto, no se puede cotillear si no es detrás de un abanico y…. ya me acorde! Las solteras deberán vestir de blanco o colores pastel y las casadas de cualquier color excepto de negro, gris y lavanda a menos que estén de luto – Dijo Serena

- Lo cual me recuerda que te debo cambiar mi vestido por el tuyo Aime – dijo Cammy

- De acuerdo! – volvió a gritar Aime desde el baño.

- Porque? – pregunto Serena

- Porque la única soltera aquí soy yo y… - se tapó la boca. Había cometido una indiscreción.

- Queeeeee? - Grito Serena volteando hacia el baño donde estaba Aime secándose el cabello.

- Entonces Lisa ya recordó que está casada con Rick? Qué bien! – Pregunto Miriya curiosa en voz baja a Cammy

- Miriya, no sé ni quien es Lisa ni quien es Rick. Estoy hablando de Aime quien está casada en secreto con Brian – dijo Cammy en el mismo tono.

- Estas bromeando? – grito Miriya levantándose bruscamente de la cama donde estaba sentada– Y Max ya lo sabe?

- Que tanto cuchichean! No alcanzo a oírlas por la secadora! – grito Aime.

Cammy se acercó a Serena a quien estaban peinando invitando a Miriya a hacer lo mismo.

- No sé si Max lo sepa Miri, pero se casaron la mañana del Carnaval de Rio, lo recuerdas? No los vimos en todo el día y…

Miriya comenzó a decir muchas palabras en un idioma extraño, se puso su bata y salió del cuarto azotando la puerta.

- Y a esta que le pasa? – Exclamo Cammy. A pesar del escándalo con la secadora de pelo, podría claramente oírse a Miriya por todo el pasillo exclamando cosas en un idioma extraño.

Ya con el cabello seco, Aime salió del baño.

- Shaina te ves preciosa! No cabe duda que el color te queda bien.

Shaina se vio al espejo y sonrió. Ciertamente el tafetán rojo sangre combinado con el negro le quedaba muy bien. El vestido consistía en dos partes. Un corsé de varillas con cola integrado sobre el polisón falso sin mangas y hombros al descubierto con decorado en forma de rosas rojas y la falda recta que se plisaba hacia atrás estaba cubierta de encaje negro sobre el tafetán rojo. Las botas negras eran bastante cómodas por lo que agradecía que así fuera como se usaba.

- Estos vestidos hacen que se te vea enorme el trasero – dijo Shaina sonriente.

- Te pondrás alguna joya? – pregunto Cammy curiosa.

- Si pero las tengo en mi caja de seguridad en la oficina. Tendré que pasar por ahí para colocármelas. – dijo Shaina mientras abrochaba el corsé de Cammy – Porque no bajaste a cenar? – le pregunto a Aime.

Una sombra obscura paso por los ojos de Aime.

- (Estaba enojada, triste, deprimida y confundida pero no te lo voy a decir)

Solo Serena noto el cambio de humor porque la tenia de frente.

- Me quede dormida. – fue lo único que pudo decir.

- Cómo pudiste quedarte dormida si hoy no saliste para nada? – Pregunto Cammy poniéndose – Roy si bajo y también se quedó a descansar.

Serena volvió a notar que las manos de Aime pararon unas milésimas de segundos de ponerse los tubos. Casi imperceptible, pero ella si lo vio.

- Me puse a limpiar nuestros cuartos Cammy, no había tenido tiempo de hacerlo. También me puse a lavar y se me fue el tiempo. Después me puse a ver los folders que me diste y me quede dormida. Que tan malo es eso? – dijo en un tono medio agresivo que hizo que Cammy guardara silencio apenada por haber hecho el comentario.

Shaina volteo a verla suspicazmente. Esperaba que lo que sea que estuviera pasando con Aime no tuviera nada que ver con Roy o tendría problemas.

- Que vestido es el que era tuyo Cammy? – Dijo Aime viendo 3 vestidos sobre la cama.

- El azul rey es de Serena, el ciruela de Miriya y el verde esmeralda es el que te toca.

- Creí que el verde era el color por excelencia de Shaina.

- Quise variar un poco. Espero que no te moleste eso también. – Dijo Shaina enfadada por la actitud que estaba tomando Aime con todo el mundo.

Aime bajo la mirada arrepentida. Ellas no tenían que cargar con su mal humor tampoco.

- Mil disculpas… yo… me cambiare en mi habitación. Creo que no me siento muy bien hoy. – dijo cargando su vestido.

- Voy contigo. Vas a necesitar ayuda. – Dijo Serena tranquilamente tomando su vestido y sonriéndole a Shaina y Cammy.

Ambas salieron de la habitación de Shaina y se metieron a la de Aime.

- Dije algo malo Nita? Me está desconcertando mucho ese cambio de humor en Aime. – pregunto Cammy terminando de vestirse.

- No. No eres tú. Creo que tiene ciertos asuntos que resolver ella sola – Dijo Shaina – Ve por Miriya que se hace tarde.

Ya en su habitación, Aime se sentó frente a su peinador. Serena comenzó a peinarla como ella se imaginaba que debía ser el peinado para perfecto para ella.

Durante unos minutos ninguna de las dos hablo.

- Yo no he sido tu amiga durante mucho tiempo Aime, pero Darien te quiere mucho y eso es suficiente para mí. – dijo Serena – Veo que estas sufriendo y creo saber porque.

Aime no dijo nada. Se limitó a mirar a Serena a través del espejo.

- Tristeza en tus ojos, tiemblas cuando mencionan su nombre, no puedes evitar sentir culpa… ya lo pase una vez recuerdas? – siguió diciendo Serena – Pero creí que aun estabas soltera y podrías decidir. Ahora sé que no es así y veo que el dilema es mucho peor.

- Creí que Darien te contaba todo. – susurro Aime sin ninguna expresión en su rostro.

- No creo que ni el conozca todos los detalles verdad? – Serena siguió peinándola sin ninguna prisa – Pero ahora veo que su preocupación por ti tiene fundamentos.

- Está preocupado por mí? – pregunto Aime – Es tan evidente como me encuentro?

- Solo cuando estás sola. Cuando Brian esta junto a ti pareces la mujer más feliz del mundo. Tus ojos brillan, sonríes todo el tiempo, no ocultan ninguno de los dos sus sentimientos con o sin Roy en la habitación. Es como si nadie más existiera. Tan pronto como Brian no está contigo pero esta Roy, cambias radicalmente. Te vuelves más sensible, mas susceptible, te sales de tus casillas mas fácilmente… Es como si tuvieras dos personalidades. – Dijo Serena – Mis amigas dicen que soy muy tonta y no me doy cuenta de muchas cosas, pero estar con Darien todo el tiempo, conocer a sus amigos y un poco de mundo me han hecho un poco más perceptiva. Últimamente creo que ese conflicto te está afectando mucho más cuando no estas con ninguno de los dos. Supongo que es porque es cuando comienzas a pensar en las consecuencias de tus actos y te llega el sentimiento de culpa.

Aime la miro sorprendida. No se había dado cuenta de ese detalle. Solo se ponía mal cuando no estaba con ninguno de los dos.

- Sere… que hubieras hecho tu si… Seiya no se hubiera ido de tu vida y hubieras comenzado a desarrollar sentimientos más profundos por él? – Pregunto Aime – Que aun estando casada Seiya siguiera en tu círculo de amigos y tu coquetearas con la idea de estar con él aunque sea una sola vez?

Serena lo pensó un minuto mientras ponía a calentar las tenazas.

- Creo que me aferraría a lo que verdaderamente tengo seguro en mi vida, que en mi caso es Darien, y dejaría mis inseguridades y mis falsas ilusiones a un lado, guardados muy en el fondo de mi corazón porque no quiero lastimar a la persona que amo y que me ama. – contesto Serena – Si no lo hiciera así, podría quedarme como el perro de las dos tortas solo por algo que puede o no, suceder. Aunque…

- Aunque qué?

- Pues no se lo digas a Darien o me mata. También intentaría conocer con certeza cuales son mis sentimientos hacia esa otra persona para saber si lo que hago es correcto o no. No podría vivir con la incertidumbre del famoso "Y si hubiera". En tu caso, yo intentaría pasar al menos todo un día con el fuera del lugar donde todo te recuerde a Brian. Así tus sentimientos serian más imparciales y sin confusiones… comprendes?

Aime la miro en silencio durante unos minutos, viendo como Serena hábilmente la peinaba. Ciertamente Serena había madurado mucho desde la vez que la conoció en su fiesta de cumpleaños.

- Ya que pareces saber más cosas que yo en esto (Lo cual es el colmo pues eres menor que yo). Tengo una pregunta que espero se quede entre nosotras.

- Claro. Puedes confiar en mí. – Dijo Serena dando los últimos toques al peinado de Aime.

- Últimamente… Roy se comporta de una manera por demás peculiar conmigo. Evita cualquier tipo de contacto físico conmigo. Es como… si huyera de mi… no sé si me doy a entender.

- Tal vez es de uno esos hombres que se "prenden" con facilidad y trata de evitar que lo notes para no perturbarte. Mi mama me hablo de ellos cuando tuvo "la charla" conmigo. – dijo Serena haciendo énfasis en los paréntesis - No es que haya muchos japoneses así jajaaja (bueno mi Darien no cuenta cuando está conmigo). Tal vez Roy es demasiado pasional o de sangre caliente como dicen por ahí… Listo!. Que te parece? No soy tan mala peinando. Ahora, déjame ayudarte con el vestido que vamos a llegar tarde.

Aime se dejó manipular por Serena como una muñeca de trapo sin dejar de verse en el espejo.

Todo lo que Serena le había dicho tenía mucho sentido. Intentaría averiguar esos sentimientos en esos tres días antes de que tuviera que cumplir su promesa.

Una vez que termino Serena de abrocharle el vestido, Aime la ayudo igual con el corsé.

- Me veo horrible sin maquillaje – Bromeo Aime – estoy toda pálida.

- La madrina de Shaina nos dio un tip – Dijo Serena – Te pellizcas las mejillas en donde se supone estaría el rubor y cepillas tus labios con tu cepillo de dientes para que se vean frescos y sonrosados y después solo le pones pomada de cacao. Lo intentamos?

Las dos sonrieron y se pusieron al espejo. Ambas lo hicieron y vieron que ciertamente funcionaba el truco.

- Nos sigue faltando algo – dijo Aime – Ya se! Espérame aquí.

Entro a su vestidor y regreso con un estuche grande de terciopelo.

- Mira. Este lo mande a hacer para ti para cuando fuera el día de tu boda, pero obviamente me ganaste y el joyero me lo entrego apenas hace unos días. – dijo Aime – Creo que quedara muy bien con lo que llevas puesto.

Le entrego el estuche a que Serena y esta la abrió. Era un juego de diadema, gargantilla, aretes y brazalete. Todo el juego estaba creado en oro blanco con chispas de diamante y zafiros. No era un conjunto elaborado, pero sí muy bello. La figura central de todos las piezas era una luna creciente con un gran zafiro en el medio.

- Pero no puedo aceptar esto! Debió costar una fortuna! – dijo Serena mientras veía como brillaban con la luz de la lámpara.

- Es mi regalo de bodas Serena. Por favor no me lo desprecies. – Dijo Aime mientras la ayudaba a colocarse la diadema y ajustarla con prendedores y a abrochar la gargantilla. – Ves? Te queda perfecto.

Serena seguía tan asombrada que no escucho que tocaran a la puerta

Le entregaron otro estuche de terciopelo verde bastante pesado a Aime con una tarjeta. La abrió un poco extrañada:

"Sé que las piedras de este collar no pueden compararse al color y brillo de tus ojos, pero en cuanto lo vi supe que había sido hecho para ti. Me encantaría que mi adorada y perfecta esposa lo luciera esta noche. Con amor, Brian"

- Que es? Quien te lo manda? – Pregunto Serena mientras se acercaba curiosa.

Aime abrió el estuche y tuvo que sentarse sobre la cama por la sorpresa.

- Me siento bastante tonto con este traje Max – dijo Rick – Recuérdame porque seguimos aquí vistiendo ropa incomoda?

Max sonrió. Los dos estaban vestidos adecuadamente para la ocasión con sus pantalones blancos, camisa blanca, botas negras, chaleco y levita como lo dictaba la etiqueta. El cuello de la camisa con las puntas almidonadas y la corbata de seda blanca también enredada en el cuello, no permitía que bajaran prácticamente la cabeza, lo que a Rick se le hacía bastante ridículo. Ambos ya estaban en el Salón platicando mientras Miriya y Cammy platicaban con Ryu.

- No te hará ningún daño cumplir tu promesa. Faltan 3 noches y ya. Podemos irnos antes si quieres pero primero debes ir a preguntarle a Lang y a Jane si Miri puede viajar. – contesto Max

- Pues en cuanto regrese nos vamos – dijo Rick molesto – Estoy harto de esto.

- Aja. Y en cuanto lleguemos a casa estarás reclamándonos el porque te dejamos alejarte de ella y luego a toda la tripulación rogándonos que hagamos algo con tu mal humor. No amigo. Aun tienes la oportunidad de llevártela y hacernos muy felices a todos.

- No sé si quiero hacer eso – dijo Rick haciendo una mueca – Creo que me odia.

- Ahora que le hiciste – pregunto Max – Llevo más de 10 años escuchando lo mismo.

- Pues… no le hice nada… o al menos nada a propósito

- Eso no suena bien. Que paso mientras no estuvimos? Creí que aprovecharías el tiempo a solas con ella.

- Pues así fue, más o menos. Primero me enoje porque tenía la música a todo volumen mientras yo estaba durmiendo, después como vi que estaba triste la invite a un duelo de Karaoke para reivindicarme…

- Y quién gano?

- Ella. Pero antes ya se había enojado porque había puesto una canción de MinMay…

- Pero si serás bruto…

- Como iba a saber que esas cosas la afectaban. En fin. Después me volvió a rechazar con sus canciones y yo me enoje.

- Y supongo que ahí no paro la cosa verdad?

- Pues no. – dijo Rick bajando la mirada a sus pies – Ella intento tomarme del brazo y yo la rechace…

- Y ella volvió a enojarse… cierto?

- Sí. No es que no quiera Max, pero desde… "aquella noche" no puedo controlarme. Todo mi cuerpo se enciende con un mínimo contacto de su parte, y lo que menos quiero es romper mi autocontrol. Intente explicarle pero se encerró en su cuarto y me tiro la puerta en la cara.

- Supongo que no puedes decirle la verdad de lo que sucedió esa noche? – dijo Max burlándose.

Rick volteo a verlo con una mirada de muérete.

- Uhhh Rick… olvide decirte que Miri ya se enteró de la boda de Aime y me costó mucho poder controlarla – dijo Max en voz baja – Te sugiero por el bienestar de esos dos que me ayudes a mantenerla alejada y tranquila.

- Y como se enteró?

- A alguna de las chicas se le soltó la lengua. – contesto Max – Llego hecha una furia a mi habitación a medio vestir reclamándome el no haberle dicho antes.

- Vaya! Qué bueno que me avisas, no nos separemos de ella en toda la noche.

Max asintió y se unieron a la conversación de sus amigos.

Shaina ya estaba en la puerta recibiendo a sus invitados. La etiqueta de la noche marcaba que solo estuviera ahí media hora y después tuviera que atender el salón.

Freddy había tenido especial cuidado con su traje e incluso había ido a la peluquería por un corte de cabello que le favorecía muchísimo. Shaina le había perdonado el llegar tarde con unos cuantos besos pero no le había podido sacar mucha información de lo que había estado haciendo todo el día.

- Negocios – Había sido la respuesta.

En realidad a Shaina no le importaba mucho. Tenía que irse acostumbrando a que el pasara todo el día fuera y solo llegara a cenar. De ahora en adelante seria así.

Sorprendentemente, Saori y su comitiva eran los primeros en llegar:

- Buenas noches Saori, sean bienvenidos – Dijo con una sonrisa

- Sha… Shaina , permíteme presentarte a Shion, nuestro nuevo Patriarca… Aldebaran… DM… y Kanon. Creo que ya conoces a Mu. – dijo Saori

Shaina sonrió. Claro que ya los conocía a todos, pero ellos no la habían visto sin la máscara.

Como eran las reglas esa noche, ella solo hizo un movimiento con la cabeza mientras ellos hacían una ligera reverencia. Saori los había instruido bien para esa noche.

- Ciertamente todos unos Caballeros Saori. Señores, les presento a mi esposo el Dr. Frederick Raven, su anfitrión.

Los ojos de Freddy brillaron y una sonrisa apareció en su rostro mientras hacia el movimiento de cabeza reglamentario.

- Adelante, pasen y diviértanse. Quedan en su casa.

Solo Shion se le quedo viendo un momento tratando de leer sus pensamientos, pero ciertamente estaba bloqueada. Algo o alguien la estaba ayudando a ello.

Los cuatro de bronce la saludaron y pasaron alegremente.

Freddy aprovecho para preguntar:

- Esto significa que ya hiciste tu elección?

Shaina no se la iba a dejar tan fácil.

- No. Esto significa que al día de hoy eres mi esposo y el anfitrión. Mañana solo el destino lo dirá.

- Que tanto estarán haciendo allá arriba esas dos mujeres? – Pregunto Darien a Brian al pie de la escalera. Sus respectivas esposas llevaban ya quince minutos de retraso.

Todas las mujeres solteras pasaban junto a ellos para saludarlos. Como una de ellas bien había dicho: Estaban tan apuestos que hasta dolían los ojos.

Brian sonrió.

- Es mi culpa. Nos quedamos dormidos y luego… la "entretuve" un poco más de lo usual – Dijo Brian con una pícara sonrisa.

- Ya, no quiero los sucios detalles… - bromeo Darien

- Pues no son tan sucios si fue en ducha… – Contesto Brian a lo que Darien le dio un amistoso golpe en el brazo.

De pronto ambos quedaron completamente estáticos.

Dos beldades estaban bajando las escaleras con una hermosa y tranquila sonrisa en el rostro: Serena vestida en shantung azul rey y Aime en verde esmeralda. Serena con el cabello completamente recogido hacia arriba con solo dos casuales rizados a cada lado de su rostro, con el cabello decorado con listones de satín del mismo color del vestido y la diadema regalo de Aime. El collar, brazalete y aretes complementaban su atuendo haciendo que resaltaran sus hermosos ojos azules.

Aun cuando estaba impresionante y Darien solo tenía ojos para ella, la que se iba a llevar la noche, seria Aime.

Con el vestido que iba a ser de Cammy y Serena apretando los cordones correctos, habían podido realzar la figura de Aime a un punto enloquecedor para Brian. El corsé había disminuido su cintura unas cuantas pulgadas y realzando sus senos en su lugar, para que el conservador corte en V del corsé luciera mucho mejor. Al igual que el de las demás chicas, el corsé lucía una pequeña cola que se confundía con el polisón falso de la falda, que drapeada al frente la hacía lucir frágil y exquisita. Lucia sus guantes negros que a su parecer iban mejor con el verde. Su peinado, hecho por Serena, le daba ese look angelical que estaba impactando a todos. Le había rizado suavemente todo el cabello, y sin estirarlo, le había hecho una cola de caballo de lado, por lo que se podía ver el suave y romántico rizado por toda la cabeza, después, con el cabello que colgaba de la coleta, había formado un solo cairel que caía de lado derecho de su cara. No necesitaba ninguna joya para brillar, excepto por el regalo de último minuto de su esposo.

Una gargantilla de cuello estilo victoriano de esmeraldas y diamantes hecho en oro blanco con un intrincado diseño geométrico que para algunos les recordaría un mantra tibetano, lo hacía ideal para cualquier tipo de vestido y con las luces del salón, brillaba como ninguna otra persona invitada. La ultima esmeralda caía justamente a la entrada del valle de sus senos lo que invariablemente hacia que todos voltearan hacia ese sitio justo.

Debido a que el collar era demasiado llamativo, había evitado usar Aretes largos, pero pudo encontrar en su joyero unos solitarios de medio quilate también en oro blanco y un pulsera de tenista con los que pudo completar el juego.

Todo el nerviosismo que tenía antes de bajar se fue disipando al ver la cara de Brian y lo orgulloso que estaba de ella. Sonrió y bajo coquetamente sus pestanas al saludarlo extendiendo su mano enguantada:

- Milord…

- Milady… - Dijo Brian dejar de mirarla y haciendo el ademan de besar su mano cómo era la costumbre – Creo que hoy no poder quitarte las manos de encima en toda la noche. – susurro

Aime sonrió y lo tomo delicadamente del brazo que le ofrecía con únicamente la punta de los cuatro dedos como dictaba la etiqueta. Con el otro, tomo su abanico de encaje negro y le susurro:

- Si te portas bien… este collar será lo único que use esta noche en la cama.

No tenía que decirlo dos veces. Esa noche, Brian trataría de comportarse como un dulce corderito.