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Obi Wan soltó un resoplido. La situación no era demasiado buena. El motor de hiper-velocidad estaba roto y no había posibilidad de arreglarlo, Qui Gon tendría que apañárselas para conseguir uno nuevo. No es que dudase de la capacidad de su maestro para lograrlo pero ni siquiera sabía si podrían encontrar a alguien que vendiese esas piezas, en el planeta.
Aparte de los problemas de la nave, el joven Padawan tenia sus propias preocupaciones. No podia sacarse de la cabeza su conversación con Padme.
Entonces, supongo que tendría que volver a rescatarte
¿En que demonios estaba pensando al decir eso? Además, por la forma en la que lo había dicho y el tono de voz que había usado, parecía que hubiese coqueteado con ella. ¡Con una reina! No solo ella era una reina, sino que él era un Jedi, esa clase de comportamiento era inaceptable. Decidió que en cuanto volviese a verla le pediría disculpas. No quería que las cosas estuvieran incomodas entre ellos.
Qui Gon entró vestido con ropa de granjero "¿Y bien?"
"El motor de hiper-velocidad está roto. Vamos a necesitar uno nuevo"
"Eso podría complicar las cosas" Comentó Qui Gon con algo de preocupación "Voy a llevarme a R2 y a Jar Jar, para pasar más desapercibidos. Informarme de cualquier novedad que pueda surgir"
"De acuerdo, Maestro. Que la Fuerza te acompañe"
"Que la Fuerza te acompañe Obi Wan"
Después de que Qui Gon se fuese, Obi Wan hizo un dio repaso, para asegurarse de no haber pasado nada por alto, y volvió a su dormitorio para seguir meditando. El mal presentimiento que había tenido al llegar a la nave de la Federación de Comercio se había intensificado hasta tal punto que ya casi no necesitaba ni sumirse en la Fuerza para notarlo. Al principio pensaba que la Fuerza había intentado advertirle de la invasión a Naboo, pero estaba claro que no se trataba solo de eso, había algo más...
Cuando pasó por delante de la cocina oyó dos personas discutiendo y reconoció una de las voces como la de Padme de modo que fue a ver que pasaba.
"... Es demasiado peligroso, no puedo permitirlo" Estaba diciendo el Capitan Panakra a una Padme claramente frustrada,
"¿Hay algún problema, Capitán?" Preguntó Obi Wan al hombre mayor.
Padme le miró con una sonrisa radiante "Padawan Kenobi, me alegro mucho de que estés aquí, creo que tu opinión podrá ayudarnos a solucionar este tema. Dime ¿Tú como definirías las habilidades de tu Maestro?"
Obi Wan apenas había logrado escuchar nada ya que estaba demasiado ocupado observando a Padme. Evidentemente se había dado cuenta de que tenia un rostro atractivo, pero su traje de sirvienta apenas dejaba ver nada de ella, aparte de la cara, ahora, en cambió iba vestida con unos pantalones negros y un jersey azul marino con una camiseta de tirantes gris encima (Realmente no se como explicar mejor la ropa que lleva Padme cuando está en Tattoine). Eran ropas sencillas de campesina, nadie podría sospechar jamás que ella era la reina de Naboo, pero a Obi Wan le pareció que se veía esplendida. Dándose cuenta de que tanto Padme como Panakra estaban esperando una contestación, se obligó a centrarse "Qui Gon es uno de los mejores espadachines de la Orden Jedi y está es una sintonía casi perfecta con la Fuerza. Os puedo asegurar que cumplirá sin problemas este cometido"
"Y sin duda seria capaz de hacerlo, de todas formas, aunque alguien le acompañase" Afirmó Padme pasando la mirada de Obi Wan a Panakra.
Obi Wan la miró con sospecha "Dependería de quien fuese ese alguien"
"La Reina me ha pedido que vaya con el Maestro Qui Gon para poder observar más de cerca este planeta, pero el Capitán insiste en que es muy peligroso" Explicó Padme.
Obi Wan vio lo que estaba haciendo Padme y decidió seguirle el juego "Estoy seguro de que mi Maestro podrá cuidar de ti perfectamente. Además, si todo va bien, no nos estaremos aquí más tiempo del necesario"
"Pero este planeta está controlado por criminales. Aunque esté acompañada por un Jedi, es imposible garantizar su seguridad"
"Siempre y cuando mantengan la tapadera de que son granjeros que necesitan reparar su nave, nadie tiene por que sospechar nada. Y, en mi opinión, es mejor enviar a una sierva que no a la propia reina"
Padme tuvo que llevarse una mano a la boca para ocultar su sonrisa. Obi Wan acababa de poner a Panakra entre la espada y la pared, obligándole a decidir si revelar al joven Padawan quien era la verdadera reina o dejar que ella fuese con el Maestro.
Al final pareció decidirse por lo segundo "De acuerdo, iré a informar al resto de la tripulación"
"No tarde mucho, o sino no podrán atrapar a mi Maestro" Le aconsejó Obi Wan.
En cuanto Panakra se había ido, Padme le sonrío agradecida "Muchas gracias, sin ti jamás habría podido convencerle"
Obi Wan le devolvió la sonrisa pero luego la miró preocupado "¿Puedo preguntarte por que quieres ir? Creo que seria más seguro si de verdad enviaras a una sirvienta"
La sonrisa de Padme se borró "¿Tú tambien? Quiero ir por que jamás he salido de mi planeta y siento curiosidad por el resto de mundos que hay en la galaxia. Y para que lo sepas he sido entrenado en defensa personal y soy perfectamente capaz de cuidar de mi misma, no necesito que alguien esté siempre protegiéndome"
Para su sorpresa Obi Wan hizo una pequeña reverencia "Si en algún momento, ahora o durante nuestra conversación anterior, he dado a entender que no te creo capaz de cuidarte sola, ruego que me disculpes. No era mi intención ofenderte"
"¿Que? No, no me has ofendido, en absoluto..."
"Y también quiero disculpadme si mi tono anterior ha sido inapropiado" Siguió Obi Wan, como si ella no hubiese dicho nada.
Padme negó con la cabeza "¿Tienes pensado disculparte por algo más?"
Los ojos de Obi Wan brillaron con diversión y empezó a buscar algo dentro de su túnica "De echo he escrito una lista. Déjame ver si la encuentro"
Padme se río y golpeó a Obi Wan, juguetonamente, en el hombro. Era increíble como el joven Padawan siempre era capaz de hacerle sacar una sonrisa, por muy mal que estuvieran las cosas.
"Pero, hablando en serio, discúlpame si antes te he echo sentir incomoda. Eres la reina, y mi trabajo es protegerte" Dijo Obi Wan, poniéndose serio.
"Obi Wan, no me has incomodado, ni ofendido. Y me gustaría que no me vieses como una reina, sino como una amiga" Padme bajó la mirada con timidez "Es decir, si tú quieres que seamos amigos"
"Sera un placer para mí ser tu amigo, Padme" Obi Wan se acercó a ella y la estudio fijamente "Es curioso pero, no se por que, te imaginaba rubia"
Ambos se quedaron un instante en silencio antes de estallar en carcajadas "Dime que estás de broma"
"¿Tan malo seria que fueses rubia?"
"Pues si" Padme levantó la barbilla desafiante "Me encanta mi pelo tal y como está"
Obi Wan estuvo apunto de decirle que a él también pero, en el ultimo segundo se lo pensó mejor "¿Tienes intención de decirle a mi Maestro quien eres en realidad?"
"No, si se lo digo no me dejara acompañarle" Dijo Padme, sorprendida por el cambio de tema.
Obi Wan le entregó un comunicador "En ese caso sera mejor que lleves esto"
Padme le miró confundida "Ya tengo uno"
"Este es para que hables conmigo" Explicó Obi Wan "Cuando necesites desahogarte, llámame"
"¿Para que iba a necesitar desahogarme?"
Obi Wan le ofreció una sonrisa misteriosa "Ya lo entenderás"
Padme abrió la boca para decir algo pero, en ese momento, el Capitán Panakra volvió a entrar "Ya está echo. Sera mejor que nos vayamos ahora, o no podremos alcanzar al Jedi"
Padme asintió y sonrió por ultima vez a Obi Wan "Nos veremos cuando vuelva"
"Por supuesto" Obi Wan se despidió de ambos y retomó su camino hacia su dormitorio.
Darth Sidious estaba en una terraza en lo alto de un edificio que dominaba Coruscant. Sus ropajes negros le hacían parecer una criatura nacida de la oscuridad de la noche. No prestaba atencion a Darth Maul, su aprendiz, que esperaba a su lado.
Sus pensamientos estaban centrados en sus planes, y el rumbo que habían tomado por culpa del Virrey y su incompetencia.
Gunray había intentado excusar sus errores diciendo que los Jedi habían ayudado a la reina Amidala a escapar de Naboo. Los mismos Jedi que Sidious le había ordenado matar. Orden que, evidentemente, no había logrado cumplir. Los Jedi se las habían apañado para rescatar a la reina, y a su séquito, y robar una nave con la que superar el bloqueo. La única buena noticia era que los informes indicaban que su nave había resultado seriamente dañada durante la huida y no serian capaces de llegar a Coruscant.
Darth Maul se movía impaciente. Su joven aprendiz aun no había aprendido a ser paciente, aunque eso lo compensaba con un manejo extraordinario del sable láser y una profunda conexión con el Lado Oscuro de la Fuerza.
"Tattoine es un planeta que está fuera de la Republica" Parecia que Maul se había cansado de esperar a que su Maestro hablase "Los Hutt lo controlan, y la población está muy dispersa. Si de verdad están allí les sera muy difícil reparar la nave, y no tendré problemas para encontrarles"
Sidious asintió complacido. Tenia un as escondido bajo la manga en caso de que Amidala lograse llegar a Coruscant pero confiaba en que su aprendiz lograra evitar que eso llegase a suceder "Mata primero a los Jedi. Después te sera muy fácil capturar a la reina y llevarla a Naboo"
Los ojos amarillos de Darth Maul brillaron excitados "Por fin nos revelaremos a los Jedi. Por fin tendremos nuestra venganza"
"Has sido bien entrenado, mi joven aprendiz. No deberían ser rivales para ti"
