Padme caminaba en silencio al lado de Qui Gon, R2 y Jar Jar. Al principio el maestro Jedi se había negado a llevarla con él, de echo Padme estaba convencida de que seguía sin parecerle una buena idea, pero al final había cedido.

"Obi Wan me ha dicho que usted ya había estado en este planeta, cuando era joven" Dijo Padme, intentando iniciar una conversación, ya que Qui Gon no parecía estar por la labor.

"Si, cuando yo tenia, más o menos, tu edad, el Canciller Supremo nos envió a mí y a mi Maestro para negociar con uno de los lideres Hutt del planeta" Qui Gon se detuvo un momento para mirarla "¿Cuando te ha contado eso, Obi Wan? No creo que hayáis tenido mucho tiempo para charlar desde que escapamos de Naboo"

Padme apartó la mirada. No le gustaba la forma en que el Maestro Jedi la estaba mirando, pareció como si la estuviera estudiando "Fui a verle, poco antes de que aterrizásemos, para darle las gracias por salvarme, en Naboo, y le pregunté si conocía bien el planeta"

"¿Me equivoco al suponer que mi Padawan te ha causado muy buena impresión?"

Padme rezó para que Qui Gon no se diese cuenta del rubor que adornaba sus mejillas "Por supuesto, estoy muy agradezida por la ayuda que ambos nos estais ofreciendo. De no ser por vosotros la reina seguiría en poder de la Federación de Comercio"

Qui Gon se limitó a sonreír y, por un instante, Padme estuvo convencida de que el maestro Jedi había visto, en su mente, lo que ella realmente pensaba de su aprendiz.

Tras un tiempo dándole vueltas había llegado a una conclusion innegable; Tenia un flechazo con Obi Wan Kenobi.

Sabía que era algo totalmente inapropiado, pero Obi Wan era atractivo, no mucho mayor que ella y le había salvado la vida de una forma totalmente heroica. ¿Como no iba a sentirse atraída por él? Además a sus 18 años, por culpa de sus responsabilidades como reina, Padme nunca había tenido novio y era normal que ahora sus hormonas le estuviesen jugando una mala pasada con el joven Jedi.

Pero no iba a permitir que eso la distrajese más de lo necesario. Era la reina de Nabbo y, en esos momentos, su planeta estaba invadido y sus ciudadanos encarcelados en campos de concentracion. El sufrimiento de su pueblo era, sin ninguna duda, mucho más importante que un enamoramiento adolescente.

"¿Dices que el Canciller os envío a negociar con los Hutt? Pensaba que Tattoine no tenia contacto con la República" Dijo Padme, en un esfuerzo por sacar a Obi Wan de su mente.

"Los Hutt conocen un gran numero de rutas espaciales secretas para ir desde el Borde Exterior hasta el Nucleo Galactico. Nuestra misión consistía en negociar con los Hutt para que nos revelasen algunas de esas rutas por que, por aquel entonces, había una banda de piratas espaciales que se dedicaban a asaltar y saquear las naves de suministros" Explicó Qui Gon.

"¿Y lo conseguisteis?" La historia había logrado captar el interés de Padme.

"No. Las negociaciones jamás tuvieron lugar. En vez de eso, los Hutts intentaron capturarnos a mi maestro y a mí, seguramente con la intención de pedir un rescate más tarde, nada más llegar a su palacio. Afortunadamente logramos escapar, pero tuvimos que pasar varios días varados aquí hasta que logramos encontrar a un contrabandista al que persuadimos para que nos llevara a Coruscant"

"Vaya" Padme se quedó sin palabras "Parece que el Capitan Panakra no bromeaba al decir que los Hutts son criaturas peligrosas"

"Por eso tenemos que arreglar la nave antes de que descubran que la Reina está aquí"


Le meditación era un arte que los Jedi practicaban diariamente, antes de ir a dormir, después de levantarse o simplemente cada vez que necesitaban hallar respuestas en la Fuerza. Desde una edad muy temprana, a los jóvenes aprendices del Templo Jedi se les enseña a calmar sus emociones y agudizar sus sentidos para poder estar en armonía con la Fuerza.

O al menos esa es la idea Pensó Obi Wan frustrado.

Le estaba resultando especialmente difícil centrarse en la meditación. Por más que lo intentaba, le resultaba imposible despejar su mente y sumirse por completo en la Fuerza.

Viendo que la meditación no estaba dando resultado, decidió dejarlo para otro momento y...

...Y de repente ya no estaba en la nave sino fuera, en el desierto. Se dio cuenta, no obstante de que la nave estaba justo detrás suyo y también que Padme estaba a su lado.

"¿Quieres decir que nunca has estado enamorado?"

Obi Wan se quedó sorprendido, no solo por la pregunta en si, sino por notar la tristeza y el anhelo en la voz de Padme.

Abrió la boca, sin tener ni idea de que responder, cuando la Fuerza la envió una advertencia. Algo se acercaba.

Algo oscuro y poderoso.

Empezó a mirar a su alrededor, buscando el origen de esa presencia pero la oscuridad lo envolvía todo por completo.

"¿Que sucede? ¿Obi Wan?" Preguntó Padme.

"No estoy seguro"

Finalmente sus ojos dieron con algo, en dirección noroeste, había una especie de moto voladora. Y se acercaba muy deprisa.

"Padme quédate aquí" Le ordenó y corrió al encuentro del vehículo, que también iba directamente hacia él.

Enseguida estuvo tan cerca que pudo distinguí al conductor. Se trataba de un Zabrak, todo vestido de negro, con la cara, roja, parcialmente tatuada de negro. Parecía sacado de una pesadilla.

En un movimiento totalmente imposible para alguien que no hubiese sido entrenado en los caminos de la Fuerza, el Zarbak saltó de su vehículo, en plena marcha y aterrizó prácticamente delante de Obi Wan, al tiempo que encendía un sable láser rojo.

Obi Wan se quedó tan sorprendido al ver esa arma que apenas tuvo tiempo de encender su propio sable para bloquear el primer ataque.

Desde el inicio de la pelea, Obi Wan se dio cuenta de que lo tendría difícil para ganar. Su adversario parecía estar muy bien entrenado y manejaba la espada láser con una destreza que, en otra ocasión, habría sido digna de elogio.

Un jadeo detrás suyo, a no demasiados metros, le indicó que Padme había ignorado su orden y le había seguido para ver que era lo que pasaba. Tenia que acabar rápido con el Zarback para evitar que ella saliese herida.

De repente una segunda hoja salio desde el otro extremo de la empuñadura de su enemigo y se clavó directamente en el muslo de Obi Wan. El aire pronto se llenó con el olor de la carne quemada mientras el joven Padawan soltaba su arma y caía de rodillas.

Le pareció oír que Padme gritaba su nombre y giró la cabeza hacía ella para ver que estaba llorando. Intentó gritarle que huyese pero la espada de su adversario descendía hacia él, dispuesta a cortarle la cabeza...

Obi Wan abrió los ojos, respirando pesadamente y con su túnica empapada de sudor.

Lle llevó bastante tiempo lograr que su respiración volviese a un estado normal y solo entonces empezó a pensar en lo que acababa de ver.

¿Había sido una visión? No era algo inusual que la Fuerza ofreciera visiones del futuro a los Jedi, de echo él mismo las había experimentado en más de una ocasión, pero está no podía ser cierta. La criatura a la que se había enfrentado en su visión estaba rodeada por el Lado Oscuro de la Fuerza de una manera que él jamás habría imaginado posible. Ni siquiera cuando se enfrentó al antiguo aprendiz de Qui Gon, Xanatos, había sentido una maldad como esa. Solo se le ocurría una palabra para definir a ese guerrero tenebroso pero era algo tan aterrador que ni siquiera se atrevía a decirlo en voz alta. Lo mejor sería discutir el asunto con su maestro, en cuanto él y Padme regresaran de comprar las piezas nuevas.

Un suave golpe en la puerta logró sacarle de sus pensamientos "¿Padawan Kenobi? ¿Está ahí?"

Reconoció esa voz como la de una de las siervas de Padme, pero no supo decir cual "Si. ¿Que sucede?"

"La reina ha solicitado su presencia"

"Dígale a la reina que me reuniré con ella enseguida, pero primero tengo que asearme un poco"

"Entendido"

En cuanto la sirvienta se hubo ido Obi Wan empezó a desvestirse, pensando que una ducha le iría bien para despejar su cabeza. Sin embargo la imagen de esa criatura no dejaba de perseguirle. Otra cosa que le atormentaba era que en su visión, o lo que fuese que había tenido, ese guerrero le derrotaba. Como Jedi estaba listo para aceptar la muerte viniese cuando viniese, pero, morir en ese momento, significaba fracasar en su misión de proteger a Padme y eso era algo que no podía permitir si llegaba a enfrentarse de verdad a ese Zarback.

No seas ridiculo, es imposible que lo que has visto llegue a pasar de verdad Se reprendió a si mismo.

Los Siths llevaban siglos extinguidos.


Qui Gon sintio una perturbación en la Fuerza en el mismo momento en que llegaban a Mos Espa y supo al instante que algo le había pasado a su Padawan. Rápidamente comprobó su vinculo maestro-aprendiz y suspiró de alivio al ver que, físicamente, estaba bien, pero parecía estar alterado por algún motivo.

"¿Sucede algo, Maestro Qui Gon?" Preguntó Padme al ver que se había detenido.

"Nada, tan solo estaba decidiendo donde empezar a buscar lo que necesitamos" Mintió Qui Gon, para no preocupar a la chica. A pesar de lo que ella podía decir, Qui Gon se había dado cuenta de que Padme le había cogido mucho afecto a Obi Wan, puede que incluso más del que seria recomendable, y estaba seguro de que se preocuparía mucho si le decía lo que acababa de sentir.

"Este sitio es malo" Se quejó Jar Jar Binks mirando nervioso a su alrededor "Nada malo hay aquí. Y este sol no es bueno para mi piel"

Padme ahogó una risa. El gungan le parecía una criatura fascinante. Era increíble que Jar Jar fuese el primero que conocía. Se prometió a si misma que, en cuanto lograsen echar a la Federación de Comercio de Nabbo, haría todo lo posible para estrechar lazos entre los gungans y su pueblo.

Cruzaron toda la calle principal del puerto espacial hasta el fondo y tomaron una calle estrecha que conducia a una pequeña plaza llena de tenderetes que vendían chatarra.

"Probaremos con uno de estos pequeños comercios" Dijo Qui Gon señalando con la cabeza dirección a una montaña de viejos transportes y piezas metálicas.

Atravesaron la baja entrada de la tienda y fueron recibidos por una criatura que Qui Gon reconoció como un toydariano "¿Hi chubba da nago?"

"Necesito recambios para un numbia 327 del tipo J" Pidió el Jedi.

"Ah, sí. Un numbia. Tenemos mucho de eso. ¿Que estás buscando?"

"Mi androide tiene un resumen de lo que necesitamos" Dijo Qui Gon señalando a R2

"Peedunkel. Naba dee unko" Gritó el toydariano. Un niño pequeño hizo su entrada corriendo "¿Como has tardado tanto?"

"Mel tass cho- pas kee" Respondió con rapidez el chiquillo "Estaba limpiando el cráter tal como me habías ordenado"

"Chut-chut" El toydariano agitó enfadado las manos "Vigila la tienda. Tengo clientes que atender"

"Bien, siganme, seguro que encontrarán lo que buscan" Salió disparado hacia el patio trasero haciendo señas a Qui Gon. El Jedi y R2 le siguieron mientras que Padme y Jar Jar se quedaron dentro con el niño.

Tengo una duda, no estoy seguro de si escribir todo lo que ocurre con Qui Gon y Padme en la casa de los Skywalker o relatarlo todo desde el punto de vista de Obi Wan y solo mencionar la carrera de vainas y la liberación de Anakin de pasada