Este es el capitulo más largo que he escrito hasta la fecha y también el ultimo que tiene lugar en Tatooine.

Por algún motivo que no supo, o no quiso, explicar, Obi Wan se pasó gran parte de la mañana esperando la llamada de Padme. Sabía que le estaba cogiendo mucho afecto a la joven reina y que eso no era recomendable, no solo porque el Código Jedi prohibía esa clase de relaciones, sino también porque lo más probable era que, en cuanto llegasen a Coruscant, jamás volviese a verla.

Eso suponiendo que algún día lograsen llegar. La buena noticia era que eso podría estar resuelto mañana por la mañana; Qui Gon había hablado con él, hacía un rato, y le había dicho que tenia un plan para conseguir los recambios que necesitaban. Por lo visto el niño que les había ofrecido su casa como refugio para pasar la tormenta de arena era corredor de vainas de carreras y Qui Gon pensaba pujar por él, usando la nave como garantía, para lograr el dinero que necesitaban.

En principio ese plan tenia tantos fallos que Obi Wan ni siquiera sabía por donde empezar, pero sin duda el más grande de todos era que, si el chico no ganaba, perderían la nave y, con ella, su único medio de transporte para llegar a Coruscant. Le había transmitido esas preocupaciones a su maestro pero Qui Gon le había dicho que, de todas formas, una nave estropeada no les llevaría a ninguna parte y esa carrera era su única opción. También parecía que Qui Gon había notado algo especial en el chico y estaba convencido de que ganaría la carrera. A Obi Wan le hubiese encantado compartir el optimismo de su maestro, pero era reacio a confiar su destino en alguien a quien ni siquiera conocía.

Su comunicador empezó a sonar "Obi Wan al habla"

"¡Tu Maestro está acabando con mi paciencia!" Dijo Padme con frustración.

Obi Wan sonrío "¿Ves? Te dije que, en algún momento, necesitarías desahogarte"

"Hablo en serio. ¿Te ha contado su brillante plan?"

"He hablado con él hace un rato y me ha puesto al corriente de los detalles"

"¿Acaso ha perdido la cabeza? Es decir, Ani es un chico encantador y estoy muy agradecida de que quiera ayudarnos, pero no podemos poner nuestro destino en sus manos. Es solo un niño y, por lo que me han dicho, nunca ha ganado una carrera. Ni siquiera las ha terminado"

A Qui Gon se le ha olvidado mencionarme eso Pensó Obi Wan "Si no estás de acuerdo con esto, prohíbeselo. Eres la reina, no podrá negarse"

"No puedo destapar mi tapadera, Obi Wan. He intentado decirle que la reina jamás apoyaría este plan y ¿sabes que me ha dicho? Que la reina no tiene por que saberlo" Se quejó Padme.

Obi Wan tuvo que reprimir una risa "Eso sin duda suena a Qui Gon. Si te soy sinceró a tardado más tiempo de lo que me esperaba en tener una idea tan radical"

"¿Me estás diciendo que tú ya sabías que iba a hacer algo por el estilo?" Preguntó Padme con incredulidad.

"Por si lo has olvidado, soy un Jedi sabio y poderoso"

"Pensaba que solo eras un aprendiz" Señaló Padme.

Obi Wan le quitó importancia a eso "Eso son detalles insignificantes"

"De acuerdo. Dime entonces, oh sabio y poderoso Jedi. ¿Estás de acuerdo con este plan?"

"Se que puede parecer una solución desesperada" Empezó Obi Wan, consciente de que había llegado el momento de ponerse serio "Pero la verdad es, que estamos algo desesperados. Al no tener nada de valor con que regatear, no podemos comprar lo que necesitamos por nuestros propios medios y los suministros que hay a bordo solo duraran unos pocos días más de modo que tenemos que conseguir arreglar la nave pronto, o acabaremos muriendo de hambre. La única otra opción que veo es vender esta nave y, con el dinero que nos den, comprar una nueva o pagar a alguien para que nos lleve a Coruscant, pero eso es muy arriesgado, alguien podría vernos y avisar a la Federación o a los Hutt y, en ese caso, estarías en peligro"

"Tengo miedo Obi Wan" Admitió Padme tras un momento de silencio "No por mí, sino por lo que podría pasarle a mi gente si no conseguimos llegar a Coruscant"

Incluso a tanta distancia Obi Wan pudo sentir la desesperación de Padme, a trabes de la Fuerza. Deseó poder estar a su lado para consolarla. Entonces tuvo una idea, nunca había hecho eso a tanta distancia pero se concentró en la presencia de Padme y, usando la Fuerza, le envió ondas de tranquilidad y confort para calmar su mente.

En el patio de la casa de los Skywalker, Padme estaba esperando a que Obi Wan dijera algo cuando de repente, toda la angustia y la desesperación que estaba sintiendo, fueron menguando, substituidas por una sensación de calma y paz.

"¿Padme?"

Aun sin entender lo que acababa de pasar se llevó el comunicador a la boca "Si, te escucho"

"¿Estás mejor?" Preguntó Obi Wan, temiendo que no hubiese funcionado.

"¿Eso lo has hecho tú?"

"Si, he notado que estabas muy angustiada y he intentado calmarte usando la Fuerza" Explicó Obi Wan "Lo siento, debería haberte pedido permiso antes de manipular así tú mente"

"¿Que? No, no te disculpes, Obi Wan, esto... Esto es lo más bonito que nunca nadie ha hecho por mí" Susurró Padme sintiendo una gran holeada de gratitud hacia el joven Jedi.

Obi Wan sonrío aliviado "Me alegro de haberte hecho sentir mejor"


El crepusculo trajo un manto dorado y escarlata que despidió a los soles gemelos de Tatooine que se ocultaban en el horizonte.

El ultimo rayo de sol se reflejó en una pieza de metal del pequeño transporte que surgió del Mar de Dunas en dirección a Mos Espa. Tenia el morro en forma de pala y los estabilizadores verticales recogidos. Acechó la llanura subiendo los promontorios y bajando por los valles, buscando. Era un depredador, un cazador en busca de su presa.

La nave se posó en el centro de una meseta desde donde dominó la llanura en toda su extensión. Una manada de banthas salvajes se alejó bramando disconforme con la llegada del vehículo. El transporte apagó sus motores. El silencio volvió a reinar en el desierto.

La rampa de proa se abrió hasta el suelo y Darth Maul descendió por la escalerilla. El Lord SIth desenfundó un par de electro-binoculares infrarrojos y comenzó a escudriñar el horizonte en todas direcciones.

Desierto, arena y rocas. Pero ahí había una ciudad, allí otra y allá una tercera. Las luces de las ciudades se recortaban perfectamente en el cielo negro de la noche. Si había más asentamientos debían estar al otro lado del Mar de Dunas.

Pero estaba seguro de que los Jedi estaban cerca. Podía sentir su presencia en la Fuerza. No muy fuerte, no era capaz de determinar su ubicación exacta, pero lo suficiente para saber que estaban en una de esas tres ciudades.

Levantó el brazo para echar un vistazo al panel de control que llevaba atado a la muñ ó las variables necesarias e introdujo las formulas precisas para localizar a sus enemigos. Del interior de la nave salieron un grupo de androides sonda que avanzaron hacia las ciudades identificadas.

Darth Maul los observó mientras se alejaban. Su rostro no mostró ninguna emoción, pero la impaciencia brillaba en sus ojos. Pronto, muy pronto...


¡Había ganado! ¡Anakin había ganado! Padme casi no podía creérselo. Por supuesto ella tenia fe en que el chico lo conseguiría, pero las cosas no habían empezado demasiado bien. Cuando dieron la señal de salida la vaina de Anakin no arrancó y, en ese instante Padme sintió como todas sus esperanzas se esfumaban. Afortunadamente Anakin había logrado ponerla en marcha y, a medida que la carrera iba avanzando, fue ganando posiciones hasta ser el primero en cruzar la linea de meta.

Estaba tan feliz que lo primero que hizo fue abrazar a Qui Gon Jinn, para sorpresa del maestro Jedi, y corrió a darle un par de besos en la mejilla a Anakin, provocando que se sonrojara profundamente.

Después de que la carrera terminase, Qui Gon fue a la tienda de Watto a recoger las piezas que necesitaban. El toydariano acusó a Qui Gon de hacer trampas y profirió un montón de amenazas vacías pero cumplió con lo que habían pactado.

Qui Gon, Jar Jar, Padme y R2 emprendieron el camino de regreso a la nave, donde ya les estaban esperando Obi Wan y otros miembros de la tripulación.

Obi Wan ayudó a Padme a bajarse del eopie (Unos animales que habían pedido prestados para transportar el generador de hiperespacio) en el que iba montada y le sonrió "Parece que al final todo ha salido bien"

Padme sonrió radiantemente y le abrazó con fuerza. Obi Wan se sorprendió pero enseguida le devolvió el abrazo.

"Ten cuidado, Majestad, o alguien podría pensar que me has echado de menos" Susurró Obi Wan al oído de Padme para que solo ella lo oyese.

Padme se sonrojó profundamente y soltó a Obi Wan pero antes ella también le susurró unas palabras en su oído "Tal vez lo haya hecho"

Confundido, Obi Wan esperó a que Padme se explicase pero ella ya estaba andando de vuelta a la nave, probablemente para hablar con Panakra sobre lo que había pasado en su ausencia.

Qui Gon, que había observado la escena con gran interés, se acercó a su Padawan "Creo que nuestra joven reina siente algo por ti"

Obi Wan miró a su maestro en puro shock "¿Que? No seas ridículo, solo somos amigos... Espera un momento. ¿Tú sabías que ella era la reina?"

Qui Gon sonrió "Puede que me esté haciendo viejo, pero sigo siendo tú maestro. Y me temo que a ti, a veces, aun se te escapan algunas cosas, mi joven Padawan"

"Maestro te puedo asegurar que Padme no siente nada por mí salvo amistad" Dijo Obi Wan, aunque con leve rastro de duda en su voz.

Qui Gon prefirió dejar el tema por el momento "Empezad a instalar el hipermotor. Yo voy a devolver los iopes y a solucionar otro tema pendiente"

"¿Otro tema pendiente?"

"Volveré en una hora, dos como mucho" Dijo Qui Gon sin dar más detalles.

Obi Wan suspiró "¿Por que tengo la sensación de que no vas a volver solo?"

"Es el chico responsable de conseguir esas piezas. El mismo chico cuya muestra de sangre analizaste"

Obi Wan se tensó al oír eso. Ayer por la noche, Qui Gon le había enviado una muestra de sangre para que hiciese una prueba de midiclorianos. Los resultados eran algo que Obi Wan jamás había visto. Más de veinte mil. Nunca nadie había sacado tanto, ni siquiera el Maestro Yoda.

Qui Gon montó en uno de los iopes, sin esperar a que Obi Wan dijera nada más y puso rumbo a Mos Espa. Obi Wan contempló como la figura de su Maestro se perdía en el horizonte, dándose cuenta de que se le había olvidado hablar con él sobre su visión.


Desde su nave Darth Maul revisaba las imágenes que uno de sus droides sonda le enviaba. El droide había localizado a uno de los Jedi en Mos Espa y luego había le había seguido hasta la nave en la que sin duda debía esconderse la reina Amidala. Después de hablar con otro Jedi, que Maul supuso que debía ser su aprendiz, el maestro volvió a dirigirse a la ciudad.

Maul supo que había llegado el momento de actuar.

Estaba convencido de que podía vencer a ambos Jedi en un combate, y la verdad era que se moría de ganas de enfrentarse al maestro, pero Lord Sidious le había ordenado que capturase a la reina Amidala y la llevase de vuelta a Nabbo lo más rápido posible, y sabía que le seria mucho más fácil cumplir ese objetivo si lo intentaba cuando solo había el Padawan para protegerla. A pesar de que estuviese ansioso por matar Jedis, cumplir las ordenes de su maestro era mucho más importante.

Darth Maul subió a su deslizador y puso rumbo a las coordenadas donde se encontraba la nave de la reina.


Una vez el nuevo motor estuvo instalado, Obi Wan salio fuera a esperar a que volviesen su maestro y el niño. Lo más probable era que aun estuviesen en Mos Espa, o acabasen de abandonar la ciudad, de modo que aun tardarían un poco en volver, pero estar dentro de la nave sin hacer nada le estaba poniendo nervioso.

Sintió la presencia de Padme detrás suyo "Seria más seguro para usted si se quedase dentro de la nave, Myladi"

Padme dio un respingo y se llevó la mano al pecho "¿Como has sabido que estaba aquí?"

Obi Wan le sonrió "¿Acaso esperabas pillarme desprevenido?"

"¡Pues claro que no!" Protestó Padme, indignada, pero lo cierto era que eso era precisamente lo que se proponía.

"Lo decía en serio, sin embargo, estarás más segura si te quedas dentro"

"¿Donde voy a estar más protegida que al lado de un Jedi?" Padme sonrío y se puso a su lado "Además, he visto que estabas aquí solo y he pensado en venir a hacerte compañía"

"Te lo agradezco"

"¿Estás bien?" Pidió Padme "Pareces preocupado"

Obi Wan no quería asustar a Padme contándole la visión que había tenido, pero había otro tema del que si podía hablar con ella "¿Que puedes decirme sobre el chico que nos ha conseguido las piezas de la nave?"

"¿Sobre Anakin?" Preguntó Padme confundida "No demasiado, tan solo le he conocido por un par de días. Parece un buen chico, tiene un gran corazón y ama mucho a su madre. Aunque a veces dice unas cosas un poco raras. Cuando le conocí me preguntó si yo era un ángel y dijo que algún día se casaría conmigo"

Obi Wan levantó una ceja "No estoy seguro de si eso es adorable o inquietante"

Padme se río "Si,yo pensé lo mismo, pero ¿por que me preguntas por Anakin"

Obi Wan suspiró "Qui Gon ha conseguido su libertad y estoy convencido de que planea llevarle a Coruscant para convertirle en Jedi"

"¡Eso es fantástico!" Dijo Padme, muy contenta por Anakin, pero dudó al ver la expresión de Obi Wan "¿Por que parece que esto no te hace demasiada gracia?"

"No es que tenga nada en contra del chico, pero me preocupa que mi maestro le de falsas esperanzas. Es demasiado mayor, nunca cogemos niños que tengan más de un año de edad, y si está tan unido a su madre como tú dices, eso solo complicará aun más las cosas" Explicó Obi Wan.

"¿Por que iba a ser un problema que esté unido a su madre?"

"Estás clases de relaciones, de apego, están prohibidas por el Código Jedi. Por eso todos los niños llegan al templo con tan solo unos pocos meses de vida, y también es por eso que a los Jedi no se nos permite casarnos ni tener hijos"

Padme estaba sorprendida. No sabía que, en esencia, los Jedi tenían prohibido amar.

La idea hizo que le empezara a doler el pecho. Una cosa era repetirse a si misma que no podía sentir nada por Obi Wan, por el bien de su pueblo, pero otra muy distinta era oír que, independientemente de lo que ella pudiese sentir, jamás podrían estar juntos.

"Parece una vida muy triste si no se os permite amar" Dijo con un hilo de voz.

"Tal vez, pero es un sacrificio necesario. El miedo a perder a alguien que te importa puede llevar al Lado Oscuro"

"Pero no por el simple hecho de amar a alguien significa que tengas que caer en la oscuridad" Dijo Padme, con la esperanza de hacer cambiar de opinión a Obi Wan "¿No te parece un sacrificio demasiado grande solo por algo que tal vez puede no llegar a suceder?"

Obi Wan la miró extrañado. ¿Por que era esto tan importante para Padme? "No. Padme, has visto lo que mi maestro y yo podemos hacer. Imagínate lo que pasaría si usáramos ese poder para perjudicar a la gente, en lugar de ayudarles. Si hay una solo posibilidad, por muy pequeña que sea, de que eso llegue a suceder, no merece la pena tomar el riesgo"

Padme sintió como se le formaban lagrimas en los ojos y se las limpio rápidamente antes de que Obi Wan se diera cuenta "¿Quieres decir que nunca has estado enamorado?"

En el momento en que oyó eso Obi Wan se tensó. Eso era exactamente lo que había sucedido en su vision justo antes de que el Sith apareciese. Rápidamente miró en la dirección en la que debía aparecer y, para su horror, vio un vehículo, aún muy lejos de ellos, pero que se acercaba a gran velocidad.

"¿Que sucede Obi Wan?" Padme estaba mirando en la misma dirección que el joven Jedi, pero sus sentidos no estaban tan afinados de modo que no veía nada.

Obi Wan agarró a Padme por los hombros. Si su visión se repetia, el Sith le mataría y luego capturaría a Padme. No podía permitir que eso sucediese "Padme, escúchame, vuelve dentro y diles que despeguen. Qui Gon debe de estar aun a medio camino, id a buscadle y luego volved a recogedme"

"No pienso dejarte aquí" Padme no sabía lo que estaba pasando pero ya había visto el vehículo acercándose y le daba muy mala espina.

"Voy a estar bien. Tan solo le entretendré el tiempo suficiente para que podáis despegar" Gritó Obi Wan. El Sith ya estaba casi encima suyo "Ahora ve, ¡Ve!"

Padme no estaba segura pero corrió de vuelta a la nave. Cuando estaba en la rampa se dio la vuelta y se quedó sin aliento al ver que Obi Wan había encendido su sable laser y se estaba enfrentando a una figura toda vestida de negro que también tenia su propio sable laser, solo que rojo.

Rápidamente fue a la cabina del piloto, donde estaban Panakra y el piloto "¡Obi Wan dice que despeguemos!"

Panakra la miró sorprendido "¡Majestad! ¿Que ocurre?"

"Creo que nos están atacando. Obi Wan dice que vayamos a recoger a Qui Gon y luego volvamos a por él"

El piloto hizo lo que ella ordenó y elevó la nave.

"Vuele bajo o de lo contrario no seremos capaces de ver a Qui Gon" Dijo Panakra.

Afortunadamente, con la nave, no tardaron demasiado en encontrar al maestro Jedi. Padme fue la primera en verle "Allí está. Aterricé a su lado para que suban"

"Parece que no está solo" Comentó el piloto.

"No pasa nada, es un amigo" Dijo Padme.

Una vez aterrizaron Qui Gon y Anakin subieron a bordo. Qui Gon dejó a Anakin al cargo de una de las siervas y se dirigió a la cabina con una mirada preocupada en su rostro "¿Donde está Obi Wan?"


Obi Wan se dio cuenta enseguida de que el Sith era tan hábil como había visto en su visión, puede que incluso más.

No podía negadlo, era más rápido y más fuerte que él, y estaba ganando terreno rápidamente. Si las cosas seguían así iba a matarlo.

Al menos, en esta ocasión, Padme ya estaba lejos y el Sith no lograría ponerle una mano encima.

Darth Maul empezaba a perder la paciencia. El Padawan era más fuerte de lo que había previsto. No lo suficientemente fuerte para vencerlo, pero si para retrasarlo lo bastante como para que la reina lograse escapar. Había llegado el momento de ponerse serios.

El Lord Sith derribó a Obi Wan de una patada y activó la segunda hoja de su espada.

Me preguntaba cuando llegaríamos a eso Pensó Obi Wan al tiempo que bloqueaba un nuevo ataque del guerrero oscuro. Desesperadamente intentó encontrar una abertura por la que poder atacar, pero el Sith había tomado las riendas de la lucha, obligando a Obi Wan a ir a la defensiva.

Al final sucedió lo inevitable. Obi Wan no fue lo bastante rapido para bloquear el ultimo ataque y una de las hojas láser del Sith se clavó en su hombro. El joven Jedi soltó un grito de dolor y se tambaleó hacia atrás, pero logró mantener el equilibrio.

Parecía el fin para él pero justo en ese instante sintió la presencia de Qui Gon muy cerca y vio como la nave volvía a buscadle. Usando las pocas fuerzas que le quedaban envió un ataque telquinetico al Sith, que se había distraído al ver que su presa volvía, y logró tirarlo al suelo. Alguien dentro de la nave bajó la rampa de entrada y Obi Wan usó la Fuerza para saltar hasta allí.

Se dejó caer al suelo de puro agotamiento. El hombro le dolía horrores y sentía que estaba apunto de perder el conocimiento, pero aun estaba vivo.

"¡Obi Wan!" Padme corrió a su lado, seguida de cerca por Qui Gon. Al verle en ese estado sus ojos empezaron a llenarse de lagrimas.

"No te preocupes Padme. Estoy bien" Susurró Obi Wan.

Fue lo único que logró decir antes de perder la conciencia.

Una capitulo más. Como podéis ver, las cosas van avanzando. Padme se está dando cuenta de que lo que siente por Obi Wan es algo más que un flechazo, aunque Obi sigue sin enterarse de nada. En el próximo capitulo Padme descubrirá que Obi Wan había tenido la visión, y lo que pasaba en ella. ¿Como creéis que reaccionara?