Capitulo 65
Miseria
Aime salió de la casa en la playa y corrió hacia la mansión con una maleta negra en la mano que le dio Aisha al despedirse. Supuso que eran las compras que habían hecho juntas pero ni siquiera se dignó en abrirla para corroborar, solo la había tomado de las manos de su amiga que se la ofrecía al despedirse de ella en la oficina del Dr. Lang. Le había dado un abrazo y le había pedido que regresara pronto, pero Aime solo hizo un medio intento de sonreír. No estaba triste… tampoco estaba enojada… simplemente no sentía nada. Era como si le hubieran vaciado su corazón y la mandaran de regreso sin una parte importante de su cuerpo. Tal vez era mejor así.
Se detuvo primero frente a la habitación de Max y Miriya y toco a la puerta. Escucho unas pisadas y abrió Miriya.
- Hola Miri, buenas tardes. – Dijo poniendo su mejor cara. Después de todo no era culpa suya que Rick fuera el Rey de los Idiotas.
- Hola – dijo Miriya secamente. Quería decir que lo sentía, que no debería haber reaccionado así, pero su orgullo no se lo permitía.
- El Almirante Hunter les envía esto – dijo Aime extendiéndole un sobre arrugado por tanto tener los puños cerrados con él en sus manos – Fue un placer tenerlos como invitados y que tengan un excelente viaje. – dijo haciéndole una venia, tomando su maleta y dirigiéndose a su habitación lentamente.
En su cabeza, con eso cerraba ese capítulo de su vida.
Flashback
Aime estaba entre los brazos de Rick en los hangares y ya las demás naves comenzaban a aterrizar. Había tardado un poco en reaccionar ante sus palabras, y eso le dio unos segundos a él para desahogarse. Pero cuando su cerebro comenzó a procesar que Rick la había llamado Lisa, lo único que acertó a hacer fue empujarlo y soltarle una bofetada. Con una dignidad lejos de sentir, camino hacia donde recordaba que era el departamento de comunicaciones. Más que enojada, iba decepcionada. Rick no la quería a ella en realidad, solo le recordaba a su esposa. Como podía haber sido tan estúpida y haber caído en su juego? Tenía que salir de ahí lo antes posible.
Rick se había quedado quieto por la impresión de la bofetada por un momento y al ver que algunas pocas personas se habían dado cuenta de su reacción y del proceder de ella, regreso lentamente por donde había venido. No se dirigió al puente pues se había tomado un descanso, sino que se dirigió a su oficina a pensar.
- Teniente Monrieul reportándose Teniente Harrison. – dijo saludando con una voz apagada. Parecía a punto de llorar, pero no lo iba a hacer. No le iba a dar el gusto.
- Aime por Dios! Que susto nos pegaste! – dijo llevándola a un rincón – Estas bien? No debiste haberle hecho caso al Coronel Edwards… pudiste haberte matado!
- En este preciso momento, estaría mucho mejor muerta Aisha – dijo Aime – Podrías ayudarme a recoger mi ropa de la oficina del Almirante Hunter? Debo regresar a mi casa inmediatamente.
- Claro, pero creí que…
- No tengo cabida en este lugar y yo quiero regresar a mi casa. – dijo firmemente – y te pediré de favor que me dejes cambiarme en tu habitación.
- Claro que sí, vamos. – dijo Aisha suspirando. Nunca se hubiera imaginado que la telenovela Hunter-Hayes tendría una segunda temporada y que ella estuviera involucrada en medio de ella.
Rick se paseaba furioso por su oficina. Estaba enojado con ella por la cachetada delante del personal de mantenimiento, pero la rabia que traía era consigo mismo. Había echado todo a perder! La había dejado sola todo el día después de la espectacular noche que pasaron juntos y por eso mismo, Aime había corrido un riesgo tan estúpido como era el volar sin previo entrenamiento, irse a batalla donde pudo haber muerto y justo cuando ella regresaba contenta, el había dicho el nombre que a oídos de ella era el de otra mujer. Podía ser más idiota?
La puerta sonó.
- Adelante – Vio que solo era el mensajero con un sobre que decía Top Secret.
- Almirante, la Doctora Grant pide que se comunique con ella tan pronto reciba este sobre.
- Gracias. Me comunicare enseguida con ella. – dijo aventando el sobre en su escritorio sin abrirlo.
Tomo la lista que el Dr. Lang le había dado y había puesto ahí mismo junto al teléfono. Le marco a Jane.
- Sala de emergencias?
- Buenas tardes, Habla el Almirante Hunter. Quiero hablar con la Dra. Grant por favor. – dijo
- La Doctora se encuentra indispuesta Almirante. El Capitán Grant tuvo que venir y llevársela. Puedo servirle en algo?
- Si, necesito hablar con un Neonatologo por favor. Habrá alguno disponible? – pregunto tamborileando los dedos en su escritorio
- Lo comunico con la Dra. Li.
Rick se preguntó qué habría pasado con Jane. En todo el tiempo que llevaba de conocerlos no recordaba que ningún día hubiera faltado al trabajo. Cuando lo comunicaron con la Dra. Li y le explico lo que necesitaba, la Dra. le dijo que los niveles de radiación que le estaba explicando no dañarían de ningún modo a un feto tan pequeño. Rick le agradeció la información y colgó.
Camino hacia la ventana para ver las estrellas. El tenía pensado pedirle a Aime que se quedara ahí con el indefinidamente, que no regresara con Karl. La conexión con ella era demasiado fuerte aun sin que ella recordara que era Lisa Hayes. Sabía que ella lo había sentido horas antes mientras disfrutaba entre sus brazos, pero también comprendía que por su juventud, se había vuelto impulsiva y temeraria. Había combatido como si fuera Max allá afuera, cuando en su vida había piloteado un varitech… En su casa Karl ni siquiera la dejaba manejar y ahora entendía el porqué. Rick no sería capaz de verla salir día tras día para arriesgar su vida como él lo había hecho tiempo atrás… quizá si la dejara con Aisha estuviera a salvo, pero estaba seguro que eso no sería suficiente para ella. Además… que más podía ofrecerle? Prácticamente estuvo más tiempo con su nueva amiga que con él. Era eso lo que él quería para ella?
Volvió a sonar la puerta.
- Adelante
- Disculpe Almirante, espero no molestarlo – Aisha estaba un poco nerviosa por la reacción de él.
- Pase Teniente Harrison. En que puedo servirla? – dijo mientras veía que en la mano traía una maleta deportiva negra.
- Uhhh la señorita Aime ha pedido que viniera por las cosas que dejo aquí Señor. – dijo tímidamente.
Rick la miro un momento y la invito a pasar para recoger la ropa que había dejado ahí cuando se puso el uniforme. Aisha metió la blusa, los leggins, los zapatos y cerro la maleta.
- En donde está? – Dijo mientras saco un papel membretado escribió algo y lo metió en un sobre cerrado
- Esta en mi habitación esperando su ropa para… irse – dijo Aisha
Rick no tuvo ninguna reacción, sorprendiendo así a la teniente.
- Permítame que termine estas dos notas para que me haga el favor de entregarlas en su camino… - dijo escribiendo algo rápidamente y metiéndolo en los sobres rotulados – Podría meter está en la maleta? esta otra se la da al Dr. Lang por favor y esta se la da en mano a Aime.
- No vendrá a despedirla Señor? – dijo sorprendida.
- Tengo muchas cosas que hacer Teniente – dijo mientras ponía algunos archivos frente a él y volteaba su silla hacia la pared – Ya puede irse.
Aisha hizo su saludo y salió al pasillo.
- Ahora entiendo porque ella dice que es un idiota – dijo en voz baja mientras corría a su habitación.
Fin del flashback.
Cuando llego a su habitación, aventó la maleta negra sin abrirla dentro del vestidor, vio la hora… eran casi las seis. Habían calculado mal y había estado fuera 5 horas no 1 como le había prometido.
- Estúpido Hunter! – murmuro entre dientes. Brian estaba a punto de llegar. Debía alistarse para recibirlo.
Miriya cerró la puerta con cuidado. Leyó el sobre. Estaba dirigido a Max y era la letra de Rick.
Max estaba en el balcón tomando el sol con ella, por lo que se dirigió hacia allá.
- Amor, Rick te mando este sobre. – dijo entregándoselo
- Ya regreso?
- Lisa me lo dio. No vi a Rick por ningún lado – dijo Miriya – Ábrelo y dime que dice.
Max rompió el sobre y vio la nota:
Coronel Sterling:
Se le ordena presentarse inmediatamente a funciones junto a la Capitán Parino-Sterling.
No existe peligro alguno para él bebe. Solicitud con Prioridad Máxima.
Almirante Richard A. Hunter
- Debemos irnos ahora amor
- Pero no hemos empacado! – protesto Miriya
- Lo siento. Vendremos por las cosas después. Nos están solicitando con prioridad Máxima.
- Pero y Lisa? Viene con nosotros verdad?
- No lo sé. Pero si nos están llamando es por algo.
- De acuerdo Max. Al menos podremos despedirnos?
- No hay tiempo. Escríbeles unas notas en lo que me visto y nos vamos.
La fiesta de esa noche había comenzado. El salón estaba un poco más obscuro de lo habitual para que el DJ encargado de amenizar el show de láser pudiera hacerlo. Había muchas hadas, princesas, conejos, reinas, vampiros… Era una extraña mezcla, pero después de todo, sería la última noche en la que la gente tuviera que disfrazarse y todos lo habían tomado con mucho humor.
Freddy y Elaine se habían vestido de Romeo y Julieta, Brian y Aime se habían disfrazado de la Princesa Leia y Hans Solo, Cammy y Ryu se habían disfrazado de Batman y Gatubela y Serena y Darien de Cleopatra y Marco Antonio.
Los anfitriones estaban abriendo el baile mientras que los demás estaban en su rincón favorito platicando.
- Sigo creyendo que algo tuvo que haberles pasado como para que tuvieran que irse tan de repente – Dijo Cammy a Serena
- Tal vez Miriya se puso mal y tuvieron que irse – Respondió Serena
- O simplemente alguna emergencia familiar – Dijo Ryu – En cuyo caso, al menos pudieron dejarnos esas notas despidiéndose y estoy seguro que volveremos a saber de ellos.
- Ryu tiene razón. – dijo Darien – Podemos preguntarle a Aime si sabe la forma de ponernos en contacto con ellos y los invitaremos en otra ocasión.
- No puedo creer que pronto tengamos que separarnos – Dijo Cammy con tristeza– me había acostumbrado a estar todos juntos.
- Si, pero para ser sinceros, tu estas pasando mucho tiempo en Japón y dijo Aime que vas a ser una chica muy rica ahora que Elaine te de tu dinero – Dijo Darien – Hasta podrías abrir tu propia marca.
- No. No voy a aceptar ese dinero – dijo Cammy – No es correcto lo que Elaine está haciendo y no voy a solaparle sus berrinches.
- Escuche mi nombre – Dijo Shaina llegando de la mano de Freddy.
- Estábamos preguntándonos que habría pasado con Roy y Los Sterling – dijo Cammy
Shaina se alzó de hombros indiferente.
- La única que podría saberlo es la misma que los invito. Pregúntenle a ella. – dijo señalándoles a Brian y Aime quienes bailaban en medio de la pista.
La siguiente pieza, Milo se escapó de la vigilancia de Saori y se puso a bailar con Shaina. Estaba vestido de vaquero sin camisa haciendo que ella se ruborizara al ver el marcado estomago de lavadero de su antiguo compañero.
- Hola Milo! Que milagro tenerte de nuevo por aquí! – dijo tratando de voltear para otro lado – Saori te paga tan poquito que no te alcanzo para comprarte la camisa?
- Hola Shaina. Tan hermosa como siempre y tan venenosa también – dijo Milo – Porque no me dijiste que tú eras Shaina. Creí que había un poco de confianza y eras mi amiga. Nos conocemos desde niños.
Shaina sonrió viéndolo a los ojos
- Y para que tendría que habértelo dicho? Para darte la oportunidad de burlarte y molestarme de nuevo?
- Si tienes razón… soy muy bromista a veces, pero hubiera intentado ayudarte.
- Y porque habría de creerte? Siempre has sido uno de los más apegados a las reglas, al Patriarca y a Atenea – dijo – Y no es reclamo sino admiración. Tienes más obstinación que cualquiera de los otros 11.
- Y tú eres mi contraparte femenina.
- Tu solo vives para tu colección de bichos, tus mujeres, eres insoportable, y odioso…
- Y no te olvides del más guapo y sexy – dijo Milo coqueto
- Y vanidoso e insufrible…
- Y aun así, una palabra tuya hubiera sido suficiente para cambiar todo eso. Seiya no fue el único que sufrió con tu desaparición. –dijo Milo en un tono distinto
Shaina lo miro sorprendida. Milo estaba serio cuando se lo dijo.
- Pero te veo muy feliz y eso es suficiente para mí – dijo Milo con una de esas sonrisas que desarmaba a cualquiera – Ahora ya puedo seguir mi camino y buscarme otra igualita a ti. Segura que no tienes una hermana o una prima?
Shaina le dio un golpe cariñoso en el brazo.
- Ves porque nadie te puede tomar en serio?
La música ceso y Milo le beso la mano.
- Y si te dan ganas de huir más tarde de tu nueva vida, ya sabes dónde encontrarme.
- Y si quieres que mi esposo te de unas lecciones de tango, ya sabes dónde encontrarlo.
Ambos iban riendo cuando tomaron caminos diferentes. Aun así, Shaina agradeció internamente a Milo su tardía y muy efímera declaración. De haberla sabido antes, tal vez nunca hubiera tenido el valor de salir del santuario.
Brian se separó un momento de Aime para mostrar algo a Darien, tiempo que aprovecho Serena para acercarse a Aime.
- Esta fiesta ha sido totalmente un éxito. Has visto las parejas tan disparejas que hay? – le pregunto riendo
- Si… muy disparejas en verdad… - respondió Aime con un tono triste
- Que tienes? No te siento tan contenta como antes… Es porque Roy, Max y Miri se fueron? – pregunto.
Aime no contesto pero vio fijamente a Serena mientras se mordía un labio. Serena abrió los ojos espantada.
- Ay no! Dime que no lo hiciste! – Dijo Serena en tono desolado
Aime se mantuvo callada sin reunir aun el valor suficiente para enfrentar a su amiga.
- Es por eso que se fueron? – pregunto Serena.
- Si, pero no se lo digas a nadie. Ni a Darien siquiera. A el menos que a nadie. – dijo Aime recordando que él le advirtió que si la descubría se lo diría a Brian.
- Fue mi culpa verdad? Fue por lo que hablamos mientras te peinaba… No, si le digo a Darien lo que hiciste y que yo te instigue a eso a la que mata es a mí. – dijo preocupada – te prometo no decir nada. Y… pudiste aclarar algo?
- Solo que Roy es un reverendo idiota – dijo Aime cerrando los puños – y que no quiero volver a verlo nunca más. Lo odio!
Serena solo movió la cabeza. Sabía que eso solo significaba que lo que sea que hubiera pasado, había sido mucho más importante y decisivo de lo que Aime decía con palabras.
- Sabes? Mi padre tiene un dicho: Tu peor enemigo no te puede dañar tanto como tus propios pensamientos. Ni tu padre, ni tu madre, ni tu amigo más querido, te pueden ayudar tanto como tu propia mente disciplinada. – Dijo Serena tratando de recordar tantas palabras
- Ahhh veo que alguien ha estudiado las enseñanzas de buda! – dijo un muchacho rubio de cabellera larga y ojos cerrados vestido obviamente, de monje shaolin. – Creo que es lo más interesante que he escuchado en toda la noche.
Serena se ruborizo. A decir verdad no era muy religiosa, pero su amiga Rei si lo era y ella por más que intentaba inculcarle el budismo, solo había aprendido algunas pocas frases de su papa cuando era más chica.
Aime volvió su cabeza hacia el caballero que había hablado.
-"En verdad que vivimos felices si no odiamos a aquellos que nos odian, si entre hombres que nos odian habitamos libres de rencor" – dijo
- Muy cierto señoras. Me da gusto poder intercambiar esas bellas palabras con ustedes. Mi nombre es Shaka. Mucho gusto. – dijo – Y mi amigo aquí presente vestido como karateca es Dohko.
- Y por sus acentos infiero que son del oriente… india y china tal vez? – dijo Aime interesada – trabajan con Mu?
- Efectivamente… somos colegas de Mu… como lo supo? – pregunto Dohko.
- Pues… Saori parece tener cierta fascinación por los chicos del oriente – dijo Aime riendo – O más bien por los chicos guapos y jóvenes del oriente diría yo.
Serena estaba un poco sorprendida por la facilidad con la que su amiga coqueteaba con ellos.
Fue el turno de los caballeros de ruborizarse. No era común toparse con mujeres tan abiertas.
- Estaremos más que a gusto de volver a intercambiar algunas frases budistas con ustedes mientras bailamos – dijo Aime haciendo que Serena se fuera con Shaka a la pista de baile y ella bailara con Dohko. Estaba decidida a dejar el tema de Rick Hunter atrás y divertirse las dos noches de fiesta que le quedaban.
El Almirante Hunter iba a comenzar una junta muy importante con sus capitanes y en general con todo el consejo para determinar qué es lo que harían ahora que Tyrol estaba libre de Invids. El Coronel Sterling y su esposa habían llegado apenas a tiempo.
- Bueno, ya que estamos todos, creo que podemos comenzar – Dijo el Almirante
- Uhhh disculpe que lo contradiga Almirante, pero… no debemos comenzar hasta que llegue la Teniente Monrieul? – Pregunto Breetai
Rick solo pudo rolar los ojos. Era la décima vez en el día que le preguntaban por ella.
- Lo siento Breetai, la teniente no va a estar presente ni hoy ni nunca – dijo – Ha pedido su baja de la REF.
- Y usted firmo su baja sin consultarme? – pregunto el Coronel Edwards – Como se atreve a meterse con uno de mis pilotos sin avisarme?
- En primera no era uno de sus pilotos, sino que se equivocaron en recursos humanos, y en segunda, ella pidió su baja voluntaria.
- Eso fue antes o después de que la sancionara y después la acosara en pleno hangar? – siguió provocando Edwards.
Un silencio general se hizo en la sala. A Rick no le gusto el tono ni las acusaciones de las que iba a ser objeto e iba a comenzar a gritar cuando Max, aun cuando estaba demasiado sorprendido, intervino.
- Coronel Edwards, ese tipo de acusaciones son muy graves y sin la Teniente en cuestión presente no se puede ni afirmar ni desmentir nada, así que les sugiero dejar esta conversación para alguna reunión privada.
Con esas palabras calmo un poco los ánimos y comenzó la junta. Independientemente de los ánimos caldeados se logró el acuerdo de que uno de los cuatro cruceros se adelantara para explorar las posibilidades de aterrizaje en Tyrol.
Después de dos horas para reafirmar detalles, todos regresaron a sus actividades, a excepción de Vince, Max, Miriya y Rick.
- Y bien? Porque no están ustedes de regreso en sus puestos? – pregunto Rick enfadado – acaso no tienen nada que hacer? De ser así avísenme y los pongo a limpiar el puente o los hangares!
- Almirante, pudiera tener una conversación en privado con usted? – pregunto Vince
- Asunto?
(Ay no! Ya volvió a su humor de perros) – pensó Max – (esto no es nada bueno)
- Es sobre la doctora Grant, Señor – dijo Vince sin inmutarse – No se encuentra bien y deseo hablar con usted al respecto y pedirle consejo.
Max volteo a ver a Rick. No se había movido de su asiento en el cual estaba sentado de una forma bastante relajada. Si Rick le negaba eso, Max tendría que intervenir. Para su alivio, aun cuando Rick se estaba portando más idiota que de costumbre, anteponía los problemas de sus amigos.
- Te espero en mi oficina en 10 minutos… Solo dame tiempo para relajarme.
- Gracias Almirante.
Vince salió de la sala de juntas y Max y Miriya se quedaron esperando. Rick tamborileaba los dedos en clara señal de inquietud.
- Coronel Sterling… Lleve inmediatamente a la Capitán Parino con la Doctora Li. y cuando se desocupe, búsqueme. Necesito hablar con usted.
Max no tuvo más remedio que obedecer. Él también quería enterarse de todos los detalles.
- Vaya! Solo dos días más y nuestras vidas regresaran a la normalidad, no crees? – Dijo Aime mientras entraba con Brian en su dormitorio deshaciéndose inmediatamente de sus zapatos.
Estaba muy cansada. Habían sido 24 horas demasiado extenuantes para ella desde que fue al SDF-3 hasta ese momento. Físicamente agotador y aun mas emocionalmente. Esconder emociones tan fuertes no le estaba resultando fácil, sobre todo frente a su esposo.
- Si, pero yo solo quiero que llegue ya el ultimo día. – Dijo Brian quitándose la camisa del disfraz – Estoy muy emocionado!
- Creo que todos los que lo sabemos ahora estamos igual! – Dijo Aime desabrochando su vestido, poniéndose su camisón de satín y sentándose frente a su peinador para comenzar a quitarse las horquillas del cabello – Serena se quedó muy preocupada por Miriya. Espero que estén bien.
Brian se le acerco por atrás. Iba a abrazarla con cariño como siempre lo hacía, pero algo llamo su atención entre el cuello y la nuca de su esposa. Una mancha morada en el lugar donde Rick la había mordido en un arrebato de pasión.
- Así que al final, tu palabra no vale nada – Dijo enfadado mientras le mostraba en el espejo con algo de rudeza la prueba de su infidelidad.
Aime no pudo ni siquiera verlo a los ojos, lo que provoco que Brian usara la puerta de comunicación para salir y cerrar con llave, dejándola sola sintiéndose miserable.
