Capitulo 66

Lo que sea por una amiga

Aime se quedó inmóvil. No podía estarle pasando eso a ella! No ahora!

Por unos minutos se quedó viendo a la puerta esperando que Brian regresara y le gritara, le reclamara, la insultara… Algo que la hiciera salir de ese estupor y aletargamiento en la que estaba sumida! Pero simplemente no sucedió. Y conforme los minutos pasaban sin que nada sucediera y su conciencia reaccionaba, intento abrir la puerta de comunicación, pero estaba cerrada con llave y entonces fue cuando comenzó a llorar. Lloraba de rabia por haber creído en Rick, de humillación por haberlo provocado, de culpa al haber traicionado a Brian, de vergüenza de haber sido descubierta y de decepción porque en efecto, había roto su palabra y esto nunca antes le había sucedido conscientemente (aun tenia presente su reciente promesa rota al pequeño Ricky). Después de un cuarto de hora en la que había estado inconsolable, decidió irse por la opción más rápida.

(( Hera por favor aconséjame!… ahora qué hago? ))

((( Estas haciendo demasiado drama por algo que no lo vale )))

(( Como puedes decirme eso? Acabo de perder el control de mi vida! ))

((( Te has vuelto muy cobarde. Antes aguantabas mucho más sin derrumbarte )))

(( De verdad? Dame algún ejemplo porque no recuerdo ser como dices. Perdón, debe ser que estoy cansada… mañana si quieres me reganas, ahora ayúdame si? ))

((( De acuerdo. Voy a tomar las riendas un rato… así podrás descansar. Es lo que necesitas en este momento. )))

Aime cayó en un profundo sueno, mas no así su cuerpo. Controlado por Hera, se colocó su bata de satín, sus zapatos bajos, bajo las escaleras y salió rumbo a la playa. Se sentó en el muelle con las piernas colgando.

- Poseidón! Ven aquí y siéntate conmigo. – Dijo Hera – Sé que estás ahí, puedo sentirte.

La marea comenzó a subir más rápidamente y las olas comenzaron a hacerse más fuertes por unos minutos hasta que Poseidón salió caminando y se dirigió hacia ella.

- Vaya Hermanita! Cada vez te me apareces más seductora! Qué sigue? Venir desnuda en una concha como Afrodita? – Se burló Poseidón

- Te he dicho hoy que cada vez estas más idiota? – dijo Hera – Que hay de nuevo? Te entrevistaste ya con Atenea como quedamos?

- Uhhh no. He tenido cosas más divertidas que hacer… - dijo Poseidón con los ojos brillantes

- Como acostarte con tus Marinas? Perseguir Ninfas? Joder Marineros? – se burló Hera

- Todos los anteriores. Cuál es tu prisa?

- Pasa que si no la convencemos rápido, Zeus va a creer que estamos o conspirando contra él o contra su consentida y entonces va a cambiar de opinión – dijo Hera – Además… Deméter está cambiando de bando porque Hades no se quiere ir aun, por tanto Perséfone deberá quedarse en el inframundo hasta que Hades se nos una y Deméter no puede vivir sin su hijita. Hades no me importa mucho, pero sin Deméter no nos podemos ir. Comprendes?

Poseidón se quedó pensativo

- Y entonces… ya debes tener un plan bien elaborado verdad?

- Más o menos, pero en tres días voy a reunir a los 12 en esta casa y eso te incluye a ti, más te vale no fallarme! Te recuerdo que no quieres verme enojada.

Poseidón la abrazo fraternalmente.

- Y… ya sabes cómo le darás a mi cuerpo el cuerpo de Atenea? Es solo un capricho, pero te agradecería el favor.

- Eso está incluido en mi plan. No te preocupes. Siempre has sido mi hermano favorito – dijo Hera sonriendo

- Y qué hay de los rumores que dicen que le estas poniendo el cuerno a Zeus otra vez? – dijo Poseidón curioso – Afrodita dice que el cuerpo que ocupas ha tenido demasiada acción.

- Son ustedes unos metiches. Yo no tengo nada que ver en eso – dijo Hera con un brillo especial en los ojos – Yo solo lo utilizo de vez en cuando y hasta hoy, nunca mientras ella esta con su... marido.

- Ah vaya! Ya te iba a preguntar si podía unirme a la fiesta – dijo Poseidón guiñando un ojo

- Tu solo dedícate a pasar la voz a los 12 de la reunión al atardecer en el jardín de la casa. Yo me encargo de la anuencia de la dueña. – dijo Hera - Ahora vete antes de que bajen los del santuario a hacer su escándalo. No debemos levantar sospechas aun.

Poseidón asintió y regreso al agua mientras que Hera se levantó del muelle y regreso a la Casa. Aime tenía razón. Su cuerpo estaba agotado y tenía que descansar.

En el SDF-3

Vince está afuera de la oficina de Rick esperando a que llegue. En realidad está pensando que todo eso es demasiado extraño y no sabe cómo abordar el tema. El asistente medico de su esposa lo había llamado diciendo que Jane se había puesto histérica de repente y necesitaba ir por ella pues estaba poniendo nervioso a todo el personal. Eso debió sonar algún tipo de alarma en su cabeza, pues en sus 13 años de casados el jamás había visto histérica a su esposa, ya que si alguien en esa relación pensaba con la cabeza fría era ella.

Rick llego con paso firme con su asistente pidiéndole más firmas detrás de él. Con una simple señal, le dijo que era suficiente entrando con Vince detrás.

- Gustas un café o una soda? O tal vez algo más fuerte? – pregunto Rick – No te preocupes, ninguno está en servicio

- Te aceptaría el trago, si no estuviera dudando de mi lucidez en este momento – dijo Vince mientras se sentaba en el sofá – Dame una soda.

Rick se la dio, vio donde se sentó y decidió que iba a tener que remodelar esa oficina. No podría sentarse nunca más en ese sofá sin que los recuerdos lo abrumaran.

Jalo una silla de la cocina y se sentó en ella con el respaldo al frente recargando su barbilla en los brazos cruzados sobre el respaldo.

- Y bien? Cuál era la urgencia?

- Bueno… yo… Va a sonar estúpido Rick… y espero que no te moleste que lo pregunte pero… Uhhh… sabes si cuando era joven… Lisa tuvo alguna hija ilegítima?

Rick trago su bebida y rio a carcajadas divertido. Vince estaba muy serio, por lo que intento controlarse al ver que su primer oficial no le parecía gracioso.

- Perdón Vince pero… debes entender que la pregunta es demasiado… hilarante. Estamos hablando de Lisa ¡! – Dijo Rick – Lisa nunca hizo nada divertido o ilegal en toda su vida!

Vince bajo la mirada a su bebida. Rick tenía razón. Para que las fechas coincidieran, habría tenido que tenerla a la edad de 16 o 17 años, lo cual no tenía sentido pues según su hermana, el novio de Lisa ya se encontraba en la base Sarah en Marte en ese entonces.

- Y supongo que una hermana menor o media hermana está totalmente descartado porque si no mal recuerdo ese era uno de los traumas de Lisa…

- No creo que hubiera existido una segunda mujer en la vida del Almirante Hayes, de haber tenido sexo regularmente – Dijo Rick divirtiéndose a costillas de su finado suegro – No se la hubiera pasado amargándole la vida a Lisa.

Vince rio con la mirada pero siguió con su interrogatorio.

- Entonces, no me queda más que preguntarte… En tu desesperación por… recuperar a Lisa… realizaste algún experimento de clonación?

Rick lo miro con ojos de no-se-me-había-ocurrido-hacerlo que no pasaron desapercibidos por Vince.

- Vamos Vince! Deja de andarte con rodeos y dime que carajos intentas decirme – Dijo Rick algo fastidiado por tantas preguntas tontas de su primer oficial.

- Yo la vi Rick!. La vi!. Era ella… pero con 18 años… Tal vez diferente color de cabello. Le he dado muchas vueltas al asunto pero no hay error… - dijo Vince nervioso y casi llorando

- A quien dices que viste y dónde? – pregunto Rick con cautela

- A Lisa, esta mañana… en el gimnasio – dijo Vince viéndolo a los ojos y sacando su cartera le mostro la foto – A "esta" Lisa.

Rick la tomo y debió reconocer que de no ser por el color del peinado y un poco más de carne en los lugares adecuados en el cuerpo de Aime, eran idénticas.

- Para colmo estaba enojada desquitándose con la bolsa de arena y su mirada era la famosa mirada Hayes antes de que me dijera que no me metiera en lo que no me importa – dijo Vince tratando de recordar todo – De no haber sido por otros oficiales ahí que comenzaron a burlarse de mí, hubiera creído que todo había sido una alucinación.

- Dices que estaba muy enojada? – Pregunto Rick sin afirmar o negar lo que Vince acababa de decir

- Fácilmente hubiera roto la bolsa si hubiera continuado golpeándola – dijo Vince – Y luego Jane…

- Que pasa con ella? Me dijeron que estaba indispuesta. – pregunto Rick

- Si, tuve que ir por ella y darle algo para que durmiera. Estaba demasiado histérica hablando de unos exámenes que habían salido positivos y que quería que le trajeran a la chica para corroborarlos pero no me pudo decir nada mas – Se acercó un poco más a Rick – Dice que tuvo a Lisa en su consultorio. Que tú la mandaste con otro nombre. Quiero aclarar esto contigo directamente para no pensar que algo nos ha afectado únicamente a nosotros dos en algún caso de locura o algo así.

Rick no se movió de su lugar. En otras circunstancias hubiera saltado de alegría por la confirmación de sus sospechas, pero después de lo que había pasado en esas horas que ella había estado en el SDF-3 lo único que Rick quería es que ella estuviera a salvo, aunque eso significara sacrificar su felicidad.

- Pues… lamento informarles que la persona en cuestión ya no se encuentra a bordo de esta nave, Vince. No puedo llevársela a Jane a futuras pruebas para corroborar resultados. – dijo Rick

- Pero Rick… nadie ha salido de esta nave. No se ha autorizado nada al respecto.

- Eso no puedo explicártelo porque está clasificado Vince. Confórmate con saber que si Jane ya corroboro que… Aime es Lisa… Ella ya se encuentra sana y salva lejos, muy lejos de aquí.

- Aime? Te refieres a la Teniente Aime Monrieul? La que nos salvó el pellejo a todos? De la que nadie sabe nada y que dijiste en la junta que renuncio a la REF? La que dicen que acosaste en los hangares? Esa Aime?

Rick se levantó molesto y azoto la silla en el suelo, sorprendiendo a Vince.

- Yo no acose a nadie! Y en cuyo caso, tú mismo me dices que los resultados mostraron que ella era Lisa por tanto no cuenta como acoso! Que maldita manía de querer hacerme quedar mal.!

- Pero Edwards dijo que…

- Basta! – Grito Rick – Ya por favor. Sabes que Edwards me odia y solo está esperando el momento de joderme la vida. No necesito más torturas.

Vince se levantó y le puso una mano en el hombro como gesto de apoyo.

- Tu sabes que tienes mi apoyo incondicional Rick, pero no entiendo porque si tu sabias que ella era Lisa, no la retuviste aquí a tu lado, donde pertenece.

(De acuerdo, momento de tomar algo más fuerte) – pensó Rick yendo hacia su bar y sirviéndose una copa de brandy jugando con la bebida antes de tomársela de un solo trago.

- Ella no recuerda que es Lisa, Vince. Intente todo lo que se me ocurrió para que recordara…

- Excepto traerla a que Jane la examine – termino Vince

- Esa era mi idea inicial, pero no pude llegar a la cita con Jane. Me tuviste firmando mil cosas recuerdas?

- Ah sí! – dijo Vince recordando – y después vino la batalla final con los Invids

- Correcto.

- Ella fue la de la idea de Erizo Musical verdad?

Rick lo miro con una sonrisa

- Que esperabas de la gran Almirante Hayes-Hunter. Con o sin memoria sigue siendo un genio de la estrategia.

- Pero dices que ella no recuerda que es ella es ella. – insistió Vince

- No lo hace. De hecho… ese es el principal motivo por el cual se quiso ir. Le dije Lisa en lugar de Aime y se enojó conmigo. No la culpo. (yo tampoco soporte muy bien que me confundiera con Karl esa vez en el jardín). – Pensó – Mira… le conté mi historia con Lisa, le mostré fotografías de todos nosotros… la traje aquí esperando que algo se le hiciera familiar… Max y Miriya estuvieron ahí… nada funciona…

- Vaya… - dijo Vince pensando – Está un poco extraño. Por lo que he leído en los libros de Jane cuando me hace dormir en el sofá, los casos de amnesia no tardan tanto tiempo para recuperarse y recordar su antigua vida. Ella ya lleva más de un año así, por lo que no creo que sea un caso normal…

- Y bueno… además ella ya hizo su vida donde está. Para que interferir si ella es feliz? – dijo Rick con voz apagada.

Vince entonces se dio cuenta que le estaba doliendo más de lo que quería admitir, pero no dijo nada. Al menos ni él ni su esposa estaban locos. Ahora debía ir a intentar explicarle a Jane lo que Rick le había dicho.

En la Mansión Sedwick

A la hora del desayuno, los invitados comentaban graciosas anécdotas de las personas disfrazadas el día anterior. Todo estaba en paz y armonía… o al menos eso pensó Shaina. La única que no había bajado aun había sido Aime y cuando se lo había preguntado a Brian, este solo se había encogido de hombros en una clara indiferencia hacia saber dónde estaba su esposa.

Estaban a la mitad del desayuno cuando bajo Aime. Vestida sencillamente con un pantalón negro una blusa blanca y tacones altos. Algo extraño para el desayuno. Para sorpresa de todos, Brian se levantó, se disculpó y se fue sin dirigirle la palabra. Era más que obvio que habían discutido.

- Buenos días Aime! – Dijo Serena alegremente – Llegas tarde

- Yo siempre llego a tiempo – Dijo Aime altivamente – Ustedes llegaron temprano.

- Lista para desde Rusia con Amor? - pregunto Cammy – ya escogiste tu abrigo?

- Si y No – contesto cortante aunque nadie pareció notarlo.

Los únicos en darse cuenta que algo no iba bien ahí fueron Darien y Shaina.

(Estoy percibiendo un aura maligna aquí cerca) – pensó Darien.

(Ay no! Esa no es Aime! Ese brillo en sus ojos… ) – pensó Shaina antes de dirigirse a ella - Aime, cuando termines de desayunar, me acompañarías a mi oficina para platicar.

- No, en realidad quiero ir de compras. Llévame. – volvió a contestar mientras se servía una gran porción de carne y huevos. Algo que Aime no podía comer regularmente pues se le revolvía el estómago.

Shaina se mordió un labio para no sacar algún improperio pero asintió con la cabeza.

- Vienes Cammy? – Pregunto Shaina

- No gracias Nita, tengo mil cosas que hacer hoy. Aime, si te vas a comer todo eso no te servirá el vestido de mañana – critico Cammy algo preocupada al ver la porción. La mirada que Hera le lanzo la hizo callar.

Tan pronto terminaron de desayunar, Shaina tomo las llaves de uno de sus autos. Aun no tenía chofer y ya había instalado a James en su nueva posición, lo que le daría la oportunidad de hablar con Hera a solas.

Cuando hubo estacionado en el centro comercial, Shaina rompió el silencio.

- Ya estamos suficientemente lejos Hera como para que me pueda decir porque no está Aime presente.

- Estaba muy cansada anoche, solo la estoy relevando un rato – Dijo Hera – Y te voy a pedir de la manera más atenta que cambies tu tono de voz.

Shaina suspiro y conto hasta 10

- De acuerdo. Mil disculpas. Comprenderá que estoy preocupada y desacostumbrada a seguir órdenes.

- Lo sé, pero pronto necesitare de tu ayuda incondicional…

- Que tan pronto?

- 3 días

Shaina palideció.

- Que es lo que va a suceder en ese tiempo?

- Los 12 olímpicos nos reuniremos en tu casa. A cambio de eso, te concederé una gracia.

- No creo que necesite nada de lo que usted pueda darme señora.

- Segura? Ni siquiera la felicidad de tu amiga Marín? Oh sí! Recuerda que aunque los caballeros dorados y el mismo Patriarca o Atenea no pueden leer tus pensamientos, yo sí puedo. Me subestimas Shaina.

- Ya no soy Shaina – respondió con voz apenas audible

- Oh sí que lo eres… y lo serás aunque sea una sola vez mas para complacerme y ayudar a tu amiga.

- Como es que puedes ayudar a Marín? Las reglas están por escrito. – reclamo Shaina

- Si, pero también puedo conceder una gracia a quien me hace un gran favor – explico Hera – Si tu aceptas ser mi guerrera solo el día en que los 12 nos reuniremos y aceptas obedecerme ciegamente desde hoy hasta ese día sean cuales sean las ordenes que yo te dé, dejare que Marín y cualquier otra amazona en el futuro se case con cualquier caballero de Athena sin ninguna regla que diga que deberán servirme a mí. Seguirán contando con mi protección siempre que ellas lo pidan, pero seguirán estando al servicio de Atenea. Que dices?

Shaina la miro desconfiada.

- Vas a hacerle daño a alguien? No quiero morir por tu causa. No ahora.

- No es mi intención causarle daño a nadie, pero si me ofrecen batalla u ofenden, necesitare que protejas este cuerpo a como dé lugar. – contesto Hera.

- Como sé que puedo confiar en ti si ni el mismo Zeus lo hace?

Contrario a la reacción que esperaba, Hera comenzó a reír. Era una risa de alguien que se divertía.

- Y hace bien. Me arruino la vida y no ha dejado de hacerlo desde que tengo memoria. – dijo cuando ya pudo hablar – Pero contestando a tu pregunta, tendrás que hacer un acto de fe. Y como tal, te pido que me des tu respuesta para poder ir de compras como alguien normal por primera y única vez. Pero piénsalo bien. Una vez que hayas aceptado, no habrá vuelta atrás. No acepto las traiciones y como bien lo has mencionado, hasta Zeus lo ha comprobado.

Shaina sopeso los pros y los contras solo unos minutos.

- De acuerdo. Lo hare.

- No esperaba menos de ti. – dijo poniéndole una mano sobre el hombro - Ahora vámonos! Quiero ver porque las mujeres mortales encuentran esta actividad tan divertida.

Shaina asintió y salió del auto. No quería estarlo, pero no podía evitar que se le notara la preocupación en sus ojos. Solo esperaba que Marín no se enterara de lo que estaba planeando o no la dejaría hacerlo y ella ya había empeñado su palabra.

En el SDF-3

Max espera pacientemente a que su esposa se reúna con él en la cafetería para oficiales. Le hubiera gustado estar ahí en su reunión con la Doctora Li a falta de Jane, pero Miriya no lo había dejado. No le gustaba que la viera vulnerable y dado sus cambios hormonales, no quería molestarla.

Miriya llego tan contenta con Max que le planto un gran beso frente a todos, lo que hizo que más de uno volteara a verlos con envidia. Ella se dio cuenta y volteo a mirarlos desafiante, lo que hizo que más de uno saliera corriendo de la cafetería.

- Hola mi amor… veo que estas feliz – dijo Max mientras le acercaba su silla caballerosamente

- Mucho. Mi bebe está bien y deje a la Doctora Li sorprendida por que hubiera ido aun antes de que tuviera algún síntoma. Me dio lo necesario para los cuidados prenatales y muchas pastillas para mujeres meltran embarazadas… lo que sea que esto signifique. – dijo Miriya – Así que, ve preparándote para la venida de otra bebe más.

- Estoy completamente listo desde hace muchos años mi amor – dijo Max feliz

- Y no te molestaras mucho si es una niña? Sere dijo que… - De repente cayo en cuenta que Sere ya no estaba ahí, ni Cammy, ni Elaine… ni Lisa. Solo guardo silencio.

Max supo a lo que se refería. En esos 12 días que habían estado casa de Elaine, habían hecho muchos amigos a los que habían aprendido a querer en tan poco tiempo. No era que no tuvieran amigos en su tiempo, ya sea en tierra o en el SDF-3, pero todos tenían algo en común: Todos eran militares en alguno u otro grado. Extrañarían la vida civil que abrazaron durante esa corta temporada sin preocuparse de que alguien quisiera matarlos, amenazar a su familia y amigos e incluso aprendieron tanto de la cultura humana que Miri ya tenía planeado algunos cambios en la decoración de su casa y oficina.

Cenaron con tranquilidad y platicaron de sus planes futuros con su bebe hasta que una conocida figura se les acerco a su mesa.

- Buenas Tardes Coronel Sterling, Capitán Parino

- Buenas Tardes Teniente Harrison – dijo Miriya desplegando una de sus encantadoras sonrisas, confirmándole a Max que estaba de buen humor – Gusta sentarse con nosotros?

- Se lo agradezco Capitán, pero estoy de turno y solo vine por un refrigerio – dijo Aisha cautelosa. Ella, como todas las demás mujeres a bordo, sabían que el simple hecho de respirar el mismo aire que Max y que Miriya las viera era motivo de problemas, por lo que nadie se les acercaba nunca lo suficiente, pero ella tenía una misión que cumplir – Y a entregarles esto.

Aisha les extendió una bolsa de regalo rosa tamaño jumbo a Miriya y una pequeña de color azul para Max.

- La Teniente Monrieul me encargo dárselos personalmente y como me dijeron que estaban aquí aproveche para cumplir su petición. Me dijo también que les dijera que… - Busco en su bolsillo su block de notas que siempre llevaba – Ah sí! Me dijo: A Miriya dile que estoy muy feliz por ella y que me hubiera gustado estar ahí para saber cómo se las arregla. A Max dile que cuide muy bien de Miri y espero que le sirva para domar a las fieras… No sé a lo que se refería, pero espero que les gusten. Ahora debo irme. – Hizo la venia correspondiente

- Gracias Teniente. Puede retirarse. – Dijo Miriya sin siquiera verla – Max, recuérdame quien es esa teniente y porque te da un regalo?

- Ni idea querida pero porque no los abrimos y lo descubrimos?

Miriya asintió y rompió la bolsa mientras Max reía. No esperaba que después de tantos años Miri recordara solo quitar la cinta. Era más emocionante para ella romperla.

Max supo quién era la teniente cuando vio su regalo: Una colección de música para cuarteto de cuerdas desde Mozart hasta Los Beatles. Sonrió fascinado. Le iba a caer de perlas durante los próximos nueve meses.

Miriya vio que su regalo era un atrevido y transparente babydoll rojo, un mono de piloto para recién nacido en color rosa con su varitech rosa incluido como juguete, y una mantita de polar fleece. Claramente regalos para su bebe y para ella. Le tomo solo un momento a Miriya saber de quién venían los regalos y azoto ambas manos en su mesa.

- Hasta aquí Max. Rick ya hizo sus cosas a su modo durante mucho tiempo y no funciono. – dijo enojada – No voy a permitir que la deje allá sola. Ahora… las cosas se van a hacer bajo mi control!