Capítulo 71

Final (segunda parte)

Mientras tanto en el Santuario…

Shion entro a la oficina que Saori tenía cerca de su habitación. Estaba preocupado y se notaba en la forma en que agarraba un manuscrito que tenía en su mano. Saori estaba de frente a él, sentada en su escritorio estudiando algunos papeles que tenía ahí.

- Señorita Atenea…

- Dime Shion… Es Hermes verdad?- dijo sin levantar la mirada - Lo sentí llegar. Dile que no puedo recibirlo.

- Creo que no sería prudente hacerlo esta vez – dijo Shion entregándole el pergamino que Hermes le había entregado

Atenea levanto por fin la cabeza. Era extraño que Hermes se dignara hablar con un mortal solo para darle un mensaje, por lo que intuyo que debía ser algo importante.

Abrió el pergamino y se levantó de un salto.

- Leíste lo que dice el mensaje, Shion? – El patriarca afirmo con la cabeza – Esto que está haciendo Hera es inconcebible! Necesito que venga Shun, Seiya, y tráeme a todos los dorados inmediatamente.!

- Enseguida

Shion los mando llamar a través de su cosmo en calidad de urgente. El único que no respondió a su llamado había sido Shun.

No tardaron los 13 en llegar con sus armaduras puestas.

- Donde esta Shun? – pregunto Saori

- No lo hemos visto en todo el día – contesto Seiya – Hasta donde sé, salió muy temprano.

- Ojala no sea lo que estoy pensando – murmuro entre dientes – El no debería estar en esa reunión

Seiya fue el primero de los 13 en hablar

- Para que nos mandaste llamar con tanta urgencia? Hay algún peligro?

- Si Seiya. Algo muy grave habrá sucedido como para que los 12 Olímpicos estén en la tierra…. – dijo Saori viendo la cara de asustados que ponían sus caballeros – Tengo que reunirme con ellos y necesito que tres de ustedes me acompañen. Seiya, tú debes venir conmigo y necesito a dos dorados que me respalden.

Shion iba a replicar pero Saori siguió su petición:

- Shion… No puedo arriesgarme a perderte ya que eres mi segundo al mando. Y si llegan a atacar el santuario, necesito que al menos 10 dorados lo resguarden.

El Patriarca bajo la cabeza en sumisión a las órdenes de ella.

- Ahora bien… Necesito únicamente dos caballeros y ustedes son doce. Espero que la decisión que tome no vayan a tomarla a mal los otros diez. Tengo mis razones y espero que cuiden del santuario como si yo estuviera aquí arriba.

Los doce dorados asintieron con la cabeza.

A Saori le costó elegir. Aries no porque él era quien reparaba las armaduras; Tauro no porque se vería intimidante ante los demás dioses; Kanon no porque podía sentirse tentado por Poseidón una vez más; DM no porque era demasiado impulsivo en sus decisiones; Leo…. Si… él era uno de los elegidos. Era justo, no era impulsivo y no tenía nada personal en contra de ninguno.

- Aioria, ve por tu armadura. Iras conmigo.

- De Inmediato.

Saori siguió indagando el corazón de sus caballeros. Shaka no porque Zeus estaría ahí y tanto ego no era bueno; Libra no porque ya había peleado demasiadas batallas. Le debía un poco de paz; Escorpión ni hablar. Iba a provocar problemas entre Afrodita y Hefestos; Sagitario y Capricornio demasiado leales pero volubles; Acuario… sangre fría…. Si!

- Camus, ve por tu armadura. También iras conmigo.

- Como ordene.

- Los demás regresen a sus respectivos lugares y estén atentos a cualquier cambio. Aioria, Camus… los veré a las 6.30 en la entrada. A donde vamos podemos ir caminando.

En la mansión…

- Mil disculpas Hera – dijo Shaina en tono humilde – No la reconocí en un principio. Es necesario que utilice el cuerpo de Aime esta noche? Creí que ellos tres estarían fuera de este juego.

- No es necesario, pero quiero hacerlo. – Dijo – Ya son las 5.30 y comenzaran a llegar en cualquier momento. No te preocupes. Tu marido está sano y salvo. Vamos a preparar el jardín.

Shaina alzo una ceja incrédula, pero no tenía opción. Siguió a Hera hasta la parte del jardín de lado izquierdo de la casa. Quien o como habían sido colocados varios tablones con manteles blancos, solo Hera sabia.

- Sé que posiblemente creerás que te tratare con una criada si te pido algunas cosillas, pero no te preocupes, yo te voy a ayudar. Siempre quise saber que se siente ser una simple mortal y porque tanto ajetreo de parte de algunos de la familia para ser parte de ellos o para destruirlos. – dijo Hera con tono suave – Si no me equivoco serán casi treinta personas las que vengan…

- Treinta? – exclamo Shaina - Creí que únicamente vendrían ustedes doce.!

- Si bueno… pero tú sabes que ninguno de nosotros estaremos solos. Siempre hay invitados de mas, sobre todo a aquellos que les encanta pelear. Habrá varios mortales así que necesitamos algunos refrigerios para ellos… y para mi ahora que uso un cuerpo mortal….

Shaina hizo una mueca queriendo responder que ese era su problema no el de ella, pero había hecho una promesa.

- En algún punto debo tener bocadillos que hayan sobrado de la fiesta y podemos tener varias jarras de té helado…

- Dime donde encuentro 15 sillas cómodas y las transportare sin problema.- dijo Hera – Veo que hay muchas sillas plegables que podemos utilizar para los… "colados".

Shaina le dijo que al menos en las cinco habitaciones principales había sillas de terciopelo muy cómodas, por lo que podía tomarlas de ahí, y también las de su oficina, que eras estilo colonial de piel y parecían dos tronos, por lo que Hera transporto esas doce con solo un chasquido de sus dedos. En el saloncito azul había otros dos y en el verde otros dos. Hera las llevo y siguió a Shaina a la cocina.

- Puede ver si hay algo en el refrigerador que le sirva de botana? – pregunto Shaina mientras trataba de ver si había jarras limpias. Después de todo había corrido a todos tan rápido que el fregadero de la cocina estaba lleno hasta el tope de trastes sin lavar. Abrió el grifo y no salió agua. Supuso que ese era el motivo por el que nadie había rechazado la invitación de irse más temprano.

Buscando entre las cajas que estaban apiladas cerca de la salida de la cocina, encontró una caja con 12 jarras de plástico transparente del servicio de catering que ya estaban empacadas para llevárselas y decidió sacarlas mientras veía divertida lidiar a Hera con todas las cosas que ella no estaba acostumbrada a hacer. Estaba segura que a pesar de todo, no sería una junta tan temible como ella esperaba.

Rick regreso a eso de las seis de la tarde de nuevo. Parecía que el timer de la maquina estaba fallando, ya que el había puesto el reloj para que regresara 10 minutos después de la primera vez que se había ido y el contador supuso que había dicho una hora. Iba a tener que decirle a Lang que lo arreglara en cuanto regresara.

Al menos Miriya había revisado todo lo que había llevado y le había dado el visto bueno y también le había dado más maletas de distintos colores para que no volviera a hacer tanto viaje. Le había preguntado en un tono bastante raro si ya se había topado con Aime o con las otras chicas y aliviado por no tener que mentir le había dicho que aún no, pero que toda la casa estaba muy agitada y cualquier cosa podía pasar.

Volvió a hacer su viaje a pie por el lado de la playa, sorprendiéndose de no ver a nadie en la entrada ni escuchar ningún ruido. No era normal, pero se dijo que tal vez estaban haciendo algunas actividades atrás de la casa y por eso no se veía nadie. Hizo el mismo recorrido que antes y llego sin problemas a la recamara que había sido de Max y Miriya. Ya ni siquiera decidió ver la lista. Tenía suficientes maletas como para sacar todo lo que quedaba ahí e incluso meter lo de Max. Había sido buen amigo y se lo merecía y además ahora con un nuevo bebe en camino, todas esas cosas le ahorrarían un poco de dinero. Dado que quería salir lo antes posible de ahí, fue apilando todas las maletas en el pasillo, esperando que nadie lo viera, pero la casa parecía estar desierta. No se escuchaba ningún sonido.

Después de un rato perdió la cuenta de la cantidad de equipaje estaba apilado. No importaba como lo veía iba a tener que dar muchas vueltas, aunque igual podía irlas llevando a la casa en la playa y así ya no tenía que regresar a la casa. Fue a recoger algunas cosas a la habitación que él había ocupado, lleno una pequeña maleta y vio el reloj. 6.45. La luz de las ventanas le dijo que ya iba a atardecer. Debía darse prisa en llevarse las maletas antes de que pareciera que de verdad era un ladrón.

Se dirigió a la puerta para ya salir de ahí y Oh sorpresa… La puerta estaba cerrada con llave!. No podía abrirla. Comenzó a golpearla, a arrojarse contra ella… nada sucedía. Intento romper la puerta de cristal que daba al balcón. Tampoco se rompió. Estaba atrapado!. Que estaba pasando ahí?

En el jardín…

Shaina vio con inquietud que el primer dios, Hermes, el más joven de los dioses, mensajero del olimpo, llegaba con tres grandes pergaminos bajo el brazo acompañado de su hijo Pan, dios de la naturaleza.

Tuvo que bajar la mirada al ver que cuando Hermes se materializo, solo traía un pequeño taparrabo que apenas cubría lo necesario al igual que sus sandalias aladas de tiras de cuero a la rodilla. Su Cabello negro estaba bien recortado, sus labios carnosos y sus bien marcados abdominales a la vista hicieron que Shaina se mordiera los labios. Era la primera vez que veía a ese dios en específico, pero no cabía duda que era hermoso.

- Ojala esto no dure mucho – pensó – O voy a tener que adelantar la maratónica semana con Freddy.

Hera, volteo a ver a Shaina y sintio su incomodidad al ver a Hermes, por lo que suavemente le pidio al dios que se colocara su Kamui como minimo a lo cual el acepto y como buena anfitriona, le indico donde sentarse y le pidio a Pan que se encargara de adornar el lugar para entretenerlo, lo que hizo que este tocara su flauta e hiciera crecer algunas enredaderas que servian para cubrir las mesas del sol, adornandolas con flores blancas.

Los siguientes en llegar fueron Hefesto, dios del fuego y Afrodita, diosa del amor, quien llego con cupido como agregado.

Shaina casi muere de risa al verlos. Ambos usaban sus Kamui, pero era mas que obvio la diferencia en belleza. Dio gracias porque Freddy no estaba ahí para ver a Afrodita luciendo su belleza y esplendor a todo lo que daba. Sus ojos azules, su cabello rubio largo hasta las rodillas brillando con el sol y adornada con una diadema dorada y sus labios rojos impactantes. Hefestos no era que fuera feo en realidad. Solo que su tamano le recordaba al de Cassius al igual que el tamano de sus musculos. Pelirrojo y con barba, podria haber pasado por un herrero medieval de las tierras altas escocesas.

- Gracias por la invitacion Madre – Dijo Hefesto en tono socarron. Sabia que Hera odiaba serlo por ser considerado feo y deforme en comparacion de los demas dioses y que ella no toleraba que le llamara asi. – Te traje lo que me pediste para que veas que vengo en son de paz.

Chasqueo los dedos y una Armadura Dorada aparecio. Hera agradecio con un indulgente movimiento de cabeza, pero aun no habia perdonado enteramente a su hijo por haberla tenido amarrada tantos milenios atrás una vez que se entero que ella era su madre y lo habia arrojado del Olimpo cual basura.

- Shaina querida, pruebatela. Es para ti. – dijo Hera en forma dulce (lo que obviamente saco a Shaina de control) – Es mi regalo por ser tan obediente.

Shaina la abrio y una armadura dorada que automaticamente reconocio a su duena y tomo su lugar en su cuerpo, incluyendo la mascara de diamante con la que habia visto a Rhae.

Hera sonrio dando su aprobacion y acompano a Hefestos y Afrodita a sus lugares.

Shaina seguia sin poder creerlo. Una armadura dorada? Como podia ser eso? Obviamente no podia ser como las que usaban los santos de Atenea… tampoco era una God Cloth… o si? Habia decidido preguntarle a Hera pero otra diosa llego y le corto la idea. Si Freddy pudiera verla con esa armadura… la admiraria?

- Demeter querida – dijo Hera con voz un poco falsa – Te ves hermosa a pesar de tanto lloriqueo. Se Bienvenida.

Demeter, la diosa de la agricultura con su Kamui sobre un vestido verde, dejaba entrever que no creia en tanta bondad de Hera y sus ojos mostraban signos de haber llorado. Iba acompanada de su Hermana Hestia mucho mas bonita y sencilla, que por lo general iba unicamente a las reuniones para poner orden, pues ella habia cedido su puesto como olimpica a Dionisio.

Shaina recordaba que en la historia, se decia que Zeus habia tenido a Dionisio con Demeter pero por azares del destino, la culpa habia recaido en la princesa Semele, por lo que era obviamente Hera no estaria 100% contenta con ella ahí, aunque fuera su hermana. Hera la vio de reojo con una mirada que claramente le informaba que dejara de meterse en lo que no le importaba, por lo que decidio voltear hacia otro lado.

- Gracias Hera – Dijo Demeter – Ya llego el estupido, bestia, imbecil que me robo a mi bebe? – pregunto poniendose a llorar de nuevo. Hestia hacia hasta lo imposible por consolarla.

- No querida, aun no llega. Pero pasa y ponte comoda. Y de paso si no es mucha molestia pon un poco de ambrosia en la mesa para que los demas disfruten. – dijo Hera rolando los ojos. Debio suponer que para esas fechas Persefone, unica hija de Demeter, habia tenido que regresar al inframundo como estaba estipulado en el Contrato de los 12. Su hermana era muy celosa de ello y se ponia insoportablemente deprimida cuando sucedia.

- Hestia… no sabia que vendrias – dijo Hera dirigiendose a su otra hermana – Es una verdadera sorpresa y un verdadero honor que vengas a la tierra para acompanarnos. Hace cuanto no venias 1000? 2000 anios?

Hestia le lanzo una sonrisa. Ella era la hermana mayor de todos los que estarian ahí, y por tanto deberia de tener por lo menos el respeto de todos, pero debido a que era 100% pacifista y diosa del hogar y la familia, habia renunciado a su categoria de olimpico para dedicarse a cuidar del Olimpo. Por tanto, no tenia derecho a usar ningun Kamui. Simplemente un vestido sencillo de gasa rosa que contrastaba con el color vino de su largo cabello ondulado.

- Se que tal vez no debo estar aquí, pero Demeter me necesitaba – dijo timidamente

- Creo que hoy todos te vamos a necesitar – dijo Hera mientras la acomodaba en su asiento – O al menos espero que cooperes con la causa.

Shaina suspiro. Hasta el momento todo estaba bien porque todos los dioses que habian llegado se llevaban relativamente bien entre ellos. Volteo a ver hacia la casa. Estaba viendo visiones o habia alguien en la ventana del lado Oeste haciendo senales. No imposible. Ya todos estaban fuera de la casa. Queria ir a ver, pero un cosmo bastante hostil la hizo quedarse en su lugar. Volteo y su cuerpo se tenso automaticamente.

Ares habia llegado. El dios de la guerra, brutalidad y la violencia estaba haciendo su aparicion en el jardin de su casa!.

Shaina habia escuchado de el y su cosmo tan obscuro era imposible de ocultar. Los ojos del dios se posaron sobre ella, la barrieron con la mirada y una sonrisa malevola y sadica aparecio. Shaina dio dos pasos atrás por puro instinto de conservacion. Jamas habia sentido tanto temor de estar ahí y no precisamente por temor a la muerte. Los ojos azul marino de Ares practicamente la habian desnudado y de todos era bien sabido que Ares era un sadico sexual incluso mientras estuvo de amante de Afrodita.

- Madre! – dijo besando caballerosamente las manos de Hera – Tanto tiempo sin verte

- Hola querido mio… como van los planes futuros para tu ultimo juego? – pregunto Hera sonriendole a su hijo favorito. No cabia duda que habia heredado la maldad y ganas de venganza de su madre pero la belleza de su padre. Alto, bien formado y con su cabello aquamarina perfectamente recortado en un estilo militar, no habia duda de por que hasta la diosa de la lujuria habia caido a sus pies – Te estas divirtiendo al planearlo?

- Mucho! Gracias por decirle a papa que me dejara jugar una vez mas antes de irnos! - dijo con ojos brillantes – Ya que estas de dadivosa… me darias a tu amazona para jugar tambien?

- No! Y mas te vale que te comportes hoy. Tu her… Hefestos y Afrodita estan aquí y no quiero que corra sangre – dijo Hera dandose cuenta al fin que no venia solo. Una hermosa nina rubia de unos 15 anios se escondia tras de el. – Y a ti quien carajo te dijo que vinieras!

- Hola Mama – dijo Eris con cara de inocente – No crei que no fuera bienvenida.

Hera iba a replicar cuando Ares la tomo de la muneca.

- Mi hermana Eris viene conmigo como mi invitada. Estaba ahí cuando Hermes llego con la invitacion y no la iba a correr.

Hera la miro con rabia. Aunque era una de sus hijas, siempre que ella se aparecia habia problemas. La dejo pasar antes que a Ares a quien le lanzo una advertencia:

- Mas te vale que la controles a ella tambien, o esta vez, hasta tu padre querra eliminarla. Nos estamos jugando mucho en esto entiendes?- dijo Hera en un susurro – Y nada de manzanas!

Ares asintio y le dio el brazo a su madre para que lo condujera a su mesa sentandolo de lado totalmente opuesto de la mesa lo mas lejos de Hefestos posible.

Hera se quedo unos momentos departiendo con sus hermanas quienes estaban un poco curiosas e impactadas que estuviera usando un cuerpo humano y tan joven.

Shaina que se quedaba en la entrada del jardin resguardando, veia de reojo a la familia que tenia de invitada. Parecia una familia como cualquier otra, sin ningun problema dificil a la vista. A la que debia mantener en constante vigilancia era a Eris. Esa diosa de la discordia habia causado mas problemas en el olimpo que los otros 12 juntos y esperaba que esta vez, pudiera comportarse.

- Vaya, vaya… ropita nueva? Con que poco compran tu lealtad

Shaina volteo a ver quien decia eso.

- Julian! Digo… Poseidon… Sea bienvenido… - dijo lo mas tranquila posible. Precisamente Poseidon estaba usando su Scale. – Crei que vendrias ayer…

- Ahhh lamento haberte decepcionado pequena, pero estaba del otro lado del pacifico, aunque se que me extranaste. – Dijo Tratando de tocarla por el brazo

- Ni loca… - dijo Shaina y viendo que traia a su mas fiel Marina – Y veo que no vienes solo… Bienvenido Sorrento, Isaac…

- Shaina de Ophiuco… tanto tiempo sin vernos verdad? – exclamo uno de ellos sarcasticamente.

Iba a contestar cuando Hera se le adelanto

- Hermano! Como siempre llegando tarde… Ven, te reserve un lugar especial – dijo mientras volteaba a ver a Shaina – "No los hagas enojar!"- Hermano podrias dejar tu scale y ponerte tu Kamui? Recuerda que esta junta es en favor de nosotros y no queremos provocaciones.

De nuevo Shaina volteo indiferente. Si no queria que los hiciera enojar, porque no presindia de sus servicios y ya. Servicios que aun no sabia cuales eran.

Hades y Dionisio llegaron juntos casi al mismo tiempo. Hades estaba siendo escoltado por Hypnos y Tanatos y su mas fiel juez del infierno Rhadamanthis para que le sirviera de testigo, mientras que Dionisio traia solo a 2 Satiros como sequito.

Shaina vio que practicamente el sol estaba a la mitad del camino de ponerse. No pudo evitar admirar la extrana belleza del dios del inframundo con su cabello negro, su palida piel y sus ojos turqueza. Era extrano. Ella habia visto a Shun practicamente desde que llegaron al santuario, pero era tan diferente verlo asi… con la mirada tranquila, el caminar desdenoso e indiferente… casi erotico…

- Shaina por Zeus controlate! Solo es Shun! Acaso no te basto tu noche de bodas? – penso ella misma – O tal vez por eso mismo….

- Hola Shaina. Un placer estar de nuevo en tu casa. – Dijo Hades con voz firme siguiendo de frente para saludar a la familia. – Espero no verte por la mia muy pronto.

Shaina solo murmuro algo como un gracias y bienvenido mientras que Dionisio solo le hizo un ligero saludo con la cabeza antes de acompanar a Hera y Hades. No era de extranar que Hera apenas y lo tolerara. Intento matarlo ya varias veces y solo lo queria para que trajera la bebida. Aun asi era un Olimpico y siempre estaba presente.

Ya comenzaba a escucharse el alboroto de lo que era una reunion familiar. Shaina volteo a ver la ventana donde habia visto a alguien haciendo senales. No vio a nadie asi que supuso que solo habia sido su imaginacion o tal vez los hacia el horizonte y vio que el sol, a pesar de que ya habian pasado algunos minutos, no se habia movido de su lugar lo que senalaba que… Oh dios!

Justo frente a ella Apolo y Artemisa hicieron su aparicion. Ambos vestidos con su Kamui, veian desdenosamente el lugar donde seria la reunion. Apolo con su cabello rojo fuego y su diadema con un sol ni siquiera la volteo a ver y Artemisa con su largo cabello rubio y ojos color ambar le lanzo una sonrisa y le iba a decir algo pero Apolo como el engreido que era la jalo para que no pudiera hacerlo.

- Una lastima – Penso Shaina – Queria agradecerle a ella tambien…

Detrás de Artemisa, Marin y Junet las seguian con sus armaduras puestas. Shaina no pudo mas que lanzar una exclamacion de asombro y queria abrazar a su amiga pero ella le hizo una senal de que no era el momento. Parecia que Artemisa las habia mandado llamar sin consultar a su hermana y eso las tenia nerviosas.

Ahora si ya estaba preocupada. Una cosa era que los dioses pudieran al final de la reunion intentar matarse entre ellos y otra que involucraran a sus amigas. Estaba pensando en eso cuando de repente unas nubes comenzaron a obscurecer el cielo y un gran trueno seguido de un relampago retumbo cerca de ahí.

Hera corrio literalmente hacia la entrada.

- Ya viene! Como me veo? Crees que me encuentre atractiva? Bueno no importa mientras venga solo lo demas lo hago yo… - decia rapidamente mientras se ajustaba el vestido y el peinado frente a Shaina.

Shaina iba a replicar algo cuando de pronto lo vio. Vaya que lo vio. Literalmente tuvo que restregarse los ojos para saber que no estaba viendo visiones. Ese era Zeus? El padre de todos los dioses y rey del Olimpo? Ella esperaba a alguien viejo de largos cabellos y barba blanca como correspondia a sus imágenes alrededor del mundo, pero esto era demasiado bueno y ahora comprendia cual era el problema al que Hera se enfrentaba dia con dia. Midiendo mas de 2 metros, con una apariencia de no mas de 25 anios, cuerpo esculpido, cabello largo plateado que casi era blanco, un bronceado espectacular, sus facciones perfectas, una encantadora sonrisa, y ojos azul cielo. Ciertamente cualquier mujer caeria a sus pies y cuidar de un matrimonio con el, debia ser trabajo de tiempo completo!

- Mi querido esposo. – Dijo Hera tomandolo del brazo – Te estaba esperando. La reunion no puede comenzar sin que estes presente.

- Lo se – dijo mirandola extranado – Porque estas usando un cuerpo mortal? No te niego que te ves sumamente tentadora… y joven… que estas planeando mujer?

- Nada malo, lo juro. Solo quise hacer un cambio para variar – Dijo Hera – Ahora la unica que falta es tu consentida. Espero que estes consciente que si nos planta, su voto quedara anulado.

Zeus la tomo de la barbilla con carino

- Lo se. Te encargaste de pedirmelo toda la semana mientras estabamos en el lecho.

Hera sonrio feliz y se lo llevo a las sillas de piel que haria de trono para ellos dos.

- Y bueno ahora que? Debo ser la portera todo el tiempo? – penso Shaina viendo hacia la reunion que ya mas bien parecia una fiesta.

- Buenas noches Shaina – dijo Atenea mientras hacia que Shaina volteara – Veo que oficialmente ya te envistio Hera.

Shaina bajo la vista hacia su armadura.

- Buenas noches. Fue un regalo por los servicios prestados. Pasen y sean bienvenidos.

Atenea camino muy erguida con su baculo en la mano. No podia negar que estaba nerviosa. Nunca se habia escuchado que hubiera habido una reunion de los 12 olimpicos en tierra firme.

Ya los otros once dioses estaban comiendo, tomando y divirtiendose haciendo chistes entre ellos cuando Atenea se sento en el ultimo lugar disponible, que era justo del otro lado de la mesa frente a Zeus y Hera. Habia visto sorprendida la confirmacion de sus sospechas de que Hera habia estado usando el cuerpo de Aime todo ese tiempo y que habia estado demasiado cerca de ella, pero no dijo nada. Tenia que esperar para utilizar sabiamente esa informacion. Todos los que estaban sentados a la mesa guardaron silencio de inmediato.

- Disculpen la demora – dijo Saori tranquilamente – La invitacion fue algo inesperada.

- No es mi culpa que siempres me ignores – se defendio Hermes

- Silencio! - Dijo Zeus – Hermes tiene un punto ahí Atenea. Hemos estado tratando de llamarte al Olimpo para evitar tener esta reunion aquí mismo desde hace mas de un anio. El tiempo apremia y esta es tu ultima oportunidad.

Atenea bajo la mirada. O sea que de verdad esos mensajes que habia rechazado durante todo ese tiempo era para algo importante.

- Y ahora, Hermes… podrias preceder la reunion por favor? – dijo Zeus – Hades, Eris, Hestia… no interrumpan ya que en esta reunion ustedes no tienen voz ni voto.

- Con Gusto – dijo Hermes levantandose de su asiento y abriendo uno de los manuscritos – Esta reunion es para firmar el acuerdo en el que los 12 Dioses Olimpicos aquí presente, aceptan de buena manera que el Olimpo se mude de la dimension O que gravita alrededor de la tierra, a la misma dimension de un nuevo planeta a varios anios luz de aquí que se conoce en la galaxia como Drakkar…

Atenea se levanto de su asiento

- De que estas hablando Hermes? – pregunto Atenea – Nadie esta de acuerdo con eso! Mover el Olimpo significaria dejar todo el planeta desprotegido…

- Me niego a continuar si "esta" me esta interrumpiendo – reclamo Hermes sentandose molesto.

Ningun otro dios o diosa se movio de su asiento. La veian de una forma aburridam como si todos estuvieran hartos de su postura de defensora de la humanidad.

Apolo se levanto y pidio la palabra.

- Veo que para no perder la costumbre, Atenea esta ciega ante la inminente destruccion de la humanidad. Permiteme Zeus explicarle lo que nosotros sabemos y aparentemente ella no.

- Adelante, solo te recuerdo que hay varios mortales delante de nosotros, por lo que no des los detalles.- Dijo Zeus mientra tomaba de su copa

- De acuerdo. – dijo Apolo – Atenea, las moiras han hablado. A este planeta no le quedan mucho antes de sufrir una aniquilacion masiva…

- No se atrevan! Yo los voy a defender de todos ustedes! – grito Atenea.

Apolo rolo los ojos ante la necedad de su hermana.

Marin veia inquieta hacia Aioria quien tambien tenia cara de preocupacion. La reunion que estaban presenciando era mucho mas importante de lo que todos ahí habian supuesto.

En la habitacion de Brian…

Una hermosa voz de mujer lo despierta de su letargo…

"Karl… Karl!... Despierta!"

Que pasa…? Otra vez tu…? Donde estas…? – dijo Brian con voz sorprendida

"Ya es hora… Debes prepararte…"

Lo se…

"Enviare a alguien por ti muy pronto… vete preparando…"

Estare listo

"Deja tu maleta en el pasillo junto con las otras de Lisa que estan camino a las escaleras de servicio. Yo me encargare de ellas"

Gracias. Nunca podre agradecerte lo suficiente, aun cuando no pueda verte.

"Es que en este momento estoy algo ocupada. Pero debo decirte que me gusto hacer tratos contigo."

Brian miro a su alrededor, tomo una de sus maletas y comenzó a llenarla con mucho cuidado. Una cosa aquí, otra alla… Cuando termino, abrio la puerta de comunicación con la recamara de Aime, vio las maletas hechas y las tomo sin mirar nada mas. Salio de la habitacion y vio que frente al final del pasillo habia mas maletas. Las puso todas juntas y regreso a su recamara a esperar.

En el sotano…

Freddy ya estaba harto de gritar. Nadie podia oirlo. Nada electrico funcionaba, por lo que era imposible que alguien pudiera rescatarlo. Habia intentado por todos los medios abrir la puerta pero parecia que la misma fuerza que lo habia encerrado con Shaina mas de una semana atrás habia trabado la puerta otra vez, dejandolo encerrado sin remedio.

No habia otra salida y las unicas ventanas que daban al jardin, eran demasiado pequenas para que el pudiera salir por ahí, aun cuando pudiera abrirlas.

Algo le decia que iba a suceder algo trascendental y el debia estar ahí afuera con Shaina …

En el jardin…

Despues de que Apolo terminara de explicarle a Atenea los planes de todos, esta se dejaba caer en su asiento. Todo lo que le estaban diciendo los dioses era absurdo.! Mudar el Olimpo significaba dejar todo lo que ella apreciaba ahí en la tierra para que pereciera. Su gran sentido del deber y amor por la humanidad le impedia estar de acuerdo.

- Padre, tu me encomendaste ser la guardiana de la tierra. Tu lo eres del Cielo, Poseidon de los Mares y Hades del Inframundo. Permiteme quedarme para tratar de evitar lo que dicen que sucedera. Por favor!

Hera miro a su esposo con esperanza. Esperanza de que por primera vez en su existencia hiciera lo correcto.

- No. Las Moiras han hablado. No se puede cambiar el destino de la humanidad – dijo Zeus – Y debemos mudarnos lo antes posible.

Hera sonrio aliviada. Zeus parecia bastante convencido pero Atenea no quitaba el dedo del renglon.

- Me niego a abandonar la tierra y a seguirlos escuchando. – Dijo Levantandose con intencion de irse.

Zeus volteo a ver a Hera y esta asintio con la cabeza. Entonces hizo una senal con su mano pidiendole a Hypnos y Thanatos acercarse y les susurro algo al oido. Ambos voltearon a ver a Hades y este les hizo una senal de aprobacion. En un abrir y cerrar de ojos, ambos desaparecieron.

- Pero que sucede Padre? Tu mismo echaste a los gemelos del Olimpo y ahora los usas como tus criados? – pregunto Atenea – Y tu Hades? Crei que ellos solo te eran fieles a ti.

Hades sonreia con los brazos en la nuca. Siempre le habia gustado verla desesperarse.

- No tendria por que darte explicaciones hija, pero sere benevolo esta ocasión. Hades ha consentido en dejarlos regresar al Nuevo Olimpo en el lugar que les corresponde cuando nos vayamos. – dijo Zeus sin moverse de su asiento – Por tanto, y bajo esa condicion, ellos me obedeceran el dia de hoy si se los pido.

Atenea estaba atonita y desconcertada. Le dio la espalda a todos y se dirigio a la salida.

- Si te vas… tendras que vivir con tu conciencia culpandose de la muerte de estos dos humanos inocentes. – Dijo Zeus dandose cuenta que habia captado la atencion de su hija – Seria una lastima que la que mas defiende a los humanos, no le importe la vida de estos dos.

Atenea vio con horror que a espaldas de las sillas de Zeus y Hera, Hypnos y Thanatos habian traido a Rick y a Brian y los tenian bien sujetos. Ambos estaban despiertos y Rick forcejeaba mientras que Brian solo miraba todo con curiosidad.