Todos los personajes de miraculous Ladybug NO son míos, todos los derechos reservados para su respectivo creador y compañías que lo apoyan)?

Este es un fic basado en mis teorías, gracias por darle una oportunidad :3


Quería verte

Solitaria, fría, silenciosa, así era la mansión Agreste desde que ellos se fueron. Ya habían pasado 3 años desde que su madre falleció y 2 desde que él lo dejo solo con su padre o más bien lo dejo completamente solo.

Adrien agreste era el nombre del "afortunado" hijo del mejor modista de Francia, contaba con una hermosa cabellera rubia y unos ojos verdes, el joven de tan solo 14 años, tenia todo lo que un joven de su edad quisiera, lo ultimo en tecnología, una enorme casa, ropa de marca, diseñada por su padre entre otros lujos mas, pero eso a el no le importaba, después de todo lo único que el pedía era un poco de compañía de su padre la cual le era negada por el trabajo del susodicho.

su única escapatoria en donde no se sentía solo era su escuela y era gracias a la convivencia con su mejor amigo Nino, pero al estar de vacaciones no se pudieron encontrar por la apretada agenda que el joven llevaba, clases de piano, chino y esgrima eran las actividades que consumían todo su tiempo, ademas de las cesiones fotográficas en las que trabajaba para complacer a su padre.

Hoy era el aniversario de la muerte de la señora Charlotte agreste y como pocas veces el señor Gabriel Agreste se sentó a desayunar con su hijo, Adrien sabía perfectamente lo que venía después ir al cementerio para visitar a su madre, a pesar de ser un día que recordaba con mucho pesar, el solo pensar en verlo de nuevo le alegraba un poco el día, eso y el hecho de estar un rato con su padre, era más que notoria que a pesar de ya no estar entre ellos, ella seguía siendo el pilar que unía a los tres hombres.

Acabando el desayuno padre e hijo se dirigieron a la limosina que los llevaría a su destino.

-¿él aun no llega?- pregunto Adrien buscando una conversación con su progenitor.

-lo veremos haya, tal vez- contesto con un tono frio mientras seguía al pendiente de su celular

El camino hacia el cementerio fue largo, tanto que el más joven del carro le dio tiempo de recordar a la perfección el rostro de su fallecida madre, su cabello rubio como el sol que peinaba la mayoría de las veces con una trenza de lado, una hermosa tez blanca que solo hacia resaltar sus hermosos ojos esmeralda con ese brillo especial que reflejaban gran amor por su trabajo, sin duda alguna una de las mujeres más hermosas que él había visto hasta ahora, recordó todos aquellos momentos que pasaban juntos jugando, cantando, bromeando, e incluso sonrió al recordar cómo se arreglaban juntos para ir a sus sesiones de modelaje, gracias a ella es que había empezado su carrera de modelo desde pequeño y siguió con esto no solo por órdenes de su padre, si no también para no olvidar a su madre y poder sentir como si ella todavía estuviera con el detrás de la cámara haciéndolo reír con las poses y caras graciosas que hacía.

-hemos llegado- el anuncio del chófer y lo saco de sus recuerdos.

Al bajar de la limosina los dos Agreste se acercaron a la tumba con sus respectivos ramos de claveles rojos los favoritos de la señora, la tuba se encontraba en perfecto estado, rodeada por hermosas flores de todo tipo perfectamente podadas, sin ningún rastro de basura a 3 metros a la redonda de esta, tenía forma de una hermosa casita de azulejo color azul cielo y en medio de esta casita avía una foto de la señora Charlotte Agreste con la sonrisa que la caracterizaba, de todo este perfecto sepulcro destacaban 3 jarrones sin ninguna mancha donde aquellos que fueron importantes en su vida depositaban sus presentes.

Adrien volteo a ver a todos lados tratando de encontrarlo, pero al no hallarlo regreso su vista al lugar de descanso de su madre se quedaron un rato en silencio hasta que el señor Gabriel recibió una llamada dándose la vuelta y regresando a la limosina, Adrien se quedó otro rato observando mientras una silenciosa lagrima caía de por su rostro, cuanto la extrañaba, nada era igual desde que se fue, su vida llena de color y alegría de un momento a otro se convirtió en uno gris y monótono, su padre ya no sonreía desde ese día, solo le dirigía la palabra cuando tenía alguna nueva orden para él o para avisarle sobre un cambio en su agenda y había momentos en los que ya ni eso, ya que su nueva secretaria Natalie era la que se encargaría de eso de ahora en adelante.

-Adrien es hora de irnos, tienes cesión de fotos en media hora- le aviso su padre ya desde adentro de la limosina.

-pero el todavía no ha llegado- contesto mientras observaba a su alrededor una vez más buscando indicios de él.

-ya lo veras después, lo más seguro es que vaya a la casa en la tarde-

-está bien- con resignación, el joven regreso a lado de su padre para partir.

Enserio quería verlo aunque sea un momento, no para reclamarle el que lo haya dejado solo, él sabía perfectamente que se había alejado de ellos por las constantes peleas con su padre y el seguimiento de sus propios sueños y ambiciones, fue por ello que a pesar de que quería no lo detuvo en su decisión de irse a del país, a sus tan solo 14 años Adrien era bastante maduro en comparación a cualquier otro joven de su edad, pero aun así no podía evitar ser un poco ambicioso en el hecho de querer volver a estar con el cómo hace 4 años, solo ellos 2 jugando por la mansión en sus ratos libres, aquellos momentos en los que descansaban de sus estudios y de sus trabajos de modelaje. Haciendo enojar a su padre para que los persiguiera y jugara con ellos un rato.

Después de la cesión de fotos Adrien regreso a su casa con la única compañía de su chofer, su padre hace tiempo que se excusó con otro asunto para dejarlo solo. Al llegar al estudio de su padre este toco la puerta caoba y espero a que le diera permiso de entrar.

-adelante- se escuchó una voz del otro lado.

-ya he llegado padre- hablo Adrien después de abrir el majestuoso portón e introducirse al cuarto con la mirada baja.

-bienvenido, pero no soy tu padre- al oír esta respuesta Adrien levanto la cara, encontrándose con la figura de un joven 4 años mayor que él, portaba un traje semi-formal conformado por una camisa gris de manga larga y encima de esta un chaleco, una corbata color negro y un pantalón del mismo, el joven se encontraba parado alado del escritorio de su padre con un libro cerrado en la mano, su cabello rubio estaba peinado hacia atrás llegándole el largo casi rosándole los hombros.

-Félix…- susurro tratando de convencerse de que aquello no era una ilusión.

-hola Adrien- dijo mostrando una pequeña sonrisa a su hermano menor.

-Félix!- grito por fin el chico mientras corría hacia el mencionado para abrazarlo, al momento que eso paso Félix no pudo más que corresponder, no tenía por qué negar el hecho de que él también lo había extrañado

-jaja ¿tanto me extrañaste que hasta estas llorando?- pregunto el mayor al momento en el que se separaba de su hermano

-lo siento es que en verdad quería verte…


bueno creo que es bastante obvio de quien se trataba

gracias por leer :3