COMO SI FUERAS MÍO
~Owari no Seraph fanfic ~
Advertencias: AU, Relación chico x chico (oséase shonen-ai /yaoi).
Pareja: MikaxYuu.
Disclaimer: La historia y personajes de Owari no Seraph no me pertenecen, son de Takaya Kagami y Yamato Yamamoto. Sólo hago uso de éste universo por entretenimiento y llenar ese vacío que dejan en mi corazón algunas situaciones oficiales del manga/anime.
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Capítulo 2
La habitación estaba prácticamente oscura, las cortinas sobre la ventana impedían la entrada de los cálidos rayos del sol. Se escuchaba el suave roze del movimiento de las sabanas en la cama y un zumbido constante proveniente de un teléfono celular.
Yuu había intentado reacomodarse y seguir durmiendo pese al molesto sonido, pero al cabo de casi quince minutos de insistencia no lo pudo soportar más. Aún acostado boca abajo sacó una mano de su capullo de sábanas, tomó con molestia el aparato vibrante del buró y contestó.
—¿Qué quieres? Estaba durmiendo—.
—¿Durmiendo? Yuu-chan es más de medio día, se supone deberías estar aquí en la escuela. Te fui a buscar a tu clase y me dijeron que no habías llegado por la mañana —lo regañó Mika. —¿Te sientes mal?—agregó. En parte le preocupaba que estuviera enfermo.
—Ya, no tenía ganas de ir—contestó con pereza.
—Entonces esa no es una buena razón para faltar. ¿No será que estás tratando de evitar lo de ayer?—.
—Tsch...Que molesto eres, si sólo llamabas para eso voy a colgar. Adióos Mikaaa— y cortó la llamada.
Soltó el aparato en la cama, se puso boca arriba y extendió los brazos. El rubio tenía razón, no tenía ganas de ver a nadie porque sabía que lo iban a fastidiar.
Había hecho un trato con su mejor amigo para evitar situaciones incómodas con gente indeseable pero terminó en otra situación igual de molesta. No estaba seguro de poder manejar esa mentira de la pareja súper enamorada que le propuso el otro chico, de hecho no entendía cómo fue que aceptó si era consciente de que era una mala idea. Sólo se dejó llevar por las palabras del blondo, se escuchaba tan convencido de ese plan que lo contagió en el momento.
Fue consciente de un vacío en el estómago, así que decidió dejar de pensar y mejor bajaría a la cocina a buscar algo que le calmara el hambre. Era una lástima que Mika estuviera en la escuela, se hubiera escabullido a su casa para que le preparara algo de comer.
El chico de orbes zafiro era bueno en la cocina, prefería mil veces su comida recién hecha a vivir de comida rápida o recalentado de platillos que a veces le dejaba Guren en la nevera.
Su situación fue así desde que entró a secundaria, sus padres murieron en un accidente y su molesto tío Guren se mudó con él, aunque siempre estaba en el trabajo. Era mejor así, sus personalidades siempre chocaban, por eso sólo mantenían la convivencia necesaria. De allí que se volviera tan apegado a Mika, compartiendo la mayor parte de su tiempo libre, el otro siempre preocupándose por su alimentación y a veces exagerando sobre sus malos hábitos, como el no asistir a clases sólo por pereza.
Tomó una bolsa de frituras y encendió el televisor, sería una aburrida tarde.
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Mika al fin iba de camino a casa, había sido un pesado día. Entendía que el azabache no quisiera asistir pero se sintió abandonado. Al menos ya había aclarado algunas cosas con el mismo grupito de chicas que un día antes lo habían rodeado, además había hablado con los amigos que compartían en común de la clase de Yuu, quienes obviamente también se habían enterado por el rumor.
Shinoa emocionada había dicho que lo sabía desde hace mucho, era tan obvio que ni siquiera se sorprendió y se sentía feliz de que al fin aceptaran lo que sentían, Kimizuki se mantuvo indiferente y Yoichi parecía dolido, resintió el enterarse de esa manera y no porque ellos mismos se lo contaran.
También se había topado con Mitsuba, quien sólo le dirigió una mirada indiferente y siguió de largo por su camino. Al verla recordó lo que pasó en la azotea.
Siempre había tenido una buena amistad con el pelinegro, se divertían juntos, bromeaban, se peleaban y en ocasiones se contaban cosas personales. Pero hace poco se percató de algo, cada vez que alguna chica se acercaba con intenciones románticas, una sensación extraña de molestia se apoderaba de él y no tardó en darse cuenta por qué.
Celos.
Se sentía atraído por el chico de mirada esmeralda. No había comentado sobre ello, trató ocultarlo muy bien, sobre todo sabiendo lo impulsivo que era Yuu, no sabía cómo lo iba a tomar. Se sentía bien haciendo lo de siempre con él que no sintió necesario el hacerle saber sus sentimientos, hasta que llegó la chica rubia.
Como estaban acostumbrados a bromear, aprovechó la oportunidad y se le hizo fácil inventar lo de una relación. En parte para ayudar al atormentado chico, en otra para tantear el terreno. Como esperaba, su enfado fue breve.
Cuando vio como la de ojos púrpura se acercaba para besar al pelinegro, por fin estalló. La adrenalina le dio el empujón que necesitaba y se atrevió a besar al chico, sintió los deseados suaves labios contra los suyos, su dulce sabor, la calidez de su cercanía, el excitante forcejeo. Si en algún momento había tenido una duda acerca de que lo que sentía, en ese instante supo que no era una confusión, realmente se había perdido en el azabache.
Su característica sutileza le ayudó a manejar lo que pasó después. Por un momento se sintió egoísta, arrastrando al pelinegro a una mentira a medias, porque si bien él mismo sí tenía esos sentimientos hacia su amigo, dudaba que fuera recíproco. Aún así valía la pena intentarlo si con ello lograba que nadie le hiciera daño.
Perdido en sus pensamientos llegó más rápido de lo que pensaba a su hogar, dejó sus cosas y salió para visitar al azabache. Al llegar no se tomó la molestia de tocar, siempre iba directo a la manija, por lo regular Yuu dejaba la puerta abierta. Se adentró y escuchó el ruido del televisor.
—¿Yuu-chan?—no recibió respuesta. Se acercó a la sala y vio al chico durmiendo plácidamente en el sillón. Lo observo por un momento y terminó fijando su mirada en sus labios ligeramente entreabiertos, se preguntó cuándo sería la próxima vez que podría probarlos. Se inclinó sobre el pelinegro y se acercó a su oído para susurrar su nombre.
El otro chico sintió un cosquilleo y adormilado se quejó por la repentina sensación, hizo un leve puchero y frunció el ceño pero no abrió los ojos.
El blondo esbozó una sonrisa, eran esos pequeños detalles los que removían su corazón, el azabache aún era algo infantil e inocente, eso le gustaba. Era una parte del chico que sólo él conocía.
Decidió mejor no despertarlo, se enderezó y se dirigió a la entrada donde había dejado tirada una bolsa con cosas que había tomado de su casa antes de salir. Iba a preparar algo para que lo disfrutara Yuu cuando despertara.
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Al día siguiente el azabache no se pudo negar a asistir a la escuela ya que Mika le recordó que podrían enviar una nota a su tutor y no quería escuchar los sermones de Guren.
—Buenos días Yuu-kun, ¿te sientes mejor?—saludó Yoichi al verlo llegar al salón de clases.
—Algo, estoy bien—le contestó con indiferencia.
—¡Ahaa! Por fin dió la cara el otro tortolito—le dijo cantarina la chica pelimorado.
—No me llames de maneras extrañas —se quejó el aludido mientras acomodaba sus cosas y se sentaba en su lugar.
—Siento algo de pena por Mika-san, tener que soportar tu horrible actitud, en verdad debe amarte—siguió picando la chica.
—Deja de hacer escándalo enana—.
—Yuu-kun, por qué no nos habías dicho, ¿no nos tienes confianza?—había intervenido el castaño.
—No es que sea la gran cosa—trató de sonar igual de desinteresado.
—Tiene razón Yoichi-san, desde antes siempre estaban juntos, la diferencia es que ahora cuando están solos hacen cosas pervertidas —explicó Shinoa al castaño. El chico se sonrojó y miró a Yuu sorprendido.
—Deja de decir esas tonterías, no hacemos esas cosas—aclaró molesto. También sus mejillas se habían arrebolado ante el comentario de la chica.
—Ahaha, que no te dé pena. Ya quería que llegara el momento que aceptaras tus sentimientos y verte con la mirada perdida, suspirando, anhelando ver a tu amado—siguió la chica abrazándose a sí misma.
—Q-quién haría eso, deja de pensar ridiculeces —de dónde sacaba tantas cursilerías.
—Sería anhelando que llegue el momento para morder almohadas — intervino Kimizuki, acaba de entrar al salón. El día anterior se había mantenido al margen, realmente no tenía ningún problema, pero era divertido molestar al pelinegro.
—¿Qué dijiste maldito?—se había levantado de su asiento y jaló al otro chico por el cuello del saco. Ese atrevimiento del pelirosa sí que lo estaba enfadando.
—Nada, sabía que eras pasivo —sonrió satisfecho, eso encandiló más al otro chico.
—¡Bieen, siéntense todos, vamos a comenzar con la clase!—la entrada de Sayuri, la profesora de literatura pospuso su pequeña discusión.
Yuu estaba que ardía del coraje. Precisamente era eso lo que quería evitar, sabía que sus "amigos" no podrían mantener la boca cerrada.
Para la hora del almuerzo el rubio de ojos zafiro se apareció en la clase 2, era común verlo por allí. Miradas curiosas se posaron en su figura fuera del pasillo al verlo entrar.
—Hola chicos, ¿quieren algo de la cafetería?—
—Mika-san, hola. Yo quiero un pan de Yakisoba—contestó Yoichi.
—Yo un jugo de naranja—pidió Shinoa.
—Bien, vamos Yuu-chan—dijo el blondo y desde atrás pasó sus brazos alrededor del cuello del azabache que aún seguía sentado en su lugar.
—¿Yo también?—se quejó. Vio como un par de chicas de la clase cuchicheban y volteaban a verlos, por lo que quizo deshacerse del abrazo que le estaba dando Mika. —Bien, vamos de una vez—aceptó y se levantó.
—No pasa nada si se pierden en el camino y tardan un poco, no se preocupen—comentó pícaramente la pelimorado cuando salían del salón.
—Ya deja eso—le soltó el pelinegro con fastidio antes de salir.
—¿Te molestaron mucho?—preguntó Mika cuando ya estaban solos.
—Lo normal, sólo que no sé si es mi impresión o nos observan más que antes—echó un vistazo a su alrededor.
—Supongo quieren saber y no se atreven a preguntar—contestó el rubio. —Por cierto, en la mañana ésto estaba en mi lugar—le tendió un sobre que tenía escrito el nombre de Mika.
—¿Una declaración?—
—Léelo primero—insistió el blondo. El otro chico desdobló la carta y leyó el contenido.
—¿Hoy terminando clases atrás del gimnasio? ¿Qué rayos es ésto?—dijo en voz alta sarandeando el papel.
—Shh...no lo digas tan fuerte. Lo mismo me pregunto, sólo quería que supieras que voy a ir para saber qué es lo que quieren—
—No deberías ir, ¿quieres que te acompañe?—
—No es necesario, sé manejar a las personas mejor que tú. Déjaselo a Mikaela-sama—dijo dedicándole una sonrisa.
—Si tú lo dices—.
—Entonces... ¿quieres perderte conmigo un rato antes de volver con los chicos? Podríamos darnos nuestro segundo beso por las jardineras donde casi no pasa gente—preguntó en tono divertido.
—¿Aah? Tú...No me digas que piensas seguirle el jueguito a esa tonta— a pesar de que sabía que era una broma, no pudo evitar apenarse.
—Jajaja, la verdad me gusta cómo te ves con esa cara de confundido, te ves lindo—
—¿Lindo? Claro que no, no soy una mascota. Te gusta porque te puedes burlar de mí—se quejó.
—¿Entonces?—preguntó el de ojos zafiro.
—¿Entonces qué?—
—Las jardineras—
—Pudrete rubio —aceleró el paso dejando atrás al chico. El otro lo siguió animado, sabía que se iba a molestar, pero no podía evitar hacer esos comentarios y disfrutar cómo se descolocaba el azabache con ellos.
Ese día había sido más tranquilo que el anterior, excepto por el extraño sobre que había encontrado en su pupitre. Terminando las clases se dispuso a asistir al lugar que se había indicado, pronto escuchó voces y distinguió a tres chicas esperando.
—Entonces, ¿cuál es el motivo por el que estamos aquí?— preguntó serio afilando la mirada. Dos de esas chicas habían sido rechazadas por el azabache, se empezaba a imaginar el camino que tomaría esa conversación.
—Queremos que nos digas qué fue lo que hiciste para engañar a Yuichiro y para advertirte que te alejes de él—soltó una de las chicas de cabello castaño risado.
—¿Engañarlo?—preguntó desentendido.
—Aunque sabemos que eras su amigo, que de buenas a primeras aceptara salir contigo es porque debiste haberlo engañado—habló una pelirroja. —Nunca se había interesado en nadie, también serás apuesto pero deberías saber que no llevará a nada su relación —continuó con desdén.
—O tal vez será que decidió jugar con alguien y tan pronto como se canse te va a desechar—dijo con lastima fingida la misma castaña que habló al principio y se echó a reír.
—O será que Mika es mil veces mejor que otras personas con sentimientos hipócritas—Yuu había salido de un lado de gimnasio y había intervenido en esa fastidiosa conversación.
A pesar de que el rubio le había dicho que no necesitaba lo acompañara, se sintió inquieto y no pudo evitar acudir también al dichoso encuentro. Ellas rápidamente se tensaron ante la presencia del pelinegro.
—Yuichiro-san, sólo queríamos asegurarnos de que esta persona no te estuviera causando problemas —habló por fin la chica que había permanecido callada hasta el momento.
—Eso lo decidiré yo, no tienen por qué meterse y mucho menos tienen por qué hablar así sin saber nada—el azabache se había acercado al blondo y lo tomó de la mano, entrelazando sus dedos. —Con quien decida estar no es su problema, y si él es la persona de la que me enamoré, no hay nada que ni yo mismo pueda hacer para remediarlo. Así que por favor, no lo vuelvan a molestar—les dijo sin mirarlas. Más bien sus brillantes esmeraldas se habían entretenido todo ese tiempo en los sorprendidos y profundos zafiros de Mika, estrechando el agarre de su mano.
—Vamos Mika—finalizó y jaló al rubio para que lo siguiera, dejando a las otras con las palabras en la boca.
Caminaron un rato tomados de las manos hasta que llegaron a la biblioteca escolar, donde el pelinegro por fin lo soltó. Mika apenas iba a hablar cuando el chico se recargó de la pared y se dejó caer resbalando por la misma, revolviendo su propio cabello.
—¡Aahh! No sé ni cómo fue que dije algo así —declaró cubriéndose el rostro con ambas manos.
—Je, yo tampoco. Pensaba que no podías lidiar con esas situaciones, pero me acabas de sorprender Yuu-chan—se agachó quedando frente al pelinegro. —Ni siquiera pude hablar—.
—Es que simplemente no podía quedarme ahí escuchando las tonterías que decían. No tienen por qué hablar así de ti, no te conocen. Lo siento, por mi culpa esas personas te dijeron cosas desagradables —dijo descubriendo su rostro avergonzado.
—No te preocupes por eso Yuu-chan, en cambio, me hizo feliz que me defendieras a pesar de que fui yo el que nos metió en ésta situación—posó una de sus manos en la mejilla de pelinegro, el otro instintivamente conectó su mirada nuevamente a la del rubio.
Llevaba muchos años conociendo esos ojos azules, pero jamás se había dado cuenta de lo profundos y cálidos que eran hasta hace un momento. Permanecieron así un rato hasta que el azabache fue consciente de la posición en la que estaban y terminó por retirar la mano del blondo y levantarse de ese lugar.
—B-bien, creo que será mejor irnos—dijo en el momento que empezaba a caminar sin voltear a ver al otro chico.
—Sí, aunque...—soltó el blondo a medias.
—¿Aunque?—
—Un segundo beso junto a la biblioteca tampoco suena mal—se atrevió a decir.
—Oye... tú... jamás volveré a mostrar amabilidad contigo. Retracto lo que dije, para la próxima dejaré que te coman los lobos rabiosos—dijo molesto dando pesadas zancadas.
—Jajaja, no te enojes Yuu-chan. Pasemos a comer a la pizzería de camino a casa, yo invito—propuso mientras enredaba su brazo con el del pelinegro, quien había formado un arco con el mismo al meter las manos en las bolsas del pantalón.
—No quiero, eso no compensa tus estupidos comentarios. Oye, no me jales—se quejó.
—Sí, lo sieento—dijo con sarcasmo.
—Claro que no lo sientes—siguió reclamando, aunque ya había esbozado una sonrisa.
Daba gracias que Mika también pudiera sonreír de esa manera.
—
Continuará.
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¡Aquí por fin el segundo capítulo! La inspiración me había abandonado D= pero bue...
Quería actualizar para el 16 de octubre como parte del festejo del cumpleaños de Yuu-chan, mi personaje favorito de ONS, pero apenas me dio tiempo de terminar de escribir pero no de corregir -.-
Aunque sea un día después:
¡Feliz cumpleaños Yuu-chan! 3
Quiero agradecer a quienes me han apoyado (presionado XD) con sus reviews:
coccokuroneko
Sakamaki Yukina
Verónica
Araly G
Takagui02
En especial a quienes me han seguido desde mi primer fic y se tomaron el tiempo de leer ésta otra extrañeza que ha arrojado mi mente:
Sakura-chan, ¡aquí nacerá el amor! Y lo que pasa por la mente de Mika para ti 3
Rianberry, geniales besos para ti esperan 030
Y a ustedes anónimos que aman el fandom de ONS tanto como yo, ésto es para toda la comunidad, gracias por leer =)
