COMO SI FUERAS MÍO

~Owari no Seraph fanfic ~

Advertencias: AU, Relación chico x chico (oséase shonen-ai /yaoi).

Pareja: MikaxYuu.

Disclaimer: La historia y personajes de Owari no Seraph no me pertenecen, son de Takaya Kagami y Yamato Yamamoto. Sólo hago uso de éste universo por entretenimiento y llenar ese vacío que dejan en mi corazón algunas situaciones oficiales del manga/anime.

Capítulo 3

—Mika...—

—¿...qué pasa?—

—¿Qué es lo que la gente ve en mí?—

—¿Lo que ve? ¿A qué te refieres?—

—Ya sabes, esas chicas, los demás...¿qué ven en mi? No entiendo—insistía el chico de cabellos oscuros.

Se encontraba sentado en el suelo de madera en la habitación del rubio, junto a la cama, recargado sobre una mesita baja. Estaban próximos los exámenes y necesitaba buenas notas si es que quería disfrutar de sus vacaciones, así que le había pedido a Mika que le explicara algunas cosas, pero se aburría con facilidad.

—Aahh...pues...aparte de que Yuu-chan es apuesto y tiene unos lindos ojos, debe ser por la facha de rebelde—respondió desde la silla giratoria de su escritorio sin voltear a verlo y pensó un poco antes de continuar. —Pero si lo llegas a conocer mejor es una agradable persona, divertido y se preocupa por los demás—.

—Mmm...eso último es más bien lo que tú piensas de mí—se sintió un poco incómodo ante el comentario que hizo sobre su apariencia.

—Jaja, pienso muchas otras cosas sobre ti, no por nada llevamos tantos años conociéndonos —.

—¿Ahh sí? ¿Cómo cuáles?—preguntó enderezándose y prestando más atención al otro chico.

—Una cosa a la vez Yuu-chan, ya deberías ponerte a estudiar, se supone que a eso viniste—se giró al reprender al pelinegro.

—Si me conoces tanto como para presumir, deberías saber que no puedes decir eso y luego tratar de evitarlo —dijo dedicándole una sonrisa retadora.

—Qué te parece que te responda si resuelves correctamente unos problemas después de haber estudiado—propuso y tomó unas cosas del escritorio para llevarlas a la mesita y sentarse a un lado del azabache.

—Me parece una jugada sucia, dímelo de una vez —.

—Me parece un buen trato—insistió el ojiazul.

—Me molesta cuando haces eso—frunció el ceño. Cuando Mika se ponía así era muy difícil hacerlo cambiar de parecer. Decidió mejor terminar de una vez con la inevitable tortura de los problemas matemáticos.

Pasaron así un rato, hasta que el pelinegro nuevamente empezaba a divagar. Su atención se fue fijando en el chico junto a él, estaba hablando pero no le estaba prestando atención a lo que decía. El blondo mantenía la mirada hacia abajo, sus párpados junto con las claras pestañas se dejaban caer guardando parte de esos orbes zafiro, que hasta hace poco, había contemplado detenidamente cuando sacó a Mika de esa situación con esas pesadas chicas y después fuera de la biblioteca. Tuvo una sensación muy extraña en ambos momentos, el que pudieran sostener la mirada de esa manera era como si dejaras que la otra persona entrara en ti, como si sólo con verte supiera lo que estabas pensando, era algo incómodo pero a la vez atrayente.

Desde entonces, a veces se sentía un poco inquieto cuando estaba con el rubio, no entendía por qué si todo era igual, era el mismo chico el que estaba sentado junto a él, la misma actitud, el mismo trato, nada era diferente. Nada diferente con Mika, excepto que él mismo se estaba fijando en detalles del rubio que no había visto antes, como en lo largas que eran sus pestañas, lo sedoso que parecía su cabello, el olor a shampoo que desprendía el mismo, el movimiento de sus labios al hablar o sonreír.

Desvió la mirada, nuevamente se sintió incómodo consigo mismo, era la primera vez que ponía tanta atención en una persona, eso lo perturbaba un poco. No le gustaba sentirse así, seguro los comentarios de sus amigos y del mismo Mika fueron los que lo empezaban a arrastrar. Se preguntaba si el rubio también habría observado a alguien detenidamente.

—Oye, Mika...¿hay alguien que te guste?—soltó de repente. Por qué había preguntado eso, más bien, había dicho gustar y lo que a él le estaba pasando no era lo mismo, era Mika después de todo, su mejor amigo. Sólo fue algo que se cruzó por su mente en ese momento.

—¿Y ahora por qué preguntas eso?—dijo el rubio a la vez que prestaba su atención al pelinegro. —¿No estabas escuchando lo que dije verdad?—agregó haciendo una mueca de molestia.

—No. No sé, eh... me dio curiosidad . Lo pensé por lo que ha pasado. Dijiste que no te molestaba, pero sigo creyendo que es mala idea eso de la relación que se supone tenemos. Qué tal si eso impide que conozcas a alguien que valga la pena—contestó lo primero que se le ocurrió. Había sido una pregunta extraña, nunca se habían preguntado eso a pesar de que se contaban cada que recibían cartas o confesiones, ya que en ambos casos cada uno tenía una postura desinteresada.

—Si eso sucediera, pasaría menos tiempo contigo Yuu-chan. ¿No te sentirías sólo?—

—¿Quién se sentiría solo? No es como si vayamos a estar juntos para siempre. Mientras llegues para la hora de cenar todo estaría bien —contestó dejándose caer hacia atrás, recargándose en el costado de la cama.

—Me sentiría mal de salir con alguien y saber que vas a estar esperándome en la noche con los brazos abiertos. No podría engañarte de esa manera Yuu-chan—dijo frunciendo el entrecejo falsamente ofendido.

—Aghh, no digas eso. Suena como si fuera una inocente esposa. Ya sabes que me refería a que prepararas la cena como a veces —se había alejado un poco como muestra de desagrado por lo que había dicho.

—Sí, y yo ya te dije que está bien, no tengo interés en otra persona ni en conseguir esa clase de relación —le aclaró dando un suspiro.

—Está bien, ya entendí—se quedó callado, sintió alivio ante la respuesta. Como estaba aclarada su duda, se levantó y lentamente se subió en la cama acomodándose entre las sábanas dándole la espalda.

—¿Qué se supone que estás haciendo? Aún no hemos terminado —dijo el blondo siguiendo al chico con la mirada.

—Puedes saberlo con sólo ver—ya se había cansado de pensar tanto en los exámenes como en el revoltijo de sus emociones, ya era tarde así que decidió mejor dormir.

—Yuu-chan, pensé que no querías que hiciéramos eso, pero si te sientes listo... Trataré de ser amable—dijo mientras también se levantaba del suelo.

—¡¿Qué?! ¡No, para! Eso no es...yo sólo ya quiero dormir. No bromees con eso— se quejó, y a pesar de sentir caliente el rostro no pudo evitar darse la vuelta para ver al rubio.

—Jajaja, te lo mereces. Si vas a dormir en mi cama, al menos ayúdame a sacar el futon para que yo duerma—trató de seguir una conversación normal a pesar de que le gustaba verlo confundido.

—No, tus bromas me impiden ser amable—y se cubrió hasta la cabeza con las sábanas. Ese último comentario lo había descolocado.

—Ahh.. Ya entendí. Quieres que duerma contigo pero no te atreves a pedirlo —.

—¡Claro que no! No pongas pensamientos en mi que no tienen nada que ver—se volvió a quejar sin destaparse. Cómo podía decir esas cosas tan a la ligera.

Mika se acercó al escritorio para encender una pequeña lámpara y apagó la luz principal de la habitación. Se acercó a la cama y se recostó en ella junto al chico cubierto en sábanas. Sintió como el cuerpo junto a él se tensaba pero no dijo nada ni se apartó. Una sonrisa se formó en los labios del blondo, se acercó para depositar un beso silencioso sobre la cabeza cubierta del pelinegro, cerró los ojos y lentamente se quedó dormido.

Habían dormido varias veces juntos de pequeños, pero ahora Yuu sentía que había algo diferente. Al principio estaba acalorado con la cercanía debido a la conversación que habían tenido, pero después de escuchar la suave respiración del rubio también se fue relajando. Siempre había sido cómodo estar con él, no por nada se hicieron grandes amigos.

Estaba a gusto, sentía una calidez muy reconfortante. Se acurrucó para sentir más esa calidez y sintió una presión alrededor de su cuerpo. Poco a poco fue más consciente de ello y al abrir los ojos pudo distinguir una pálida piel y un par de clavículas que se asomaban por el holgado cuello de una camiseta, además sintió que algo lo envolvía por la cintura.

Se espabiló de golpe, se había quedado dormido recargado del hombro de Mika, uno de los brazos del rubio pasaba por debajo de su cabeza y el otro enrollado alrededor de su cintura posando su mano en su espalda baja por debajo de la camisa. Estaban tan cerca, quizo separarse.

—Oye, Mik...—

—Yuu-chan...—el blondo interrumpió con un susurro entre sueños y lo abrazó con más fuerza.

No pudo evitar sentirse extraño por esa cercania y se preguntaba qué sería lo que estaba soñando el otro chico. No era como si se sintiera desagradable estar así, pero la incomodidad poco a poco se fue apoderando de él.

Como pudo se deshizo de la prisión que ejercían los brazos de Mika sobre él y se levantó. No pasaban de las 8 de la mañana, aún era buena hora para regresar a casa y cumplir su promesa con Guren.

—¿Yuu-chan, ya te vas...?—preguntó el rubio adormilado, se estaba incorporando en la cama y se tallaba uno de sus ojos con el dorso de la mano.

—Ah...sí, es el aniversario de la muerte de mis padres, así que el otro día para que Guren me dejara en paz le prometí que iría ésta vez con él—dijo sin muchos ánimos y sin verlo directamente.

—Mmh...¿con Guren eh?— cambió su expresión, no le agradaba que el pelinegro lo mencionara. Nunca le había caído bien, no le gustaba como trataba a Yuu ni sentía que cuidara bien de él.

—Sí, bueno...es muy molesto pero no se puede evitar—se dio cuenta del cambio en Mika, sabía que no le agradaba su tío. El rubio siempre se mostraba tranquilo, alegre y comprensivo, pero cambiaba totalmente en éstos casos, así que no quizo decir más y se dio la vuelta para marcharse.

—Iré contigo—.

—Ahh, no es necesario, no necesito niñera —.

—Claro que sí, no sé por qué quiere intentar ser un buen tío cuando hasta él mismo sabe que no lo es—explicó el de ojos zafiro con claro tono de molestia. Yuu examinó la expresión de preocupación del rubio.

—Está bien, te esperaré —. No era como si Guren no le importara, eran familia después de todo, pero no podían pasar mucho tiempo juntos sin que terminaran disgustados, a veces por tonterías.

Cuando el rubio estuvo listo salieron a la casa de al lado. Yuu entró y Mika se quedó recargado en el marco de la puerta, inmediatamente vieron a Guren leyendo un periódico y terminando su café.

—Hey, niño ¿Ya terminó la pijamada?—preguntó el mayor.

—Estábamos estudiando—contestó el pelinegro mientras dejaba sus cosas en la sala. —¿Ya nos vamos?—

—¿No vas a desayunar? ¿Por qué no invitas a pasar a tu guardaespaldas?—volvió a hacer preguntas ahora dirigiendo la vista hacia el blondo.

—Después de ésto iremos por algo—volvió a contestar Yuu. —Y no le digas así, sabes cual es su nombre—agregó. Mika se quedó quieto como si nada, ya sabía lo molesto que era ese hombre, enojarse era seguirle el juego, cosa que Yuu no terminaba de entender. Aunque el título de guardaespaldas no sonaba tan mal.

El camino en el auto fue muy incómodo, la mayor parte del tiempo permanecieron callados, salvo por las pocas palabras que intercambiaron el par de pelinegros. Pasaron a una florería y caminaron hasta el par de lápidas.

—Ha pasado tiempo, ¿eh?—dijo Guren al agacharse y dejar las flores entre ambos monumentos de mármol. —Éste niño sigue sin portarse bien—soltó al aire.

—Tú no eres un buen ejemplo a seguir—se defendió el ojiverde quien estaba de pie junto a él.

—Esta vez no te quitaré la razón—dijo el mayor al levantarse y con su mano alborotó los cabellos de Yuu. Mika quien había permanecido atrás manteniendo la distancia se molestó al ver esa escena.

—¡No hagas eso!—se quejó el azabache apartando la mano de Guren, quien sonrió y le susurró que era hora de despedirse.

El mayor pasó a un lado del blondo mirándolo con altanería y siguió de largo por el corredor hacia la salida del cementerio.

Mika a veces creía que ese sujeto se había dado cuenta de sus sentimientos por Yuu y a propósito molestaba demás al chico cuando estaba con él, como si lo estuviera retando, pero explotar ante sus provocaciones no era algo que tuviese contemplado hacer. Miró al pelinegro que seguía quieto y lentamente se acercó a él.

—¿Estás bien?—

—Ahh...sí. Es raro, no es como si estuviera triste, más bien es nostalgia—contestó sin voltear a verlo. —Entonces ¿vamos al distrito comercial?—

—A donde Yuu-chan quiera ir—dijo el blondo dedicándole una sonrisa.

—Oh, qué considerado. Elegiré un lugar para desayunar que no te guste—el pelinegro movió la cabeza como seña para que Mika lo siguiera y salieran del lugar.

—No lo creo, hay más lugares que no te gustan a ti de los que a mí me disgustan—

—Dices eso porque no has ido a esa zona del distrito comercial—dijo y noto extrañeza en el rostro de su acompañante. —Aunque la verdad tengo hambre y quiero algo más decente. Ya será otro día que te haga sufrir con eso—

—No quiero saber por qué rayos estuviste en ese lugar—dijo el ojiazul sin indagar más en el asunto.

Al salir vieron a Guren recargado en su auto fumando un cigarrillo. Se ofreció a acercarlos a su destino pero Mika se negó rotundamente impidiéndo que el ojiverde contestara, de todos modos no estaba tan lejos.

Ya habían llegado a una zona concurrida y al tratar de cruzar una amplia avenida, conocida por su hermosa arboleda en el camellón central, justamente a mitad del cruce se encontraron con una simpática chica de cabellos púrpura claro.

—Ahh, vaya, vaya. ¿Qué tenemos aquí? Una adorable pareja disfrutando de una romántica cita—dijo viendo inquisidoramente a ambos chicos.

—Así es—contestó Mika y tomó la mano del azabache, quien hizo una leve mueca de molestia pero se dejó hacer. Aún en el camellón, se alejaron un poco del cruce para dejar pasar a la gente.

—Ah, cierto—dijo de repente la chica y buscó en su bolso su teléfono móvil, apuntando repentinamente hacia ambos chicos tomando una fotografía.

—¿Oye, qué fue eso?—preguntó el pelinegro.

—Ahh...¿ésto?—y volvió a tomar otra fotografía desde otro ángulo. —Estoy haciendo dinero fácil. Mika-san ¿podrías inclinarte hacia Yuu-san?—pidió y giró su teléfono para hacer una captura horizontal.

—Oye, oye ¿Qué quieres decir con dinero fácil? Baja eso—se quejó el pelinegro poniendo su mano libre frente al teléfono para que dejara de tomarles fotos.

—¿No me digas que no lo sabían?—dijo la pelimorado con una sonrisa divertida.

—Deja de estar de misteriosa y habla—insistió el pelinegro.

—Ahh, es cosa de su nuevo club de fans. Y ya que son mis amigos deberían cooperar para que pueda tomarles suficientes fotografías y poder comprar un lindo dije que acabo de ver—explicó sin bajar el teléfono.

—¿Un nuevo club de fans?—intervino el blondo igual de contrariado que el otro chico.

—Espera, ¿vas a venderles nuestras fotografías?—el azabache había soltado a Mika y se acercó a Shinoa para presionarla, no se estaba explicando bien.

—Bien, no me dejas opción—Shinoa se cruzó de brazos quedándose callada meditando. —Les daré un 20% de las ganancias, pero necesito buenas capturas—soltó al fin.

—Claro que no, déjate de tonterías y explícate—

—Mmm... Eres buen negociante. Está bien, cederé la mitad de las ganancias—

—¿Qué es eso del nuevo club de fans?—preguntó nuevamente el rubio.

—Pues, una chicas en lugar de deprimirse formaron un club donde comparten su amor hacia ustedes, a muchas les emocionó saber que estaban en una relación. Se acercaron a mi al salir de clases y me ofrecieron una jugosa recompensa por ésto—volvió a hacer una captura pero sólo a Yuu.

—¿Pretendes vendernos a esas dementes?—

—Ohh, mi querido Yuu-san, ¿tan terrible persona me crees? Jamás haría algo así —

—¿Entonces qué es lo que pretendes hacer?—

—Somos amigos, me alegra que sean felices, ¿por qué no compartir conmigo? ¿Qué tal si me dejan ser testigo de su amor?—propuso la chica y agitó su teléfono.

—¡No!—se negó el azabache.

—¿Mika-san?—

—Lo siento, no me molesta pero no creo que Yuu ceda—contestó el de ojos azules.

—No le digas eso, no es agradable pensar que alguien nos estará observando —

—No creo ser la única a la que se le propusieron, sería mejor si dejaran a su gran amiga captar el romance—sugirió la Hiiragi. Al escuchar eso el pelinegro observó a su alrededor en busca de alguien sospechoso.

—Yuu-chan, ya vamos a desayunar. Si hay alguien observándonos es porque estamos haciendo mucho ruido—

—Si me muestran algo interesante podría considerar dejarlos ir por hoy y no pensar que son malos amigos por no darme exclusividad —

—Esto no tiene que ver con amistad—dijo el pelinegro ya cansado.

—Acompáñanos Shinoa-san, pero no creo que veas algo "interesante", a menos que ver a este chico comer como si no hubiera un mañana sea el tipo de interesante que esperas—propuso Mika señalando al azabache.

—Si te quedas calladita no tengo objeción —accedió Yuu.

—Ahaha, eso es mejor a nada —dijo satisfecha.

Retomaron el camino hasta el distrito comercial, habían decidido ir a un restaurante de comida rápida. Estaban atravesando una tienda departamental para llegar más rápido, cuando Mika observó que la de ojos castaños se había distraído en un aparador. Tomó rápidamente a Yuu por el brazo y lo jaló para que lo siguiera.

—Mik...—contrariado iba a hablar, pero no alcanzó ni a mencionar el nombre de su amigo ya que el mismo rubio le había tapado la boca con su otra mano, evitando que hiciera escándalo y la chica se diera cuenta de que se estaban alejando de ella.

Doblaron a un pasillo y entraron a unos probadores, metiendose en una de las pequeñas cabinas con tenue luz.

—Oye, ¿qué pasa?—preguntó Yuu mientras se dejaba caer en un taburete que tenía el pequeño cubículo, algo estrecho para dos personas.

—Era obvio que no ibas a estar a gusto con la compañía de Shinoa-san, sobre todo porque en cualquier momento podría hacer una de sus movidas y tomarnos desprevenidos—.

—Pero si tú fuiste quien le dijo que nos acompañara —reclamó el azabache.

—Lo dije para perderla después, a veces eres algo lento como para entender la sutileza de mis planes. Aunque está bien eso en ti, porque sabiendo las cosas no actúas con naturalidad—explicó el blondo encantado con la expresión confundida del pelinegro.

—Claro que podría, ¿quién crees que te salvó esa vez junto al gimnasio?—

—Sí...esa vez estuviste genial—lo halagó y se agachó para quedar a la altura del otro chico. Aprovechó la cercanía que les brindaba el lugar en donde estaban y acercó su mano enredando entre sus dedos un mechón de cabellos oscuros.

Yuu se quedó quieto pasando su mirada del suave toque que recibían sus cabellos, hasta clavar sus grandes orbes esmeralda en las zafiro de su compañero. Sintió una presión en el pecho cuando noto lo cerca que estaban sus rostros, acumulándose un cálido y agradable calor en sus mejillas. No supo por qué, ni lo pensó, pero al sentir pasar la caricia de su cabello a su rostro, con el suave roce del dedo pulgar de Mika sobre su labio inferior, se rindió al impulso de cerrar los ojos.

Ese fue el detonante para que el blondo no soportara tener al azabache frente a él y seguir conteniéndose de sentirlo de una manera que desearía alguien más que un amigo. Afianzó su mano en el rostro de Yuu y a pesar de sentir un leve temblor en su compañero, redujo la distancia entre ambos.

Lo sintió, la presión en sus labios, el suave movimiento sobre ellos, la calidez, la lenta respiración del otro. Un inocente beso que no tardó en reclamar la exigencia de un contacto más íntimo.

Mika hundió más sus labios en los del pelinegro, quien había empezado a corresponder al roce, frunciendo levemente el ceño y sujetándolo por la manga de su camisa, estrujando la tela.

El contacto se estaba tornando más húmedo y necesitado. Se sentía extraño, la lengua del rubio empujaba suavemente sus labios, como pidiendo permiso para abrirse paso entre ellos, totalmente diferente al beso forzado que habían compartido ya hace un par de semanas.

Ya no pudo corresponder aquello, la falta de aire lo hizo al fin separarse del blondo. Respiró profundamente en repetidas ocasiones, sentía punzadas en sus labios ligeramente hinchados. Giró el rostro a un lado y desvió la mirada, de repente se sintió muy avergonzado por lo que acababa de pasar.

Continuará.

¿Quién quería un segundo besito? Más propuestas sexys, más de la reina troll y un extra de Guren.

Espero les gustara, les traje un capítulo largo. Sé que me perdonarán por la tardanza.

Gracias por seguir la historia y por sus lindos reviews 030 3