COMO SI FUERAS MÍO
~Owari no Seraph fanfic ~
Advertencias: AU, Relación chico x chico (oséase shonen-ai /yaoi).
Pareja: MikaxYuu.
Disclaimer: La historia y personajes de Owari no Seraph no me pertenecen, son de Takaya Kagami y Yamato Yamamoto. Sólo hago uso de éste universo por entretenimiento y llenar ese vacío que dejan en mi corazón algunas situaciones oficiales del manga/anime.
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Capítulo 4
—Mika, ¡espera!—
—Apresúrate Yuu-chan —
—Auchh—el chico de cabellos oscuros se quejó mientras tocaba su pie con ambas manos, había pisado mal el último escalón de las escaleras de concreto que estaban bajando para llegar a un cristalino lago.
—Yuu-chan, ¿estás bien?—se dirigió rápidamente al chico que se encontraba en el suelo.
—Eres malo Mika, te dije que esperaras —dijo dirigiéndole sus orbes verdes ligeramente acuosas a causa del dolor y haciendo un tierno puchero.
—Lo siento, no te preocupes, yo te llevaré —el rubio se agachó y tomó al chico entre sus brazos.
—Pero Mika...es vergonzoso, nos están viendo—recargó la frente en el hombro del rubio para que no notara su rostro sonrojado.
—¿Confías en mí Yuu-chan?—preguntó dulcemente. El pelinegro asintió y enredó los brazos alrededor del cuello del blondo.
—Yuu-chan...—susurró y aún en la posición en la que estaban lo atrajo más hacia él.
Ahora que lo pensaba, Yuu nunca había sido así de dulce, era algo que sólo se podía disfrutar en un sueño como el que acaba de recordar haber tenido la noche anterior. No era como si no le gustara la forma de ser del pelinegro, de hecho amaba cada parte de él, aunque no podía negar que sería agradable verlo así, con esas cálidas expresiones un tanto alejadas a la que tenía en este momento frente a él.
Confusión.
Había sucumbido al deseo de sentir nuevamente esos labios, se dejó llevar por la espontánea invitación del pelinegro, quien obviamente no había pensado muy bien en lo que vendría después. Al menos ya estaba seguro de algo, no le era indiferente, eso le quitaba presión a los apasionados sentimientos que había estado ocultando, totalmente ajenos a la inocente causa que veía día tras día.
—Yu...—
—D-deberíamos salir, seguramente Shinoa ya se fue—interrumpió al rubio aún sin verlo. —Además alguien podría regañarnos por estar aquí —agregó y se levantó quitando el seguro de la puerta, iba a salir al pasillo pero fue detenido por la mano de Mika que lo tomó por el brazo.
—Espera Yuu-chan, lo de hace un momento...—
—Disculpa, no sé en qué estaba pensando—dijo al fin dedicándole una sonrisa nerviosa.—Sabes, no me siento muy bien, ¿podemos posponer la salida?—
—No, aún no terminamos con ésta conversación—atajó manteniendo el agarre de su mano.
—Mika, en serio quiero irme—movió el brazo inútilmente. En lugar de soltarlo, Mika terminó por jalarlo para salir de allí, una de las señoritas que atendía iba pasando con algunas prendas y se había quedado parada viéndolos con curiosidad.
—No es nutritivo, pero suficientes veces te saltas las comidas como para que te deje ir así —le dijo el rubio aún guiándolo a través de la tienda departamental.
Después de salir de la tienda, caminaron a cierta distancia, Yuu al fin había convencido a Mika de que no escaparía si lo soltaba, ya no quería seguir llamando la atención.
Llegaron al restaurante y cada uno pidió su respectivo paquete. Se sentaron uno frente al otro y en silencio empezaron a degustar lo que habían pedido.
Mika discretamente echaba miradas hacia el pelinegro, quien jugueteaba con el popote de su bebida, mordiéndolo sin mucho interés. Sorpresivamente la situación no fue tan incómoda, aunque en ningún momento en el que estuvieron allí dijeron palabra alguna.
El blondo propuso dar una pequeña caminata por el parque antes de regresar, Yuu iba a protestar pero al final aceptó a regañadientes. Cerca del lago vio como el pelinegro se recargaba de un barandal y perdía su vista en el movimiento del agua. Quería aclarar de una vez algunas cosas con el chico, porque sentía que si lo dejaba ir, después sería más difícil hacer que lo escuchara.
—Yuu-chan—
—No quiero hablar de... eso—
—"Eso" ¿te desagradó?—.
—¿Ahh..?—se sorprendió ante la pregunta y fijo su atención en el rubio que se había parado a un lado. Desde la noche anterior no sabía exactamente qué era lo que sentía.
—¿Entonces?—
—Ehh...Mmm... Ss...—trató de hablar, avergonzándose en el intento.
—¿Sí?—
—B-bueno, no... Es sólo que, no sé. Eres tú después de todo, somos amigos desde hace tanto tiempo. Sólo no había pensado en hacer... además los amigos no hacen e-eso. ¿Podemos sólo olvidarlo como lo de la azotea?—dijo el azabache torpemente. Cierto, por qué debería darle tanta importancia a ésta ocasión si ya había pasado antes y realmente no había cambiado nada.
—Yo no puedo Yuu-chan—
—¿Qué?—frunció el entrecejo.
—No puedo porque yo sí pensé en hacerlo—
—¿¡Hacer...lo?—. Sintió el calor concentrarse en su rostro.
—Sí, he pensado en hacer ese tipo de cosas contigo, algo que no haríamos sólo siendo amigos—soltó fijando con determinación los zafiros sobre las esmeraldas. —Me sentía bien cuando estaba a tu lado pero poco a poco me di cuenta de que no era suficiente. Quiero decir, que lo que siento me hace esperar mucho más, éste sentimiento es egoísta y quiere que sólo pienses en mí, que sólo me veas a mi, que sólo me necesites a mi—explicó notando la clara expresión de sorpresa e incomprensión en el rostro frente a él. Soltó un suspiro, la dulce reacción del pelinegro lo reconfortaba por completo.
—En pocas palabras, me he enamorado de ti y no hay nada que ni yo mismo pueda hacer para remediarlo—finalizó con un suave color carmín en el rostro y sonriéndole al aludido. El otro no tardó en cambiar su expresión sonrojándose aún más.
—O-oye, ¡usaste la frase que dije aquel día!—se quejó levantando la voz.
—Jajaja, lo sé. Aunque no sé cómo tomar que te alteres más por eso que por lo que te acabo de confesar —
—Y-yo... Eso...—
—Realmente no esperaba que dijeras algo, sólo quería que lo supieras—estiró la mano y revolvió los cabellos oscuros.
—Mika...—
—No quiero que trates de resolver algo que aún no acabas de entender—
—Otra vez me estás tratando como un retrasado—se molestó y apartó la mano del rubio.
—No Yuu-chan, te trato como la persona sin prejuicios que realmente eres. Sólo quiero que no dejes de ser tú—lo miró por un momento y terminó por darse la vuelta para regresar al andador. —Vamos, tienes que estudiar y yo quiero terminar esa película que dejé a medias la semana pasada—propuso y avanzó un par de pasos. Así estaba bien, con que lo supiera le hacía sentirse mucho mejor, mentiría si dijera que no le gustaría algo más como bien se lo había expresado al pelinegro, pero sería algo apresurado para el otro y no quería que eso cambiara el trato que tenían los dos.
—Yo...lo pensaré — dijo el azabache apenas audible. Mika detuvo su andar y volteó en dirección al otro chico.
—Ya te dije que...—
—No, en serio, ¿t-tienes algún problema con ello?—lo interrumpió y lo miró seriamente. El blondo sonrió.
—Bien, eres todo un adulto Yuu-chan—. No pudo evitar reír tendido, se sintió feliz y ver así al azabache era muy inusual.
—No te rías—dijo con molestia.
—Lo siento, es sólo que me sorprendiste — se talló los ojos con el dorso de la mano para secar la humedad producto de la risa.
—¿Eso quiere decir que los besos están bien?—
—¡C-claro que no!—se quejó nuevamente avergonzado. —Si sólo te estás burlando de mí enserio que te va a ir muy mal Mikaela — amenazó.
—No te enojes Yuu-chan, jamás bromearía con eso—
—Mphh... Tienes suerte de que estarás perdonado porque de regreso me invitarás un raspado —dijo pasando a un lado del rubio.
—Ahora hasta rimar sabes, no entiendo por qué te va tan mal en los exámenes—
—Y yo no sé por qué sigues moviendo la boca en lugar de los pies —
—Te compraré un raspado doble —
—Jaja, no esperaba menos de mi rubio favorito—
—Que halagador Yuu-chan—
Al fin regresaron sin ningún contratiempo, excepto porque Yuu sorbió tan rápido el raspado que le dolió la cabeza por un rato y tuvieron que esperar a que se le pasara.
Cuando el azabache abrió la puerta de su casa notó un abrigo que nunca había visto colgado en el perchero de la entrada, eso quería decir que Guren estaba en casa y con compañía. Apenas iba a subir sigilosamente las escaleras cuando fue interceptado por un hombre de cabellos plateados que salió de la cocina.
—Ohh, así que tú debes ser el pequeño Yuu— dijo con una dulce voz.
—¿Pequeño?—preguntó con extrañeza hacia el mayor.
—Ah, lo siento. Soy Shinya, amigo del querido tío Guren—explicó y tomó la mano del pelinegro para darle un apretón entusiasta.
—Compañero de trabajo—intervino el de mirada amatista mientras bajaba por la escalera. —Deja de acaparar al chiquillo, lo estás asustando —agregó.
—Yo diría que somos hasta más que amigos, además Yuu y yo nos llevamos muy bien—dijo y le dio un cariñoso abrazo al más joven. Guren sólo se limitó a chasquear la lengua.
El ojiverde no entendía muy bien lo que estaba pasando, quería quitarse de encima al peliplateado por tomarse esa confianza, pero notó la molestia de su insoportable tío así que no pudo resistir la oportunidad para fastidiarlo aún más.
—Aahh, sí. Shinya y yo nos llevamos muy bien—dijo devolviendo el abrazo pero no tan cariñoso como el que recibía.
—Yuu, estaba por preparar algo para cenar juntos, ¿hay algo en especial que te gustaría comer?—le pregunto una vez que lo soltó.
—Pues...no realmente. Aunque, podría ser algo que lleve muchos pimientos —propuso mirando con suficiencia al hombre aún parado en las escaleras.
—Ni se te ocurra Shinya— ese mocoso se atrevía a pasarse de listo, usar trucos sucios para hacerlo molestar. Tan sólo ver a ese par le estaba causando un horrible dolor de cabeza.
—Vamos Guren, el pequeño quiere comer eso, o ¿a caso no te gustan los pimientos? Debes darle un buen ejemplo— le dijo en un ligero tono de reproche, pero sin quitar la sonrisa de su rostro.
—Hagan lo que quieran—terminó de bajar las escaleras y se encerró en su despacho.
—Bueno, no se puede evitar, iré por los ingredientes que faltan y regresaré —
—¿Necesita que le ayude en algo?—no sabía por qué pero esa persona le inspiraba confianza.
—No te preocupes, sólo procura que Guren no le ponga seguro a la puerta y pueda volver a entrar— . Yuu sólo asintió y lo vio salir.
Era raro, nunca había conocido a un amigo de su tío, ni siquiera que lo hubiese mencionado, después de todo ellos no tenían una común relación familiar como para saberlo.
Como había predicho Shinya, Guren había intentado cerrar la puerta y Yuu lo había impedido picando su orgullo retándolo a que no se comportara tan inmaduro, claro que lo había dicho el niño que no era responsable ni con la escuela, picando ahora el orgullo del menor al recordar que estaba a un paso de los cursos de regularización. Si no se habían arrancado la cabeza fue porque el peliplata los separó.
—¿Entonces son compañeros de trabajo?—preguntó el más joven de los tres cuando ya estaban sentados juntos cenando.
—Yo diría que más que eso—
—Cállate, pensará cosas que no son—intervino el pelinegro mayor.
—Jajaja, bueno. Nos conocemos desde hace mucho tiempo, aunque fue una coincidencia que nos asignaran al mismo departamento en la empresa—
—Como si los cientos de peticiones por escrito fueran coincidencia—murmuró el otro.
—Si es así, ¿por qué nunca antes vino a visitarlo?—preguntó el ojiverde. Realmente eso no le interesaba, pero tanto tiempo que han vivido juntos y de repente saber que ese sujeto sabía relacionarse con las personas lo intrigaba de alguna manera.
—Bueno, como sabrás somos personas a las cuales el trabajo ha absorbido por completo sus vidas por algunos años, en los que la empresa entró en una crisis, pero ahora que las cosas se calmaron un poco al fin tenemos algo de tiempo libre—explicó. —Y lo primero que quería hacer era conocer al retoño de ésta persona, que ponía una cara de verdadero amor paternal cada que hablaba sobre ti—
—No hago eso—dijo golpeando el vaso con fuerza sobre la mesa. —Shinya, en serio...vete de una buena vez—
—Nahh, Guren, no seas malo, yo pensaba quedarme hoy aquí con ustedes—
—No hay lugar extra—
—Que malo—se quejó haciendo un tierno puchero. —Bueno, no se puede hacer nada. Fue un placer conocerte Yuu, si éste sujeto te hace algo no dudes en llamarme—le dijo y le entregó una tarjeta de presentación antes de retirarse.
Levantaron la cocina y el de ojos esmeralda se disponía a dirigirse a su habitación.
—Yuu, no te desveles—le dijo Guren antes de entrar nuevamente a su despacho.
—No lo haré —contestó sin ánimo, aunque realmente ese era su propósito. Tomó un rápido y refrescante baño y se encerró en su habitación. Pretendía estudiar pero tan pronto como intentó resolver un ejercicio se perdió en sus pensamientos y tocó con su dedo índice sus labios, recordando la cálida sensación de hace unas horas.
La caminata de regreso había sido amena, no esperaba poder ver a la cara al blondo después de lo que había pasado entre ellos. Y es que tenía razón de sentirse así ya que no es normal tener esa clase de contacto tan íntimo con amigos, esas cosas las hacen las parejas y él no había sentido interés romántico por alguien, ni siquiera por curiosidad, pero ahora con Mika había algo diferente y poco a poco se estaba dando cuenta de ello.
No sabía qué era estar enamorado, por lo que no estaba seguro si sólo se estaba confundiendo porque tal vez la situación en la que se metieron por fin hizo mella en su curiosidad, o porque se sentía cómodo al lado del otro chico, sumado a que el mismo Mika le acababa de expresar lo que sentía desde hace tiempo y él ni siquiera se había dado cuenta. Claro que se sintió sorprendido con su confesión y tenía algunas dudas, pero a diferencia de las demás confesiones que había recibido, no se sintió desinteresado o mal por ello, sino que por primera vez no sabía qué hacer. Mika era una de las personas más importantes en su vida, por supuesto que querría estar a su lado, pero cambiar tan repentinamente su relación de amistad a algo más lo hacía sentir extraño y avergonzado. Pero luego al recordar esa sensación que jamás había sentido antes cuando estaban solos en los probadores, lo hacía pensar que estaba bien llegar a sentir algo como lo que describía Mika. No podía terminar de procesar todo eso, pero entendió que simplemente no podía pretender que nada había pasado.
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—Buenos días Yuu-chan, te ves...mal—saludó preocupado el blondo, quien esperaba recargado en la pequeña barda que delineaba el jardín fuera de su casa.
—Creo que lo estoy, dormí con el cabello mojado y se humedeció el libro de matemáticas, no alcancé ni a acostarme—explicó el pelinegro tratando de hacer que se acomodara un mechón de cabello rebelde que se levantaba justo en su frente.
—¿Ya tomaste algo? Pareciera que tienes fiebre— preguntó el rubio quien ya había colocado su mano en la mejilla del chico para sentir su temperatura.
—Sí— contestó cohibiendose por el contacto, decidiendo comenzar a adelantarse rumbo al instituto—Aunque dormí mucho me siento con sueño—.
—¿Te fijaste si causaba somnolencia?—
—Sólo vi que decía que era para el resfriado y lo tomé—
—¿Revisaste la caducidad?—
—...—
—Yuu-chan...—
—Si en verdad me llego a sentir mal iré a la enfermería—dijo mientras seguía tratando de aplacar su cabello.
Ya cerca de la entrada al instituto, vieron al pelirosa hablando muy alterado con la chica bajita de ojos castaños. Rápidamente ambos notaron la presencia de ellos y no tardaron en abordarlos.
—Aquí vienen esos chicos malvados, mira que abandonar a una linda chica de esa manera—les dijo indignada Shinoa cruzando los brazos. —Aunque ya saben que nuestra amistad es más fuerte que una tradición a un amigo y aún más fuerte que el pudor de posar para la cámara en una bella escena donde se evidencie el verdadero romance, inmortalizado para la eternidad por mi—continuó poeticamente sin siquiera dejarlos responder.
—Sobre eso...—apenas iba a hablar Mika.
—Jajaja , ¿que rayos le pasa a tu cabello?—se burló la chica.
—Burlate, es tu recompensa por lo de ayer—dijo el azabache ignorando lo que había dicho antes, jalando su flequillo y soltandolo haciendo más evidente que no se acomodaban sus cabellos.
—¡Todo es culpa de ustedes!—interrumpió Kimizuki. —Y de la gente loca como ella—agregó señalando a la pelimorado.
—¿De qué rayos hablas?—preguntó el azabache. Lo que le faltaba, ahora de qué se trataba.
—¿No pueden hacer lo que tengan que hacer simplemente fuera de la vista de las demás personas decentes?—
—Creo que ésto va otra vez por mal camino—murmuró el rubio.
—Si te refieres a lo de las fotografías, yo no tengo la culpa de que me acosen. Además ¿quién se supone que es indecente, eh?—se quejó encolerizado el pelinegro jalando la chaqueta del de lentes.
—Por su culpa mi hermana...—murmuró apartando la vista.
—¿Quién?—preguntó extrañado aflojando el agarre de la ropa.
—Mirai me pidió imprimir unas imágenes de regreso a casa, por culpa de ustedes las personas del centro de impresiones me miraron como si fuera un ratito—
—Pero realmente no es nuestra culpa Kimizuki-san—trató de calmarlo el blondo.
—Claro que sí, si se quedaran tranquilos y sin alborotar gente. No entiendo qué ven en ustedes—
—Es obvio que es por lo prohibido, que a pesar de los prejuicios sociales expresan su amor—dijo Shinoa entrelazando sus manos sobre su pecho.
—Ya basta con eso enana—dijo el azabache dirigiéndose a la chica, cansado de toda esa cursilería. —Oye, ¿cómo eran esas fotografías? ¿dónde están?—preguntó insistente al pelirosa. Sean el tipo de fotografías que sean, le ponía incómodo saber que cualquier persona extraña las tuviera en su poder.
—Jajaja, para qué te descuidas y dejas que personas inocentes vean eso—le contestó con altanería. —Pero tienen suerte de que sea yo quien las tenga evitando pervertir a más gente —continuó burlándose aún molesto por el incidente con Mirai. La verdad era que le había costado evitar que cayeran en manos de ella, su pequeña hermana se había arrepentido de pedirle ese favor acusándolo de homofóbico y había jurado odiarlo por no entregárselas.
—Tú maldito...—el azabache iba a volver a jalar al de lentes por seguir insultándolos pero Mika lo tomó por el hombro, haciéndolo a un lado y dando un paso quedando entre el pelirosa y él.
—Kimizuki-san, disculpa si te ha ocasionado problemas ésta situación, pero considero que lo que hemos hecho no tiene nada de indecente, es de lo más normal—dijo tranquilamente viendo al chico. —Aunque sabemos que todo fue decisión de ella, entendería perfectamente por qué lo hace... tampoco se pudo resistir a los encantos de Yuu-chan, pero él ya es mío, así que como su novio te agradecería que me entregaras esas fotografías a mi—
—¡Mika!—protestó molesto y avergonzado el ojiverde.
—¡Fiu, fiuu! Así se habla Mika-san—dijo Shinoa emocionada, se estaba divirtiendo como nunca.
—¡Ya! No me interesa nada de eso—terminó por decir el pelinegro, ya harto y se adentró al instituto dejando atrás a los demás.
—Creo que ésta vez sí se molestó mucho —soltó la chica.
—Como si me importara, lo siento por ti que decidiste lidiar con ése idiota—le dijo el pelirosa al blondo. —Toma, de todas formas me da escalofríos seguir teniendo algo como ésto—sacó un sobre de su saco y se lo tendió para que lo tomara.
—Mooouu, ¡Kimizuki! Te dije que yo las quería, no puede ser que tú tampoco quieras cooperar—le reclamó la chica cuando Mika ya tenía el sobre en sus manos.
—Te dije que estás loca, no voy a participar en sus retorcidos pasatiempos —siguieron discutiendo justo cuando sonó la campana del inicio de las clases y tuvieron que posponerlo para dirigirse a sus respectivas aulas.
Yuu había pensado en entrar a su clase, pero no se estaba sintiendo muy bien, seguía cansado, empezó a sentir escalofrío, y como no tenia ganas de ver a sus irritantes amigos, decidió ir a la enfermería justo como se lo había prometido a Mika.
Explicó a la bajita y seria doctora Shigure cómo se sentía, quien a su vez le tomó la temperatura y le dio un medicamento para bajar la misma, se recostó en una camilla agradeciendo el confort que le brindaba ya que la debilidad muscular le hacía sentir que todo el cuerpo comenzaba a doler.
No había pasado mucho tiempo desde que se había quedado dormido, una hora tal vez, y fue empezando a ser consciente de su alrededor al escuchar unos pasos y un ligero ruido. Pese a que el cansancio y malestar le decían que se volviera a dormir, terminó por entreabrir los parpados.
Frente a él, inclinada muy cerca, estaba una chica de cabellos largos rojizos, inmóvil con los ojos muy abiertos por la sorpresa.
—¿Mi... rai?—
Continuará
—
Lo sé, me tarde como nunca en mi corta vida de fanficker, tirenme piedras, tomates o lo que se encuentren T-T. Yo quería que la actualización fuera un regalo de navidad o año nuevo, pero la traicionera inspiración ni con Santa llegó =/ y al final éste fue el capítulo más largo que he escrito.
Bueno...a pesar de, espero les gustara, le metí un poco de salseo GureShin para el pueblo 7u7r y un extra de un dibujo que hice alusivo a la escena del capítulo pasado donde Mika y Yuu estaban solitos en el probador, éste lo pondré de portada para el fic.
Gracias a todos los que me han dejado sus emotivos reviews, me hacían sentir culpable cada que los veía y pasaban los días sin que escribiera XD.
