COMO SI FUERAS MÍO

~Owari no Seraph fanfic ~

Advertencias: AU, Relación chico x chico (oséase shonen-ai /yaoi).

Pareja: MikaxYuu

Disclaimer: La historia y personajes de Owari no Seraph no me pertenecen, son de Takaya Kagami y Yamato Yamamoto. Sólo hago uso de éste universo por entretenimiento y llenar ese vacío que dejan en mi corazón algunas situaciones oficiales del manga/anime.

Capítulo 5

—¿Mi...rai?—

La chica se enderezó de golpe, dándose la vuelta al reconocer la voz que la había nombrado. Un sorprendido chico rubio la observaba desde la entrada de la enfermería.

—M-mika-san, yo...eh, esto...no es—trató de explicarse también dirigiendo la mirada hacia Yuu quien sólo había alcanzado a medio levantarse recargando un hombro en el respaldo de la cama y aún sonrojado por la presente fiebre, de igual manera la observaba contrariado. El blondo avanzó parándose a un lado de ella, terminando por dirigir sus zafiros sobre el chico pelinegro.

—¿Me estás siendo infiel Yuu-chan?—preguntó con una suave voz.

—¿Qu..?—iba a responder frunciendo el ceño como muestra de molestia.

—¡No, no se trata de eso!—intervino la chica muy avergonzada, moviendo las manos a manera de negación. —Yo, ehh... N-no haría algo así, eehmm...—agregó alejándose un par de pasos.

—Hasta hace poco estaba durmiendo, son tan ruidosos, no me siento bien...al menos podrían no hablar tan fuerte—dijo el azabache cerrando los ojos, el lapso de tiempo que había dormido aún no había sido suficiente para sentirse mejor.

La respuesta desinteresada del pelinegro y ver que realmente se encontraba mal pero no lo suficiente como para dejar de quejarse, hizo sentir a Mika aliviado.

—Estoy bromeando Mirai, supongo también debiste estar preocupada por él—dijo el blondo para calmar a la chica.

—Ahh... sí, con frecuencia vengo aquí debido a mi débil condición de salud y me pareció extraño ver a Yuu-san en éste lugar —explicó entrelazando sus manos frente a ella.

—Entiendo...—dijo mientras se sentaba en la orilla de la cama y colocaba cuidadosamente su mano fría en la frente del inmóvil pelinegro. —Aún así creo que eso fue demasiado cerca para alguien que sólo está preocupado —expresó tranquilamente mirándola expectante. No era su intención asustar a la chica, pero no pudo evitar tener un sentimiento de molestia. Ella se sonrojó y quedó inmóvil por un momento ante él, siendo los suspiros de Yuu el único sonido en la habitación.

—Creo... que tendré que decirlo, ¿verdad?—al fin le dijo tímidamente.

—Tal vez ahora sea menos incómodo —propuso dedicándole una ligera sonrisa. Se puso de pie y acercó una silla haciendo una seña para que la pelirroja tomara asiento, no quería tenerla allí de pie todo el tiempo sabiendo que tampoco podría sentirse del todo bien.

—P-primero me gustaría aclarar que en verdad lo único que estaba haciendo era observar a Yuu-san de cerca, porque...aparte de que me parece un chico apuesto, se veía tan relajado como cuando está a tu lado Mika-san—explicaba la chica evitando la mirada del rubio. —Entonces no pude controlar el querer observarlo mejor ya que es difícil acercarse a él, porque su personalidad siempre pone barreras que contigo no existen. Yo sé que realmente es una divertida y buena persona, entiendo por qué te enamoraste de él, y entiendo aún más por qué él se enamoró de ti— prosiguió sonrojándose nuevamente.

—¿Por qué lo entenderías más?—interrogó el chico.

—E-ehh eso es porque, yo...realmente... sé lo amable, confiable y agradable que eres, alguien de quien sería fácil enamorarse. A mí desde hace tiempo, m-me gusta Mika-san —soltó por fin mirando al chico rubio que la había observado atentamente. —Aunque no me había atrevido a decirlo porque debido a que te había observado, ya me había dado cuenta de que rechazabas a las chicas porque te gustaba Yuu-san. La manera en la que lo tratas y lo miras es totalmente diferente a la amabilidad que demuestras con las demás personas—.

—Ya veo, yo...agradezco que sientas eso por mí, en verdad lo siento—dijo el blondo algo sorprendido por la confesión de la pelirroja, había pensado que ella realmente gustaba del pelinegro, así que lo había tomado desprevenido. —Como dices es verdad, no podía corresponder a alguien más, aunque pensé que lo había ocultado muy bien veo que tú sí pudiste darte cuenta—.

—No tienes por qué disculparte, sinceramente me gusta más Mika-san cuando está al lado de Yuu-san, las expresiones que tienes junto a él...cómo decirlo...Mmm, realmente contagian la felicidad. Y él también es adorable cuando está contigo—continuó explicando ahora viendo con entusiasmo al rubio y de repente mirando al azabache que aún medio sentado, seguía descansando tranquilo.

—¡Ah! Siento mucho hablar tanto, son cosas que pienso sobre ustedes y creo que merecen saber, disculpen si fui grosera o si algo de lo que dije les incomoda—se disculpó avergonzada consigo misma.

—No, no hay problema, gracias por tu sinceridad. En cambio, discúlpame a mí por acorralarte de esta manera y obligarte a hablar—se disculpó Mika también avergonzado por haber pensado mal de la chica.

—No, no, yo entiendo que quieres mucho a Yuu-san y que de repente alguien se acerque así, por supuesto que es para ponerse celoso—dijo comprensivamente. El rubio se quedó un momento callado procesando lo que ella acababa de decir.

—Jaja, sí tienes razón, creo que soy algo celoso—terminó confesando divertido, ahora observando con ternura al chico junto a él que parecía menos agitado que hace unos minutos. Mirai sintió un cosquilleo al verlos, le hubiera gustado llevar su cámara para preservar el momento.

—Por cierto...hay algo más que debería decir—nuevamente ella intervino.

—Dime—la animó el blondo a seguir.

—Siento mucho las molestias que causó el hecho de que se supiera repentinamente la relación que tienen ustedes dos. En verdad no fue mi intención, es que yo...una vez...cuando Mitsuba-sempai seguía a Yuu-san, no pude evitar también seguirlos porque estaba preocupada, y de casualidad escuché cuando Mika-san le decía a ella que ambos estaban saliendo y que esa era la razón por la que Yuu-san no podía corresponderle. Al día siguiente cuando iba de camino al instituto yo se lo conté a una amiga muy cercana que sabía que sería discreta, pero unas chicas de otro grupo nos escucharon y después todo salió mal—relató la chica nuevamente apenada. —Realmente siento mucho las molestias, no sé qué hacer para compensarlo—dijo levantándose y haciendo una reverencia.

—¿Así que fuiste tú?—preguntó quedamente el pelinegro, quien nuevamente había abierto los ojos.

—Ahh, Y-Yuu-san e-en verdad lo siento mucho. Toda la escuela estuvo hablando sobre eso por mi culpa—contestó nerviosa. Mika había sido amable ante su confesión, pero temía por la reacción de Yuu, aunque no había sido su intención tampoco quería hacerlo enfadar.

—Ya no importa, fue difícil pero si no tuviste ninguna mala intención realmente no tiene ningún sentido enojarse—contestó el pelinegro. Al igual que Mika, no quería hacer sentir mal a Mirai, después de todo ella se estaba disculpando debidamente.

—Gracias, en verdad lo siento —reafirmó.

La puerta de la enfermería volvió a abrirse, siendo Shigure quien entraba con una pila de archivos con información de estudiantes. Se molestó al ver que los tres chicos se encontraban allí conversando, haciendo que Mika se fuera a su clase y dándole a Mirai su respectivo medicamento para que de igual forma se retirara.

—Amane-san, si se siente mejor también debería volver a su clase—

—No me siento mejor, pero ellos estaban siendo muy ruidosos. Me gustaría estar aquí hasta antes del último periodo, tengo un importante examen pendiente—explicó cansado.

Para la tarde su fiebre había cedido mas no su cansancio, aún así fue a su clase y presentó el examen, una total pérdida de tiempo y esfuerzo porque no entendió ni la mitad. Los chicos por primera vez no lo molestaron, sólo Yoichi parecía desconcertado porque no lo había visto en toda la mañana. Mika preocupado, se ofreció a cuidarlo por la tarde al volver a casa.

Después de comer algo, quitarse el saco y la camisa dejándose sólo la camiseta que llevaba abajo y ponerse unos pantalones más cómodos, el pelinegro nuevamente se quedó dormido. Mika permaneció en la habitación del chico leyendo un libro que tenía a medias, ya se había hecho de noche con sólo la luz de la lampara del escritorio alumbrando el lugar. Yuu tenía relativamente buena salud a pesar de su estilo de vida, pero no era la primera vez que cuidaba de él mientras estaba enfermo.

—Mika...—

—¿Ya te sientes mejor?—preguntó acercándose a la cama.

—Algo—

—¿Quieres que te traiga agua?—volvió a preguntar, iba a girar en dirección a la puerta pero apenas había dado un paso cuando fue detenido por un agarre en su muñeca.

—Mika...¿cuáles son esas otras cosas que piensas sobre mi?—lo cuestionó aún sin soltarlo.

—¿Otras cosas?—preguntó extrañado.

—Las que me dijiste que también pensabas ese día que te pedí ayuda para estudiar, te pregunté qué veían los demás en mí y al final evitaste responder—

—Eso...creo que ya lo expresé cerca del lago—dijo dándose cuenta de que el otro chico lo estaba mirando fijamente.

—¿Entonces era eso?—preguntó esperando escuchar algo más, pero ambos se habían quedado callados. La mirada esmeralda anhelante seguía fija en el blondo.

—Yuu-chan, ya sabes lo que siento, si me sigues mirando de esa manera voy a querer hacerte algo—soltó descuidadamente.

—Entonces hazlo—

Mika se quedó quieto, ¿acaso había escuchado bien? ¿Le estaba dando su aprobación? ¿O era que Yuu ahora estaba delirando? Lo que fuese, tomó consciencia de sus actos cuando ya se encontraba prácticamente encima del de cabellos oscuros.

Él seguía con sus esmeraldas embelesadas fijas en sus zafiros, ahora observándolos a tan corta distancia, perdiéndose en la profundidad de los mismos, notando el tenue carmín en sus mejillas, casi rozando sus narices, sintiendo la suave respiración del otro. ¿Debería terminar por atacar al azabache como se lo había sugerido o debería seguir en abstinencia de hacer algo de lo que después podría arrepentirse? porque no estaba seguro de poder detenerse aunque el otro chico se lo pidiera.

Por otro lado, Yuu también tenía su pelea interna. ¿Por qué había surgido tanta curiosidad? ¿Por qué quería saber de Mika más de lo que ya sabía? ¿Era por lo poco que había alcanzado a escuchar de la conversación que habían tenido en la enfermería? ¿Cómo era posible que él, estando todos los días al lado del rubio, no se hubiera dado cuenta antes? Se sintió frustrado y desde que el malestar se lo permitió y nuevamente se quedaron solos, unas increíbles ganas de sentirlo cerca de él lo invadió.

Mika finalmente cerró los ojos y se inclinó uniendo sus labios, indagando sobre ellos, acariciándolos, quienes a su vez se movieron lentamente en correspondencia, rosándose sutilmente, disfrutando del contacto. Yuu aferró una mano al brazo del blondo cuando poco a poco los movimientos dejaron de ser suaves, hundiéndose con más avidez, cada uno humedeciendo los labios del otro, separándose milímetros cada cierto tiempo para tratar de recuperar aire pero sin terminar con el contacto.

—Mmph—el azabache frunció el ceño y dejó salir un débil sonido cuando el otro chico invitó a su tímida lengua a participar en el encuentro, dejándose guiar y acostumbrándose rápidamente a la sensación de tener a un intruso explorando su cavidad. Ahora en su tenuemente iluminada habitación había sonidos aún más húmedos por la intensidad y duración del beso. Su rostro ardía, su cuerpo se sentía extraño, faltaba poco para que ya no pudiera más. Entreabrió los ojos y llevó la mano que había mantenido en el brazo del chico hasta el pecho del mismo, empujándolo suavemente para hacer que se apartara.

El blondo tomó esa mano, aprisionándola por sobre la oscura melena, liberando al fin esa tan deseada boca pero ahora atacando el sensible cuello del chico, repartiendo un par de besos y mordisqueando el lóbulo de su oreja

—Haa, Aahh...—gimió el pelinegro entre jadeos para regular su respiración. Abrió de golpe los ojos y llevó su mano libre a sus rojos y punzantes labios, ¿Qué fue ese sonido? ¿Había sido él?

Mika había esperado por tanto tiempo escuchar la melodiosa voz de placer del azabache provocado por sus caricias, que apenas había recibido una probada de ello y ahora necesitaba seguir escuchándola. Se apartó lo suficiente para ver nuevamente el rostro del pelinegro, quien aún seguía cubriendo su boca y le dirigía una mirada acuosa y perdida.

—Yuu-chan...déjame escucharte—susurró mientras apartaba la mano de su rostro, entrelazando sus dedos y depositando un beso en el dorso.

—N-no, no puedo, eso es...—quizo negarse. El chico estaba tan abochornado, con sus labios separados, el pecho subiendo y bajando tratando de recuperar aire, cejas ligeramente fruncidas, párpados caídos y un cálido sonrojo. Una expresión que excedía con creces a lo que el blondo hubiese imaginado o soñado.

—Yuu-chan, quiero que todos mis sentidos estén llenos de ti—le dijo cuando ya se había vuelto a inclinar, soltando la muñeca que había aprisionado para poder hacer a un lado el tirante de la camiseta, dando nuevos besos y rozando sus labios contra la suave piel desde el hombro hasta la clavícula.

—E-espera Mika, no...hagas eso—se retorció bajo el rubio, nunca se había sentido tan expuesto y eso no le gustaba. Una de sus manos seguía entrelazada con la del blondo, por lo que usó la otra para empujar por el hombro al otro chico, sin obtener lo que había pedido, en cambio, una mano se había colado por debajo de la tela, levantándola poco a poco al subirla hasta su pecho, provocándole un cosquilleo.

—Nnghh...—gimió nuevamente al sentir como Mika ahora delineaba su piel con la punta de la lengua, bajando hasta llegar a un ya expuesto botón rosa, que fue cubierto por los labios del blondo.

—Aahh...p-para, se siente e-extraño—le dijo entrecortado.

En un lugar de su cuerpo que jamás había sido tocado de esa manera, la tibia lengua presionaba, se deslizaba, los labios daban suaves succiones, humedeciendo la zona, hasta que un pequeño mordisco fue lo que sacó al azabache de sus casillas. Estaban yendo demasiado lejos, aunque él mismo fue el que lo provocó, no iba a poder seguir soportando el tacto reprimiendo esos vergonzosos sonidos provenientes de su garganta. Terminó por soltar la mano del rubio y con ambos brazos lo empujó por los hombros.

—Yuu-chan...—

—Ya...no puedo—le dijo suspirando.

—¿Se sintió mal?—le preguntó un tanto decepcionado.

—B-bueno, es sólo que es extraño, hacerlo de repente...es...—trató de responder. No podía explicar lo que había sentido, aunque por supuesto que no había sido desagradable, pero saber que quien provocó esas nuevas sensaciones es hasta hace un par de días tu mejor amigo, lo seguía confundiendo y lo hacía replantearse si lo que estaba haciendo estaba bien.

—Ya veo, entiendo. Tal vez me precipité y no querías algo más que un beso. Lo siento, estaba siendo egoísta, después de todo apenas te confesé como me siento contigo—se excusó el blondo tomando las manos que aún lo sostenían por los hombros, alejándolas sin soltarlas.

—No te disculpes, sé que dije que podías hacerlo. S-sólo creo que no estaba tan... preparado—dijo con timidez, soltando una mano y colocándola en la mejilla del blondo. La expresión de culpa que había puesto el otro chico le había causado una punzada en el pecho.

—Yuu-chan...—cerró los ojos, giró la cabeza y puso su mano sobre la del pelinegro, presionando más la caricia sobre su rostro para así sentirlo mejor, quedándose así un rato.

Yuu lo observó con cuidado. En éste momento verlo disfrutando de ese simple tacto, tan relajado, sintiendo como acababa de esbozar una sonrisa sobre la palma de su mano, respirando suavemente sobre la misma; lo hizo querer protegerlo, abrazarlo, que no se apartara de su vista. Apretó el ligero tacto que tenían en la otra mano, llamando la atención, haciendo que esmeraldas y zafiros se encontraran de nuevo.

—Pequeño Yuu, ¿quieres acompañarnos a cenar fue...ra?—Shinya apenas se había parado en el marco de la puerta abierta de la habitación, cortando su pregunta al ver al par de chicos en la cama, uno sobre el otro, con la ropa desarreglada. No tenía que ser muy listo para saber lo que estaban haciendo, susurrar un "lo siento" y tomar el pomo de la puerta para cerrarla tras él, dejándolos nuevamente solos.

Ambos habían volteado al escuchar esa voz, quedándose estáticos por lo repentina que había sido su aparición. Yuu entró en pánico cuando se cerró la puerta, ¿cómo fue que no escuchó cuando llegaron? ¿Qué hora era? Peor, la puerta estaba abierta y los había visto, ¡carajo! los vio en esa posición. Iba a enderezarse y se vio a sí mismo, aún tenía arriba su camiseta, haciendo que la situación fuera menos excusable.

—¿Esa persona era...?—preguntó el rubio, quien se estaba bajando de la cama y tendiéndole la mano al pelinegro para ayudarlo a incorporarse.

—El amigo de Guren...—contestó ya sentado, cubriéndose el rostro con una mano. Tenía que hablar con el peliplata y ya se sentía nuevamente mal de saber que tendría que aclarar las cosas también con Guren.

—Yo puedo explicarles—propuso el ojiazul.

—¿Qué vas a decir, que estábamos jugando al doctor?—preguntó con sarcasmo, descubriéndose el rostro y mirándolo divertido.

—Eso es precisamente en lo que estaba pensando—contestó de la misma manera. —O tal vez debería aprovechar la situación para que sepan de una vez por todas que Yuu-chan me pertenece —agregó con satisfacción.

—N-no puedes hacer eso—dijo el azabache nervioso.

—Claro que puedo—dicho ésto, se encaminó hacia la puerta.

—Hey, tonto, ¡espera!—siguió al chico por las escaleras y cuando al fin lo alcanzó se dio cuenta que no había alguien más en la casa.

—Parece ser que se fueron sin esperarte—

—Que bien, porque de todos modos iba a rechazar ir con ellos—

—Y yo no iba a dejarte ir—le dijo seriamente. Yuu reconocía esa expresión, era la que ponía Mika cada vez que algo en verdad le molestaba, sobre todo cuando hablaban de algo que tenía que ver con Guren.

—Al menos por ahora me ahorraré dar explicaciones. Ya estoy mucho mejor, gracias a ti, por cuidarme—le dijo animado, tratando de cambiar el tema.

—Haría cualquier cosa por ti Yuu-chan—le dijo ahora sonriendo. —Entonces me voy, cualquier cosa no dudes en llamar —

—Claro—

Mika subió por sus cosas y se despidieron como normalmente lo hacían, como si nada hubiera pasado, cuando en realidad había pasado todo.

Las relaciones en la adolescencia siempre se salen de control, ya sea por la inexperiencia, curiosidad, falta de orientación y muchas, pero hormonas. Aunque tampoco es como si el ser "adulto" te garantice que no volverás a cometer errores, pero al menos aprendes a ser más consciente de ellos y tomas mayor control sobre tus decisiones. Eso haría una persona que ha madurado lo suficiente, y si se da el caso ayudar a las pobres almas perdidas en el camino del peligroso amor.

—Nee, Guren, ¿alguna vez haz hablado sobre educación sexual con el pequeño Yuu?—preguntó con tranquilidad Shinya cuando estaban esperando que les sirvieran la comida en un restaurante. Guren se atragantó con el trago que le había dado a su cerveza, tosiendo y regando parte del contenido de su tarro.

—¿A qué rayos viene esa pregunta?—

—Curiosidad, parece que ya está en esa edad—

—Eso no te incumbe—dijo limpiando parte de la mesa que había mojado.

—Creo que ahora que tendrás más tiempo, deberías pensar en el chico, aunque tu plan fuera siempre mantenerte distante para que no sufriera encariñándose contigo y que al final no tuvieras tiempo para él —

—Y yo creo que es demasiado tarde para remediar eso. Él es fuerte, no me necesita —dijo dándole otro trago a su bebida.

—También pienso en ti, debe dolerte que el pequeño siquiera quiera darte un abrazo—

—Por qué tendría que dolerme, esas cosas no son necesarias—

—¿Quieres que te ayude?—sugirió sonriendo ampliamente.

—No, deja de entrometerte, es molesto Shinya —

—Si cambias de opinión, ya sabes—

—Claro, te mandaré un telegrama dándote luz verde para meterte más en mi vida—dijo a modo de burla.

Sabía que su papel como tutor de Yuu no había sido el mejor, en varias ocaciones lo habían llamado por el mal comportamiento del chico, pero él realmente no le exigió nada cuando sabía que ni él mismo estaba dando lo que debía. Pretender ser un buen "padre" a estas alturas sería tonto, el pelinegro ya había aprendido a su manera y, sinceramente, agradecía que ese molesto y sobre protector amiguito vecino suyo se cruzara en su vida, sintiéndose menos culpable de dejarlo prácticamente solo día tras día.

No regresó tarde a casa, encontrando todas las luces apagadas al entrar, hasta se sorprendió de que el azabache estuviera dormido, porque por lo regular se la pasaba jugando videojuegos hasta la madrugada.

A la mañana se levantó temprano para desayunar algo antes de irse a una de las tediosas y gracias al cielo, últimas reuniones de la compañía, en donde tendría que soportar tratar de no dormirse.

Al cabo de un rato, Yuu bajó por las escaleras con su uniforme escolar ya puesto. Raro en él, también se había levantado temprano.

—Hey—lo saludó el adolescente sin ánimo.

—Hey, ¿vas a desayunar algo?—preguntó mientras se servía café.

—Mm...tal vez un poco—el chico se acercó y tomó una caja de cereal y sacó leche de la nevera—

—¿Cómo estuvo tu día ayer?—se atrevió a preguntarle al menor. Casi se maldijo por ello, tal vez las palabras de Shinya hicieron mella en él.

—Mal, todo el día me sentí mal, tuve fiebre y el examen fue un asco—contestó de mala gana.

—Pudiste hablarme para que fuera por ti—

—No era para tanto, me quedé en la enfermería del instituto, sé que estás ocupado—

Guren observó al chico, parecía que estaba bien y justo cuando se sentó frente a él, notó una marca en su cuello. No pudo evitar recordar las palabras de Shinya "¿haz hablado sobre educación sexual con el pequeño Yuu?". Algo le molestó.

—¿Hay algo más que sucediera ayer?—.

Continuará

¡Gracias por la espera!

Ustedes pensando mal y Mirai es un pan de dios XD Bueno, no tanto, también tiene su corazoncito.

Espero les gustara el pequeño encuentro que tuvieron Mika y Yuu, ellos son tan lindos que no pude hacer que llegaran hasta el final tan rápido D= eso sería una violación jajaja.

Al final tampoco Guren puede ser tan malo, sólo que no quiere demostrar cuánto le importa Yuu.

Nuevamente gracias a tod s por leer ésta historia y por sus favs, follows y reviews, eso me da un empujón extra para escribir =)

Agradecimientos especiales (y muy atrasados, desde el capítulo 2 porque a pesar de leer los reviews, no había comentado como se debía):

Sakura-chan: Me encantaron tus efusivos mensajes, gracias por esperar, sé que me he tardado horrores con los últimos dos capítulos D= . También me divierto mucho poniendo comentarios sarcásticos y troleadas por parte de Shinoa y Kimizuki, sin dejar de lado la rivalidad entre Guren y Mika, amo que no se lleven bien y no sé por qué jajaja. Sigamos fangirleando juntas XD.

Rianberry: Aquí Shinoa seguirá siendo la reina troll, sólo que poseída por el espíritu fijoshi jaja.

Guest: Lo siento, me gusta más Mika seme =( . En cuanto al otro review... Es ese amor tan bonito que tienen entre ellos lo que me enamoró y animó a escribir, así que Kya! MikaYuu forevah!

Sakamaki Yukina: Mika seme forever!

Vernica: Al fin salseo 7u7

Hissae: A Mika ya se le hizo más que un segundo beso (ya tú sabe').

Katsudemon: Tarde pero seguirá éste fic.

Lyshade: Gracias por seguir la historia desde el primer capítulo, creo que me tomé muy literal eso de tomarme mi tiempo, lo siento XD.

Neko Gina: Toma, aquí hay más!

MittyGuillin: Soy malvada por cortar el capítulo en una parte interesante, lo hago a propósito jajaj (la verdad es que se le acaba las ideas y prefiere terminar en el momento sexy eue).

Nomy: Aún sigueeeeeeeee!

I FAB WE FAB: Como buen uke, Yuu se tiene que hacer el difícil nun.

MelinaHaine: Que bueno que te gustó, escribiste esperando el cap 3 y ya vamos en el 5 030.

Laury Shinn: Quiero poner otra vez a Mika posesivo, estoy ideando una buena escena donde saque toda su posesividad 7u7.

Yatziri: Al final Shinya fue quien los cachó jajaja Pero gracias a ti me animé a meter salseo GureShin.

NekoAle: Mika es muy sutil, enamoró a Yuu sin que se diera cuenta, fue como subliminal hablarle sobre otro beso jaja gracias por tu follow 030.

BR-Sawada: Gracias! He tratado de mantener las personalidades, aunque a veces no sé cómo escribir sus reacciones. Espero te siga gustando, gracias por los ánimos =D.

Kokoa Kirkland: Yo quiero un Mika en mi vida =(

Star Black Fire: Siento mucho toda la tardanza, gracias por esperar. Al menos prometo no abandonar la historia )

Raynalle: Yey, ya tienes cuenta, gracias por dejar un review. Mirai si es MikaYuu shipper, aunque ya no le quedaba de otra, la verdad es que le encanta también ser fujoshi. Quiero hacer una escena divertida con ella y Shinoa 7u7.

Fantasma...por favor, no llores... Espero no lloraras en todo éste tiempo que tardé D=.

Y gracias finalmente a todos los que lo han añadido a favoritos, le han dado follow y los visitantes que han leído éste fic, a la comunidad del fandom de ONS que me da material MikaYuu para inspirarme y a los autores por darme personajes que shippear Xd. Los hamo.