COMO SI FUERAS MÍO
~Owari no Seraph fanfic ~
Advertencias: AU, Relación chico x chico (oséase shonen-ai /yaoi).
Pareja: MikaxYuu
Disclaimer: La historia y personajes de Owari no Seraph no me pertenecen, son de Takaya Kagami y Yamato Yamamoto. Sólo hago uso de éste universo por entretenimiento y llenar ese vacío que dejan en mi corazón algunas situaciones oficiales del manga/anime.
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Capítulo 6
—¿Hay algo más que sucediera ayer?—preguntó mirando curiosamente al chico, el cual era tan transparente que inmediatamente notó como se puso tenso.
—¿P-por qué preguntas?—contestó el menor con otra pregunta. Había llegado a pensar en la posibilidad de que tal vez aunque Shinya le hubiese contado lo que había visto, él no le preguntaría sobre el tema.
—Me doy cuenta de que ya tienes interés en otro tipo de cosas, pero deberías decirle a tu novia que no sea tan posesiva, ¿no crees?—
—¿Cómo dices?—
—Dejar marcas de besos en lugares tan visibles podría volver a traerte problemas con los profesores—explicó señalando su propio cuello. Con nerviosismo Yuu llevó una mano a su cuello para cubrirlo, haciendo avidente para el mayor que el chico sabía de qué estaba hablando y que había sacado algo sobre su vida privada.
El ojiverde no podía creer que no se hubiera dado cuenta antes, es más, seguramente Mika fue consciente de que había usado mucha fuerza en ese beso y aún así no le advirtió, ya se las iba a pagar por hacerlo pasar por esa situación, sobre todo porque por su culpa no pudo pasar inadvertido.
—¿Es la primera? ¿Qué tan lejos han llegado?—
—No tengo por qué responder a todo eso—contestó tajantemente, aún sumido en sus pensamientos en contra del blondo. Aunque, ¿se estaba refiriendo a una ella y no a un él?.
—¿Vas a decirme que te hiciste eso solo?—siguió interrogando, llevado por la actitud del chico.
—No—
—¿Entonces lo hicieron en contra de tu voluntad?—sonrío ante su propia insinuación.
—¡Por supuesto que no!—contestó azorado por la insistencia del mayor.
—Bien, no te voy a molestar con la historia de la flor y la abejita porque sé que te han enseñado esas cosas en la escuela—dijo a la vez que se levantaba de su lugar y recogía de la mesa lo que había usado. —Pero como soy un buen familiar, si te da vergüenza entrar a la farmacia por anticonceptivos, puedo comprarlos por ti—ofreció con el mismo tono sarcástico.
—Vete a tu amado trabajo de una maldita vez—espetó ahora enojado por la burla del otro.
—Bien, como quieras. Nos vemos en la noche—le dedicó una ultima sonrisita, tomó su maletín y sin decir más salió de la casa.
¿Qué fué eso? Pareciera que Guren se había enterado de algo por lo que vio y no porque Shinya le hubiera contado, sobre todo porque se refería a la otra persona como si se tratara de una chica. Aún así no estaba del todo seguro, ya que no sería la primera vez que le hablaba haciendo suposiciones para que él mismo terminara confesando lo que había hecho, como cuando faltaba a clases y al final del día hacia ciertos comentarios queriendo estar seguro de que no se había metido en cosas que a su edad no debía.
Se dirigió al baño y se miró al espejo, pasó un par de dedos sobre la mancha amoratada en su cuello, donde había un recordatorio de que lo que había pasado la noche anterior fue real, de que los labios de Mika se pasearon por allí y en otras partes de su cuerpo.
Era una sensación tan extraña, ajena a lo que hubiese sentido en alguna otra ocasión. A pesar del temor al cambio y de que no le gustaba sentirse así de expuesto, le había agradado el contacto tan intimo que había tenido con su amigo.
Abrió el grifo del agua y bañó su cara con agua fría, necesitaba refrescarse, sin importarle que hasta hace unas cuantas horas no su salud le había hecho pasar un mal rato, y es que imaginar que esos pensamientos pudieran rondar por su cabeza en cualquier momento le molestaba y hacia que el rostro le ardiera, temiendo que no poder controlarlo cuando viera al rubio.
Sonó su teléfono móvil, sacandolo rápidamente de la bolsa de su pantalón, leyendo el mensaje que le había enviado nada menos que la persona en la que estaba pensando.
De: Mika
"¿Te sientes mejor? Estaré esperando afuera".
Yuu tomó sus cosas y salió al encuentro con el rubio, quien efecticamente estaba esperando donde siempre y al verlo acercarse lo saludó radiante con un movimiento de mano.
—¿Entonces eso quiere decir que sí?—preguntó animado el de ojos celestes comenzando a caminar al lado del pelinegro.
—Mucho mejor, gracias por preocuparte —contestó sin verlo directamente . —Aunque ¿quién te dio permiso de dejar marcas? Por tu culpa Guren se la pasó fastidiando—le reclamó dándole un golpe en la cabeza.
—Auch, no seas agresivo Yuu-chan— pasó su mano en donde había golpeado el otro y a pesar del ligero dolor, no pudo evitar sonreír satisfecho. —Así que lo vio—agregó triunfal.
—No creo que te agrade que pensara que fue una chica la que me atacó—aclaró al notar por dónde iba la actitud de Mika, haciendo que el rubio borrara esa sonrisa.
—Entonces debiste decirle que fui yo—dijo ofendido, fue efímero el sentimiento de superioridad por sobre el del ojos amatista.
—P-por supuesto que no, eso causaría que hiciera más preguntas—
Escuchó como su acompañante sólo hizo un chasquido con la boca como respuesta a su último comentario, notoriamente disgustado. Caminaron un rato más sin ahondar en el asunto hasta que Mika, quien de vez en cuando seguía echando miradas hacia el azabache, volvió a hablar.
—Deberías desabotonar el uniforme como siempre—sugirió mirando la chaqueta bien portada por el otro chico.
—Claro que no, cualquiera podría verlo—dijo tratando de no tomarle importancia.
—¿Y si me dejas verlo una vez más sólo a mi?—pidió dirigiendo una mano hacía el cuello de la chaqueta, haciendo que el pelinegro detuviera su andar, alcanzando a sacar uno de los botones.
—Hey, para idiota, alguien podría vernos—dijo estirando un brazo para poner distancia entre los dos, mirando hacia ambos lados cerciorándose que no hubiera gente a su alrededor.
—Déjame verlo—hizo omisión a lo que había pedido, acercándose aún más, poniendo su rostro frente al del desconcertado chico y llevando nuevamente los dedos a los botones, deslizando otro más, haciendo que el pelinegro retrocediera por reflejo.
—E-está bien, pero no ahora—aceptó haciendo a un lado esa mano que se empeñaba en descubrirlo.
—¿En el almuerzo?—sonrío expectante por la respuesta de Yuu, quien nervioso le evitaba la mirada y se tomaba su tiempo para contestarle. Suspiró internamente y se inclinó frente al azabache, haciendo que arqueara la espalda ya que había tomado la mano que momentos antes lo apartó para evitar le abriera la ropa, deteniendo el que siguiera retrocediendo.
—De acuerdo, pero ya basta—murmuró jalando su brazo con fuerza para que lo soltara, retomando su andar hacia el instituto sin siquiera voltear a ver al blondo.
Mika no trató de detenerlo ni darle alcance, sabía que lo estaba presionando demás y que a regañadientes había obtenido lo que quería. Sacó sus audífonos y siguió por el mismo camino que tomó el pelinegro.
—
—Tomaste eso ¿cierto?—
—Por supuesto—
—Aunque por un momento pensé que lo iba a besar—dijo decepcionaba Mirai quien sostenía una cámara digital entre sus manos.
—Ahaha después de todo Yuu-san se sigue haciendo el difícil—sonriente Shinoa salía de la esquina donde se habían ocultado. —Aún nos da tiempo de llegar al salón de ikebana—.
Se habían encontrado rumbo al instituto, ambas se dirigían al salón donde se reunía un grupo de chicas a compartir y conversar respecto a la relación que mantenían Mika y Yuu. Shinoa se disponía a entregar las fotografías que tomó el fin de semana que los chicos habían escapado de ella y Mirai iba a organizar unos archivos que había recibido.
Desde temprano, algunos clubs deportivos practicaban antes del inicio de las clases, como el club masculino de beisbol, al cual unos ojos púrpura observaba con atención desde la ventana de un aula.
—¡Mit-chan, viniste!—entusiasmada la pelimorado saltó hacia la chica de coletas, sorprendiéndola por repentinamente sacarla de su distracción.
—Vine porque me lo pediste, no porque me interesen las cosas que hacen aquí—dijo al sacarse a la chica bajita de encima.
—Vamos, si muchas quisieran tener tu suerte— le dijo usando un tono sugerente.
—Eso más bien fue un terrible shock, prefiero olvidarlo— dijo la más alta llevando una mano a su cabeza.
—No te preocupes Mit-chan, no fuiste del todo rechazada, al menos sabemos que a Yuu-san le gustan los rubios—
—Eso no es para nada un consuelo—le dirigió una mirada asesina ante el comentario.
—Ahaha, lo siento, entonces te alagaré, más bien te sobra demasiado como para terminar de gustarle—insinuó moviendo las manos frente a su pecho como si apretara algo, Mitsuba simplemente se abochorno.
—¡N-no hagas eso, tonta!—vociferó enfadada, aunque tampoco era la primera vez que se burlaba haciendo referencia a su dotado frente.
—Que no te de pena Mit-chan—
—Déjalo, ¿para eso me querías ver?—preguntó con incomodidad cruzando los brazos.
—No, no, es algo mucho más importante—dijo haciendo una seña para que se acercara.
—¿Como qué?—preguntó acercándose con cautela, con esa chica no sabías qué esperar.
—¿Qué te parece una colaboración?—
—¿Colaboración?—preguntó intrigada.
—Bueno, realmente yo no estoy aquí como miembro del club, más bien colaboro con las chicas porque me parece divertido, además de que recibo algo a cambio—explicó un tono más bajo para no ser escuchada por alguien más.
—Heee...¿Y qué se supone que tendría que hacer?—preguntó la rubia por mera curiosidad.
—Bien, ya me lo contaste a mi, pero no es lo mismo que yo lo relate a tener la información de primera mano, en pocas palabras sería redactar una bella crónica sobre el romántico encuentro que presenciaste entre los tortolitos—propuso sacando un pequeño cuaderno con portada de corazón de su maletín y se lo mostró animadamente.
—Oye...te acabo de decir que no quiero recordarlo y me pides algo así, ¿acaso crees que soy masoquista?—explotó tomando el dichoso cuaderno, azotandolo en el piso.
—Eres una chica perseverante—dijo la de ojos avellana sin inmutarse ante el arranque de la otra chica. Se dirigió a recoger el cuaderno e hizo una seña de que no se preocuparan al par de chicas que habían estado todo el tiempo con Mirai frente a una laptop y que ahora las estaban mirando.
—Ya no importa, me voy a mi clase—dijo la rubia un tanto apenada por el alboroto, tomó sus cosas y salió del aula.
—Si cambias de idea ya sabes dónde encontrarme—dijo alto Shinoa desde la puerta para que la escuchara.
—Paso—se negó sin voltear, agitando su mano mientras se alejaba por el corredor.
Mitsuba difícilmente podía olvidar lo que había pasado, sobre todo porque a donde quiera iba cuchicheaban sobre ello, recibía miradas curiosas y aunque no había visto a Yuu, constantemente se topaba con su rubio acompañante ya que sus aulas estaban una al lado de la otra.
Se suponía que sería otro día escolar normal con las clases, el tedioso examen en turno, el aseo del aula, las prácticas del club de béisbol; pero su esquema de actividades cambió en el momento que el profesor de ciencias durante el almuerzo le pidió ir al laboratorio por unas láminas que necesitaría para la siguiente clase, dirigiéndose allí de inmediato para disfrutar después de su tiempo libre.
"Pudiste escoger un mejor momento", esa había sido la voz de Yuu. Un par de estanterías hacia el fondo del salón, apenas visible a través de las cosas que estaban entre las repisas donde se disponía a buscar, nuevamente era testigo de una escena en la que participaban el par de chicos, donde la espalda del rubio de la clase de al lado le quitaba visibilidad del pelinegro. Como no esperaba encontrar a alguien allí, la sorpresa le había hecho permanecer sin hacer ruido.
—Fue en lo que quedamos ésta mañana—se justificó el de ojos azules.
—Tengo hambre, ya no desayune y estamos aquí perdiendo el tiempo—protestó nuevamente.
—Entre más te tardes más rápido se acabaran las cosas en la cafetería—siguió insistiendo. Vio como el azabache hacía una mueca y lo escucho murmurar un "maldición" mientras desabotonaba y ladeaba la cabeza.
—Allí está, ¿feliz?—dijo exponiendo la zona unos segundos. La vergüenza de sentir la atenta mirada zafiro sobre él lo llevó a cubrirse rapidamente, pero su intento se vio frustrado cuando el de cabellos claros se acercó a él envolviéndolo en un abrazo.
—¿Mika?—
—Déjame estar un rato así—pidió sonriendo por sobre la tela del cuello de la camisa del azabache. Mika simplemente no se pudo resistir ante esa tierna actitud, haciéndose el molesto pero avergonzándose y cediendo a sus peticiones.
El pelinegro se quedó quieto por la repentina acción del otro, sintiendo cómo se acomodaban mejor esos brazos alrededor de su cuerpo estrujandolo con más fuerza. Era la primera vez que lo abrazaba de esa manera, tan cuidadoso, tan cálido. Cerró los ojos, recargando la frente en el hombro del rubio y dirigiendo ambas manos a la espalda del contrario devolviendo el gesto.
La mirada púrpura se apartó y salió del laboratorio, decidiendo volver al término del receso. No había sido su intención quedarse y escuchar demás, de hecho le pasó por la cabeza que como le había dicho a Shinoa, sería masoquista, pero sucedió algo completamente diferente, no entendía por qué en lugar de sentirse dolida y con el orgullo por los suelos, sintió una agradable presión en el pecho al ver la "ternura" con la que se trataban. Le molestó bastante sentir simpatía por ellos, aún así sacó su teléfono móvil y escribió un mensaje.
Para: Shinoa
"Te veo donde siempre, colaboraré contigo".
—
Los estudiantes salían de las instalaciones escolares, tan sonrientes de haber finalizado nuevamente un arduo día. Algunos se quedaban a realizar actividades de club o por cuestiones del consejo estudiantil, como en el caso de Mika, quien era representante de su grupo y tenía que asistir a una junta.
Yuu iba a ir a distraerse un rato en el centro de videojuegos junto con Yoichi antes de volver a casa.
—¡Yahooo! Pequeño—saludó un hombre de cabello corto plateado frente a la salida, desde el otro lado de la calle.
—Yuu-kun, creo que esa persona está mirando hacia acá, ¿lo conoces?—dijo el castaño llamando la atención del pelinegro.
—¿Quién?—miró al mismo lugar que su amigo y vio al peliplata mover una mano saludando. No esperaba verlo tan pronto, mucho menos que lo fuese a buscar, ¿acaso no debería estar en el trabajo junto con Guren? Hizo una mueca de resignación, ya sabía que sería en extremo incómodo hablar con él. —Yoichi, lo siento, salgamos otro día—se excusó girándose hacia su amigo para despedirse.
—¿Un amigo?—preguntó Shinya junto a ellos, sorprendiéndolos por lo rápido que se había acercado.
—Ahh...eh...sí—contestó dubitativo el pelinegro.
—Mucho gusto, puedes llamarme Shinya, soy como un tío para Yuu—dijo dirigiéndose al otro chico.
—U-un gusto, soy Saotome Yoichi—se presentó con nerviosismo el de ojos olivo.
—Yoichi-kun ¿te gustaría acompañarnos a tomar algo?—propuso, mostrando una sonrisa cómplice al notar la desconcertada mirada esmeralda.
—Ahh, pero...—miró a Yuu como esperando dijera algo, sin recibir un gesto siquiera en respuesta ya que fue prácticamente arrastrando por el peliplata hasta su auto deportivo.
—Que no te de pena, vamos—le abrió una de las puertas traseras y le hizo una seña a Yuu para que entrara al asiento del copiloto.
—¿Qué tal su día?—preguntó ya dentro del auto, rompiendo el silencio.
—Aburrido—contestó el pelinegro de mala gana.
—Ahh, un poco cansado por el periodo de exámenes —dijo el castaño con nerviosismo, estaba tan tenso el ambiente que se sintió un intruso sin escapatoria.
Yoichi prefirió distraerse mirando por la ventaba, aunque por poco tiempo ya que llegaron rápido a una concurrida cafetería. Shinya se entretuvo en el estacionamiento.
—¿Está bien que los acompañe?—le pudo preguntar al fin al azabache.
—Seguro, me podrás ayudar a secar su cartera—le dijo cambiando su semblante, tratando de calmar a su amigo quien se veía totalmente confundido.
—Ah...aha—sonrío no tan convencido.
Cada uno pidió diferentes cosas de la carta, platicando trivialidades como el clima o gustos, una charla nada profunda. Después de un rato el castaño se levantó escusandose para ir al sanitario dejándolos al fin solos.
—¿Por qué trajo a Yoichi?—enfrentó al peliplata.
—Pensé que con él sería más fácil hacerte venir—
—¿Intentaba chantajearme? Iba a acompañarlo de todos modos—
—Es bueno escucharlo, aún así supongo ahora te sientes más cómodo—
El menor no entendía sus intenciones, no quería un sermón como el que su tío sólo alcanzó a insinuar, pero tampoco sabía como empezar a hablar sobre ello, porque estaba seguro que querría hablar con él sobre lo que pasó la noche anterior, de otro modo no habría ido hasta su escuela a buscarlo y mucho menos obligarlo a ir con él practicamente secuestrando a su amigo.
—¿Yuu-chan, ese chico rubio es tu novio?—preguntó directamente.
—N-no...realmente—timidamente posó la mirada en las burbujas que se desprendían en su bebida.
—No soy quién para preguntar, ni pedir explicaciones, en todo caso sería Guren, pero dudo que lo haga. En todo caso, sólo me gustaría saber si entre ustedes hay sentimientos de por medio, ¡ah! o tal vez era contacto consentido por placer—
—¡Claro que no es eso!—dijo molesto, un sonrojo se apoderó de su rostro por lo que se estaba refiriéndo el mayor.
—O si estás enamorado de él y sólo te corresponde dejándote tener su cuerpo tampoco es bueno para tu corazón Yuu-chan—seguía hablando amistosamente.
—Estoy diciendo que no, no hemos hecho nada—dijo echandose demás hacia adelante haciendo que se tambaleara un poco la mesa.
—Bien, bien, no te alteres, es normal querer experimentar—
—No es eso, él es mi amigo desde hace mucho tiempo, sólo que las cosas se han puesto un poco extrañas—suavizó su expresión volviéndose melancólica.
—¿Ese chico es el que vive al lado?—preguntó conmovido por el chico, sus expresiones eran tan concordantes con sus sentimientos.
—Pareciera saber mucho—
—Aunque no lo creas, Guren se preocupa, habla sobre ti de vez en cuando, después de todo aún eres su responsabilidad —
—Mmm...—murmuró sin darle la razón.
—Si estás consciente y de acuerdo con lo que está pasando entre ustedes, supongo no hay por qué preocuparse, después de todo no eres una chica de la que podrían aprovecharse—le dijo comprensivo al más joven, quien fingiendo no mostrar interés, le dirigió una mirada de medio lado y se limitó a asentir.
—Ah, una última recomendación, sería bueno que cierren la puerta cuando lo hagan, Guren podría ponerse como loco en ese momento si los ve—terminó por decir antes de seguir con el postre que por la plática aún tenía a medias.
—D-deje de referirse a que tendremos relaciones —irritado plantó una mano con fuerza sobre la mesa, olvidándose por completo que hasta hace poco había un tercer acompañante, quien justamente había regresado en ese momento.
—Ehh..esto...¿Yuu-kun estás saliendo también con Shinya-san?—Yoichi estaba nervioso y tal vez igual de avergonzado que el pelinegro, era una situación incómoda donde escuchó lo último que dijo su amigo y pensó que era algo privado que no debería haber escuchado.
—No, no, no se trata de eso—contestó el azabache jalando al chico para que se sentara nuevamente con ellos y hablar más bajo con la cercanía. —Él es amigo de Guren, no tenemos que ver de esa manera ¿cierto?—trató de explicar dirigiéndose al peliplata para que lo confirmara.
—Así es. Yuu-chan es lindo pero no tengo ese interés en chicos jóvenes—explicó sonriéndole al castaño.
—Ahh, yo lo siento, es que...entonces, de lo que estaban hablando—se excusó tímidamente ante el malentendido.
—Bueno, eso...—susurró el pelinegro, mirando hacia otro lado sin saber qué decir.
—Sólo le estaba dando unos consejos al pequeño porque lo vi a punto de ser devorado por su rubio novio—soltó el mayor como si nada.
—¡No le cuentes eso!—abochornado al azabache se le volvieron a subir los colores hasta las orejas.
—Ya veo...—Yoichi trató de procesar pero su mente se bloqueó con esa información tan inesperada.
—No te sientas mal, en algún momento de la vida pasan esas cosas—volvió a hablar Shinya igual de fresco a pesar de compartir la charla con el par de chicos más que alterados.
—Yuu-kun, yo...guardaré su secreto—dijo al fin el castaño, a pesar de mostrarse decidido para tranquilizar al pelinegro, estaba algo acalorado por saber algo tan íntimo sobre sus amigos.
—Bien, eso hace un buen amigo—dijo el de ojos índigo animando al castaño.
—Sí—lo secundó el ojiolivo.
El ojiverde simplemente no podía creer que también Yoichi se viera involucrado en su tragedia, lo hacía más vergonzoso, aunque por otra parte agradecía que no fuera tan terrible como si se hubiera enterado Shinoa o el desagradable pelirosa.
—
Ya era tarde, la reunión del consejo se había alargado más de lo previsto. Cansado abrió el cajón de sus zapatos para al fin irse a casa, encontrando un par de notas sobre ellos.
La gente tenía una manía por seguir dejando desagradables mensajes anónimos. No había querido contarselo a Yuu, podría molestarse innecesariamente, sobre todo por uno que era inquietante debido a que lo recibía todos los días indicando una cuenta regresiva. Trató por el momento de no darle importancia, arrugandolo y tirandolo a la basura antes de salir.
Mientras tanto una persona sigilosamente se acercó al cajón que Mika había abierto, depositando un nuevo sobre, riendo ante ello y terminando por seguir al blondo como si nada.
—
Continuará.
He de ofrecer disculpa nuevamente por la tardanza, aunque ésta vez tengo una justificación que me atormentó como no tienen idea jajaja D=
Para empezar, siempre escribo en las notas de un ipod y le agrego detalles en el celular. Ésta vez tuve la grandiosa idea de escribir la primer mitad en el cel y la otra la continué en el ipod para ahorrar bateria, etc, etc. Ya casi tenía terminado el capítulo a finales de abril, pero en mi ciudad hizo mucho calor y mi teléfono se volvió loco, se calentó demasiado y mató la memoria externa, llevándose al funeral mi avance del fic y muchas otras cosas importantes, pero sin duda lo que más me dio justo en el kokoro fue la mitad del fic...así que me deprimi =/
Como pude reescribí el fic, lo bueno fue que lo había leido varias veces para corregir y eso me ayudo a recordar mejor algunas partes, aunque siento que no quedó igual, aún así espero lo disfrutaran.
Ésto qué nos enseña? A tener respaldos jajaja ¡Nooooo mi Fic ! TnT Bueno, suficiente.
Gracias por sus reviews:
Vernica: Yuu todo tiernis es tan asdhsadas XD.
Neko Gina: Espero pudieras esperar Xd.
BR -Sawada: jaja Yo también me he reido con lo que escribo, que bueno que murieras con el Cap pasado, esa es la intención, elevar los feels ;)
Raynale: Yuu dijo las palabras mágicas pero despertó el radar de mami Shinya, algo como "mi bebé está a punto de perder su pureza" y los tenía que interrumpir, XD morí.
The killer of the full moon: Lo primero que pensé.. "éste nombre de usuario es muuy largo" ouo. Me alegra que te guste, me encantó tu respuesta para Guren, claro que hubiera sido épico XD.
MittyGuillin: Mami Shinya el puto amo arruina violaciones XD
Fantasma: Creo que ésta vez sí te hice llorar, lo siento =(
Yoysmarie11: Yo diría...afortunado Shinya espectador de la casi zukulensia jajaja.
yola1996acuario: Un honor formar parte de uno de tus amores, me hace tan feliz que te gustara 030
Kokoa kirkland: Son la pareja más adorable jaja cómo no amarlos.
Pandirafa: Pronto tendrán la consulta completa con el doctor eue.
Gracias a todos por leer, besos 030.
