Una visita del continente Americano
Capitulo 2. Diferencia de horario
Ni bien España bostezo anunciando que era hora de dormir, los latinos se miraron entre sí, aunque ninguno dijo nada y se dejaron guiar hacia las respectivas habitaciones que el español organizo para la llegada de sus amigos. Como según España no había suficiente espacio, y tampoco los hubiera dejador dormir en una habitación para cada uno, los organizo por grupos, en diferentes partes de la casa.
El primer grupo fue México, Honduras, Nicaragua, y por ultimo Guatemala. Estaban en un cuarto lo suficientemente grande para los cuatro, con dos literas, organizado para que cada quien durmiera sin contratiempos. Los cuatro latinos suspiraron, para después con sonrisas falsas darle las buenas noches a España. El segundo grupo fue Costa Rica, Panamá, Colombia y Venezuela, que prácticamente tenían el mismo modelo de habitación que los anteriores como también la misma actitud de confundidos que los demás, como si fuera poco el tercer grupo, Ecuador, Perú, Brasil y Bolivia no salían de su asombro ante el descuido de España, lo que terminaron de comprobar el cuarto grupo, Paraguay, Uruguay, Chile y Argentina, cuando vieron al de cabello castaño despedirse de ellos para irse a su propia habitación. ¿Sería que España había olvidado que ellos no estaban acostumbrados a dormir a la misma hora que él? En todo caso, España lo aprendería, y tal vez no de la mejor forma.
Brasil tiro sus cosas encima de una de las camas de abajo, seguidamente ayudo a Ecuador a subir a la cama de arriba, mientras que Perú se metía entre las sabanas de su cama y Bolivia sacaba toda su ropa buscando algo más cómodo, claro ya en su cama. No paso mucho tiempo antes que decidieran apagar las luces, dispuestos a dormir como se supone deberían hacer, pero pasaban los minutos y ninguno lograba conciliar el sueño, lo sabían porque entre la oscuridad y la poca luz que entraba por la ventana de la habitación se veían las miradas que se lanzaban entre ellos, era obvio, ninguno pensaba dormir en las próximas horas.
-¿A quién tratamos de engañar? – dijo Brasil –. ¡A esta hora aun estaría bailando zamba por ahí!
-¿Ah, y que propones? – interesado, pues aun no tenia sueño, cuestiono Bolivia.
-Necesito ir al baño – dijo Perú, llamando la atención de todos.
-Los hombres van solos al baño – decía, como si fuera lo más obvio del mundo Ecuador.
-¿Y si en el camino me ataca algún animal español? – dramatizo el peruano, suspirando -. ¡Como el chupacabras!
-¡Ese esta en nuestra casa, no en Europa!
-¡No es cierto! – trato de defenderse el peruano también siendo respaldado por Bolivia –. Le preguntare a México
Decidido, Perú salió rápidamente de su cama, siendo seguido por Bolivia quien parecía querer saber también si seria atacado por algún animal de dudosa procedencia. Brasil mostro su desacuerdo casi de inmediato, pues merodear a altas horas de la noche por la casa de España no le parecía un acto respetuoso, por lo que de inmediato salto de su cama, siguiendo a los dos chicos por los pasillos oscuros de la casa. Entonces, Ecuador quedo solo, dispuesto a regresar a la cama para poder dormir algo, eso hasta que le pareció escuchar un sonido nada normal, entonces, salió lo más rápido que pudo de su cama, para salir corriendo detrás que sus otros amigos.
Abrieron la primera puerta que apareció en su camino, tratando de mirar entre la oscuridad que cuarto se suponía que era ese, pero ninguno de los cuatro vio más que algo parecido a una sombra moverse en lo que pudieron reconocer como la cocina.
-¡Que hacen aquí!
Escucharon un leve grito proveniente de la cocina, haciendo que los cuatro saltaran asustados, a punto de atacar al ente maligno que residía en la cocina de España. El primero en atacarlo fue Brasil, corriendo hacia aquello y lanzando un golpe, para después oír algunos quejidos e insultos por lo bajo y por último el sonido de algo cayendo al suelo y derramándose.
-¿Lo mataste Brasil? – la voz temblorosa de Ecuador demostró lo asustado que estaba.
-Yo creo que no era un fantasma – se explico, pues le pareció que ataco a otra persona.
-Eres... un boludo – acto seguido las luces de la cocina se encendieron, revelando a Argentina, casi con sus ojos llorosos.
-¿Qué haces aquí? – cuestiono Bolivia, aun sin acercarse a él.
-¡Solo vine a comerme un serenito! – gritó, tan alto que los demás pensaron que ya nadie estaría despierto –. ¡A esta hora apenas estoy comiendo mi merienda!
-Ah... – Brasil miro hacia el suelo, viendo a la cosa amarilla esparcirse por el.
-Boludo, suena como una bolita de lana – las miradas que le lanzaron los demás a Perú denotaban que acababa de decir una estupidez –. ¡Yo mejor me voy a buscar a México!
Dramático, abandonó la cocina, siendo seguido por Ecuador, quien estaba más asustado que nunca. Por su parte, Bolivia intento calmar a Argentina, quien había comenzado una escena por su pudin o lo que sea que fuera esa cosa, Brasil por su parte intento regresar a Argentina a su habitación, pues si seguían ahí más tiempo lo más seguro es que alguien los descubriera.
En otra parte de la casa, Paraguay caminaba por los pasillos de la casa, seguido de Uruguay y Chile, este ultimo aun con una duda existencial surgiendo de si, pues no terminaba de entender como fue arrastrado por las dos naciones de nombre casi igual para buscar a Argentina, pues según ellos ya se había tardado para comerse un postre. Uruguay caminaba, tan distraídamente que no noto cuando choco de frente con una pared y después con una mesa del lugar, por último, resbalo con una alfombra y cayó al suelo, todo en cuestión de unos cuantos segundos.
Chile solo observo atónito la situación, sin saber cómo reaccionar pues esa serie de sucesos le resulto tan rara que ni el mismo Paraguay pareció encontrar una forma de ayudar a su amigo. Bolivia apareció en ese momento, dando vuelta a un pasillo, esquivando hábilmente al chico caído, después apareció Brasil con a su lado Argentina, quien al ver al chico aun tirado en el suelo se agacho, moviéndolo delicadamente, solo para saber si aun seguía con vida o uno de sus compañeros había muerto y tendría mas espacio en la habitación para él.
-¿Ustedes aun siguen despiertos? – cuestiono Brasil.
-¿Tú tienes sueño? – vio que tanto él como Bolivia negaron con la cabeza –. Estábamos buscando a Argentina
-Brasil destruyó mi único alimento del día – exagero, y con ese comentario Uruguay pudo levantarse, algo adolorido.
-¿No tenias tres maletas llenas de esa cosa?
Brasil desvió su mirada asesina hacia Argentina, pues hace solo unos minutos el argentino le había hecho, obligado más bien, a prometer que mandaría a traer más solo para él. Al parecer el trato se había cancelado pues Brasil murmuro algo de olvidar lo que había pasado confundiendo a todos los presentes.
Cerca de ahí, pero en una habitación las cosas no parecían mejorar, pues los cuatro chicos parecían en medio de una pelea. Costa rica estaba sentado en una de las camas inferiores de las literas, observando como Panamá y Colombia estaban sobre una cama superior, al parecer peleando sobre quien se haría en la parte de arriba. No solía meterse en las peleas de esos dos, pues básicamente al final ninguno ganaba, y solían olvidar las cosas rápidamente. Por otro lado, ya se le hacía raro que Venezuela no había dicho nada desde que habían entrado en la habitación, tal vez estaba igual de traumado que él.
Panamá tomo a Colombia de la camisa, mientras le trataba de explicar las razones por las cuales él debería estar en la litera superior y no la inferior, resumiéndolo en que tenía complejo de inferioridad o algo por el estilo. Colombia, sin embargo, se hizo el desentendido, ignorando a su hermano, lo que causo en Panamá un sentimiento de molestia, que termino con un golpe en uno de sus brazos y tirando a Colombia de la cama quien termino de cara en el suelo a los pies de Costa Rica, este ultimo tan asustado que le soltó otro golpe en las costillas.
-Ah, le termino de matar – decía Venezuela, asomándose desde su cama, con un pedazo de arepa en sus manos.
-Ahora si hablas – le regano Panamá –. ¡Haz algo!
-No me llevo muy bien con él – fue la única excusa que se le ocurrió.
-Entiendo, no me quieren aquí – Colombia se levanto como pudo, tomando su almohada y saliendo de la habitación.
-Oh, que interesante, hiciste enojar a Colombia – Costa Rica alzo una ceja –. Eso es difícil
-Yo siempre le hago enojar – le resto importancia Panamá, sintiendo al momento la culpa apoderarse de su cuerpo.
-¿Iras tras él? – Venezuela hablo, al parecer preocupado.
-Es lo más probable
No fue necesario seguir preguntando, pues Panamá salió de la habitación, dejando el lugar en tranquilidad, demostrando que cuando esos dos estaban juntos, lo menos que una persona podía esperar era que su día fuera uno normal. Costa Rica se levanto, lanzándole una mirada a Venezuela, el cual seguía comiendo como si nada, como si la pelea de hace un momento nunca la hubiera presenciado.
-¿Te piensas quedar ahí? – le pregunto el tico, recibiendo una negación del otro chico.
-¿Vamos a molestar a Honduras?
Debía admitir que no tenía la mejor relación con el venezolano, sin embargo, ¿A quien no le gustaba molestar a sus demás amigos? Y como las reacciones de Honduras solían ser exageradas, siempre le divertían.
Colombia caminaba por los pasillos, buscando cualquier parte para poder dormir, o algo con que distraerse, puesto que aun no tenía sueño. Escuchó como Panamá le llamaba, por lo que decidió caminar aun más rápido, correr si era necesario, cosa que no espero era que su hermano haría lo mismo que él.
-¡Oye no tengo buen estado físico!
Panamá, quien empezaba a sentir que se quedaría sin aire en cualquier momento y se desmayaría, dio su último esfuerzo para alcanzar a Colombia, tomándole por el hombro y girándole de manera fuerte.
-¡Déjame en paz Panamá! – grito Colombia, lanzando la almohada hacia el chico, quien alcanzo a esquivarla, cayendo contra un florero, y rompiéndolo en el proceso –. Uh... deja vu
-¿Ah, que están haciendo ustedes dos? – escucharon la voz de Brasil, junto con la exclamación de otras naciones.
-¿Proclamando independencia? – la explicación de Colombia quedo en la mitad al ver a Bolivia acercarse al florero hecho pedazos.
-¿Por que pelean ahora? – se escucho el golpe que Panamá le dio al más pequeño.
-Creo que deberíamos volver a nuestras habitaciones
Todos se miraron entre sí, tratando de seguir el consejo de Chile, pero al mismo tiempo ninguno admitía que no tenían la menor idea de como habían llegando a la sala de la casa, pues España no se tomo la molestia de enseñarles su casa y ahora todos estaban perdidos. Argentina fue el primero en reaccionar, caminando hacia el pasillo más cercano, confiado que por ese lugar llegaría hacia su habitación.
Lo que no se espero, fue que en ese momento Honduras corría por el mismo pasillo que él, golpeándole y haciendo que los dos cayeran al suelo, con suerte de haber caído sobre la alfombra. Costa Rica apareció al lado de Venezuela, quienes no paraban de reír pues la pequeña broma que le habían hecho no era para tanto, solo habían entrado a escondidas a la habitación de los cuatro chicos, y cuando encontraron la cama en la que dormía Honduras, le jalaron una de las piernas haciendo que cayera de la cama, después solo le susurraron algunas cosas y como miedoso que era, había salido corriendo del lugar como si un verdadero fantasma le hubiera asechado en todo ese tiempo.
- ¿Honduras estas bien? – apareció México, intentando levantarle.
-Pregúntale mejor eso a Argentina – decía Guatemala, quien fue arrastrado por México.
-Yo le ayudo – Nicaragua, guiado por el miedo de quedarse solo en la habitación, tras la broma de los dos chicos, siguió a los demás.
-No quiero regresar – casi sin aliento, demando Argentina –. ¿Nos podemos quedar en la sala?
-Seguro, solo un momen... – Brasil paro de golpe, mirando a cada una de las naciones, notando algo –. ¿Donde están Perú y Ecuador?
Como si les hubiera invocado, los dos aparecieron en ese momento, al parecer ninguno había notado la presencia de los demás, pues Ecuador estaba prácticamente abrazado de Perú, y el ultimo trataba de calmarle, pues de verdad parecía mortificado por el hecho de haber vagado casi dos horas por la casa, sin señal de encontrar a alguno de sus amigos.
-Perú, volvamos a la habitación – le miro, o eso intento en la oscuridad –. ¿Sabes cómo volver?
-No, eso estoy tratando de hacer – Perú frunció el ceño – ¿Ecuador, podrías soltarme?
-¡No, te irías de mi lado!
-Siempre estaré a tu lado – escucho un suspiro, algo dulce a su parecer –. ¡Lo decía geográficamente!
-¡Yo no lo hice! – exclamo Ecuador, mientras sentía como le separaban de su amigo.
-¿Les cuento un secreto? – sonreía Venezuela tomando por los hombros a los dos –. Todos escucharon su declaración
Encendieron la luz, revelando a los hispanos, sonriendo, mientras que rendidos, se dedicaban a organizarse en la sala. Hasta ese momento, todas las cosas que habían ocurrido era normal para ellos, aunque perderse en una casa, ser golpeado por sus amigos, y todo lo demás era poco para lo que solían hacer.
-Bien, veremos quién se duerme primero – hablo Argentina, sacando un marcador de uno de sus bolsillos y lanzo una sonrisa que incomodo a los demás.
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Su respiración era pausada, sentía paz tanto interna como externa, estaba tan cómodo en su gran cama durmiendo como si no hubiera un mañana que cualquiera que lo viera diría que estaba en un grave estado de coma y por nada, nada del mundo se quería despertar.
Se suponía que todo el fin de semana iba a ser lo más relajado posible para él, hasta que recibió esa carta que marcaba el inicio de una de sus experiencias más traumáticas, estar otra vez con aquellos demonios de sus pesadillas.
Al principio se negó rotundamente, él no los odiaba, sin embargo, se imaginaba una vida donde ellos estuvieran ahí, para él, aunque solo lo necesario, llego a pensar que estarían peleando y gritando, puesto que ese, hasta hace unos años, era el trato que se daban, pero después de pensarlo, meditarlo con calma acepto no muy complacido y ahí estaban ellos, en su casa.
Todo transcurrió normal, de hecho, hasta diferente de lo que había pensando, hasta que después de un tiempo por fin comprendió que tal vez, tenerlos en su casa durante un tiempo no era tan malo.
España escucho la voz de Italia, proveniente del pasillo que daba a su habitación, al parecer susurrando algo, aunque uno de los fuertes del italiano no era la sutileza en esa ocasión lo estaba haciendo muy bien, hasta que el grito de Romano le hizo despertar completamente, levantándose de la cama y abriendo la puerta, encontrándose con los dos chicos, quienes le lanzaron una mirada de terror, mientras que de cualquier manera impedían que saliera de su habitación, o por defecto, que este se no moviera de donde estaba.
-¿Qué sucede? – España alzo una ceja.
-Oh, no pasa nada – respondió Italia.
-Les escuche hablar
-Italia, no supiste guardar silencio – le regaño por lo bajo Romano.
España rodo los ojos, si Romano supiera que la razón por la cual se había levantado de esa manera había sido por él, seguramente le habría dado uno de sus típicos golpes, de los cuales, aun seguía teniendo miedo y traumas de por vida. España comenzaba a creer que estaba condenado a vivir con situaciones que le dejarían marcado psicológicamente.
-¿Que me ocultan?
-Solo no vayas a la sala
Tanto Romano como España le miraron de soslayo, sabían que Italia no era bueno para disimular ciertas cosas, pero ese comentario había revelado lo que con insistencia querían ocultar. El español se apresuro a salir corriendo a la sala, pues sabía que como fuera le detendrían, cosa que no estaba muy alejada de la realidad, pues Romano le tomo de la cintura e Italia le tomo de una de sus piernas.
Cerca de ahí, estaban Alemania y Japón, estáticos en la sala, Rusia frotaba uno de sus ojos intentando asimilar lo que veía y China observaba como el lugar era prácticamente un océano de chicos hispanos, quienes ajenos a la situación seguían durmiendo como si nada, acostados sobre los cojines y los varios sofás que ahí se encontraban, algunos en el suelo y podrían jurar que Guatemala estaba durmiendo con Nicaragua encima de la mesa central de la sala.
-No se – hablo Alemania –. Eso nunca nos ha pasado a nosotros
-¿Esto será normal entre ellos? – susurrando, Japón intento hablar.
-Deberíamos hacerlo algún día – dijo en tono dulce Rusia.
-¿Dormir en el suelo? – decía sin creer China.
-¿Alguien sabe por qué México está durmiendo en la puerta del baño? – apareció Francia, de mal humor por haberle despertado.
-No solo eso – venia Inglaterra con él – Perú está dormido en el baño
-¡Os digo, suéltenme!
Su alma casi abandona su cuerpo al ver el peculiar panorama que se alzaba frente a él, pues la sala de su casa para sus ojos había sido destruida por sus inquilinos. Para ese momento, no sabía si eso había sido lo peor, o tal vez lo mejor que le podía suceder. Todas las cosas de su sala estaban esparcidas por el suelo, hasta los pedazos de un florero, al que ya no se le podía decir así.
Un tic nervioso apareció en uno de sus ojos, mientras su rostro iba tomando un leve color carmín. Tal vez, considerar que no era mala idea tener al grupo de chicos en su casa se había adelantado a la realidad.
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Notas de la autora:
Bueno, lo primero que debería decir es: ¡Perdón por la tardanza!
Me dedique a escribir otras cosas y perdí el rollo que le llevaba a este. ¡Tratare de no volver a hacerlo! Pese a todo esto, me gusta escribir este Fanfic, pues pensar en cosas divertidas que a estos personajes les puedan pasar hace volar mi imaginación.
¿Y qué piensan ustedes de la noche de estos latinos? ¡y déjenme decirles, aun no ha terminado!
¿Qué sucedió para que terminaran dormidos en la sala? ¿España se enojara?
Ya se pueden ir imaginando que sucede. ¡Ah, por cierto, Hetalia no me pertenece!
¡Nos vemos en el próximo capítulo, adiós!
