Capítulo 4
Los rayos de sol entraban por la ventana de la muchacha, Luna despertó debido a eso.
Serena ya despierta, hay un lindo día y tu aun acostada – decía la gatita
- ah no… déjame dormir un poco más Luna!
- Que dices! Deberías levantarte y empezar a pensar en buscar alguna universidad para estudiar
- Ah Luna, tengo todo el verano para hacer eso, déjame dormir – y se acomodaba más en su cama
- Ah no, eso si que no – y le saca las tapas de la cama y se para encima del rostro de la chica – te levantas o sufrirás las consecuencias – le mostrabas sus filosas uñas
- Ya ya esta bien, uii que pesada – bostezaba
Luna miraba con mucha diversión como Serena intentaba despertar, derepente se percató de que alguien miraba hacia su ventana
- vaya, deben ser imaginaciones mías – pensaba la gatita
Serena se peinaba su larga cabellera, mientras se hacia sus ya archiconocidos "chonguitos". Se vestía cómodamente ya que el verano traía un sol insoportable. Y así recordando las palabras que se había dicho la noche anterior, hoy le daría una sorpresa a Darien, ese era su plan.
- que planeas Serena –preguntaba curiosa Luna
- quiero sorprender a Darien – lucia en su rostro una sonrisa
- me alegra mucho verte así Serena
- gracias Luna
En ese preciso instante sintió algo extraño a su alrededor, algo cálido. No sabia muy bien que era, tal vez debieron ser las palabras que su fiel compañera le había declarado. La felicidad del otro, pensó.
- Al salir de su casa, miró hacia un lado, como si hubiese estado alguien. Como no fue así, decidió seguir su marcha.
- Ha pasado tanto tiempo, con que cara voy y me presento. Rayos tenía todo preparado – pensaba – los nervios me traicionaron. Sigues igual de hermosa, bombón.
El joven Seiya Kou, había vuelto a la ciudad. Pero había pasado tanto tiempo, que no sabia de que manera volver a decirle simplemente "hola" a su querido bombón. Había planeado sorprenderla llegando a su casa. Verla, pero fue tanto el nerviosismo que sintió que no pudo hacer nada. Aun así estaba feliz de haberla visto nada más, a escondidas
Mientras Serena caminaba, suena su teléfono celular.
- Darien! – contestó alegre
- Serena, dónde estás?
- Iba a reunirme con las chicas
- Ya veo… tienes tiempo más tarde? Me gustaría invitarte a comer
- Si, está bien
- De verdad?
- Claro, a que hora nos juntamos?
- A las 2 te parece? Te paso a buscar, donde vas a estar?
- En el templo, entonces nos vemos a las 2
- Nos vemos Serena, un beso amor
- Otro para ti... oye Darien…
- Dime?
- Te amo.
- Y yo a ti mi amor
Serena estaba feliz, las cosas con su amado pueden mejorar, ese era su gran pensamiento. Llena de optimismo se fue hasta el templo Hikawa.
Mientras en otro lugar, caminaba sin rumbo fijo el joven recién llegado. Lucia triste.
- ahrg que estúpido soy, qué estoy haciendo? – se preguntaba – si volví fue para verla, porque la he extrañado, pero han pasado 3 años, muchas cosas pudieron haber cambiado – se afligía más al pensar eso – de todos modos quiero saber cómo está, si es feliz… si aún sigue con él.
Sus pasos se detuvieron, dio media vuelta y volvió al lugar donde esperaba darle esa sorpresa a Serena, su casa.
Mientras pasaban las horas, las chicas seguían hablando temas x. Además planean salir de vacaciones, aprovechando el verano.
Faltaban unos minutos para que fueran las dos y Darien había llegado hasta el lugar. Serena se despidió de sus amigas y les guiño el ojo para que llevaran a cabo el plan de la muchacha.
Se saludaron con un lindo beso, y se fueron hasta el restorán para almorzar juntos.
- Serena, te invite porque… quería disculparme contigo
- Como dices? – decía como de costumbre sumida en sus almuerzo
- Primero traga – reía Darien
- Perdón – decía avergonzada – perdón de que Darien?
- Se que me he comportado un poco frío contigo Serena, me he dado cuenta de que estamos un poco tensos. Y lo único que deseo es que tu y yo estemos bien, felices. Si hay algo que te moleste o te preocupe, Serena, por favor dímelo.
- Darien – sonreía dulcemente – sólo te pido que hagamos cosas diferentes en nuestra relación nada más. No se como salir a bailar, a un parque de diversiones
- Bueno sabes que no soy buen bailarín
- Si lo sé, pero… - serena cerraba sus ojos – sólo quiero que la rutina que hemos llevado estos años no maten el amor que nos tenemos Darien.
- Perdóname mi amor – estiraba su brazo para acariciar el rostro de su amada – no me había dado cuenta
- Esta bien, podemos cambiar el curso de las cosas
- Te amo Serena – lo decía mirando a sus cristalizados ojos azules
- y yo a ti querido Darien – sonreía ella.
Había pasado una hora, Darien debía volver a sus labores, así que por lo mismo tomaron el auto y se marcharon. El joven le pregunto a su novia si es que antes de irse al hospital la pasaba a dejar a su casa. Serena contesto que bueno.
Al llegar, ambos se despiden con un largo beso, digno de dos enamorados reconciliados, cuando Serena baja del auto y se despide de su Novio, alguien apareció de su escondite entre los arbustos. Ella volteó al escuchar unas cálidas palabras de bienvenida
- hola, bombón.
