Capítulo 6

El día había amanecido tal cual los anteriores, el verano estaba regalando unos rayos de sol dignos para aprovecharlos. Como era de costumbre Serena seguía postrada en su cama y Luna hacia esa lucha constante por despertarla.

- Serena despierta!

- Luna déjame - sujetaba fuertemente las sabanas de la cama

- Ay por dios, nunca cambias – se rindió la gatita

- Tengo sueño, ya déjame tranquila

- SERENAAAAA LEVANTATE!

- Ah no, ahora mi mamá! – refunfuñaba la joven

En ese instante la puerta se abrió fuertemente en la habitación de Serena, era su madre

- Levántate perezosa, Darien te está esperando abajo!

- QUÉ? – se levanto rápidamente – por qué no me dijiste antes mamá!

- Te estoy avisando hace rato, es que tu no tienes remedio, vas a cumplir 19 años y aun pareces de 14!

- Ah no molestes mamá! – se arreglaba rápidamente para ir a recibir a su novio.

Bajó las escaleras rápidamente, en ese momento que vio a Darien se lanza a sus brazos.

- Serena tu mamá nos está viendo – decía avergonzado el muchacho.

- Esta bien no se preocupen que no está mi esposo – reía la mujer.

- Darien que bueno verte desde temprano – aun seguía abrazado a él.

- Venia a visitarte – le sonreía.

- No quieres quedarte a tomar desayuno con nosotras? – lo invitaba la madre.

- Ah no muchas gracias, ya desayune en casa.

- Bueno no los interrumpo más, Serena compórtate – reía la madre.

- Mamá!

- Serena vengo a invitarte para que salgamos a dar un paseo, tengo el día libre en el hospital, y me gustaría que estuviésemos juntos toda la tarde, hacer algo…

- Darien, claro que si! No hay problema.

- Entonces te paso a buscar en una hora más. Vete a desayunar, arregla un bolso y nos vamos a un lugar especial que tengo pensado.

- Claro!

En eso, se abrazan fuertemente, como Ikuko estaba en la cocina, los muchachos de despidieron con un tierno beso, las cosas entre ellos iban a mejorar, ese era el gran deseo de ambos. Cuando Darien salió de la casa Serena se dirigió a la cocina a comer algo.

"Dijo toda la tarde" fue el pensamiento de la muchacha mientras terminaba su desayuno. Recordó las palabras que Seiya le dijo anoche "Bombón no te enojes, si. Mañana te invito a comer nuevamente y te cuento… Bueno te paso a buscar?... Mmm a las 5?"

- Rayos, quede de juntarme con Seiya… pero no puedo fallarle a Darien, el es mi novio, pero Seiya… - se sentía confundida - ¿Cómo le aviso? – estaba preocupada.

Entonces subió rápidamente a su dormitorio, guardo unas cuantas cosas en un bolso. Le aviso a su madre que iba y volvía

- Mamá, si llega Darien por favor dile que me espere si me demoro, iré a comprar unas cosas

- Está bien Serena

Salió de su casa, en busca de Seiya, el único lugar que se le ocurrió ir es en el antiguo departamento donde vivieron los Three Lights hace 3 años. Tomó un taxi y se dirigió hacia allá.

- Pero existirá ese lugar aun? – pensaba la rubia – igual tenia deseos de salir con Seiya, me relajo cuando estoy con él… pero por qué?

El taxista se había detenido, llegando al lugar que le habían indicado. Serena se bajo, rápidamente fue hacia el lugar donde habitaban antes los chicos. Tocó el timbre, golpeó la puerta, preguntó por él. Nadie contestaba. Y en sus alrededores no había nadie. El rostro de la muchacha empezaba a ponerse triste, mientras intentaba una vez más con el timbre. Ya rendida apoyó su cabeza en la puerta, como queriendo llorar, pero no entendía el porque.

- BOMBÓN!

- AHHHHHH!, ESTUPIDO ME ASUSTASTE!

- Jajaja, que haces acá? Me extrañabas tanto que quisiste tomar desayuno conmigo?

- NO! – aun con el corazón en la mano y con furia trataba de calmarse – y yo que creía que no estarías acá.

- Bueno, el lugar está asqueroso, aún lo estoy limpiando. Pero seguía disponible. Y fui a comprar cosas para comer, vamos quédate – le sonreía como él sólo sabe hacerlo delante de su bombón.

- No puedo, gracias – decía apenada – Seiya yo…

- Ah pero pasa, no te dejare afuera bombón, tan sucio no está y hablamos tranquilamente adentro.

- Pero es que Seiya no puedo – la cara del muchacho se tornaba triste, mientras ingresaba al departamento dándole la espalda a Serena – tengo un compromiso, salio a última hora y… - tartamudeaba la muchacha – y… podemos juntarnos mañana?

- Está bien bombón – decía aun dándole la espalda – pero mañana si o si – giro con una sonrisa y guiñándole un ojo.

- Gracias – decía apenada – y perdóname si?

- A ti te perdono todo bombón – cerraba sus ojos y sonreía dulcemente, eso hizo que el corazón de Serena latiera aun más, al verlo así tan suave.

- Ya me retiro, me quedan 10 minutos para llegar a casa…

- Bombón – se acerca a ella para brindarle un beso en la mejilla – cuídate.

Serena salio del departamento del joven, alcanzo a tomar un taxi para dirigirse rápidamente a su casa. Seiya en cambio se quedo ahí, pensando, meditando. Su rostro denotaba tristeza. Él sabia que fue eso que le salio repentinamente a su bombón, y le disgustaba el no poder hacer nada para ganarse su cariño. Pero a la vez tampoco habían tenido la chance de hablar de la relación de la muchacha con Darien. El joven decidió no deprimirse así que intento ordenar el departamento y hacer algo en su día.

Mientras en la casa de la pelirrubia, el muchacho que la esperaba hace ya 10 minutos, y ella aun no llegaba. Eso estaba inquietando a Darien. A pesar de que estaba acostumbrado a los atrasos de la jovencita. Cuando llegó Serena, subió rápidamente a su cuarto a buscar su bolso. Dio un respiro para calmarse, bajo las escalas, se despidió de su madre y se fue con su novio.

- Serena donde andabas? Por qué te demoraste?

- Fui a comprar, nada importante Darien - respondía la joven mirando por la ventana mientras respiraba hondo.

- Todo bien?

- Si – dijo ya más calmadamente

El lugar al que se dirigían era una cabaña cerca de un lago muy hermoso. Mucha vegetación rodeaba la casa. Se escuchaba mucha tranquilidad en el lugar, lejano a la ciudad y su acústica

- Esta es la casa de un buen amigo del hospital, me la presto cuando dije que quería dar un paseo contigo. Más allá hay un lago que te va a encantar Serena, y podemos bañarnos. Y en la entrada hay cosas para que vayamos a comprar la cena.

- Es precioso el lugar – miraba con su cara de inocencia.

- Me alegra que te guste mi amor - la abraza por la espalda – ven vamos a ver el lago

Se la llevo de la mano hacia ese lugar. Serena había olvidado su nerviosismo. Y se dejo llevar por la sensación de un lugar fuera de la rutina.

- Darien vamos a bañarnos – decía entusiasmada la pelirrubia

- pero Serena, no ando con traje de baño

- no importa, estamos solos, vamos a bañarnos.

- Pero Sere, podemos hacerlo después de almorzar, no hay prisa. Vamos tenemos toda la tarde

- Está bien – dijo rendida con un puchero en sus labios, cosa que Darien no notó.

La tarde fue totalmente programada, cosa que incomodo a la muchacha, debido a que le gusta la idea de que todo salga al momento. Primero almorzarían, descansarían, luego irían al lago a ese tan anhelado baño que quería Serena. Mientras ambos se sumergían Darien se acercó cariñosamente a ella, atrayéndola hacia él. Se empiezan a besar apasionadamente y como ambos andaban solo con mínimas ropas vestidas, la sensación de sus cuerpos juntos en el agua era inevitable. Serena intento calmar a su novio, separándose de él. Y siguió jugueteando en el agua. Darien no quiso preguntar nada y siguió el juego de la muchacha. Había pasado rato, ambos muchachos después de estar en el lago se dirigieron a la cabaña, luego de una exquisita ducha caliente, el resto fue inevitable antes de la partida. Ambos llevados por el deseo y la lujuria nuevamente compartieron un apasionado momento para recordar, lejos de la ciudad. Antes de partir querían probar nuevamente el sabor de la piel del otro.

Y así al terminar el día, ambos llegan a sus respectivos hogares a sólo descansar. Hasta esperar el nuevo amanecer.